RinMakoto. La muerte de Nozaki y Souta no fue en vano, le lograron hacer un daño masivo a Dino, ahora se viene Sayaka la cual por su constelación ya posee un poder que nunca más se habló de eso… hasta ahora.
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Sin más, comencemos…
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Algo extraño y sin igual había pasado y es que Sayaka estaba revelando algo que nadie más esperaba, siendo que el cosmos que expulsaba era algo extraño, siendo que su armadura estaba cambiando a color dorado.
- ¿Qué es eso? – preguntó por lo bajo Pefredo mientras que antes de que se dieran cuenta, la peli ceniza fue hacia la Consejera dándole un golpe en el estómago el cual hizo que esta retrocediera confundida por eso – no me creo, hace poco no estaba haciendo nada de efectos sus golpes y ahora me está dando golpes como si nada.
- … - Sayaka fue hacia su enemiga, ambas chicas chocaron puños haciendo que todo el sitio temblara, aunque el cosmos de la mayor de los Jinguji estaba aumentando más y más, siendo que parecía dominar más a la mujer la cual no entendía de donde venía ese poder descomunal.
- Una simple chica usando una armadura de Plata me está dando batalla… ¡¿a mí?! – un golpe duro fue directo a la Consejera haciéndola estrellar con unos árboles – demonios, esta tipa me va a matar, mejor me voy.
Pefredo empleó huida siendo que Sayaka se calmó un momento después, esta recobró la consciencia, pero parecía no tener idea de lo que ocurrido.
- Este… ¿Qué fue lo que pasó? ¿Dónde está la Consejera? Qué raro, huyó por lo que miro, pero… ¡Shinji! – Sayaka estuvo ayudando a su hermano menor el cual se recuperó un poco y solo fue ayudado por su hermana la cual lo llevó al Santuario el cual no quedaba nada lejos de ahí.
Joan fue al auxilio de los hermanos, aunque este ya estaba a salvo, aunque no se sabía porque, ni Sayaka tenía idea de lo que pasó.
- Shinji-san.
- Waka-san, ya regresé.
- ¿Qué te pasó?
- La verdad es que luché contra una de las Consejeras la cual poseía sangre divina, pero la tipa realmente me dio batalla, por lo que me dejó fuera de combate, intenté hacerle el Tesoro del Cielo privándola del Séptimo Sentido, pero no funcionó como lo hizo con Alcipe, así que la verdad es que estuve en problemas, pero cuando menos acordé, estaba siendo ayudado por Sayaka hasta que llegué aquí, la verdad no me preguntes que pasó porque no tengo idea.
- Shinji-san, tengo que decirte que sentí el cosmos extraño que estaba viniendo de más o menos la posición en la que estabas.
- ¿Qué has dicho Waka-san? – ahí fue donde Shinji sumó dos más dos y se dio cuenta de todo – ¡eso es! El cosmos poderoso fue Sayaka que…
- Tienes razón, eso quiere decir que Jinguji-san es…
- Sí, no me equivocaba en lo más mínimo, mi hermana es el décimo tercer Caballero Dorado, Ofiuco – Virgo suspiró – necesitaremos entrenarla, un Caballero extra nos vendría bien para poder ganar la guerra contra Ares.
- ¿Qué sugieres?
- Necesitamos que Ramón la entrene, él es el único que nos podría hacerle sacar el enorme poder a Sayaka.
- Estoy de acuerdo, voy a llamarlo – antes de eso, en el Templo de Leo, la defensora de ese sitio estaba paseando por el lugar, aunque no estaba del todo bien ya que no llevaba su armadura puesta, estando solo con vendaje en sus pechos y el taparrabos de su traje mágico.
- Ramón, ¿Dónde estás? – preguntó la morena la cual estaba riendo un poco mientras seguía caminando, sin más, el hondureño apareció en el techo del templo lanzándose hacia la mexicana, cabe decir que este llevaba su ropa de ninja.
- ¡Trueno Atómico!
- No tan rápido, ¡Plasma Relámpago! – ambos ataques chocaron entre sí para desvanecerse, sin embargo, el hondureño apareció detrás de la chica tomándola de la cintura.
- Gané.
- No es justo, eres más rápido que yo Ramón y lo sabes.
- Lo siento Claudia, pero lastimosamente has perdido, toca pagar, pero no creo que te moleste ¿verdad?
- Por supuesto que no – susurró mientras se quitaba el vendaje de sus pechos dejándolos sin nada, esta sin más se llevó a Ramón al cuarto en donde comenzaron a besarse y ya se sabía que las cosas subirían de tono.
- ¿Te calentaste?
- Sí, por fin podremos tener tiempo de hacerlo Ramón – justo cuando la ropa del hondureño estaba volando para hacer el acto carnal, un cosmos llamó al hondureño.
- Ramón, requerimos de tu ayuda para un asunto importante.
- ¿Shinji?
- Ven rápido al templo de Virgo, después de todo te queda cerca ya que estás debajo de nosotros, por favor, ocupamos tú ayuda.
- Bien, voy para allá – susurró el chico, se levantó a lo que Claudia solo estaba con un puchero – lo siento cariño, ya sabes, lo de siempre.
- Siempre pasa lo mismo, la verdad es que esto es una puta costumbre – exclamó mientras se acostaba en la cama sin ponerse nada encima – me dormiré un rato, no te tardes mucho.
- Ok, nos vemos – Ramón subió hasta la casa de Virgo en donde curiosamente estaba la hermana de Shinji ahí – oh, eres Sayaka ¿no?
- Si, parece que te acuerdas de mi – sonrió un poco la peli ceniza por lo bajo recordando cuando el hondureño la curó en el torneo.
- ¿Qué es lo que pasa Shinji?
- Tengo que pedirte un favor grande Ramón y es que quiero que despiertes el cosmos absoluto de Sayaka.
- ¿El cosmos absoluto? ¿Te refieres al Séptimo Sentido?
- Podemos decirlo así, pero te lo digo porque siento que cuando mires como es que es el cosmos de Sayaka.
- Ok, entonces si lo dices es porque sabes algo, así que espero que sea bueno – exclamó el hondureño el cual tomó a Ofiuco llevándose a la arena de combate en donde entrenarían.
- Ya vine hace poco a entrenar.
- Lo sé, pero por algo es que Shinji me dijo que entrenara, por lo que veremos de que eres capaz, pero si me lo permites, quiero que alguien más se una a nosotros.
- Está bien – el ninja se fue por un momento para aparecer unos segundos después con cierta peli azul.
- ¿Trajiste a Sagitario?
- Jinguji, parece que no eres la única que será entrenada.
- Lo sé, pero tampoco es que me vaya a confiar solo porque seas una Dorada.
- Muy bien, hablaré, sé que Shinji me dijo que te entrenara Sayaka, pero también me gustaría que probaras como sería si peleas contra una Dorada del mismo nivel como lo es Ryo, así que espero que usen todo su cosmos para esto.
- Sí.
- Comencemos, ¡Barrera shinobi! – la barrera apareció y eso dio inicio a la batalla entre Ofiuco y Sagitario – ¡ahora!
- Inicia atacando tu Jinguji.
- Está bien – la peli ceniza inició el ataque con su cosmos – ¡Mordida de la Cobra Real!
- Buen ataque – susurró el hondureño mientras que la serpiente iba hacia Shinonome la cual no se inmutó y solo lo esquivó fácilmente y se decidió a seguir con el ataque.
- Usaré mi nueva técnica, por lo que espero que lo aguantes Jinguji, ¡Impulso Luminoso de Quirón! – el nuevo ataque de la peli azul mandó a volar a la peli ceniza la cual quedó asombrada por eso.
- Lo dominaste bien Ryo, esa técnica de Sagitario realmente es útil si atacas a alguien más débil que tú – la técnica de Shinonome consistía en la manipulación del cosmos para emanar un poderoso viento dorado que es capaz de mandar a volar pequeñas cosas, no causaba daño en sí.
- No fue un ataque en sí eso ¿verdad?
- No, si hubiera atacado realmente te hubiera lastimado muy gravemente, por lo que fui piadosa en hacer esto – susurró la Dorada, aunque eso no evitó que Sayaka se pusiera de pie para seguir en la lucha.
- Aun no me he… rendido, si Shinji dice que posee más cosmos que mostrar, entonces eso significa que vamos a seguir peleando hasta que mi cuerpo acabe destrozado.
- Eso veremos Jinguji, pero no te servirá de nada pelear contra un Dorado siendo de ese rango – susurró Shinonome haciendo el mismo ataque – ¡Impulso Luminoso de Quirón!
- No me mandará a volar de nuevo con eso – susurró Ofiuco mientras que recibía de nuevo los vientos dorados de Shinonome, aunque esta vez lo resistió, aunque siempre le estaba haciendo retroceder ya que no podía ni moverse para atacar.
- ¿Qué sucede Jinguji? No se supone que me dijiste que aun tenías fuerzas para luchar, porque miro que eso no es verdad.
- ¡No será así! Yo… ¡aun puedo pelear! – el cosmos de Sayaka volvió a elevarse, algo que Ramón prestó mucha atención.
- Sí, ella no mienta, es más, Shinji tenía razón, ella posee más cosmos del que usa, pero me pregunto por qué será – pensó el chico el cual seguía mirando cómo es que la peli ceniza estaba avanzando poco a poco mientras que Shinonome volvió a emplear el Impulso Luminoso de Quirón, pero esta vez Sayaka estaba avanzando más y más hasta que finalmente llegó a donde estaba la Dorada.
- ¡Garra Trueno! – el golpe dio directo en el pecho de la peli azul, no obstante, Shinonome no se fue para atrás ni nada, de hecho, resistió mucho el ataque – ¿Qué?
- Fue un buen golpe Jinguji-san, pero la verdad es que necesitas más de eso para hacerme daño, así que espero que tu cosmos llegue más allá del mío… ¡Patada de Centauro! – la peli azul se dio la vuelta apoyando sus brazos en el suelo levantando sus piernas dándole una fuerte patada mandándola a volar hasta estrellarse en el suelo – esta técnica es nueva también, la he adaptado para que sea un golpe fuerte, incluso lo puedes ver en tu armadura.
- ¿Q-Que? – Sayaka se miró el pecho y efectivamente, esta poseía la parte de esa zona fracturada, esta se levantó con algo de esfuerzo.
- Sayaka, si quieres vencer a Ryo, debes elevar tu cosmos hasta el Séptimo Sentido y si puedes llevarlo más allá, sería mejor, pero no puede estar solo en ese nivel, ¡elévalo!
- S-Sí – la peli ceniza se levantó mientras que el cosmos estaba presentándose con más intensidad en ella.
- Sigamos entonces – Shinonome también estaba al tanto de eso, por lo que sin más elevó su cosmos al mismo tiempo.
- Elévate cosmos… elévate cosmos…
- ¿Qué es lo que dice? – susurró Shinonome, pero sin más, decidió seguir con lo mismo – ¡Impulso Luminoso de Quirón!
- ¡Garra de Trueno! – ambos ataques dieron de lleno, aunque era obvio que Shinonome tendría ventaja al tener más cosmos que la peli ceniza, sin embargo, esta no estaba dudando y hacia que su cosmos se estuviera elevando más y más a pesar de estar en desventaja, pero eso no impedía que la peli azul respondiera del mismo.
- A medida que el combate avanza, Sayaka aumenta más su cosmos y eso le hará poder sobrepasar a Ryo, sin embargo, es obvio que ella tampoco se dejará – pensó el hondureño mientras que ambas chicas siguieron atacándose mutuamente, con cada ataque de Shinonome, Sayaka respondía con más fuerza y velocidad.
- Atácalo Sayaka Jinguji… ¡ataca con todo lo que tienes! – el cosmos de Sayaka finalmente se disparó haciendo que un aura dorada envolviera su cuerpo al mismo tiempo que le daba un golpe a Shinonome que la hizo retroceder, aunque eso no le importó, sino que el aura que envolvía a la joven.
- Shinji tenía razón – susurró Ramón.
- Ese cosmos es…
- Sí Ryo… es el cosmos dorado, es un Caballero Dorado – el aura que envolvía a Sayaka no era lo único extraño ahí, sino que su armadura estaba cambiando de color, parpadeando del morado al dorado, sus ojos estaban ocultos en su cabello mientras seguía caminando hacia Shinonome – estate pendiente Ryo, aquí es donde se pone bueno.
- No cederé aun así… ¡Impulso Luminoso de Quirón! – la ráfaga de aire dorado fue hacia Sayaka, pero esta vez ya no le hacía efecto, sino que pasaba por en medio como si nada, lo que hizo que esta técnica ya fuera inútil.
- Con eso ya podemos aplicar la misma técnica no funciona de nuevo contra un Caballero de Athena – río un poco el peli negro, pero las cosas no terminaban ahí ya que Sayaka fue rápidamente hacia Sagitario, esto la sorprendió porque se estaba moviendo a la velocidad de la luz.
- ¡Garra de Trueno! – el ataque ya no tenía la misma potencia de antes, ahora era más fuerte, de hecho, la peli azul tuvo que poner sus brazos para evitar un golpe directo, de hecho, retrocedió.
- Vaya, parece que las cosas se están poniendo interesantes, con ese cosmos tengo a otro dorado, pues supongo que no contendré – el cosmos de Ryo comenzó a arder mientras que Sayaka estaba tratando de atracarla sin decir una sola palabra.
- ¡Mordida de la Cobra Real!
- ¡Trueno Atómico! – el disparo del rayo a velocidad luz fue directo hacia la peli ceniza la cual recibió de lleno, aunque eso no impidió a que siguiera de pie peleando.
- Aun no… ¡no he terminado! – la armadura de Sayaka finalmente adquirió su forma final, no solo su color era dorado, sino que poseía más cosas, aparte de que seguía siendo algo extraordinario que una armadura de ese rango fuera en realidad de otro, en su forma Object tiene la forma de un hombre sentado cruzado de pies sobre una base sosteniendo una serpiente en forma de cobra la cual está alrededor de la Armadura que sale por la cabeza de la misma con alas en la espalda de la cobra y la cola sale de lado izquierdo, esta cabeza de la cobra tiene dos accesorios que se une a los brazos y una cabeza con forma de corona y se encuentra rodeada por una base circular, las hombreras sobre salen de su lugar y a estos se le pone los estolones de la falda de la parte frontal se unen a las hombreras, los brazos se encuentran en posición de L sosteniendo a la cobra y un recubrimiento de estos se encuentran en la cabeza de la cobra, las piernas están sentado cruzado de piernas con los pies en terminación de punta sobresaliente, el tronco de frente con varias decoraciones y las alas vienen atrás de la cabeza de la cobra (buscar para referencia: Odysseus de Ofiuco).
- Es increíble… es algo imponente si me lo preguntas.
- Y no solo eso Ramón, su cosmos se ha disparado llegando a nuestro nivel como Caballeros Dorados… creo que hasta me atrevería a decir que es algo más grande que el mío.
- Aquí vamos – susurró la peli ceniza la cual fue rápidamente hacia Shinonome la cual estaba batallando para seguirle el ritmo ya que el cosmos de Sayaka la estaba superando.
- Guau, realmente no entiendo esto, este debía ser el cosmos que sentía desde mi templo, pero no entiendo, ¿Por qué existe un décimo tercer Caballero Dorado? Siempre han sido 12 desde tiempos mitológicos, es algo lógico, ¿Por qué demonios Jinguji posee su Armadura Dorada si es de Plata? No comprendo nada de esto – mientras tanto, la pelea estaba dándose con más fuerza, un golpe fuerte de Sayaka mandó a Shinonome hacia el cielo terminándose estrellando en la parte superior de la barrera shinobi, aunque descendió con tranquilidad gracias a las alas de su armadura.
- El cosmos de Sayaka se ha expandido más allá, es más, logró superar a Ryo con facilidad – el hondureño se dio cuenta después cuando Sayaka fue a su encuentro, aunque este solo detuvo con una mano la intención de la peli ceniza, aunque esta no se rendía tratando de golpear al chico, el poder la estaba desorientado.
- ¡Ramón!
- No te preocupes, la verdad es que es fuerte, aun así, no puedo pelear contra ella, pero su cosmos tiene que ir demasiado allá para poder vencerme, tengo un poder más arriba de los Dioses Gemelos de Hades, por lo que no creas que las cosas están fuera de control – el peli negro miró más a la peli ceniza – Sayaka, ¡despierta!
- ¿Q-Que despierte?
- ¡Ahora Ryo!
- ¡Trueno Atómico! – Shinonome aprovechó que la mayor de los gemelos Jinguji estaba distraída recobrando la consciencia cuando el golpe de la peli azul la impactó mandándola a volar, al caer al suelo, su armadura perdió su entorno dorado volviendo a ser una Armadura de Plata.
- Lo hiciste, eso fue genial – susurró el hondureño mientras quitaba la barrera y tomaba a la hermana de Shinji la cual estaba desmayada.
- ¿Por qué pasó esto? Nunca había visto una armadura de Plata convertirse en una Dorada.
- La verdad no tengo idea, pero supongo que algo debe saber Shinji para que me la hiciera entrenar, no obstante, creo que deberías dejar eso a un lado por el momento, tenemos una guerra que resolver – la peli azul asintió y volvieron a los templos en donde la mayor de los gemelos Jinguji estaría descansando, aunque esta tarea se la dejó Ramón a Shinonome.
- Veo que al final si logró hacerlo – susurró Shinji mientras llevaba a su hermana a su cama en donde la dejó descansando.
- Díganme algo, Jinguji, Suzuki, ¿Qué demonios pasa aquí?
- Shinonome-san, si quieres saberlo, alístate para conocer un gran secreto, la verdad del décimo tercer Caballero Dorado – eso asustó a la peli azul Dorada la cual esperó a la explicación del Caballero de Virgo.
- ¿Claudia? ¿Dónde estás amor? – el chico hondureño llegó a la habitación, pero cuando menos acordó fue que la morena lo tomó empujándolo a la cama y subiéndose encima de él – ¿Claudia?
- Ahora sí Ramón, ya podemos hacerlo sin ningún problema – susurró la mexicana la cual lo desvistió y sin más, las cosas comenzarían, aunque Claudia notó algo en su novio – ¿eh?
- …
- Ramón, ¿Qué pasa?
- Lo siento amor, pero es que… me siento algo mareado – el joven se quedó dormido y cuando la oji azul le tocó la frente se dio cuenta de eso.
- ¡No me lo creo! Le dio fiebre cuando estábamos a punto de hacerlo… ¡cuánta mala suerte tengo! – Ramón estaba enfermo y necesitaba descansar un poco, todo para la muerte suerte de la morena – no será divertido hacerlo con él dormido, por eso espero que Carlos no tenga la misma suerte que yo.
Mientras que en Star Hill…
- ¡Achú!
- ¿Qué pasa Joan? – Tsukumo preguntó, luego de la batalla, el mexicano fue a Star Hill en donde con su novia comenzaron a tener relaciones, ambos estaban desnudos en ese momento.
- Lo siento, creo que alguien está hablando de mí.
- No te preocupes – la peli negra sonrió un poco pegándolo más a ella – ¿continuamos?
- Por supuesto – la pareja siguió con lo suyo, siendo que Joan no poseía la misma suerte que su hermana mayor.
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Continuará…
