RinMakoto. El poder Dorado de Ofiuco es muy grande, por algo es la constelación perdida y a la vez prohibida, su alma buscará venganza, quien sabe si lo hará, solo queda esperar.

.

oswaldo Enrique. No voy a usar datos de Requiem ya que no estoy muy metido en el manga de Okada, solo meteré sucesos de TLC ya que me gusta más ya que se mete más a la historia mitológica.

.

Sin más, comencemos…

.

.

.

La lanza de Ares estaba siendo bendecidas por Waka y Shinji, aunque los dos estaban teniendo problemas para hacer que este se mantuviera sin el cosmos del dios el cual había disminuido en parte gracias al cosmos de Athena, pero esto no era suficiente.

- Por más que estamos dándole nuestro cosmos a la lanza de Ares, parece que nuestros esfuerzos son en mano – susurró Waka la cual se sentaba en el suelo tomando algo de aire estando cansada.

- Sí, pero de igual forma debemos reservar cosmos para cuando tengamos que batallar.

- Shinji-san, tu aún estás herido por la batalla que tuviste, deberías relajarte un poco.

- Aun así, soy un Caballero Dorado, tengo que dar todo lo que tengo para llevarnos a la victoria – susurró el peli ceniza mientras que le daba más cosmos a la lanza, sin embargo, este tuvo una idea – ya lo sé.

- ¿Qué pasa?

- Iremos al Yomotsu… no, al Inframundo.

- ¿Al Inframundo? – eso sorprendió a Waka la cual sabía que eso era prácticamente imposible – pero debemos estar muertos para ir al Inframundo, no hay que…

- ¿Lo supiste? – aunque no poseía la vista, la peli azul se sorprendió por eso.

- Para ir al Inframundo sin estar muertos, se debe activar uno de los sentidos más difíciles de alcanzar y es el…

- Sí, mi tiempo que he hablado con Buda y al mismo tiempo que he sido Caballero de Virgo me ha servido para alcanzar ese estado, sin embargo, en tu caso es más complicado ya que no posees el poder suficiente para llegar a ese estado.

- No me importa lo que tenga que hacer, alcanzaré ese estado para ayudarte Shinji-san – exclamó la peli azul la cual estaba decidida a todo, Shinji por su parte asintió, tomó el arma del dios y sin más se fueron a un lugar lejano del Santuario para entrenar a Waka para poder alcanzar el sentido más allá del Séptimo Sentido.

.

Cámara del Patriarca.

- Siento varios cosmos en la lejanía – exclamó Joan junto con Saori.

- No son fuertes, pero no hay que confiarnos para que no nos ataquen por sorpresa.

- Veamos, hay que evitar a guerreros que no hayan tenido mucha batalla, por eso propongo a enviar a…

- Patriarca, Diosa Athena – Nomi hizo acto de presencia frente a la máxima autoridad del ejército y a su diosa – escuché un poco cuando estaban llegando y quiero ir yo a esta pelea.

- Perseo, ¿Por qué?

- Desde que la guerra inició, siento que no he tenido alguna utilidad en eso a pesar de que fui la más fuerte de las Saintias, y digo fui porque ahora Kurashiki-san y Shinonome-san están sobre mí al ser del rango Dorado, por eso es que quiero ser enviada a esta misión.

- Nomi-san.

- Estoy de acuerdo, si quieres ir entonces puedes hacerlo, no obstante, no puedo permitir que vayas sola, enviaré a más guerreros contigo y serán Saintias junto contigo.

- Lo entiendo y agradezco que me den la oportunidad.

- Retirarte, ya enviaré la orden – Nomi asintió, minutos después, las chicas que iban a ir a esta misión estaban ya reunidas.

- Patriarca, estamos aquí las que nos mandó a llamar.

- Muy bien, van a ser enviadas a una misión de reconocimiento en donde verán como que son los cosmos que están llegando en multitud, por eso pido que sean cuidadosas al ir – decía el mexicano – se los encargo; Ayaka de Andrómeda, Akane de Delfín, Sayaka de Ofiuco y Shiho de Perseo.

- Entendido.

- No solo eso, irán acompañadas de dos Doradas.

- ¿Dos Doradas? – en eso, entraron las dos indicadas, aunque una de ellas les llamó mucho la atención a las Saintias.

- N-No me digas que…

- Asuka de Libra, reportándose.

- Kana de Tauro, presente – justamente, la pareja de Joan ya no llevaba la armadura de Casiopea, ahora traía la armadura dorada de Tauro puesta.

- Tsukumo-san llevando la armadura dorada… ¡¿Por qué no supe de eso?! Y me hago llamar a mí misma, periodista – Nakano pensó dándose un golpe en la cabeza.

- Kana-san nunca me mencionó nada sobre que sería una dorada, supongo que tanto ella como Joan-san mantuvieron las cosas en secreto – ahora fue Perseo que pensó eso.

- Muy bien, les encargo saber qué es lo que pasa con esos cosmos, así que los espero – las chicas asintieron y salieron del lugar, aunque cuando estaban algo lejos, las preguntas fueron hacia la peli negra.

- ¡Tsukumo-Senpai, ¿desde cuando eras una Dorada?! – la peli verde fue la que comenzó – dime, ¿Cuándo fue tu nombramiento? ¿Cómo es que le hiciste para obtener el título de Dorada? ¿Qué tan grande es tu poder?

- Nakano-san, calma un poco – Nomi relajó los deseos de saber de la periodista – Kana-san, parece que te tenías el secreto bien guardado.

- Sí, pero es que queríamos que fuera sorpresa para cuando tuviéramos que decirlo públicamente.

- Otori-san, ¿sabías de esto? – Akane preguntó a la peli gris.

- Sí, me lo dijo Joan hace poco y fue sorpresa para mi pensando que él sería el que llevaría este título, pero lo entiendo, eso va a ejercer el trabajo de Patriarca, no puede ser el Caballero de Tauro.

- Tiene lógica – Sayaka habló, a pesar de la batalla que tuvo con Shinonome, estaba en óptimas condiciones para batallar – por eso buscó un sucesor ¿no es así Tsukumo-san?

- Así es, tal vez mi hija obtenga mi armadura y quien sabe, durante la guerra llevaré la armadura de Tauro, batallaré lo mejor que pueda.

- Eso esperamos Kana-san, espero que lo hagas bien – la peli negra asintió – bien, vámonos.

- Sí – Nomi junto con Asuka y Tsukumo dirigieron a las demás chicas las cuales estaban corriendo tras ellas, tomaron varias horas hasta que llegaron a la zona en donde supuestamente estaban los cosmos extraños que Joan había presenciado, el sitio era una zona extraña y calmada.

- ¿Dónde estamos?

- Ni idea, pero esta es una zona montañosa.

- ¿Por qué demonios nos habrán llamado a esto?

- Ni idea, pero supuestamente aquí están los cosmos que dijo el Patriarca y…

- ¡Cuidado! – Asuka usó su escudo dorado evitando que una flecha les diera a ellas – parece que tenemos compañía.

- Gracias por eso Otori-san.

- Vaya, vaya… parece que tenemos a los Caballeros de Athena que han caído en nuestra trampa – decía una de las amazonas la cual parecía ser la líder.

- Parece que siguen apareciendo a pesar de que Nozaki-san y Haraguchi-san los derrotaron – dijo Akane por lo bajo.

- Me presento Caballeros, soy Pentesilea… ¡Reina de las Amazonas! – detrás de ella, aparecieron cientos de mujeres las cuales al igual que las que habían aparecido, llevaban armaduras junto con varias armas.

- La Reina de las amazonas… pero si me comentó Shinonome-san que mataron a la líder.

- Así es, a la líder de nosotras, Hipólita, lamentamos su muerte… ¡pero eso no nos deja otra opción que batallar para vengar su muerte! – exclamó la mujer la cual poseía el cabello largo y castaño al igual que los ojos, todo el ejército gritó enfurecido por eso.

- Tendremos que batallar mucho – exclamó Nakano por lo bajo mientras que alistaba sus cadenas – como la guardiana de la constelación de Andrómeda, me encargaré de derrotarlas a todas usando mis cadenas.

- Los derrotaré – susurró Akane elevando su cosmos.

- Acabaré con ustedes – la mayor de los gemelos Jinguji habló haciendo lo mismo.

- Chicas, Otori-san, Kana-san, vamos a hacerlo – indicó Nomi recibiendo asentimientos de cabeza de parte de las demás, el cosmos de las chicas estaba igual de elevado.

- Malditas… ¡acaben con ellas!

- ¡Vamos! – ambos bandos chocaron, aunque se notaba que las chicas atenienses tenían una desventaja muy grande ya que eran solo 6 contra cientos de amazonas, pero se lanzaron sin miedo.

- Idiotas, son solo ese poco de chicas contra nuestro gran ejército.

- ¡Las mataré! ¡Les atravesaré el pecho con mi lanza!

- Chicas, ¡no tengan miedo! ¡Somos más fuertes! – el choque de bandos fue fuerte, aunque cada una tuvo sus enfrentamientos con varias de las amazonas con algunas de las guerreras atenienses.

- Oh, ¿con que esta es una Dorada? – exclamó una de las chicas mirando a la peli gris la cual estaba calmada a pesar de estar rodeada de muchas chicas.

- Bueno, vamos a acabar con ella y jugaremos con su cadáver.

- Pido antes de matarla, tener sexo con ella porque se nota que es una chica bastante guapa – reía una de las amazonas mirando de cerca a Asuka la cual ni se inmutaba.

- ¿Acabamos de hablar o… peleamos?

- Oh, parece que la Dorada tiene boca para desafiar, me gusta eso – sin más, varias fueron hacia la peli gris la cual solo se movió tan rápido que no se dieron cuenta de lo que pasó.

- ¿Cuándo se fue ahí?

- ¡No se confíen! ¡Es una chica, pero es una Dorada! ¡Tengan cuidado!

- La verdad es que pensé que serían guerreras más fuertes, pero son todas débiles.

- ¡¿Me has llamado débil?! – una de ellas comenzó a disparar varias flechas, las demás la siguieron haciendo lo mismo.

- Uf, esas flechas no son rivales para mí – Asuka usó su escudo dorado con el cual las flechas rebotaban como si nada, es más, estas de vuelta hacia sus lanzadoras originales, algunas fueron impactadas en zonas no vitales, pero resultaron heridas igualmente.

- Ese escudo… es fuerte, nos hirió con nuestras propias flechas.

- Y si quieres pudiera haberlas rematado usando mis armas, aunque no lo he hecho por varias razones – Asuka tomó una de las barras triples de su armadura y las empleó un poco con el aire – vengan para que miren que no miento.

- ¡Maldita presumida! – varias fueron hacía la peli gris, pero esta sin más usó su arma dorada dándoles unos golpes tan poderosos que al instante varias caían muertas, muchas de las demás amazonas quedaron calladas por eso, aunque Asuka no se detendría.

- Sigamos con esto, ¿o tienen miedo?

- ¡Estúpida engreída!

- Muy bien, quieren seguir, pero tengo que ayudar a mis compañeras a ganar esta guerra contra ustedes, ¡no me contendré! – el cosmos de Asuka comenzó a arder mientras que aparecía una imagen de una poderosa estrella encima de ella.

- ¿Qué es eso?

- ¡Tengan cuidado!

- Explosión de Matusalén – susurró la peli gris y sin más, una enorme explosión ocurrió en ese sitio en el que estaba Asuka llevándose de encuentro a todas las que estaban cerca, segundos después el polvo y humo se disiparon y solo se miraban los cadáveres de las amazonas ahí, solo quedando una en pie.

- ¿Q-Que hiciste?

- Mi técnica Explosión de Matusalén es una técnica en la cual creo una explosión en nombre de la estrella más vieja del Universo, su poder expansivo es grande, pero lo reduje para evitar destruir todo el lugar ya que mis compañeras saldrían heridas también.

- Maldita… ojalá te maten – la amazona cayó muerta.

- No dejaré que eso pase, soy Asuka de Libra – susurró la peli gris, sin más, en otro lado, Nakano estaba peleando contra una amazona la cual estaba con varias cadenas hechas de cosmos.

- Parece que este será un enfrentamiento genial.

- Lo dices porque vas a morir, bien sabes – susurró la amazona que poseía el cabello negro – soy Mirina y con mis cadenas… te voy a matar.

- Pues inténtalo – ambas se lanzaron al ataque, aunque a la amazona se le unieron varias de sus aliadas, Nakano no retrocedería ante nada.

- Comencemos fácil esto entonces… ¡Cadena Nebular! – las cadenas de la armadura de la peli verde fueron directo hacia las amazonas, sin embargo, solo a una le dieron directo, aunque cuando las demás quisieron golpearlas, estas eran duras.

- ¿Qué son estas cadenas? ¿De qué está hechas?

- Estas son las cadenas de Andrómeda, estas representan a las cadenas que ataron a la princesa Andrómeda cuando iba a ser sacrificada, por lo que estas son fuertes y aparte, son ilimitadas, ¡espero que estén listas!

- No nos asustas niña ingrata, ¡morirás! – varias de ellas se lanzaron hacia la peli verde la cual estaba esquivando varios de sus ataques.

- Ja, esto será fácil, ¡ataca cadena…! ¡AAAAH! – justo fue atacada por varias flechas que le dieron en las piernas, las puntas de las flechas atravesaron la piel de extremo a extremo.

- Cayó en la trampa – susurró alguien detrás de ellas, otra amazona estaba apuntando con varias flechas a la Saintia de Andrómeda.

- M-Mierda… atacaron a traición.

- En la guerra, todo vale – exclamó la tipa mirando con desprecio a la Saintia, aunque a Nakano no le importó y se puso de pie a pesar de las heridas que poseía en las piernas.

- Pues entonces voy a seguir dando lo mejor de mí – susurró la peli verde – ¡Onda del Trueno!

- ¿Eh? – la cadena de la armadura fue directo hacia la amazona que la atacó, aunque esta comenzó a lanzar flechas hacia la cadena, pero esta se movía en zigzag a velocidades altas y cuando menos acordaron, fue golpeada por la cadena de Nakano tan fuerte y rápido que parecía que fue un trueno que le impactó el pecho.

- ¡Fue muy veloz!

- Es como si de un ataque relámpago se tratase – exclamó otra de las chicas, no solo eso, más fue la sorpresa cuando la armadura se abrió revelando que la caja torácica de esta estaba destruida.

- Espero que se hayan dado cuenta de que, aunque esté herida, no me pondrán ganar – Nakano exclamó mientras que sus cadenas estaban de igual forma listas para la batalla.

- Hm, ¿Qué puede hacer una Saintia que está herida de las piernas? ¿No ves que estás sangrando?

- No importa… sigamos.

- Idiota, ¡atáquenla! – Nakano se dio cuenta de que múltiples amazonas comenzaron a dispararle flechas a morir, venían de todos lados.

- Mierda, ¡Defensa Rodante! – la cadena de Nakano comenzó a girar alrededor suyo como si tratara de un tornado, el viento que estaba haciendo evitaba que las flechas le dieran a ella y volaban hacia otro lado – mi técnica hace que mi cadena gire hasta 100 mil veces, no podrán atacarme mientras mi cadena me esté protegiendo.

- Maldición, esta tipa está dándonos muchos problemas, ¡no podemos vencerla!

- No se preocupen, toda defensa tiene su debilidad – susurró la amazona líder de ese grupo.

- Mirina-san.

- Aunque esas cadenas sean fuertes, ¡no podrán contra mí! – la mujer se lanzó con todo su cuerpo hacia la Defensa Rodante de Nakano, aunque esta resultó herida, logró destruir la cadena de la peli verde.

- ¿C-Como lo hiciste? Arriesgaste tu cuerpo para detener mi defensa.

- A-Atáquenla.

- Mierda – una lluvia de flechas fue hacia Nakano la cual decidió estar defendiéndose con sus cadenas, pero llegó a un punto en que varias flechas le dieron en varias partes del cuerpo.

- Parece que la tenemos en nuestras manos… ¡ya es hora de que mueras!

- Maldición… no… ¡no voy a acabar así! – el cosmos de la peli verde comenzó a elevarse mucho hasta que llegó al punto en que estaba alto – ¡Tempestad Nebular!

- ¿Qué dijo? – varias amazonas se vieron involucradas en eso cuando una tormenta de cosmos las envolvió evitando que las demás atacaran, cabe decir que era algo extraño ya que no pensaron que Nakano tuviera ese cosmos aun guardado.

- Esta es mi Tempestad Nebular, con esta técnica creo con mi cosmos un vapor o aire de color rosáceo que manejo a voluntad e invade todo el campo de batalla. El aire en movimiento toma la forma de torbellinos, semejantes a nebulosas, que rodean, envuelven y bloquean al adversario, inhibiendo su movilidad al ejercer su fuerte presión sobre mi enemigo, yo, Ayaka Nakano, les daré la opción de rendirse, pero les advierto que si intentan moverse el torbellino puede cambiar agresivamente y cuanto más se esfuerce en resistir, el aire girará de manera mucho más violenta y mayor será la presión, la cual aumenta progresivamente de magnitudes en la medida que ustedes la contrarresten hasta transformarse en una tormenta.

- N-No me lo creo.

- ¡No nos rendiremos! ¡Vamos a ganarte como debe ser!

- Lo entiendo, pues entonces, a pesar de mis heridas, vamos a acabar con esto – el cosmos de nuevo comenzó a elevarse hasta el punto en que todas las enemigas de la peli verde estaban asombradas por eso.

- Su cosmos… está yéndose a niveles grandes.

- Este es considerado el ataque más poderoso de las Saintias, tanto que es como una arremolinada corriente de aire que cuando las golpee, destrozará todos sus cuerpos como si del impacto de una poderosa tempestad se refiriera.

- ¡¿Qué estás planeando hacer?!

- ¡Tormenta Nebular! – la fuerte corriente fue directo hacia las amazonas las cuales no creyeron que ese ataque estuviera destrozando sus armaduras, incluso sentían como sus huesos eran destrozados por la enorme presión de Nakano, finalmente cayeron al suelo muertas, aunque la peli verde no estaba del todo bien ya que tenía múltiples heridas de las flechas que le atravesaron varias partes del cuerpo – joder, tuve suerte de que no me dieran en algún órgano, pero de igual forma me costará caminar un poco.

Mientras Nakano retomaba fuerzas, las demás seguían en la lucha, siendo una de ellas Tsukumo la cual ahora estaba portando el ropaje dorado de Tauro, de hecho, no tenía problemas con las chicas que iban hacia ella a batallar.

- Por más que seas alguien del rango de Caballero Dorado, no podrás vencerme – una de las amazonas fue hacia la peli negra usando una espada, pero cuando estaba por llegar, esta impactó el arma en el pecho de la japonesa, sin más, la espada se rompió – ¿Q-Que demonios?

- Aléjate de mí- susurró Tsukumo mientras que con apenas lanzar una onda cósmica la hizo volar por los aires.

- Eres fuerte Dama Dorada – la reina de las Amazonas hizo acto de presencia mirando de frente a la peli negra – me divertiré contigo, así que agradece que tendrás el placer de ser ejecutada por mí persona, Pentesilea.

- No si lo permito – tanto la amazona como Tsukumo comenzaron a elevar sus cosmos, siendo que una fuerte batalla iniciaría entre la reina y la nueva Dorada.

.

.

Continuará…