RinMakoto. Las amazonas son muchas según la mitología, la líder es la hermana de la anterior como dices, pero cuentan con un nuevo Caballero de Tauro que es Tsukumo y también está Asuka que darán una fuerte batalla.
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Sin más, comencemos…
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Tsukumo estaba frente a la que era la reina amazona Pentesilea, ambas se miraban con rivalidad, aparte de que los cosmos que emanaban no eran normales, eran poderosos por lo que se sentía que sería una batalla fuerte.
- No creas que seré piadosa contigo Tauro, después de todo, aún recuerdo que tenemos una cuenta pendiente del pasado.
- ¿De qué hablas? Hace poco fui ascendida a Caballero Dorado.
- En la era mitológica, durante la Guerra de Troya mi hermana Hipólita fue vencida fuertemente por el héroe Teseo que en el aquel entonces era el Caballero Teseo de Tauro, por lo que con esto me podré desquitar un poco contigo… Tauro.
- Puede que el Caballero de Tauro de ese entonces le hiciera un daño a tu hermana, no te diré que me perdones por eso porque naturalmente somos enemigos, aun así, deja el pasado atrás y enfócate en el presente – Tsukumo comenzó a arder su cosmos – y yo seré tu oponente.
- Eres una tremenda… ¡muere Tauro! – ambas chicas comenzaron a chocar puños con muchas ondas de cosmos presentándose, las cosas estaban fuertes mientras que las demás seguían en lo suyo, no solo eso, las otras Saintias estaban dando lo mejor de sí.
En el caso de Akane, esta estaba peleando con varias amazonas, pero estaban siendo derrotadas por la castaña la cual tenía un control de cosmos aun mayor y eso se mostraba en su fuerza, velocidad y poder.
- Vamos a matar a esa pequeña tipa, no parece muy agresiva que digamos – decía unas burlándose de la castaña, pero esta solo bajó la cabeza por un momento mientras que su cosmos se elevaba más.
- No me gusta ser violenta con ustedes, pero no me dejan opción, tengo que proteger a los míos – exclamó por lo bajo la chica mientras que iba hacia las amazonas a toda velocidad.
- ¿Qué haces viniendo a nosotras?
- Angel Splash! – con una fuerte patada con su pierna izquierda, Akane logró mandar a volar a varias de las enemigas las cuales cayeron fuertemente contra el suelo.
- Idiotas, ¡no se dejen llevar por la apariencia de esa maldita! Puede que se vea inofensiva, pero no olviden que es una Saintia y tiene mucho poder – muchas vinieron con armas hacia Akane la cual se lanzó sin problemas hacia ellas, las armas no le hacían nada ya que las esquivaba como podía, mientras tanto, hubo una amazona la cual le estaba apuntando con una flecha desde largo.
- Si se mantiene quieta por un momento, le daré en la cabeza.
- Ni creas que dejaré que eso pase – dijo Nomi la cual estaba parada detrás de la amazona.
- ¿Qué?
- No me mires directamente, Escudo de Amazona – exclamó la líder de las Saintias mostrándole el escudo en donde una luz cegó a la amazona quedando como piedra – quien mire a los ojos de mi escudo de Medusa, quedará petrificado, así como lo hacía este monstruo en la era mitológica.
- ¡Maldita! ¡¿Qué le has hecho a nuestra compañera?!
- Pues espero que sepan que hacer porque se van a reunir con ella en unos momentos – Shiho sonrió por lo bajo mientras que ser iba a pelear contra las demás que le querían hacer daño a sus compañeras y a ella misma.
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Mientras tanto, en el Monte Yomotsu…
- Que horrible es este sitio, aunque es obvio que se trata de la frontera entre el mundo de los vivos y los muertos – exclamó Waka la cual estaba con Shinji en el Monte Yomotsu.
- Sí, aunque ahora estamos en el Monte Yomotsu, apenas es la entrada al Inframundo, por lo que vamos a entrar allí usando un sentido que va más allá del séptimo sentido que usamos los Caballeros Dorados y sabes que hablo sobre el Octavo Sentido ¿no?
- Sé sobre el Octavo Sentido, pero sé que es un sentido muy difícil de usar, pero si queremos purificar la lanza de Ares, no tenemos opción.
- Entraremos al Inframundo usando el Octavo Sentido por lo que vamos a hacerlo bien – Shinji se sentó en pose de loto y Waka hizo lo mismo, para el peli ceniza no fue problema elevar muchísimo su cosmos hasta que finalmente pudo alcanzar el tan dichoso octavo sentido, no solo eso, Waka estaba haciéndolo cada vez más y más hasta que finalmente lo alcanzó y cuando menos acordó, estaban en otro lado.
- Shinji-san… sé que no puedo ver ni nada, pero no siento que estemos en el mismo lado.
- No Waka-san, ya no estamos en el Yomotsu, ahora estamos de lleno en el Inframundo, en el lugar a donde van las almas en pena al morir, en donde se castiga a los humanos por los pecados que han cometido – efectivamente, estaban en la morada del sitio más profundo el cual era el Inframundo.
- Da escalofríos, pero de suerte no estamos siendo arrastrados por las leyes del Inframundo.
- Es por lo del Octavo Sentido – a lo que Shinji se refería era al poder que daba el mayor sentido logrado por algunos humanos, sin embargo, estos solo se pusieron en pose de loto elevando sus cosmos al máximo bendiciendo la lanza de Ares.
- Dime Shinji-san, ¿si seguimos así consumiremos nuestras vidas?
- La verdad es que no sé qué pensar de eso Waka-san, pero lo que sí sé es que lograremos dar un paso más para ganar esta guerra que nos tiene jodidos – susurró Virgo – no obstante, siento que pasa algo y es que nuestras compañeras están peleando.
- Lo noté, aunque brevemente, los cosmos de varias de ellas están moviéndose mucho, aunque por el momento no siento ningún peligro para ellas, aparte de que están con dos Doradas.
- Sí, son Otori-san y Tsukumo-Senpai.
- ¿Tsukumo-Senpai? Pero ella es una de nosotras.
- Es un secreto que teníamos nosotros los Dorados a petición de Joan, sin embargo, es mejor que lo sepan todos de una vez porque ya no será un secreto de solo los Dorados, ahora tenemos una nueva Dorada que suplantará a Joan ya que él tomará el cargo de Patriarca definitivamente.
- Ojalá que así sea, pero… - un brillo iluminó la lanza de Ares por un momento llamando la atención de los dos Caballeros.
- Siento que está reaccionando.
- Igual – los dos siguieron bañando con sus cosmos la lanza para hacer que este siguiera reaccionando, sin embargo, llegó un momento en que bañarla con sus energías no sería suficiente, sino que tendrían que poner más empeño en hacer que reaccione.
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De nuevo en el campo de batalla, Tsukumo y Pentesilea estaban dándose con todo mientras que los cosmos de ambas estaban elevándose más y más chocando entre ellos.
- Eres buena doradita, pero eso no quiere decir que vayas a ganarme, no por algo soy la más poderosa de todas las amazonas – exclamó la mujer yendo hacia la peli negra la cual esquivó por poco el ataque de la amazona.
- Es rápida… pero no me detendrá – susurró, mientras tanto, esta fue rápidamente hacia la amazona dándole un puñetazo que la hizo retroceder varios metros, pero se incorporó rápidamente.
- Lista, ¡pero inútil! – ahora fue el turno de Pentesilea de atacar reuniendo muchas armas a su alrededor – ¡Mil golpes de Muerte!
- ¡Cuidado Senpai! – exclamaron varias de ellas mientras que el ataque se manifestó en miles de armas corta punzantes yendo hacia Tsukumo la cual recibió de lleno el golpe quedándole varios rasguños en el cuerpo, aunque varias de las armas las lograba esquivar por mucho, sin embargo, otras eran más veloces y lograban dar de lleno con rasguños en la piel de la peli negra.
- Uf, parece que alguien que estaba presumiendo de haber sido una Dorada está cayendo ante mí.
- No he presumido nada de eso – exclamó Tsukumo levantándose con varias heridas en el cuerpo – soy alguien que ahora pertenece al rango dorado, pero por un ataque como ese no caeré.
- Eso lo veremos Dorada, porque no creo que tú me vayas a derrotar, soy más fuerte que tú.
- Espero que sigas pensando en eso, pero esta batalla aún no termina – el cosmos de Tauro se elevó y fue al ataque con la reina amazona la cual quiso esquivar los golpes de la peli negra, aunque notó que era más rápida que ella, pero no lanzaba ningún ataque de cosmos, solo golpes físicos y nada más.
- ¿Por qué no me atacas aún? ¿Acaso crees que soy débil?
- Aun no tengo intenciones de atacar con todo, eso es porque no encuentro necesario hacerlo – eso molestó a Pentesilea la cual estaba pensando que era una debilucha.
- ¡No me subestimes pedazo de mierda! – la lucha entre ambas seguía, sin embargo, Tsukumo estaba llevando más ventaja y eso se mostraba cuando Pentesilea intentaba darle un fuerte golpe y al asestarlo, este no era tan efectivo como los golpes que le daba su rival Dorada.
- Veamos si esto te hace…
- ¡Ukita-san! – un golpe a traición fue dado a la castaña la cual fue mandada a volar por los cielos hasta estrellarla en el suelo, es más, parecía que sangraba un poco de esa zona.
- Maldición, eso no se lo vio venir – exclamó Nakano.
- ¡Cuidado Ukita-san! ¡Van por ti! – exclamó Shiho.
- ¡A un lado! – Tsukumo se despegó un momento de su pelea contra Pentesilea y golpeó fuerte el suelo en donde comenzó a fracturarse yendo hacia las amazonas que se dirigían hacia la Saintia de Delfín.
- ¿Qué es eso?
- Es una técnica de esa malnacida, pero no entiendo que es – susurró la reina amazona.
- ¡Nova Titánica! – gritó la peli negra y el suelo se convirtió en una enorme bola de fuego la cual se colocó debajo de la corteza del suelo y sin más, estalló como si fuera una supernova llevándose a las demás amazonas que iban tras Akane y no solo eso, las que estaban cerca también sufrieron ese golpe poderoso de parte de Tsukumo.
- ¡Maldita Taurooooooooo! – una gran cantidad de amazonas fallecieron a causa de la Nova Titánica, unos segundos después las cosas se calmaron mostrando como es que había un enorme cráter en el sitio en donde explotó todo.
- M-Malnacida… ¿Cómo es que tu…?
- Es un ataque que me enseñó mi pareja, la Nova Titánica, una técnica más fuerte que el Gran Cuerno, podemos decir que esta es la máxima técnica de un Caballero Dorado de la constelación de Tauro.
- ¿Cómo es que puedes usar ese ataque? – exclamó Pentesilea – es demasiado destructivo.
- Es mi deber como defensora de la armadura de Tauro – exclamó la chica mientras que seguía elevando su cosmos, sin embargo, con Sayaka, esta estaba atacando con mucha ferocidad a sus rivales las cuales parecían ir más en masa hacia la peli ceniza.
- ¿Por qué demonios es tan fuerte? No es como las Saintias, es solo una tipa con armadura de Plata.
- Pues espero que vayan aprendiendo porque esto se pondrá feo – susurró la peli ceniza la cual siguió atacando con todo lo que tenía hacia las amazonas.
- ¡Malnacida!
- Garra Trueno – con sus manos usó una poderosa descarga eléctrica golpeando a múltiples adversarias las cuales cayeron al suelo muertas. Los ataques continuaron, sin embargo, llegó a un punto en el que Sayaka comenzó a sentir algo más en la pelea, es como si un sentimiento extraño de pronto estuviera invadiendo su cuerpo.
Un poder recorriendo sus venas de forma extraña le hacía sentir algo que no entendía nada.
- ¿Qué es esto? Es algo… muy extraño, pero quiero más de este cosmos… ¡quiero más cosmos! – exclamó la chica mientras que su armadura estaba oscilando entre el morado y el dorado.
- ¿Y este cosmos?
- ¿Qué es este poder que está creciendo cada vez más y más? – las demás amazonas y Saintias se quedaron calladas por ese cosmos y todas miraron en dirección hacia Sayaka la cual se levantó de golpe explotando con un cosmos dorado el cual se manifestó en la armadura que ahora poseía.
- La Armadura Dorada de Ofiuco… pensé que era solo una leyenda, pero… miro que no es así – Perseo fue la que habló mientras que la figura de la mayor de los gemelos estaba sonriendo por lo bajo.
- Bueno… ¿comenzamos? – Sayaka solo caminó normalmente mientras que las demás amazonas estaban calladas, sin embargo, decidieron atacar sin más a la peli ceniza, pero no pudieron lograr nada, es más, ni siquiera pudieron tocarla.
- ¿Qué pasa?
- Parece que estas chicas son muy débiles para mi… será mejor que se vayan a volar fuera de aquí – con una onda cósmica, las enemigas que atacaron a Sayaka salieron volando, pero no fue todo ya que cuando cayeron al suelo un grupo de serpientes doradas fueron hacia estas chicas mordiéndolas sin piedad.
- ¡Aaaah, ¿Qué son estas cosas?!
- ¡Me están mordiendo duro! ¡Ayúdenme!
- Mis serpientes parece que les están haciendo la vida de cuadritos ¿no es así? – sonrió de forma maligna la peli ceniza – no por nada soy aquella que es la portadora de la constelación de la serpiente dorada, soy Sayaka de Ofiuco.
- No me creo que realmente tenga ese poder, ni siquiera es normal en comparado a las dos Doradas que hay aquí – susurró Pentesilea mirando a Sayaka la cual se quedó mirando a la reina de las amazonas con una sonrisa maligna.
- Vaya, vaya… parece que tenemos a alguien interesante, ¡pelea conmigo desgraciada! – exclamó la peli ceniza, la reina amazona solo rechinó los dientes yendo a atacar a la Dorada de Ofiuco, pero esta poseía más poder de lo que sentía.
- ¡Morirás! – Pentesilea se lanzó hacia Sayaka la cual le lanzó un fuerte golpe a la chica la cual voló por los aires, sin embargo, eso no fue todo ya que sin más una fuerte patada rompió parte de la armadura protectora de la amazona.
- ¡Jefa!
- ¡Ataquen a la maldita de Ofiuco!
- Ni crean que esto será fácil, ahora tengo más poder… morirán – susurró la peli ceniza y su cosmos exterminó a varias de las chicas reunidas ahí, las demás atenienses se tuvieron que mover rápido del lugar para no verse envueltas en los ataques de Sayaka los cuales estaban siendo cada vez más fuertes.
- ¿Por qué Jinguji-san tiene ese poder? – exclamó Nakano.
- Su cosmos es superior al de nosotras – dijo Asuka mirando a su compañera del mismo rango – Tsukumo-san, ¿Joan no te dijo nada sobre esto?
- No me mencionó sobre eso, sin embargo, las estrellas debieron decirle algo – susurró la peli negra.
- Se ve aterradora.
- Nunca en mi vida creí ver una armadura que tuviera dos rangos – la periodista susurró – ¡definitivamente esto es una primicia genial!
- No tenemos tiempo para esas cosas Nakano-san, tenemos que parar a Jinguji-san de alguna manera – decía Nomi – si sigue aumentando más y más su cosmos podría a llegar a ser peligroso… incluso para nosotras.
- ¿Lo cree Nomi-Senpai? – Akane habló ya un poco mejor.
- Es lo más probable, es más, iré a ver cómo es que se encuentra, quiero asegurarme de que estamos del mismo bando. Otori-san.
- ¿Sí?
- Quiero que me acompañes en caso de que necesitemos las armas de Libra – la peli gris asintió y sin más se fueron hacia donde estaba Sayaka peleando aun con varias de las amazonas, aunque había varias que estaban ya derrotadas, pero seguían siendo torturadas por la de rango dorado.
- No más… ¡no más por favor! ¡Piedad… aaaaaaaaaah! – Sayaka hizo algo que fue muy duro y es que abrió la boca de una de las chicas e hizo que una de las serpientes doradas entrara adentro de la chica la cual se movía mucho por liberarse y evitar tan atroz acto sin poder hacerlo.
- Adelante mi querida serpiente… juega con sus entrañas todo lo que quiera – dejó a la chica mientras se retorcía sin poder hacer nada siendo que el réptil ya estaba en su cuerpo haciendo estragos.
- Eres una maldita cretina.
- Pues vamos a ver cómo es que sentirás si te hago lo mismo que le hago a tu compañera.
- ¡Jinguji-san! – Nomi y Asuka llegaron al lado de la peli ceniza, esta última se quedó callada mirando a las dos.
- Oh, parece que tenemos a más que me enfrentarán, no me importa si somos compañeras, deberían dejarme matar a estas tipas de la forma más horrible.
- No somos de ese tipo, y si matamos a nuestro rival será en las buenas y como hemos entrenado, pero de ese modo que estás haciendo no es normal, esa no eres tu Jinguji-san.
- ¡Cállate! – Sayaka fue directo hacia Nomi la cual estaba por batallar, pero la peli gris se adelantó poniendo su escudo dorado – ¡tú!
- No dejaré que te salgas de control Jinguji-san, no de esa manera.
- Eres bastante fuerte Libra, pero no creas que eso impedirá que te derrote – sin más, estaba por golpear a Asuka con su bastón serpentino, pero Asuka usó el otro escudo dorado evitando un golpe directo – maldición.
- En un combate uno contra uno, soy una hábil guerrera, por lo que no caeré tan fácilmente, además, he luchado usando armas desde hace años.
- Tu… - la peli gris dejó los dos escudos a un lado y sacó una de las espadas doradas alistándose para la batalla y solo se fue a darle unos cuantos golpes a Sayaka la cual se quería defender, pero llegó a un punto en que se estaba mostrando que tenía una debilidad y esa era que su mente estaba dudando de quien era.
- ¿Jinguji-san?
- N-No… no debo atacar a mis compañeras… ¡no puedo hacerlo! – el cosmos de Sayaka bajó drásticamente hasta el punto en que su armadura dejó de ser dorada y quedó solo en una de Plata y esta cayó de rodillas respirando profundamente.
- Al menos volviste a la normalidad.
- Y esa desgraciada escapó – exclamó Nomi mirando que la reina amazona había desaparecido, sin embargo, muchísimas bajas de parte de las amazonas, pero siempre quedaron algunas vivas que huyeron junto con su líder.
- Al menos sabremos que ganamos esto – susurró Asuka, sin embargo, en ese momento sintió un cosmos extraño al igual que las demás – ¡¿y eso?!
- Es como un… poder devastador, pero este cosmos no es normal – susurró Nomi sin saber que esos cosmos altos eran en realidad Virgo y Águila cuyo cosmos estaba proyectándose desde el Inframundo.
- Estamos por acabar esto, pero la única forma es…
- Dar todos nuestros cosmos a la lanza y será purificada.
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Continuará…
