RinMakoto. Sayaka casi pierde el control de su poder, pero gracias a las demás las cosas no fueron más allá, ahora toca ver el desenlace de la purificación de la lanza.
.
Sin más, comencemos…
.
.
.
Sayaka fue más allá de lo que podía manejar y fue momentáneamente poseída por el espíritu maligno de la constelación, sin embargo, por el momento fue controlada por las demás.
Las Saintias junto con las Doradas volvieron al Santuario a dar su reporte al Patriarca y a la diosa Athena.
- ¿Me pueden explicar que fue lo que le pasó a Ofiuco?
- Patriarca, aquí Shiho de Perseo para informarle varias cosas, verá, lo que le pasó a Ofiuco fue que ella comenzó a exterminar a varias de las amazonas con un poder que la verdad no tengo ni idea de donde salió, pero sí puedo decir que fue muy poderoso, es más, fue gracias a Otori-san que logramos detener un poco a Sayaka-san, pero llegó un momento en que su mente parecía volver a la normalidad y cayó desmayada.
- Es más grave de lo que creí, creo que necesitaremos ponernos más atentos a cuando salga el poder oculto de Ofiuco – exclamó por lo bajo el castaño – pero volviendo al tema, ¿amazonas atacaron?
- Sí, atacaron con todo y al parecer tienen una nueva líder que es más fuerte que la misma Hipólita y otras que enfrentamos antes – exclamó Akane.
- Muy bien, ¿Qué tan fuertes son?
- No tanto, pudimos someterlas, el problema es que son muchas y eso hace que sea difícil vencerlas a todas, pero en cuando a Pentesilea, fue capaz de darle batalla a Tsukumo-Senpai con la armadura dorada de Tauro.
- Pero eso sería porque apenas ella tiene su buen tiempo de usar la armadura dorada – exclamó Athena a lo que el Patriarca asintió – muy bien, vayan a descansar entonces.
- Gracias – todas se estaban retirando, pero cuando estaban por salir, un cosmos llegó a donde estaba el Patriarca y la diosa por lo que se quedaron a ver.
- Veo que han regresado… Shinji de Virgo y Waka de Águila.
- Waka-san.
- Jinguji-san.
- Sí, hemos regresado Patriarca, estuvimos entrenando un poco junto con Waka-san y a la vez tratando de dar nuestro cosmos a la lanza de Ares, sin embargo, encontramos un método con el cual podríamos purificarla de una vez, pero siento que, si lo hacemos, llamaríamos la atención de muchos de los guerreros de Ares por lo que necesitaremos estar preparados por si las dudas.
- Comprendo eso, pues entonces así será Shinji, Waka, espero den lo mejor de ustedes.
- ¡Sí!
- Patriarca, déjennos proteger a Virgo y a Suzuki-san – exclamó Shiho yendo hacia su líder y su diosa.
- Deberían descansar un poco Perseo, no creo que sea una buena idea que se presionen mucho.
- No importa, yo puedo seguir batallando sin importar que pase – exclamó Asuka junto con la líder de las Saintias.
- Igual yo, aún tengo cosmos de sobra para que esa lanza sea purificada de una vez – dijo Tsukumo poniendo también frente al mandamás del Santuario, a eso se le sumaron Nakano y Akane. Joan lo pensó por un momento, realmente pensaba en mandar a alguien más como a su hermana, Shinonome o Hibiki que estaban con sus fuerzas intactas, pero por el momento dejaría en manos todos a ellas.
- Muy bien, comprendo eso, pueden hacerlo, solamente no vayan a excederse, pero por mientras creo que deberían llevar a Ofiuco al templo de Virgo para que descanse.
- Yo la llevaré – el gemelo de Sayaka la tomó y se fue junto con Waka al sexto templo zodiacal, sin embargo, cuando este ya había salido de la Cámara de Athena, por alguna razón el cosmos de Shinji comenzó a hablarle, pero el mexicano parecía estar al tanto de esto.
- A mí no me mientes Shinji, algo querías decirme y sé que tiene que ver con la lanza ¿verdad?
- Así es – respondió el peli ceniza – el método que encontré para purificar la lanza es algo que tanto Waka-san como yo hablamos y la verdad es que con esto tendríamos una gran ventaja sobre el ejército de Ares, pero a cambio, habría un efecto negativo.
- Cuéntame, soy todo oídos.
- Verás Joan…
.
Territorios de Ares.
- Muchas de las amazonas fueron asesinadas por un Caballero el cual se dice que tiene un poder extraordinario señor Ares – decía Perfeo mirando a su dios el cual no lucía nada contento.
- Mierda… ¡esa maldita de Athena tiene guerreros fuertes! ¡¿Y dónde está Dino?!
- Se está recuperando, talk parece que el Patriarca de ese lugar tiene un cosmos fuera de lo común.
- Hm, me pregunto qué haré ahora, si de por mí fuera iría personalmente a batallar, tengo ganas de ver sangre derramada, pero no poseo mi lanza, la malnacida de Athena la tiene.
- No se preocupe mi señor – habló una voz llegando al sitio.
- Dino.
- Ya estoy recuperada del todo, con su sangre corriendo por mis venas haré añicos a los Caballeros que osaron tomar su preciada lanza, sé muy bien que, con mi poder ahora recuperado, podré ganarle al que se hace llamar el más cercano a ser un Dios, el Caballero de Virgo y la Saintia que lo acompaña.
- ¿Así que quieren purificar mi lanza? Ja, patéticos humanos, no lograrán nada tratando de hacer sus milagros estúpidos, no son tan listos como pensaba – exclamó el dios de la guerra – muy bien, hagamos esto.
- Señor Ares – exclamó Pentesilea llegando frente a su deidad – por favor, deme otra oportunidad para derrotar a esos malditos Caballeros de Athena.
- ¿Por qué debería permitirte volver al campo de batalla Pentesilea? Fallaste una vez cayendo ante Ofiuco.
- ¡Déjeme hacerlo una vez más! No perdonaré a esos desgraciados que se atrevieron a matar a mi hermana, lo haré pagar caro, no olvidaré esta humillación… - antes de que siguiera, la mano de Ares fue hacia su corazón introduciéndose en él, aunque no era para arrancarlo ni nada por el estilo, al contrario, parecía que le había dado algo nuevo.
- Mi señor Ares.
- Esas ganas de derramar sangre son las que me gustan, bien, te daré una nueva oportunidad Pentesilea, espero que no me decepciones, te daré una muestra de mi sangre que he metido en tu corazón, así es, mi sangre divina estará en tu cuerpo lo que te dará un poder casi divino.
- Esta sangre… ¡que poder! – exclamó la reina de las amazonas la cual sentía una enorme corriente atravesar su cuerpo entero, desde su cabeza hacia los pies, tuvieron que pasar varis minutos hasta que ella se levantó emanando un cosmos maligno y más grande.
- Ahora tienes mi sangre… Pentesilea.
- Muchas gracias mi señor Ares – susurró la reina amazona la cual se fue del sitio sonriendo de forma maligna, ahora poseía un cosmos más grande del de antes. Pentesilea caminó hacía donde estaban las demás amazonas que sobrevivieron al ataque de antes.
- ¡Mi señora Pentesilea! ¿Qué es ese cosmos?
- El señor Ares me dio su cosmos para que podamos vencer a nuestros enemigos – susurró la reina lanzando un poco de su cosmos hacia el cielo y muchas nubes se extinguieron de la nada impresionando a las demás amazonas.
- Eso fue genial.
- Me gustó eso señora Pentesilea.
- Vamos a darles con todo a esos hijos de puta – Pentesilea se fue del sitio junto con sus amazonas para irle con todo al ejército de Athena.
.
De vuelta con el ejército de Athena, más específico en el templo de Virgo, Sayaka recién se despertaba luego de estar inconsciente un buen rato, al despertarse, notó que estaba de vuelta en el cuarto de su hermano en la dichosa sexta casa.
- ¿Qué hago aquí? ¿Por qué estoy acostada? – se preguntó la peli ceniza, se levantó y notó que estaba con ropa de entrenamiento y que su armadura estaba a su lado. Sin perder más tiempo, se levantó y fue hacia la salida del templo ya con todo su armamento puesto y lo primero fue que notó la oscuridad de la noche alumbrando el cielo y a su hermano y a la peli azul en posición de loto – Shinji, Suzuki-san.
- Noto que has despertado hermana, pero bueno, ya es hora de que te levantaras.
- ¿Qué haces tan tarde?
- Pensando en las cosas de este mundo… en lo hermoso como tormentoso que puede llegar a ser, sin embargo, así vivimos los humanos en este mundo.
- Shinji.
- Ven aquí hermana – exclamó el Caballero Dorado haciendo que su hermana se sentara en el sitio, no solo eso, hizo lo mismo que estaba haciendo el menor.
- Oye Shinji, tu… ¿sigues molesto conmigo?
- No Sayaka, en otro tiempo llegué a odiarte por todo lo que pasamos en nuestra infancia, sin embargo, cuando entrené y ya era Caballero de Virgo aprendí a dejar esos sentimientos a un lado, tal vez nunca lo supiste, pero desde joven podía hablar con Buda e ignoré sus enseñanzas hasta el punto en que decidí escucharlo y aprendí todo sobre las disciplinas de Virgo, así me doy cuenta de mi camino hacia la muerte.
- ¿Tu camino hacia la muerte?
- Sayaka, quiero asegurarme de que no cedas ante el enorme poder que posee la constelación de Ofiuco y su extraño secreto, por eso, cuando Waka-san y yo hayamos purificado la lanza de Ares, podrán usarla para la victoria.
- ¿De qué estás hablando Shinji? – susurró Sayaka.
- No te preocupes Jinguji-san – Waka fue la siguió – ya lo sabrás cuando ocurra.
- No entiendo que me están queriendo decir – dijo la mayor de los gemelos, en eso, un cosmos aterrador se sintió a lo lejos – oye, eso es…
- Tenemos compañía a la distancia – susurró el peli ceniza levantándose y tomando el arma junto con la Saintia de Águila, las demás guerreras que estuvieron batallando con las amazonas se levantaron y fueron al sitio en el que los cosmos se estaban manifestando. En ese sitio, estaban las amazonas sobrevivientes las cuales formaron un gran ejército siendo comandadas por Pentesilea que desprendía un cosmos aterrador.
- Con el poder que me dio el señor Ares soy capaz de hacerle daño a cualquiera, incluso a los poderosos Caballeros Dorados – susurró mientras que seguía, cabe decir que los Caballeros de Athena que enfrentaron horas antes estaban de nuevo – hm, veo que han llegado hasta aquí a morir.
- No moriremos ya que las que harán eso serán otras – exclamó Shiho, sin embargo, hasta ella sabía lo que pasaba con la líder de las amazonas – su cosmos no es normal como la última vez… aun así, es peligrosa.
- De la que me vengaré es precisamente de Ofiuco – Pentesilea estaba malhumorada mirando a la mayor de los gemelos Jinguji, sin embargo, las amazonas junto con su líder estaban sintiendo un cosmos extraño que no sabían de donde venía.
- Tenemos que evitar que se acerquen hacía donde están Virgo y Suzuki-san – susurró Shiho mirando a las demás – Nakano-san, Ukita-san, ataquen al resto de las amazonas ya que la líder parece que nos dará problemas.
- Entendido.
- Kana-san, Sayaka-san, Otori-san, necesitaremos todo nuestro poder para darle con todo nuestro cosmos, su poder aumentó de la nada a un nivel que considero extraño.
- Lo siento muy bien, así que espero que mis armas sean suficientes para que aguanten sus golpes – Asuka habló.
- ¡Vamos entonces! – los dos grupos se fueron a dar con todo, en el caso de Nakano y Ukita, estas se fueron hacia las demás amazonas las cuales querían vencer a las Saintias, pero estas poseían más cosmos.
- ¡Maten a esas chicas!
- Lo siento, pero no moriremos a sus manos, nuestra misión es vencerlas y hacer que la Tierra tenga paz – expresó la peli verde la cual hizo que sus cadenas empezaron a salir de los protectores de la chica.
- ¿Qué está haciendo?
- Adelante, ataquen que mis cadenas están listas.
- ¡Maldita! – mientras las amazonas iban hacia Nakano, Ukita la estaba pasando bien derrotando a varias guerreras que la subestimaban por su estatura y su forma sin saber que estaban frente a un poderoso enemigo.
- ¡Aqua Splash! – una fuerte patada con burbujas fue dada a varias guerreras amazónicas matándolas, sin embargo, el verdadero espectáculo estaba en la batalla contra la reina de las Amazonas la cual estaba dominando muy bien a Shiho, Asuka y Tsukumo.
- ¿Qué pasa? ¿A dónde se fue todo eso que presumían de sus rangos?
- ¿Cómo demonios tienes ese poder? No tiene sentido que obtuvieras un Power-Up tan repentinamente – exclamó Perseo – conviértete en piedra… ¡Escudo de Medusa!
- Cúbrete los ojos Otori-san – la peli gris asintió mientras que el efecto del escudo que podía convertir a quien sea en piedra, sin embargo, esto no preocupaba a Pentesilea.
- Hm, ¿crees que con eso me ganarás? Estás muy equivocada, ahora yo poseo… ¡más poder que ustedes! – este fue rápidamente hacia Shiho dándole un golpe en el escudo evitando que el ataque de esta le diera.
- ¿Qué?
- ¡Suelta a Nomi-san! – Asuka fue hacia la líder de las Amazonas, pero esta detuvo el ataque de la espada dorada de la peli gris, sin embargo, cuando menos acordó su arma fue lanzada a un lado, aunque quedó con un corte en su mano.
- Malnacida, ¿Cómo te atreves a cortarme?
- Mi espada dorada no fue suficiente – Asuka no continuó cuando recibió un golpe de parte de Pentesilea que la dejó en el suelo, la Mahou Shoujo se levantó de golpe y fue hacia ella, pero la amazona no perdió tiempo y le dio una paliza de golpes a la peli gris, sin embargo, Asuka era un hueso duro de roer, no por algo era experta en el combate cuerpo a cuerpo.
- ¿Kana-san? – Shiho miró a la peli negra la cual elevaba su cosmos mientras que detrás de ella se podía ver la constelación de Tauro, sin embargo, todo se concentró en un punto de su constelación guardiana.
- Mi pareja me mostró esta técnica la cual la hizo exclusivamente para que la usara – susurró Tsukumo haciendo que varias estrellas se cargaran en su cosmos – ¡Otori-san, a un lado!
- Bien – la peli gris se hizo a un lado dejando sola a la amazona la cual frunció el ceño ante eso.
- ¿Qué harás Tauro?
- ¡Nova de las Pléyades! – esa fue la técnica usada por Tsukumo, este ataque tiene un poder destructivo que puede crear esferas de energía con colas hacia el oponente; lo que hizo la peli negra fue centrar cosmos en su mano y lo elevó hacia arriba para que rayos de energía formasen esferas que con tienen un gran poder que es descargado al oponente cuando este lanza con el brazo derecho provocando la captura del oponente para descargar las esferas de energía contra el oponente y para aumentar el poder de la técnica el usuario sube los dos brazos y uniéndolos con la palma de la mano a su máximo poder.
- ¿Nova de Pléyades? – el ataque fue directo hacia Pentesilea la cual no pudo evitar recibirlos de lleno haciéndola retroceder y notó que poseía muchas heridas de parte de Tsukumo.
- Así es, este ataque es llamado así por el cúmulo de estrellas ubicado en la constelación de Tauro, aunque nosotros los japoneses lo conocemos como Subaru.
- M-Maldita, espero que… - Pentesilea se detuvo al sentir un cosmos provenir de cerca de donde estaban todos, no solo las amazonas sintieron eso, también las mismas atenienses.
- ¿Qué es este cosmos tan fuerte?
- Son Suzuki-san y Shinji-san – dijo por lo bajo Nakano y todo el mundo observó un gran cosmos dorado saliendo de una montaña, justo el sitio en donde tanto Virgo como Águila estaban con la lanza del dios de la guerra.
- Shinji… este cosmos no es normal ni siquiera viniendo de ti – exclamó Sayaka asustada por eso y sin más fue corriendo hacia donde estaban su hermano menor; mientras tanto, con Shinji y Waka.
- ¡Abre los ojos Waka-san! – la peli azul hizo eso y segundos después, el dorado hizo lo mismo, ambos estaban con la vista de vuelta luego de que tenían tiempo de habérsela quitado.
- Ya extrañaba volver a ver.
- Igual yo, pero después de todo… ya no necesitaremos esto nunca más ¿no? – la peli azul asintió – oye Waka-san… ¿quieres hacer esto realmente?
- No te preocupes, si esto ayuda a que ganemos la guerra será un honor para mí irme de este modo, por eso… hagámoslo – la chica se dio un corte en la muñeca haciendo que comenzara a sangrar, Shinji hizo lo mismo rociando la sangre de ambos en la lanza mientras que sus cuerpos comenzaban a brillar por los cosmos que estaban emanando.
- ¡Esos malnacidos están haciendo algo! – exclamó Pentesilea la cual iba hacia donde estaban Virgo y Águila, sin embargo, Asuka y Tsukumo hicieron todo lo que estaba en sus manos para detener a la amazona.
Las demás amazonas fueron hacia su reina para ayudarla a avanzar a detener lo que fuera que estuvieran haciendo ambos Caballeros, pero varias de las Saintias detuvieron gran parte de sus intenciones.
- Hemos alcanzado el más alto de los sentidos – susurró Shinji sonriendo mientras que su cosmos junto con el de Waka estaban en un punto totalmente anormal.
- Y con esto, podremos purificar de una vez por todas la lanza de Ares.
- ¡Ataquen con todo! – el cosmos de Pentesilea fue lo suficientemente fuerte lanzar de lado a Asuka y Tsukumo, al igual lo usó para las demás Saintias y a Sayaka, la amazona fue con su ejército hacia donde estaban ambos Caballeros.
- ¡Te mataremos!
- ¡Meteoros! – varios golpes a casi velocidad luz fueron hacía varias amazonas, Pentesilea logró verlos y esquivó gran parte de ellos, pero sus subordinadas no pudieron.
- ¿Qué fue lo que nos atacó? – su pregunta sería respondida mientras que todo el sitio era envuelto en muchos adornos budistas.
- Amazonas… es hora de que dejen de ser una molestia para nosotros los Caballeros de Athena, por eso…
- Perecerán bajo el yugo de las enseñanzas de Buda – ambos chicos se miraron sonriendo – ahora Shinji-san.
- ¡Tesoro del Cielo!
- Bah, con esa técnica no lograrás matarme, es inútil.
- Cuando peleé contra Dino no pude ganarle porque necesitaba un cosmos más alto, finalmente podré vencer a aquel que tenga sangre divina – el cosmos del peli ceniza se fortaleció al igual que el de Waka – quitarte el séptimo sentido no ayudará.
- Con eso deberías conformarte y…
- ¡Pero eso no nos detendrá!
- Privaré de ese sentido que va más allá del normal… ¡ahora morirás por nuestros cosmos! ¡Privación del Octavo Sentido! – el ataque sirvió ya que el poder divino de la sangre de Pentesilea fue arrebatado de su cuerpo y no solo eso, todo el ejército de amazonas fue borrado del mapa dejando a su líder la cual cayó al suelo casi sin vida.
- M-Maldición… ¿Cómo unos asquerosos humanos pueden tener ese semejante poder?
- ¡Shinji! – Sayaka fue la primera en llegar al sitio y notó como la lanza de Ares brillaba y ya no poseía casi nada de cosmos de su dios original.
- Sayaka… llegaste a tiempo para ver cómo es que esto está casi completo.
- Jinguji-san, esta lanza es la que permitirá que la victoria en esta guerra esté más cerca.
- ¿Qué es lo que les pasa? – preguntó, pero de la nada notó lo que pasaba, sus cosmos se iban haciendo cada vez más y más inexistentes – u-ustedes…
- ¡Chicos! – Shiho fue la siguiente en llegar y notó todo eso, es más, de inmediato se dio cuenta de la situación – Shinji-san… Suzuki-san…
- Ya extrañaba ver su silueta Nomi-Senpai – dijo Waka por lo bajo riendo, Sayaka comenzó a llorar por eso ya que sabía que pasaba.
- Aunque no estemos nosotros, deberán seguir adelante – exclamó Shinji en especial a su hermana – Sayaka, la verdad es que quiero que sigas adelante a partir de ahora, y también… perdona todo lo que pasamos.
- No… no digas más – decía casi entre jadeos de dolor la peli ceniza.
- Solo diles a mis padres que lo siento por todo.
- Nomi-Senpai, también si sobrevives le dices a mis padres y a Ken que gracias por todo.
Soundtrack: Kizuna OST The Lost Canvas.
- Veo que viene siendo nuestro momento de partida, ya terminamos de purificar esta arma – susurró Waka, Shiho solo tenía la mirada baja mientras que Sayaka era un mar de lágrimas.
- Y recuerden, aquí o en el Inframundo estaremos atentos a que pase – decía Shinji mientras que al igual que Waka se desvanecía poco a poco.
- S-S-Shinji…
- Sayaka… cuídate por favor – un enorme brillo se hizo presente.
- ¡Chicas! – Nakano, Ukita, Asuka y Tsukumo llegaron rápidamente solo para ver un triste escenario, Nomi seguía con la mirada baja, pero en sus ojos había lágrimas, Sayaka estaba llorando en el suelo a mares y delante de ellos… solo había dos armaduras vacías con la lanza de Ares totalmente limpia de cosmos de su portador original.
- Patriarca.
- La lanza de Ares ha sido purificada en su totalidad, así tendremos una breve ventaja en la guerra… todo a cambio de los cosmos de Shinji y Waka – susurró Joan mirando al cielo, de vuelta en el campo de batalla, Ukita estaba siendo abrazada llorando, Nakano se hacía la fuerte, pero ella estaba igual de mal, Asuka solo tenía la mirada baja al igual que Tsukumo, incluso Nomi estaba así, Sayaka estaba peor llorando frente a la armadura de Virgo.
- Shinji… nunca te entendí por completo… tú ya te estabas despidiendo desde antes… ¡IDIOTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
.
.
Continuará…
