Las cosas en Asgard no podían ir más locas ya que la misión era algo extraña, aunque Asuka y Claudia ya habían estado en la tierra glacial, esta vez no estaban solas ahí ya que se encontraron con las demás Mahou Shoujos que vestían armaduras y eso era algo muy extraño.

- ¿Qué se supone que pasa aquí? – exclamó Claudia una vez que vencieron a todos los guerreros zombis, las chicas se fueron al palacio Valhala a descansar un poco – créanme que en estos momentos me estoy viendo loca, no entiendo cómo es que todas poseen esas armaduras.

- Y ni que decir que son veneradas como diosas – ahora fue Asuka quien estaba con su amiga mexicana.

- ¡Odín! ¡Salve al dios Odín! – decían muchos asgardianos a Francine quien estaba con la armadura del dichoso dios.

- No me creo que ella viste la armadura con la vencí a Loki esa vez, pero si me lo preguntas se mira más imponente que la que vestía alguna vez – la morena opinaba mientras que notaban como su amiga francesa llegaba – y bien Francine, ¿me dirás que pasa?

- Oh sí, creo que les debemos una larga explicación sobre lo que pasa Claudia – la rubia sonrió por lo bajo, cabe decir que Asuka y Claudia estaban solo con la protección de las piernas y brazos, sus torsos y zona del pecho estaban sin nada, solo con un vendaje que cubría los pechos de ambas.

- Adelante, soy todo oídos.

- Creo que también deberías escuchar a las demás – Mia, Tamara, Magdalena y Kurumi llegaron a donde estaban.

- Cuéntennos entonces.

- Resulta que yo somos reencarnaciones de dioses nórdicos y la verdad es que nos enteramos hace casi año y medio – contaba Francine recordando todo el asunto.

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Flashback

Año y medio atrás…

Francine estaba en su hogar en su país natal, como era de costumbre, esta salía a dar algunas vueltas por París para toparse con algunas chicas para llevárselas a su apartamento y tener un poco de intimidad con ellas.

- Uf, esta chica realmente sabe cómo moverse de lo mejor – susurró la rubia mirando a su amante en la cama, ambas sin nada puesto y sin más, Francine fue hacia el cuarto de baño a darse un refrescante baño bastante bueno, sin embargo, esta estaba con el agua tocando su piel cuando de la nada sintió que alguien la llamaba.

- Odín… Francine… ¡Odín! ¡Francine!

- ¿Quién me habla? ¿A poco será Lummy que me habla? Parece que esa chica es insaciable, pero que se le va a hacer, al final de todo este cuerpecito buenísimo está para eso y…

- ¡Odín! ¡Francine!

- No es ella… ¡¿Quién anda ahí?! Je serai nu, mais je sais me battre mieux que personne (Estaré desnuda, pero sé pelear mejor que nadie) – exclamó, sin embargo, no aparecía nadie y es que ya estaba lista para pelear, pero fue cuando al final de todo supo que las cosas fueron más raras, así que decidió salir un rato lego de su cita sexual se fuera, mientras lo hacía, por alguna razón, sentía el llamado más fuerte y es que finalmente dejó de evitar que esa voz le dijera de cosas, así que la escuchó – muy bien, dime que es lo que pasa contigo, ¿Qué es la voz que estoy escuchando?

- Ven… a Asgard… Odín… ¡tu tierra te necesita!

- ¿Odín? ¿No se supone que es el dios que gobierna en Asgard? Pero, ¿Por qué me hablan a mí? ¿Y porque quiere que vaya a Asgard? – se preguntó la francesa, pero esta decidió ir a ese lugar, aunque fuera solo para ver.

Horas de viaje a un sitio del que se decía que era inaccesible para las personas normales ya que era casi imposible llegar por varios modos, pero la francesa logró llegar al inhóspito lugar.

Francine obtuvo su forma Mahou Shoujo para evitar sentir los efectos del frio extremo de la zona, es más, cuando llegó a donde se supone que era Asgard, se encontró con que un frio fuerte era lo que sentía en todo el espacio.

- Brrrr… Merde de froid extrême ici à Asgard! (¡maldito frio extremo aquí en Asgard!) – exclamó estornudando un poco, sin embargo, ella caminó alrededor del pueblo, no quería llamar la atención así que tomó un abrigo grueso de piel poniéndose encima para evitar que fuera reconocida como extranjera, aun así, siempre estuvo mirando para todos lados buscando que es lo que la llamaba.

Anduvo por horas y horas, al final pensó que todo era una pérdida de tiempo, hasta que de nuevo…

- Odín… ¡Francine! Ven por el tesoro definitivo de Asgard… ¡ven por tu arma! – la voz seguía hablándole a la francesa, aunque esta parecía no querer creer que eso seguía diciéndole de cosas, aun así, hizo caso y continuó la búsqueda hasta que arribó a las afueras del pueblo, justo en donde en tiempos mitológicos estuvo el árbol de Yggdrasil, aquel árbol que se dice que trajo la vida a las tierras gélidas Asgard.

- ¿Y que se supone que haga aquí? Digo, no hay nada que… - en eso, un brillo muy fuerte se sintió en todo el lugar y cuando menos acordaron, una figura enorme se observó en todo Asgard y tomó la forma del árbol mencionado que siguió con una luminosidad en aumentó hasta que el arma que llevaba siempre fue hacia el Yggdrasil.

- Odín… ¡Francine! ¡Lanza Gungnir! – con eso, el arma de la rubia se transformó de forma extrema y es que obtuvo un aspecto diferente al arma mágica que la francesa poseía. Esta lanza posee una cabeza dorada que asemeja a un hacha de guerra de doble filo, cada uno de estos con un extremo alargado en punta y opuestos entre sí, con la punta de lanza en medio y una especie de diamante rojo al centro de las 3 piezas. La vara es de un color oscuro entre azul y negro, y entre esta y la cabeza una estola roja con punta rematada en v y decorada en dorado con un diseño parecido a la Flor de Lis. En la punta opuesta a la cabeza, la lanza posee una pica, también dorada.

- ¿Q-Que demonios le pasó a mi lanza mágica? ¡¿Qué es eso?!

- Calma Francine Durant, todo será explicado a su tiempo – una voz como de anciano se escuchó – me presento ante ti… Odín.

- ¿Odín? Pero que quieres decir…

- Verás Francine Durant, tengo que decirte que tú eres mi reencarnación en la Tierra – eso sorprendió muchísimo a la francesa – desde tiempos mitológicos como dios supremo me ha tocado resguardar estas tierras, sin embargo, se acercan momentos oscuros para la región.

- ¿Momentos oscuros?

- Sí, las fuerzas del mal se están acercando cada vez más y más y no sabemos cuánto atacarán, pero en sí te puedo decir que el fin está cerca – la voz seguía hablando – por eso, quiero que lleves esta lanza para cuando toque que se reúnan para la batalla final contra las fuerzas del mal.

- Pero… ¿Por qué yo?

- Porque los poderes mágicos que obtuvieron vienen de Asgard.

- N-Nuestros poderes… ¿vienen de Asgard?

- Los poderes mágicos que ustedes manejan tienen su origen aquí en Asgard, por eso, es que lo que han hecho hasta ahora es por obra mía, Odín.

- Eso…

- Francine Durant, tú y muchas de tus amigas se reunirán para batallar fuertemente contra el mal que azote la región de Asgard, pero esos poderes no surgirán hasta que sea el momento decisivo, por eso es que seguirán batallando como lo han hecho hasta ahora – exclamó la voz la cual resultó ser la conciencia de Odín hablándole a la chica rubia – por eso, sigue así hasta ahora Francine Durant.

- Es algo difícil de explicar la verdad, pero es que algo de repente me salga que soy la reencarnación de un dios y que nuestros poderes no vengan de un mundo espiritual, sino que sean de aquí de Asgard es algo…

- Lo sé, es algo extraordinario para ustedes, pero no te preocupes, cuando estés lista, vendrás a hacerlo, hasta entonces, deberás batallar por tu cuenta – la voz se calmó un poco – cuando sea necesario su llamado, vendrán a nosotros, por lo que espero que sepas reconocer tu papel en este mundo.

- No se preocupe por eso, me encargaré de seguir lo que quieren – exclamó Francine ya decidida – la verdad es que no sé qué hacer para demostrar que soy digna sucesora, pero haré lo mejor que pueda.

- Muy bien, por eso, cuando todo esté listo todo van a ser llamadas – exclamó Odín a lo que su voz empezó a desvanecerse – te dejo en paz Francine Durant, cuídate por el momento.

- Odín – el cosmos se detuvo por un momento desapareciendo del lugar, pero solo quedó Francine mirando cómo es que su lanza iba hacia ella ya modificada, pero esta volvió a su forma normal – supongo que las cosas no serán nada fáciles.

La francesa se fue del lugar, pero siempre pensando en lo que había pasado, aunque cuando estaba por irse, un nuevo brillo fue hacia ella y reveló una armadura la cual era de color azul pálido, la cual cuando fue hacia Francine envolviéndola por un momento.

- Guau… esto es genial… y eso que pensé que Asuka y Claudia se miraban muy geniales con estas armaduras.

- ¿Francine? – una nueva voz sonó y la francesa miró atrás para toparse con una vieja conocida

- Oh, pero si es Mia – la rubia europea solo fue hacia ella y antes de que Mia dijera algo, sintió sus pechos siendo tocados – vaya, parece que te han crecido bastante, me gusta mucho como es que están suaves.

- Suéltame si no quieres que te golpee Francine.

- Está bien, no te pongas así…que me enciendes.

- ¿Qué cosa?

- Q-Que me enciende el cosmos llevar esta armadura – sonrió al oji morada – pero bueno, supongo que has venido por la voz de Odín que te guío ¿verdad?

- No, no fue la voz de Odín como dices, solo fue una voz femenina que me llamó – susurró la rubia americana – es más, me dijo que se llamaba…

- Mia Cyrus… has llegado a tu destino, soy Freyja – la voz de una nueva deidad se escuchó en el lugar, aunque eso fue más llamado por la americana.

- Freyja… la deidad que estuvo con Odín llevando las almas a los territorios en donde batallarían.

- Así es, soy Freyja, diosa del amor, la belleza y la fertilidad; hija de Njördr y hermana de Frey.

- Ya veo, es una de las diosas más famosas de aquí.

- Junto a Odín, nosotros estamos reuniendo guerreros para cuando tenga que ocurrir el evento final, por eso, cada una de ustedes está siendo reunida para la batalla final, los espíritus de mis valientes soldados estarán contigo Mia Cyrus, sus cosmos estarán acompañándote desde Fólkvangr, mi palacio, equiparable al Valhala de Odín.

- Entiendo, entonces ¿Qué es lo que quiere que haga? – Mia preguntó.

- Serás la que lleve mi orgullo ya que tú eres mi reencarnación, aparte, llevarás mi carruaje tirado de las encarnaciones de mis gatos, incluso llevarás mi armadura – Mia asintió – puedes pelear con cualquier arma que desees, los vikingos eran violento, sin embargo, siempre usa el poder que tendrás para el bien y si peleasen nombre mío, lo harás por la justicia.

- Acepto con mucho gusto.

- Lleva bien mi nombre Mia Cyrus – la voz de Freyja desapareció y la armadura de la dichosa diosa apareció frente a la americana.

- Supongo que podré llevar esto, me queda la verdad, aunque es algo reveladora.

- Que lindo – susurró Francine imaginándose a Mia con la dichosa armadura y más cuando poseía un escote pronunciado revelando mucho sus pechos.

- Más vale que no te imagines algo extraño – con eso, la siguiente en llegar fue Magdalena quien iba bien vestida con abrigos de marca.

- Pero mira a quien tenemos aquí.

- Guten Tag euch beiden (Buenas tardes a ambas).

- Hola Magdalena, no voy a preguntar qué haces aquí porque siento que venimos aquí a lo mismo ¿no?

- Pues creo que sí ya que fui llamada por una voz que era la de…

- Magdalena Müller – ahora fue la voz de un hombre fuerte, pero con decisión – quien te habla es Thor.

- ¡¿Thor?!

- Así es, soy Thor, dios de la fuerza y del trueno, hijo de mi padre Odín y mi madre Jörð. Desde tiempos mitológicos he andado y cazando en varias zonas exterminando gigantes, no obstante, sé que las cosas malas vienen pronto.

- ¿Cosas malas?

- Al ser mi encarnación, llevarás mi armadura que alguna vez porté, mi carruaje tirado por mis dos cabras y no solo eso, también tendrás mi arma principal con la que cometía mis actos y si sabes de lo que hablo, sabrás que arma es.

- Si mal no lo recuerdo el arma principal de Thor es… - un brillo apareció delante de la peli roja alemana y al bajar la luminosidad se reveló el arma, un martillo y a su lado, la armadura del dios del trueno.

- Mi martillo Mjolnir, creado por los enanos Sindri y Brokk, nunca fallará un tiro sin importar de donde lo lances y siempre volverá a su dueño, por eso es que te lo encargo, lleva mi legado, vence a tus enemigos exterminándolos con Mjolnir y vence a cualquiera que se te venga.

- Thor… ¡lo haré! – dijo Magdalena asintiendo, la voz del dios del rayo desapareció y esta fue hacia el martillo tomándolo, lucía bastante pesado, pero cuando lo sostuvo, no pesaba nada y parecía que era de papel, pero al alzarlo al cielo disparó un poderoso rayo el cual fue muy luminoso, pero la peli roja estaba sumamente sorprendida de eso.

- Eso fue… aterrador.

- Sí, aunque fue fantástico también y Francine… ¡deja de tocarme el trasero! – la francesa aprovechó el susto para posar sus manos en la retaguardia de la americana.

- Bueno, pero no te enojes – volvieron a la normalidad, luego de eso aparecieron dos personas más que llamaron la atención de las chicas.

- Pero vaya a quien tenemos aquí – susurró Mia – la rusa y… ¿Kurumi?

- Mia-san, chicas, ¿también fueron llamadas aquí? – exclamó la enfermera mirando a las demás, no obstante, las voces que tenía cada una llamaron su atención.

- Quítate texana que quero ver que me dicen – la peli blanca pasó al lado de Mia la cual solo hizo caso a eso, sin embargo, solo miraba de reojo a su vieja rival.

- Were you also called by one of the voices of the gods of Asgard?

- Sí – tanto la enfermera como la rusa se pusieron frente a la silueta de nuevo del árbol de Yggdrasil en donde dos voces surgieron.

- Kurumi Mugen… me presento ante ti, soy el dios Heimdal, dios guardián de los impenetrables muros de Asgard y aquel que podía hacer múltiples cosas como tener un oído agudo, vista de águila y poder no dormir por días sin sufrir algún efecto.

- Entiendo, pero porque… - en eso, frente a Kurumi apareció una armadura y aparte un artefacto parecido a un cuerno musical con alas a los lados – ¿Qué es eso?

- Este es el Gjallarhorn, aquel que será tocado cuando la batalla final contra las fuerzas del mal inicie, por lo que no será sonado hasta entonces, pero será tu deber anunciar el inicio del fin, Kurumi Mugen, como reencarnación, podrás llevar esta armadura para protegerte y pelear en el momento que sea necesario.

- Eso… - Kurumi lo pensó un momento, aunque estaba bien con su trabajo como enfermera mágica, aun así, las cosas no la dejarían así nomás – muy bien cuente conmigo.

- Tamara Volkova, un paso al frente por favor – la rusa hizo caso a eso – me presento ante ti, soy Frey.

- ¿El dios Frey?

- Sí, mi hermano mayor – de nuevo apareció la voz de Freyja llamado la atención de Mia – por eso es que me gustaría que ambas se llevaran bien, así como lo hicimos mi hermano y yo hace muchos años.

- Maldición… creo que no tendré opción que llevarme bien con la rusa por el honor de los dioses – pensó Mia suspirando.

- Yo, Frey, dios de la lluvia, el sol naciente y la fertilidad, llevarás mi armadura y no solo eso, te daré mi espada Summarbrander, la espada del verano que puede moverse y luchar sola por los aires, con eso, podrás hacer lo que no pude hacer – exclamó el dios a lo cual la rusa asintió y tomó el arma el cual comenzó a moverse por sí sola.

- Ven a mi… Summarbrander – la espada le hizo caso y fue hacia Tamara la cual sonrió por lo bajo – creo que las cosas se pondrán buenas después de esto.

- ¡Todas somos diosas por lo que miro! – sonrió Francine – aunque aún faltan Asuka, Claudia y Pei Pei.

- Bueno, con Asuka y Claudia ahora ellas son Caballeros Dorados de Athena, mientras que Pei Pei, pues la verdad no sé qué hará ella, no ha estado muy al pendiente de nosotras y ha como que desaparecido, es muy sospechoso.

- Igual lo creo - susurró la líder del grupo – ¿no se estará tirando a alguien?

- ¡Francine!

Fin Flashback

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- Y desde entonces entrenamos en secreto y hemos mantenido esto oculto por más de año y medio, es más, estábamos decididas a dejarlo, pero estalló la guerra entre Athena y Ares.

- ¿Por qué no ayudaron en la guerra? – exclamó Claudia.

- Porque fuimos llamadas a permanecer lejos de la acción ya que se viene el momento de la batalla final en Asgard – Magdalena fue la que habló.

- Y es nuestro deber estar listas para ese momento, incluso si eso significa que estemos lejos de ayudarlas a ti y a Asuka.

- Cuando atacaron los Caballeros Negros, no pudimos venir por desgracia ya que teníamos que estar en otras partes del mundo entrenando para este momento, aparte, íbamos a abandonarlo, pero recibimos las noticias de que tanto, Asuka y la que lleva la armadura de Acuario andaban por aquí y salvaron la situación.

- Sí, aunque si les soy sincera, estoy feliz de que estemos bien, aparte de que ayudaré en lo que sea para derrotar a las fuerzas del mal – con eso, las demás asintieron. Afuera del Valhala estaba Kurumi como portera mirando al horizonte apoyada en el Gjallarhorn.

- Kurumi… ¿estás bien?

- No te preocupes Asuka-san, estoy bien, es cierto que no puedo invocar mi cosmos o mi energía mágica por la maldición que el dios Ares me impuso como a Ramón-san… ¡aun así, mis espíritus de batalla no desaparecen! Quiero proteger a todos para que sean felices, incluyéndote a ti Asuka-san.

- Kurumi – la peli gris asintió, aun llevaba la armadura de Libra luego de salir un momento, por lo que ambas solo miraron al horizonte, pero en eso, la enfermera reaccionó – ¿Kurumi?

- Asuka-san, esto acaba de comenzar – susurró y tomó el cuerno y sopló con fuerza.

BHUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU

- E-Eso es…

- ¡A iniciado! – la castaña miró a su mejor amiga y Libra pudo notar el terror en los orbes dorado de la enfermera – ya comenzó… el Ragnarok.

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Continuará…