RinMakoto. Magdalena y Francine dieron la vida para acabar con sus amenazas, eso obviamente despertó la furia de Asuka quien ha despertado un nuevo poder de esa furia.

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Sin más, comencemos…

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El Ragnarok llegó a un punto muy duro en el que finalmente dos deidades importantes cayeron en batalla. Magdalena dio muerte a la serpiente Jörmungander, no obstante, el veneno de esta misma creó una nube tóxica que acabó con su vida; por otro lado, Francine que era la encarnación de Odín fue devorada por el temible lobo Fenrir quien estaba glorioso de su victoria.

No obstante, esa victoria del lobo fue lo que rompió la cordura de Asuka, el que se estuviera burlando de forma tan cruel del fallecimiento de su amiga fue algo que llevó a Asuka a sus límites.

Claudia fue la primera en notar que el cosmos de su amiga peli gris estaba elevándose hasta que finalmente explotó, su armadura fue la que sufrió una metamorfosis extraordinaria.

- ¿Asuka? ¿E-Eso es…?

- … - esta no decía nada y solo caminaba por el campo de batalla, todos los luchadores notaban el cosmos amenazador de la peli gris quien iba como si nada le importara.

- ¡Ateniense, muere! – varios no muertos se lanzaron hacia Asuka quien no se inmutaba y seguía su camino, estos no podían ni siquiera llegar a tocarla ya que su cosmos los hacia dispararse hacia todos lados.

- Demonios, el cosmos de esta chica se hizo muy fuerte de la nada – susurraron algunos de los gigantes que estaban mirando a Asuka llegar. Por otro lado, Mia quedó sorprendida de ese cosmos de su amiga, pero se enfocó más en su batalla contra el líder de los Gigantes del Fuego.

- Parece que tendré que dar todo con tal de vencerte, Tamara no logró matarte, pero no creas que yo seré piadosa contigo – susurró la rubia quien se lanzó rápidamente hacia Surt, este estaba herido por el ataque de Tamara, pero este seguía fuerte para luchar.

- Estúpida asgardiana, morirás a manos de mi Espada de Fuego – el gigante usó su fuerza para tratar de darle un golpe a la chica, pero esta lograba esquivar las intenciones de Surt, no obstante, Mia sabía que de poco serviría seguir esquivando a duras penas esos ataques ya que en una de esas el golpe que le daría sería mortal para ella ya que el calor que desprendía esa arma era bestial.

La americana usó su arma para disparar sus balas mágicas hacia el gigante quien a duras penas las derretía con su espada, no solo eso, sino que este también lanzaba sus ráfagas de fuego hacia Mia quien usaba un escudo mágico para evitarlas, pero el escudo siempre se hacía débil o se destruía por la presión enorme del fuego de Surt.

Mia logró evitar que la espada le diera un golpe mortal, no obstante, una llamarada le dio de golpe en el brazo derecho por lo que sufrió una quemadura fuerte, no obstante, al mismo tiempo, la oji azul le logró dar un disparo a la cabeza del gigante quien sufrió una herida casi mortal y este cayó al suelo.

- N-No me iré sin matarte – Surt aprovechó un descuido de la encarnación de Freyja para que una ráfaga de fuego fuera directo a Mia la cual recibió ese ataque de lleno mandándola a estrellar a una parte alejada del campo, fue casi un doble nocaut.

De vuelta con Asuka, esta simplemente fue caminando mientras que los guerreros que la rodeaban estaban alejándose un poco, sin más, la peli gris tomó una de sus armas, siendo esta uno de los nunchakus dorados y sin más, lo usó para darle varios golpes a muchos de sus enemigos quienes caían derrotados de un solo golpe, si de por sí las armas de Libra eran poderosa, ahora en su modo divino tenían un poder aterrador.

Sin embargo, Asuka tenía un solo objetivo y era el asesino de su amiga francesa.

Fenrir.

- Así que Odín dejó a esta tipa ¿eh? – susurró el lobo mirando a la peli gris, no se intimidó nada por el poder de la chica. Fenrir no perdió tiempo y se lanzó a atacar a la Dorada quien no lucía nada aterrada, es más, parecía estar esperando que el enorme can atacara.

Fenrir saltó a devorar a Asuka, así como lo hizo con Francine, pero la defensora de la armadura de Libra saltó evitando que el lobo atacara, es más, se notaba que el cosmos de la oji azul se elevaba más mediante batallaba más con Fenrir.

- ¡Te comeré como lo hice con Odín! – eso fue el punto de inflexión ya que el lobo abrió la mandíbula para devorar a Asuka, pero esta supo que debía atacar.

- Explosión de Matusalén – fue simple, pero la enorme explosión se vio en todo el lugar, el lobo salió volando por los aires hasta que cayó pesadamente al suelo, realmente ahora Asuka era una rival de temer.

- Asuka… has hecho lo que Francine no pudo – susurró Pei Pei quien estaba batallando contra varios gigantes de hielo, estos no podían mucho con el poder de la china.

- Acabaré con esto de una vez – la oji azul llegó frente a frente con el lobo quien se estaba levantando, se miraba enfurecido y se lanzó de nuevo a tratar de devorar a Asuka, pero esta tenía otras intenciones para el enorme can.

Justo cuando estaba por morderla, Asuka saltó justo hacia su mandíbula, esto parecía ser un ataque suicida o que simplemente quería hacer lo mismo que Francine, pero la sorpresa fue mayúscula cuando esta puso su pie en la lengua del lobo y con sus brazos tenía abierta las fauces de Fenrir, este quería cerrarla para comerse a la chica, pero el cosmos de Asuka era superior por lo que esta, aun llena de odio, empezó la mandíbula de Fenrir hasta quebrarla, abrió las fauces de Fenrir y con ayuda de su espada dorada, cortó la boca del lobo y no solo eso, desgarró el cuello de la bestia causando un desangrado masivo, este cayó al suelo con la sangre volando por todos lados.

El lobo Fenrir estaba muerto.

- Es increíble, Asuka logró matar a Fenrir, algo que Francine no pudo – pensó Claudia quien luego notó que la armadura de Asuka volvió a la normalidad, su cosmos bajó y esta simplemente cayó de rodillas tomando aire pesadamente.

- ¿Q-Que demonios pasó? – Asuka se miró las manos no recordando que ocurrió, pero su sorpresa fue mayúscula al notar a su lado al lobo muerto – ¡¿Qué mierda?!

- ¡Asuka-san! ¿Estás bien?

- Kurumi – la peli gris se levantó con algo de dolor en el cuerpo – ¿Qué ocurrió? Lo último que recuerdo fue que Francine… fue devorada por ese lobo.

- Lo mataste Asuka-san, tu armadura se transformó haciéndose más grande y fue una batalla muy fuerte, le abriste la mandíbula a Fenrir y acabaste con él – Asuka se acercó al cadáver del lobo y notó las heridas.

- Estos cortes solo pudieron ser hecho por…

- Un arma de Libra – ya con todo aclarado, la guerra debía continuar, Asuka se acercó a Fenrir y esta solo escupió a un lado – al menos logré vengar a Francine, no entiendo aun como lo hice, pero de igual modo lo logré, ahora solo queda acabar con todo este asunto.

El líder de todo esto, Loki, solo miraba como los guerreros, tanto de su bando como del otro seguían cayendo, no parecía importarle que sus dos hijos, Jörmungander y Fenrir, murieran de esa forma, es más, parecía satisfecho con la carnicería.

- Solo falta poco para que todo el mundo muera, una vez que los dioses de Asgard caigan junto con su mísero ejército, tendré a mi disposición el mundo entero para mí – se decía Loki para sí mismo, el dios de la mentira se notaba muy confiado de eso. De otro lado, Pei Pei estaba teniendo algo de facilidad con los gigantes de hielo quienes eran derrotados uno a uno por ella, sin embargo, el momento de la verdad llegó cuando tocó contra el líder de estos, este lucía imponente, pero eso no quitó que esta siguiera batallando.

El gigante de hielo atacó con todo a la chica, pero esta era rápida, además, gracias al escudo de la armadura de Dragón que le hacía evitar mucho daño, pero al final de todo, esta saltó sobre el gigante el cual se trataba de quitar a la china de su cabeza, pero no pudo hacer nada cuando el cosmos de Pei Pei se elevó.

- Tu y todo tu ejército se irán a la mierda… ¡Los 100 Dragones Supremos! – el ataque fue manifestado en un centenar de dragones impactando en la cabeza del gigante de hielo el cual cayó al suelo sangrando siendo que finalmente murió por las heridas, la china siguió batallando contra los demás gigantes de hielo que quedaban, no obstante, estaban asustados de que alguien como ella derrotara a su líder – a ver hijos de puta, alisten el culo porque les daré a todos.

Los combatientes eran cada vez menos por lo que solo quedaban los más fuertes en cada bando, Loki miraba todo desde su lado, por lo que ahora era turno de acabar con el dios de la mentira. Asuka y Claudia estaban mirando al líder de las fuerzas del mal por lo que este solo sonrió.

- Loki, ya te enfrentamos una vez y ganamos, ahora te pasará lo mismo.

- Hm, vaya, parece que ustedes humanas van con muchas ganas de eso, solo diré una cosa, solo vienen ustedes dos y miren alrededor suyo, ya los demás dioses han caído y estos tipos solo me sirven como conejillos de indias para ver cómo es que todo el mundo muere.

- Eres un hijo de puta, mandar a matar a tus propios soldados, eres un dios realmente horrible.

- ¿Acaso su diosa no hace lo mismo? Solo manda a sus lacayos a morir en el campo de batalla mientras ella simplemente mira todo y se lamenta hipócritamente de sus pérdidas.

- ¡Deja de hablar falacias de nuestra diosa! – exclamó Claudia molesta – ella no es así, Athena siempre se ha preocupado de sus Caballeros, así como ella nos quiere, nosotras la queremos a ella.

- Patético, espero que sepan que esta vez no seré piadoso y las mataré definitivamente – el dios se lanzó rápidamente hacia Asuka y Claudia quienes no vieron venir el golpe del dios de la mentira el cual las mandó lejos de ahí.

- M-Mierda.

- ¿Qué pasa Caballeras de Athena?

- Olvidaba que era un tipo poderoso, si tan solo tuviera la armadura de Odín podría batallar de igual a igual como lo hice hace un tiempo – decía por lo bajo Claudia – pero esa creo que desapareció cuando Francine fue devorada por Fenrir.

- En efecto – decía Loki acercándose poco a poco hacia ambas Doradas – cuando su amiga que representaba a Odín fue comida por mi hijo, su armadura se hizo añicos, por lo que espero que sepas que es su fin, no tienen ninguna oportunidad contra mí.

- ¿Qué hacemos Asuka?

- Si tan solo pudiera activar de nuevo la armadura divina tendríamos una oportunidad para hacerle frente, pero no sé si sea capaz de hacerlo de nuevo – todo parecía perdido, no obstante, llegó alguien que no se esperaban al campo de batalla – ¿eh?

- Vaya, por tu armadura puedo decir que eres aquel que me jodió tantas veces en la mitología – Loki miró con despreció a la persona que tenía enfrente – ¿no es así Heimdall?

- Así es, soy ese dios que tanto te tuvo que calmar en tiempos antiguos ya que eras alguien malvado Loki.

- ¡¿Kurumi?! – efectivamente, se trataba de la enfermera que venía con una espada blanca la cual sin hacer nada emanaba un enorme poder.

- Asuka-san, hay algo que debes saber y es que yo seré la encargada de acabar de una vez por todas con el dios Loki – la castaña empuñó con fuerza su arma – además, solo tendré una oportunidad de atacar con todo ya que la maldición del dios Ares me impide usar mi magia curativa para curarme.

- No puedes… ¡no quiero que mueras Kurumi!

- Ya basta de tanta charlatanería Heimdall, solo estás atrasando toda la muerte final que se llevará a cabo y con eso mi victoria quedará asegurada.

- Eso ya lo veremos – Kurumi corrió rápidamente hacia el dios de la mentira el cual llamó a varios de sus guerreros no muertos, pero estos fueron arrasados como si nada por el cosmos de la enfermera quien tenía en la mira a Loki.

Una vez ambos estuvieron frente a frente, estos chocaron armas, teniendo el encuentro bastante parejo, parecía una danza mortal para ver quien hería al otro, mientras Kurumi no activara su cosmos estaría bien, pero le generaba también complicaciones ya que Loki estaba sometiéndola poco a poco.

- ¡Heimdall! – el cosmos del dios malvado mandó a volar por los aires a Kurumi quien cayó cerca de donde estaban Asuka y Claudia quienes ayudaron a su amiga.

- Kurumi, no tienes que pelear de este modo, no estás del todo recuperada.

- Asuka-san, tengo que vencer a este dios de una vez para que todo el mundo esté a salvo.

- Ya es suficiente alboroto, de una vez los acabaré para asegurar mi victoria – Loki lanzó una bola de energía hacia ellas, Asuka rápidamente actuó poniendo su escudo dorado a modo de defensa, Claudia elevó su cosmos para ayudarla a evitar que el ataque diera del todo, aunque fue por breves momentos lo lograron.

No obstante, el daño se sintió ya que ambas Doradas estaban con heridas en todo el cuerpo, no solo eso, estaban sangrando y a eso había que sumarle el cansancio de la batalla.

- Demonios… otro ataque como ese y estamos acabadas – susurró la mexicana.

- ¿Qué hacemos? Mis heridas me duelen.

- Aquí es donde yo me encargo y usaré lo que tenga para que salgan triunfantes – esas fueron las palabras de Kurumi quien sin perder tiempo usó su magia para curar a ambas Doradas, todo esto mientras ambos observaban como las expresiones de la enfermera cambiaban a unas en donde parecía que le dolía un poco estar haciendo eso, pero no cedía.

- ¿Kurumi? ¿Qué haces?

- Ya he terminado, sus heridas deben estar curadas y…

¡CRAFT!

- ¿K-Kurumi? – el corazón de Kurumi salió de su pecho, este todavía estaba latiendo y sin más cayó al suelo explotando, esto producto de la maldición de Ares.

- N-No me lo creo – susurró Claudia mirando eso y más con Kurumi quien cayó de rodillas vomitando sangre, esto por la pérdida de su órgano vital.

- ¡Kurumi! ¡Kurumi! ¡Por favor, resiste! P-Puedes curarte a ti misma ¿no es así?

- Heimdall, estás herido de muerte, no sé porque, pero este es tu fin.

- Aunque no tenga corazón… aun puedo seguir peleando – susurró Kurumi quien se inyectó algo en el brazo – esta es una medicina que me permitirá vivir un poco más, pero sin mi corazón no hará mucho efecto, después de todo, mi espada… te podrá cortar de una vez por todas.

- Eso lo veremos – Loki fue hacia Kurumi quien solo sonrió por lo bajo, esta se lanzó también al ataque y en un momento en el que ambos estuvieron cara a cara, sucedió lo imaginable.

Loki con su espada atravesó el cuerpo de la enfermera, pero esta aprovechó esto también para clavar su espada blanca en el corazón del dios el cual no se esperó ese ataque.

- N-No me lo creo… una maldita como tú me ha… derrotado – susurró el peli morado quien cayó de rodillas tratando de quitarse el arma, pero este simplemente no podía, Kurumi estaba un poco alejada desangrándose masivamente.

- Así es… estás… acabado.

- Maldita seas… Heimdall – finalmente, el dios de la mentira Loki perdió la vida a manos de la castaña, esta estaba en sus últimos momentos.

- ¡Kurumi, por favor Kurumi! No te mueras – susurraba Asuka tomando a su amiga quien lentamente empezaba a perder sus fuerzas.

- Asuka-san… por favor, debes seguir peleando por este mundo – Kurumi tomó la mano de su amiga peli gris – por favor… sigue así.

- N-No… no te mueras Kurumi.

- Solo quiero llevarme una sola cosa de ti Asuka-san… solo una cosa – antes de que la peli gris respondiera, sus labios fueron robados en un beso, esto con las últimas fuerzas que poseía y luego de eso solo dio una sonrisa – gracias… Asuka-san.

- Kurumi – finalmente, la castaña dio su último respiro antes de cerrar los ojos para siempre, eso dejó bastante afectada a la peli gris quien solo seguía mirando a su ahora fallecida amiga, mientras tanto, un enorme cosmos se hizo presente y era justamente el enorme Surt quien se levantó con su espada de fuego.

- Maldición… ¡esa perra me ha dejado casi muerta! ¡Quiero matar a todo el mundo! – el líder de los gigantes de fuego se lanzó hacia Asuka y Claudia quienes seguían en shock, pero unas balas mágicas dieron en la cabeza del gigante Surt – ¡¿Qué demonios?!

- ¡Chicas, huyan de aquí! – exclamó Mia quien se había levantado y aunque lucía herida de muerte, aun así, siguió batallando para darle con todo a Surt quien estaba muy cabreado con la rubia – ¡yo te distraeré a este maldito, huyan!

- Mia.

- ¡Asuka, Claudia, huyamos de aquí! – decía Pei Pei quien llegó a donde estaban – tenemos que dejar que Mia se haga cargo de esto.

- P-Pero, Kurumi y las demás…

- Asuka… aunque me duela decirlo, tenemos que irnos – la china y la mexicana se llevaron a la peli gris lejos, estos fueron hacia el palacio Valhala en donde estaba Lyfia mirando todo desde su palacio.

- Dama Lyfia.

- Gracias por su enorme esfuerzo en esta batalla, pero es momento en que deban partir a su verdadero destino, el encuentro contra el dios Ares.

- Pero usted… - la señora negó con la cabeza.

- No tienen que ver más en esto… gracias por haber hecho que Asgard se salvara para el encuentro del Ragnarok… mil gracias y pensar que volviera a verte Leo.

- Dama Lyfia – Claudia sentía un nudo en la garganta y es que la armadura le daba memorias de su antiguo portador, pero sin más, las tres se fueron del lugar corriendo a más no poder, mientras que, en el campo de batalla, Mia estaba en las últimas al igual que el malvado Surt.

- Puede que mi vida hasta aquí llegue, pero al menos… pudimos vencer enemigos potencialmente peligrosos para el futuro y, además, otras personas llevarán nuestro legado más allá – susurraba Mia cargando la última bala que poseía – ¡vas a morir Surt!

- Aunque muera, mi espada incinerará todo este maldito reino y sus alrededores, ¡muere!

- Joan, Claudia, Asuka, Pei Pei… y todos los demás, por favor, sigan batallando como siempre lo hacen, a todos les deseo lo mejor… Joan, te amo y llevaré este amor conmigo, tu mujer y tus hijos son personas fuertes y afortunadas, por favor, ¡sigue adelante! – justo fue el golpe final, Mia disparó a Surt directo al corazón, pero justo cuando estaba haciendo eso, el gigante atacó a la Mahou Shoujo golpeándola con su espada de fuego, el golpe fue mortal para ambos y acabaron perdiendo la vida, no obstante, las palabras del gigante eran ciertas ya que el fuego se extendió a todo el reino de Asgard, calcinando los cuerpos de los luchadores en el bando de los vivos y los muertos, Lyfia miraba como el fuego se extendía hacia donde estaba ella.

- Durante milenios ha existido el reino de Asgard y hoy finalmente acabará todo… Athena, batalle valientemente para ganar esta batalla y también dele las gracias a mi guerrero… Leo – las llamas finalmente alcanzaron el palacio Valhala incendiándolo hasta los cimientos junto con la escultura de Odín.

- Chicas – susurró Asuka quien seguía corriendo de ese sitio, a lo lejos se notaba todo el incendio voraz que produjo la espada de Surt.

El Ragnarok había finalizado y el reino de Asgard, había pasado a la posteridad.

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Continuará…