RinMakoto. Shinonome está frustrada por no ser de gran utilidad en la guerra, aunque veremos muchas sorpresas en este entrenamiento.

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Sin más, comencemos…

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Shinonome y Ramón decidieron ir a una isla la cual según contó una anciana, desde hace unos días estaban apareciendo varias cosas extrañas, siendo que el volcán que poseían ahí, aun así, no se irían de ahí tan fácilmente.

La peli azul estaba ahí para hacerse más fuerte, no quería ser alguien que solo estuviera como apoyo, sino que defendería su armadura con todo lo que tuviera, así que retroceder no era opción, no obstante, llegando al volcán, dos figuras aparecieron de la lava del volcán.

- No sabía que los dos habían sobrevivido, aun así, es algo genial ya que todo el mundo los creía muertos – susurró el peli negro, a su lado Shinonome estaba anonadada.

- No me creo que ellos dos estén aquí.

- ¿A que han venido? – preguntó uno de los tipos siendo el más alto y su voz se escuchaba amenazante, su rostro no podía verse mucho por la lava.

- He venido a entrenar, quiero hacerme más fuerte – exclamó la peli azul – y sé bien quien eres, sé que tú eres…

- Silencio, no lo digas – exclamó el tipo – si vas a entrenar hazlo, quiero ver de qué estás hecho.

- Él no es así normalmente, algo debió para pasar para que cambiara de ese modo – pensó la peli azul, pero decidió hacer caso a eso.

- ¿Qué haremos entonces?

- Sencillo, ya que lo que tengo a mis ojos es un Caballero Dorado y un humano con un poder cósmico abismal, así que espero que me muestren de que están hechos – exclamó el tipo en la lava – vengan hacia acá.

- ¿Hacia dónde?

- La lava, báñense en ella.

- ¡¿Qué?! ¡¿Te has vuelto loco?! – reclamó Shinonome mirando al tipo – aunque sea un Caballero Dorado, aun soy humana y eso me puede matar.

- ¿Acaso no confías en tu cosmos? – preguntó – se supone que los Caballeros Dorados son los tipos más fuertes dentro del ejército ateniense y, aun así, tienes miedo de entrar aquí.

- T-Tu… - la Dorada se quedó callada por eso, aun así, su orgullo como guerrera le decía que no se quedara callada.

- Ryo, iré yo – Ramón habló mientras que caminaba hacia la lava, era más que claro que era un peligro para cualquier humano estar cerca de un volcán activo o al menos de la lava, por lo que llegando a esta sentía el calor cada vez más y más.

- Ten cuidado.

- Adelante Ramón Maldonado, quiero ver si tienes el valor de entrar.

- Demonios, el calor que se siente es fuerte, sé que Honduras es caliente, pero esto es otro nivel – pensó el moreno, justo estaba parándose en la lava sintiendo el fuerte calor de esta contra su piel, otro humano habría sucumbido ante esto, pero el tipo que estaba ahí notó que el hondureño estaba pasándola sin problemas, al inicio notó como es que fruncía el ceño, pero se fue adaptando rápidamente.

- Parece que la lava no te hace gran efecto, tu cosmos es muy poderoso a pesar de que no lo puedas demostrar por la maldición que posees.

- Lo sé, aun así, la lava no me afectará en nada.

- Lo entiendo – el tipo extraño miró hacia la peli azul – ¿y tú Sagitario? ¿Qué harás?

- T-También entraré – susurró la chica, esta iba a tomar su armadura para vestirla, pero la otra persona que estaba con la lava lanzó lo que parecía ser una estaca de hielo la cual dio en la Caja de Pandora y la arrojó lejos – ¡¿Qué haces?!

- Si vas a hacer esto, lo harás de la manera correcta, no usarás tu armadura, solo invoca tu cosmos y tu cuerpo podrá aguantar cualquier tipo de amenazas, pero antes, ¡metete a la lava! – la peli azul frunció el ceño ante eso, pero decidió intentarlo, esta se quitó la ropa quedando solo en ropa interior e intentó entrar, su pie tocó la lava y a pesar de que su cosmos estaba presente, sintió el dolor tremendo de la quemadura – ¡aaaaaah, joder!

- ¿No puedes soportar el calor de la lava? Esto no es nada – exclamó el tipo el cual, para demostrarlo, se sentó en un charco de material de roca fundida y no solo eso, sino que se hundió por completo en ella y salió como si nada hubiera pasado – ¿tanto trabajo te cuesta hacer esto?

- ¿Cómo demonios quieres que me hunda en la lava?

- Ryo, ven conmigo, te ayudaré – el hondureño estiró su mano hacia la peli azul quien comenzó a caminar lentamente hacia el sitio con material fundido – recuerda, tu cosmos invócalo y podrás evitar que el calor de la lava te haga daño, hazlo.

- Eso hago, pero es que no entiendo cómo es que pueden caminar como si nada en eso – el cosmos dorado que emanaba Shinonome le estaba ayudando a no sentir tanto calor por el sitio en el que estaban, aun así, tenía que hacer algo.

Ramón la guiaba de forma suave, justo llegó hasta la orilla en donde hundió su pie de poco en poco en el líquido mortal, las expresiones faciales le indicaban que le dolía, pero esta estaba aguantando todo lo que podía, la peli azul trataba de enfocarse en su cosmos que le brindara protección, aun así, la lava la estaba quemando.

- No cedas ante esto, ¡eres una de las más fuertes! Esto no es nada, sé que duele como el infierno, ¡pero resiste Ryo! – se decía a sí misma mientras que seguía caminando por la lava, no solo sus pies eran que estaban en contacto con el material fundido, ahora estaba subiendo hacia sus muslos y eso cuando abrió los ojos, se notó con la lava hacia la zona del fémur – ¿e-estoy en la lava?

- Así es, tu cosmos te ha ayudado a evitar que salgas lastimada, un humano común habría sido calcinado por no decir derretido por esto, pero al ser alguien que tiene conocimiento del séptimo sentido, entonces ya haciéndolo así no será problemas para ti caminar libremente en la lava, así como lo hace él – decía Ramón.

- E-Entiendo eso, aunque no me puedo mover del todo libre para andar en la lava, si tuviera mi armadura podría hacerlo a lo mejor sin ningún problema.

- No siempre tendrás tu armadura Ryo, mira por ejemplo a Joan que pelea sin su armadura, esa se le dio a Tsukumo para que la defendiera, así que no tiene que ver eso, recuerda bien lo que siempre hay que tener presente, un Caballero no se mide por la fuerza de su armadura.

- Lo sé, se mide por el cosmos que pueda invocar de su interior, aun así… me costará adaptarme a eso.

- Si logras manejarlo, podrás aumentar tu cosmos y tu nivel de fuerza para cuando tengas quye batallar.

- M-Muy bien – la chica estaba parada ahí mientras que Ramón se fue por otro lado a andar por el caliente material.

Y así pasó por un momento mientras que la peli azul estaba adaptándose a ese calor abrazador, Ramón fue con el misterioso tipo acompañado de la persona más baja.

- No pensé que los dos estarían aquí – decía el moreno sonriendo de lado mirando a ambos sujetos.

- Ni nosotros pensamos que ustedes vendrían hasta aquí, la guerra contra Ares ha estado dura por lo que tengo entendido.

- Así es, desde la desaparición de ambos, varios guerreros han caído desde entonces – decía el chico de cabello negro – Souta, Nozaki, Shinji, Suzuki y varias de las Mahou Shoujos han caído en el campo de batalla, aun así, estamos algo cerca de lograr la victoria contra Ares, aunque dependemos de todos para batallar.

- Lo sé, aun así, no tengo planeado ir a batallar todavía, seguiré entrenando en la lava, quiero tener todo el poder que sea posible.

- Has cambiado amigo, no eras así antes de la batalla, pero veo que todas estas semanas cambiaste bastante, no obstante, siento que no eres tú el que dice esas cosas que le mencionaste a Ryo – el chico miró al extraño sujeto – es tu otra personalidad ¿no es así?

- Así es, él sale a veces, pero eso es porque gracias a él logré salir con vida junto a ella.

- Ni que lo dudes, realmente sentí que no saldríamos vivos de esa – la persona baja tenía una voz chillona por lo que era una mujer la que hablaba – fue emocionante vencer a los dos gemelos o al menos eso pensamos.

- ¿En serio?

- Sí, siento que nos los vencimos, solo los enviamos a otro lado y es seguro que algún día volverán a tratar de derrotarnos – decía la chica quien luego movió la cabeza – pero igual estamos listos para cuando quieran atacar, no saben la que les espera.

- Ya veo, aunque espero que este entrenamiento le sirva a Ryo para que se haga más fuerte, está frustrada de no ser de mucha ayuda según ella – exclamaba el centroamericano mientras que jugaba un poco con la lava que tenía en sus pies – si ella logra dominar por completo esto, su cosmos se hará más grande y podrás con lo que sea.

- Eso espero, porque ella es fuerte, algo terca, pero cuando se propone algo, lo hará – la chica sonrió por lo bajo – por cierto, Ramón, ¿no crees que ella se ve sexy con su ropa interior?

- No me preguntes eso – susurró el chico – solo tengo ojos para Claudia.

- Está bien, solo quería probar si es que eres fiel a tu chica – sonrió la chica a lo que el hondureño solo río también.

- Nunca cambias – minutos después, Shinonome salió de la lava, notó sus piernas y estas estaban algo coloradas por el calor.

- Realmente me pasó factura esto.

- A mí no me ha pasado nada, aunque debe ser por mi color de piel que evita que tenga una quemadura como las tuyas – río el peli negro a su lado.

- Al menos di que sufriste algo, te miré al inicio con miedo.

- ¿A quién no le da miedo meterse a algo tan mortal como la lava? Es cierto que me agüité, pero luego de eso no me hizo nada, se sentía como el agua caliente con la que me baño a veces cuando hace mucho frío.

- Ustedes dan hasta miedo mirando lo poderosos que son.

- Tu puedes ser igual de poderosa si te lo propones, en tu vida creo que pudiste pensar que caminarías por lava, mírate ahora, apenas empieza y espero que sepas que, si sigues haciéndolo mejor de lo que hiciste hoy, tendrás un cosmos muy bueno.

- Eso espero, estoy aquí para eso – la determinación de Shinonome sorprendió a Ramón, estaba decidida a hacerse más fuerte y eso fue lo que le gustó.

- Muy bien, entonces iniciaremos el entrenamiento en serio a partir de mañana, prepárate Ryo.

- Así será – y fue justo como dijo el centroamericano, al día siguiente estaba la peli azul parada frente a un río de lava el cual a simple vista se miraba totalmente aterrador y algo inmundo.

Shinonome notó a los dos tipos que estaban parados casi a la orilla del río del material ardiendo, sin perder más tiempo y en modo de mostrarle a la Dorada como se hacía, ellos simplemente se metieron ahí y caminaron como si nada, parecía que lo que estaba ahí no era lava, sino que agua ya que no salían afectados.

- Muy bien Ryo, quiero que lo pasas al igual que ellos dos, ayer caminaste un poco en un charco de lava algo profundo, ahora tendrás que hacerlo, pero con este río de lava que viene desde el cráter del volcán, tu misión es recorrerlo hasta llegar a la cima.

- ¿Subiré hasta allá?

- Así es, así irás mejorando, vamos Ryo, hazlo – la peli azul asintió y fue hacia la lava, hundió sus pies en el líquido fundido, sentía casi el mismo dolor del día anterior, aunque ignoró eso caminando por el ardiente líquido.

El calor abrazador era algo que no podía dejar pasar por alto, aunque su cosmos la protegiera de que su piel fuera a derretirse, eso no quitaba que la temperatura podía pasarle factura.

- Tengo que seguir caminando, ignora el calor de la lava, hazlo – pensaba la peli azul, aunque las cosas que seguían serían desafiantes.

- ¿Lo harán? – Ramón miró a los dos sujetos que asintieron por lo el más alto de ellos lanzó un poco de su cosmos hacia las orillas del volcán haciendo que cayeran trozos de piedra ardiendo hacia la Dorada.

- ¿Q-Que es eso? – algunas de las piedras fueron hacia Shinonome las cuales al tocar su piel le causaron quemaduras - ¡mierda, esto duele!

- ¡Sigue adelante Ryo! Tienes que seguir hasta llegar a la cima del volcán pasando por la lava – decía el hondureño, la chica a pesar del dolor de las piedras, no dejaba de avanzar por lo que el camino era tortuoso.

Las piedras eran lava ardiendo petrificada, cayendo en contacto con la piel era mortal, no obstante, el cosmos de Shinonome se elevaba cada vez más sin darse cuenta al solo concentrarse en continuar su camino sin importar el dolor que le causaba.

A medida que avanzaba, la profundidad del río de lava se hacía evidente por lo que esta estaba subiendo hasta los muslos de la chica quien seguía como si nada, a pesar de la dolencia de este líquido con su cuerpo.

Unos momentos después, este llegó hasta que la lava inundó más de la mitad de su cuerpo subiendo hasta la zona de sus pechos, esto ya era algo muy doloroso para ella, las piernas eran una cosa, pero esta vez estaba pasando por la parte del cuerpo la cual albergaba los órganos principales, aun así, a pesar de todo continuó.

Unos minutos después, logró llegar hasta la cima del volcán en donde justamente estaban esperándola los dos sujetos y el moreno.

- Lo hiciste Ryo, muy bien.

- Bien Ryo, realmente lo has logrado.

- Muy bien hecho Shinonome-san.

- G-Gracias – susurró, Shinonome tenía de la parte de los pechos para debajo de un color diferente, siendo esta de color café, esto causado por su paso por la lava.

- Muy bien, seguiremos mañana con el entrenamiento que será más duro, por el momento descansa – las dos figuras se fueron del sitio, aunque para sorpresa de la Dorada, estos se lanzaron al volcán hundiéndose por completo, no obstante, segundos después salieron de ahí saludando.

- Da hasta miedo ver que no les afecta la lava – la peli azul habló para luego mirarse el cuerpo – demonios, me siento extraña, digo, la mitad de mi cuerpo ahora es morena, mientras que de mis pechos para arriba sigo de piel clara.

- Casi tenemos el mismo color de piel en esa zona – decía el chico con algo de burla – pero no te preocupes, con el tiempo lo más probable es que se te cure, pero aún falta seguir con esto.

- Esto es difícil, quiero concentrarme en seguir en avanzar, pero el calor de la lava me distrae en parte.

- Es más que obvio, estás con un líquido el cual está a más de 1000° C por lo que te podrías quemar y eso que apenas con una fiebre de más 37° C los humanos nos sentimos mal, pero bueno, eso es otra cosa, quiero que me sigas demostrando que eres una chica fuerte y capaz de llevar a la victoria a sus compañeros vistiendo la Armadura de Sagitario.

- ¡Sí! – cayendo la noche, las estrellas adornaban el cielo por lo que el hondureño estaba mirando eso. Shinonome estaba a un lado dormida, Ramón la miraba y sonreía por eso ya que la joven se estaba esforzando en lograr hacerse más fuerte.

- Parece que ustedes dos se han hecho muy cercanos – la voz de la más baja de los dos tipos estaba al lado del chico.

- A ella le encomendé la Armadura Dorada de Sagitario, por lo tanto, ella merece un mejor entrenamiento ahora que no puedo dárselo yo en mi condición por la culpa de Ares.

- Aun así, no debes dudar que el cuerpo de Ryo es bastante bueno, ¿a poco no te gustaría verla sin nada puesto?

- Ya te dije que solo tengo ojos para Claudia – el joven moreno seguía hablando con firmeza, aun así, este miró de reojo a la peli azul quien seguía dormida – solo espero que no se dé cuenta nadie de eso… Claudia lo sabe y ella está de acuerdo, pero de igual forma lo diré a su momento.

- ¿Ramón? ¿En qué estás pensando?

- En otra cosa nada más – el tipo más alto llegó justo ahí a donde estaban poniéndose a su lado.

- Las cosas realmente han cambiado ¿no?

- Sí, aunque igual me alegra que los dos estén bien – en eso, dos cosmos extraños llegaron a donde estaban los tres sujetos, estos no se alarmaron ya que sabían quiénes eran – ya veo, aunque estén muertos vienen a decir algo.

- Un gusto verlos de nuevo – los tres miraron hacia las dos figuras que aparecieron hechas de cosmos – Shinji de Virgo y Waka de Águila.

- Las cosas en la guerra contra Ares avanza – decía el espíritu del peli ceniza al lado de la peli azul.

- Aun así, si elevan sus cosmos al máximo podrán ganar esta guerra.

- Shinji, Waka, sé que han llegado hasta aquí usando el Octavo Sentido ¿no? – los dos asintieron – lo sabía, el Octavo Sentido es aquel que una vez alcanzado, las almas pueden vagar libremente, en el caso de ustedes pueden andar por ahí sin ningún tipo de inconveniente.

- Así es Ramón, aunque no solo eso, sino que me sorprende que ellos dos nunca murieron también – Shinji miró a los dos sujetos – ¿o me equivoco? ¿Akira de Géminis y Yoshimi de Cisne?

- Así es, sobrevivimos – sonrió la chica, efectivamente, se trataban de Akira Kushida y Yoshimi Iwaki quienes habían salido vivos de la batalla contra los gemelos Remo y Rómulo.

- ¿Y cómo fue que lo hicieron?

- Fue justo cuando la batalla entró en su clímax – decía Akira recordando junto con Yoshimi lo ocurrido en esa pelea.

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Continuará…