RinMakoto. Ahora se viene una batalla dura ya que los dos gemelos no querrán perder de nuevo contra Akira y Yoshimi.

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Sin más, comencemos…

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Los gemelos Rómulo y Remo tenían historia.

Pero quitando la historia, estos habían vuelto ante la mirada de Yoshimi y Akira quienes solo fruncieron el ceño.

- Supongo que tenemos que batallar contra estos – susurró Yoshimi mirando hacia varios lados en los cuales podían salir los dos gemelos.

- No siento nada por el momento, pero el cosmos de ambos puede salir de la nada – Akira estaba atento por si salía algo, Shinonome por su lado estaba mirando pensando en que podría salir.

- Puede que salga algún enemigo poderoso, pero siento que por algún lado puedan aparecer y atacar de forma sorpresa – la peli azul se quedó callada por un momento hasta que de la nada sintió que algo se aproximaba a gran velocidad, este se dio la media vuelta hasta que se encontró con que un arma estaba llegando hacia ella a gran velocidad.

Sus instintos reaccionaron antes que ella por lo que se agachó rápidamente haciendo que el arma solo rasgara unos cuantos cabellos, esta arma resultó ser una lanza.

- ¿Qué demonios es esto?

- Supongo que ya volvieron Akira – la peli mostaza se dio la vuelta junto con su amigo quienes estaban listos para cualquier cosa que se aproximara.

- Tiempo sin vernos… Rómulo y Remo – los dos hermanos aparecieron frente a ellos, estos lucían muy molestos, aparte de tener varias heridas en sus cuerpos.

- Son unos estúpidos si creen que eso nos mataría, apenas estábamos comenzando cuando decidieron huir como cobardes.

- No diría que huimos, simplemente los mandamos a otro lado para que no causen problemas, pero supongo que tendremos que acabar con los dos de una vez para que todo esté bien – la peli mostaza empezó a elevar su cosmos sonriendo de lado – ¿Por qué no vienen aquí de una vez?

- Hm, luces confiada, niña estúpida – el menor de los hermanos Remo se lanzó hacia Yoshimi, aunque fue devuelto a su posición por un golpe de Akira, aunque tal puñetazo no le hizo mucho efecto que digamos.

- Es duro este maldito.

- Remo, creo que podríamos acabar con esta niña antes – susurró Rómulo mirando a Shinonome que no estaba con su armadura puesta todavía.

- ¿Creen que soy débil para caer ante ustedes? – la peli azul exclamó, pero cuando menos acordó, el mayor de los hermanos estaba parado frente a ella.

- Pues veamos que dice la doncella una vez que la mate – susurró el tipo, los dos chocaron puños creando una pequeña onda cósmica en el sitio.

- Déjenme a mí a este tipo, así puedo tener una buena pelea – con eso, los dos se lanzaron en una serie de golpes los cuales eran muy fuertes, la peli azul no se había puesto la armadura ya que creían que así ganaría más experiencia y poder.

Tanto Shinonome como Rómulo se golpearían muchas veces tratando de derrotar al otro, los golpes causaban pequeños temblores, además de que no ayudaba que estuvieran a orillas de ríos de lava, donde el calor solo hacía más difícil la ardua tarea.

- Me da pena tener que matar a una mujer tan linda como tú, pero no te preocupes, te daré una muerte rápida y podré luego de eso probar tu cuerpo que se mira bueno – Shinonome frunció el ceño ante tal fea declaración, pero esta sin más siguió con sus ataques hasta que el guerrero de Ares decidió sacar artillería pesada.

Rómulo sacó dos lanzas de fuego con las cuales comenzó a lanzarlas con fuerza y rapidez hacia donde estaba, esta estaba esquivándolas como podía, pero de tanto hacerlo, llegó hasta el punto en que estaba a la orilla de una gran corriente de lava detrás de ella.

- Lo siento por esto niña, pero vas a morir, lástima que no podré probar tu cuerpo, pero aquí es donde mueres… ¡Luperca Ardiente! – el ataque que se manifestó en una loba en llamas fue hacia la peli azul quien solo no reaccionó y se dejó golpear por la técnica del mayor de los hermanos.

El cuerpo de la peli azul solo cayó a la lava, el gemelo solo río por lo bajo por su "triunfo" sobre Shinonome.

- Supongo que con eso demuestra que soy el más fuerte aquí y que ni siquiera una niña que se las tiraba de machita pudo ganarme – el tipo se estaba yendo del lugar, aunque de la nada, el río de lava se empezó a comportar de manera extraña.

De la nada, la lava comenzó a elevarse hacia el cielo llamando la atención de Rómulo quien solo frunció el ceño, pero este miró como más lava se unía a esta formando la silueta de un centauro con un arco y flecha.

- ¿Qué demonios es esto? – susurró el tipo para luego ver cómo es que de la lava emanaba la peli azul con algunos rasguños, pero sin nada grave al final.

- ¿Creíste que me vencerías, así como así? No por nada he estado entrenando arduamente este último tiempo y creo que esto ha demostrado que tengo más poder que antes – susurraba la peli azul con una sonrisa de lado.

- Se supone que los humanos no aguantan la lava, al mínimo toque tendrías que estar muerta ¿Por qué sigues con vida?

- Te lo dije, mi entrenamiento me ha permitido aguantar el calor incesante de la lava, por eso es que no me puedes matar solo hundiéndome ahí – la peli azul se levantó el cabello sonriendo – así que más vale que sepas que no soy una damisela en apuros como crees que lo sería.

- Malnacida – el mayor de los gemelos sonrió igualmente – qué más da, no eres nadie sin una armadura, ni siquiera deberías tener una, por lo que solo será cuestión de tiempo para derrotarte.

- ¿Crees que no tengo armadura? Pues es hora de demostrarte que tan fuerte soy – el cosmos de Shinonome se comenzó a elevar siendo envuelta en un cosmos dorado con el cual terminó llamando a su armadura la cual llegó a su rescate envolviendo su cuerpo, sus alas la ayudaron a volar por el lugar hasta caer frente a Rómulo que estaba asombrado por eso.

- No me lo creo… ¡¿tú eres del rango Dorado?! Imposible, alguien como tú no debería llevar esa armadura.

- Di lo que quieras, pero sí, tienes a una de las más fuertes del ejército de Athena frente a ti, ¡soy Ryo de Sagitario! – la constelación del centauro arquero apareció detrás de ella con todas sus estrellas que la formaban.

- ¿Ryo de Sagitario? Ya veo, supongo que al final tendré que batallar con todo lo que tengo – susurró el tipo por lo que creó dos lanzas más las cuales se pusieron en llamas y con eso, fue a atacar a su rival quien decidió usar sus puños para arreglar las cosas.

Las lanzas fueron disparadas hacia el pecho de la peli azul, pero con ayuda de sus alas logró elevarse al cielo evitando un golpe directo, pero eso no evitó que más ataques por parte de Rómulo se siguieran llevando a cabo.

- ¡Mordida de Loba! – una loba enorme en llamas fue hacia Shinonome que estaba en el aire, el animal comenzó a seguirla, todo mientras la peli azul seguía volando huyendo de esta, tenía que pensar en una estrategia para acabar con ella.

Un ataque directo tenía que ser fuerte, además, ideó algo al instante. Si lanzaba un golpe directo hacia la loba sumándole a eso la velocidad con la que descendería, podría ganar más fuerza para ir derecho a Rómulo y herirlo.

Shinonome directamente se fue al cielo elevándose más y más hasta que llegó a un punto en el que supuso que tendría una gran altura por lo que simplemente se dio la vuelta y empezó la caída libre.

La loba que estaba detrás de ella abrió sus fauces para devorar y quemar a su presa por lo que creyó que la tares estaba hecha al ver a la peli azul dirigirse a ella.

- ¡Veamos si te gusta esto! ¡COMETA DE PEGASO! – Shinonome se vio envuelta en un aura blanca mientras caía hasta la loba quien estaba por comérsela, pero el cosmos de la Dorada fue más alto por lo que acabó atravesando su cuerpo y acto seguido, destruirla, pero esto no acaba ahí ya que Shinonome seguía cayendo.

La velocidad con la que ganaba más al caer aumentaba cada vez hasta que estaba cerca de dar con Rómulo quien parecía saber qué ocurriría.

- No caeré en esa técnica, ¡yo te mataré! – el cosmos del guerrero de Ares se lanzó hacia arriba también elevando su energía cósmica – ¡morirás!

- ¡Tú serás el que muera!

- ¡Fauces Ardientes! – este creó una enorme boca de fuego cuyo parecido era a las de una loba, pero la que vestía la armadura de Sagitario ya tenía ideada una estrategia en su cabeza.

- Una loba se caza con armas, así que espero que disfrutes esto – exclamó la chica mientras que sacaba su arco y flecha apuntando hacia abajo.

- ¿Qué es eso?

- ¡Recibe mi poder en esta flecha! ¡Toma! – la flecha dorada fue lanzada hacia el mayor de los gemelos el cual no esperó que eso fuera así.

- ¿Qué? – la flecha atravesó el ataque de Rómulo y esta terminó impactando en el corazón de este, se miró incluso como si una loba salvaje fuera atravesada por el arma arrojadiza – m-maldición.

- Has peleado muy bien Rómulo de Luperca Majoris – susurró la peli azul poniéndose a su lado el cual se estaba desangrando.

- N-No… moriré así… ¡no me puedo permitir morir aun! – el tipo, aun con el corazón herido por la flecha lanzada por Shinonome se levantó de golpe aun con las piernas temblorosas.

- Estás herido de muerte, no es necesario pelear.

- Aun no… puedo pelear todavía… ¡mi cosmos no me…!

- Ya cállate, has perdido – justo una fuerte patada fue a su cabeza, Rómulo cayó al suelo con su cabeza destrozada, este había muerto finalmente – este tipo era duro, pero dio una buena batalla.

- Creo que era mejor matarlo así, Ramón – fue justo el hondureño quien le dio la patada acabando con la vida del gladiador.

- Ni modo, así son las cosas en la guerra Ryo – el chico sonrió mirando a la japonesa – estoy orgulloso, realmente has mejorado bastante.

- Lo sé y eso me gusta – la chica se miró el cuerpo y luego sus manos – el entrenamiento me ha hecho más fuerte, acabé con ese tipo con más facilidad de la que creí.

- El entrenamiento dio sus frutos, solo depende de ti ahora Ryo – la peli azul asintió, su orgullo como guerrera ateniense se había reafirmado. Por otro lado, Remo se dio cuenta de que lo que pasó a su hermano.

- Hermano – el menor de los gemelos apretó sus puños con fuerza – malnacidos Caballeros de Athena, ustedes acabaron con mi hermano, ¡me encargaré de matarlos!

- Bah, te enojas de que mataran a tu hermano cuando este debió matar a muchas personas en la aldea y en sus alrededores – Iwaki se puso en pose de combate – así que sepas que no seré piadosa contigo.

- Tampoco yo – los cosmos de ambos se elevaron, las armaduras de ambos daban a indicar que irían con todo hacia el menor de los gladiadores.

- Adelante estúpidos Caballeros de Athena, ¡vengan por mí! – la guerra entre los tres se desarrolló, primero fue Yoshimi quien se lanzó a atacar, los golpes de fuego y los ataques de hielo de ambos eran fuertes, aunque Akira se hizo a un lado para que su amiga peleara, esto pedido por ella.

Yoshimi lanzó varias lanzas de hielo las cuales atravesaban rocas como si nada, Remo apareció en una llamarada frente a la peli mostaza lanzando un puñetazo en su cara, pero esta creó rápidamente un escudo de hielo protegiéndose ahí.

- ¡Polvo de Diamantes! – el viento helado salió hacia Remo el cual esquivó por poco eso, aunque una pequeña parte del ataque de Yoshimi dio en su pierna derecha.

- Demonios, me dio justo en mi pierna, pueda que pierda velocidad por eso, pero eso no importa – pensó el tipo por lo que lanzó una llamarada a su pierna derritiendo el hielo de ahí, pero cuando estaba por moverse de nuevo, sentía que el pie no le respondía igual – ¿Qué demonios? Se supone que derretí el hielo que estaba ahí, ¿Por qué?

- ¿Acaso eres tonto? – Yoshimi habló sonriendo por lo bajo – aunque derritieras el hielo sobre tu pie, no servirá de nada ya que mi hielo se ha vuelto más fuerte y este penetró hasta tus tejidos por lo que estos están congelados, te podrías salvar si te abrieras tu pierna y quemaras el hielo ahí presente, pero eso indicaría el riesgo de que quedes mal de esa pierna, así que espero que sepas que estás arruinado de todos modos.

- ¡Maldita puta!

- Bueno, acabemos con esto de una buena vez – el cosmos de Yoshimi se empezó a elevar apareciendo la constelación de Cisne detrás de ella.

- Veo que Yoshimi empleará su nueva técnica – decía Akira por lo bajo.

- Aunque esté herido de mi pierna, ¡no caeré contra personas como ustedes! – el cosmos de Remo se elevó con más fuerza apareciendo una loba de fuego y fue con todo hacia ella – ¡morirás!

- Akira, déjame que le dé mi golpe de gracia por favor – el peli negro asintió mientras que el cosmos de la peli mostaza seguía elevando, sus manos se juntaron apuntando al cielo, encima de ellas estaba formándose una esfera de color amarilla aparentando ser una estrella, pero a pesar de su apariencia, tiraba un aire muy helado.

- ¡MORDIDA ARDIENTE! – una gigantesca boca de lobo fue hacia Yoshimi, las enormes llamaradas empezaron a acercarse a la Saintia de Cisne, pero esta no se inmutó a eso.

- A ver si te gusta esto Remo, ¡CONGELACIÓN SADR! – la estrella detrás de Yoshimi impactó en el suelo creando una enorme cantidad de hielo y nieve la cual apagó las llamas del ataque de Remo.

- ¿Qué? – el hielo infernal fue hacia el tipo el cual trató de seguir lanzando más y más cosmos de fuego, pero al final todo fue en vano ya que el ataque dio de lleno en el tipo el cual salió volando entre tanta nieve y elementos congelantes cayendo al suelo pesadamente.

- Demonios… fue intenso eso – susurró Yoshimi cayendo de rodillas y tomando mucho aire.

- ¿Estás bien Yoshimi? – Akira fue en auxilio de su amiga.

- Sí, ese ataque es nuevo y se lleva casi toda mi energía cósmica por lo que me deja muy débil luego de eso, pero es muy poderosa ¿no?

- Así es.

- Ese fue un buen ataque Yoshimi – justo ahí llegaron Shinonome y Ramón.

- Gracias, veo que les fue bien contra Rómulo ¿no es así?

- El entrenamiento dio sus frutos en Ryo, su cosmos se elevó bastante y gracias a eso logró acabar con ese tipo muy rápido – explicó Ramón – por cierto, ¿Qué ataque fue ese Yoshimi?

- Se llama Congelación Sadr, lleva ese nombre en honor a una de las estrellas más grandes de la constelación de Cisne, Sadr – explicó – es una congelación extrema, creo que se acerca bastante al Cero Absoluto, pero en sí todo lo que entra en contacto con esa técnica queda congelado y perece.

- Es bastante buena, aunque noto que es muy poderosa y absorbe mucho cosmos ¿no es así? – la peli mostaza asintió – es favorable que no la uses mucho por tu bien y además, ya has peleado mucho, que Akira se encargue de matarlo de una vez ya que sigue vivo.

- ¿Lo supiste asqueroso ateniense? – de un montón de escombros helados, salió Remo con múltiples heridas en su cuerpo por el frío de Yoshimi.

- Remo de Luperca Minor, ya estás muerto, deberías rendirte de una vez.

- ¡No me importa si me tengo que matar con ustedes! ¡Lo haré! – este dio un fuerte puntapié lo que provocó que el suelo comenzara a temblar saliendo lava de ahí – que el volcán estalle ¡y los mate a todos!

- Este tipo está loco.

- Yo me encargaré – el cabello de Akira cambió a blanco apareciendo su otra personalidad el cual solo sonrió de forma malvada y apuntó su mirada hacia el volcán de la Isla Kanon.

- Tápense los oídos – tanto Ramón, Yoshimi y Shinonome hicieron eso.

- ¡CÁLLATE KANON DE UNA PUTA VEZ! – el volcán se calmó gracias al grito del gemelo de Akira, cosa que asustó mucho a Remo.

- ¿C-Como es posible eso? No… ¡no puedo morir aquí! ¡No puedo caer ante unos estúpidos Caballeros atenienses!

- Pues qué pena por ti, porque me encargaré de mandarte al otro mundo con mis propias manos – el cosmos del tipo era grande y más con la manifestación de la constelación de los gemelos tras suyo.

- ¿Cómo es que poseen tanto cosmos ustedes?

- ¡EXPLOSIÓN DE GALAXIAS! – el máximo poder de los Caballeros de Géminis impactó en el cuerpo del menor de los gemelos, este no pudo hacer nada contra el cosmos del japonés por lo que al final todo terminó.

- Acabamos con los gemelos.

- Sí, parece que todo finalizó bien – el cabello de Akira volvió a ser de color negro – creo que solo queda decidir cómo irá la batalla final ¿no?

- Sí, pero será Joan quien decida eso – exclamó el hondureño mirando al cielo.

Por otro lado, en el Santuario, Joan estaba alistando varias cosas para dar el asalto final a Roma en donde dejarían el alma y el corazón para vencer a Ares, el plan estaba hecho, por lo que solo quedaba esperar.

- Joan, el momento está llegando – susurró Tsukumo, ambos estaban en el cuarto de Star Hill luego de tener un momento de intimidad entre ambos.

- Sí, vamos a acabar con ellos Kana, finalmente podremos tener la paz que tanto deseamos.

- Así será Joan, ganaremos esto – los dos asintieron, Joan se subió encima de la peli negra para entrar de nuevo en ella y seguir con su actividad sexual.

El combate decisivo estaba llegando y sería una de las batallas más sangrientas que se hayan vivido en la historia de las Guerras Santas.

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Continuará…