Llorar y llorar…

.

El Redentor 777. Al tener más personajes, tendremos más oportunidades de ver romance en el fic XD. Al igual que en mi fic de Hachinai, hay invasión latina jaja. ¡Saludos!

.

RinMakoto. Antonio hizo lo correcto con salvar a Kaguya y ayudar a Fumika, lo que provocará muchas cosas entre ellos y más los demás personajes que interactuarán entre ellos. ¡Saludos!

.

Sin más, comencemos…

.

.

.

En el mismo salón de Misa y Rin, se hallaron frente a otra situación la cual llamó la atención de las chicas y también de los hombres que estaban asistiendo.

Dos chicos nuevos estaban presentes en el sitio listos para presentarse.

- ¿Más chicos? – dijeron algunas chicas impresionadas viendo a los tipos, pero les llamó la atención los rasgos que tenían.

- Clase, ellos dos son una excepción a lo de ayer ya que solicitaron permiso para ausentarse ayer debido a un problema que hubo en su vuelo desde sus países natales hasta aquí.

- ¿Países natales? – eso generó dudas sobre varias chicas. Rin estaba atenta a eso y Misa solo veía a las afueras de la escuela, aunque prestaba algo de atención a esto.

- Si – la maestra miró a los chicos – pueden presentarse chicos.

- Gracias maestra – inició el hondureño – buenos días chicos, mi nombre es Antonio Félix Aguilera, tengo 15 años y si preguntan por mi físico que es algo raro para ustedes, pues les digo que vengo de Honduras, al otro lado del mundo, un país en el centro de América. Mi acento algo raro es porque aprendí japonés, pero mi idioma natal es el español, no tengo nada más que decir. Espero que nos llevemos bien.

- Increíble – las chicas miraban fijamente al hondureño el cual sentía un montón de miradas de las féminas.

- Gracias por la presentación Félix-san, ahora puede presentarse usted – la maestra miró al otro chico.

- Gracias Sensei – el chico se presentó – buenos días chicos, mi nombre es Yair Agüero Álvarez. Al igual que Antonio, soy extranjero, más específico de Argentina en el sur de América. Mi acento algo raro es porque también hablo español. Bueno, solo espero que nos llevamos bien.

La cordialidad y elegancia con la que hablaba el joven argentino encantó a varias chicas las cuales lo miraron con admiración y algunas lo veía con otros ojos.

En el receso, ambos chicos iban caminando por los pasillos. Iban distraídos hablando sobre un tema de suma importancia a nivel mundial.

- ¿Cómo que el Boca va a ganar? Estás muy equivocado Antonio.

- Ni mierda Yair, Boca Juniors es el mejor de Argentina, que tú le vayas a River no es culpa mía, después de todo no descendimos.

- ¡Retira lo que dijiste!

- No lo haré – antes de que siguieran peleando, el hondureño chocó con alguien y ambos cayeron al suelo – l-lo siento, no me fijé.

- Está bien, yo tampoco me fijé a donde iba – respondió cierto peli verde – lamento si causé algún problema.

- ¿Estás bien Antonio? – preguntó el argentino levantando a su amigo.

- Sí, no fue nada.

- ¿Hablaste español? – preguntó alguien más al lado del peli verde.

- S-Sí, y veo que tú también – Yair miró a cierto peli negro parado al lado del otro chico que recién se levantaba - ¿de dónde eres?

- De México, ¿y tú?

- Argentina – al argentino sonrió un poco – Yair Agüero Álvarez.

- Francisco Garza Huerta, llámame Paco si lo deseas.

- Lamento lo de antes – el hondureño se presentó también – Antonio Félix Aguilera.

- Yo también – ahora fue el peli verde – Lance Conway, un gusto.

- ¿Hablas español? Pero tu nombre no suena muy español que digamos.

- Es que soy de Estados Unidos, pero llegué a México un tiempo después y me gustó mucho.

- Es que México es de los mejores paraísos para visitar.

- Dicen que sí – habló Yair – al menos eso he escuchado.

- Bueno, es hora de comer y ya me rujen las tripas – dijo el mexicano - ¿Por qué no vamos a comer de una vez?

- Bien, no tenemos nada mejor que hacer.

Los 4 chicos se fueron a la azotea de Asakusa a comer ya que así tener un lugar aparatado les daba más libertad para hablar de lo que quisieran.

Aunque la cosa llegó cuando al llegar, miraron como ya había algunos chicos en la azotea ya comiendo, pero no le prestaron atención y se fueron a un sitio apartado a comer.

- ¿De qué parte de sus países son? – preguntó Antonio.

- Soy de Baja California, en la parte norte de México ya casi llegando a Estados Unidos.

- He escuchado ese sitio, dicen que las playas son lindas ¿verdad?

- Sí, tengo un compa en Sinaloa que va de vez en cuando allá.

- Increíble – Yair miró al peli verde - ¿y tú Lance?

- Soy de Texas. Vine aquí a Japón a ver de cerca a las Jet Racing.

- ¿Qué cosa? – el argentino miró fijo al estadounidense al igual que Antonio - ¿también vienes a ver las Jet Racing?

- ¿Ustedes también las vienen a ver?

- Yo no, Yair sí.

- Vaya, pensé que éramos los únicos que vinimos con eso – rieron un poco justo cuando sintió los demás chicos los miraban, pero no le prestaron atención. Después de todo, ser extranjeros era algo que desde ya debería llamar la atención.

.

Pasaron las clases de la tarde y los extranjeros decidieron ir a dar una vuelta luego de la escuela. El hecho de ser algo diferentes al resto los hacia ser más especial.

Justo pasaron por el puente que estaba encima del rio Kandagawa y solo se quedaron hablando un poco encima de este.

- ¿Este es el famoso rio Kandagawa?

- Sí, es mucho más bello de lo que pensé.

- Imaginar que solo lo veía por internet hasta ahora que lo veo de frente, es algo único – dijo Lance con una sonrisa.

- ¡Bella vista! – sin más, el mexicano se quitó la camisa dejando su torso al descubierto – Quien se lanza porque yo lo haré.

- ¡Idiota, no hagas eso! – antes de que hicieran algo, el peli negro tiró sus cosas al suelo y sin más, se lanzó al Kandagawa como una bola de cañón.

Los chicos estaban algo asustados de lo que le hubiera pasado. Justo en ese momento los demás chicos llegaron al ver a los extranjeros mirando al rio.

- ¿Qué pasó? – preguntó Hikaru mirando a los chicos extranjeros - ¿están bien?

- Nuestro amigo saltó al Kandagawa y no sabemos si está bien – lo dicho por Yair alarmó a los chicos japoneses.

- No se preocupen – dijo Lance para sorpresa de todos – estará bien.

- ¡¿Cómo dices eso?! – dijo alarmado Akiyama – saltar desde esta altura no es muy seguro, además se pudo romper algún hueso.

- Is something wrong guys? – preguntó una voz femenina detrás de los chicos.

- Más o… - antes de que Lance dijera algo, al ver quien hablaba se quedó sin palabras. La chica que hablaba era una belleza de piel clara y cabello rosado, aunque al final terminaba con un tono de morado, más sus rasgos físicos daban a entender que a lo mejor indicaba que la chica no era japonesa, al igual que chica que iba con ella - …menos.

- ¿Pasa algo? – preguntó la otra chica mirando al peli verde.

- N-No es nada, es que nuestro amigo saltó al Kandagawa y…

- What?! – ambas chicas se llevaron un gran susto y solo miraron al río junto con los demás.

- ¡Iré yo! – Antonio sin más, le lanzó su mochila y su camisa a Yair y sin pensarlo dos veces, se lanzó del puente hacia el rio antes de que alguien lo detuviera.

- ¡Antonio!

- ¿Por qué lo hizo? – los chicos miraron al hondureño que desaparecía en las aguas del fluyente.

Unos segundos pasaron y como si se tratase de un gran suceso, de casualidad una limosina pasó por el sitio y se reveló a la heredera de la familia Shijuuin, Kaguya, junto a su maid, Kuromaru.

- ¿Qué es este escándalo? – preguntó a los chicos y en especial a Jennifer y Emily.

- Kaguya-san, es que dos chicos se lanzaron al Kandagawa – lo dicho por la morena, llamó la atención de la peli gris y también de su maid las cuales se acercaron al rio a ver qué pasaba.

- ¿Cómo es posible que se tiraran? De esta altura es posible que se maten – Kaguya sintió como los demás miembros de la limosina se acercaban a ver - ¿intentaron suicidarse?

- No, simplemente uno de ellos saltó y mi amigo fue tras él, pero no han salido.

Justo en ese momento, dos figuras se acercaron con paso silencioso hacia todos que estaban viendo al rio. Con voz silenciosa, ambos exclamaron con voz tímida…

- ¡El Nyu Nyu! – gritaron asustando a todos que pegaron un fuerte grito.

- ¿Antonio? ¿Paco?

- Hola – ambos chicos estaban sin camisa, pero con esta en sus hombros, solo con el pantalón todo mojado puesto y sus zapatos inundados.

- ¡Idiotas! ¿Por qué hicieron eso? – reclamó Takeshi muy enojado.

- Quería sentir el agua del rio Kandagawa en mi cuerpo – dijo el mexicano.

- ¡Pero no de esa manera! – dijo Hajime algo molesto.

- Tu – Kaguya miró al hondureño el cual solo sintió un escalofrío - tú eres el que me salvó ayer ¿verdad?

- ¿Eh? – Antonio miró a la peli gris – es cierto, ¿eres Kaguya?

- ¿Eh? – las chicas miraban al chico el cual sintió como si lo veían con extrañeza.

- ¿Qué pasó?

- ¿P-Por qué llamas a Kaguya-sama por su nombre?

- ¿Dije algo malo?

- M-Me llamaste por mi primer nombre, ¿Por qué?

- Es lo normal en mi país – decía el hondureño para luego ganarse un coscorrón de parte de su amigo argentino - ¡¿Y eso porque fue Yair?!

- Tu si eres baboso Antonio, ¿no recuerdas que en Japón a las demás personas se les llama por el apellido?

- … - encima del chico aparecieron tres puntos suspensivos y luego se puso en forma de reverencia - ¡Lo siento mucho!

- ¿Q-Que me estás diciendo? – preguntó Kaguya – no te entendí.

- L-Lo siento – el chico se golpeó la cabeza con su mano – dije que lo siento, es que no recordaba que en Japón se llaman por el apellido a menos que sean cercanos.

- ¿Cómo que en Japón? ¿Acaso no eres japonés?

- Pues no, ni mis amigos tampoco – el chico señaló a sus tres amigos extranjeros.

- Vaya – Kaguya no se dio cuenta de que el chico estaba sin camisa y se sonrojó un poco – e-este…

- Antonio, debemos irnos, creo que lo mejor es que se bañen bien o si no se les pegará un resfriado.

- Sí, es lo mejor – el hondureño miró a Jennifer y Emily – ustedes no parecen ser de aquí ¿verdad?

- No, somos de Estados Unidos – dijo Jennifer sonriendo.

- Así es, ambos lo somos – ahora fue Emily de igual manera.

- Creo que no somos los únicos – río un poco Yair viendo como Francisco y Lance miraban a las chicas – oigan, límpiense la boca que están babeando.

- Déjalos Yair, a lo mejor solo se están conociendo – sonrió Antonio – bueno… ¿Cómo te llamo entonces?

- Déjalo así – suspiró Kaguya – ya me llamaste por mi nombre, ya me delataste.

- Perdón por eso Shijuuin.

- Mira, para que mires que no hay rencores, recuerda que me ayudaste cuando ocupaba ayuda, así que como agradecimiento te dejaré que me llames por mi nombre.

- ¿Está segura Kaguya-sama? – preguntó Kuromaru.

- Déjalo así Kuromaru, por cierto, no conozco cómo te llamas.

- Mis modales, lo siento – el chico carraspeó su garganta – Antonio Félix Aguilera, pero para que quedemos iguales, deberías llamarme por mi nombre.

- ¿Estás seguro de eso?

- No hay problema, de dónde venimos todos nosotros es algo común entre hombres y mujeres llamarnos así.

- B-Bien – la chica de cabello gris se sonrojó un poco – entonces, nos vemos después… Antonio.

- Bien… Kaguya.

Sin más, la chica subió a su limosina junto a su maid y se fueron del sitio.

- ¿Y eso que fue? – preguntó Yuki mirando al hondureño.

- Pues… una larga historia.

- Y mira eso Antonio – Yair señaló a Francisco y a Lance – esos dos no han dejado de hablar con esas chicas desde hace rato.

- Creo que alguien tendrá pareja – río un poco.

- ¿Y tú? – la risa del hondureño se calló – como que salvaste a esa chica ¿no?

- ¿Ves que no era mentira? Salvé a Kaguya de unos malandros, así que por el momento estamos bien.

De entre pláticas, todos se fueron a sus respectivos apartamentos hasta que cayó la noche y amaneció.

.

Con el club de Jet Racing…

Misa y Rin estaban practicando un poco en el Orcano sobre las aguas del Kandagawa luego de las clases. Cabe decir que se escucharon los rumores de lo ocurrido con Francisco y Antonio.

Pero esta vez decidieron concentrarse en la práctica, la cual era importante para la próxima Copa Kandagawa en la que tratarían de defender el título.

- ¿Cómo van Yoshitoku-san? – preguntó Fumika mirando a Misa y Rin en el Orcano.

- Por el momento todo marcha bien, Ruca-chan está más mejorada que nunca.

- Eso espero para el día de la competencia – la peli gris sonrió – si seguimos así es imposible que la arrogante Kaguya Shijuuin nos gane. Se quedará en el olvido de la competencia.

- Das algo de miedo Presidenta – susurró Kiriko con la cara algo azul.

- ¿Cómo están las chicas? – preguntó Hina llegando al sitio.

- Por el momento todo está bien – sonrió Fumika – Kaguya Shijuuin no sabrá que fue lo que le pasó.

- ¿Y eso? – Hina miró de lejos al puente y se asustó un poco - ¡¿Ese chico se va a suicidar?!

- ¿Qué? – ambas chicas miraron hacia donde la joven Tsuruno miró y sus sospechas fueron confirmados - ¿Qué hacen esos chicos?

- ¡Namiki, Aoi! – Fumika llamó la atención de las dos chicas.

- ¿Qué pasa? – Rin se acercó con el Orcano y Misa se extrañó de ese llamado.

- ¿Pasó algo Presidenta? – la peli azul la veía.

- Vayan rápido a evitar que ese chico cometa una… - antes de que terminara, se escuchó el gran chapuzón de alguien que caía a las aguas del Kandagawa - ¡¿lo hizo?!

- ¿Alguien cayó?

- ¡Vayan rápido tras él! – ordenó la peli gris y sin más, Rin accionó el turbo del Orcano junto con Misa las cuales notaron como alguien más se tiraba al rio causando gran miedo en ellas.

- ¿Qué fue eso Misa-chan?

- Ni idea Rin, pero acelera.

Ambas chicas llegaron al sitio y sin más notaron como de las aguas del Kandagawa surgieron Francisco y Antonio los cuales se veían muy felices.

- ¡Ninguno tiene los huevos de hacer esto! – exclamó Francisco al puente.

- Ni loco haré eso Francisco – exclamó Lance desde arriba – suerte cuando te rompas los huesos.

- ¡Tírate Yair! Está rica el agua.

- ¡Jódete!

- ¿Qué se traen ustedes? – preguntó Misa desde encima del Orcano junto con Rin para luego mirar al hondureño – espera, tú eres uno de los estudiantes extranjeros ¿verdad?

- Cierto… Félix-kun ¿verdad? – preguntó la castaña.

- S-Sí.

- ¿Qué hacen ustedes dos tirándose desde el puente?

- Solo vinimos a refrescarnos – respondió con normalidad el mexicano – nada más.

- No hagan eso, se pueden lastimar.

- No se preocupen, fui clavadista en mi tierra natal así que estoy acostumbrado a saltar desde estas alturas.

- Son unos locos.

- ¿Qué dices Antonio? ¿Otro salto?

- Puedes asegurarlo.

- ¡No hagan eso! – dijo Misa algo alterada por eso, pero fue ignorada por los chicos los cuales solo subieron hasta arriba para seguir con sus actividades.

- ¿Qué pasará con ellos Misa-chan?

- Ni idea, pero como que las cosas no serán las mismas luego de eso.

Fumika desde lejos pudo identificar a uno de los chicos el cual llamó su atención.

- ¿Acaso… no es el mismo chico que me llamó por mi nombre? – la peli gris miró hacia el hondureño el cual subía junto con un peli negro – Félix-san… quiero saber quién eres.

.

.

Continuará…