Asuka Tachibana. La pequeña Hikari no es una bebé normal, el Rey de los mares está dentro de ella y no solo eso, sino que Ren la pasó peor que las personas que salen en mil maneras de morir, jeje, captaste la referencia a South Park y aquí comenzamos contra el nuevo enemigo.
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Franco Yuzaki. Jaja, justo como dijo Sumire, hay tantas cosas que rebasan la lógica por lo que la verdad ya nada sorprende, siendo la cola de Kanon para mí algo muy lejos. Por eso te dije, Ren se cuida sola… aunque de tanto que muere, como dices, puede que le pegue algo. Bueno, ya sabes un poco lo fuerte que es mi personaje y también… sí, lo puse de último minuto jeje.
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nadaoriginal. A Ikki le sirvió bastante eso, aunque Ren está más salada que el Mar Muerto al poder volver a la vida cuando quiera, pero como dices, eso debe ser feo. No solo eso, la pequeña Hikari con sus poderes recién despertando, será clave en esto de la nueva batalla… aunque esos agujeros tendrán más sorpresas a medida que avance la batalla.
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darkkrondiossupremo. Eres grande Drake… digo, Hikari. Honoka será alguien que la defienda usando la armadura de otro dios y Ren, la pobre está igual de salada que Ikki, por el momento las cosas se saldrán de control… es Eli, ¿Qué esperabas? Vamos a revelar el nombre del dios.
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Kazuki-Taichou. Jaja, ¿te imaginas que pase eso? Sería cómico y lo más extraño que puede pasar. Por el momento estará normal, aunque de tantas veces que muera, obvio que la mente le hará una mala pasada, solo es cuestión de tiempo. Los Generales de Marina se sabe quiénes serán, y, por cierto, fuiste el único que le dio justo al dios jeje.
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Sin más, comencemos…
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Días antes.
Un hombre estaba pescando como un pasatiempo normal, sin embargo, cuando usó su caña para pescar, encontró una vieja botella de sake la cual tenía lo que parecía ser un sello. Al leerlo, el hombre abrió grande los ojos y solo la guardó consigo hasta que terminó su pequeño pasatiempo, cabe decir que estaba en una propiedad privada con un lago bastante hermoso. Estando solo, este se fue a un lugar apartado en donde quitó el sello y de ahí, un cosmos terrible se hizo presente, el pescador al sentir el cosmos solo se salió de ahí y una voz poderosa se escuchó.
- Humano, ¿tú me has despertado?
- S-Sí mi señor, lamento haber profanado su sueño – dijo el hombre el cual poseía el cabello negro y los ojos del mismo color – pero es que encontré esta botella y al darme cuenta, no pude evitarlo.
- ¿En que fui sellado?
- En una botella vieja de Sake.
- ¿Qué has dicho? – exclamó furiosa la voz – ¿estás diciendo que esa maldita sacerdotisa me encerró en una vieja botella de Sake? Maldita seas Aome Hiragushi.
- Mi señor.
- Mis dominios fueron tomados por alguien más ¿no?
- Así es mi señor, un dios pagano de la antigua Grecia que se hace llamar Poseidón tomó sus dominios nombrándolos como suyos y aparte de eso, escuché rumores que dicen que a la Tierra llegaron Yashahimes.
- ¿Qué es eso?
- Se dice que son tres, están emparentadas con la sacerdotisa que lo derrotó en el pasado mi señor, si mi memoria no me falla, sus nombres son Towa, Setsuna y Moroha. De esa tal Towa no tengo ningún registro, la tal Setsuna se dice que se convirtió en General Marino y de la hija de la sacerdotisa Aome y el Hanyo Inuyasha existe el rumor que se convirtió en Caballero de Libra y fue maestra del legendario maestro Dohko de Libra.
- Pues tendré mi venganza y no solo eso, si hay Caballeros de Athena los exterminaré por meterse en mi camino – la deidad miró el señor el cual estaba atento a eso – por cierto, ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Takeshi Nishikino – dijo el hombre mirando fijo a la deidad o, mejor dicho, su cosmos.
- Escúchame Nishikino, en unos días los demás Shogunes Marinos se reunirán cuando sientan mi voluntad, tu, eres uno de ellos los cuales batallarán para mí para vencer a las descendientes de las personas que me encerraron y humillaron en el pasado, sé que los Caballeros de Athena deben estar por aquí, por eso, es que ustedes los vencerán.
- ¡Como usted diga Susanoo-sama!
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De vuelta al presente, las Puellas, las Yashahime junto con Moroha, Umi, Rin, Hanayo, Shioriko, Dia y las chicas de Liella las cuales parecían estar atentas a lo que saliera del agujero de gusano que se estaba formando en el cielo, una energía bastante horrible se estaba manifestando.
- ¿Qué demonios es eso? – preguntó Umi, en eso, apareció finalmente la figura misteriosa. Se trataba de una chica la cual poseía los cabellos dorados y los ojos azules, emanando de su cuerpo una energía monstruosa, aparte de llevar una armadura color azul celeste y una katana imponente y gigante.
- Parece que al fin nos encontramos – sonrió la deidad sonriendo de forma malévola – llegué a tiempo para acabar con ustedes, esto para vengarme de esa malnacida sacerdotisa.
- ¿Quién eres tú? – preguntó Moroha mientras al mismo notaba que la rubia tenía un poder espiritual inmenso incluso más grande y poderoso que el de Kirinmaru y Zero juntos, de hecho, se diría que por su poder mayor era una especie de dios, las tuercas de su cabeza hicieron clic y conectó quien era – un minuto, ya sé quién eres, con esa armadura he escuchado de ti.
- ¿Quién es Moroha?
- Susanoo, el rey de los Mares en la mitología japonesa.
- Exactamente, Beniyasha – respondió la deidad la cual miró tranquilamente a la pequeña carmesí – veo que tú y tus primas lucharon valientemente contra el Rey Yokai del Oeste y lo derrotaron, muy bien por ustedes
- Esto es imposible, se supone que fuiste sellado por Tía Aome – habló Setsuna – ¿Cómo demonios lograste llegar a esta era?
- ¿Cómo es que Susanoo está aquí en la era moderna? – Towa estaba mirando a la deidad, mientras que las demás chicas que estaban con ellas llegaron a la zona.
- ¿Quién demonios es él? – exclamó Sayaka, junto con las demás Puellas estaban transformadas y listas para atacar.
- Es un enemigo con quienes lucharon nuestros padres – respondió Moroha mientras se posicionaba en guardia para sacar su arco y flechas- Y al parecer regresó a esta era para vengarse solo que esta vez querrá pelear con nosotras
- Y como Susanoo nos encontró, ahora nos toca batallar con él – dijo Setsuna mientras alistaba su naginata y se puso en guardia
- ¿Dijeron Susanoo? ¿El dios de los mares de Japón? – preguntó Umi que también estaba mirando a la deidad la cual sacó su larga katana mientras que las Yashahime permanecieron alertas
- ¿Qué se supone que es eso? – exclamó Dia mirando a su enemigo el cual comenzó a caminar lentamente hacia las princesas demonio
- Es como pasó con Blackdoka – dijo Shioriko
- Oh, ¿Quiénes son esa cuerda de pelagatos?
- Tiene cierta semejanza con la ex novia de Yoshiko-san – dijo Sayaka mientras recordaba que en sus redes sociales estaba una joven parecida a Susanoo la cual fue denominada como Candy por la Datenshi.
- ¿Te refieres a la gringa que salió con la gótica esa? – preguntó Kyoko mientras recordaba aquel programa de entrevistas donde se hizo mención de la exnovia norteamericana de la Datenshi.
- Exacto, creo que se llamaba Candice White Ardley o algo así.
- ¿Cómo es que Susanoo la hizo su huésped? – indagó Shioriko mientras no dejaba de mirar esa sonrisa de superioridad y esos ojos verdes que brillaban de venganza
- Estamos en graves problemas, amigas – dijo Moroha sin dejar de mirar al ahora huésped de Susanoo – ella es el mismísimo Susanoo, ¿Quién demonios fue el que lo despertó de su letargo?
- ¿Y que se supone que debemos hacer para vencer a ese tipo? – preguntó Setsuna – nuestros padres lo derrotaron en el pasado, pero, ¿Cómo lo haremos nosotras?
- Al fin las encontré a las princesas demonio y a la hija de Aome e Inuyasha – susurró la deidad nipona del océano mirando a las gemelas y Moroha.
- Hay que evitar que destruya aquí cosas, no queremos que nadie salga herido – susurró Towa sacando a Colmillo Sagrado mientras que su hermana ya enlistaba su lanza Cuchilla Sangrienta y Moroha estaba apuntando con sus flechas sagradas.
- Que Athena nos ayude… Que Athena nos ayude – rezó en silencio Kyoko mientras que ella y las demás estaban listas para el combate mientras Susanoo estaba blandiendo y alzando su filo al cielo. Las Puellas estaban listas, las Idols estaban ahí, aunque no eran grandes combatientes como Rin y Hanayo.
- ¿Quiénes son ustedes? – preguntó Susanoo mientras enfocaba sus orbes verdes sobre Umi quien lideraba el grupo.
- Soy Umi Sonoda, aunque no sea la gran combatiente, vestí la armadura de Piscis cuando peleé antes.
- Caballero de Piscis ¿eh? – Susanoo sonrió de lado – ¿Entonces son los denominados Caballeros de esa diosa pagana llamada Athena?
- Por supuesto…- la peli azul se puso en guardia mientras de pronto un aura dorada comenzaba a rodearla a su alrededor poniéndose la imagen de dos peces.
- ¿A que han venido ustedes, bola de paganas? – en eso Día salió al frente mientras se soltó el cabello el cual comenzaba a mecerse con el viento.
- Soy Dia Kurosawa y en la batalla contra Blakcdoka vestí la armadura de Dragón y pelearé contra ti por el orgullo de mi familia.
- Chica pingüino…- susurró la cuarta demonio.
- Y también vinimos a…- Shioriko se posicionó en modo de combate. Un aura llegó a ella poniéndose en forma como si fuera un lobo salvaje por atacar. Ella poseía la constelación de Lobo.
- Destruir a las fuerzas malvadas como tú…- dijo Ren mientras que en su mano derecha tenía una llama prendiendo sobre su mano. La constelación de Fénix hizo aparición detrás de ella.
-Vaya, vaya, ratas grandes y ahora pequeñas – Susanoo se posicionó con su katana en mano – Jaja, eso se puso muy interesante… Muy bien, ¡Desaparezcan paganas inmundas!
En eso mandó su katana al suelo surgiendo una especie de ráfaga fuerte de aire que fue de lleno hacia las cuatro chicas comenzando por Umi que se cubrió con tal de contenerse ante tal arremetida.
Día como Rin se hincaron de rodillas mientras que Shioriko fue mandada a volar a rastras sobre el suelo. Kyoko desplegó su arma convirtiéndola en sus cadenas giratorias las cuales protegían a ella como a Sayaka mientras que las Yashahime permanecían firmes ante la ofensiva inicial de Susanoo.
Umi no quiso renunciar y elevó su cosmos al máximo, aunque por alguna razón no pudo convocar a la armadura de Piscis, esta ya poseía el cosmos de esta en su interior.
Shioriko lanzó varias ráfagas de cosmos que se manifestaban en garras de lobo, siendo que estas parecían las garras de Wolverine en las manos de la Presidenta de Nijigasaki. No solo eso, Ren sintió una gran necesidad de lanzar fuego hacia la deidad, esta manifestada en unas alas enormes de Fénix.
- ¡La atacaré! – exclamaron Umi y Sayaka alistándose para el ataque, pero una voz las detuvo.
- Esto… Umi-san, Sayaka-san, no…
- No deben pelear contra Susanoo – dijo Setsuna con ese firme tono serio
- Es cierto, no deben meterse en donde no les importa – remató Moroha mientras miraba con completo enojo hacia las Idols.
- Chicas, deténganse – pidió Towa – lo que están haciendo es algo tonto.
- Si en verdad quieren vivir entonces váyanse de aquí – la exterminadora blandió su lanza ante su oponente.
- Lo siento Setsuna-san, pero no podemos hacer eso – negó Umi – no soy de las que huyen.
- No nos moveremos ni huiremos de aquí, aunque lo hagas por nuestro bien – habló Ren.
- Ren-san tiene razón – Shioriko retomó la palabra – nos vamos a quedar aquí peleando a su lado, porque somos amigas.
- ¿Amigas? – preguntó Moroha ante la mirada decisiva de la peliverde.
- Por supuesto, los amigos no se dejan atrás, y aquellos que lo hacen son peor que escoria, recuérdalo bien Moroha-san – Dia habló mientras que se quitaba la camiseta quedando solo con sostén deportivo y con un dragón que parecía tatuado en su espalda.
- ¿Qué? ¿Acaso su tatuaje es real o algo así?
- Iré yo también – Umi se puso frente a todas elevando su cosmos al máximo, Shioriko no se quedó atrás y se fue con ellas estando frente a frente con Susanoo la cual sonrió confiada de que podría ganar.
- No lo permitiré – dijo Ren la cual también se unió a la batalla mientras que emanaba de ella su cosmos rojo de fuego. En eso Sayaka salió adelante mientras apretaba entre manos su katana.
- ¡Muy bien Kyoko! – exclamó la peliazul mientras preparaba su sable entre manos – ¡Ahora verás Susanoo, es nuestra hora de patear tu oceánico y divino culo!
- ¡Te haremos pedazos, pecosa muerta de hambre!
- Hmp… excelente… - murmuró el dios japonés con una mueca de superioridad en su rostro – no solo tendré el placer de enfrentarme a las hijas de Inuyasha y Sesshomaru, sino también a algunas chicas que se quieren tirar de ganadoras, muy bien niñitas humanas, demuéstrenme lo que son capaces de hacer, cuando gusten yo seré toda suya, pero conste que ustedes serán mis perras en la cama.
- ¿Ah sí? – la peli azul sonrió tomando aquello como un gran desafío – pues atrévete a intentarlo, desgracias locas.
- No sé si tomar esa última parte como un insulto o un favor, pero el haber insultado a una deidad es delito serio.
En eso, tanto Sayaka como Kyoko, se lanzaron prestas al ataque, Sayaka fue la primera con su espada apuntando directo al cuerpo de Susanoo, en eso ocho ráfagas de luz fueron hacia la deidad nipona y rodearon toda la parte superior de su cuerpo como si señala unos nueve puntos vitales dejando como centro de ellos el pecho. Los demás ocho puntos señalaban la cabeza, los hombros, los dos brazos, los dos lados de la cintura y la entrepierna.
- ¿Qué demonios?
- Recibe mi técnica más poderosa, ¡Estilo Hiten Mitsurugi! ¡Furia del Dragón Oceánico! – Sayaka lanzó su ataque, surgió un dragón azul de nueve cabezas, las ocho cabezas alrededor de la cabeza principal se extendieron hacia las demás partes designadas mientras que la cabeza central dio de lleno contra el pecho y luego una lluvia de golpes similares a los Meteoros de Pegaso chocaban por toda la cintura hacia arriba causándole algo de daño.
- ¡No creas que seas la única en aprender algo nuevo, cabeza de pescado! – gritó la lancera pelirroja la cual apuntó su lanza hacia el cuerpo de Susanoo, de pronto el arma se convirtió en una especie de ráfaga roja que pegó de lleno contra el cuerpo de la deidad japonesa hasta mandarla a volar por todo el mar hasta que sonó una especie de explosión estilo Dragón Ball.
Las Yashahime como las demás chicas miraron sin emitir palabra alguna tanto a Sayaka como a Kyoko quienes estaban sonriendo con un aire de triunfo al ver que lograron derrotar de una vez por todas a la deidad… cuan equivocadas estaban.
En eso de pronto un enorme cosmos azul celeste comenzaba a aproximarse lentamente mientras que las demás guerreras comenzaron a temblar ante lo obvio de la ofensiva de las dos chicas peleoneras, la lancera y la espadachín se prepararon ante la respuesta por parte de la deidad. Susanoo mientras lentamente sobre las aguas, su armadura estaba con unos cuantos rasguños, pero nada de gravedad. La deidad cambió su seriedad a una sonrisa de completa satisfacción.
- Increíble, comúnmente diría que lo que me hicieron hace unos momentos fuese una estupidez como una gran blasfemia, pero yo soy diferente a los demás dioses que lloriquean solo porque alguien inferior les dio un tonto golpe, en cambio yo disfruto de esos golpes, más bien, me incitan a pelear con todas mis fuerzas si es necesario – en eso la deidad nipona señaló a Sayaka – Tú…
- ¿Yo?
- Sí, tú chica samurái. Demostraste un gran poder al emplear una de las técnicas del Estilo Hiten Mitsurugi, de hecho, estoy sumamente feliz de que pueda conocer en persona una de sus técnicas poderosas – Se río por lo bajo – estos nueve golpes que me has dado en mi cuerpo es una muestra de que soy un ser humano, pero no quiere decir que por el hecho de ser un ser inmortal pueda disfrutar de una buena batalla, aunque sea con una simple criatura inferior.
Ahora caminó lentamente directo hacia la peliazul mientras que Kyoko comenzaba a molestarse cuando Susanoo estaba por llegar, por lo que se mantuvo atenta.
- Es la primera vez en mucho tiempo que mi cuerpo divino y sexy ha sido lastimado, eso me dolió mucho, pero a la vez me ha gustado mucho y por lo tanto…- en eso saltó directo hacia ella con tal de encestarle un golpe con su katana, pero la peliazul anticipó el movimiento y bloqueó mientras que Susanoo aún se mantenía en el aire forcejeando con su arma blanca hasta que la deidad saltó a tierra – caíste.
- ¿Qué?
- ¡Cuidado Sayaka, detrás de ti!
- ¿Eh?
- ¡Ya te encontré mortal! ¡Muere! – gritó Susano apareciendo de repente detrás de la peliazul. La deidad iba a conectar un golpe hacia el rostro de la peliazul cuando algo se interpuso entre las dos y fue cuando una figura misteriosa bloqueó el puñetazo con una sola mano y en ese entonces se desprendió un cosmos poderoso mientras que las demás quedaron sin habla.
- ¿Qué es ese poder? – preguntó Setsuna sin salirse del asombro
- ¿Quién es…?
- ¡Maldición Madoka! – gritó Kyoko enfurecida – ¡Yo solamente debo salvar a Sayaka, no tú!
- Lo siento Kyoko-chan, pero no podía evitar hacer algo al respecto – dijo la persona que se interpuso entre ambas dándose como una joven de cabello rosado casi tirando a cabellera con dos coletas amarradas con listones blancos, una camisola blanca, falda de pastorcita y zapatillas rojas – Me presento, soy Madoka Kaname y no dejaré que lastimes a mis amigas.
- Su cosmos es como el de un dios, ¿Cómo es que esta mortal posee tal cosmos? – pensó Susanoo, aunque tuvo que esquivar rápidamente una flecha lanzada por la forma divina de Madoka.
- Maldición, no puedo invocar la armadura de Piscis – dijo Umi por lo bajo.
- ¡Miren! – dos brillos llegaron a donde estaban las demás chicas, aunque no fue precisamente la armadura que pidió Umi, siendo que estas dos armaduras doradas representaban a un escorpión y una cabra. Estas fueron directo al dúo RinPana envolviéndolas.
- ¿Caballeros con armaduras doradas? Son los del alto rango.
- Kayo-chin, te ves genial-nya – dijo Rin la cual estaba con la armadura de escorpión, Antares tenía una mini armadura cubriéndole el cuerpo. Hanayo tenía la armadura de Capricornio puesta quedándole bastante bien en su cuerpo.
- Tu también Rin-chan, igual siento que esta me da más poder – dijo la castaña mirándose el cuerpo.
- ¡Primero acabaré con ustedes Caballeros de Athena! – Susanoo lanzó una poderosa onda cósmica hacia el dúo, pero Hanayo lo cortó con su espada – ¿Qué cosa?
- No atacarás a mis amigas, mucho menos a Rin-chan – susurró la joven Koizumi mirando de manera seria a la deidad de los mares, esa mirada nunca la dio a nadie, la armadura le había dado esa nueva imagen.
- Yo no me dejaré tampoco-nya – dijo Rin poniéndose seria y apuntándole con su aguja – como la siguiente guerrera de la constelación de Escorpio, tengo el deber de derrotarte-nya.
- Kanon-chan – Chisato miró a su mejor amiga la cual solo tragó saliva mirando a la deidad. Su cola comenzó a moverse inquietamente y su cosmos aumentaba bastante. Susanoo se dio cuenta de esto, pero más cuando supo que la peli naranja tenía cola.
- Esa tipa… ya comprendo, parece que ese malnacido cumplió su promesa hace más de mil años en volver a batallar conmigo, pero… ¡todas aquí morirán gracias a mis guerreros más poderosos!
- ¿Guerreros más poderosos?
- Así como el pagano dios Poseidón posee Generales Marinos que son como los Caballeros Dorados de Athena, yo también poseo mis guerreros que son llamados Shogunes Marinos, 8 peleadores de los más poderosos que hay – Susanoo río mientras que se miraba como es que unos ocho tipos salían del mar vistiendo armamentos color azul oscuro y sus cosmos no eran nada pequeños.
- Esto será malo – susurró Mami – y solo contamos con pocas personas, las demás fueron dormidas a lo mejor.
- Batallemos igual – dijo Madoka en forma diosa mirando al rey de los mares nipones – yo me enfrentaré a ti personalmente.
- ¡¿Kanon / -chan?! – Sumire, Keke y Chisato notaron como la líder de Liella estaba teniendo unos pequeños espasmos en su cuerpo, aparte de su cola la cual estaba más alborotada que nunca.
- ¿Qué le pasa a ella? – las demás miraron como es que la luna llena aparecía en el horizonte, las chicas comprendieron lo que pasaría.
- ¡La luna llena! ¡Se va a transformar! – exclamó Umi, aunque para cuando menos acordaron, los ojos de Kanon se pusieron rojos y sus dientes mostraban colmillos y sabían que no podían hacer nada porque quitarle la cola no era una opción.
En ese momento, Tsubasa y Honoka se asomaron por la puerta de la posada Takami, la peli jengibre llevaba a la pequeña Sonoda en brazos la cual se sintió algo extraña cuando sintió que algo andaba mal.
- ¿Hikari-chan? – la pequeña se movía mucho y por un momento se iluminaron sus ojos haciendo que su pequeño cosmos poco a poco fuera aumentando.
- ¡ROAAAAAAAAAAAAAAAR! – fue el enorme rugido que lanzó Kanon al aire mientras que su cuerpo comenzaba a llenarse de pelaje.
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Continuará…
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Y hasta aquí el capítulo de hoy.
Esta pelea entre chicas y el dios Susanoo es una colaboración que hicimos con Yuzu Araki, los dos le pusimos nuestros estilos para que saliera bien.
Cabe decir que no pude escribir mucho porque me enfermé y estuve bastante mal, de hecho, llegué a pensar que era Covid porque la persona con la que estuvimos trabajando varios días mi papá y yo fue diagnosticado con Covid y al día siguiente yo me enfermé, pero al final no pasó a mucho. Y eso que ya entré a la universidad, por lo que no sé si los capítulos serán continuos como siempre. No tengo Covid gracias a Athena… creo.
Sin más, este ninja se despide.
Bye.
