La ropa, metan la ropa…

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El Redentor 777. A veces hay que motivar a las chicas para sacarles la furia que llevan dentro y vaya que los chicos pudieron aprovechar eso jaja. A ver con su tía, a lo mejor en un futuro la meto.

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RinMakoto. Una cita las ayudó a salir victoriosas de esta y bueno, deberán disfrutar su regalo. Con Misa, hay que aplicar el meme de Tom disparándose a sí misma porque siento que es lo mismo jaja.

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Sin más, comencemos…

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La primera jornada había finalizado con éxito y por el momento, algunos de los equipos se tomaban descansos merecidos por la participación, aunque otros mejoraban más para estar en mejores condiciones para cuando llegaran las fechas de la segunda jornada.

Aunque en un momento dado, llegando el fin de semana, hubo un joven el cual llegaba al puente del Kandagawa y parecía estar esperando a alguien la cual llegaba un poco apresurada.

- ¡Lo siento! – decía una peli negra llegando inhalando un poco de aire – es que me dormí, mi celular se quedó sin batería.

- No te preocupes, al final llegaste que es lo importante.

- Lo siento en serio Agüero-kun.

- Recién había llegado, así que no te preocupes – reía el peli celeste – dime, ¿tu madre no dijo nada sobre que ibas a salir?

- No, más bien comenzó a querer saber con quién saldría, ya sabes, a molestarme un poco – reía nerviosa.

- No importa Tsuruno, ¿nos vamos?

- Bien – con eso, tanto Yair como Hina salieron a dar una vuelta juntos. Cabe decir que ambos estaban muy íntimos últimamente, cosa que de suerte los demás no sospechaban o no miraban ya que ambos eran los más calmados de sus respectivos grupos.

- Por cierto, ¿están preparadas Aoi y Namiki para el siguiente encuentro?

- Se levantaron a hacer sus entrenamientos de mañana.

- ¿Acaso siempre hacen eso?

- Bueno, primero Misa-san lo hacía cada mañana, pero desde que Rin-chan y ella formaron el equipo, hacen ejercicios matutinos.

- Es bueno para ellas, aunque para nosotros que solo somos de apoyo, es diferente.

- La verdad yo nunca he sido tan buena en deportes – reía Hina – aunque mirándote, parece que practicaste deportes… creo que nunca me contaste.

- Jugué un tiempo futbol, algo normal en mi natal Argentina – decía Yair – por lo que realmente podemos decir que tengo condición atlética por mis años como jugador.

- Increíble – ambos chicos habían llegado a una cafetería y decidieron entrar a comer algo, aunque la plática continuó – por cierto, Agüero-kun, ¿Cómo están los demás?

- Con Francisco y Lance, ellos están saliendo mucho con Jennifer y Emily…

- ¿Las llamas por sus nombres?

- Son de Estados Unidos, así que es normal, no solo de dónde vengo si no en todo el continente – el argentino siguió – ellos dos están bastante unidos a ellas. Aunque Antonio es otro, aunque esté metido en ese asunto con Shijuuin, últimamente lo he notado bastante pegado a Aoi.

- ¿A Misa-san?

- Sí, no sé porque y me huele mal – el peli celeste solo suspiró – pero no hablemos de eso, sigamos en lo nuestro ¿verdad Tsuruno?

- Agüero-kun – la peli negra solo miró cuando el chico la tomó de la mano encima de la mesa sonrojándola un poco – tienes razón.

- Sí – con eso, solo esperaron a que trajeran sus órdenes y continuar con su salida, la cual parecía más una cita.

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En el Kandagawa…

- ¡¿Listos?! ¡A nadar! – los norteamericanos hacían de las suyas nadando en las aguas del Kandagawa, esto más como entrenamiento según ellos, aunque no eran los únicos ya que otros dos chicos estaban con ellos.

- ¿Están seguros de que podrán ganar?

- Ryosuke, vamos a demostrarles quien manda.

- Completamente Tsukishi – los dos chicos que eran miembros del equipo de las Idols estaban compitiendo en una carrera de nado por las aguas del río, al mismo tiempo que Lance y Francisco correspondían al sentimiento.

- ¡Adelante Lance! ¡Corre más rápido! – animaba Jennifer lo que le daba más motivación.

- ¡Francisco, adelante! – ahora era Emily apoyando al mexicano.

- If our girls support us, we must repay them – el peli verde miró a su amigo el cual solo asintió y estos siguieron moviéndose con rapidez.

- Parece que están motivados – reía Tsukishi.

- Si es por ellas… podemos decir que sacamos fuerzas de la nada – reía el estadounidense.

- Desde que las conocimos, podemos decir que hemos cambiado bastante y estamos agradecidos con ellas – con eso, el peli negro aceleró el paso y junto con su mejor amigo, lograron ganar por poco ante los dos japoneses.

- ¡Bien hecho!

- ¡Increíble chicos, el espíritu ninja los invadió! – la morena hizo una pose de invocación de jutsu en modo de celebración.

- Uf… ganamos por poco – reía Lance llegando a la orilla junto con los otros 3 chicos.

- Aun así, lo hicieron bien – reía Ryosuke – de veras son bastante buenos.

- Yo aprendí con Francisco ya que a él le gustaba mucho nadar en su natal Baja California.

- ¿Qué es eso de Baja California?

- Es un estado de México, de donde vengo – decía el peli negro – aun así, no lo hacen mal también.

- Gracias.

- Por cierto, ¿y las de su equipo?

- Tina y Tsui están grabando para su programa, realmente ser Idols las mantiene bastante tiempo ocupadas.

- Se ve que son buenos amigos.

- Nos conocemos de hace años, pero durante los últimos meses nos hemos distanciado un poco por el trabajo de Idols de ambas, aun así, la comunicación entre los dos siempre estuvo ahí.

- Que genial amigo – después de eso, la conversación se alargó por un buen rato, aunque al final cada quien terminó tomando su camino, los norteamericanos también hicieron lo mismo.

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Rin había decidido salir a dar una vuelta al centro comercial del área metropolitana, aunque Misa no estuviera con ella en ese momento, se topó con Manatsu y Yuzu las cuales iban con Yuki y Akiyama respectivamente.

- ¿Y por qué Misa-chan no vino contigo? – preguntó Yuzu llevando del brazo al castaño.

- No quiso, simplemente así me dijo.

- Debería relajarse de vez en cuando – decía Manatsu.

- Así es Misa-chan – río un poco Rin sabiendo el carácter de su mejor amiga.

- ¿Y a donde ibas Namiki-san?

- Iba a ver un nuevo peluche que salió de un delfín, era casi igual a Nami-kun.

- ¿Nami-kun?

- Es mi delfín inflable, no puedo dormir sin él – decía la castaña haciendo lo que los 4 solo sonrieran de forma cómica.

- No se puede hacer nada – río Akiyama – pero de igual forma es tierno.

- Por cierto, ¿Por qué se miran tan juntos? – Rin había notado ese detalle desde que se encontró con ellos.

- Bueno, podemos decir que tenemos algo más que solo compañeros de equipo – decía Yuzu pegándose más A Yuki y este se sonrojaba al sentir los pechos de la peli verde sobre su brazo – aun no podemos decir que somos amantes, pero ya vamos para allá.

- ¿En serio?

- Así es, lo mismo que Manatsu-san y yo – decía el peli lila tomando de la cintura a la morena la cual solo se sonrojó.

- Pues felicidades – dijo la castaña para finalmente ir con los 4 al centro en el que anduvieron en distintos puestos, incluso llegaron a una tienda de víveres en el que la jetter campeona se encontró con alguien - ¿eh? ¿Kurihara-kun?

- ¿Namiki? – Takeshi se encontraba por alguna razón ahí, aunque no era el único.

- ¡Namiki-san, hola! – Hikaru apareció detrás del peli azul saludando.

- Hikawa-kun, hola.

- No sabía que estabas aquí Namiki – decía el peli azul mirando a la pequeña castaña.

- Bueno, vine con Manatsu-san, Yuzu-san, Matsuura-kun y Nakada-kun, así que no vine sola esta vez jeje.

- Bien – Takeshi solo siguió con lo suyo mientras que Rin solo observaba bastante al chico el cual unos segundos después seguía sintiendo la mirada de la jetter en su espalda – disculpa Namiki, ¿se te perdió algo que me miras mucho?

- L-Lo siento Kurihara-kun, pero es que me resultas interesante.

- ¿Por qué lo dices?

- Es que el tiempo que llevo conociéndote has cambiado desde el momento en que nos conocimos.

- ¿Verdad que sí? – se metió el rubio – Takeshi ha cambiado mucho desde que ingresó a Asakusa y se unió al equipo de Jet Racing de la escuela, realmente el cambio no ha sido tan evidente, pero como mi amigo, sé cuándo está feliz y cuando está triste.

- Eso era innecesario que lo dijeras Hikaru – suspiraba el peli azul.

- Aun así, pienso que eres genial Kurihara-kun – reía Rin sonrojando un poco al chico.

- S-Solo sigue en lo tuyo.

- Takeshi, te sonrojaste.

- Cierra el pico Hikaru – después de eso, los dos chicos solo se fueron a la caja registradora a pagar los productos que llevaban, incluso Yuzu y Akiyama habían comprado cierto producto que, al verlo sus parejas, quedaron rojos.

- ¿Por qué compran condones?

- Para que no tener un accidente – decía la peli verde – aunque me guste el sexo, también hay que ser responsable.

- Lo mismo digo.

- ¡No me lo creo! – exclamó Rin bastante sorprendida - ¡una versión de Nami-kun en verde!

- ¿Qué cosa? – los demás miraron a donde observaba la castaña y notaron a un delfín de buen tamaño de color verde tal y como dijo Rin.

- ¿Qué es Nami-kun? – preguntó Hikaru a un lado.

- ¡¿Qué tengo que hacer para ganarlo?! – preguntó la chica a uno de los encargados de la tienda.

- B-Bueno, hasta el momento nadie lo ha podido ganar porque el requisito es acertar 3 dardos en el blanco – uno de los trabajadores señaló el juego de tiro al blanco y efectivamente, había un apartado en el que se probaba este juego y justamente el premio era el delfín inflable.

- ¡Lo intentaré! ¡Quiero ganar la versión verde de Nami-kun! – exclamaba Rin con bastante emoción.

- Bueno, entonces inténtalo señorita, vale 100 yenes el intento de 3.

- ¡Aquí tiene! – la castaña pagó los 100 yenes y tomó los 3 dardos y solo miró fijo el blanco y de ahí disparó el primero de ellos, pero falló.

- No te rindas Rin-chan, ve por el delfín.

- ¡Sí! – la castaña falló los dos siguientes tiros los cuales cayeron cerca del blanco, pero, aun así, fue un poco frustrante para la castaña – no me lo creo.

- Lo siento, pero perdiste.

- Que mal. ¡Quiero intentarlo de nuevo!

- Lo lamento, pero solo es un turno por persona al día – decía el encargado de la tienda poniendo peor a la jetter.

- No te preocupes Rin-chan, para eso estamos las amigas – Yuzu habló y pagó su turno, aunque corrió la misma suerte que la castaña – no pude.

- A ver yo – Manatsu fue la siguiente la cual intentó hacerlo, pero de igual forma que Rin y Yuzu, no lo logró.

- Vamos a probar Yuki – dijo Akiyama a su mejor amigo el cual asintió. Ambos chicos intentaron hacer los 3 disparos, aunque al igual que las jóvenes, terminaron fallando ya que las agujas terminaban clavando cerca o en el borde del blanco.

- ¿Cómo pudimos fallar?

- Quiero probar también – Hikaru fue el siguiente en que probó darle al blanco con los dardos, aunque al final terminó errando al igual que los demás.

- Que mal – Rin quedó bastante triste por el hecho de que ninguno de sus amigos pudo ganar al delfín el cual le había llamado tanto la atención. Ya resignándose que debería esperar al día siguiente, se llevó una sorpresa.

- Lo intentaré yo – Takeshi habló mientras pagaba los 100 yenes y tomaba los 3 dardos. El primero lo falló dando en el borde, cosa que lo hizo gruñir un poco.

- ¿Podrás hacerlo Takeshi?

- Kurihara-kun.

- Silencio – el peli azul lo intentó de nuevo y como era de esperarse, volvió a fallar en el disparo – mierda.

- Ya solo queda el último.

- Hazlo amigo.

- La verdad no sé porque hago esto, aunque la verdad es que ver a Namiki triste es algo molesto, es mejor que acabamos esto – el chico de cabello azul miró fijo el centro del juego y sin más, la disparó con fuerza y ante la mirada incógnita de todos, estos solo veían el dardo llegar al juego.

- N-No me lo creo.

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- ¡Nami-kun verde! – Rin iba con su nuevo delfín inflable bastante alegre luego de que Takeshi lograra dar en el blanco y ganarlo.

- Se ve bastante feliz Namiki-san – Hikaru iba con Takeshi junto con la castaña. Yuzu, Manatsu y sus chicos tomaron rumbo a la casa de la primera según ellos a hacer algunas actividades entre ellos.

- Solo hice lo que pude, no es como si encontrara el Elixir de la vida.

- Aun así, lo ganaste por mi Kurihara-kun.

- Déjalo así.

- Gracias por eso – sin previo aviso, la chica logró ponerse de puntillas y jalar un poco el rostro de Takeshi y poder besarlo en la mejilla separándose a los segundos.

- O-Oye, ¿Qué haces? – con eso, el rubio y la castaña rieron un poco para finalmente tomar caminos separados.

- Que lindo detalle de Kurihara-kun, a pesar de que pueda ser frio, es de buen corazón – la castaña se detuvo antes de entrar a los dormitorios mientras sentía el rostro arderle - ¿Por qué pensé en eso?

Finalmente, Rin entró a los dormitorios, aunque cuando llegó, notó la ausencia de su mejor amiga.

- ¿Y Misa-chan?

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Con la mencionada peli azul, esta se encontraba con el hondureño, aunque no por un motivo en específico, simplemente el chico había salido a dar una vuelta y en el camino cruzaron y ya venían de regreso.

Aunque en las pláticas, Misa se distrajo un poco y justo pasaba un auto a toda velocidad.

- ¡Aoi! – en ese momento, Antonio la tomó del brazo y la atrajo de nuevo a la banqueta - ¿estás bien?

- S-Sí – en eso, pasó la policía atrás del auto que pasaba a toda velocidad – que idiota, a lo mejor es un borracho.

- Es lo más probable.

- Sí, lo más probable – Misa notó el agarre del peli negro el cual estaba alrededor de su cintura y pegándola a él - ¿F-Félix?

- Aoi – ambos chicos solo se miraron fijamente a los ojos y aunque no entendían el motivo en sí, sus rostros se pusieron rojos y unos segundos después se separaron al darse cuenta de lo que hacían – e-es mejor que vayamos a casa.

- E-Es lo mejor.

Sin más, ambos solo se fueron por sus respectivos hogares, aunque con la peli azul, esta llegó al dormitorio.

- ¿Misa-chan? – Rin miró como su mejor amiga llegaba a su cama, pero esta no dijo nada y solo se acostó.

- … - Misa estaba envuelta en las sabanas mientras solo pensaba en el agarre de la tarde con Antonio y solo se agarraba el pecho - ¿Por qué me pasa esto? Mi corazón late con fuerza desde que hemos estado conviviendo con Félix y más por lo de hoy. ¿Por qué será?

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- ¿Y tú porque vienes de ese modo? – preguntó Yair a su mejor amigo mirándolo que estaba bastante pensativo.

- N-No es nada – Antonio seguía pensativo por lo ocurrido con Misa y este seguía recordando el momento de ambos – no me creo, justamente cuando estaba molesto por lo de Kaguya, empiezo a sentir estas cosas por Misa. Espero creer que no es lo que pienso y mejor que Kaguya no se entere.

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- ¡Achú!

- Salud Kaguya-sama.

- Gracias Kuromaru – la peli gris se limpiaba la nariz con un pañuelo – a lo mejor es alguien que está hablando de mí.

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Continuará…