RinMakoto. Grindcore será clave en estos capítulos que vienen y se sabe que son una unidad bastante fuerte, pero esta vez me meteré más en su historia, a cómo nació esta unidad algo extraña, aunque me basé más en el juego y viéndome los gameplays que hay en YouTube jeje.

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Sin más, comencemos…

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Dos semanas luego de la carrera inaugural de año escolar, las cosas se pusieron calmadas, aunque el nuevo equipo, Grindcore, estaba ganando mucha popularidad entre el público, sin embargo, ellas no salían mucho a los demás y solo se la pasaban por la noche paseando por las aguas del Kandagawa, sin embargo, aunque muchos querían encontrarse con ambas chicas, no podían hacerlo.

- Por el momento descansemos – fue lo único que dijo Kurenai a su compañera la cual asintió, Naraku no era mucho de hablar por lo que solo emitió un sonido de afirmación.

- ¿Qué hacemos después?

- Solo vámonos a descansar, después de todo, no tenemos nada que perder – el equipo de ambas chicas fue a los acueductos del río en donde justamente muy profundo de ahí tenían lo que parecía ser una recamara con camas, televisión con cable y por alguna razón, conexión a internet.

- Estoy en casa.

- Es solo una recamara que usamos para dormir Naraku, aunque las habitaciones del instituto en el que estamos nos dan hospedaje, no quiero volver a toparme por el momento con… "ellos".

- Ellos – la menor bajó la mirada sabiendo que eso era algo malo para ellas, algo de lo que no querían volver a saber por el momento.

- Esta vez no los perdonaré, será mejor que se alisten si me los vuelvo a encontrar – la mayor de las chicas solo fue a su cama sin decir nada, se quitó su ropa quedando solo en ropa interior de color roja y acotándose.

- Kamui – Naraku no dijo nada y solo se sentó en su propia cama encendiendo la televisión en el que pasaban algunos programas, sin embargo, miró como es que había un programa en el cual los integrantes de ese escuadrón se hacían más fuertes con el poder de la amistad.

Naraku sabía a la perfección que a su compañera de equipo no le importaba en los más mínimo esos valores como la amistad o el compañerismo, este tema era algo imposible de hablar con ella.

Por otro lado, Kamui estaba dormida, sin embargo, a su mente se le venían varias cosas que pensó querer olvidar, pero su cerebro se la estaba haciendo recordar por medio del sueño.

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Flashback

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Muchos años atrás, lo que parecía ser una base de una organización bastante poderosa y malvada estaba realizando algunos experimentos cuando uno de sus integrantes ingresó al recinto con dos bultos en sus brazos.

- ¿Qué es lo que traes ahí? – preguntó un tipo el cual parecía ser el jefe de la organización de ese sitio.

- Mi señor, las encontré cuando fuimos a cobrar la deuda con Marikawa-san, no sé qué debíamos hacer con ellas.

- No entiendo porque has traído dos bebés – el jefe fue a donde estaba su subordinado el cual estaba nervioso, sin embargo, este le echó mirada a los dos bebés los cuales resultaron ser niñas – aun así, tampoco soy tan malo de corazón para dejar dos infantes tirados como si nada para que se mueran de hambre.

- ¿Qué hago con ellas jefe?

- Hm, las llevaré con mi mujer, aunque soy padre de una hermosa niña, no voy a hacer que ellas sean mis hijas ni nada por el estilo, lo que planeo es que ellas comiencen a trabajar para mí.

- ¿Trabajar para nosotros?

- Así es, no creas que se quedarán sin hacer nada, si van a estar en mi organización, tendrán que poner su esfuerzo también, no todo en esta vida es gratis – el mandamás sonrió por lo bajo – ellas serán parte de mi imperio y deberán ayudarme en busca de los orbes.

- ¿Los orbes jefe? Pero si nuestros mejores hombres las han buscado y no han tenido nada de suerte.

- No han buscado lo suficiente, pero seguiremos intentando, en caso de que las cosas sigan como esto, estas dos pequeñas serán las que tomen ese trabajo – el jefe miró al tipo – déjame las bebés allá, iré a encargarme de todo.

- Entendido – ese fue el día que inició todo en esa organización. Las dos niñas fueron criadas por la esposa del jefe de esa organización, aunque desde el inicio se les metió la idea de que ellos no eran sus padres y que solo servían para entrenar y cumplir los objetivos de la organización.

Desde que eran apenas unas niñas, de hecho, desde que empezaron a caminar ya se les estaba entrenando del uso de armas y como se debían escabullir para lograr cumplir los objetivos que tenía la misteriosa organización de la cual eran propiedad según el mandamás de ahí.

- Fue fácil sacar este orbe rojo – exclamó Kamui de unos 8 años y estaba con la pequeña Naraku, ambos corriendo por el tejado de una gran empresa, la mayor de las peli grises llevaba lo que parecía ser una especie de perla de color rojo.

- No pensé que cabríamos en ese sitio demasiado bien Kamui.

- Fue fácil.

- Остановись прямо сейчас! Верните украденное, воры! (¡Deténganse en este momento! ¡Devuelvan lo que se robaron, ladronas!) – unos soldados que hablaban en ruso perseguían a las chicas las cuales estaban huyendo de estos por los techos de las casas de la madre Rusia.

- Ni lo crean perdedores – exclamó Kurenai la cual llegó al punto de control en el que se encontrarían con los demás integrantes de la organización. Sin más, los soldados rusos se fueron en busca de las dos chicas que les habían robado.

- ¿Lograron encontrar el orbe rojo?

- Así es – Kurenai le entregó la especie de perla roja al jefe el cual sonrió de forma un poco malvada.

- Excelente, bien hecho a las dos, sin embargo, esto no es el fin, aún quedan muchos orbes rojos en todo el mundo, así que seguirán con estas misiones.

- Sí – ambas chicas asintieron. Tanto Kurenai como Naraku se dedicaban a la busca de los orbes rojos, una especie de perlas rojas las cuales, por alguna razón, eran de suma importancia para la organización a la que pertenecían ambas féminas. Estos orbes se encontraban alrededor del mundo, por lo que estas dos viajaban por todo el globo terrestre en busca de estos.

Una vez que volvieron a la base de la organización, estas solo se fueron al cuarto que poseían, aunque Kurenai y Naraku solo tenía años respectivamente, lo hacían bastante bien y manejaban muchas tácticas las cuales envidiarían muchos de los mejores espías del mundo.

- El jefe se miraba muy feliz luego de que le dimos el orbe – dijo con voz neutral Naraku.

- Nah, no me importa – Kurenai habló con la voz algo molesta – me empieza mucho a joder que estemos viajando por todo el mundo buscando esas mierdas rojas.

- No deberías decir esas cosas Kamui…

- Naraku, escúchame bien – la peli plateada se le quedó mirando – puede que solo sea una pequeña niña, pero sé cómo funciona todo, estamos haciendo el trabajo sucio por la organización, robar esas mierdas rojas no me gusta, más tener que llevar esa maldita máquina, aun así, seguiré haciéndole caso hasta que encuentre algo más que hacer.

- ¿Qué cosa?

- No importa – Kurenai solo se cubrió con la sabana para dormirse, Naraku solo se le quedó mirando antes de acostarse a su lado.

- Si ella quiere seguir con esto… seguiré a su lado – fue lo que pensó la pequeña Naraku antes de dormirse al lado de la peli plateada.

Las cosas continuaron por los siguientes años, las misiones de Kurenai y Naraku en busca de los orbes rojos resultaron muy exitosas viajando por todo el mundo, varios países fueron víctimas de estas dos chicas las cuales eran temidas por algunas organizaciones, aunque estas siempre enmascaradas por lo que no se podía identificar a las dos féminas.

El dúo nunca pudo ser detenido ya que aparecían en sitios aleatorios que nadie podía predecir, sin embargo, con el tiempo se dieron cuenta de que siempre buscaban ciertos objetos, pero no podían entender que eran esas cosas.

Ambas chicas al tener 14 y 12 años estaban robando dos orbes rojos que se encontraban ubicados en una de las playas en Italia, usaban una máquina de extracción la cual estaba especializada en tomar las perlas rojas.

- Parece que las cosas van bien con la extracción del orbe rojo que se encuentra en Sicilia.

- Jefe, realmente supo bien en usar a Kamui y Naraku como extractoras de los orbes rojos.

- Así es, por el momento creo que las cosas van bien – el jefe solo miraba de forma virtual como es ambas chicas estaban excavando para finalmente encontrar el objeto que buscaban.

- Bah, cosa sencilla.

- …

- ¿Naraku? – Kurenai miró como es que su compañera se quedó dormida mientras hacían su trabajo, esto no era nada raro para ella ya que solía dormirse muchas veces.

- Zzzzzzz…

- Bah, creo que debemos irnos – la peli plateada logró despertar a la menor la cual asintió, ante todo se fueron antes de que fueran descubiertas por la seguridad italiana.

Las cosas continuaron bastante calmadas con la caza de los orbes rojos, aunque todo cambió justo cuando ambas contaban con 17 y 15 años respectivamente y les tocaba buscar la siguiente perla roja justo en el Instituto Técnico Kagurazaka, sitio al que se transfirieron, sin embargo, solo era una fachada para poder encontrar el orbe rojo.

Sin embargo, una tarde…

- Miren eso señores y señoras, las Kandagawa Jet Girls se adelantan en una triple competencia para empatar en velocidad a DRESS y a las Serpientes Marinas, gran contrataque de parte del dúo Namiki y Aoi.

- ¿Qué demonios es eso?

- ¿Qué cosa? – Naraku preguntó, sin embargo, miró como es que su compañera estaba mirando fijamente la competencia como si le interesara mucho.

- ¡Lo han logrado! ¡Las Kandagawa Jet Girls han ganado la Copa Kandagawa! – Kurenai miraba de lejos como es que Misa y Rin celebraban el título conseguido ante sus rivales, sin embargo, Kurenai estaba absorta mirando las carreras, era algo que por primera vez le había fascinado y llamado la atención en hacer.

- ¿Kamui?

- Carreras de Jets – susurró la peli plateada sonriendo por lo bajo – interesante.

- ¿Interesante?

- Creo que haré algo que por primera vez me llama la atención Naraku – ese fue el inicio de la pasión de Kurenai por las carreras, era algo que le empezó a apasionar al punto de que convirtió su máquina extractora en un Jet.

- ¿Segura que podemos hacer esto?

- No me importa, la máquina la necesito para otra cosa, por eso es que la convertí yo misma – Kurenai mostró lo que había hecho con la antigua máquina extractora de orbes rojos y lo convirtió en un Jet.

- Eso es…

- Es el Jet que usaré para navegar el Kandagawa, será fácil luego de que usa el mismo mecanismo de la máquina minera, desde hoy será Lavcar Mark IV.

- ¿Planeas hacer algo de las carreras que vimos el otro día?

- Sí, eso haré, no me importan los orbes rojos, esto es lo que quiero hacer y tu Naraku, me ayudarás con esto – Kurenai se hizo de jetter mientras que su compañera la hizo de shooter. Una noche salieron a hacer una práctica por las aguas del Kandagawa, una sensación que fue diferente para ambas, en especial para la oji carmín la cual sintió algo distinto. Cuando terminaron…

- ¿Estás bien?

- Esto fue genial… ¿sabes qué? Creo que me dedicaré a esto de ahora en adelante.

- ¿Qué hay de…?

- ¿De ellos? Que les den, tu puedes irte si lo deseas Naraku, planeo hacerlo sola después de todo.

- Kamui – la peli gris solo bajó la mirada, no tenía a nadie más en este mundo que a su compañera con la que compartió muchos momentos desde su nacimiento, no quería quedar sola en el mundo, aunque significara seguir a Kurenai al mismo infierno – no… me quedaré contigo.

- ¿Qué?

- Me quedaré contigo como compañera – susurró – que les den… a ellos.

- ¡Eso es Naraku, que les den a esos hijos de puta! – exclamó con arrogancia la peli plateada, iniciando ese día las actividades de Jets entre las dos, las cuales pasarían a llamarse Grindcore.

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Fin Flashback

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- Tsk, ya es de día – Kurenai fue la primera en levantarse notando los pocos rayos del sol colándose por los acueductos. El sueño que tuvo fue de su pasado como parte de esa organización hasta que fueron despedidas de la misma, aunque siempre estaba alerta ya que en algún momento las terminarían matando a ella y Naraku.

- Zzzz… más ramen… zzz – hablaba entre sueños la shooter de la unidad, Kurenai no le prestó atención y solo enfocó su cabeza en las carreras que era lo que le importaba ahora.

- Apenas es el inicio… el nombre de Grindcore se les quedará muy grabado en el cerebro, solo esperen y verán.

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Continuará…