RinMakoto. Mientras las gringuitas están de vacaciones con sus novios y con las jugadoras de voleibol con ellas, hay otra cosa que estará muy presente a partir de ahora.

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Sin más, comencemos…

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Mientras los norteamericanos hacían lo suyo en Estados Unidos, en Japón, justo en uno de los aviones terminaban llegando las integrantes de Grindcore las cuales se habían escondido justo en uno de los compartimientos de ese transporte.

-¿Hm, parece que las cosas fueron bastante fáciles, pero tal como dije, los gringos son solo un grupo de idiotas que creen que tienen el mayor ejército y esas cosas y mira que solo dos tipas como nosotras los esquivaron, patético – río Kurenai mientras que caminaba con cuidado al mismo tiempo que su amiga Naraku, mientras que se escapaban del aeropuerto sin ser vistas por alguien de la seguridad… o al menos eso creían ya que un hombre logró verlas, pero este no era parte de la seguridad del lugar, sino más bien alguien con gabardina un poco misteriosa.

- Aquí Inuzuka, he localizado a los objetivos, ¿Qué sigue?

- Ve recaudando más datos sobre ellas, cuando menos acuerden, les daremos en la yugular.

- Muy bien, sus órdenes se harán realidad, jefe – el tipo sin más guardó su celular y se fue del aeropuerto sin ser visto mucho por las personas de ahí. Las dos peli grises siguieron con lo suyo hasta que iban llegando a las proximidades del Kandagawa, no obstante, Kurenai se detuvo al igual que Naraku cuando estaban por llegar al puente.

- ¿Lo sentiste verdad?

- Sí.

- Nos sigue alguien Naraku – la mayor de las dos rápidamente tomó a su compañera y la lanzó al río al igual que ella, pero lo hicieron de un modo bastante sigiloso que no lo más probable es que quien las estuviera siguiendo, no se diera cuenta que rumbo tomaron.

- Tengo sueño – susurró la menor de las dos.

- Guarda silencio – esperaron a que las cosas se calmaran, de hecho, se ocultaron bastante bien estando en las orillas del Kandagawa, más específico en el agua. Pasaron unos cuantos minutos y en eso, apareció alguien el cual puso alerta a las integrantes de Grindcore.

- ¿Qué es?

- No lo sé, pero si resulta ser alguien que sea una amenaza, no sé si partirle el cuello o ahogarlo aquí en el río – las ideas de Kurenai eran severas y exageradas, aunque luego de mirar de quién se trataba, aun así, no bajó la guardia.

- Hoy el Kandagawa se ve bastante bello, creo que realmente podré dibujar algunas cosas – la persona que miraron las dos peli grises se trató nada más que Hikaru Hikawa el cual estaba ahí con un cuaderno y lápices, el rubio estaba ahí para hacer unos cuantos dibujos y había escogido el río para hacerlo.

- Solo es uno de los tipos que están con las otras corredoras perdedoras, no es ningún peligro.

- ¿Salimos?

- Podríamos, pero vigilemos a este tipejo, pero que no sea lo que aparente Naraku, solo espera – susurró la peli gris mayor, aunque por dentro estaba deseosa de salir y hacerle algo malo al inocente de Hikaru.

- Veamos, creo que si uso algo de azul turquesa para hacer las zonas más profundas del río creo que quedaría genial, ojalá hubiera venido Hajime o Takeshi, peor entiendo que ellos tengan planes, aunque ahora que lo pienso, yo decidí venir solo aquí… da igual, aunque me invitaron varios amigos a salir, creo que pasar un momento a solas no me vendría mal – decía para sí misma Hikaru el cual comenzó de a poco con su dibujo, aunque al mismo tiempo salió Kurenai junto con Naraku lo cual asustó al chico.

- No te atrevas a gritar ¿me escuchaste?

- E-Está bien, pero ¿Qué hacían aquí? ¿Kurenai-san? ¿Mamiya-san?

- Te dije que te callaras.

- Me dijiste que no gritara, no que me callara.

- Como sea, más vale no decir que estuvimos aquí porque si no conocerás quien soy yo – la peli gris mayor hablaba con rudeza y se notaba el tono fuerte, pero Hikaru no parecía asustarse con eso, más bien, solo asintió extrañado y siguió con su dibujo, aunque Kurenai se quiso ir con su compañera de equipo, ver al chico tan calmado le extrañó, aunque no era común en ella y sin más, solo se quedó apartada mirando como Hikaru seguía pintando. Naraku terminó durmiéndose por eso.

Aunque podía parecer extraño, el hecho de Kurenai estuviera tan atenta a eso era algo llamativo ya que eso nunca llamaba su atención, pero por alguna razón decidió quedarse a ver lo que hacía el rubio.

- ¿Por qué no te asustas con mis palabras? ¡Todos deberían saber que no tienen a cualquiera corredora frente a ellos!

- Kurenai-san, ¿en serio crees eso?

- Por supuesto, los valores que creen tener las demás corredoras son solo cosas que se pueden omitir fácilmente, lo único que necesitas para ganar una carrera es velocidad, agresividad y evitar ser amable con los demás ya que son cosas que te vuelven blando y una presa fácil.

- No lo creo así.

- ¿Qué sabrás tu si ni siquiera compites? Aparte de que es un deporte de mujeres, un hombre como tú no sabría de esto…

- Puede que no sea un deporte en el que los hombres lo practiquen, aunque sería interesante ver algún equipo masculino de Jet Racing, creo que lo apoyaría bastante.

- Sean mujeres u hombres los aplastaré igual, no importa el nivel – Kurenai llegó cerca del chico el cual estaba sorprendido por eso, más cuando la peli gris llegó a una mínima distancia, de hecho, Hikaru sintió los pechos de Kurenai sobre él – espero que sepas que tuviste a las mejores corredoras de este deporte frente a ti, más vale que se te quede clavado en el cerebro.

- Ok, no entiendo porque la amenaza, pero está bien.

- ¡¿Por qué no te enojas?! No estás cayendo en mis provocaciones – exclamó la mayor de las chicas, Hikaru ladeó la cabeza y río un poco – ¡¿y ahora que es tan gracioso?!

- No es nada, solo que notó algo extraño en ti Kurenai-san, a pesar de que dices esas cosas no pareces mala persona – eso extrañó a la jetter la cual no comprendía la paciencia del chico, pero antes de que reclamara, Naraku sintió algo en el ambiente.

- Ahí viene alguien, deberíamos escondernos – ambas peli grises se lanzaron de nuevo al río, Hikaru levantó la mano confundido, pero un minuto después, el mismo hombre que había visto a las dos chicas en el aeropuerto estaba caminando por el sitio en el que el rubio estaba pintando, este sin más pasó por ahí.

- Siento que por aquí deberían haber llegado – el tipo miró un momento a Hikaru el cual seguía pintando como si nada hubiera pasado, aunque eso fue sospechoso para el tipo, notó que llevaba una buena parte del dibujo hecho y eso requería tiempo, por lo que supo que Hikaru estaba ahí desde hace un tiempo y decidió seguir adelante, no obstante, se quitó la espina – joven, ¿no has visto a dos jovencitas de cabello gris por aquí?

- ¿Dos jóvenes de cabello gris? – el hombre asintió, Kurenai y Naraku estaban algo nerviosas por eso.

- Ese maldito nos va a delatar, estoy segura.

- No, no he visto a nadie más, solo he estado yo dibujando, de hecho, me falta poco para terminar mi dibujo del Kandagawa.

- Muy bien, gracias de todos modos – finalmente, el tipo se fue del sitio, segundo después, ambas integrantes de Grindcore aparecieron mirando al rubio.

- ¿Qué demonios fue eso?

- ¿De qué hablas?

- ¿Por qué nos ayudaste así? Bien nos pudiste haber entregado con ese tipo, hubiéramos tenido una pelea y todo ya que no somos débiles, pero de igual modo, evitaste eso y le mentiste… ¿Por qué?

- Bueno, sentí un poco de malas intenciones con él, pensé que les haría algo de daño, así que evité que pasara algo malo.

- Tu… eres extraño – habló con frialdad Kurenai – no entiendo porque haces esto.

- No quería que les pasara algo malo, siento que algo malo puede pasar si ese hombre las llega a tocar ¿no es así? – Kurenai asintió un poco, aunque seguía con lo mismo de porque el rubio les estaba haciendo ese favor.

- Naraku, vámonos.

- Muy bien Kamui – antes de que se fueran, la menor de las peli grises fue a donde estaba el rubio dándole una reverencia y volviendo a donde estaba Kurenai.

- No creo que sean malas chicas, aunque se comporten como tal – susurró Hikaru el cual siguió con lo suyo mientras que ambas chicas se fueran hacia su escondite.

Mientras que con las integrantes de Grindcore, estas llegaron a salvo, aunque luego se fueron a las duchas ya que fue un viaje bastante largo, aunque primero fue la mayor de las dos chicas la cual se sumergió en la tina con agua tibia. El agua cálida estaba envolviendo el cuerpo desarrollado de Kurenai, aunque estaba tratando de hacerse otras cosas en la mente, la imagen de Hikaru llegó a su cerebro recordando lo que hizo en la tarde.

- ¿Por qué demonios hizo eso? No entiendo, sabe cómo hemos sido y debería saber que no me gustan los débiles, pero él parecía no importarle… ¡bah, necesito que él me diga muchas cosas de porque hace esto! – la joven se levantó de golpe mientras que el agua seguía bajando por sus pechos, torso y piernas, sin más, salió del cuarto de baño, solo se puso una camiseta corta que dejó su abdomen al descubierto, un short y unas zapatillas y sin más se fue del escondite de ambas y fue en busca de Hikaru.

- Ok, ya terminé, ahora me voy – el rubio estaba guardando las cosas ya para irse, pero Kurenai llegó a su encuentro.

- ¡Tu!

- Kurenai-san.

- Dime de una puta vez que demonios haces, ¿Por qué no nos estregaste? – la jetter lo pensó un poco y solo bajó la cabeza – ya comprendo, lo que quieres es mi cuerpo como modo de agradecimiento, pues déjame decirte que primero tendré que matarte…

- Pero no quiero nada a cambio Kurenai-san, es más, lo hice con todas las buenas intenciones del mundo – sonrió el rubio, algo que no lograba entender del todo la jetter de Grindcore, pero antes de que volviera a reclamar, sintió algo en el aire y se puso alerta.

- Alguien viene – fue lo único que susurró mientras que lanzaba las cosas de Hikaru a un poco de hierba que había ahí por lo que se ocultó bastante bien, sin más, Kurenai tomó al rubio y ambos saltaron al río escondiéndose debajo de unas placas de cemento en donde estuvieron ella y Naraku antes, aunque para el rubio era algo difícil mantenerse calmo por lo rápido que fue todo, aparte de que tenía a la peli gris muy pegado a él.

- ¿Qué hacemos aquí?

- Cállate – fue lo único que dijo Kurenai la cual estaba dándole la espalda a Hikaru y este la tenía abrazada de la cintura pegándola bastante a él – más vale que no te excites.

- ¿Por qué me dices eso? – el rubio notó como Kurenai de mala forma se movía de forma provocativa frotando su retaguardia con la entrepierna del chico – ok, entendí eso.

- Silencio – tal y como dijo Kurenai, unos pasos se escucharon encima de ellos, siendo que podían ser del mismo tipo con el que había hablado Hikaru, ambos escucharon algo que les llamó la atención.

- Parece que escapó la chica, pero solo nos queda buscar en donde está junto con Naraku Mamiya, una vez que los encontremos las aniquilaremos a las dos por traicionares.

- ¿Aniquilarlas por traición? Eso es malo, tuve razón en ayudar a Kurenai-san y Mamiya-san con eso, están en peligro.

- Me lo suponía, los de esa organización nos están buscando para matarnos… tendré que librarme de este tipo – Kurenai tomó algo de aire separándose un poco del rubio – me desharé de ese idiota.

- ¿Qué cosa?

- Luego hablaremos tu y yo Hikawa, pero por mientras voy a acabar con él – sin más, la jetter saltó hasta darse cara a cara con el mismo tipo que había hablado con Hikaru y antes de que este se diera cuenta, la peli gris tomó su cabeza y le dio la vuelta rompiéndole el cuello y dejándolo en el suelo, sin más, esta lanzó el cuerpo del tipo al Kandagawa en el que la corriente se lo llevó, Hikaru salió un momento después.

- ¿Qué fue eso Kurenai?

- Hikaru Hikawa, tenemos que hablar seriamente tu y yo – ese fue el inicio de un enfrentamiento contra la organización misteriosa la cual no sería nada bonita.

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Continuará…