RinMakoto. Hikaru logró ver lo que hacen ambas y eso ya lo ha metido en un conflicto que será el inicio de algo muy grande y muy peligroso.
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Sin más, comencemos…
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Algo que nunca pensó Hikaru fue verse involucrado en algo bastante complejo como lo fue ver el asesinato del tipo que parecía tener algo que ver con una institución de malhechores, todo esto provocado por Kurenai.
La peli gris guío al rubio hacia el escondite que tenían con Naraku, esta se sorprendió al ver al chico llegar ahí, aunque si era por parte de la jetter, no diría nada ya que esta parecía saber lo que hacía.
- Guau, no sabía que vivían aquí – susurró el chico mientras que era guiado hasta la cama en donde dormía la mayor de las peli grises, no obstante, este se sentó y la chica dueña de esa cama se sentó en sus piernas, algo que lo sonrojó ya que no había tenido ese tipo de contacto con alguna chica.
- Mira, no se te será fácil huir o delatarnos si eso es lo que piensas, ya viste como acabé con ese tipo con facilidad, por lo que…
- Te equivocas Kurenai-san, yo no pienso en delatarlas ni nada, solo que me sorprendió que hicieras eso con facilidad, había visto un programa donde alguien le pasaba eso, pero se ocupa una gran fuerza – dijo el chico – oye, no es por molestar, pero…
- Si dices que, si me molesta estar así, pues no, porque así muestro que es lo que quiero – exclamó la chica pegándose más a Hikaru – como sea, ya estás metido en esto, por lo que no puedes decir nada.
- ¿Qué pasó Kamui?
- Alguien de parte de "ellos" nos andan buscando.
- ¿Ellos? – la menor entendió a lo que su amiga y compañera se refería – no me lo creo.
- Sí, aunque acabé hace poco con uno de ellos, el mismo que nos andada siguiendo, él está metido en esto ahora, no sé si era el único que enviaron por estos lares, aunque conociendo que la base de ellos está aquí en Japón, dudo que esto sea lo último que tiren, vendrán con todo por nosotras.
- Esto es malo.
- Disculpen que me meta en esto, pero, ¿Quiénes se supone que son ellos?
- No sé si debamos decirte…
- Ahora está metido en esto, por lo que tiene que saberlo para que nos ayude a evitar la muerte a manos de ellos o de lo contrario yo lo mataré – Kurenai hablaba en serio, pero Hikaru no se ponía más nervioso, por extraño que se escuchara.
- No siento que me vayas a matar por eso, pero si puedo ayudarte en algo, estoy dispuesto a eso – la personalidad de Hikaru seguía impresionando a Kurenai la cual no podía entender del todo porque el rubio era así.
- Ellos son malos.
- Ese tipo que maté es parte de una organización que nos reclutaron a mí y a Naraku desde bebés, estuvimos robando los orbes rojos para ellos que son una especie de mineral muy valioso para ellos, nunca supimos para que los querían, pero lo que sí sabemos es que los anhelan con todo su ser, en especial el jefe de esta. Desertamos de esa organización luego de que conocimos las carreras y desde entonces, esta es la única emoción que poseo en esta vida, no tenemos hogar como puedes ver, aunque estudiamos en el Instituto Técnico Kagurazaka, pero por seguridad no vamos a los dormitorios, aparte de que en los antiguos túneles del Kandagawa podemos dar pelea ya que podemos escabullirnos, esta habitación está escondida bien, por lo que estar aquí ya te hace cómplice, por eso nos ayudarás a derrotarlos de una vez por todas.
- Por supuesto que lo haré, aunque sé que será peligroso.
- No tienes opción, así que espero que no nos traiciones o te seguiré al fin del mundo – el rubio asintió, en eso, Kurenai sintió algo extraño, por lo que se levantó de las piernas de Hikaru y miró para todos lados.
- ¿Kamui? ¿Sentiste algo?
- No sé porque, pero siento que algo anda mal, iré a ver, tu, vienes conmigo – eso confundió al rubio, pero sin más siguió a la mayor de las pelis grises, Naraku se unió también, los tres caminaron hasta que terminaron llegando a la superficie, Hikaru debía decir que la entrada al escondite de Grindcore era complejo.
- No miro nada, todo parece normal.
- Te equivocas, algo huele mal y no me gusta, estense atentos – Kurenai caminó un poco hasta que se detuvo de golpe y empujó un poco a Hikaru de nuevo a los túneles, Naraku ya había sentido eso y lo hizo.
- ¿Qué fue lo que…? – unos hombres pasaron patrullando el Kandagawa, estaban con trajes negros y estos usaban unos monoculares revisando toda la zona del río, pero no parecían estar calmados, con cualquier movimiento se lanzarían al ataque.
- Lo sabía, no fue el único espía que mandaron, ahora que él está muerto se encargarán de buscar al culpable.
- Vienen hacia acá – susurró el rubio notando como venían un par de los hombres vestidos de negro los cuales iban en una pequeña lancha hacia los túneles en donde estaban.
- Mierda, no podremos huir rápidamente ya que sentirán el movimiento, supongo que tendremos que escondernos en los tubos de arriba y evitar movernos lo menos posible – ambas integrantes de Grindcore sabían que hacer, pero Hikaru no tenía idea de que hacer en estas cosas, por lo que Kurenai fue la encargada de esconderse con el rubio.
- Ahí vienen.
- Más te vale guardar silencio – susurró la jetter, tanto ella como Hikaru estaban acostados encima de un tubo en el techo, aunque esto solo se podría esconder con dos personas, una encima de la otra.
- E-Está bien – el de ojos azules estaba algo sonrojado ya que este estaba acostado encima del tubo mientras que Kurenai estaba acostada encima de él, posición que lo hacía sentir los pechos grandes de la jetter de Grindcore, pero esta era la única posición en la que ambos podrían estar a salvo ya que el espacio era muy reducido.
- Más te vale no excitarte con esta posición – susurró la chica moviéndose un poco de forma provocativa, algo que obviamente no dejaría pasar por alto el chico, los hombres pasaron por los túneles, andaban mirando para todos lados, aparte de que estaban armados.
- Debemos tener mucho cuidado – susurró muy bajo Kurenai la cual miró de reojo a Naraku la cual estaba bien escondida dentro de un tubo el cual parecía uno normal, pero este tenía una abertura la cual le permitía ocultarse, no obstante, podía ver a su compañera con claridad a través de un pequeño agujero.
- Entendido.
- ¿Qué harán? – susurró el oji azul, Kurenai sonrió por lo bajo de forma algo malvada – ¿Kurenai-san?
- Vamos a darle con todo – sin más, este se bajó de Hikaru y fue directo al agua, algo que llamó la atención de los hombres los cuales dispararon sin más ahí, eso alarmó al chico, pero antes de que terminara de comprender todo, Naraku salió de su escondite y fue hacia rápidamente hacia dos de los hombres y les dio un fuerte golpe en la nuca que los dejó inconscientes.
- ¡Malnacida, ahí está!
- ¡Dispárenle, esto en venganza de nuestro camarada caído! – las balas comenzaron a volar, aunque, como lo hizo Kurenai, Naraku saltó a las aguas del Kandagawa, los hombres que quedaron bien siguieron con los disparos, en eso, Kurenai apareció detrás de ellos.
- ¿Qué demonios?
- Lo siento, pero ustedes son muy débiles para mí – susurró la chica mientras que tomaba a uno de los tipos por la muñeca quitándole el arma, el otro tipo le disparó varias veces, pero Kurenai usó al tipo que tenía como escudo, los disparos lo mataron a él y le lanzó el cuerpo de su compañero con fuerza.
- ¡Mierda, quítate animal!
- Este es tu fin – con una fuerte patada a la cabeza, el tipo cayó a las aguas del Kandagawa junto con su compañero, aunque el otro tipo no había muerto, moriría ahogado.
- Todo libre por el momento Naraku, tiraré a los otros dos – Kurenai iba hacia los dos tipos que estaban fuera de combate, pero Hikaru notó algo que la peli gris no, siendo que esta había bajado la guardia, por lo que el rubio rápidamente se lanzó desde donde estaba escondido.
- ¡Kurenai-san! – justo cuando el chico empujó a la jetter, uno de los tipos disparó ya que había disimulado estar inconsciente, pero gracias a la intervención de Hikaru, este salvó de la muerte a la peli gris, Naraku desarmó a este tipo y lo pateó fuertemente hasta que al fin cayó inconsciente.
- Se hizo el perdido, nos agarró bajas – susurró la menor del dúo tomando a los dos tipos fuera de combate y lanzándolos al río en donde finalmente encontrarían el final de su vida.
- Menos mal, noté como ese tipo estaba fingiendo, pero de suerte no pasó nada.
- Me sorprende que tengas esos reflejos, aunque te mataría en caso de que no te levantaras ya que me estás tocando.
- ¿Qué? – el chico se dio cuenta de que estaba encima de la jetter apoyando su pecho con los de ella, por lo que se levantó rápidamente – ¡l-lo siento!
- Al menos te deshiciste de ese tipo, por lo que tengo que decirte que lo hiciste – exclamó la chica mientras se levantaba, por lo que, sin más, se asomaron para ver a los demás tipos, no obstante, fue loco cuando notaron que había otros 10 tipos fueron rápidamente hacia los túneles, por lo que emprendieron huida hacia el interior.
- ¿A dónde vamos ahora Kamui?
- Pues vamos a darles lo que se merecen, a asesinarlos para que así los de esa organización sabrán que no deben meterse con nosotros – Kurenai miró al rubio – y tú, más vale que no mueras.
- No me digas esas cosas – exclamó Hikaru, llegaron a un sitio en el que, sin más, se lanzaron al agua y se escondieron debajo de unos viejos tubos oxidados, sin embargo, parecía que ambas conocían esta ruta por lo que se fueron a una burbuja de aire que estaba bien escondida – ¿Cómo sabían de esto?
- Ja, revisamos todo este sitio y créeme, esto es un campo minado para muchos, pero yo que he averiguado mucho de este sitio sé dónde esconderme y donde atacar – Kurenai fue con el rubio pegándolo a pared y esta rodeó su cuello con sus brazos como queriéndolo besar, pero esta solo le hablaba seriamente como solía hacerlo – más vale que no te atrevas a hablar sobre esto.
- Mi boca es una tumba, no quiero que les pase nada después de todo.
- ¿Qué tiene él? Por más que está siendo amenazado de muerte con esto, aun así, sigue en pie con ayudarnos, no entiendo la verdad porque Hikaru Hikawa piensa así – pensó la jetter de Grindcore, aunque en eso, los demás tipos de la organización estaban apuntando con armas para todos lados, no obstante, no podían encontrar a los demás.
- Kamui, ¿lo hacemos?
- Adelante – ambas pelis grises salieron de su escondite tomando desprevenidos a los hombres vestidos de negros los cuales comenzarían a disparar, pero la velocidad con la que fueron ambas chicas les hizo difícil a los tipos hacer algo para darles su merecido.
- ¡Parece que no me pueden igualar! ¡Tomen esto malditos perdedores! – Kurenai seguía peleando con varios de esos, de hecho, cuando las balas querían darle, estas iban hacia otros tipos matándolos.
- Que genial es Kurenai-san y Mamiya-san – susurró Hikaru mirando cómo es que al final de todo, los hombres vestidos de negro fueron derrotados por ambas pelis grises, cuando todo finalizó, Hikaru salió solo para ver todo el espectáculo sanguinario, aunque sin decir nada, este ayudó a ambas a lanzar los cuerpos al Kandagawa y limpiar un poco los restos de sangre.
Minutos después, Hikaru decidió irse a su casa, aunque no se dio cuenta de que Kurenai lo comenzó a seguir hasta que este notó que algo estaba tras él solo para toparse con la peli gris.
- Al final, no vayas a contar nada.
- No lo haré – susurró el rubio – te juro que de mi boca no saldrá nada.
- Más te vale porque podría matarte fácilmente – Kurenai solo le dio un beso en la mejilla, Hikaru se sonrojó por el acto de la jetter, pero esta se fue rápidamente del lugar sin decir nada.
- Kurenai-san… que linda.
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Continuará…
