RinMakoto. El día en el balneario salió bien y más en compañía de sus parejas, y quien más con las chicas de Merm4id con ellas, así que con eso seguimos con las cosas.

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Sin más, comencemos…

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Islas de la Bahía, Honduras.

Las tres islas de la Bahía (Roatán, Utila y Guanaja) se encuentran en el extremo sur de la barrera coralina mesoamericana, el segundo mayor arrecife de coral del mundo, en cuyas aguas azul turquesa se encuentran riquezas inimaginables. Sin embargo, los precios siguen siendo notablemente bajos, lo que convierte las islas de la Bahía en un lugar estupendo para iniciarse en el buceo. Las islas ofrecen tres experiencias totalmente distintas. Roatán tiene un poco de todo: hoteles asequibles y de lujo, tiendas de submarinismo y resorts con todo incluido, eco parques y actividades para aquellos que no deseen practicar submarinismo. Utila es el clásico lugar para mochileros, con carreteras terrosas, alojamientos y comida baratos. Guanaja, por su parte, es la menos visitada, con un toque asilvestrado y solo unos pocos hoteles y restaurantes.

Por el momento, en una de las residencias de la zona estaban tres parejas las cuales dormían en paz en varias habitaciones, al menos eso era con 4 de ellos ya que dos personas estaban durmiendo en el mismo sitio, los rayos del sol se colaron por la pequeña abertura de las cortinas.

- ¿Por qué cayó tan rápido la mañana? – susurró Antonio el cual estaba con Misa acostados en la misma cama, con apenas ropa interior puesta, el hondureño tenía abrazada a la japonesa y cuando estuvo en sus sentidos completos, se dio cuenta de cómo estaban. Este solo se dedicó a ver a su pareja la cual seguía durmiendo, esto por algunos minutos hasta que Misa comenzó a despertar lentamente – buenos días dormilona.

- ¿Eh? ¿Qué hora es? – la shooter se despertó y lo primero que vio fue a su pareja la cual besó en los labios hasta unos segundos después se separaron.

- ¿Cómo estás Misa?

- Antonio… ¿Qué pasó? ¿Aún es de mañana?

- Sí, recuerda que estamos en mi país pasando la Golden Week, no estamos solos y nos estamos hospedando en mi casa ¿caso lo olvidaste?

- No es eso, solo que es algo que no me esperé – susurró – por cierto, ¿podrías dejar de tocarme el pecho?

- Oh, lo siento – el chico quitó su mano de esa zona – pero supongo que deberíamos levantarnos de una vez, no creo que los demás piensen alguno bueno de nosotros si nos tardamos en bajar.

- Está bien, vistámonos que no quiero que piensen otra cosa – con eso, ambos chicos se pusieron sus ropas, Misa se colocó un short azul y una camiseta normal, su compañera sentimental fue por una calzoneta morada y una camisa blanca normal y sin más, ambos bajaron.

Resulta que tal y como dijo Antonio, no estaban solos en aquella casa en la región insular hondureña, había 4 personas más en el sitio.

- Hasta que bajan, pensé que se quedarían dormidos todo el día – exclamó Yair el cual estaba acompañado de Hina, Rin y Takeshi, asombrosamente este había venido.

- Lo siento, pero es que no nos dio la alarma del celular.

- Hasta que llegan – susurró Takeshi el cual fue calmado por Rin, siendo esta la única que lo ponía calmado ahora que no estaba Hikaru a su lado.

- No puedo creer que estemos aquí en otro país – habló Hina la cual solo río un poco, cabe decir que originalmente solo Misa y Antonio irían a Honduras mientras que Yair, Hina, Rin y Takeshi se quedarían en el país del sol naciente, no obstante, decidieron ir todos a Honduras; en el caso de Takeshi, Rin lo convenció de ir y aunque al inicio no parecía que lo fuera a hacer, gracias a la insistencia de la castaña, terminó yendo.

- Sí, estamos en nuestra natal Honduras, así que solo relájense – con eso, desayunaron y decidieron a salir a dar una vuelta por las playas bellas de la isla de Roatán las cuales eran conocidas mundialmente, sin embargo, Misa y Antonio llegaron a las arenas blancas de la costa – ¿Qué opinas?

- ¿De qué?

- Ya llevamos unos días aquí, pero no me has dicho que opinas de las playas de Roatán, Misa.

- ¿Qué quieres que diga? Son lindas nada más.

- ¿Solo eso? Pues me hace sentir que hemos fallado en cuanto a turismo se refiere.

- ¡No lo decía con ese contexto!

- No te preocupes por eso, solo diría que está bien, la opinión de cada uno es personal – exclamaba el hondureño, aunque luego de eso, escucharon a varias personas gritar, pero no era de miedo o algo parecido, sino más bien de emoción, ambos eran los únicos que estaban cerca de la acción.

- ¿Qué fue eso Antonio?

- Ni idea, pero supongo que es alguna actividad turística que han traído, debes saber que aquí en Roatán hay mucho extranjero, vamos a ver – Misa asintió y siguió a su pareja hacia donde estaba reunida una multitud de personas mirando lo que parecía ser una exhibición de alguna cosa exótica.

- ¡Así que sí señores! Directamente desde Cayos Cochinos traemos para Honduras y el mundo, la Boa color rosada, única en el mundo, tengan cuidado con ella ya que es una especie conservada.

- No es como que sea extraña – susurró Antonio – sé que de esas serpientes hay muchas en varias partes de Estados Unidos, pero se dice que viven en Cayos Cochinos en Honduras.

- ¿En serio esa serpiente es rosada?

- Sí, mejor dicho, de un color rosa salmón, pero siempre de esa tonalidad, así que al final de todo tenemos eso – susurró el hondureño – depende si lo quieres ver de ese modo.

- Lo entiendo.

- ¿Quieres verla de cerca?

- ¡Claro que no, ni loca tocaría una serpiente de ese calibre!

- Vamos Misa, no seas cobarde, ven – aunque la peli azul no quería, fue llevada por su pareja hacia donde tenían al reptil en exhibición, es cierto que había mucha gente la cual estaba que quería ver a la serpiente, pero pocos la querían tocar y mucho menos cargar con ellos.

- Parece que no tenemos valientes que la quieran sostener, que pena, pero esperemos que no se arrepientan luego de eso – decía el presentador, un momento después, Antonio llegó con Misa el cual se miraba algo decidido – oh, parece que tenemos a alguien que está dispuesto a aceptar a la serpiente y que esta sea cargada.

- La verdad es que estoy asustado por tenerla ya que siempre está el riesgo de que me pique o algo.

- No se preocupe, la boa rosada o por su nombre científico, Lichanura trivirgata, es una serpiente normalmente inofensiva y no son venenosas, nunca tienen veneno por lo que no debe poseer temor por eso.

- De acuerdo – aun con eso, Antonio tomó a la serpiente la cual lucía normal, sin embargo, esta se enrolló un poco en el cuello del peli negro, pero esta no parecía estar molesta ni nada, es más, parecía que le había caído bien.

- Cuando no sienten alguna amenaza, no atacan ni se muestran agresivas como puedes ver, así que le caíste bien.

- Ya veo – el chico miró a su pareja – oye Misa, ven a tocarla.

- No quiero… me va a morder o algo.

- No te preocupes, son dóciles y no hace nada, solo cárgala – aun con dudas, la shooter lo hizo y fue cuando sintió al reptil tocando su piel, algo que la asustó, pero la boa rosada no parecía tener alguna intención de morderla ni nada por el estilo, así que simplemente dejó que anduviera por ahí, aunque se sonrojó bastante cuando el reptil quería ir por la ruta de los pechos de Misa, por lo que esta se puso alerta.

- ¡Ya es suficiente! ¡Quítamela Antonio!

- Ok, ok, no te pongas tensa que la serpiente te vera como amenaza – el chico quitó al animal del cuerpo de su novia y se la regresó al encargado de ella, los demás asistentes aplaudieron por eso ya que tuvieron la valentía de tener a la serpiente sobre sus cuerpos, estos dos se fueron unos segundos después.

- No me vuelvo a poner un animal como ese jamás en la vida.

- Vamos, estuviste bastante valiente en eso, imagina que pudiste cargar una serpiente y esas son únicas en varias partes, no cualquiera podrá presumir de eso – río un poco el hondureño, pero Misa solo suspiró.

- Menos mal que no nos volveremos a encontrar con ese tipo de animales, me dan repelús.

- Mira, para quitarnos el susto, vayamos a nadar un poco, no creo que nos encontremos con serpientes o algo por el estilo – Misa asintió y fueron hacia el mar, pero en eso recordó algo.

- Oye… ¿no que hay que serpientes marinas también?

- Sí existen, pero no hay aquí en Honduras, escuché que solo son oriundas de los mares que están por Oceanía y en Japón, así que, yo que tu mejor me preocupo por los mares de tu país, porque dicen que son altamente venenosas, es más, el veneno de una de ellas es hasta 10 veces más mortal que el de una cobra.

- Mierda… creo que no lo pensé mucho – susurró la shooter, pero solo siguieron al mar en donde nadaron un rato, Misa por tuvo mucho miedo teniendo a su pareja con ella todo el tiempo, así que lo de las serpientes quedó a un lado.

Ambos estaban sin ningún problema, por lo que el momento de pareja para ambos fue muy calmado y nada fuera de lugar, es más, llegó a un punto en el que pasaron por unas rocas con las cuales ambos se metieron y se pusieron algo románticos, siento este un momento intimo para la pareja.

- ¿Y sí alguien nos ve? Puede ser peligroso.

- No te preocupes, no hay nadie, solo estamos los dos solos, así que no hay problema – susurró el hondureño besando a su pareja la cual estaba pegada a una roca y los besos eran algo intensos con el chico acariciándole el muslo, las cosas estaban subiéndose de tono hasta que Misa sintió algo en su pie de forma serpenteada.

- ¡Wuaaaah, una serpiente! – la peli azul se separó rápidamente y se alejó lo más posible de ahí.

- Misa, no te asustes así, solo es un alga – efectivamente, solo era una planta la cual tenía forma alargada – ¿lo ves?

- No me jodas, tremendo susto que me dio eso.

- Vaya, y yo tan motivado que estaba con hacerte mía aquí – eso sonrojó a la peli azul – pero bueno, si quieres vayamos con los demás, hemos estado solos todo este tiempo, tal vez los preocupamos.

- Vámonos – los dos se fueron del lugar, aunque la shooter siempre iba preocupada de encontrarse con algo que fuera en forma de una serpiente.

- Supongo que cargar a esa serpiente la afectó – pensó el chico, los dos se encontraron con los demás.

- Misa-chan, ¿A dónde se metieron? – preguntó Rin.

- Estuvimos por ahí mirando algunas cosas y… cargué una serpiente.

- ¿Cargaste una serpiente?

- ¡No me lo recuerdes! – exclamó con miedo.

- Parece que te afectó – susurró Rin la cual solo llevó a su mejor amiga a ver el ocaso del día, así que todo el mundo estaba calmado, Antonio y Yair hablaban calmadamente sobre lo ocurrido.

- No manches, una serpiente rosada es bastante loco, ¿Qué es lo que falta? ¿Un gato azul?

- Puede ser, aunque la verdad no sé qué pueda pasar más adelante – río el chico el cual fue por su pareja abrazándola por atrás – ¿qué te pareció este día?

- Sin contar lo del miedo que sentí por la serpiente… pues estuvo bien.

- Y eso que aún nos faltan varios días que disfrutar.

- Eso espero – susurró Misa la cual sintió de nuevo algo serpenteante en su pie – no caeré en ese truco de nuevo, sé que debe ser un alga o algo así.

- Misa, creo que ahora así deberías ver hacia abajo – la peli azul hizo eso y notó justamente una serpiente en sus pies.

- ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Aléjate de mí! – la chica corrió lejos de ahí, pero cuando el hondureño miró lo que era, resultó ser un animal de peluche.

- Oh, lo siento Félix-san, se me cayó y bueno, creo que asusté a Misa-san – exclamó Hina haciendo una reverencia en modo de disculpa.

- No te preocupes, solo que creo que Misa si estará algo preocupada por eso – río el hondureño notando como su pareja fue hacia los dormitorios, aun asustada por todo lo que pasó.

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Continuará…