Red Velvet

Capítulo 75: Entrevista

A penas abrió los ojos, la noticia de que Ruby Rose daría una entrevista, se hizo viral.

Intentó no revisar nada, al igual como el día anterior, enfocándose en si misma sin verse inmersa en escándalos de gente que no la conocía, en la sociedad enloqueciendo, pero en realidad, de lo que más quería huir en ese instante, y la razón por la que no había vuelto a ver nada que ver con lo sucedido el día domingo, fue porque no tenía ganas de ver a su ex prometido.

No quería verlo, no de nuevo, ya con eso había obtenido la cuota suficiente anual de ese imbécil y esperaba no tener que saber nada de él en lo que restaba de vida.

Pero como habían sucedido las cosas, dudaba que este se le volviese a acercar.

No le gustaba verse como la víctima, y sabía que en todos los videos que debían de estar rondando por ahí, la hacían ver como la víctima, pero esta vez era beneficioso, así él era el villano en la historia, era quien la había tratado de mala manera, y tal y como dijo Ruby, era evidente que él se pasó de la línea al intentar golpearla, cosa que más de alguien notó para haberla protegido en masa.

Y con saber eso, era suficiente, no necesitaba ver eso, al menos no por ahora, luego ya lo vería para ver a Ruby, para ver lo bien que lucían juntas.

Su hermano entró a su habitación temprano, golpeando la puerta con cuidado.

No habían vuelto a hablar desde que Ruby se fue en su auto y la mansión volvió a la normalidad, todos a sus lugares respectivos. Y por su parte estaba cansada de tantas emociones así que se fue a dormir tan pronto como pudo.

Él era mucho mejor para despertar temprano, no solía tener la cara de muerte que solía tener ella cuando empezó a trabajar en la empresa. Ahora al fin se fijaba bien en él, lo que era un alivio.

"Voy a volver a suplirte hoy, así que no te levantes. Aprovecha de descansar."

Giró el rostro, confundida.

No esperaba eso.

Ya se había preparado mentalmente para el caos, y no ir, sonaba muy vago de su parte.

"¿Estás seguro? No es la idea que trabajes de más."

Whitley negó, dándole una pequeña sonrisa orgullosa mientras mantenía las manos tras la espalda, un mal hábito que heredó de su padre y ella misma se había pillado haciendo exactamente lo mismo.

Antes le daría rabia, y ahora no le causaba nada, solo algo de gracia, nada más.

"Son solo dos días, con tu secretaria estamos acomodando tus reuniones para la otra semana, puedo hacer tus deberes fácilmente, pero aguantar horas a esos tipos hablando, jamás."

Se vio riendo.

Ella misma odiaba esas reuniones, y siempre se alargaban tanto, aunque se terminase excusando. Tal vez debería empezar a hacer las reuniones más cortas, agendarlas en pequeñas ventanas de tiempo, así esos idiotas se apurarían de una vez por todas.

"No te culpo, tampoco las soporto."

Su hermano soltó un bufido, que parecía ser una risa, y se despidió, dejándola sola en su cuarto.

Cerró los ojos y volvió a dejarse caer en las almohadas.

Tomó su celular, y aun había muchos mensajes acumulados, pero los ignoró, buscando el nombre al que quería contactar. Se llevó el auricular al oído y esperó. El tono sonó una, dos veces, y ahí su interlocutor contestó.

"Buenos días, preciosa."

Así daba gusto despertar.

"B-buenos días."

Por suerte no había nadie ahí dentro o la vería adquirir color de inmediato.

Podía escuchar a Ruby al otro lado de la línea, moviéndose de un lado a otro, estaba segura de que tenía los audífonos puestos mientras daba vueltas.

"¿Whitley te va a suplantar de nuevo?"

"Suplantar suena bastante mal, Ruby, solo va a encargarse de la directriz, de nuevo."

Escuchó a Ruby reír a penas la regañó, y le gustaba oír esa risa por la mañana.

"Tu hermano es un buen chico, Yang no quería tomar mis turnos cuando me sentía mal, me decía, vamos, tu enfermedad es mental, todo es psicológico, y me gritaba cosas motivantes para que saliera de la cama. También lo hacía para ir al gimnasio. Ahora tengo algo de envidia, quiero un hermano pequeño."

Se imaginaba a Yang así. Y pensar que la había visto tan poco, aun así, sabía tanto de esta, era gracioso. Algún día esperaba que se pudiesen ver de nuevo, aunque estaba segura de que se volvería a sentir intimidada.

"¿Tu ayudabas a tu hermana cuando se enfermaba?"

"¿Cómo buena hermana menor dices? Pues, lo habría hecho, pero Yang no se enferma, nunca la he visto enferma, solía tener músculos débiles cuando éramos más niñas, pero ahora que los ha entrenado tanto, ya no tiene esos problemas ¿Y un resfrío? Jamás."

Se vio soltando una risa, Ruby le contó sobre eso, que por eso había aprendido a hacer masajes. Oh, los masajes de Ruby, le iba a pedir uno de esos pronto, aunque ya no sentía tanto estrés como antes, pero fingiría que si solo para obtenerlos.

"Dicen que los idiotas no se resfrían."

Ruby soltó un bufido de sorpresa, podía imaginarse su expresión con precisión. Una especie de sorpresa mezclado con diversión, aguantando la risa.

"Pero Weiss, si eso fuese cierto, yo tampoco me resfriaría."

Se volvió a reír, escuchando la risa ajena mezclándose con la suya.

"Nunca te he visto resfriada, así que para mí sigue siendo una teoría valida."

Volvieron a reír, hasta que el silencio volvió.

No quería llegar a eso, pero quería preguntar de todas formas. En unas horas más, Ruby tendría su entrevista.

"¿Te sientes bien?"

Ruby soltó un suspiro al otro lado de la línea, sonaba cansada, agotada, pero no la oía tan mal como creyó que estaría.

"Coco me dio algunos consejos anoche, así que los pondré en práctica, creo que estaré bien si sigo el guion y me limito un poco si me preguntan cosas. Sea como sea, quiero que suceda pronto y que acabe y así que ambas podamos salir tranquilamente y volver a la normalidad."

Si, le gustaba eso, la normalidad.

Quería volver a su trabajo, mantener su mente ocupada, hacer crecer el imperio, su legado, el legado de su familia, y para eso no debía quedarse entre las sabanas.

Tenía que seguir adelante. Ahora podía.

"Eres mi salvadora, Ruby."

Le dijo, en un susurro, y prácticamente podía oír la sonrisa en la mujer.

"Haré todo por ti, te lo dije."

Y lo agradecía.

Iba a hacer exactamente lo mismo por su Ruby.

Se vio caminando por la casa, de un lado a otro.

Se vio masajeando sus manos, una y otra vez.

Se vio contando los segundos, uno por uno.

Su hermano había llegado hace un rato y se había sentado en el sofá, ahí acomodado, y en el sillón unitario, estaba su padre. Klein hace poco se había acercado para ofrecerles unos aperitivos, y si bien estos estaban calmos, ella misma no podía siquiera pensar en comer.

Las noticias estaban ahí, desplegadas, y sabía lo que se vendría, pero por una parte no quería ver y por la otra se sentía ansiosa y solo quería ver a Ruby ahí.

"Weiss, siéntate, me pones nervioso."

La voz de su padre resonó por la sala, y lo miró, dispuesta a debatir, sin embargo, notó una postura muy tensa en él. Si, también estaba nervioso, no por nada se había comunicado con Ruby para escribir un buen guion.

La familia Schnee estaba en juego, y si, lo estaba, pero lo que Ruby dijese no tenía nada que ver con ellos, era para calmar las aguas, para calmar el claro caos que le estaba cayendo encima a Ruby por no ser como el resto de la socialité, esos problemas que tuvo ella misma cuando era una adolescente, así como Coco.

Debía seguir el legado también.

Dejo de pelear y se sentó en el sofá al lado de su hermano, mirando la pantalla, ya era hora, y debía controlar sus nervios, ya que hasta su padre se dio cuenta de su ansiedad. Ruby era su amiga, secretamente su novia, por supuesto que le preocupaba el que hiciese su primera aparición en la televisión.

Todo iba demasiado rápido, muy rápido.

El programa empezó, y todo fue una larga conversación del sujeto que se encargaba de animar el programa y hacer las preguntas a los invitados. Puso en contexto a los televidentes, aunque dudaba que el que viese necesitase contexto, porque en Atlas esas cosas, esos chismes, esos rumores, esos escándalos, se reproducían de boca en boca, sin terminar.

Y ahora no era diferente.

Ruby ya estaba sentada en el sillón gemelo del entrevistador, le habían dado unas tomas mientras se hacía el resumen de lo sucedido, dando detalles de quien era Ruby, de cómo había llegado a ser conocida, y debieron mencionar tanto a Coco Adel como a ella, las socias directas.

No podía ver tensión en esta, o sea, si, la veía tensa, pero veía la máscara falsa bien firme en su rostro. Estaba lista, la veía lista, y así bien vestida y arreglada, se veía maravillosa. Podía ver un poco de maquillaje en su rostro, lo que era extraño de ver, pero era típico al salir en la televisión para que las luces no hiciesen que los rostros se viesen mal. Todo tenía una preparación detrás.

No debía estar disfrutando de como Ruby lucía frente a las cámaras, pero ya ni siquiera oía lo que el sujeto decía, no era tan importante como disfrutar cada uno de los detalles de su novia.

Dio un salto cuando una de las cámaras finalmente apuntó a Ruby, directamente, dándole el paso para que hablase.

Se vio tragando pesado.

"Mi nombre es Ruby Rose, y organicé esta entrevista para poder hablar con libertad acerca de los últimos acontecimientos que ocurrieron hace unos días. Muchos me buscaron para hablar, encontrándome en mi trabajo o en la calle, y creo que antes que responder a cada uno de ustedes individualmente, mejor una ocasión como esta para dirigirme a todo Atlas."

Ver los ojos plateados observando a la cámara, mirándola a ella como a cientos de personas más, le causó una mezcla de sensaciones, e intentó con todas sus fuerzas el enfocarse en lo que esta decía antes de en cualquier otra cosa.

"Sé que muchas personas deben haberse visto decepcionadas con mi actitud de aquel día, sobre todos los clientes que confiaron en mí y en mí negocio, y como algunos saben, yo soy de Vale, y si bien esa no es una excusa válida para justificar mi mal comportamiento, soy consciente que en Atlas las cosas funcionan de manera diferente y he intentado adaptarme a esta sociedad, para ser una mejor persona, para cumplir con mi rol en el continente que me acogió."

Ruby era así, no tenía nada que ver con ser de Vale.

Llevaba gran parte de su vida en Atlas, viviendo ahí, en el conteniente, en lo más bajo de la ciudad, y era eso en particular lo que provocaba que su actitud no fuese como la elite de Atlas deseaba, pero no podía decir eso. No podía revelar su existencia como una inmigrante ilegal, no podía decirles que vagó por las calles, sobreviviendo a duras penas luego de perder a gran parte de su familia, ni tampoco podía decirles que estuvo trabajando dando servicios sexuales, la gente enloquecería, aunque tenía claro que muchas de las mujeres que estaban viendo esa entrevista debieron haber compartido habitación con Ruby, pero, por supuesto no lo dirían ni lo apoyarían públicamente, ellas mismas tenían que mantener su estatus.

Todos debían ocultar su más profunda realidad para evitar ser juzgado.

Por su parte, no quería eso. No quería seguir ocultándose, y se prometía a si misma que iba a aprovechar el poder que tenía para ser quien realmente quería ser, sin fingir, sin pretender ser lo que Atlas quería.

Y lo iba a ser con Ruby. Su Ruby.

Ninguna de las dos quería seguir fingiendo.

"Actué de manera impulsiva, lo tengo claro, y me disculpo por eso. Estuvo mal mi reacción desmedida y prometo frente a todos ustedes el no volver a actuar de una manera semejante. Estuvo mal, lo sé, y me arrepiento de que mis emociones tomaran el control de mis acciones."

Podía ver los ojos plateados de Ruby, como miraba hacía la cámara y bajaba el rostro en una especie de reverencia. Pero no veía en esos ojos que tanto conocía real arrepentimiento. Ruby se guiaba por sus emociones, sus emociones lo eran todo, y ese día, su descontrol fue por ella, para ayudarla, para protegerla, y Ruby jamás se arrepentiría de eso, de cuidarla.

Le gustaba ser la única que pudiese ver a la verdadera Ruby, verla detrás de cámaras, verla sin esa ropa elegante ni con esa mascara de cordialidad. Su Ruby era diferente a solas, tan diferente a lo que los demás veían, y la quería solo para ella.

Ahí debía terminar todo, con esa disculpa bastaba, tal vez el entrevistador le haría una pregunta, dos, y Ruby contestaría lo suficiente para solucionar el problema y dejar a la gente tranquila, pero no, Ruby seguía mirando la cámara y parecía tener un debate interno.

Pero su Ruby era impulsiva, y la amaba así.

Notó de reojo como su padre se tensaba, él también sabía que la situación debía acabarse ahí, con unas disculpas públicas y ya.

Ruby hizo su propio plan.

"No tengo el poder, ni el derecho, de hablar por nadie, ni es mi intención, pero quería liberarme de esto que me oprime el pecho cada día."

Ahora había ira, había ira escondida en la falsa cordialidad de Ruby, mascara la cual parecía desmoronarse, lentamente. Lo notó de inmediato, la conocía lo suficiente para darse cuenta. Sintió su propio corazón latir en la garganta, un sentimiento extraño dándole vueltas. No sabía si estaba preocupada de lo que Ruby diría o si estaba impaciente de escucharla.

Quizás ambas.

"Weiss Schnee es mi socia, mi compañera, mi amiga, y a pesar del poco tiempo que llevamos conociéndonos, me ha ayudado a conocer este lugar, este mundo, me ha ayudado a ser parte de este lugar al que ahora puedo llamar hogar, y estaré agradecida con ella por lo que me resta de vida. Por lo mismo, no puedo aceptar que haya personas sin criterio esparciendo rumores sobre su persona, sobre ella o sobre cualquiera, dándole validez a la palabra de un sujeto nefasto como aquel."

Oh.

Había tanto sentimiento en Ruby, en sus ojos brillantes, en su expresión severa. Podía sentir las emociones salir despedidas de cada poro de esta, y a pesar de que debiese sentirse contraria a sus acciones, sentir que sus actos estaban erróneos, simplemente no podía. Era su Ruby, era su Ruby protegiéndola, y si Ruby no se arrepentía de sus acciones al momento de protegerla, ella tampoco sentiría tales pensamientos.

Iba a respetar sus acciones.

Su padre parecía nervioso, mientras masajeaba sus sienes.

Lo siento, padre, pero Ruby siguió su propio camino.

El entrevistador se entrometió, y Ruby dejó de mirar a la cámara para mirar al sujeto. No era un mal hombre, no lo era comparado a cuantos se topó en la vida, así que no creía que este fuese a crear demasiada discordia.

"Si los rumores no son desmentidos por la persona implicada, poco se puede hacer para invalidarlos."

Era un buen punto, e iría a invalidarlos si es que fuesen realmente una mentira, pero no lo había hecho antes, no había desmentido mentiras, ni validado verdades y no lo haría ahora, como su padre dijo, no era inteligente. Solo crearía aún más caos y el tema seguiría pululando sin parar, lo mejor era quitarle importancia, como cualquier otro rumor, pero eso no lo iba a aceptar cierta mujer de rojo.

Ruby soltó un suspiro, podía notar como movía la pierna en un acto de ansiedad y nervios, pero pronto se calmó, recuperando su careta. Se acomodó en el sillón, cruzando sus piernas, y notó como esa pose era una que solía usar ella misma. Por supuesto que iba a buscar imitarla para adaptarse de mejor forma, así como había notado gestos de Coco en esta, sobre todo en público.

Tomando control de sí misma y de la situación.

"No la conozco lo suficiente para saber cuál es la verdad o cual es la mentira, y si lo supiera, tampoco lo diría, ya que es su vida y solo uno mismo debería tener el derecho de decidir si contarlo al público o no. Todos tenemos secretos, todos tenemos una vida oculta de los ojos ajenos. Todos sufrimos en el pasado, todos tenemos traumas, todos tenemos un dolor interno guardado dentro de nuestros corazones que jamás querríamos que saliese a la luz."

Ruby dejó de mirar al entrevistador y volvió a mirar a la cámara.

"¿Cómo se sentirían si alguien revelase un recuerdo doloroso para ustedes? ¿Cómo se sentirían si alguien los detuviese por la calle y les preguntase acerca de aquello que les hizo tanto daño? ¿Qué les obligase a revivir el trauma en frente de una cámara? A mí, en lo personal, no me gustaría obligar a una víctima a revivir el dolor, una y otra vez, a recordar el trauma que les causó tanto llanto, tanto dolor. No se lo preguntaría a una amiga, a un conocido, ni siquiera a un pariente, mucho menos a un total desconocido."

Se quedó inerte, mirándola, sintiendo el corazón detenido en su lugar, sin siquiera palpitar, o al menos no lo escuchaba, así como no escuchaba nada en la sala, ni siquiera la respiración de su padre o de su hermano, ni siquiera escuchaba los sonidos de fondo de la pantalla, ni la música de fondo ni el usual parloteo de los panelistas.

Nada.

Solo estaba mirando a Ruby, los ojos plateados fijos en la cámara, intensos, fieros.

Esta se movió, levemente, dejando esa postura recta y casual que había adquirido, ahora parecía más salvaje, parecía más fuerte, intimidante, lo notó en sus ojos, no notó en su mandíbula, lo notó en su nueva postura.

Se vio tragando pesado, esperando que ese silencio eterno acabase, sintiéndose en igual parte consternada y ligeramente encendida con la postura de Ruby, ahora presente ante todos.

"Ustedes háganlo. Ustedes irrumpan en la vida personal de alguien y pregúntenle acerca de la información que ocultan. Háganlo. Les pongo como desafío a que vayan a destruir a alguien solo para saciar su necesidad de entrometerse, su estúpida curiosidad. Ese tipo de personas, las que son capaces de reptar dentro de la piel de alguien para parasitar desde dentro, son las más desagradables que se pueden encontrar y no merecen ni el más mínimo respeto. Es una lástima que se les dé tanta validación a un comportamiento similar en un país tan grande y desarrollado como es Atlas, deberían sentir vergüenza."

Y así, Ruby se levantó del asiento y salió del plano, sus pisadas resonando en el estudio, dejando nada más que un silencio incomodo alrededor. La cámara apuntó hacía el entrevistador, ahora que ya no tenían a quien enfocar. Este lucía pálido, con su boca abierta levemente, y tuvo que recuperar la compostura al verse de nuevo en el plano.

Esa gente, la que Ruby mencionaba, era gran parte de la población de Atlas, y era algo incluso normalizado a esas alturas. Nunca había escuchado a nadie reclamar a cerca de eso, ni siquiera los que se vieron en el foco cuando sacaron un mal rumor de ellos. Al final, todos parecían ya resignados, porque hasta el que estuvo en el foco, fue en un momento el perseguidor del chisme.

Se quedó perpleja durante mucho tiempo, un tiempo eterno, su cabeza dándole vueltas a lo que Ruby había dicho y como lo había dicho, y no podía estar más orgullosa. Ya era hora de que alguien dijese las cosas honestamente, ella misma en el pasado se vio mordiéndose la lengua para no hacer las cosas peores, más por miedo de su padre que de la sociedad, pero aun así se calló, y podía decir que era de las más molestas con esas actitudes.

Se sentía protegida con Ruby, siempre se sintió así, y ahora aún más.

La adoraba, adoraba la forma en la que pensaba, la forma en la que hablaba, la forma en la que se expresaba, simplemente gustaba todo de la mujer.

No podría cansarse de ella.

Ya quería poder moverse libremente con Ruby, en una relación conocida públicamente, y poder decir sin miedo alguno de que estaba enamorada. El mundo perdería la cabeza, pero no le importaba, con Ruby todo perdía importancia.

Solo cabía Ruby en su cabeza.

Su padre soltó un suspiro pesado, dejándose caer en el respaldo del sofá, y ahí recién volvió a la realidad, al presente.

"Esa chiquilla, no puedo creer que decidiese salirse del libreto, así como así, ¡Y soltar esas cosas sin siquiera medirse!"

Debió imitar un poco a su padre, pero no podía, ya no podía, así que se vio soltando una risa. Su padre la miró de inmediato, e incluso su hermano también, sus ojos parecían inseguros, como si estuviese en medio en una pelea. Y podía ser así, pero ya no más.

"Así es Ruby, padre, siempre termina sorprendiendo."

Y hablaba completamente en serio.

Su padre parecía querer decirle algo, pero volvió a masajearse las sienes, completamente agotado con la situación, y le sorprendió, porque pudo haber dicho tanto en contra de la mujer, pero no lo hizo, lo cual era un alivio. Al fin y al cabo, ya estaba hecho. Ruby dio las disculpas que debía decir y si bien se salió un poco del libreto, logró decir un par de verdades que nadie parecía dispuesto a decir, y agradecía aquello.

Ruby era la mezcla perfecta de valentía y estupidez, si alguien iba a hablar, era esta.

Whitley se removió en su lugar, y pudo sentir como este la miraba, así que lo miró de vuelta.

Pudo notar una mueca relajada en él, y se alegraba de verlo más relajado últimamente, ahora ambos estaban más relajados con el otro. Ojalá no se hubiesen demorado tantos años en acortar esa distancia que los separaba.

"La señorita Ruby realmente es una persona interesante, ahora realmente quiero saber que clases de ideas salen de ella en una campaña."

No sabía si eso era un cumplido o no, pero creyó que sí. Se vio riendo de nuevo, acomodándose al lado de su hermano, el cual parecía incomodo con el acercamiento, pero no tanto como antes. Desde ahora en adelante iban a seguir uniéndose, y esperaba tener a Ruby más veces en su hogar, con su familia. Era más de lo que pudo desear alguna vez, y estaba agradecida.

"No tengo duda de eso."


Capitulo siguiente: Honestidad.


N/A: Upsis, creo que Ruby no se midió lo suficiente frente a todo Atlas, ¿Eso será bueno o malo? No lo sabremos, pero hay un tema que debe ser discutido, y ese tema es el que más me preocupa en este instante.

Como sea, les deseo a todos una feliz navidad, espero coman muchas cosas deliciosas y tengan buenas fiestas.

Nos leemos pronto.