Red Velvet
Capítulo 77: Relación
…
Las cosas habían cambiado bastante.
Antes, solía huir donde Ruby, solía buscar tiempo con esta para huir de su familia, incluso cuando la visitaba al Red Velvet. En ese entonces, su vida era un desastre, un completo martirio, se vio en esos momentos sin poder dormir, bebiendo más y más, perdiéndose a sí misma, obligándose a seguir adelante a pesar de que todo se destruyese a su alrededor, su familia, su vida en pareja.
Y ahí, donde Ruby, pudo al fin relajarse, al fin desahogarse de todos los problemas que la aquejaban.
Pero ahora, ahora ya no huía.
Comenzó a manejar por la montaña, avanzando hasta la ciudad, una sonrisa plasmada en el rostro.
Tenía preocupaciones, siempre las tenía y dudaba que llegase el momento donde ya no tuviese nada de qué preocuparse, pero al menos ya no eran como antes, ya no se sentían tan pesadas, ya no se veía en situaciones en las que terminaba obligándose a beber y perder la consciencia.
Tampoco eran preocupaciones que la hacían correr donde una desconocida.
Ahora iba a enfrentar una preocupación, iba a avanzar e iba a hablarlo, sin importar el desenlace, no iba a huir más, ya nada la iba a volver a asustar como antes, como estuvo toda la vida, asustada, temiendo un ataque, temiendo una muerte.
Ya no más, eso ya no existía.
Sin embargo, la preocupación latente de perder a Ruby, le aterraba de cierta forma, no de la misma manera, evidentemente, pero si temía el sentirse completamente perdida. El último tiempo, todo había avanzado rápidamente, día tras día parecía ver una realidad nueva de frente, cada día pasaban cosas nuevas, diferentes, sus sentimientos también crecían a cada momento, se sentía mejor.
Cuando conoció a Ruby, su vida dio un vuelco, y cuando volvió a su vida, pasó de nuevo, pero de una forma incluso más drástica.
Y gracias a la misma Ruby había logrado sobrepasar cualquier tipo de situación.
¿Pero si perdía a Ruby?
Obviamente sería algo de mutuo acuerdo, así como de mutuo acuerdo decidieron llamar a lo que tenían una relación de pareja, así que no sufriría, porque era una adulta y podía comprender la situación en la que estaban y así decidir cuál era el mejor camino para tomar, porque así era la vida real, y a veces el tener caminos diferentes en mente podía ocasionar que la relación se marchitase, y no iba a dejar que eso les pasara a ellas.
Y con eso, probablemente se viese en una despedida más, eso era lo que la dejaba dolorida sin siquiera que ocurriese, porque la amaba demasiado y no quería separarse, pero se obligó a convencerse de que eso no las separaría como personas, que, aunque decidieran que su vida amorosa debía emprender caminos diferentes, podrían contar con la otra.
Si, por supuesto, Ruby había sido la mejor persona del mundo con ella, e iba a estar por siempre agradecida, y no iba a dudar en brindarle su amistad sin dudarlo, así como Ruby le brindó su amistad cuando no eran más que desconocidas.
No perdería a Ruby, estaba segura de eso, y conociéndola, Ruby no se iba a alejar de ella, aunque su relación no continuase.
Al final del día, eran amigas, socias, compañeras.
Se vio mordiéndose el labio, le aterraba aún más, el no saber qué hacer consigo misma al ver a Ruby y saber que ya no tenían relación alguna y no poder evitar pensar en todo lo que hicieron en su privacidad, el desear eso, el desear seguir acostándose con ella.
Pero antes eran amigas con beneficios, ¿No? Y eso se acabaría cuando Ruby decidiese conocer a alguien más, alguien que si pudiese cumplir con sus deseos de relación, con una relación formal y legal.
Y estaría feliz por Ruby, aunque eso le rompiese el corazón.
No se dio cuenta, pero ya había llegado al edificio, su auto estacionándose al lado del Red Velvet, el rojo del vehículo brillando al lado de su auto azul oscuro, y se veían tan diferentes, uno siendo un descapotable, tan opuesto a su auto familiar. Eran muy diferentes, tal y como Ruby y ella eran completamente diferentes.
Pero eran esas diferencias lo que más le agradaba de su relación.
Se subió al ascensor, y respiró profundo.
Todo iba a salir bien, tal y como Ruby dijo, tenía fe en ese optimismo.
Se vio, como tantas veces, respirando profundo frente a la puerta del departamento, y ahora era diferente, o más bien, siempre se tomaba su tiempo por diferentes razones.
Y como otras veces, Ruby abrió la puerta antes de poder siquiera golpear.
Se vio saltando.
A Ruby le avisaban cuando le llegaban visitas, eso ya lo sabía, pero siempre abría la puerta en ese preciso instante, y antes, cuando vivía en su antigua casa, también lo hacía, aunque fuese solo su oído escuchando su auto aparcando en frente.
Siempre terminaba sorprendida y avergonzada, sin importar la razón.
Se quedó un momento mirando la ropa que la mujer estaba usando, unos shorts y una camiseta sin mangas, se veía vestida para el verano implacable que esta mantenía dentro de esas paredes. Por su parte, tenía un vestido corto oscuro, y encima un abrigo, y de inmediato sintió el torso hirviendo, por el calor o por la vergüenza.
Finalmente, subió la mirada, buscando los plateados, y notó una sonrisa tranquila en la mujer, como si la entendiese, al fin y al cabo, habían quedado de hablar de lo ocurrido, de sus incertidumbres, así que ambas estaban preparadas para poner de su parte para solucionar el problema.
Intentó devolverle la sonrisa, probablemente saliendo tímida en comparación, pero en su estado era lo mejor que podía lograr, y Ruby se acercó, ayudándola con su abrigo, como siempre.
Ya con la puerta cerrada y con su abrigo en el perchero, pudo respirar con algo más de calma, y se relajó aún más cuando Ruby le ofreció la mano. La miró por unos momentos, hasta que le dio su mano, y los dedos ajenos rodearon los propios, y se vio llevada hasta el sofá.
Las cortinas estaban abiertas así que entraba de frente el sol, así que todo el lugar se veía cálido y confortable, lo cual ayudó a que su ansiedad retrocediera.
"¿Estás segura de que quieres hablar ahora?"
La voz de Ruby sonaba cálida, sin presionarla. Su pregunta tenía sentido, ya que podían hablarlo después, más tarde, cuando se fuese a ir a su casa, así no arruinaría el resto del día, pero no creía poder contenerse, ya se vio metida en sus pensamientos mientras hablaban por teléfono los días anteriores, de seguro le iba a volver a ocurrir.
Terminó asintiendo, respirando profundo.
Ruby, a pesar de estar en una posición tranquila, pudo sentir como esta se puso tensa. Aun no sabía con seguridad de que quería hablar, al menos a grandes rasgos lo entendía, pero no sabía que era lo que ella quería, no sabían lo que la otra quería. Así que era normal el que hubiese cierta tensión.
Notó como la mujer a su lado apoyaba los codos en sus rodillas, su mirada moviéndose hacia el suelo. Se veía pensativa, pero parecía aguantar las ganas de decir cualquier cosa, al final, era ella quien debía hablar primero, era su responsabilidad al darle prioridad al tema.
Volvió a respirar profundo, aun no era suficiente.
Se puso recta, muy contrastante con el cuerpo ahora encorvado de Ruby, pero era la mejor forma de lidiar con los asuntos, era ponerse en posición como si fuese a encarar algún problema profesional.
Le solía dar seguridad el hacerlo. Se sentía capaz.
La viva imagen de un Schnee.
"Ruby, te amo, pero no me quiero casar contigo."
Ruby, a su lado, dio un salto, moviendo el rostro, buscando el suyo, y notó cierta sorpresa en su mirada, pero no pudo verla con definición, ya que se dedicó a mirar al frente, y así concentrarse en decir lo que debía decir y de la forma correcta, sin dar tiempo para malentendidos.
"Desde niña que aprendí que el matrimonio en este país en una farsa, te obligan a casarte, porque o si no para la sociedad no eres suficiente. Todo empieza con compromisos, te obligan a hacer de una relación nada más que un negocio, y así lo he visto toda mi vida. Así fue para mis padres, y para los padres de ellos, en un ciclo que yo iba a continuar."
Se vio bajando la mirada, mirando sus manos, recordando el anillo que solía estar en su mano, anunciando el compromiso. En ese momento dejó de ser ella misma, y se convirtió en la prometida, ya no tenía identidad propia, si no que se unía a una ajena, así como su trabajo, donde todos asumieron que su ex iba a tomar el control de la compañía, así como su padre tomó la compañía en lugar de su madre.
Su vida, se volvió un número más, y odiaba ese sentimiento.
Odiaba esa prisión.
"Toda mi vida me he sentido aprisionada en esta sociedad de mierda, haciendo lo que todos querían que hiciera, comportándome como era debido para mantener el estatus quo. Y si bien me comprometí para poder alcanzar mi legado, me vi en otra prisión, sintiéndome amarrada a la existencia de otra persona, que poco a poco consumía la mía, quitándome mi propia identidad, mi vida."
Se giró para mirar a Ruby, la cual dio un salto al ver sus miradas chocando. No sabía que expresión estaba en su rostro antes de la sorpresa actual, pero no tenía ni la más absoluta idea de lo que esta pensaba, si es que estaba pensando en algo mientras le hablaba.
Se obligó a enderezar de nuevo su postura, repasando mentalmente en que parte iba de su discurso. No quería quedarse sin decir algo.
"Si, ese compromiso fue sin amor, por supuesto, me comprometí sin amor como todo Atlas, y aunque contigo sea diferente, no creo ser capaz de superar aquello, el solo pensarlo me trae de vuelta el sabor amargo que me daba el estar comprometida, el sentirme amarrada a alguien, así como alguien estaba amarrado a mí, el no ser personas individuales, el arrastrar al otro a una vida ajena, consumiendo sus existencias."
Se vio agarrando la mano de Ruby, la cual colgaba desde su posición, y al hacer el gesto, esta se volvió a poner recta, dejando de lado esa mala postura que había adquirido.
"Te amo, demasiado, y sé que en otros lugares se suelen hacer cosas así para celebrar el amor entre dos personas, sin embargo, no quiero casarme contigo para sentirme amarrada, para sentir que te amarro a ti, para complacer a esta sociedad, para quitarnos a ambas la independencia que ambas buscábamos. No quiero arruinar el amor tan grande que tengo por ti al sentirme reprimida por un contrato. Mi peor miedo es que el estar contigo de esa forma me traiga las sensaciones desagradables del pasado, y eso corrompa el amor que te tengo."
Sintió que las lágrimas caerían, pero las contuvo.
Ya llevaba mucho tiempo llorando sin parar, y ya no quería seguir llorando, y creyó que ya no podría derramar otra gota, sin embargo, el pensar en Ruby siempre la hacía sentir vulnerable.
Ruby se quedó en silencio, mirándola, y no supo que más hacer. Ya no sabía que más decir, eso era lo que se había dicho a sí misma la noche anterior, recordando las palabras precisas para no tener que sobre explicarse y terminar enredando más la situación, así que ahora se había quedado sin palabras.
La mujer asintió luego de un rato, aun parecía pensativa, y se alegró de que la mano ajena no se zafase de la suya, al menos eso era una buena señal, o eso quería creer.
No, aún tenía que decir algo.
No podía olvidar eso.
Ruby iba a abrir la boca, pero la detuvo, llevando una mano a la mejilla ajena.
Ahora si sentía que iba a llorar.
"Dijiste que estarías dispuesta a hacer lo que sea para estar conmigo, pero ahora no voy a permitir que hagas una estupidez así. Si tu sueño es casarte como en los cuentos para niños, no se te ocurra hacer lo que yo quiero solo para darme en el gusto. Te lo advierto. Quiero que seas feliz, sea conmigo o sin mí."
Ruby dio un salto, otro más, pero su rostro se volvió calmo, una sonrisa en su rostro, leve y tranquila, y su propio corazón martilleando en su pecho se fue calmando al verla.
"Por eso me dijiste que te aterraba mi imprudencia."
Asintió. Era obvio.
No tenía duda que Ruby era capaz de muchas cosas, le parecía una mujer muy fuerte y valiente, pero nunca iba a aceptar que esta arriesgase su propia vida por ella.
Nunca, jamás.
Ruby merecía ser feliz, cumplir sus sueños, y no quería ser quien lo evitase.
"No quiero que nuestra relación se marchite porque ambas tengamos deseos diferentes, no es sano para ninguna. Quiero estar contigo, pero solo si quieres lo mismo que yo. No me gustaría retener tu felicidad."
Ruby cerró los ojos en respuesta, su rostro apoyándose contra su mano, y se vio moviendo el pulgar por encima de la piel ajena, disfrutando de la cercanía. La mano de Ruby se posó sobre la suya, haciendo presión, y disfrutó de tener el calor del rostro de Ruby y al mismo tiempo el de una de sus manos.
Era el calor que siempre deseó, que siempre necesitó.
Y si la perdía, estaría triste, pero más triste estaría si ambas se obligaban a tener una relación infeliz, una relación que terminaría cambiando el amor por odio, por rencor, y sabía exactamente lo que era eso.
Cuando Ruby abrió los ojos, notó esa mirada gris, esa mirada sin brillo, pero no la usual, si no esa que tenía cuando le contó sobre su pasado. Esa mirada melancólica. Se vio sintiendo el pecho apretado, nunca superaría ver a Ruby con esa mirada, sufriendo de esa forma.
Esta iba a hablar, y se vio conteniendo las ganas de sujetarla, de abrazarla.
"Cuando niña, me apasionaban los cuentos, me gustaban las historias de héroes que salvan el día, siempre quise ser así, pero la parte romántica nunca llamó mi atención. Cuando crecí, las relaciones nunca se me dieron bien, ni tampoco me interesaban demasiado, ni tampoco me enamoré de nadie en mi adolescencia."
Los ojos plateados, ahora grises, no la miraron en ningún momento, y luego de hablar, se dirigieron a un punto lejano, tal vez al ventanal, pero dudaba que estuviese mirando hacia afuera, ya que sus ojos parecían estar pegados en los recuerdos, completamente ajenos al mundo del presente.
Se vio mordiéndose la lengua para no interrumpirla, las ganas de abrazarla eran devastadoras, y seguía agradeciendo que su mano siguiese en la piel ajena. Al menos no la estaba alejando. Solo podía esperar y poner atención a cada palabra.
"Si no pensaba en el amor, mucho menos en el matrimonio, pero, al saber lo que le ocurrió a mi padre cada vez que se casó, empecé a sentir cierto pánico. Como si fuese una especie de castigo, y la mera idea me hacía recordar lo que ocurrió."
Oh.
Volvió a recordar lo que Ruby le contó esa vez, como el primer matrimonio de su padre resultó en caos, donde la mujer lo abandonó y desapareció, y luego, el segundo matrimonio, terminó en un asesinato.
Eso, en la mente joven de un niño, debía verse nada más que como una maldición.
Cuando Ruby volvió a mirarla, sus ojos estaban más normales, más brillantes, cambiando, volviendo a ser la de siempre, abandonando el pasado donde pertenecía, al pasado.
"Así que no, Weiss, no quiero casarme, honestamente, me aterra la idea, y por lo mismo mi hermana no ha establecido una relación formal con Blake, ni Blake ha insistido al haber tenido una relación abusiva en el pasado."
Ruby se volvió a enderezar, sacando su mano del rostro, pero ahora la dejó en su regazo, sujetándola con ambas manos, y agradeció el gesto.
"Todos tenemos algo que nos trae recuerdos desagradables, y no voy a culparte por pensar que una relación formal conmigo hará resurgir tu compromiso pasado, porque sé mejor que nadie que así será, que el pasado volverá a acecharte, así como viene a acecharme a mí."
Solo pudo mirarla, sin saber que decir.
Todos tenían una carga encima, un pasado que los perseguía. Nunca imaginó que sería el caso de Ruby, que aquello vendría así a su cabeza, pero ahora que lo asociaba, tenía sentido. Eran situaciones que las marcaron, y sabía que harían lo que sea para que los recuerdos no mancillaran el presente. Lo más sano, era evitarlo.
Ahora entendía porque Yang seguía en aquel trabajo a pesar de estar con alguien. No era solo un capricho, sino que era el pasado atormentándola. Y al parecer, su secretaria estaba pasando por algo similar.
No sabía si evitar un matrimonio, evitar una relación, era la verdadera solución, lo dudaba, pero en ese mundo, arriesgarse podía ser el final de todo.
Y al menos ella, no quería que el amor tan grande que sentía se convirtiese en algo más, en algo peor, en algo malo.
Pero…
Eso le dejaba una pregunta.
"¿Por qué quisiste tener una relación conmigo?"
Preguntó, sin contenerse, sintiendo un nudo en la garganta.
Un matrimonio, o una relación, ambas cosas podían gatillar esos recuerdos, y no solo eso, si no que le advirtió de buenas a primeras que su padre podría herirla, y aun así Ruby luchó por su relación cuando lo que menos quería era tener una relación.
Con ella, si habría tenido una relación maldita que llevaría a la muerte.
Ruby volvió a bajar la mirada, ahora a sus manos unidas. Los plateados estaban pensativos, pero notó la pizca de determinación brillando en ellos. Cuando esta levantó la mirada, esa pizca ya no era una pizca, si no que veía determinación palpable.
"Quería ser el héroe en tu historia."
La miró, sin entender.
Ruby soltó una risa, y notó algo de rubor en su rostro.
"Una parte egoísta de mí, quería ser el héroe que necesitabas. Te lo dije, a penas te vi, me enamoré de ti, y cuanto más te conocía, me vi queriendo estar ahí para ti, para apoyarte, para poder darte algo de felicidad, y me alegraba saber que era así."
Sintió como las manos de Ruby apretaban la suya, y se vio hipnotizada mirándola.
Era así.
Ruby fue su heroína.
La salvó de la desesperación, de la soledad, la salvó de su propia cabeza y la ayudó a ser su propia persona.
Ruby le otorgó la salvación.
"Y cuando te alejabas, me di cuenta de que no podía permitirlo. Sabía que eso me daría un final agrio, imaginé que terminaría bajo tres metros de tierra, pero realmente no me importó. Sentí que mi sacrificio valía la pena si es que podía darte un poco más de felicidad, valía la pena lo que sea que me pasara porque nunca me había sentido así de feliz con alguien, y quería ser egoísta, ser tu salvadora y así también sentirme feliz, por muy poco que durase."
Ruby levantó su mano atrapada entre las ajenas, y sintió los labios besando el dorso de su mano, sus nudillos, sus dedos, una y otra vez.
No se había dado cuenta, pero las lágrimas si habían logrado caer, y se dio cuenta porque no veía aquel gesto con la claridad que debía, su vista ahora nublada.
Ruby la soltó, solamente para acercarse, para rodearla con uno de sus brazos, y se vio por inercia apegándose a ella, enterrándose en su cuerpo, disfrutando de la cercanía, porque no podía alejarse por más que quisiera.
"Realmente me aterra tu imprudencia."
Pudo sentir la risa en el torso ajeno, y se vio sonriendo al escucharla. Realmente se había enamorado de la mujer más valiente y estúpida de todo el mundo entero. Una mujer que arriesgaría todo por un amor, por muy fugaz que fuese.
Los besos ahora llegaron a su cabello, y disfrutó cada uno de ellos.
"No quiero tener una relación formal, el solo pensarlo me da escalofríos, pero eso no significa que voy a abandonar la oportunidad de estar contigo, Weiss. No me importa el nombre que tenga lo que tenemos, solo quiero estar contigo, estar así contigo, besarte, abrazarte, el ser tuya y que tú seas mía, y nada más. Etiquetar nuestro amor es irrelevante, lo único que importa es que sintamos lo mismo."
Y no podía estar más de acuerdo.
Se agarró a la camiseta de Ruby, probablemente arrugándola en el proceso, pero le gustaba así.
Respiró profundamente el aroma ajeno, disfrutando cada bocanada de aire.
"También quiero eso."
Pudo jurar que la expresión de Ruby había cambiado, a una de malicia, solamente por el sonido pensativo que salió de su boca.
"Creo que tener una relación informal haría que todo Atlas se volviese loco, ¿No? Ser la novia de Weiss Schnee ya les impactaría, ya me gustaría verles la cara de espanto."
Se vio soltando una risa.
El solo pensarlo le causaba gracia. En su época más rebelde solía pensar así, en sorprender a la sociedad, en dejar un impacto, positivo o negativo, no le importaba, solo quería que su nombre saliese en todos lados como la imagen de la insurrección.
Solía tener los humos en la cabeza en esa época.
Pero ahora, sentía que estaba más cerca de aquel puesto, de aquel objetivo, con Ruby ciertamente lo lograría, que la acompañaría. Se sintió cálida por dentro, sabiendo que eso significaba que Ruby no tenía problema con que se supiese de ellas, y eso la dejaba tranquila. También era una pregunta que tenía en mente, el poner a Ruby en el ojo público, pero bueno, pensándolo fríamente, ya había tenido que ponerse en el ojo público hace solo unos días, en una entrevista corta y tajante, así que ya debía de saber lo que era estar en el foco.
Se alegraba de no ahuyentarla, ni siquiera con eso, lo que era una bendición.
Sintió las manos de Ruby en sus mejillas, subiendo su rostro, obligándola a que sus miradas topasen.
Se sentía relajada, las lágrimas ya no caían, y se sentía en paz.
Se alegraba de poder discutir eso, de una vez por todas.
Ruby le dio un rápido beso en los labios, sonriendo.
"Entonces, si alguien me pregunta por mi estado civil, les diré que pertenezco al corazón de Weiss Schnee."
Dios, que cursi.
Eso le tomó por sorpresa.
Si, esa era otro indicio de que Ruby no tenía problema con que se supiese de su relación, y mejor, así no tendría que lidiar con más señoras intentando quitarle lo que le pertenecía. Le gustaba que su mujer supiese cuál era su lugar, a su lado.
Si su relación se hacía pública, iba a sentir mucho orgullo sin duda, y su ego, ahí estaría, en lo alto.
Ruby negó rápidamente, sus ojos brillando, divertidos, y temió de inmediato, sabiendo que Ruby iba a decir alguna estupidez, y se vio preparándose mentalmente, aunque siempre terminaba sorprendiéndose.
"O mejor, que pertenezco a la cama de Weiss Schnee."
Esta dijo, soltando una risa, y solo pudo rodar los ojos.
Dios, que poco cursi.
Se vio riendo también, le gustaban ambas.
Ese era el futuro que quería, con Ruby, y no necesitaba un nombre para definirlo.
La amaba, y punto.
Capitulo siguiente: Experimentación.
N/A: ¡Primer capítulo de año! Creo que hubo algo de dolor aquí, pero no lo suficiente, por suerte, iba a hacerlo más triste, pero vamos, ya con la sorpresa que se viene, ahí ya será suficiente dolor.
O sea, no, ¿Dolor? No, para nada, flores y corazones, no puedo dar un mal augurio para esta historia recién empezando el año, así que olviden lo que dije, todo estará bien, habrá mucho amor y sexualidad en los siguientes capítulos, espero los disfruten.
También espero que me acompañen durante este año, que hay aún muchas emociones que tengo guardadas bajo la manga.
Nos leemos pronto.
