Capítulo 25
¿Qué se supone que se hace en estas situaciones?
El sentido común de Sumika le decía a gritos que debía correr tras Rui cuando ésta salió huyendo del lugar, debía explicarle todo. Sin embargo ni siquiera ella entendía qué demonios estaba pasando. ¿Ella novia de Ushio? Eso carecía de sentido, aunque si se ponía a pensar en ello sus lagunas tomaban forma ¡Pero no era momento de pensar en ello!
Murasame Sumika siempre fue un caballero y sabía que una chica sufría por causa suya, así que debía ir tras ella.
-¿Murasame san?- Fujito parecía igual de confundida que ella.
-Lo lamento chicas, debo alcanzarla. –Sin esperar respuesta, inició una carrera cuesta abajo en un intento por alcanzar a Morishima.
Los fuertes golpeteos alarmaron a todos los vecinos, desde que la chica se postró frente a la puerta hacía poco más de diez minutos, no había dejado de golpear como si quisiera derribar la entrada.
-¡Sal de una maldita vez Ushio Kazama!
Durante todo el camino había llorado, se sentía traicionada por Sumika "¿Cómo demonios pudo ocultarme que salió con Ushio? ¿Había necesidad de hacerse la inocente fingiendo que esta era su primera relación?"
Sabía que las cosas iban demasiado bien, como de libro de fantasía y se había dejado llevar, ahora que los grises se manifestaban dentro de su aparente rosa no podía pensar con claridad. Lo único que sabía era que deseaba que la pelinegra le alcanzara y explicara las cosas, pero en ningún momento había ocurrido y ahora estaba en el único lugar donde le podían dar algunas respuestas.
-¿Morishima-san? –Ushio preguntó a espaldas de la chica. Llevaba las bolsas de la compra y hacia malabares con un bollo de puerco que compró como última ocurrencia. –Pensé que estabas con Su…
Un fuerte dolor en la mejilla interrumpió sus palabras.
No era como si Morishima hubiera planeado propinarle una bofetada a la castaña, pero cuando la vio ahí preguntando por la karateca terminó de hervirle la sangre y solo cuando sintió el calor proveniente del golpe fue que notó que se había desquitado con la primera persona que tenía frente a ella.
-¿Está usted bien Kazama-san? –Preguntó uno de los vecinos que había atestiguado todo, acercándose con precaución. –Llamaré a la policía.
La asustada castaña negó con la cabeza. Si bien le atemorizaba la actitud de Rui, tenía la sospecha de que algo había sucedido. Quizá la pelinegra se encontraba más asustada de lo que ella estaba en ese momento.
-Estoy bien. –Forzó una sonrisa en su rostro adolorido. –Lamento mucho los inconvenientes. –dijo con intención de tranquilizar a todos los vecinos a sabiendas de que a partir de ese momento la convivencia con ellos se tornaría incómoda. Reconstruyó un poco su dignidad y abrió la puerta de su apartamento invitando a Morishima al interior.
Miró con lástima su bollo que yacía en el piso. No es como si tuviera hambre, el apetito se había ido al tiempo que recibió esa bofetada. Más bien dolían las posibilidades que ese encuentro representaba y la promesa de un buen día que se rompía ante sus ojos.
Rui entró al lugar descubriendo la femineidad y sencillez de Ushio en cada detalle. Los muebles se veían cómodos, nada que pareciera un gasto excesivo para impresionar; el par de sillones claramente habían elegidos por alguien que gustaba de usarlos y estar por horas en ellos sin la preocupación de quedarse dormido y despertar con un fuerte dolor de espalda y arrepentimiento.
Se preguntó si Sumika y ella habían compartido momentos íntimos en ese lugar "claramente lo hicieron" el enojo volvió a ella.
-¿Cuánto tiempo fueron pareja tú y Murasame? –Espetó
-¿Perdón? –La pregunta le hizo sentir escalofríos. ¿Exactamente qué había pasado en esas aguas termales?
Ushio dejó de lado sus compras. Era urgente colocar algo frío encima de su mejilla o al anochecer adquiriría un horrible tono morado, pero la prioridad de Ushio era tranquilizar a Rui…y quizá ayudaría conocer los detalles de lo que había llevado a la chica hasta su casa esa mañana.
-Escuchaste. –La angelical Rui se había convertido en un ser peligroso. –Ustedes fueron pareja, ¿No es verdad?
-Si- Respondió sin un ápice de duda, ¿qué caso tenía ocultarlo a estas alturas?
-¡¿Y por qué demonios Sumika y tú me lo ocultaron?! –Explotó nuevamente -¿Tan patética lucía a sus ojos que acordaron no contarme que ustedes solían ser novias?
Ahora fue el turno de Ushio para cobrarse por la bofetada. Necesitaba una manera de hacerla callar y no iba a buscar el modo amable. Y tampoco iba a negarse el gusto, tal vez antes se hubiera merecido ese trato, pero no iba a dejar que la maltrataran cuando estaba dando su mejor intento por hacer las cosas correctamente.
-¡Sumi-chan no te ocultaría nada! –Le regañó. –Has salido con ella por meses ¿y no eres capaz de notar la pureza en su persona? –Podía soportar una bofetada reiniciacerebros, pero jamás una ofensa dirigida a la pelinegra.
-Entonces ¿por qué no me lo contó? –La faceta de Rui enojada fue relevada por la niña asustada que había sido todo ese tiempo.
-Porque no lo sabe. –dijo con tristeza. –Ella te contó que tuvo un accidente hace tiempo, ¿no es así?
Con esa pregunta Ushio ganó tiempo. Sabía que la explicación completa incluía detalles poco creíbles como la participación de sus difuntos padres y abuela, cosas cósmicas que la harían quedar como una chiflada. Lastimosamente la explicación que daría le iba a acarrear la imagen de pendeja si añadía los detalles acerca de su tonta decisión de terminar el noviazgo, pero esa imagen se la merecía por mayoría de votos y ella misma había votado en su contra.
Morishima miraba expectante a Ushio, aunque también le sorprendía la facilidad con la cual respondía sus preguntas. De hecho le sorprendía que la dejara invitar a su apartamento cuando lo más natural era que la entregara a la policía como sugerían los vecinos.
-Pero Sumika solo se rompió el fémur y obtuvo algunas contusiones. –Recordó.
-Eso es lo que ella sabe. –Corrigió Kazama. –Ella también se golpeó la cabeza y sufre amnesia. Para ella somos mejores amigas y no recuerda nuestra relación de pareja.
La aclaración de Kazama parecía surrealista, demasiado surrealista de hecho. En su humilde opinión eso era un plot twist sacado de las nalgas de un mal escritor.
-¡No me jodas! –Se quejó- Esto no es drama de televisión, es la explicación más estúpida que he escuchado.
Ushio suspiró con fastidio.
-Viniste aquí buscando una explicación, ya te la di. De mí no puedes esperar más, ¿Por qué no se lo preguntaste a Sumi-chan directamente? – de pronto una duda asaltó a Kazama, sin querer sentirse esperanzada corrigió su pregunta. –De hecho ¿Sumi-chan te contó que fuimos pareja?
-No… ella – Recordó el rostro de su novia, se veía tan confundida como ella misma. –Se encontró con un par de amigas y ellas preguntaron por ti.
La castaña no pudo evitar sentirse decepcionada, por un momento creyó que las mágicas aguas termales le habían devuelto la memoria y aunque había decidido avanzar, su resolución había flaqueado por un pequeño instante.
-Ya veo. Y supongo que la abandonaste en las aguas termales para que reflexione sobre sus actos. –dijo con molestia.
-En realidad yo…
¿Cómo explicar que quería con desespero que la karateca saliera detrás de ella como en una tonta película romántica? Que rogaba porque apareciera en la habitación del hotel mientras hacía las maletas, o en la estación de taxis, o en la estación del metro… en el vagón, en cada paso.
El teléfono de Ushio comenzó a sonar, salvando a Rui de responder.
-Hey Watamura ¿Cómo estás? –Rui se sobresaltó al reconocer el nombre. -¡¿Dónde?!
"¿Dónde qué?" se preguntó la pelinegra mirando hacia el suelo. De haber sido más curiosa habría notado el rostro extremadamente preocupado de Kazama.
-Estaré ahí tan pronto como sea posible.
-Vamos. –Tomó con fuerza el brazo de la chica y la arrastró hacia la puerta. La paciencia que había mostrado desde el momento en que recibió la bofetada hasta ahora, se había esfumado. Ahora era su turno de sentir el hervor en su sangre.
-¿Qué ocurre? –Preguntó asustada mientras Ushio la obligaba a salir de su apartamento.
-Sumika está en el hospital. – Dijo Tomoe quien se encontraba frente a la puerta preparada para tocar al timbre. Ushio no pudo evitar sentir ese deja vu. Eran exactamente las mismas palabras que le había dicho a ella y la misma preocupación impresa en el rostro de la más alta. Y ella seguía siendo la exnovia, solo que ahora llevaba a cuestas a la actual pareja de Murasame.
-Lo sé, me llamó Watamura.
-Vamos. –Sin perder tiempo dio media vuelta y caminó de regreso a su auto.
Y mientras esto sucedía, Rui recién se abría hacia el entendimiento. "Sumika está en el hospital."
-¿Por qué Sumi está en el hospital? –Preguntó angustiada.
-Estás aquí en el apartamento de Ushio en lugar de pasar un fin de semana romántico con ella. –Hachizuka comenzó a hablar con la franqueza que le caracterizaba. –Así que probablemente se haya cortado las venas.
El rostro de Rui se tornó completamente blanco.
-¡Tomoe-san! –Reclamó Ushio.
-Lo siento, -Entró al ascensor y esperó a que las otras entraran para presionar el botón- tenía que buscar la manera de que la niña escarmentara.
Morishima quería quejarse, pero recordó que por las últimas horas se había comportado como una cría.
-No son formas. –Se quejó Kazama. A Rui le dijo –Sumika tropezó y tiene algunos golpes, solo iremos al hospital local a revisar que se encuentre bien y devolverte con ella, aun tienen pendiente disfrutar su fin de semana romántico en el onsen... Tomoe-san- la preocupación volvió a la chica cuando recordó que viajarían hasta el pueblo donde se encontraban las aguas termales- ¿Quién conduce?
-Miyako lo hará. –respondió sin notar la intención de la pregunta. -Llegaremos antes si ella nos lleva.
"Y vivas" agregó Kazama en sus pensamientos.
Tomoe y Miyako iban en silencio al frente del auto, la mayor admiraba el cambio de paisajes y la pequeña rubia se concentraba en competir con los demás conductores. Ambas ardían en deseos de regañar a la novia de Sumika por haberla dejado sola en el onsen, así como la cadena de eventos subsecuentes.
Ushio y Rui se habían acomodado obedientemente en la parte trasera del vehículo esperando que el viaje fuera corto.
De verdad querían hacerlo, pero ya habían hecho un pacto de no entrometerse. Además ya habían visto las consecuencias de meterse en asuntos ajenos y no les apetecía un bis.
-Entonces, -Morishima terminó con el silencio – es como si yo te hubiera robado a tu novia aprovechando su amnesia.
-¿Eh? –Respondieron las tres al unísono.
-Claro, cuando la conocí estaba en una cita contigo Kazama-san. Intentaban reconstruir su relación, pero aparecí en la escena y…
-No fue asi. –Ushio la tranquilizó. –Por favor deja de hacerte las películas en tu cabeza, la imaginación a veces puede ser peligrosa. Puedes preguntar –Sonrió. –Si vas a imaginar escenarios dramáticos, toma lápiz y papel. Tal vez y puedas completar un libro y venderlo.
La pelinegra se ruborizó completamente.
-¿Entonces?
-Entonces yo terminé la relación. –Respondió después de infinitos segundos, tiempo que le costó respirar profundo y encontrar las palabras. –Tenía mucho trabajo y no nos veíamos desde hacía tiempo, pensé que era lo mejor para ambas.
El dolor y arrepentimiento en Ushio eran palpables. Un mundo de preguntas nacían en la mente de Rui, había un montón de cosas que quería saber ahora y tal vez solo así desaparecería la sensación de que era parte de un programa psicótico de cámara escondida.
Porque este tipo de dramas solo ocurrían en las interminables listas de series cursis de netflix, así como sus amados doramas K.
Quería saberlo todo.
-¿Aún la am–Comenzó a formular la peligrosa pregunta. Miyako lo sabía y no quería presenciar esto, así que pisó hasta el fondo el acelerador, provocando una fuerte sacudida en el coche.
En ese momento fue evidente para Rui que la castaña aún tenía sentimientos por Sumika. El mismo ambiente tenso le confirmó la respuesta.
Había querido preguntarle por qué había ocultado que ella había salido con Sumika, pero ahora podía ver sus razones: la amaba demasiado, lo suficiente como para hacerse a un lado y desear con todo su corazón que fuera feliz.
¡Diablos, había llegado al extremo de regalarles unas minivacaciones románticas e incluso la había animado en su momento de indecisión!
-De verdad me he comportado como una cría. –Dijo y se dejó caer en el respaldo del coche.
No solo pensaba en lo infantil que se había portado, recordaba sus relaciones pasadas y el pensamiento de que "ella sí era el amor de su vida". Prácticamente lo había dicho con cada una de ellas para al final terminar con el corazón roto.
Nada había cambiado con Sumika, también creía que ella podría ser el amor de su vida porque ella no era como las otras.
Sumika era decidida, independiente y no le importaba cumplir con un rol establecido por la sociedad solo por ser mujer. Así que ella no terminaría casada como las demás. Era como sacarse la lotería homosexual.
-Y llegamos. –Declaró la rubia con alivio después de conducir al menos veinte minutos en medio de un incómodo silencio.
Encontrar la habitación de Sumika fue bastante sencillo, dado que era un hospital local con apenas 6 habitaciones y que Fujito y Watamura hicieran guardia frente a la que parecía ser la única que tenía la luz encendida también era de mucha ayuda.
-¡Gracias a Dios que llegaron! –exclamó Fujito. –Estaba muy asustada. Primero saludábamos a Murasame-san y su amiga, y al siguiente segundo lo que vemos es una escena del gato persiguiendo al ratón y tropezando con una rama que salió de no sé dónde.
-Lamentamos mucho lo que sucedió. –Watamura por su parte se sentía apenada, su inocente saludo de la mañana había provocado un drama. Si tan solo no hubieran preguntado por Ushio… -Um, supongo que tú eres la novia de Murasame-san. –Se dirigió a Rui
-Eso creo. –Sonrió tímidamente-
-Lo eres. –Ushio la animó. –Ahora entra a esa habitación y arregla las cosas con tu novia.
-Ya que estamos aquí. –Dijo Tomoe- Kazama-san deberías ir a revisar ese morado en tu mejilla, se ve horroroso.
Sumika dormía plácidamente en su habitación, ajena a todos los sucesos de alrededor. No lucía heridas de gravedad, solo había algunos rasguños en brazos y mejillas.
Rui la admiró desde la puerta , sin atreverse a acortar la distancia.
"Tan bella" pensó "tan pura… tan linda" Sin darse cuenta, comenzó a avanzar hacia la cama donde descansaba la karateca. –Ushio es tonta. –Razonó en voz baja –Debió pelear más por quedarse a tu lado. Y yo soy egoísta, -Tomó suavemente su mano- Quizá solo amaba de ti el que cumplieras mis requisitos como novia y no puse atención a quien realmente eres… -Admiró una vez más a la mujer que tenía frente a ella. –Claro que me hubiera encantado comerte aunque fuera solo una vez.
-Lo que dices no tiene sentido. –Una somnolienta Sumika respondió.
-Lo sé –controló bien sus emociones y terminó por ocultar bastante bien su sorpresa. –Porque hablaba para mí misma y suelo contarme incoherencias.
-Ya veo. –Apretó su mano. –Me alegro que hayas vuelto, temía que te hicieras daño. Las montañas pueden ser una cosa seria.
-Y aquí estás tú para comprobarlo.
-Efectivamente. –Sonrió y mantuvo su mirada cariñosa hacia su novia.
-¿Sabes? –Morishima rompió el cómodo silencio. –Estoy de acuerdo con Ushio en una cosa
-Ah, volvimos a tus incoherencias. ¿Y qué es?
-Yo también deseo que seas feliz
-¿Eh? –La miró sin entender nada.
-He dicho.
Una vez más lamento el hiatus. He tenido la trama armada desde hace mucho tiempo, pero en esta temporada me costaba encontrar los ánimos para levantarme de la cama y hacer alguna actividad. En fin, creo que estamos a unos dos capítulos del final, quizá tres, no lo sabré hasta que estén escritos jajajaja (yo solo dejo que el fanfic se escriba por sí mismo)
Gracias por leer a quienes aun siguen esta historia. Y gracias por comentar.
