Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.

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(Sugerencia colocar el tema del compositor Francesco De Masi – "Ringo, the Lone Rider" (1969) o también el tema Red Dead Revolver Track 34)

Alejándose del pueblo de Blackwater y pasando por el campo se situaba un campamento rodante conformado por puros jóvenes de la edad de Elsa y Jack los cuales de manera independiente sobreviven o tratan de sobrellevar sus vidas al estilo de supervivencia de la vida de la ya desaparecida banda del forajido idealista, Dutch Van Der Linde.

En sus adentros, carros que rodean al pequeño campamento, arbustos prominentes, macis inglesas por todo el colorido lugar y mesas para jugar, apostar, comer y contar historias, son lo que destacan al pequeño lugar.

Desde una de las mesas, las risas y la relajación están más que vivas; frescas.

– Mira mi jugada, colega…– dice y presume un joven chico unos años mayor que Jack, llamado Eugene; mejor conocido como Flynn Ryder. Presumiendo su conjunto de cartas a un grupo de jóvenes que juegan con él, lo que es ni más ni menos que el póker.

Después de presumir el mencionado chico, una chica rubia de ojos verdes y con un vestido algo revelador le pregunta un poco aburrida y sentada en el regazo del holgazán trigueño – ¿No te aburres?–.

Dirigiéndole la mirada a su prometida, Eugene le responde con burla mientras la mira a los ojos – Rapunzel, es divertido como este troglodita pierde su dinero delante de mí–.

Con burlas y mirando a su mayor oponente, Eugene lo observa a un chico de su edad llamado Philip, el cual le preguntan con cinismo – ¿Qué apuestas, idiota? ¿El dinero o el trasero lindo de tu adorable florecita?–.

Siendo una apuesta en la que radica todo tipo de cosas, incluido el dinero o alguna pertenecía. De una manera descarada, Eugene le dice con una carta escondida bajo la manga – Bueno, estoy cerca de ganar. Voy a poner en apuesta lo último que me queda…–.

Una vez que el trigueño declara que es lo que dará en su apuesta, Philip voltea a ver a su otro oponente, por lo cual se digna a preguntarle, que es lo que apostará – Bien dicho. Charming, ¿Apuestas algo o pasas?–.

De manera contundente y no queriendo perder dinero, el joven Antes mencionado de cabello negro y casi también de su edad, le dice con confianza – Paso–.

Confirmando su decisión, Philip gira su cabeza en dirección al más joven de todos los chicos que hay en el lugar, en este caso, voltea a ver al tímido Hipo Abadejo III, un chico de la edad de Elsa que es muy inexperto con todo, incluso con el dinero y las armas – ¿Tu Hipo, apuestas o pasas?–.

Pretendiendo continuar dentro del juego, el chico mencionado decide verificar en su bolsa si todavía tiene dinero, al darse cuenta de que está sin dinero, muy asustado le dice con un tono tímido – Ya no tengo dinero. Mi madre me dio para comprarme un suéter y lo malgaste todo en esto y…–.

Al escuchar su respuesta, Philip no puede evitar burlarse del joven, al grado de que lo deja en ridículo delante de los otros jugadores – Miren, el niñito que le tiene que pedir a su mamá, ah que tierno…– en tanto se mofa del pobre chico, un chico joven de origen asiático y de nombre Li Shang se digna a preguntarle con el fin de que lo deje en paz al chico – ¿Qué hay de ti, Philip? ¿Te quedas o pasas?–.

De manera engreída, el aludido lo empuja a Hipo y le responde a Shang en tanto se queda con el dinero del pobre e inocente chico – Bueno, me quedo. Shang, ¿Te quedas o pasas?–.

Rodando los ojos al ver su insoportable cometido molesto, el joven asiático de cabello azabache, le dice – Paso…–.

Con las decisiones ya tomadas por los que conforman el juego, y listos para el pase final para observar al indiscutible ganador, Eugene dice de manera engreída y subsecuente – Mi primo, sabían que salió ayer a matar tipejos tan locos como todos ustedes…–.

Refiriéndose a su primo, el intachable e insoportable, (igual que él) Brock Thunderstrike; Eugene sin más presume y le guiña un ojo a algunos de los chicos que están tomando cervezas y viendo como el pequeño grupo juega en la mesa.

Reconociendo e incluso recordando quien es el primo de este, logra intervenir un chico moreno y de la edad de Eugene, llamado Aladdin quién le dice con un tono muy molesto – ¿Tu primo no es el ese maldito bastardo que dijo que mi novia, Jasmine, era una…?–.

Recordándole sus actos de índole supremacistas, no puede evitar el mismísimo Eugene excusarse y decirle con un imperceptible pero relajante tartamudeo – Si y no, bueno es que mi primo es un tanto…– sin poder concluir su excusa, Eugene se ve interrumpido por la novia del joven Aladdin, Jasmine, quién le dice casi encarándolo – Idiota y estúpido, al igual que tú…–.

Casi al borde de que lo intente golpear y atacar la chica, Eugene se salva de la joven cuando Philip les declara a los que juegan – Bueno hora de mostrar las cartas–.

Suspirando de alivio, por lograr librarse; es él, el primero en mostrarles a sus oponentes las cartas que tiene. Cuando ve que tiene cartas ganadoras, exclama muy emocionado – ¡Si, eso es…!–.

Li Shang y Charming, después de percatarse de la derrota exclaman muy molestos por haber perdido una cantidad suficiente de dinero – No es posible, otra maldita derrota, no otra vez–.

Viéndose como niño que le dan sus regalos en navidad, Eugene no puede evitar levantarse de su asiento y cargar entre sus brazos a su novia, en tanto la besa sin siquiera la joven pueda decirle algo – ¡Si, papá. Mira de lo que hablaba!–.

Philip observando fijamente a su ridículo amigo, no le queda otra opción que cuestionarlo ante su tal exagerada forma de saber que entre comillas, "Ganó" – ¿Qué esas son tus mejores cartas, tarado?–.

Riéndose de forma maliciosa, Philip le termina mostrando sus cartas y ante eso, se determina que el verdadero ganador indiscutible no es Eugene, sino el chico rubio, es decir, Philip – Mira mis Ases…– le presume con burla.

Eugene al observar con intriga las cartas del joven y engreído Philip, termina quedando boquiabierto y termina cuestionándolo por su forma tan escandalosa de haber ganado – ¡¿Qué?! ¡Hiciste trampa!–.

Apropiándose del dinero de todos los que perdieron, incluyendo Eugene, Philip alardea con mofa mientras su rostro mantiene facciones apacibles – Si, yo siempre ganó…–.

Enojado al darse cuenta que perdió todo su dinero, el apuesto trigueño, le exclama sumamente molesto – Es injusto, estaba ganando–.

Levantándose de la mesa y mirándolo con determinación, Eugene observa el instante en que Philip le dice con cinismo – Que pena Eugene. A la próxima dile a tu primo que te enseñe a jugar bien este maravilloso juego–.

Casi golpeando la mesa por la rabia de haber perdido, Eugene le reclama entre dientes – Maldito, siempre haces trampa– aceptando su triunfo Philip le exige la otra cosa que apostó en secreto el trigueño – No. Y como gane, dame lo que apostaste a parte de tu dinero–.

Cayendo en lo inaceptable y mostrándose cabizbaja, y suspirando; termina llamando a su novia – Rapunzel, florecita, mi dulce muñequita…–.

Intentando no hacerla quedar mal, ella lo observa algo confundida al trigueño, no tardando en unos cuantos segundos en darse cuenta de que Eugene intentaba ganar a toda costa el juego, inclusive ofreciéndola a ella como si fuera una recompensa – Eugene… ¿Acaso me apostaste como un trofeo?–.

No queriendo que la joven se de cuenta, empieza a tartamudear al grado de que no sabe que explicación darle – este, sí…– quedando atónita la joven ante tal estupidez, empieza a enojarse con él, al grado de que está a pocas palabras de insultarlo una vez que se le acerca, y en tanto le muestra los dientes como una fiera a su presa – Eres un…–

Sintiendo la enorme mano de Philip alrededor de su brazo, Rapunzel observa como el joven chico, la jala hasta su asiento y le dice con burla mientras la atrae hasta su regazo – Deja de hacerte la zorra y siéntate aquí…–.

Molesta por la tontería de ambos, le responde tratando de levantarse del regazo del insoportable hombre – Ni lo sueñes, Philip…– mientras forcejea, tanto Rapunzel como Philip, le dice este último con algo de burla – Eugene, dile a tu novia que obedezca o si no…–.

Casi estando por terminar su frase se ve interrumpido por la llegada del joven peliblanco y la joven blonda, quienes al instante son reconocidos por la pintoresca pelirroja, la cual estaba acostada en el pecho masculino de su enorme y corpulento novio, Kristoff.

– Jack…– exclama la joven posteriormente, y de manera subsecuente exclama también – Elsa…–.

Al verlos llegar, Anna no tarda en levantarse del pecho de Kristoff y acercárseles a los jóvenes chicos que van llegando, al grado de que otras chicas y chicos, de manera curiosa se acercan hasta Jack y Elsa.

Forcejeando Rapunzel con Philip, este último se detiene en sus forcejeos por conseguir que la joven se siente en su regazo; se detiene al preguntar de manera confundida – ¿Elsa? ¿Quién es Elsa?–.

Al escuchar preguntar a quién se refiere, no puede evitar que Anna le responda con ánimos – Es mi amiga, Philip…–.

Estando concretamente cerca de la blonda, la pequeña y joven pelirroja no puede evitar felicitarla por su aparición en el lugar – ¡Que bueno que viniste, Elsa! De hecho iba a ir a buscarte…–.

Tomándose ambas de las manos, Elsa le dice sin importarle nada y dejando de lado que la pelirroja la fuera a buscar – No es necesario, Anna, de hecho ya quería volverme a encontrar, contigo–.

Sintiéndose halagada, por sus palabras de la joven platinada, Anna le termina respondiendo con esa misma amabilidad tímida que trasmite la mismísima blonda – Elsa, eres tan amable…– mientras empiezan a mirarse mutuamente, como si se tratarán de hermanas, Anna niega sutilmente con su cabeza para en su lugar sugerirle a Elsa – ¿No te apetece, conocer a los chicos y chicas que hay aquí?–.

Observando el ambiente que rodea a cada uno de los jóvenes y el lugar tranquilo donde se encuentran, Elsa al final termina aceptando su sugerencia – Bueno, ¿por qué no?–

Elsa es presentada al grupo de chicas y chicos los cuales la saludan y la elogian por su timidez y su simplicidad que la rodea.

Al conocer a Anna y a Jack, Elsa provoca que todos los jóvenes se le acerquen y quieran saber de ella, como si fuera el objeto más hermoso y reluciente de todo el mundo, también como si ella fuera el tesoro más grande jamás creado.

Conoce a una joven de nombre Tiana, la cual es la cocinera del grupo de jóvenes.

– Bueno, Elsie, ella es Tiana. Nuestra chef y cocinera personal– dice Anna en tanto acerca a Elsa hasta la joven morena para que ambas se conozcan.

– Encantada, Tiana– saluda la joven blonda mientras toma de las manos a la joven morena – es un placer– responde con ese mismo gesto está última.

Después de saludar a Tiana, Elsa voltea en ese pequeño círculo de chicos y chicas, y con ayuda de Anna, le presentan a la inquietante Rapunzel.

Rapunzel después de haberse librado de Philip, saluda a Elsa con mucha alegría, al grado de que se exalta, pues no puede creer que Elsa sea igual que ella – ¡Hola, Elsa!– exclama sumamente contenta – Hola, Punzi– dice Elsa mientras intenta saludarla, pero en su lugar recibe un abrazo fuerte y apretado de parte de la adoradora de los camaleones.

– Me aprietas– le informa la joven blonda con dificultad a la emotiva Rapunzel después de que está última se niega a soltarla y mientras le corta la respiración.

Después de soltarla y mirarla fijamente, en tanto la toma de las manos, Rapunzel es empujada por un joven chico de cabello castaño llamado Adam.

Adam, un joven de origen francés, interviene tratando de llamar la atención de Elsa – Bonjour, Elsa– mostrándose un poco presumido, no puede evitar mostrarse como realmente es: un chico apuesto pero algo cobarde que a pesar de todo eso, es un tanto tímido con las chicas.

Viendo como se acicala su cuello de manera nerviosa, Elsa le dice – Buen día, Adam–.

– Disculpa, soy un poco tímido, además…– en tanto trata de justificarse por su intento de conquista, es empujado por un chico moreno de nombre Naveen.

Naveen, el novio idiota de Tiana, al conocer a Elsa, intenta por todos los medios conquistar a la rubia a como de lugar.

– Hazte pa allá, sabandija– le exclama de forma engreída al apuesto castaño, Naveen. Después de empujarlo, toma la mano de Elsa y le da un beso en sus nudillos, mientras se inclina con mucha devoción y respeto.

Ladeando su cabeza como una reina delante de un príncipe, Elsa le dice con mucho respeto – Mucho gusto–.

Levantando su cabeza y mostrándole sus blanquecinos dientes, el chico se ve interrumpido cuando su novia sin previo aviso y sin pensarlo, lo jala de la oreja y le grita – ¡Deja de comportarte como un idiota!–.

Gritando como si fuera un niño mal portado, Naveen le insiste a Tiana que lo suelte.

Elsa al verlo como grita y como Tiana le sonríe un poco nerviosa, no puede evitar reírse un poco y de manera tímida, mientras esconde y se cubre sus labios carcajeantes con ambas manos.

Después de eso, una joven pelirroja de pronunciada melena, aparece y la saluda, en tanto la toma de las manos.

Merida, esa joven de pronunciado cabello pelirrojo y de origen escocés le dice en tono algo bromista – ¿Qué hay gatita?–.

Percatándose de la ropa de Merida, que denota un cierto aire de masculinidad, no puede evitar intentar responderle mientras tímidamente la pelirroja melenuda la mira – No lo sé. Eres muy linda–.

Mirando Merida su sonrojeo, es la misma chica de pronunciado cabello, quién le informa – Está bien, Elsa. No te pongas nerviosa, todo esto es nuevo para ti, y para nosotros–.

Comprendiendo su punto, Elsa asienta, y en respuesta le dice – Está bien, gracias–.

Asintiendo, Merida, retrocede para dejar que los demás chicos se presenten ante la blonda, y en eso, una joven rubia, llamada Elle, pero que le dicen Cinderella, de cariño, aparece.

Cinderella, la costurera del grupo, la saluda y se presenta ante la joven rubia – Hola amiga, ¿Cómo te va?– tomándola como las otras chicas, de las manos. Elsa le responde con un semblante un poco más relajado – Estoy bien, gracias–.

Sintiéndose halagada de que haya gente buena, loca y fastidiosa, Elsa lentamente y sin dejar de sonreír, suelta a Elle del agarre y le dice – Espero estés bien, tu también–.

Asintiendo está última, deja que su mejor amiga de cabello rubio dorado intervenga.

La joven Aurora, se le acerca a Elsa y la saluda mientras, hace lo mismo que las anteriores chicas: tomarla de las manos para comprenderla.

Al casi no hablar, le dice – Hola–.

Elsa percatándose de la poca participación de parte de la joven Aurora, solo le asienta y le responde con la misma palabra que está pronunció.

Después de eso la joven blonda mueve su cabeza en dirección a una chica pelinegra llama Nat, pero que todos la llaman Snow White.

Esta última de igual forma, solo la saluda con un simple saludo y le asienta en tono de entendimiento y confianza.

– Espero estés bien, y bienvenida Elsa– le dice Snow White, mientras trata de no soltarla después de haberla tomado de las manos, igual que las anteriores chicas.

Casi agradeciéndole, no logra pronunciar el gracias, cuando de repente, el novio de la chica pelinegra aparece y trata de conquistarla a la joven platinada.

Realizando los mismos gestos que Naveen, el joven de nombre Florian le dice con un tono seductor – Hola, preciosa– intentando de igual forma conquistarla, Florian va más allá y la abraza a Elsa al grado de que le dice – Eres hermosa, Elsa–.

Sintiendo su fuerte agarre y presenciando su perversidad, Elsa mira a Snow White y le pregunta estando ya incómoda – Amiga, ¿No le dirás algo a tu… novio?–.

Recordando Snow White, el control que debe ejercer sobre su pareja, reacciona al instante, alterada y sin más, le llama la atención a su novio, después de haberse aclarado la garganta – No olvides que yo soy tu chica, no ella–.

Ante la mención, Florian suelta a Elsa y sin más que hacer, procede mejor a disculparse, en tanto la observa algo incómodo – Eh, discúlpame–.

Girándose en dirección a su pareja y acercándose a pasos lentos, golpea hombro con hombro, y en un roce al joven y apuesto trigueño, Eugene.

Eugene, el galán y fanfarrón del grupo de jóvenes, no duda en acercársele a Elsa y decirle mientras la saluda – Hola, linda. Soy Flynn Ryder–.

Ante su presentación y su reconocido sobrenombre que el mismo se puso, Elsa le corresponde el saludo pero no puede evitar recordarle al famoso ladrón dandi que lleva su sobrenombre – Me recuerdas a ese viejo ladrón de los relatos y también a un ladrón que capturaron en un lugar llamado Rhodes, de nombre Gene Finley–.

Mordiéndose el labio ante ambos y recordando a ambos ladrones, Eugene dice una mentira para no quedar mal con Elsa – Ambos son mis amigos. Uno es mi padre–.

Conociendo a partir de ese momento, la forma de ser del joven trigueño, en especial su respuesta mentirosa, Elsa solo le asienta con la cabeza y sin más, le dice con sarcasmo – De acuerdo. Pero se que no es así–.

Parpadeando perplejamente ante la nula creencia de parte de la blonda, Eugene es empujado de un golpe por un corpulento joven de piel morena llamado Maui.

Maui, el chico mayor de todos, se presenta ante la chica y le dice con su voz ronca y fuerte – Hola, muñequita–.

Viendo su evidente e imponente presencia, Elsa retrocede y sin más, le responde con algo de temor; casi tartamudeando – Ho-ho-hola–.

Observando su enorme y formidable contextura física, Elsa le dice – Eres demasiado enorme. Pareces un oso–.

Mofándose ante su comentario, Maui le contesta, pero sin tratar de faltarle al respeto – Descuida Elsie, no soy un oso. Soy un tiburón, ja ja ja…–.

Comprendiendo lo imponente que es Maui, Elsa deja de mirarlo y sin más gira su cuerpo y también sin siquiera pensarlo, al instante se topa con un chico asiático de cabello negro, quién la saluda sin ningún preámbulo e hincapié.

El chico asiático de nombre Li Shang, la toma de la mano y la saluda a Elsa como todo un caballero.

Nerviosa ante cada joven en ese campamento, Elsa observa al chico con un poco de nervios, mientras esté se inclina y le besa la mano – Hola, señorita Elsa, un gusto conocerla–.

Mirando como le besa su mano y dándose cuenta de la bondad que rodean a Li Shang, Elsa le responde con ese mismo tono elegante y gentil – Encantada de conocerlo…–.

Mirándolo fijamente como una verdadera reina, Elsa es apartada de Shang en tanto se ve interrumpida por el amigo de este, John Smith, el cual es un joven muy tranquilo quien impresionado por la belleza de la chica, empuja sin rodeos a su amigo e intenta conocer más a fondo a Elsa – Hola, preciosura. Soy John, sabes me gustaría…–.

No consiguiendo concluir su presentación ante la blonda, es empujado por Hipo, un chico que casi es un niño, el cual aparece y trata de cortejarla a la joven, mientras le dice con un tono algo sugestivo – No les hagas caso a ellos, Elsa. Yo soy todo lo que necesitas–.

Observándolo de pies a cabeza, Elsa no puede evitar decirle mientras trata de ocultar una risa, lo que verdaderamente es el chico – No quisiera ser grosera, pero apenas eres un niño y además no estoy interesada en tener novio–.

Habiendo escuchado el esclarecimiento de parte de la joven, Hipo al final termina este último cambiando su semblante a uno de tristeza – ¡Hey, no soy ningún niño, soy un hombre!–.

Mordiéndose el labio ante sus aclaración, Elsa le intenta decir mientras trata de tranquilizarlo – Está bien, eres un hombre, pero solo seremos amigos, ¿Ok…?– logrando convencerlo, la chica y ya estando cerca de intentar abrazarlo, es detenida por una chica muy parecida a Merida pero con un humor más negro que la otra joven.

Esa joven es una chica llamada Astrid, la cual se caracteriza por su fuerte porte y por su adestramiento casi militar.

Al lograr evitar que Elsa lo abraza, la joven Astrid jala a Hipo hacia su posición, mientras le dice su nombre a la platinada – Discúlpanos, Elsa. Yo soy Astrid–.

Incómoda al ver que se lo lleva mientras lo jala de la ropa, Elsa le corresponde el saludo furtivo a la joven rubia guerrera – Encantada, Astrid–.

Mientras se retira Astrid junto a Hipo; otros jóvenes intervienen para conocer a Elsa.

Con su ligero temor, Elsa gira su cabeza y ve al instante a una chica de cabello castaño.

Su aspecto físico denota que parece ser muy sabia y sumamente reconfortante.

Sin mucho preámbulo, Elsa entabla un saludo con la joven Belle, una chica con un comportamiento muy frenético pero que se consolida en un comportamiento dulce y adorable.

Belle al saludar a Elsa no puede evitar decirle mientras se exalta – ¡Que emoción! Eres una chica nueva… siempre me ha gustado hacer amigos, en especial amigos que…–.

Viéndose incapaz de terminar; un chico de los que estaban jugando póker interviene y la terminan empujando hacia un lado en tanto le exige que se vaya – Vete maldita, naturalista–.

Belle después de esa falta de respeto, lo mira con detenimiento y le responde con demasiado atrevimiento mientras se pone sus manos en sus caderas – ¡Vete a la mierda!–.

Elsa quedándose con un semblante confundido observa al chico que no es ni más ni menos que el mismísimo Philip.

El cual después de haber empujado e insultado a Belle de la cercanía de Elsa, el joven muchacho se le acerca a la chica y le dice mientras la abraza y no conteniéndose, en tanto la comienza a manosear – Eres demasiado hermosa–.

Perpleja la blonda, lo empuja al pervertido y loco joven, mientras la misma chica le pregunta – ¿Qué rayos te pasa?–.

Su comportamiento pervertido de Philip provoca que Rapunzel, intervenga y le de una patada en la cara después de haberlo separado bruscamente de la chica.

Con el golpe en su cara, Philip le remarca bien atontado por el golpe y mientras ya yace en el suelo – Dios, fui golpeado por una mujer– después de decir eso, el joven pervertido se termina desmayando.

Distraídos los chicos y observando perplejos al desmayado chico, se asustan repentinamente al escuchar como Elsa amartilla el revolver que con anterioridad su padre le había dado.

Dándose la vuelta, los chicos observan al instante a Elsa sostener su arma y con algo de miedo, recordando está última lo que recientemente el chico degenerado y pervertido le hizo.

Sintiéndose culpables, se acercan los demás jóvenes para tratar de ayudarla y calmarla.

Logrando estabilizarla, interviene Snow White y le dice con un tono dulce – Tranquila, Elsa. Ya pasó. Este hijo de puta lo haremos que te respete–.

Girando sus orbes en dirección a la joven pelinegra, le responde Elsa con algo de intriga – Voy a meterle una bala en la boca– sin pronunciar una palabra más, una chica pelirroja que la está también estabilizando, interviene y le dice con el mismo tono que uso Snow White – Tranquila, amiga. Haremos que te respete este degenerado de mierda– esa chica de nombre Ariel, posteriormente le termina dedicando una sonrisa a Elsa mientras la toma del rostro y le reitera – Eres muy valiente–.

Casi apretando el gatillo, un chico de la edad de Jack, pero siendo pareja de la joven Ariel, interviene posteriormente y le dice mientras le pone su mano sobre su hombro a la joven albina – Tranquila, no lo hagas… No todos somos así. Si lo matas podrías ir a la cárcel–.

Girando su cabeza y mostrando sus ojos un poco acuosos, conoce al instante al joven de nombre Eric, quién le asienta y le reitera una vez más que se tranquilice – Shhh, no pasa nada. Todo estará bien… Eres nueva aquí, Elsa, y viendo esa arma, creo que eres muy fuerte y peligrosa– convencida la joven blonda ante las palabras del joven, sin más guarda su arma en su bolsita, en tanto le afirma con la cabeza y le contesta con confianza – Está bien, gracias–.

Perplejo y negando que su amigo de toda la vida le haya hecho eso a la joven blonda, no puede evitar chasquear con sus labios mientras niega.

Mientras niegan todos, una jovial chica de la tribu Wapiti les comenta con tantos aires de liderazgo – Vaya, vaya. Elsa no es una debilucha. Parece, pero no lo es…–.

Sintiéndose culpable e inconcluso, el joven John Smith, finaliza en tanto mira con detenimiento y asombro a su pareja – ¡Dios! Debí advertirle a Jack que no trajera a chicas nuevas aquí. En este campamento la mayoría de todos los chicos son unos pervertidos–.

Concretamente y recordando la novia de John, está última de nombre Pocahontas por su tribu Wapiti, le dice en respuesta – Ninguna chica debería pasar por esto. Creo que todas deberíamos ser como Elsa. Al menos sabe usar un arma, no como Rapunzel. Aún recuerdo cuando le disparó en el pie a su tía, Willow–.

Asintiendo difícilmente y concretamente aceptando que Elsa no es una chica débil, John le responde a Pocahontas, en tanto se muerde el labio de forma incomoda, evitando reírse de aquella anécdota que le conto su novia – Tienes razón–.

Jack observando como Elsa está algo petrificada por lo que Philip le hizo, no puede evitar ir el peliblanco y confrontar a la novia de este último y también a este mismo mientras aún sigue desmayado – ¡Oye, será mejor que se larguen de aquí, tú y tu asqueroso novio. Siempre nos causan problemas!–.

Algo asustada por ver lo que fue capaz de hacer su desquiciado novio, la joven Aurora le dice con algo de timidez al peliblanco, mientras trata de levantar a su pareja – Discúlpame, simplemente me ha sido difícil mantenerlo a raya, además de que…– tomándola bruscamente del brazo y sacándola unos cuantos pasos del campamento, Jack le grita con tanta furia, mientras le ordena que se largue – ¡Vete de aquí!–.

Tranquilizándose lentamente, Elsa mira a Jack regañar a Aurora como si está tuviera la culpa.

No queriendo que el peliblanco se desquite con la pobre chica de cabello de oro, Elsa rápidamente interviene y le aclara a Jack, mientras trata de evitar que se enoje aún más – Está bien, Jack. No te enojes con Aurora. Ella no me lastimó, simplemente que… Su novio fue el que me hizo algo que no me pareció divertido– poniéndose enfrente del peliblanco con el fin de que no la lastime a la joven Aurora, y mirándolo fijamente, agrega – Estoy bien, sé defenderme. Pude haberle metido un tiro por la boca, pero me paralice un poco… Hasta que tus amigos intervinieron y me ayudaron. Estaba cerca…–.

Captando rápidamente el punto expresado por la joven blonda, Jack instantáneamente se relaja, y ante eso le pregunta mientras parpadea incómodamente – ¿Eso significa que lo hubieras matado?– ante la susodicha pregunta, Elsa gira en repetidas ocasiones su cabeza y luego le asienta, respondiéndole a su interrogante – Tal vez. No soy una niña, soy una mujer fuerte. No dejare que nadie me toque–.

En tanto, logra estabilizarse, la joven blonda continua su travesía conociendo a nuevos amigos y compañeros.

De vuelta al campamento, la joven conoce en ese preciso momento y ya más de cerca al corpulento y apuesto Kristoff, quién le recuerda – Ya te había visto, Elsa. Un gusto–.

Recordándolo aquella vez en el restaurante de Blackwater, la joven le dice en respuesta y con mucho más confianza – Si, recuerdo cuando le insistías a Anna para que se fueran– recordando aquella vez y parte, el rubio termina rascándose ligeramente su nuca, evidenciando algo de pena y nervios – Si, creo que fui muy malo, aquella ocasión…–.

Comprendiendo la joven platinada el punto lleno de pequeños nerviosismo, la pena y vergüenza del gran chico rubio, la misma joven le dice – No te preocupes, espero no vuelva a pasar, aquello–.

Después de mirarlo a Kristoff, un poco nervioso, y habiéndolo saludado como a los otros chicos, Elsa se gira ligeramente, y al instante se topa con la novia de Maui, un chica de nombre Moana o Vaina.

La mencionada morena se presenta con la mano ya extendida, por lo cuál, Elsa una vez que la mira la mano de la joven, le pregunta – Hola… ¿Es un poco incómodo, no?–.

Negándose a ser descortés, Moana le dice mientras no sabe lo que quiere decir la joven platinada – No sé a que te refieres, pero creo que deberías saludarme–.

Mirando más a detalle el carácter de la joven, Elsa se levanta en hombros y le comenta – Sabes, olvídalo. Un gusto conocerte…– no sabiendo para nada el nombre de la joven morena, está última le complementa diciéndoselo – Moana. No, Elsa, el gusto es mío, creo que necesitaremos convivir un poco más de cerca para saber como es cada una…–.

Una vez afirmándose ambas chicas con la cabeza, Elsa le acepta y le corresponde el saludo, dándole el apretón de manos correspondiente que hizo la chica de color.

Luego de haberla saludado a la joven, Elsa observa la respetuosa intromisión de Charming o por su nombre real de este, Henry, quién la saluda a manera de respeto y como todo un príncipe delante de una reina.

En tanto lo mira con esa actitud elegante, Elsa le dice simplemente y con un semblante alegre y reconfortante – Encantada…–.

Dándose una vuelta más para conocer a otro chico, al instante e irremediablemente conoce a la joven de nombre Jasmine, siendo está última quién le da un simple saludo con la mano moviéndola para todos lados y a nivel de su rostro, mientras también le da su nombre a la joven platinada – Hola, yo soy Jasmine. Un gusto…– después de darle su nombre la chica, rápidamente hace acto de aparición el novio de la mencionada, quién estando cerca de la joven antes mencionada y tomándola de la cintura, se presenta delante de la jovial blonda – Hola, Elsita, yo soy Aladdin, un gusto conocerte–.

Mirando a los dos chicos, como pareja, Elsa no puede evitar enternecerse y exclamar lo lindos que se ven, pero una vez que casi está por hacer eso, se topa con los dos últimos chicos, la joven Mulan y el joven y arrogante Macintosh.

La chica asiática aparece delante de la joven, una vez que está ahí, rápidamente y al instante se inclina ligeramente y le dice su nombre sin entrar en tantos detalles, no como su novio – Buen día, Elsa. Soy Mulan, un gusto enorme conocerte, chica como el hielo…– sintiéndose ligeramente y un tanto nerviosa, Elsa le responde a su presencia y le dice – Me da mucho gusto conocerte. Espero estés bien–.

Asentando su bienestar de la chica asiática, Elsa irremediablemente es interrumpida por el último chico, quién la picotea con su dedo índice en el hombro para que se gire y lo observé como si el fuera el hombre que la joven platinada necesita.

Dándose la vuelta, al instante lo observa al arrogante y prepotente chico, quién tratando de impresionarla con un revolver, le dice con gallardía su nombre – Hola, mi buena dama. Yo soy Macintosh. Es un gusto para mí enorme, conocerla…–.

Casi matándose de la risa y lista para carcajearse, Elsa no lo hace este último acto y en su lugar se contiene con una risa que le inflan los cachetes y se los colorean intensamente.

– Un gusto…– una vez que lo saluda al chico, este último, se le acerca, y en tanto le pasa su brazo por su hombro, le comenta – Mi bella dama, me gustaría invitarla a salir… ¿No le apetece salir conmigo?– con la sugerencia de parte del presumido individuo, Elsa lo único que le dice en unas cortas palabras es – No. Gracias…–.

A pesar de ser un arrogante y para nada agresivo, sino casi afligiéndose a la cobardía, Macintosh al instante se aparta de Elsa, y luego no dándole mucha importancia se levanta en hombros, en tanto le informa – Está bien, no la voy a obligar a nada, mi bella dama… Espero seamos amigos…– correspondiéndole a esto último, la joven con una sonrisa cómica le dice – Eso espero…–.

Una vez y ya conociendo a todos los chicos dentro del lugar, Elsa empieza a entablar una conversión más revuelta con cada uno, mientras cada uno de los chicos la quieren llevar por todo el campamento.

Jack siendo expectante de todo lo que los chicos quieren saber de la joven platinada, no puede evitar pensar y abarcar en su estado más puro de sus pensamientos negativos, que cada uno de los individuos entrometidos no son más que una pura perdida de tiempo.

Estando de pie e impaciente, los va mirando a cada uno de los chicos; como cada uno toma su tiempo de manera apresurada para familiarizar a Elsa con el campamento pequeño de Blackwater.

Observa por un momento a Maui, mostrándole sus músculos a Elsa.

Mira a Hipo enseñándole su prótesis a Elsa.

Ve a Jasmine y Aladdin presumirle a la joven blonda, una manta de refinados matices pero muy elevada en su precio económico.

Mira a Eugene tratando de llamar la atención de la joven con alguna que otra ocurrencia.

Observa a Belle, intentando está última entregarle sus libros de naturalista escritos por la talentosa Harriet Davenport a la joven.

Contempla como Aurora, Snow White, Cinderella, Pocahontas y Ariel la jalan a la platinada para intentar cambiarle el look, en tanto otros chicos están pacientes para dedicarle algo de tiempo a la platinada.

Sumamente molesto y reconociendo que fue un error haberla traído a Elsa al campamento, Jack decide entonces retirarse.

Estando casi cerca de abandonar el lugar, al instante Elsa lo llama de manera repentina e insistente.

Rápido y pasando entre sus molestos compañeros, Jack llega hasta la joven quién fue llevada hasta una de las pequeñas casas de campaña, tipo camerino, y una vez que llega hasta su posición, no puede evitar quedar como un verdadero tonto.

Las antes mencionadas chicas, sabiendo que Elsa estaba más vestida como un hombre (como Red Harlow, por la ropa de este último), terminan arreglándola para que la joven se vea más femenina.

En tanto siendo incapaces las antes mencionadas chicas de quitarle esas marcas que lleva en el rostro, a pesar de querer difuminárselo con un poco de maquillaje, la joven platinada les insiste que no es necesario.

Cambiándole el aspecto a la joven blonda con un vestido que enaltece aún más sus curvas y ligeramente le exponen parte de sus pequeños pero redondos senos.

Jack al verla, no puede evitar pensar en lo jodidamente hermosa y sexy que se ve la chica.

Atónito ante la perfecta belleza de la jovencita, está última lo despierta de sus pensamientos, preguntándole – Jack, ¿Cómo me veo?– casi incapaz de reconocerla, salvó por sus aparentes cicatrices y su vendaje rojizo en la mano, el mencionado le dice no queriendo sonar muy atrevido – Muy bien…–.

En tanto mira con detenimiento su rostro y la chica le corresponde la misma mirada y el mismo semblante, está última le dirige una sonrisa traviesa.

– Te ves ahora más hermosa, Elsa. Ven todavía tenemos más cosas por enseñarte…– le informa la joven Ariel, con entusiasmo y mientras está detrás de la chica y consecutivamente guiándola para que los demás chicos tengan el tiempo y la oportunidad de convivir con la platinada.

Algo nervioso y ligeramente sorprendido, Jack se dice mentalmente: "Elsa...".

Jadeando y en tanto no deja de pensar en cada sorpresa que rodean a la joven, no puede evitar acercarse hasta la ropa de la chica y olerla con tanta pasión, tratando de obtener algún aroma dulce e irresistible de la joven blonda.

Manteniéndose unos cuantos minutos en el pequeño e improvisado camerino, Jack deja la ropa de la joven en el lugar, y rápidamente se dirige a la salida del sitio, para luego seguir a los obsesionados y frenéticos chicos.

Los pasos de los chicos y las chicas, los dirigen hasta Blackwater; más en específico, a su teatro.

Esperándoles algo tan emocionante.

{-}

Notas del autor:

Hola lector, nuevamente con ustedes.

Ya ansiaba actualizar este fic; por fin puedo presentarles otro capítulo más de esta interesante historia.

Bien, cambios; originalmente habrían todavía más personajes, pero estos los presente o bueno, una parte de ellos los presente a manera de cameo en el ya prólogo visto en mi fic estrella Vamos todos juntos compañeros, el hecho de que me tardará resultó en la difícil elección de los personajes.

Asimismo este fic sería más y mucho más largo, pero eso hubiera demorado tiempo y hubiera impedido que lo presentará, así que todavía falta más por ver.

Y bueno creo que es todo.

Trataré de actualizar lo más pronto posible, aunque no prometo y no puedo asegurar que día, simplemente les estaré avisando.

Sin más, me despido y hasta pronto.