Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.
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Con la ida al teatro, las miles de sensaciones se habían avisado de manera espontánea y espléndida en todo su haber.
Teniendo una exclusividad que les permitía a los chicos formar parte de las obras teatrales y ser casi dueños del mencionado lugar, todos los chicos ingresaron al lugar motivados y con la idea en mente de avivar a Elsa en el mundo del arte, en específico del teatro.
Estando en el escenario y observando los reflectores como verdaderas centellas, Elsa se quedo inmovilizada como una niña que delante de muchas personas, no sabe que hacer.
– Baila, querida– le pide la joven Snow White, en tanto y junto a varios chicos y chicas, preparan el escenario para que la albina se movilice.
Al ver el nerviosismo que la chica presenta, la joven pelirroja Ariel, decide pedirle a Jack que suba al escenario – Jack. Cariño, Elsa no hará nada, ¿Puedes orientarla? no es correcto que se quede ahí parada como estatua– ante la solicitud, Jack le asienta a la joven, pero pensando en no querer hacer el ridículo y asimismo pensando una y mil veces en regresar a su trabajo; decidido mejor hacerle caso a la joven pelirroja, y ante eso, subir al escenario a hacerle compañía a la joven blonda.
Elsa al verlo a Jack en el escenario, empieza a caminar en círculos pequeños, en cambio el peliblanco decide quedarse ahí parado y sin nada que hacer, mientras la observa dar vueltas a su alrededor.
Con algo de nerviosismo y curiosidad, la chica decide preguntarle – ¿No bailas?– mostrándose como todo un hombre que no está dispuesto a hacer algo que no es precisamente ridículo, sino divertido (todo un macho alfa), Jack le dice con cierto aire de seriedad al asunto – Hace mucho tiempo que deje eso, Elsa–.
Queriendo saber la chica, porque Jack ya no quiere y no tiene la intención de bailar, decide la mismísima joven preguntarle de manera simple – ¿Por qué?– sintiéndose incómodo ante la interrogante, en tanto y mientras se cautiva con la piel de porcelana que la joven desprende, Jack le responde con un semblante algo nervioso – Soy un hombre ocupado–.
Teniendo la chica la sensación de que Jack se está excusando, decide comentarle lo que en esencia le llega a molestar ligeramente – Jack, me pareces lindo, pero cada vez más, te ves como un ogro; gruñón y horrible. Sin ofender– ante el comentario que parece una ofensa, Jack le informa una vez que le detiene su andanzas a la joven, lo siguiente – No me ofende, Elsa. Simplemente que me parece infantil todo esto–.
En tanto la toma de sus delgados y blanquecinos brazos de porcelana, la chica con cierto aire pintoresco, le contesta, diciéndole mientras ladea la cabeza a manera de juego – Soy una chica infantil, deberías saberlo…–.
Cautivándose con la belleza innegablemente y perfecta de la chica, Jack no puede evitar mirarla cara a cara y cruzarse con la cuestión nuevamente del porque tiene esas marcas en su perfecto rostro – Elsa, no me dijiste, ¿Por qué tienes esas marcas en tu rostro? Quiero suponer que un gato te rasguñó– le pregunta nuevamente, pero la joven le dice una cosa distinta, todo con el fin de mantener el secreto del pasado de su familia – Jack. Ya te dije que son una herencia de mi abuelo–.
Pensando por un momento que el hombre lastimo a Elsa por seguir una tradición, Jack decide mejor cambiar de pregunta y ahora cuestionarla por el vendaje rojizo en su mano – Si, okey. Una herencia de tu abuelo… ¿Qué hay de la cinta roja que cubre tu mano derecha? También es una herencia de tu abuelo, o será como la reina de las nieves… Si, odiaba desprenderse de sus guantes–.
Incapaz de responderle y querer revelarle su secreto, y siendo en ese momento en que Jack le toma su mano y está apunto de quitarle su cinta que cubre su huella del escorpión. Elsa le dice con un tono algo agridulce e incómodo, y en tanto le rechaza a Jack que este le quiera intentar quitar su vendaje – Mi cinta roja es también una herencia de mi abuelito–.
Observando la negativa en la joven platinada, de hablar acerca de su vida, Jack por un momento ligeramente se tensa pues quiere saber que esconde la chica, pero está última no pretende revelarle nada.
Volviéndola tomar de su mano, en este caso, pretendiendo prepararse para el baile que está a punto de comenzar, Jack le insiste sin querer incomodarla, sobre el vendaje rojizo – Insisto, ¿Por qué no te lo quitas?– sintiéndose por un momento mal y con un semblante ahora sí, molesto, la chica le dice a manera de amenaza y mostrándose con muchísima hostilidad – Jack, si te atreves a quitarme mi cinta, no dudaré en golpearte y atacarte. Yo no te juzgo por tu cabello y tú aspecto, asimismo tu no debes juzgarme por mis marcas y mi cinta, te quedó claro…–.
Mentalmente enterneciéndose por como se enojo la chica, Jack lo único que hace es asentirle, en tanto la chica se empieza a enojar un poco y cada vez más.
Estando a punto de descontrolarse, se ve interrumpida por la fuerte voz de Rapunzel, quien desde la parte baja del escenario y situada en el piano, les avisa – Chicos, la música comienza en 5, 4, 3, 2, 1, ¡Ahora!–.
(Sugerencia: colocar el tema Little Brown Jug (1869) (Instrumental) compuesta por John Williams)
Con los primeros sonidos melodiosos, Jack acomoda a la joven blonda en el seguimiento dulce de la música.
Jack mientras se mueve con cada pequeño ritmo, posa su mano en la delgada cintura de la chica, asimismo le toma su pequeña mano con la mano libre.
Por su parte, Elsa posa su mano en el hombro del peliblanco y le corresponde el agarre de la mano.
Mientras se mueven lentamente con cada sinfonía tranquila y en círculos, Jack decide preguntarle con un tono dulce y juguetón – Espero que sepas bailar, Elsa…– dejando de lado su hostilidad, la mismísima chica le dice a manera de respuesta y mostrándose ahora sí, contenta – Casi no sé, pero puedes instruirme para moverme por todo el escenario–.
Comenzando el ritmo lento en algo totalmente rápido, ambos chicos adoptan una postura mucho más enérgica.
Poco a poco la diversión va haciendo acto de presencia.
Con las primeras partes de la melodía, Elsa se termina separando de Jack y rápidamente adopta una posición más enérgica y rápida, dando varias vueltas por todo el escenario.
En cambio, Jack, adopta una postura ligeramente sería en el mismo sitio y casi sin siquiera moverse mientras la sigue a la joven con su mirada.
Después de danzar y dar varias vueltas por todo el escenario, y con ambos brazos extendidos, la joven platinada da unos cuantos saltos en el aire hasta que en un pequeño salto llega hasta Jack.
Tomándola de la cintura, Jack la levanta como si fuera una pequeña muñeca o niña, por los aires.
Asombrada por la fuerza del peliblanco, la joven le sonríe y al instante extiende sus brazos en el aire, mientras el peliblanco comienza a dar círculos alrededor del sitio.
Levantándola y observando como el reflector los ilumina, en ese instante la chica termina zafándose de sus zapatos sin ninguna dificultad, dejando sus pequeños pies blanquecinos descalzos.
Jack al mirar ligeramente hacia abajo y percatarse de los zapatos tirados de la joven, no hace ninguna expresión de desagrado y en su lugar hace hacia un lado los pequeños zapatos.
Luego de tener a la joven en los aires, rápidamente la baja nuevamente al suelo del escenario.
Con majestuosidad, Elsa se gira para verlo.
Mientras suena la música, Jack al no saber como impresionarla con algún paso de baile y viendo lo descalza que está la hermosa platinada, decide quitarse también sus propios zapatos e impresionarla con sus dotes.
Moviendo sus manos hacia los lados con un ritmo armonioso, Jack rápidamente le extiende su mano a la joven para el continuó y emociónate ritmo.
Tomando su mano, la joven blonda empieza un baile mucho más de cerca y junto al chico.
Dando vueltas ambos, saltando ligeramente y danzando con un ritmo acogedor, llega el momento adecuado en el que la tentación está cerca.
Después del último movimiento de baile, Jack rápidamente la termina acercando a la joven a su pecho.
Mientras ambos se miran mutuamente y con unas sonrisas divertidas y coloridas asimismo riéndose a carcajadas; en ese preciso instante, las risas paran para centrarse mutuamente en ellos mismos, y con sus ojos de ambos no dudando en cerrarse y en acercar lentamente sus propios rostros.
Cautivado por la belleza, Jack levemente le levanta el mentón a la joven.
Dejándose llevar Elsa y estando casi cerca, siente en ese momento el aliento de Jack golpearle sus labios dulces.
Incapaz de detenerlo, Elsa está cerca de hacer algo que en verdad no es todavía seguro.
Casi cerca de chocar el peliblanco sus belfos con los de la joven, y cautivándose con la increíble belleza de esta misma, Jack ligeramente abre sus labios para intentar decirle algo.
Pero la joven platinada antes de siquiera intentar chocar su belfos y escucharlo decir alguna palabra, lo detiene rápidamente y debido a que le llega un pensamiento de su padre, reconsiderando lo que está a punto de hacer: "Conociendo a tu primer novio, ¿no?", al escuchar la voz de su padre en su cabeza, Elsa decide apartarse del peliblanco.
Nerviosa la joven, voltea su cabeza hacia sus nuevos amigos, quienes aún con la música, empiezan a bailar y saltar por los asientos como verdaderos niños traviesos, no observando en ningún momento lo que Jack estaba a punto de hacer.
Habiendo evadido a Jack y también habiéndolo empujado, Elsa se voltea para mirarlo y decirle con un tono nervioso – Yo… Voy a divertirme con los demás–.
Afirmándole con la cabeza, rascándosela por la incomodidad, mordiéndose los labios incluso, Jack al instante le responde, reflexionando ante lo que estaba a punto de hacer – Está bien…–.
Tomando sus zapatos y bajando del escenario, rápidamente se dirige la chica hasta el asiento donde la joven pelirroja se encuentra.
Tomando asiento junto a la joven cobriza, Elsa le pregunta – ¿Todo bien?– mientras Anna mira a su novio bailar con la joven Jasmine, al instante le confiesa – Si, todo bien… Pero no me cae bien a veces, la novia de Aladdin… suele ser una chica rara–.
Casi no teniendo muy en claro lo dicho por su amiga, Elsa intenta olvidar lo que Jack estaba a punto de hacer.
Mientras lo mira desde los asientos del público y con un nudo ligero en su garganta, visualiza al peliblanco que un tanto decaído y triste (mostrándose en un temperamento de tipo duro), termina moviendo sus labios en algo incomprensible.
Jack sintiéndose desilusionado y sin haberse bajado aún del escenario, se da cuenta en su propia reflexión que Elsa no es una chica fácil.
Estaba casi cerca, pero fue ella muy rápida que incluso lo interrumpió por algo que no le pareció.
Sabiendo que Elsa es hija de un pistolero, Jack da por sentado la letalidad y la rareza que rodean a la chica.
Un poco melancólico, Jack toma sus zapatos que se quitó y luego baja del escenario y con una mirada sería, rápidamente abandona el teatro, en tanto decide que lo mejor será esperar a la joven blonda.
Elsa mientras aún lo mira a Jack, incluso mientras abandona el lugar, es sacada de esa mirada, por Eugene, quién la invita a continuar con el baile.
Distrayéndose aún más la joven, deja afuera y en el olvido lo que estaba casi cerca de hacer con el peliblanco.
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Después de unas cuantas horas de baile en el teatro de Blackwater, todos los chicos se terminan reuniendo afuera del lugar para eventualmente despedirse de la joven, no sin antes platicar con ella, bromear y decirle una que otra hazaña o parafernalia.
Con sus apabullantes y divertidas voces, los chicos son interrumpidos por un tono de voz que se aclara la garganta.
Al dirigir todos los chicos sus orbes al mencionado individuo que se aclaró la voz, se encuentran con Aster Bunnymund, un joven de unos 23 años y de cabello azabache medianamente descolorido.
Ante su presencia, este último les pregunta con los brazos cruzados y en total desacuerdo – ¿Dónde demonios estuvieron todos ustedes?–.
Siendo un fuerte precursor de la violencia y una ligera expresión de temor en la mayoría de los de la pequeña banda, Belle le dice a Elsa, casi en un murmullo – Es Bunnymund…– levantando su ceja a manera de interrogante, la joven platinada le pregunta – ¿Bunnymund?–.
Interfirieron Astrid en ese instante para aclararle – Es nuestro jefe, Elsa. El líder de nuestra pequeña banda…–.
Permaneciendo con los brazos cruzados y negando hostilmente, Bunny les pregunta otra cuestión casi similar a la primera – ¿Quién les dio la orden de salir del campamento y descuidarlo?–.
– Eh…– ante la dura mirada de Bunny, en ese instante los chicos y chicas se comienzan a mirar mutuamente, intentando buscar darle una buena excusa a su "Jefe", o culpar a uno de sus amigos.
Intimidados, (incluido el fortachón de Maui) Bunny les advierte – Nadie, eh… Mientras yo sea el líder, no tienen derecho a nada…–.
Siendo un completo controlador el mismísimo Bunnymund, rápidamente Jack interfiere y siendo él un peliblanco un espíritu libre y rebelde, le dice con molestia y evidenciando su conflictividad – Canguro, yo les di la orden de salir del campamento–.
Dejando entre ver sus dientes como una fiera hacia otra fiera, Jack es señalado por Bunny, quien no importándole nada lo toma de sus prendas, en tanto le dice – Tú–.
Intentando evitar que ambos se peleen, Anna al instante se entromete y les pide a ambos chicos – Por favor, no se peleen–.
Casi apunto de empezar con la fiereza característica de unos verdaderos animales salvajes, Bunny repentinamente gira su cabeza y en eso se encuentra con la joven blonda, quién algo inquieta, al instante se pone nerviosa.
– ¿Y quién es ella, la chica de la cara cortada?– sin siquiera dudarlo, Bunny rápidamente cuestiona a Jack por la presencia de Elsa.
Tomando su mano de Bunny, la cual sostiene su ropa aún; Jack en ese preciso momento le confiesa quién es la chica – Ella es mi amiga, canguro, y no dejaré que la lastimes–.
Mofándose de las palabras de Jack, Bunny con algo de fuerza lo suelta a Jack de sus prendas, y luego le comenta a manera de burla – Está bien, Jack, Jack, Jack… será mejor que saques a esta cosa o si no…– ante lo último dicho y mientras la consigue señalar a la joven blonda, está última al sentir que Bunny la ha ofendido y faltado al respeto, no duda en desenfundar su revolver y apuntarle con el.
– ¡No soy ninguna cosa!– le grita Elsa, en tanto todos los demás chicos y chicas se quedan atónitos al ver como la susodicha platinada, no teme en matar ahora a Bunny.
Atónito Jack al observar como Elsa es una chica que repentinamente se altera con cualquier ofensa, no puede evitar pensar en el momento exacto en que Hans le entrego el revolver a la joven y también en la probable forma en que está educada la chica.
Asimismo le llega a la mente, la situación que sucedió con Philip, en el campamento.
Estando la chica completamente dispuesta a matar a Bunny, este último mientras mira el cañón del arma y la valentía de la joven, no duda en rogarle que se controle – Baja tu arma, cara cortada–.
Insistiéndole y con titubeos, Bunny logra escuchar el martilleo del arma, como si fuera una cerradura de una caja fuerte.
Negándose a bajarla, la joven rubia, muchos de sus amigos empiezan a rogarle que baje su pistola – Bájala…–.
En tanto la situación se comienza a complicar, Anna interfiere y con los nervios de punta, le ruega a la platinada, lo siguiente – Elsa, bájala o no queras que te lleven a…–.
Reconsiderando lo que está casi a punto de hacer, Elsa rápidamente baja su arma y sin más la guarda.
Temiendo por su vida, Bunny le dice mientras a escondidas, sus piernas cubiertas por los pantalones, tiemblan – De acuerdo, no te volveré a decir así… No tengo tiempo para esto… Espero verlos dentro de poco, chicos– titubeando y con los miedos casi interponiéndose en su cuerpo, Bunny se da la vuelta para posteriormente marcharse de vuelta al campamento.
Mientras se aleja y sin mediar palabra, nuevamente los chicos deciden acercársele a la joven blonda.
Queriendo saber si se encuentra emocionalmente estable, Snow White le pregunta – ¿Estás bien, Elsa?–.
Un tanto nerviosa y molesta con el altercado que tuvo, Elsa le informa – Si, necesito descansar–.
Suspirando y exhalando una y otra vez, rápidamente Tiana le sugiere mientras la toma a la joven, de la mano y la guía – Vamos, no nos importa que Bunnymund no le parezca tu presencia, Elsi. Hay que llevarte al campamento–.
Estando completamente todos los chicos de acuerdo, y asintiendo, más de uno de los jóvenes dice:
– Si estoy de acuerdo–.
– Vamos…–.
– Hay que llevarla de vuelta para que descanse–.
Entre muchas otras palabras y frases más, mientras la guían de regreso al campamento.
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Con el pasar de las horas, habiendo convivido con todos los chicos de manera cómica y divertida, asimismo eludiendo en más de una ocasión al nervioso Bunnymund, Elsa ese día decidió quedarse a dormir, una vez que llegó la noche, en el campamento.
Durmiéndose dentro de una de las pequeñas casas de campaña en el que algunas chicas descansaban, la joven blonda había quedado encantada con todos sus nuevos amigos, y por ello esperaba que más temprano que nunca alguno le propusiera una gran aventura o un gran viaje por y en los alrededores de Blackwater.
Mientras dormía la joven, Jack por su parte había decidido marcharse lentamente y sin hacer ruido.
Su decisión del chico era que su familia empezaría a preocuparse probablemente y debido a que estuvo fuera todo el día.
Sin ir tan directo, se le acercó a la joven cobriza y le musitó a esta mientras dormía – Tengo que irme, cuida a Elsa… Te veo después, Anna–.
Asintiéndole la chica de manera perezosa (con bastante cansancio, de hecho), fue ella misma la que vio como Jack se le acercaba a Elsa y le depositaba un beso en su frente, y posteriormente la arropaba más con la cobija que tenía puesta sobre su cuerpo.
Asimismo lo último que observo Anna, antes de quedarse dormida completamente, fue la ida de Jack de la casa de campaña.
Con Jack volviendo a su hogar, y sabiendo que Elsa está segura, Anna mientras se termina durmiendo cómodamente, da por hecho que el día siguiente tendrá muchas cosas en mente que quera hacer junto a la hermosa y perfecta blonda.
Fortaleciendo su amistad como amiga y como si la rubia fuera su hermana.
Terminando así este capítulo.
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Hola lector nuevamente.
¡Fiu! le prometí a una amiguita muy buena, está parte y aquí ya está.
Cambios no hubo muchos, salvó que quería meter música más contemporánea como sugerencia, pero lo que es el jazz y la música spaghetti western fue la mejor elección.
También el baile originalmente sería mucho más enérgico, pero por unas cuantas investigaciones de pasos de baile, decidí acortarlo todo.
Y bueno, espero les haya gustado, sin más me retiro y hasta pronto.
