Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.

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A la mañana siguiente y después de aquella noche en que Jack se fue debido a su compromiso con su trabajo, Elsa se quedó en el campamento de la pequeña banda.

Siendo exactamente las 7:00 de la mañana, Rapunzel y Anna llegaron para levantarla a la joven platinada dormilona.

Con su ropa ya puesta y un poco desordenada, asimismo con su cabello rubio todo en un santiamén de pelos platinados y un pequeño mechón castaño alborotados, Elsa se giró ligeramente hacia un lado mientras su boca babeaba y sus fuertes ronquidos eran escuchados.

– No hagas ruido o no funcionará– le termino murmurando la quisquillosa rubia dorada a la joven cobriza mientras se escondían detrás de la espalda de la chica dormida.

Preparándose para despertarla, ambas chicas se situaron en diferentes lados de la cama y una vez que se pusieron completamente de acuerdo y dieron una cuenta de tres en voz baja, exclamaron con emoción – ¡Sorpresa!–.

Siendo interrumpida en su profundo sueño, Elsa despierto muy alterada y a la vez molesta.

Estando completamente enojada, la joven blonda, rápidamente tomo a Rapunzel de su hombro y al instante, no dudo en desenfundar su revolver y apuntarle con el.

Pensando Punzi que se despertaría algo alegre y sorprendida, al final termina dando por hecho que Elsa es demasiado hostil incluso también con algunas chicas.

Sintiendo el cañón cerca, y como este se enmarca en su corset (en específico en su vientre, cubierto por la tela de la prenda), Rapunzel en ese instante empieza sin siquiera poder evitarlo, a llorar – Me lastimas…– le dice a la joven platinada, la chica mientras las lágrimas se derraman por sus ojos hermosos.

Observando a su nueva y mejor amiga sollozando de manera espontánea, Anna le ruega con titubeos a la joven blonda que no lastimé a Rapunzel – Elsa, por favor, baja tu pistola. No fue nuestra intención levantarte así, pero… Es hora de desayunar– le termina sonriendo nerviosamente, la joven pelirroja.

Parpadeando un par de veces ante la aclaración y lo atónita que quedó, Elsa baja irremediablemente su pistola y luego a manera de disculpa, le dice – Yo... no fue mi intención, Punzi–.

No pudiendo parar de llorar debido al temor a la muerte, Rapunzel le contesta, diciéndole – Está bien, no te preocupes…– sin más, la susodicha joven la termina abrazando a la joven platinada, mientras ambas se piden perdón y respeto.

Después de disculparse las tres chicas; deciden salir del sitio, para rápidamente dirigirse a desayunar.

Arreglándose como es debido, Elsa se coloca su sombrero y emprende la marcha en el pequeño campamento junto a sus amigas.

Por un momento mostrándose tímida, Elsa se percata de que todos los chicos, la mayoría no se están divirtiendo, sino están trabajando.

– No pensé que trabajarán– le menciona la joven blonda a la joven cobriza, mientras está última la guía hasta la olla donde está el guisado y también donde se sitúa el jarrón de metal que porta el café.

Entregándole una tasa para el café y al instante sirviéndole un poco, Anna le dice con una sonrisa relajada – Elsa, hay que trabajar. Cada día hay algo nuevo, sino trabajamos probablemente nuestra banda se iría mucho al carajo… Se desmoronaría en pocas palabras, como la banda del señor Dutch Van Der Linde–.

Sabiendo a que se refiere la jovial colorada, Elsa le afirma levemente y luego de eso se dirige en compañía de la mencionada pelirroja, a tomar asiento cerca del carruaje donde más de una de las chicas, se dedican a lavar la ropa y tenderla.

Mientras la joven blonda se dispone a desayunar, observa desde la distancia a algunos de los chicos, los cuales también se disponen a comer el guiso preparando por la joven morena, de Tiana.

Mientras los observa a estos en una mesa improvisada con una tabla y un barril de madera, mira al molesto Philip, el cual llega a la mencionada mesa a tomar asiento en un tronco de árbol, algo grande, y en tanto se empieza a quejar – Mm, cada día está comida es una mierda–.

Tomando asiento en el mismo lugar que el molesto chico, Eric le pregunta con un tono algo molesto – ¿De qué te quejas Philip? Si no te gusta, ¿Por qué no te vas a Saint Denis? Ahí si te van a complacer hasta en la ducha– mientras ambos remueven sus comidas propias, con sus propias cucharas, Philip rápidamente le dice de manera descarada – Eric, a ver… Está comida se me pega en los dientes como un chicle. Es increíble que Tiana sea tan buena, pero cada día más su comida se ve asquerosa–.

Ante lo dicho, el mismo Philip le da una probada a su plato y en ese instante le muestra a su amigo, sobre su molestia.

Negándose rotundamente a creerle, Eric le informa mientras lo señala con la cuchara – Agradece que te cocina, porque créeme, nadie puede hacerlo mejor que ella–.

En tanto continuan con su nada agradable desayuno, Philip le comenta rápidamente en ese instante – Deberían hacer algo las otras…– comenzando a hacer señalamientos y miradas acusatorias, Philip agrega – Merida, esa bola de pelos debería aprender a hacer la comida. Solo se la pasa desperdiciando munición de las armas que hemos comprado…– en tanto se refiere a la joven pelirroja alborotada, Eric y el mismo Philip voltean a ver a la joven, la cual práctica su puntería con las armas que se tienen en el campamento.

Viéndola por unos segundos, Eric nuevamente voltea su cabeza en dirección a Philip, y rápidamente le dice – ¿Merida? Philip, ella vino aquí porque es una muy buena pistolera, además puede hacer lo que quiera. Si, sé que no sabe cocinar, pero que importa–.

Levantándose en hombros ligeramente, el chico de cabello azabache, Philip le puntualiza mientras lo señala con su cuchara – Debería aprender, no sabe cocinar y la última vez casi nos envenena a todos con tierra– añadiendo el molesto chico, una vez que ve pasar a la joven pelirroja amante de la fauna marítima, Ariel – Y ni hablemos de tú novia, Eric, es una completa desobligada… Mírala, después de que se negó a matar a esa langosta, decidió ponerle como nombre "Sebastián" y a hablarle como si el puto animal le hiciera caso–.

Ante la mención, la joven Ariel, entra a su casa de campaña, cargando a su langosta que en un principio iba a matar pero que el tiempo la hizo que lo admirará como si fuera su hijo no legítimo.

Eric una vez que comprende que Philip le está faltando al respeto a su novia, al instante interviene y le enfatiza – Contrólate…–.

Evadiendo dicha solicitud, Philip en ese momento señala la joven amante de los camaleones, comentándole a Eric – También la zorra de Rapunzel debería cocinar, solo se la pasa coqueteando y andando de puta con el flojo de mierda de Eugene. No hace nada igual ese idiota. Es increíble que sigan con nosotros, en especial esa zorra que debería estar en la cárcel, después de que le voló el pie entero a su tía… Solo porque pensó que era mejor que todos nosotros– añadiendo en tanto dirige sus ofensivas palabras a la chica y novia de Hipo – Y ni hablar de Astrid… Ella y su novio se la pasan llevándole comida a ese "monstruo" que vive en el granero abandonado al norte de este jodido pueblo–.

Llegando en ese instante, en medio de insultos a la mesa, Charming, quién no sabiendo casi nada pero enterándose rápidamente, le dice defendiendo a sus amigos – Deberías cocinarte tú, si no te parece…– volteando a mirar al chico entrometido, Philip le contesta sin alterarse tanto – Charming, ya lo he hecho, además para eso tengo a estás golfas para ello–.

Riéndose el joven de lo último dicho, Charming y Eric se le quedan viendo de forma molesta.

– Mira, Eric… Un completo machista en nuestra banda– le termina mencionado y señalando con la cabeza Charming al mencionado pelinegro.

En medio de sus carcajadas, y una vez que escucha la palabra "machista", Philip detiene su elocuente risa y al instante lo cuestiona a Charming – ¿Machista? Por favor. Eugene es racista y no le dicen nada–.

– Si, ya me acordé– le responde Eric mientras niega de manera casi desapercibida.

Philip ante lo comentado, rápidamente les señala a la joven pelirroja; insultándola a la joven, igual que a los demás chicos – Otra floja en el campamento es Anna. Esa solo se la pasa bailando y soltando una que otra mierda de esa boquita que tiene…–.

Habiendo escuchado la ofensa y visto como Philip se burla de su amiga, Elsa la llama a la joven para que al menos intente defenderse – Anna…– pero la joven, no dándole importancia e incluso ignorando la ofensa como si nunca la hubiera dicho Philip, le dice la mismísima pelirroja a la platinada – No les hagas caso, por favor, Elsa–.

Eludiendo aquello, Elsa vuelve a observar al pequeño al grupo de hombres, y mientras lo hace, se percata de que Philip reanuda sus comentarios con algo de ira – A ver, pendejos de mierda, aquí todos son unos cuantos desobligados, el único que trabaja es Maui y yo–.

– Ay si claro, ¿cómo no…?– le contesta con un puchero cómico Eric quién después de responderle al molesto chico, voltea a ver a su mejor amigo, Adam, quién se une a la mesa donde están comiendo los chicos.

Viendo que se está burlando de él, Philip le dice con un poco más de rabia en su semblante – en serio, Eric, es más… ¿Por qué no le dices a tu puta novia, que deje de admirar a una langosta deliciosa?–.

Burlándose de un momento a otro, Eric para sus bufas cuando escucha esas palabras de parte de su molesto compañero.

Ante las palabras, rápidamente cambia su semblante a uno endurecido y llenó de furia.

Sin siquiera decirle algo al respecto, Philip les comenta con un tono lleno de misticismo – Debería mandar a uno de ustedes a Blackwater, para entregarle la mierda a ese loco del capitale–.

Sabiendo a quién se refiere, Adam le pregunta con algo de inquietud – ¿Te refieres al señor Krei? Vamos, está más ocupado en capturar cuatreros que en verificar su rancho–.

Una vez que le formula la mencionada pregunta, pero no obtiene una respuesta de parte del molesto joven, Adam decide probar su guiso, en tanto le comenta mientras degusta su plato – Mmm, está comida sabe bien. No sé porque te quejas de que está chiclosa–.

Comiendo con mucha satisfacción, Philip se levanta de su asiento y le puntualiza con mucha seriedad – Lo está, Adam…– e incluso mostrándole el plato.

No tomándolo en cuenta Adam, solo se le queda viendo mientras come.

Observando Philip el como todos sus compañeros degustan su comida y lo ignoran al instante, decide preguntarles y mencionarles a manera de insulto – ¿Y qué me dicen de la loca que acaba de llegar…?–.

Empezando a señalar con su cabeza a la joven platinada, y percatándose Macintosh, quién iba llegando a la mesa donde están los chicos, este último le dice mientras le pide que cuide su lengua – Cállate, no le digas así…–.

No importándole un bledo, Philip la termina señalando a la joven blonda mientras vocifera – Oh, vamos, está loca la señorita Elsa...–.

Elsa una vez que se da cuenta de que el chico le está faltando al respeto, se levanta de su asiento, totalmente molesta y alterada, y asimismo dispuesta a matarlo – ¡¿Qué?!–.

– Es verdad, ¡Estás loca!– le replica Philip mientras la encara.

Sintiendo Anna mucho miedo en ese instante, rápidamente le pide a la joven platinada que vuelva a sentarse – Elsa por favor, ignóralo– levantándose de su asiento e intentando disuadirla, al final la joven blonda la termina ignorando y sin más, desenfunda su pistola.

Todo con el fin de matarlo al irritante chico.

Mirando a la joven blonda exponer tanta ira acumulada, Rapunzel al instante finaliza toda su convivencia y sin pensarlo termina yéndose del sitio por el miedo que la invaden.

– ¡No voy a dejar que me digas así!– le grita mientras le apunta con su arma al chico, quién en lugar de sentir miedo, solo se le queda viendo con una mirada sería a la platinada.

Dispuesta a matarlo a como de lugar, Elsa le pronuncia las palabras que algunas veces le dijo su abuelo a sus enemigos – ¡Le haré un favor a la humanidad poniéndote una bala en la cabeza!–.

Mientras le apunta con el arma y la amartilla está, de forma insistente y jalándola en más de una ocasión, Anna le ruega que baje su arma – Por favor, mejor acompáñame, Elsa… Vamos a Blackwater–.

Aún eludiéndola y no haciéndole caso a su amiga Anna, Elsa nuevamente le grita a Philip, pero en esta ocasión ahora sí le termina disparando con su arma – ¡Te llenaré de agujeros que silbarás cuando sople el viento!–.

Ante las palabras que vocifera la joven platinada le termina disparando al plato del chico, quién una vez que observa como la bala rebota con su plato de metal y la olla del guisado e impacta al instante contra su sombrero, se termina al final sobresaltando.

Un tanto asustado, no solo él, sino todos los chicos y observándola con asombro a la chica; en ese instante Anna decide tomar cartas en el asunto para llevarse a Elsa del lugar – Te dije que vengas…–.

Llevándosela lejos, Anna decide que lo mejor para Elsa es llevarla hasta el lugar que menciono: Blackwater, otra vez.

Terminando así este capítulo.

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Notas del autor:

Hola lector, nuevamente con ustedes.

Otro capítulo más de esta interesante historia.

En cuanto a los cambios, no hay muchos, salvó que Elsa pronuncia dos frases de Red Harlow, las cuales son del multijugador del Red Dead Redemption 1.

Y bien, es todo, estaré actualizando.

Sin más, me despido y hasta pronto.