Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.
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Después del conflicto en el pequeño campamento con Philip y siendo la joven pelirroja quién decidió intervenir y separarla a Elsa del mencionado lugar por su comportamiento agresivo, y llevarla a Blackwater.
Mientras caminaban por el enorme sitio, y suspirando de alivio, en un momento de relativa y total calma, Anna le termino comentando – Te enojas muy fácil, Elsa… Sabes, me empiezas a dar miedo–.
En tanto camina la joven platinada y casi sin dirigirle la mirada a su amiga, le dice como si fuera una excusa – No es mi intención, Anna...– agregando una vez que se detiene y se digna a mirarla cara a cara – Simplemente no quiero que nadie se pase de listo conmigo o burle de mí–.
Comprendiendo el porque se altera demasiado, Anna le enfatiza con algo de temor y en tanto ladea su cabeza y se agarra su brazo con disgusto – Elsa, es algo de lo que no te debería molestar y simplemente deberías ignorarlo. Ni Rapunzel dice nada–.
Elsa sabiendo y recordando el desprecio que le tienen a su amiga Rapunzel, en especial Philip, le dice a la joven pelirroja mientras niega ligeramente con su cabeza – No soy ella, Anna, y preferiría defenderme a ser una completa sumisa–.
Con la mirada que ambas chicas tienen como si fueran hermanas, Anna toma de las manos a Elsa y le pone una pequeña interrogante – Sé que ninguna mujer debería pasar por esto, pero, ¿Qué podemos hacer?–.
Ante la cuestión y pensándola un poco, Elsa le responde de manera espontánea – No lo sé, tal vez como dijo Jack. Sacar a Philip del campamento–.
Conociendo a la única persona que se niega a que expulsen a Philip del pequeño campamento, Anna le recuerda a Elsa, a manera de respuesta – Elsa, la única cosa que le da fe a Aurora es él. Ella piensa que puede cambiar–.
Teniendo como evidencia el comportamiento agresivo del chico, Elsa le puntualiza de manera simple – No va a cambiar–.
– Tal vez tienes razón, pero ella no piensa así, y además no podemos sacarlo– le dice como última cosa la jovial pelirroja antes de cambiar de tema – Ven, vamos a jugar, olvida todo esto, ¿Quieres…?–.
Con el pedido de jugar y divertirse, Anna suelta una de las manos de Elsa y la empieza a guiar por todo Blackwater.
Viendo la joven platinada que Anna la está jalando mientras corren, pero sin lastimarla, le pregunta un poco nerviosa – ¿y a qué vamos a jugar?–.
– Oh, ya verás…– le termina respondiendo la chica a la joven blonda, como si fueran las primeras letras de una canción.
Jalándola hasta los establos de Blackwater, Anna la menciona a la joven platinada, con un tono armonioso – ¿Elsa?–.
Mirando a la pelirroja con demasiada curiosidad, está última le canta con diversión y en tanto la guía hasta el interior de la estructura del establo – ¿Y si hacemos un muñeco?
Ven, vamos a jugar.
Eres mi mejor amiga, ahora.
Valiente y audaz, eres…–.
Agregando mientras abre uno de los pequeños establos de uno de los muchachos caballos que hay en el lugar – Solemos ser amigas, de ahora en adelante y por siempre…– tomando de sus manos a Elsa, Anna continúa con su canto hasta guiar a la joven blonda hasta uno de los corceles.
Al observar al caballo de la raza Árabe y de tono blanco como la nieve y de nombre Kjakk, Anna le entrega un cepillo a Elsa para limpiar parte del pelaje del animal, en tanto continúa la mencionada pelirroja con – No entiendo lo que te pasa, pero…–.
Enterneciéndose al ver a Elsa tranquilizar, alimentar, limpiar y acariciar el caballo, la misma pelirroja con un tono de voz mucho más dócil, reanuda su dulce armonía con – ¿Y si hacemos un muñeco?
No tiene que ser un muñeco–.
Volviendo a repetir la sinfonía – ¿Y si hacemos un muñeco?– rápidamente y sin pensarlo, Anna se sube al caballo y le da la mano a Elsa para que también se suba al corcel, añadiendo con un cantico – En nuestro corcel hay que pasear–.
Mientras abandonan el establo a toda velocidad y con el viento de la misma velocidad golpeándolas, Anna le dice, en tanto se gira para verla a la joven blonda, quién trata de mantener su sombrero en su cabeza – Tú compañía es muy importante aquí.
Con las sombras de sombreros de copa, ya empecé a hablar. Así debe ser, Fenton.
Es algo aburrido
solamente ver las horas decir tic, tac…–.
Empezando a hacer el sonido, rápidamente Elsa se le une para realizar también dicho sonido de conteo con la boca.
Al llegar hasta la comisaría de la policía, Anna rápidamente se baja de la montura de su corcel, y rápidamente le dice – ¿Elsa?– bajándose la mencionada chica del corcel, al igual que la pelirroja; escucha atenta – Sé que eres diferente a mí.
Me he preguntado, ¿Quién eres en sí?
Se que eres valiente y vives sin temor, y tratas…
De buscar alguna cosa que te haga feliz…– acunando el rostro de Elsa con una de sus manos, Anna entona lo último de la canción – Tú ahora eres lo que tengo…
Solo escúchame, ahora somos amigas…
¿Y si hacemos un muñeco?–.
Dando un pequeño y concluido suspiro y como parte de la melodía, Anna está por abrazar a Elsa, hasta que está le responde pero sin cantar – Mmm, ¡Si!–.
Sabiendo que su amiga está lista para jugar y divertirse, Anna le pregunta –¿Dijiste que sí?– a lo que Elsa repite – ¡Sí!–.
Empezando toda la tarde con los juegos y las aventuras, como si ambas fueran hermanas de verdad.
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La aventura que ambas chicas empiezan es ir a las afueras de Blackwater y hacer muñecos con piedras y arena.
En medio del juego, Elsa le pone a uno de los dos muñecos que hacen, el nombre de Olaf.
Olaf era el chico dedicado a la venta de periódico. Después de la cólera que hubo en Armadillo y la casi desaparición de la enriquecida ciudad de Brimstone, Olaf huyó a un rumbo desconocido junto a algunos individuos tan extraños como él.
Continuando sus aventuras las chicas, dejan ambos muñecos de piedra en el lugar (y debido al aburrimiento) y luego se dirigen a Blackwater a jugar otro tipo de juegos.
Uno de los cuales es el juego de la herradura, el cual consiste en lanzar dos herraduras a un cajón de arena con un palo en el centro, y en el cual gana el que tenga las herraduras más cerca del palo.
Siendo más precisa, Elsa le termina ganando a Anna, varías veces.
De los doce intentos, Anna gana solo cinco.
Al ser un juego para apostar y como ambas chicas no tienen dinero, ambas muchachas terminan jugando solo por diversión y para pasar un rato pintoresco y alegre.
Después de jugar el juego de la herradura, se dirigen a jugar dominó.
Siendo también un juego de apuestas, solo las chicas terminan jugando el juego únicamente por diversión.
En esta ocasión Anna le termina ganando a Elsa por unas cuantas fichas.
Posteriormente, ambas chicas se terminan pasean por Blackwater, jugueteando y molestando a unos cuantos transeúntes.
Riéndose de manera enternecedora ambas muchachas, desde el negocio de la familia de Jack, y trabajando esté último; esté mismo al ver a Elsa jugar con Anna como si fueran niñas pequeñas, no puede evitar murmurar con algo de desilusión – Desearía poder jugar contigo, Elsa–.
Agachando su cabeza por la decepción que siente, Jack reanuda su trabajo en el negocio de su familia.
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Llegando el atardecer que lentamente se oculta con la llegada del anochecer, Anna y Elsa después de haberse divertido bastante por todo Blackwater, se detienen cerca de la comisaría de policía.
Siendo la familia de la mencionada pelirroja, la que vive cerca de la comisaría; todo con el fin de ser puntuales en su deber como cumplidores de la ley en la ciudad, se ostentan como influyentes.
– ¿No quisieras entrar?– le pregunta Anna mientras ambas chicas están en la entrada a la comisaría.
Dudando la joven platinada en quedarse debido a que se a movilizado de un sitio a otro, la misma chica le dice – No lo sé. Tal vez…– pateando con timidez el suelo y dándole a entender a la joven pelirroja, que está indecisa.
Anna una vez que la mira con comprensión y con entusiasmo le informa – No tienes a donde ir. No quiero regresar al campamento, por el momento, no…–.
Entendiendo lo mucho que la pelirroja quiere y pretende evitar del campamento, Elsa le responde con su ánimo levemente levantado – Entonces, ¿quiere decir que podré dormir en tu casa, está noche?–.
Ante la cuestión, la colorada le contesta con una sonrisa atrevida – Si, Elsa, así es– añadiendo, mientras le da acceso a la joven blonda para que ingrese al sitio – Ven, vamos a entrar. Te presentaré a mi familia. Créeme, te caerán muy bien–.
En tanto entra al lugar un poco temblorosa y tímida, Elsa finaliza con – Eso espero–.
Ingresando ambas jovencitas a la comisaría para pasar la noche, saben que hay cosas que les esperan ahí adentro.
Con tanta emoción e impresión.
Terminando así este capítulo.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente.
Una nueva actualización de este buen fanfic.
Y bien, este Fanfic cuenta con la canción de "¿Y si hacemos un muñeco?" Pero con unas modificaciones extra.
Cambios, muy pocos y no los diré.
Y bien, es todo, espero traer más fanfics.
Sin más que agregar, me despido y hasta luego.
