Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.
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A la mañana siguiente y no pudiendo conciliar el sueño como era debido, la joven platinada e incluso habiéndose quedado dormida en la habitación del joven peliblanco, es levantada por esté, justamente y una vez que entra a la habitación.
Habiendo dormido en el sofá más cercano a su cama, Jack horas antes había sido el primero en levantarse temprano antes que la chica.
Una vez que entra a la habitación y se acerca para dejarle el desayuno a la joven blonda, Jack le da el clásico saludo de buenos días – Elsa, buen día. ¿Cómo estás? Veo que no dormiste bien– correspondiéndole el saludo en tanto se sienta en la cama y se estira su pequeño cuerpo, acaba dedicándole una media sonrisa – Buen día. Extraño mucho a mi papá…– agregando, en tanto se extrae de entre sus bolsillos de su chaqueta, el dinero que había recibido de Weselton – Estoy algo triste. Mi padre solo me dejó este dinero y pues, no pienso mucho en el. Tal vez, ¿Te puedo compensar por aquella vez en el hotel?–.
Una vez que mira los descoloridos billetes que tiene en sus manos y los hojea para saber la cantidad y ante la cuestión de pagarle por aquella primera vez que la ayudó, Jack se pone al tanto.
Aunque siendo razonable para él, inmediatamente, Jack interviene, no sin antes dejar la charola de metal que trae el desayuno para la joven, y dejarle en claro a esta última – Elsa, no necesito el dinero que te dejo tu padre– agarrando el muchacho las manos de la joven (Las cuales aún traen el dinero) y agregando – Esté dinero, úsalo para comprarte comida, algo de ropa y probablemente tapar tus marcas– al terminar refiriéndose a las marcas de nacimiento de la joven blonda que trae en el rostro, está última le acaba preguntando algo extrañada – ¿Mis marcas?–.
Al parpadear confundida, se acaba dando cuenta que Jack aún piensa que no se ve muy bien con las cicatrices (Aparentes) en su rostro, por ello, la misma joven albina le acaba diciendo – Jack, quiero que dejes de pensar en mis marcas, además, no se tocan y ni siquiera un inútil maquillaje las tapará–.
Poniéndose algo nervioso ante lo que le dijo, Jack rápidamente le dice con un ligero carraspeó – Okey. Está bien… Está bien…– añadiendo en forma de pregunta y en tanto busca una mejor forma de darle un mejor uso al dinero que tiene la joven – Oye, ¿Quieres gastarte el dinero o prefieres guardarlo?–.
Dejándola un tanto pensativa, Elsa le dice – Mm, déjame pensar…– una vez que ya tiene lo que quiere en mente, le termina diciendo – No sé como sabe una cerveza, ¿Te apetecería invitarme una?– ante la propuesta de parte de la chica, Jack rápidamente se escandaliza y le deja en claro su solemne, No – Els, ¡¿Qué?! No voy a ir a ningún lado y menos a un bar para que pruebes una cerveza–.
Conociendo muy poco de lo que rodea el vasto mundo de los forajidos y los pocos civilizados, al instante la joven platinada no puede evitar empezar a rogarle al muchacho con la finalidad de que haga lo que le pide – Por favor, Jack, estuve más encerrada en mi hogar; en Armadillo, y nunca he sabido como sabe una cerveza– ante la petición, juntando sus manos y rogándole como un perrito que pide de comer, Jack finalmente le niega su solemne petición a la joven – No te voy a invitar nada, Els–.
Soltando un suspiro cargado de decepción y tomándola por sorpresa dicha cuestión, la hermosa platinada, mientras opta por preguntarle, acaba haciendo un tic con uno de sus ojos como empezando a evidenciar su inevitable enfado – Jack, ¿Quieres hacerme enojar?– no tomando para nada en serio la rabia que puede desencadenar la joven blonda, Jack le termina diciendo con simpleza y sin miedo – La verdad, Elsa, es que no voy a llevarte a un bar. No quiero correr el riesgo de emborracharme o que tú lo hagas porque sino…–.
Siendo interrumpido abruptamente por la chica, está misma en ese preciso momento lo acaba tomando de su ropa al peliblanco, y sin pensarlo demasiado, lo termina encañonando y amenazando con su arma que siempre lleva (Incluso cuando está dormida) – ¡Te voy a matar!–.
Asustándolo al muchacho en ese preciso momento, la joven albina es detenida en su intento de asesinato por la intromisión de la joven Periwinkle, quién entra a la habitación, saludando a su hermano – Jack, hola. Te traje el desayuno y…– al percatarse de la presencia de la joven blonda, Peri al instante se termina alarmando y más cuando la platinada tiene intenciones de matar a Jack.
Un tanto confundida la peliblanca, está le acaba preguntando a la platinada, un poco inquieta – ¿Elsa? ¿Qué haces aquí y por qué le apuntas con un arma a mi hermano?–.
No sabiendo que darle como explicación, Elsa le termina dando como respuesta – Yo… Él empezó a irritarme– aterrándose cada vez más al punto de querer impedir que la joven Peri salga lastimada, Jack interfiere y le exclama a su hermana – ¡Eso no es cierto, Elsa lo que quiere…!–.
Casi cerca de decirle la verdad, Jack acaba tragando saliva de manera dificultosa al sentir el cañón del arma de la joven, recorre y llegar hasta su mentón.
Tomando una postura mucho más tranquila la joven peliblanca y casi ignorando el conflicto que su hermano y la joven blonda tuvieron, finalmente dice después de pegar un suspiro – Jack, será mejor que te hagas cargo de tu invitada– dirigiéndose a la mencionada, rápidamente le pregunta – Estarás aquí, ¿Verdad, Elsa? ¿Por cuánto tiempo? ¿Un día?–.
Eludiendo algunos detalles y molestándose un poco más con el peliblanco; sin quitarle la mirada, Elsa le dice a la joven peliblanca – Hasta que mi padre me recoja, en unos días… Probablemente–.
Suspirando un poco fastidiada la pequeña Peri, finalmente se acaba dirigiendo a Jack, con lo siguiente – Okey, no quiero problemas. Le diré a papá, Jack, que tú amiga, Elsa, se quedará aquí. Espero ya le hayas notificado– ante lo último expresado por la pequeña chica, el mismo peliblanco le responde algo traumatizado por la ferocidad de la chica platinada – No, justamente lo iba a hacer hoy–.
Volviendo a dar otro suspiro, Peri finalmente dice la última cosa antes de retirarse completamente de la habitación – Está bien, no te preocupes. Les dejo el desayuno. Que tengan un lindo día–.
Una vez que deposita el desayuno del peliblanco en una pequeña mesita cercana, Peri termina su tarea y sin más, vuelve a dejar solos a Elsa y a Jack.
Casi intentando forcejear con el arma, Jack finalmente le dice lo mismo que muchos le han dicho a la joven – Ahora entiendo, Elsa, porque eres una loca–.
Enfureciéndola dicha última palabra, la mencionada joven le acaba encañonando aún más el cañón del arma, hasta llevarlo este al orificio de la nariz.
Observando el muchacho que la chica es demasiado agresiva, repentinamente intenta tranquilizarla – Está bien, te llevaré a beber y a que andes de…– casi sintiendo que la palabra "Puta" se le está metiendo por sus entrañas, la joven platinada se lo toma muy en serio y de inmediato le termina dejando muy en claro – ¡No me faltes al respeto, Jack Frost!–.
Aterrándose cada vez más al punto de querer orinarse en sus pantalones, Jack finalmente le dice con un tono desesperado – No lo hago– estando segura la mismísima chica de que Jack ya se modero un poco, al final le termina diciendo a manera de respuesta y mientras lo suelta – Más te vale, ahora, vámonos–.
Mientras abandonan el hogar del mismísimo peliblanco, en ese preciso momento, Jack le acaba reiterando a la joven, entre tanto se encuentra algo desesperado y piensa en como librarse de la muchacha – Elsa, te lo digo en serio. No quieres hacer algo de lo que te terminarás arrepintiendo después–.
No importándole lo último dicho; Elsa le termina respondiendo con lo siguiente y mientras lo empuja con su pequeña y al parecer débil fuerza al peliblanco – No me importa, Jack–.
Tragando saliva e imaginando lo mucho que la joven insiste en probar tan solo una gota de alcohol, al final, el mismo muchacho, le acaba informando; sintiéndose culpable – Te dejaré en el bar restaurante. Tengo que ir a la armería, deje encargado unas cuantas cosas–.
Afirmándole delicadamente con su pequeña cabeza, la joven blonda finalmente le acaba diciendo – Está bien–.
Teniendo que llevarla a la chica hasta el bar y viéndose en la penosa necesidad de dejarla ahí, hasta resolver su asunto que dejó encargado días antes en la armería de Blackwater.
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Una vez en el bar restaurante, Jack finalmente le deja informado a la joven, antes de irse – Nos vemos en unos minutos–.
Asintiéndole con algo de disconformidad la misma platinada, y justamente sola y una vez que lo ve a Jack retirarse del lugar, Elsa se termina acercando hasta la barra de la taberna.
Ahí y encontrándose con un hombre de complexión bastante grande, robusta, musculosa, con rasgos muy endurecidos (Pareciendo a un monstruo) y con una extensa melena y una gran cantidad de bigote y barba, y de nombre Sullivan, este último se dispone a atenderla.
Casi decidiendo servirle algo de beber a la joven, Elsa al instante le acaba diciendo con un tono algo burlón – Yo no le he pedido nada de beber–.
Ante lo expresado por la inocente muchacha e impidiéndole que le sirva, Sully repentinamente termina pestañando algo confundido, y después de eso, decide volver a guardar el vaso y la bebida embriagante, pero antes de que lo haga, la joven lo acaba deteniendo en tanto le dice – Eh, tabernero…– algo extrañado por la repentina llamada de parte de la muchacha, Sully de inmediato le termina preguntando con un semblante serio – ¿Y ahora que quieres, señorita?–.
Con la pregunta sobre la mesa, Elsa al instante le acaba diciendo con un simple ladeo de cabeza – Deme algo de beber–.
Volviendo a atenderla y dejándole el vaso y sirviéndole algo de alcohol, Sully finalmente le termina inquiriendo – ¿Tienes ganas de jugar?– sabiendo en gran medida a que se refiere; en este caso al Blackjack y/o a algún juego de cartas, Elsa finalmente le termina respondiendo mientras toma su vaso ya servido – No ahora no, estoy muy cansada–.
Dándole las gracias; levantando su pequeño vaso ya servido, Elsa una vez que lo consume su pequeño vaso de alcohol se acaba asqueado un poco debido a que nunca había estado acostumbrada a algo agridulce como lo es el alcohol.
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Mientras tanto con el joven peliblanco en la armería y estando reclinado, recargado y esperando sobre el mostrador del armero que al parecer es de un origen oriental, algo envejecido y de nombre Shifu, este último y mismo le acaba comentando en tanto trabaja con las armas del muchacho (Y le reemplaza el material viejo por unos completamente nuevos) – Son armas de buena calidad pero debes tener cuidado con ellas–.
Queriendo saber dicho significado del comentario del armero, Jack simplemente le pregunta – ¿Por qué?– a lo que Shifu le dice en forma de respuesta – Hay un muchacho casi de tu edad. Compró casi unas muy parecidas. Creo que se llamaba, Lars o Harry. Vino desde el día de ayer. Estuvo disparando por aquí hasta terminar con una buena parte de la mercancía– añadiendo mientras introduce en un de los cañones de los revolvers, un cepillo diminuto para quitar motas de polvo – He oído que sabe jugar muy bien a las cartas, pero aquel que lo enfrenta queda muy mal varado y más si es pésimo como jugador. Desde ayer le estuvo ganando a los mejores de Blackwater–.
Afirmándole con algo de pereza ante todo lo dicho, Jack finalmente se termina alarmando al darse cuenta de que dejó a Elsa sola en el restaurante bar y con la probabilidad de que está última se encuentre con el tal y mencionado, Lars.
Pensando que ese mencionado individuo la puede retar a la joven blonda para que juegue o haga algo de lo que la muchacha se terminara arrepintiendo; rápidamente, Jack se apresura a salir de la armería, sin siquiera tomar sus armas y dejando a Shifu algo atónito al verlo retirarse.
Teniendo en claro el muchacho: Impedir cualquier cosa que la ponga en riesgo a la joven blonda.
Terminando así este capítulo.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con ustedes.
Después de días de no actualizar, les traigo la primera actualización de este fanfic para este 2022.
Cambios, casi no hubo muchos salvó que me estoy inspirado de algunas películas Spaghetti Western, en específico las protagonizadas por Terence Hill y Bud Spencer.
Y bueno, espero les haya gustado.
Sin más que agregar, cuídense mucho y que estén bien. Nos leemos pronto, hasta luego.
