Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.

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Ese mismo día en Tumbleeweed…

Al haber llegado unas horas antes (en específico por la mañana).

Hans una vez que se estableció en el pequeño pueblo abandonado, adoptó el papel de líder del grupo.

Teniendo que liderar a todos sus compañeros y compañeras cazarrecompensas debido a que Weselton ya no se encontraba como para asumir el rol de jefe, Hans empezó con sus primeras instrucciones.

Habiéndoles ordenado limpiar el lugar y asegurarlo con algo de vigilancia, tardaron los chicos unas cuantas horas en hacer que el lugar luciera al menos algo habitable.

Ante la falta de suministros, Hans también le ordenó al joven Varían ir a buscar y obtener algunas cosas de utilidad.

Entre ellas un teléfono de la época.

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Unas cuantas horas transcurridas y habiendo llegado el chico alquimista e ingeniero con un pequeño carro impulsado por su propio caballo, es recibido desde el puesto de vigilancia por sus colegas.

Francis en ese momento mientras hace guardia, inmediatamente les grita a sus colegas que yacen refugiados en algunos edificios abandonados del pueblo – ¡Llegaron las provisiones!–.

Al ir a recibirlo al chico, Hans acompañado de otros cazarrecompensas, finalmente se le acerca un poco molesto al mencionado chico, riñéndolo con – Varían, te dije que fueras rápido. Tardaste demasiado–.

Justificándole el mencionado muchacho al colorado, en ese momento baja de su caballo y de inmediato se le acaba acercando al cobrizo – Me pediste desde que nos trasladamos aquí a Tumbleeweed, que buscará un teléfono y un cable, y pues créeme, no fue fácil buscarlo, Harlow–.

Casi a punto de fulminarse con la mirada, Hans le responde con un resoplido – Está bien– añadiendo en forma interrogante y en tanto Varían le muestra el dichoso teléfono y lo mira el mismo colorado con una ceja alzada – ¿Seguro que puedes conectarlo al poste de allí arriba?–.

Asegurándole con plenitud el chico de que en efecto es posible lo interrogado, inmediatamente le dice – Si, si puedo pero… Necesito más herramientas para arreglar la línea telefónica y además no tengo alas… Necesito una escalera para subir allá arriba– con las solicitudes como exigencias, Hans sencillamente le acaba diciendo a manera de respuesta – Te conseguiremos una o te fabricaremos una–.

En tanto el pelirrojo, analiza el aparato y lo comparte con sus demás compañeros, en ese momento aparece la jovial Cassandra, quién al fijarse de manera curiosa en el carro y no encontrando algunas cosas que le puedan servir, rápidamente se pronuncia al respecto hacia el chico – Eh, Varían, veo que no hay mucho para mí y mis amigas. ¿Dime que iras de nuevo a buscar una que otra basura? O ¿Y si te acompaño? Necesito ir a comprar algunos productos de limpieza para aromatizar y arreglar el cuarto donde la señorita Caine y las demás chicas, dormiremos–.

Incapaz de excusarse ante su posible interés romántico, y viendo que podría tener una oportunidad a solas con la joven, el chico con algo de simpleza, solamente le dice – De acuerdo, Cass–.

Casi brincando de la emoción por estar con la hermosa chica, Varían sonríe como un niño travieso.

En cambio Hans, sabiendo de lo dicho por la joven pelinegra, inmediatamente le da su autorización para que acompañe al chico alquimista – Bien, puedes ir con él– agregando mientras ambos chicos se trepan al carro y se preparan para partir – Vayan rápido. El tiempo corre–.

Mientras le afirman con su cabeza ambos muchachos, Hans se despide de ambos.

Pudiendo presenciar como se alejan lentamente del lugar hasta desaparecer.

Una vez que los dos chicos se retiran y todos los demás cazarrecompensas vuelven a sus puestos, Hans en ese instante es llamado por su apellido por el rubio bigotudo – Harlow– al acercársele el rubio bigotudo y observando como este último lo mira con presunción, al instante, Hans le pregunta con fastidio – ¿Ahora qué quieres, Leopold?–.

Señalándole el teléfono que el mismo pelirrojo lleva en sus manos, Leopold al instante le responde con algo de curiosidad – Ese teléfono, ¿Será seguro?–.

Viéndose obligado a decirle con seguridad que funcionará, Hans le platica re memorizando – Leigh Johnson, si es que lo conociste. Tenía dos en Armadillo. Uno en su oficina y otra cerca de la estación de trenes– sintiendo con eso el rubio, como si fuera una riña, inmediatamente le responde con un carraspeó – Oh, entonces… Claro, por supuesto– agregando posteriormente y una vez que se le ocurre – ¿Funcionará?–

Con la duda persistiendo en su cabeza; quién le termina respondiendo esa interrogante al hombre bigotudo es ni más ni menos que la hermosa castaña, quién interfiere con un semblante algo confuso – Claro que si, señor Leopold–.

Agarrándose su pequeña cintura con sus dos pequeñas manos y acercándosele a Hans, entre temblores, la chica al instante le comenta a Leopold – El señor Hans Harlow Westergaard es tan ávido e inteligente… Igual que su padre–.

Pensando el chico en ese instante que la joven está borracha, rápidamente acierta en lo pensado cuando la misma joven se tambalea con cansancio y le pone su dedo índice en su pecho al chico y asimismo le agrega – Aún estoy molesta. Me engañaste y pues, quién se atreve a engañar a la gran señorita Caine, no se salva–.

Pareciéndole algo gracioso a Leopold, el comportamiento de la chica, inmediatamente le termina diciendo a su colega – Je je, es como si lo hubiera dicho una pirata–.

Viendo el colorado con preocupación a la joven y tratando de tranquilizarla para que al menos pueda rondar en los turnos de vigilancia, Hans en ese instante y mientras la toma de ambos brazos a la chica, le acaba pidiendo – Por favor, Caine, date un respiro. Mi intensión era mantenerte segura, pero veo que has excedido los límites de la bebida–.

Soltándose de su agarre y mirándolo con cierto aire de celos borrachos, la joven al final le acaba dando una bofetada y mientras se retira, no sin antes decirle como una dama con "buenos modales" – Eres intachable…–.

Observando como la hermosa castaña camina con cierto aire de coqueteo, Hans finalmente se acaba sobando su mejilla.

Ante lo que también presenció, en ese momento, Leopold al instante se pronuncia y ante eso le pregunta a su amigo – ¿No crees que tú amiga aun no supera lo que en verdad eres? Y, ¿No crees que es demasiado bonita?–.

Temiendo Hans que Leopold pretenda algo con la joven, inmediatamente lo encara al bigotudo, reiterándole – ¡No te atrevas a tocarla!–.

Mientras lo toma de su fino saco al rubio bigotudo, este mismo le responde con unas cuantas cuestiones – ¿Qué Harlow? ¿Qué andas insinuado? ¿Piensas que quiero acostarme con ella? ¿O, acaso la amas?– con las interrogantes encima y sintiendo que se le hacen nudos en su interior o que tanto él como la chica son como anillos al dedo, Hans finalmente le dice – No te incumbe eso–.

Pareciéndole algo chistoso lo que cree que en realidad sucede con el colorado y la castaña, Leopold inmediatamente le dice después de reírse suavemente – Bueno, quizás no. Pero a otros si. Te peleas con una chica borracha y como si ella fuera tu mujer. Cuando un hombre y una mujer discuten así, saben que en el fondo desean unirse en las sábanas–.

Aunque pareciéndole gracioso a Leopold, a Hans en cambio se le termina haciendo incómodo y hasta molesto, por ello le dice al bigotudo y una vez que lo suelta de su saco – Está bien, lo que digas– agregando mientras se da la vuelta y se retira – Te veo pronto–.

Carcajeándose el rubio bigotudo una vez más, esté antes de también irse, finaliza con – Si, lo que digas. Si necesitas ayuda con tu "compañera", aquí estaré–.

Haciéndole una última seña con su dedo medio el colorado y mientras está de espaldas, finaliza su encuentro con el molesto blondo bigotudo.

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De vuelta, en Blackwater.

En tanto Elsa regresaba al hotel en Blackwater después de una buena jugada, y siendo acompañada por su amigo, Jack Frost, al instante le comento a esté último – Bien. Al ser mucho dinero, lo primero que quiero es un buen baño y algo de ropa nueva–.

Frunciendo ligeramente el ceño el chico y molesto desde el interior de sus emociones al darse cuenta de que la joven al parecer estaba alardeando de su suerte y asimismo es muy agresiva, inmediatamente le dice – Elsa, la verdad me parece que eres muy ambiciosa con todo este dinero–.

– ¿Ambiciosa?– ante la palabra que para nada la hace sentirse ofendida, la mismísima muchacha lo interroga con lo anterior.

Añadiendo mientras se alza en hombros; en señal de poca importancia – Creo que no…–.

Una vez entran al cuarto y la joven se dirige al baño cercano, rápidamente le dice a su acompañante – Necesito una buena enjabonada. Llevo días sin darme un buen baño y créeme, Jack… No quiero ser como tú–.

Viendo esté último como la chica presume de su buena higiene, de inmediato le responde con los brazos cruzados – Acaso, ¿Piensas que no me baño?– con la cuestión un tanto molesta por parte del chico, la joven le dice – Por lo que veo… Parece que te bañaste hace unos meses–.

Pegando un suspiro pesado ante lo dicho, Jack finalmente le aclara – En lo que fue la mañana y mientras dormías, tome un buen baño, Elsa–.

Una vez con la aclaración dada, la joven platinada niega dulcemente con la cabeza y en tanto entra al cuarto de baño; no sin antes decirle – Está bien. Disculpa mi falta de apreciación y observación–.

Ignorándola con algo de fastidio, al instante el mismo muchacho se da una vuelta en dirección a la puerta principal.

Encerrándose por su parte la chica dentro del cuarto de baño y procediendo a desvestirse, es en ese preciso momento en que escucha a Jack abrir la puerta principal y avisarle – Deje unas armas con el armero, no tardó–.

Con el aviso expuesto por el chico, la joven blonda de inmediato empieza a preparar un poco de agua en una bañera, respondiéndole en ese momento al chico – Oh. Bueno, primero iré a la sastrería y te volveré a ver aquí–.

Teniendo en claro un poco de sus planes que tiene en mente la muchacha platinada, Jack finalmente y antes de irse, le dice como última cosa – De acuerdo. Bueno, nos vemos en un rato–.

Saliendo momentáneamente por lo que dejó encargado.

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Habiendo pasado alrededor de una hora y media, y estando completamente limpia e impecable la joven, asimismo olvidándose completamente de ir a comprar algo de lo que en verdad prometió, al final la misma chica termina optando por quedarse a dormir un rato.

Una vez regresa el chico y la encuentra de manera conmovedora, se da cuenta de que la joven finalmente se acurrucó en los brazos de Morfeo.

Al verla recostada y sin la intención de hacer el más mínimo ruido posible, Jack la acaba observando a la chica vestida únicamente y completamente con una especie de camisón blanco grisáceo.

Mientras ronca suavemente la joven blonda, Jack no puede evitar pegar un suspiro reconfortante y en tanto se sienta en un costado de la cama.

Depositando sus armas en una mesita cercana.

Jack una vez se desarma, rápidamente le hace compañía a la joven platinada en la cama.

Logrando palpar la pequeña espalda de la chica, Jack en ese instante no puede evitar siquiera recordar el beso que le había dado cuando quería ir a buscar la albina a la joven colorada.

Recordando la sensación, la suavidad y por qué no, su aroma.

– Que relajante– termina diciendo el chico después de unos segundos y mientras se acurruca en la cama donde se encuentra la hermosa chica durmiendo como la verdadera bella durmiente.

En tanto lentamente también el mismo peliblanco se va quedando dormido poco a poco, no puede evitar siquiera que la chica le pronuncie con cansancio y en tanto abraza su almohada – ¡Madre! Te extraño mucho… Desearía que siguieras conmigo…–.

Terminando así este capítulo.

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Notas del autor:

Hola lector, nuevamente con ustedes.

Les traigo un capítulo más de Nacidos de una leyenda.

Bueno, lo hice cortito debido a que no he tenido mucho tiempo para escribir.

Bueno espero les haya gustado y sin más que agregar cuídense mucho y que estén bien.

Nos leemos pronto.