Disclaimer: este fic que leerás a continuación es de mi propiedad pero los queridos personajes no.
Aviso: fanfic Jelsa en su totalidad.
Inspirado en mi fic Give me liberty.
Advertencia: sensualidad de una rubia.
1986
{-}
Ese día de labor en el bar de Tommy Vercetti, el club Malibú, Hans y sus amigos, Jack y Eugene habían venido a divertirse al susodicho bar después de que habían ganado una apuesta dentro del bar de un socio del carnicero de Harwoood.
Por otro lado, habitualmente todos los días Elsa tenía que trabajar, y ese día no era la excepción.
Mostrándose como una chica y mujer despampanante, con el pelo suelto y vestida con una remera negra que solo dejaba en evidencia su ombligo, además de portar un pequeño delantal blanco y un short de mezclilla que hacía juego con sus botas vaqueras, la atrevida platinada tenía una larga labor por delante.
Después de servirle tragos a todos los que llegarán a la barra, en su hora de descanso, Anna y Elsa habían estado charlando sobre los tres chicos que estaban bromeando y jugueteando en una de las mesas.
Anna conocía a uno de ellos, pues uno de ellos fue alguna vez su novio.
Los dos tipos de entre los tres eran salvajes e inmaduros.
Cuando Jack de la nada, posó su vista en Elsa, no puedo evitar coquetear con ella, guiñándole un ojo.
Inmune al coqueteo, Elsa solo se le quedó viendo sabiendo que Jack había perdido su tiempo y había hecho que fuera preferible probar suerte en otra parte.
Pero Jack no se rindió e intento continuar con el coqueteo.
Imprevista, Elsa lo ignoro, pero cuando se dio la vuelta, se fijó en Jack, siendo muy cauteloso mientras se iba acercando.
Por la manera en la que estaba vestida, parecía que ella no era una dama, además de que se sentía expuesta tan francamente ante algo que solo le interesaba a los hombres.
Pensó la blonda que la única diversión para él peliblanco era que una vez que se le acercará, él la iba a tratar como una cualquiera.
– Hola…– la saludo Jack mientras estaba nervioso y rascándose la nuca – Este, pensé cuando te vi en… Invitarte a salir… Discúlpeme señorita– agregó.
Mirando al peliblanco con un semblante entre mezclado con seriedad y nerviosismo, ganando el primero (la seriedad), Elsa le dijo – No lo sé, señor, apenas lo conozco y ya me quiere invitar a… Cenar…–.
Mofándose un poco, Elsa le dijo mientras acompañaba a su amiga a la cocina del bar – Creo que tengo cosas más importantes que hacer que salir con personas que apenas conozco o que nunca he visto en mi vida. Con permiso–.
Dejando un poco perplejo a Jack, este último parpadeó sabiendo que Elsa era una chica demasiado difícil de conquistar, además era tan sexy y hermosa.
Desde que la vio supo que era la mujer perfecta para él, por lo cual rendirse no era la opción.
Observando a Hans y Eugene retirarse del lugar completamente borrachos, Jack decidió que en una semana volvería.
{-}
Una semana más tarde, Elsa volvió a ver a Jack en el bar.
Como todo un caballero, coqueteo con otras camareras, siendo estás más gentiles que la mismísima blonda.
Siendo Elsa algo arrogante, una vez que lo vio, planeó jugar con él.
Sin más se le acercó y le pregunto que quería – Hola, señor. Que milagro verlo por aquí ¿Quiere algo de beber?–.
Observando su clásica vestimenta pero sin el delantal, Jack le dijo en un sonrojó ligero – Algo de whisky–.
Anotándolo en su pequeño cuadernillo, Elsa sabía que Jack intentaría coquetear nuevamente con ella y como ella no era fácil, la misma chica le subió a una silla su larga y expuesta pierna, para deleitarlo un poco.
Jack mientras miraba desde su asiento a la hermosa camarera rubia anotar su pedido y por lo visto, estando distraída, no pudo evitar que su tentación ganara, por ello miro la cintura de la chica, pero en especial, observó sus perfectas y hermosas piernas.
Mordiéndose el labio, Jack levanto lentamente su mano e intento acariciar la sensual pierna de la chica, posada en la silla.
Elsa fingiendo que anotaba el pedido de Jack, observó ligeramente la mano de Jack posarse en su pierna.
La mano grande y caliente del peliblanco recorrieron cada porción de piel de porcelana, siendo algo que desde el punto de vista de Elsa era algo un tanto relajante.
Sonriendo para sus adentros, Elsa bajo la pierna de la silla y rápidamente le dijo con mucha seriedad – Ahorita le traigo su bebida, permítame–.
Sin más, se retiró rápidamente a la barra del bar.
Jack nervioso al verla sería, suspiro y luego pensó en muchas cosas. Pensó si le gusto o no, si se había dado cuenta o no.
Al final no pensó en más cosas. En unos cuantos segundos, Elsa regreso a su mesa y le dejo un vaso.
Un vaso de whisky vacío.
– Ehhh, disculpe señorita, pero este vaso está vacío…– le reclamó sin alzar la voz y sin mostrarse enojado sino nervioso.
– Oh, discúlpeme señor, creo que deje su bebida allá en la barra. Ahora mismo si quiere, le sirvo su bebida– le dijo, después de haberse dado la vuelta y fingiendo olvidó y culpa.
Caminando con mucho atrevimiento, Elsa se sentó sobre la mesa de Jack.
Perplejo el peliblanco, miro la perfección en el cuerpo de Elsa.
Sus pechos redondos ligeramente expuestos, sus largas y sensuales piernas cruzadas y su despampanante cabello suelto, era obvio, Elsa era la mujer más perfecta en todo el bar.
Sonrojado y nervioso, Jack únicamente se le quedó viendo.
Para Elsa era memorable verlo tan nervioso, era además también algo verdaderamente divertido.
Después de servirle su trago, Elsa se levantó de la mesa y le dijo mientras se retiraba lentamente – Cualquier pedido me avisa–.
Llegando a la barra del bar, observó a Jack maldecirse y jadeando por los nervios.
Quería pedirle la cita a la joven blonda, pero su belleza lo habían dejado todo "apendejado", por ello intentando llamarla y hablarle no habían dado resultado.
Fue al bar para proponerle la cita, sin saber que la chica estaba jugando con él.
Claramente lo había dejado con la boca abierta y lo había pervertido un poco.
Riéndose Elsa del estado en que lo había dejado, ideó otro juego.
Fue rápido a la cocina y preparó unas botanas.
Al regresar a la barra, desde ahí le agrego a las botanas, salsa y mostaza.
Decidida a dejarlo con la boca más abierta a Jack, la blonda se acercó nuevamente a la mesa del mencionado.
– Hola, señor. Le traigo unas papas fritas, la casa Vercetti invita– dijo mientras le colocaba las papas en la mesa y se procedía a sentar sobre la misma.
Jack estando nervioso y habiendo suspirando en más de una ocasión, miro a Elsa agregarle a las papas fritas un poco más de salsa.
Al verla, Jack parpadeó con asombro.
Sin lugar a dudas, Elsa era tremendamente hermosa.
Sentada y después de agregarle salsa a las botanas, Elsa tomo una de las papitas y la paso a su boca.
Lentamente y tortuosamente la mordió la papa frita en tanto Jack la miraba con nerviosismo e inclusive mordiéndose los dientes ante tan cadencia que mostraba la chica.
Después de darle un mordisco candente a la papa frita, salpicó algo de salsa.
Su cuello y sus pechos de alabastro se mojaron en parte de salsa, lo que propició a que en la parte baja de Jack, sus pantalones se volvieran incómodos.
Fingiendo la chica que se había manchado accidentalmente, parpadeó sorprendidamente y le pidió una servilleta – ¡Dios mío! Señor no tiene algo con que me pueda limpiar…–.
Nervioso y excitado en el fondo, Jack comenzó a titubear.
Sin decirle nada, saco de su abrigo una servilleta y se la entrego a Elsa para que se limpiará.
Limpiándose, recorrió sensualmente el trapo por su cuello y sus redondos senos cubiertos por la remera que traía.
Era un espectáculo imprevisto y tortuoso para el peliblanco.
Después de limpiarse, Elsa le entrego el trapo nuevamente a Jack y le agradeció en tanto se retiraba.
Volviendo a la barra, fingió no observarlo.
Elsa vio el momento justo en que Jack se quitaba su saco y lo colocaba en la silla.
Acalorado por la situación, estaba claro que sabía que Elsa era una mujer tan tentadora.
Mientras lo veía se fijó en su figura, evidentemente Jack era apuesto y tan sensual como ella.
No era como los habituales hombres flacos y viejos borrachos gordos que siempre se presentaban en el bar, Jack era distinto.
Después de mirarlo prácticamente, no podía contener las ansias de reírse un poco.
Un hombre como Jack caía fácilmente ante una chica como lo era ella.
Nervioso y mirando para todos lados, volvió a mirar a Elsa.
Convencida, sonrió para sus adentros y regresando como si fuera la dueña del lugar, le pregunto mientras se acercaba nuevamente – ¿Por qué no se come sus papas fritas? Se van a enfriar, vamos–.
Mirando las botanas, Jack le dijo con un sudor insoportable – No tengo hambre, señorita. Vine para…– quedándose corto, observó a Elsa sentarse sobre la mesa y dirigirle una mirada relajada y seductora.
– Créame, nadie más se comerá eso, así que… Coma– le dijo mientras nuevamente tomaba una papa frita y la pasaba a su boca.
Mordiéndose el labio, Jack tortuosamente observó como Elsa inclinaba su cabeza hacia atrás mientras degustaba la papa frita que había tomado.
Lo excitante para Jack no era solo ver su rostro sino su piel expuesta la cual era como la nieve y además era también como la seda, sumamente suave.
Mientras ella estaba comiendo con total libertad la papa frita que tenía en su mano, su jefe la llamo – Elsa–.
Escuchando su voz, y siendo obediente y comprometida con su trabajo se levantó de la mesa y vio a su jefe y dueño del bar.
El hombre que era dueño de todo Vice City; Tommy Vercetti.
Vercetti se había dado cuenta que Elsa estaba coqueteando con Jack por ello, al llamarla no dudo ni un segundo en llamarle la atención en un espacio privado.
– ¿Qué rayos estabas haciendo allá?– le pregunto muy molesto el carnicero de Harwoood a la joven.
Nerviosa ante el hombre más sanguinario de Vice City, la chica le dijo con un poco de miedo – Solo le servía papas fritas–.
Viéndola muy seriamente e incluso golpeando impacientemente su pie contra el suelo y cruzado de brazos, Vercetti le informo – No servimos papas fritas a nuestros clientes, además, ¿Quién te dio la orden de hacerlo?–.
Convencido de que la chica estaba haciendo lo que quería, logro hacer que está misma le confesará la verdad – Yo le serví las papas fritas. Tommy, eh digo… señor, solo estaba… Jugando…– sumamente molesto, Tommy le dijo – Elsa, siempre es lo mismo contigo. Recuerdo cuando tuvimos que sacar a Alistair Krei porque se te ocurrió hacerle lo mismo. Sabes estoy harto de tu comportamiento…–.
Sin rodeos y muy enojado, Tommy suspiro momentáneamente y sin más le informo – Elsa sabes, no tengo otro remedio que suspenderte, estoy harto. Tu trabajo no es jugar ni cachondear con los clientes del lugar; tu trabajo es atenderlos sirviéndoles tragos y bebidas. No voy a tolerar que sigas aquí y que creas que mi negocio es tu negocio, así que, pues si, Elsa. Estás suspendida hasta que yo te lo notifique–.
Finalizando su conversación, Tommy se dio la vuelta y sin más se dirigió a su oficina que estaba arriba del bar.
Entristeciéndose un poco ante la noticia de suspensión, la joven no tuvo otra opción que dirigirse por sus cosas y abandonar definitivamente el lugar, sin siquiera despedirse de sus amigas.
Ella mientras se retiraba se había acercado hasta Jack, pasando por detrás de él.
Al verla muy molesta, Jack parpadeó confundido, no sabía que le había dicho Tommy, por ello se levantó y fue detrás de la chica.
Al salir del bar, vio a Elsa caminar hasta el estacionamiento.
Desquebrajada por no poder trabajar durante unos días, intento abrir la puerta de su auto pero no puedo, el dolor de ser suspendida era más fuerte que el de intentar forzar la cerradura de su auto.
Después de algunos recordatorios de sus encuentros anteriores con otros individuos, Elsa maldijo y golpeó la puerta de su auto, era una chica que sórdidamente no podía mantenerse a raya.
Tan enojada se terminó sentado cerca de su auto mientras negaba, en eso la voz de Jack la llamo – Señorita…–.
Elsa al escucharlo, le lanzó una mirada sería a Jack, en tanto se levantaba y lo encaraba – ¿Qué quiere?– decidido a estar junto a ella, Jack le respondió mientras tomaba las llaves de su coche y le abría la puerta a la joven – Bueno, creo que vi al señor Tommy Vercetti. Y usted esta enojada, ¿Qué pasó…?–.
– Que pudo haber pasado, nada. No le interesa, ahora si me disculpa. Mejor me voy– dijo mientras entraba a su auto y consecutivamente se preparaba para largarse.
– ¿Nada? Bueno, usted está molesta, y no es correcto que una chica tan hermosa como usted se enoje con todo el mundo. Tranquilícese– le dijo a Elsa cuando estaba a punto de irse.
– Si claro– le respondió de manera perezosa a Jack mientras retrocedía su vehículo y se preparaba para acelerar en la carretera.
Después de haberle dicho eso, antes de que partiera, Jack rápidamente se acercó a Elsa y le dio su tarjeta de presentación – Me gustaría invitarla a cenar en algún momento. Creo que ahora sí tiene tiempo para eso–.
– Creo que lo pensaré– le respondió en tanto lo miraba con una media sonrisa.
Sin más que agregar, Elsa se retiró del lugar, en tanto veía por el espejo retrovisor a Jack.
Durante el corto camino pensó en aceptar su cita.
Se había cautivado por Jack y por lo visto, también el se había cautivado por ella.
Estando cerca de no volver a ver a Jack, detuvo su auto y dio marcha atrás.
Al acercarse lentamente y retrocediendo hacia atrás el vehículo, le pregunto – ¿Qué tal si me invita ahora mismo? Me llamo Elsa, por cierto…–.
– No tengo ningún problema, Elsa. Llámeme Jack– respondió sonriéndole ligeramente, mientras Elsa lo dejaba entrar y tomar el asiento del conductor.
– Conozco un lugar donde podríamos divertirnos– le termina informando Jack mientras cierra la puerta del auto y empieza a conducir por todo el largo camino.
En el corto y lento trayecto, Elsa le responde con seducción mientras se acomoda en su asiento y le muestra sus largas y sensuales piernas – Ya me divertí muchísimo, Jack–.
Guiñándole un ojo, Elsa le sonrío con malicia, en tanto Jack nuevamente posaba su mano en las piernas de la chica – Creo que es mi turno– le contesta el peliblanco en tanto le sonríe y sabe que Elsa es para él.
{-}
Notas del autor:
Hola lector nuevamente. Espero estén bien, de ser así que bien.
Les traigo algo más rapidito, vayamos por pasos. (Espero haya quedado bien)
Primero, este fic sería Give me liberty, cambiando a Hans por Jack. Esa cuestión de usar ese fic de mi perfil nuevamente se debió a que tenía pereza de trabajar en un nuevo fic en el que apareciera mi personaje favorito después de Red Harlow y Arthur Morgan, Tommy Vercetti.
Segundo. Para este fic me inspire en la artista de dibujo digital y de contenido sexual y jodidamente atrayente, Aroma Sensei, pueden buscarla si gustan. Está artista a dibujado a Elsa sumamente despampanante y sexy.
Tercero, la idea de que Elsa y Tommy sean como amigos es contraría a la vista en Give me liberty, donde Hans protege a Elsa de Tommy, pues este último intenta matarla.
Cuarto, para la creación de este fic me base también en mi canción favorita Act Like You Know de Fat Larry's Band.
Quinto y último, originalmente Elsa tendría relaciones íntimas con Jack en un callejón, pero creo que nuevamente alargaría el fic (un total de 10 hojas abarca este fic)
Y bien lector, espero que les haya gustado, este fic fue hecho en honor a Give me liberty. Un fic de mi perfil olvidado y Helsa en su totalidad y siendo el primero en la categoría Hans, Elsa y Tommy Vercetti.
Espero que les haya gustado, sin más que pueda decir, me despido.
Hasta pronto.
