Disclaimer: Está historia es de locos (yo soy uno de ellos, así que, si o si), Los personajes no son míos, la historia es totalmente mía.

Inspirado en el Fanfic Veinte de febrero, un fanfic Helsa y también inspirado en GTA V.

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Advertencia: Contenido polémico, sensible, provocativo, fuerte y sexual, asimismo, si te gusta el Jelsa, como advertencia, habrá descripciones que probablemente no te gusten, léelo con precaución hasta el final.

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Sonriendo y alabando el futuro americano como siempre, el decadente 2011 había llegado y había hecho eco en la adinerada y futura familia Linton, descendientes de una antigua mujer, ex amante y pareja sentimental de un antiguo forajido de 1899.

Se había puesto y escalado en lo más alto la susodicha familia como una de las más grandes e imponentes familias dedicadas al sector empresarial y tecnológico, compitiendo contra Krei Tech de Alistair Krei, Cornwall Kerosene & Tar del magnate asesinado por el idealista y criminal Dutch Van Der Linde en 1899, Leviticus Cornwall, ahora manejada por su filial, Isles Corp, Corona corp de la familia del patriarca alemán Frederick Corona y Frost Corp Company de North Nicholas Frost.

Firme en su solvencia como una familia integra a favor de la tecnología moderna e innovadora, construyó su futuro a base de respeto y redención, tomando en cuenta que su principal misión es: Antes de actuar hay que pensar. Formada por el patriarca; Agnarr Linton, la madre; Iduna Linton, y las hijas Elsa y Anna Linton.

Conocida como "La familia del forajido", debido al pasado de su arcaica fundadora, la cual databa que su fundadora había vivido tranquilamente en un paralelismo el amor de un hombre muerto por la tuberculosis y el respeto por los amantes del fin de la era de los forajidos, transformándose así en una nueva sombra de aquello.

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Con la llegada del 2019, hubo un cambio significativo para la familia respetada por todo el mundo, lo cual era que había entrado en una crisis económica de la que no se podía mantener sórdidamente, y por lo cual, había dos formas de levantar la empresa:

La primera opción era la venta de la empresa a una de las tres corporaciones empresariales: Isles Corp, Krei Tech, o inclusive Frost Corp Company. Teniendo resultados adversos o benevolentes con cada una de las tres empresas.

Y la segunda opción era la más difícil, poniendo incluso la integridad moral de uno de sus integrantes, ya que, la opción era ni más ni menos que la chica mayor se casará con uno de los tres chicos más jóvenes de cada empresa; Hans, Alistair o Jack.

La opción de vender la empresa a Isles Corp era infalible y un tanto peligrosa, puesto que en el pasado, el joven Hans Westergaard había malgastado fondos y había utilizado el dinero que generaba la empresa con fines egoístas. Incluso la empresa se había metido en un escándalo con la pequeña compañía de softwares antipiratería, Quelonia Company, siendo uno de sus escándalos protagonizados por Hans, quién se había revolcado con la joven empresaria Caine Quelonia y había incluso filtrado contenido de índole sexual por la web.

La segunda opción era vender la empresa a Krei Tech, la relación con esta era más comunicativa, principalmente porque el joven y encargado, Alistair Krei, no tenía ninguna cola que le pisaran.

Y la tercera opción en la venta era Frost Corp Company, la cual tenía el prestigio más grande pero también controversial, rodeado de rumores sobre escándalos de soborno, corrupción, maltrato de empleados, pagas incompletas, entre otras.

Elegir una opción representaban un porvenir mayor para el líder de la empresa Linton. Por ello Agnarr no eligió ninguna opción en la venta de la empresa, pero si eligió la opción que para nada iba a gustar a su hija: casarse con uno de los tres chicos.

Al casarse la joven, lograría que la existencia de la empresa de su familia fuera posible y asimismo lograría nexos monetarios entre las dos empresas que estuvieran dispuestas a esa unión.

Hablando con la joven platinada, Agnarr le planteo a su hija que el momento por el que están y estaban pasando en la empresa, por obligación y deber; la solución era que debía elegir a uno de los tres hombres. Cada uno recordado por su personalidad y sus problemas con los que alguna vez y debes en cuando lidio la joven.

Con Hans, el pasado que Elsa recordaba era que ambos habían sido novios y pareja en el pasado. Lo recordaba como aquel hombre que había tomado su virginidad y que también se caracterizaba por su duro carácter, además también lo recordaba por el momento en que lo había descubierto en su escándalo. Casarse con Hans era algo que no quería, y conociendo el carácter fuerte y agresivo del pelirrojo, era algo que no iba a tolerar. Pensando probablemente en que si se llegará a casar con el, era probable que le pidiera el divorcio en unos meses.

Casarse con Alistair, viéndolo desde una perspectiva atractiva; Krei era todo un caballero y galán, incluso su padre lo alababa y le recordaba que ella debía estar a lado de Krei. Aunque Elsa tenía un lado negro sobre Krei, y ese lado oscuro que tenía era que Alistair probablemente era un pervertido. Teniendo como evidencia las miles de insinuaciones en momentos donde ella se sentía insegura.

Casarse con Jack, en este caso era más fácil, pero el problema radicaba en que este último al estar ligado con su empresa, incluso todo el mundo lo tildaba de corrupto. En sus recuerdos, la joven platinada lo recuerda como torpe e incluso probablemente cómplice de la aparente corrupción de su hermano Bruno "Bunnymund" Frost.

Elsa al tratar de salvar a la empresa de sus antepasados, debía pensar antes de actuar.

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Un nuevo día había iniciado, Elsa como siempre se levantaba temprano a las 5:20 AM para prepararse para ir a la universidad. En sus recuerdos le hubiera gustado tener al forajido Arthur Morgan como su antepasado, pero nunca sucedió así.

Constantemente pensaba en las historias de su abuelo, quién alababa la picardía de la época de la modernización y el fin de la era de los forajidos de siglos atrás.

Estudiando economía con el fin de suplantar a su padre en caso de que este muriera, Elsa no se rendía nunca. Desde niña era perfecta en todo, desde sus estudios hasta su relación con su hermana y su familia.

Después de permanecer un tiempo en la universidad y terminar el día en el complejo de la institución, se dirigío al gimnasio, en efecto y aunque fuera una especie de bufa, la blonda físicamente era frágil.

Elsa no era como su hermana, muy perezosa, sino que a ella le gustaba ejercitar su pequeño cuerpo, el cual se había dotado de una atractiva y escultural figura que cualquier hombre desearía.

Dándose una segunda ducha para limpiar el sudor y yendo a la empresa de su familia, se colocó su saco y pantalón de tono azul casi negro, una camisa blanca, unas zapatillas con tacón y se arregló su fina y atrevida cabellera en una trenza casi perfecta.

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Llegando un poco tarde, suspiró sabiendo que las miles de juntas que se cernían adentro ya habían comenzado – Todo saldrá bien…– musitó antes de entrar y mirando por fuera de la sala donde se suscitaba una de las reuniones.

Tomando impulso y ordenándose fijamente su ropa, Elsa entro a la sala y al hacerlo, saludo a las 7 personas que estaban adentro y que estaban ya reunidas – Buen día–.

– Buen día, señorita Elsa– le correspondieron las personas una vez que la vieron entrar.

Estando en la reunión y siendo la voz de la palabra en la misma, Agnarr le sugirió a su hija que tomará asiento – Hija mía. Es un honor verte… Vamos, toma asiento–.

Ante la sugerencia de su progenitor, Elsa sin renegar, pero asimismo, sin dirigirle ni una palabra a los demás individuos que estaban en la reunión, procedió a tomar asiento.

Siendo una reunión en base a la curación genética y debatiendo los resultados que se deben y pueden llevar a cabo, Agnarr concluye su ferviente explicación, preguntándoles – ¿Alguna pregunta?–.

Con una explicación sumamente compleja e insatisfecha, Alistair le pregunta mientras le dirige de reojo miradas a Elsa – ¿Podemos invertir en Nanobots?–.

Pensando tentativamente en su sugerencia, Agnarr le dice – Sí, pero si están certificados, señor Alistair– en ese instante, Hans interviene y no pareciéndole la idea de los Nanobots, le responde con total desacuerdo y enojó en su semblante – ¿Nanobots? Es una locura… ¿Qué tal si lo invertimos en un subasto de recursos? No sabemos si los Nanobots del señor Krei sean seguros. He escuchado que su compañera de universidad, la señorita Diane Amara casi se mató con ellos, por tratar de curar el cáncer que padecía–.

Replanteándose la idea de Alistair y dándole la razón a Hans, Agnarr le responde a este último con un señalamiento – Mmm, suena algo peligro… Señor Krei, le sugiero que contraté a Tadashi Hamada para una investigación–.

Asintiendo de mala gana, dirige sus orbes Alistair en dirección a Hans; mirándolo fijamente y con unas cuantas ganas de deshacerse de él.

Por otra parte y siguiendo la junta acalorada, Agnarr le pregunta a Jack Frost, si hay algo en lo que este o no en concordancia – ¿Algo que quiera decir, señor Frost?– distraído con la reluciente mesa de la reunión y perdido en la ineptitud, Jack le contesta con un leve carraspeo, en tanto mira de reojo y al instante a Elsa – En representación de mi padre, me temo que no se que podría comentar–.

Sonriéndole ligeramente a la joven, escucha el momento preciso en que Agnarr levemente le llama la atención – Vamos. Su familia invierte más recursos, ¿sugiera algo?– dejando aun lado la hermosa visión que tiene sobre Elsa, Jack después de reaccionar y haberse mordido el labio, le informa con nerviosismo – Concuerdo con el señor Hans. Que tal si compramos más recursos para ayudar a las personas. Los Nanobots del señor Krei probablemente maten a alguien tan idiota como él–.

Con su sonrisa mostrada con anterioridad, logra hacer sonar su voz graciosa en contra de Krei, quién al ver y sentirse ofendido, no puede evitar dirigirle una mirada de odió al joven peliblanco.

En defensa de Alistair, Agnarr interviene y le dice a regañadientes a Jack – Modere su lenguaje, señor Frost–.

Mostrando con orgullo su atrevida sonrisa, Jack sin mirar al patriarca Linton, le responde a este último con burla – Disculpe…–.

Sin importarle en lo más mínimo, Agnarr, procede a preguntarle al pequeño empresario de nombre Philip – ¿Qué me dice, usted, señor Philip?– con una muestra de cinismo, este último le responde con pereza y sin importarle las consecuencias – Yo digo, digo discúlpeme. Sugiero que antes de invertir los recursos en la medicina se hagan pruebas con algún que otro conejillo de indias–.

Conociendo Elsa que Philip había hecho todo tipo de pruebas en personas, incluyendo su amiga Aurora que era novia del antes mencionado, le exige en ese instante a su padre que no le tome en cuenta su comentario – ¿Estás loco? Papá no se te ocurra tomar esa estúpida decisión…–.

Reformulando lo que dijo el hombre y pensando en la exigencia de su hija, Agnarr concluye dándole la razón a su hija – Me temo que no, Elsa–.

Colocando su mano sobre el hombro de la chica, Agnarr le responde al perezoso empresario, mientras firmemente indica que todo se hará de manera segura – Haremos investigaciones, señor Philip–.

Con esa frialdad y discrepancia que muestra, el mencionado le dice en tanto recuesta su cabeza sobre la mesa – Muy bien–.

Terminando el tema con Philip, Agnarr le procede a preguntar a su socio y experto en el tema, Alucard, si tiene algo que agregar – Señor Alucard, ¿Algo que quiera aportar?– tomando nota este último, le reitera con seguridad – Se me ocurre una investigación y pruebas en sangre–.

Tomando su sugerencia, Agnarr chasquea y le replica – Buena idea–.

Asintiendo, es en ese vertiginoso instante en que la reunión ha concluido, también es ese preciso momento en que todos empiezan a levantarse de sus asientos, en tanto Agnarr les pronuncia – Muy bien, señores, está todo concretado. Le pediré a mi buen amigo Kai que organice todo–.

Dándose apretones de manos entre ellos, Elsa se queda prácticamente muda e inmutable al saber que después de la reunión viene lo que le desagrada.

– Bien, antes de finalizar está reunión…– les informa Agnarr a sus colaboradores, pero al instante deteniéndose en tanto les avisa a Philip y a Alucard, que todo a terminado – Señor Alucard y Philip, no es por ser un maleducado, pero ya terminamos. Mañana Kai les avisará sobre los planes–.

Concordando con el patriarca, los mencionados se despiden después de un apretón de manos, y mientras se dirigen rápidamente hacia la salida de la sala.

Cruzando sus dedos y con los nervios de punta, Elsa musita entre dientes – No lo digas, papá–.

Despidiéndose definitivamente de sus colaboradores, rápidamente Agnarr se dirige a cerrar la puerta, y en eso les indica con entusiasmo a los tres chicos, que ha llegado el momento – Bien, señores. Como es bien sabido, he dado la mano de mi hija para que uno de ustedes la reclamé y…–.

– ¿Papá?– viéndose interrumpido por su propia hija, Agnarr le dirige una mirada perpleja en tanto la chica le pide que se acerque para decirle algo en voz baja y sin que los presentes la oigan – ¿Se te olvida que yo debo decidir?–.

Recordando que la chica es la que debe elegir a uno de los tres hombres, Agnarr exclama un ligero ruido de re memorización y en eso le dice – Tienes razón, Elsa. Bien te dejare sola, plática con ellos–.

Al instante y una vez que le avisa que la dejara sola; ese acto provoca que Elsa le exclame en un reproche un poco sórdido – ¡¿Qué?!–

No queriendo darle una tajante explicación como lo ha hecho anteriores veces, Agnarr con una decisión en mente y antes de abandonar la sala le dice suspicazmente – Elsa, sabes que necesito que actúes rápido. Los tres conversaran contigo, tal vez uno de los tres te caiga bien. Ya los conoces, pero plática con ellos–.

Abandonando la sala y antes de cerrar la puerta, Agnarr les dice en forma de despido a los tres chicos – Nos vemos en unos minutos, caballeros–.

Quedándose prácticamente sola y teniendo que lidiar con los tres, Elsa exclama con timidez – Papá…– pretendiendo que este último aparezca y decliné todo.

Viéndose e incluso sintiéndose acorralada, escucha a Alistair preguntarle – ¿Y entonces?– mirando consecutivamente a Hans.

El pelirrojo la saluda a Elsa, guiñándole un ojo, mientras la joven está petrificada ante los tres chicos – Hola, gatita hermosa…–.

Tragando saliva difícilmente, observa a Jack quién solo le dice levantando ligeramente su mano en forma de saludo – Elsi–.

No sabiendo que decirles o hacer, Elsa aprieta sus dientes en tanto mira a todos lados y traquetea con sus dedos sobre la mesa, mientras mentalmente quiere levantarse pero la mirada de los tres hombres la miran detenidamente.

Cegada por el miedo, Elsa les dice, mientras toma el valor necesario y se dirige a la puerta – Vuelvo enseguida…–.

Saliendo de la sala, y conociendo Hans sus palabras mientras los otros dos chicos la observan retirarse, el pelirrojo les informa la verdad sobre la salida de la joven – No volverá–.

Girándose para verlo efusivamente, Alistair le dice con una ceja inclinada – ¿Cómo lo sabes?– volteando para mirarlo radicalmente, Hans le dice con un semblante sereno – Cuando la llevaba al cine o algún lugar bonito, siempre entraba al baño y nunca salía. Ahí me daba cuenta de que yo le causaba timidez, un poco… No tanto–.

Recargándose sobre su asiento y posicionando sus manos detrás de su nuca y mientras posicionaba sus piernas arriba de la mesa; mostrándose como todo un arrogante, Hans no puede evitar escuchar la contestación bufonesca de parte de Alistair, al instante – Irónico que recuerdes tu relación con Elsa. Si mal no recuerdo Westergaard... ¿La señorita Caine, la chupa bien?–.

Al instante en que escucha lo que aparentemente es una insinuación verídica, Hans se altera y rápidamente se prepara para atacarlo al molesto y arrogante rubio. Levantándose de su asiento y encarándolo – Te voy a matar, si la vuelves a mencionar–.

Tratando de evitar que se comporten como unos completos animales salvajes, Jack interviene y les dice dócilmente – Chicos, esté tranquilos…– al no lograr evitar que se peleen, Jack recibe un puñetazo en el rostro de parte del pelirrojo.

Viendo la sangre que sale de su nariz, Jack nuevamente intenta controlar a ambos chicos, pero estos dos lo noquea con sus puños.

Habiendo sido un arrogante, Alistair rápidamente se defiende.

Cayendo al instante al suelo, Jack lo último que ve es a Hans y a Alistair dándose de puñetazos en el rostro.

– No te metas Frost…– escucha antes de quedar desmayado.

En tanto se pelean, están a punto de golpearse hasta que Hans le pronuncia a Alistair – No sabes nada. Caine ella... No necesita nada de mi, ni de ti y ni de nadie–.

Burlándose, Alistair le contesta con una carcajada, en tanto se quita su saco y se arremanga sus mangas de su camisa – Vamos, Hans. Evades la cuestión de que a Caine la dejaste a la pobre, en la calle…–.

No soportando su quisquillosa burla, Hans se enfurece aún más y en eso le propina un puñetazo a Alistair – Eso no es cierto, bastardo. ¡Ya te lo aclare!–.

Al darle ese golpe, no le logra dar debido a que Alistair lo esquiva fugazmente el golpe, moviéndose a un lado y provocando que Hans lo vuelva a golpear a Jack en tanto se iba este último levantando del suelo.

Al entrar Kristoff tranquilamente a la oficina y al darse cuenta del conflicto entre los dos chicos, rápidamente corre a auxiliar a Jack – Chicos. Dejen de pelear– intentando evitar que hagan y causen destrozos, Kristoff intenta incluso interferir en el conflicto, pero recibe un puñetazo en la cara, lo cual lo termina derribando al suelo.

Cayendo sobre Jack, este mismo se despierta al sentir al rubio caer sobre él.

Atónito al ver a su mejor amigo, tirado encima y desmayado, Jack no puede evitar pensar en que tanto Hans como Alistair son unos animales.

Interviniendo nuevamente mientras aún yace en el suelo, Jack les grita a ambos – ¡Par de pendejos! Tranquilícense… Estamos en un lugar formal, no debe de haber ningún conflicto entre ninguno de nosotros…–.

No haciéndole caso, se continúan peleando hasta que en unos cuantos segundos llegan personas encargadas de la seguridad del edificio, a separarlos.

Al dejar el rubio grandulón la puerta abierta, logra con facilidad poner en evidencia el conflicto que Hans y Alistair tenían.

Insultándose e intentando matarse, son separados.

En cuanto a Jack y Kristoff, ellos dos son auxiliados ante los fuertes golpes que recibieron.

Logrando poner orden los guardias y encargados del edificio, logran hacer que cada uno de los chicos se logre tranquilizar.

Al esclarecer lo acontecido en la oficina, Agnarr no dudo en interrogar a cada uno de los jóvenes.

Durante ese interrogatorio, cada uno de los hombres dio una respuesta distinta, pero sin llegar a hablar en su totalidad acerca de Elsa.

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Durante la tarde, Jack estuvo en la enfermería del edificio después de haber sido golpeado de manera salvaje.

Reflexionando acerca de lo que le hicieron, ve al instante como la joven blonda aparece y lo saluda – Hola…– mirándola desde la camilla y estando la joven albina en la puerta, Jack le corresponde el saludo con una sonrisa – Hola…–.

Viendo como entra al pequeño cuarto donde está, la tensión de ambos se vuelve algo incómoda.

– Supe que te peleaste con Hans y Alistair– le informa Elsa al peliblanco, mientras se acerca y le entrega un panqueque que tenía en una bolsa de papel.

– No me peleé. Ellos empezaron– le responde, en tanto se rasca su cuero cabelludo y toma la bolsa con el pan de chocolate.

Negando un poco y no creyéndole del todo, Elsa le pregunta mientras se sienta a su lado, en la camilla – ¿No te peleaste, y entonces por qué tienes esos moretones?–.

– Solo quería evitar que se pelearán– le contesta, el chico mientras saca el pan y lo comienza a degustar, y le convida a Elsa parte del suave alimento.

Comiendo el pequeño pan como buenos amigos que son, Elsa le dice con una simpleza – Mmm, si claro...–.

Después de comerse el pequeño pan y esperando unos cuantos segundos, Elsa suspirar un poco cansada, pero en ese instante le confiesa con algo de desaprobación – No soy un objeto, Jack. Anna me dijo que se pelearon por mí y lastimaron a Kris. Yo no quiero que se maten por mí–.

Volteando hacia donde está Elsa, Jack le informa tratando de aclararle con algo de confianza, lo que pasó – Intente controlarlos, créeme…– negándose a casi confiar en él, Elsa se levanta de la camilla y se dirige a la salida del pequeño cuarto con unos pasos delicados.

Al llegar a la salida y parándose junto a la puerta de madera, le dice negando y mirándolo preocupada – Jackson. Los conozco a los tres. Tú eres mi amigo desde que era una niña, Hans era mi novio y Alistair era mi instructor en mis tareas de mecánica y manejo empresarial. No soy un juguete para que ustedes se estén peleando por mí, y créeme que no voy a tolerar eso–.

Dándose la vuelta y abandonando el lugar, deja solo a Jack, mientras esté observa detenidamente la puerta; sabiendo que Elsa está decepcionada y no le gusta para nada lo que está y estuvo pasando.

Jack al final termina suspirando y mirando el suelo, cabizbaja.

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Por la noche y de camino a su departamento, Elsa logra llegar sana y salva a este a pesar del tráfico que se genera por el camino.

Mientras sube las escaleras y logra llegar tranquilamente a su departamento, exclama aliviada de ya estar en su pequeño sitio de confort – Por fin. Hogar dulce hogar–.

Después de haber entrado, cierra rápidamente la puerta y le coloca el respectivo seguro a la misma.

Ante el duro día que hubo, se prepara para lo que sigue.

Caminando hasta la pequeña sala que tiene su departamento, deposita sus zapatos en la entrada y deshace su fina trenza; soltando así su largo y resplandeciente cabello rubio platinado.

En tanto camina por toda su pequeña sala con el fin de tomar asiento en su sofá y realizar sus trabajos universitarios, no puede evitar escuchar repentinamente la puerta de su departamento sonar de manera repentina y brusca – ¿Quién?– pregunta la joven al escuchar en más de una ocasión los fuertes golpes causados por afuera.

Acercándose hacia la puerta, y algo temerosa, decide ir a ver quien es.

Al instante en que ya va abrir la puerta y habiendo tomado el pómulo de la misma, repentinamente su curiosidad la hace asomarse hacia la ventana y asimismo la hace darse cuenta de quien verdaderamente es – ¿Qué mierda haces aquí?– le pregunta la blonda al hombre que está detrás de la puerta.

– Qué forma tan graciosa de saludar a tu novio, Elsa– le responde la voz de Hans a la rubia.

Frunciendo el ceño, Elsa le contesta mientras retrocede hacia atrás, y sabiendo que Hans probablemente pateara la puerta – Ya no eres mi puto novio, Hans–.

Aterrada, escucha la voz de Hans decirle en respuesta, y con un tono sarcástico – Creí que éramos como de la familia–.

Volteando para todos lados ante lo que le llegue a hacer el violento pelirrojo, Elsa le dice mientras tiembla – Por favor, sólo vete, Hans–.

No escuchando su pedido inocente y casi melancólico, Hans repentinamente patea la puerta y sin más con su fuerza, logra romper la cerradura de la misma puerta.

Al ver la forma en que Hans pateo la puerta y entrando a la fuerza, Elsa al instante grita muy asustada al verlo – ¡Hans!–.

Sin nadie que le impida estar ahí y sin nada que lo detenga, Hans se le acerca con cautela a Elsa, en tanto le dice con una sonrisa sádica – ¡Escuché que estabas en completas orgías! ¿eh?–.

Acercándosele peligrosamente, la joven blonda retrocede hasta la parte trasera de su sofá en tanto lo mira al pelirrojo, el cual luce demasiado enojado con ella.

– Me gustaría que te fueras inmediatamente…– le pronuncia la chica débilmente al cobrizo mientras sube sus pequeñas manos a nivel de su rostro y mientras se intenta proteger de él.

Mordiéndose el labio, Hans la arrima tanto contra la parte trasera del sofá al grado de que la chica empieza a ponerse nerviosa.

– Estás en período de orgía empresarial, ¿no?– le pregunta el pelirrojo a la joven albina, en tanto se le acerca y lentamente la deja atrapada en el sofá.

Aterrada y no dignándose a responderle, Hans le dice en respuesta a su propia incógnita – Con todos los idiotas como Anna, Kristoff; dándote por la izquierda, por la derecha y el centro– al instante, rueda sus ojos y luego añade en tanto la toma de una de sus manos – Todo en nombre de unir al equipo, ¿verdad?–.

Inevitable mientras la toma de ambas manos para que lo vea, Hans, agrega mientras sonríe – Eso, eso es de lo que siempre me he dado cuenta…–.

Con miedo y casi rompiéndose en llanto, la joven le dice con sus labios, algo temblorosos – Quiero que te largues– negándose rotundamente a obedecer su inocente pedido y ruego, Hans le dice con una sonrisa maliciosa – Mira todo lo que tenemos, gatita… Tuvimos una infancia muy dura. ¡Sabes, que mis hermanos fueron muy malos conmigo! ¿Okey?–.

Atónita ante la fuerza que ejerce Hans sobre sus pequeñas manos, Elsa irremediable en ese instante empieza a llorar, pues en esos instantes Hans la termina lastimando.

Viendo su evidente locura, observa el preciso momento en que se le acerca y le musita cerca de su pequeño oído – Mira, Elsa, yo te quiero... Y también quiero a tú madre, Iduna. Por qué no podemos estar todos juntos, ¿eh?–.

Respirando aceleradamente ante el posible y descomunal comportamiento de Hans, este mismo le comenta – Te puedo tener de lunes a jueves, y tú puedes tener los fines de semana a Alistair y a Jack–.

Apretando fuertemente sus dientes, la chica le musita entre pequeños ruegos, que la deje en paz y que se largue, pero Hans no la escucha y en su lugar se burla.

– Sé que no es normal, pero en este mundo tan, pero tan loco... ¿Eso es ser normal?– le pregunta con satisfacción, en tanto acerca el peligroso pelirrojo su rostro hasta el cuello de la mismísima chica.

Aterrada y escuchando su sonoro olfateo, Elsa al instante siente como Hans le besa su cuello y clavícula mientras aprieta sus dientes y comienza a moverse rápidamente y desesperadamente.

Evitando responderle a su cuestión y petrificada ante sus caricias, Hans la abraza con fuerza mientras la besa con más fuerza en su cuello, en tanto le grita con el rostro hundido en sus pechos cubiertos todavía por su camisa – ¡A ver, Elsa…!– reiterándole varios besos en su cuello, no puede en esos instantes evitar jadear mientras trata de animarla a que lo toque.

Petrificada, Elsa se queda como una muñeca. No pudiendo moverse por bastante tiempo hasta que Hans levanta su rostro y le exige con una mirada sería – Cásate conmigo, maldita sea…–.

Continuando con su inquebrantable llanto; Elsa sin más toma mucha fuerza y voluntad, y como toda una verdadera mujer fuerte, lo empuja al desquiciado pelirrojo, en tanto le grita con rabia –¡Fuera de mi departamento!–.

Retrocediendo unos cuantos pasos, no puede evitar Hans soltar una carcajada mientras la señala y la escucha a la joven normalizándose y secando sus largas lágrimas que derramó.

Sintiendo que es de su propiedad, Hans repentinamente y sin ningún remordimiento que lo llegue a perjudicar corre hasta la joven, y sin más, le da un tremendo beso con tanta brutalidad al grado de que introduce su lengua dentro de la boca de la chica.

Aterrada y pensando que se había librado del malvado pelirrojo, al recibir el desagradable beso lo intenta empujar en más de una ocasión, pero no lo logra.

Hans mientras la besa la aprieta tanto al grado de que su fuerza logra evitar que la chica no pueda separarse de él.

Intentando alejarlo, Elsa consigue morderlo, mientras lo escucha jadear fuertemente y lo ve como abre sus ojos con mucha asombro.

Ante la mordida que sufre su lengua, Hans rápidamente la suelta y le dice con una sonrisa sádica mientras la mira con algo de pequeña sangre escurriendo por sus labios – Eres una gatita muy maleducada–.

Tocando la pequeña cantidad de sangre que quedó impregnada en su rostro, Elsa le grita algo asustada pero encarándolo – ¡Eres un hijo de puta!–.

Corriendo rápidamente hacia su cocina, Hans solo se le queda viendo, en tanto le pronuncia en medio de risas y bufas – ¡Ya! Di que quieres casarte conmigo, anda…–.

– ¡No!– le grita en respuesta mientras busca algo desesperadamente en su cocina – ¡Y un no es un no!– agrega al encontrar lo que estaba buscando.

Al encontrar lo que buscaba, repentinamente saca de un cajón una pistola – Ahora… Si no te largas de mi departamento, juro que te mataré– le dice con la tentativa de asesinarlo al despiadado pelirrojo.

Una vez que ve el arma, Hans no puede evitar soltar una carcajada, sabiendo que Elsa no sabe nada de armas y que no podrá matarlo – Ay si, ¿Y como harás eso?–.

Burlándose y creyendo ciegamente que Elsa es una inútil con las armas de fuego, al instante escucha el pequeño clic al amartillar el revolver; dándose cuenta en ese instante, de que se ha contradicho y que en efecto, Elsa sabe mejor que él, manejar un arma.

– ¡Wow, wow!– exclama al ver como la joven no duda ni un segundo en apuntarle directamente en la cabeza.

– Te voy a disparar, Hans…– le informa con un tono agresivo mientras lo hace retroceder hasta la salida del departamento.

Nervioso al ver que sabe lo que la joven le hará, Hans le pregunta con un titubeo – ¿Cómo? No sabes usarla…–.

Enfureciéndose aún más la chica y dispuesta a matarlo, le dice en respuesta y re memorizándole lo que Hans a olvidado de su pasado y cuando alguna vez fueron pareja – ¡Idiota! Tú me enseñaste cuando éramos novios–.

– Oh, oh…– pronuncia al darse cuenta de lo evidente.

Sin más que suficiente y que hacer, Hans rápidamente se da la vuelta y se retira fugazmente del departamento de la joven blonda, en tanto está última lo persigue y le empieza a disparar hasta ahuyentarlo.

Habiéndolo sacado de su departamento a punta de pistola y habiéndole disparado en más de una ocasión, Elsa regresa a su pequeño hogar y una vez que está nuevamente ahí, sin más que pueda hacer, cierra la puerta.

Una vez que la cierra y se recarga en la puerta, no puede evitar dejar de llorar por lo que Hans le hizo.

Y lo peor, sabiendo que el próximo día lo volverá a ver al desquiciado pelirrojo.

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Desanimada y no pudiendo siquiera realizar sus actividades que siempre realizaba todos los días, llega a su trabajo al día siguiente, con una cara muy demacrada y entristecida.

En tanto se dirige a su oficina con mucha desconfianza y tristeza, al instante en que se acerca, escucha a varias personas adentro de su oficina hablar y parlotear a más no poder.

Al entrar, es sorprendida por varios de sus amigos y familiares.

– ¡SORPRESA!– exclaman muy alegres todos sus amigos y familiares al verla entrar a la joven.

Pasando de estar triste a estar feliz, no puede evitar preguntarles a que se debe la celebración – Oh, Dios, yo… No sabía, este, gracias, pero… No entiendo, ¿Por qué la sorpresa?–.

Irremediable ante su cuestión, su madre, la hermosa y exitosa Iduna, se le acerca a su propia hija y le responde a su interrogante – Estoy muy contenta… Hay un joven que dice que lo has elegido como tú esposo–.

Al estar por un momento alegre, ya que estuvo pensado en que el festejo eran por sus años en la empresa; al instante y después de una confusión se da cuenta de la verdadera realidad.

En tanto observa a Hans en su escritorio, por un momento cree que él organizo todo, pero no es así.

Luego de mirarlo al pelirrojo que está en esos inquietantes momentos con una mirada de furia en su contra, mira a Jack quien esta con la cabeza agachada, dándose cuenta en esos instantes de algo verdaderamente imprevisto.

– Hola, cariño– le dice Alistair Krei al acercársele y mientras la toma de la cintura para abrazarla.

Elsa al ver a Alistair, se da cuenta de que esté último engaño a todos y les dijo que Elsa lo eligió a él como su primer y único esposo.

Mirando para todos lados, Elsa no puede evitar excusarse y decirles a todos la verdad, pero no lo hace, ya que al intentar decir algo, Alistair la toma de la cintura y la besa con tanta fuerza, al grado de que la chica para no hacer quedar mal a sus padres, le profundiza el beso al rubio.

Mientras sus amigos y familiares se enternecen y creen que Elsa lo ama a Alistair, la blonda en el fondo no siente nada por él.

Observando todo a su alrededor mientras besa a Alistair, mira fijamente como Hans se enoja aún más sin que nadie se de cuenta.

Asimismo ve a Jack, quien no aceptando lo que está haciendo, se levanta y sin más abandona la oficina.

Rápidamente tomando impulso para separarse de Alistair, lo consigue y al instante finge que le gustó – Oh, esté… esté… Gracias, cariño…–.

Fingiendo una sonrisa, no puede evitar sentirse mal.

Mientras inician con el pequeño festejo de la futura boda que está por venir, creyendo que Elsa por fin eligió a una pareja que presumiblemente tiempo atrás lucho por ella. Elsa en el fondo no lo ama al arrogante y prepotente rubio.

Decidida a aclararle todo a Jack, se va en su búsqueda.

Al no encontrarlo, se entera de que el chico se termino escondiendo en su propia oficina, llorando irremediable ante lo que hizo Elsa y creyendo que ella está detrás de todo eso.

– Jack, déjame aclarártelo todo, por favor– le dice al encontrarlo e inclinarse y verlo escondido debajo de su propio escritorio.

– No tienes nada que aclarar, Elsa. Eres mala y horrible. Fue un error haberte conocido. Lárgate y déjame en paz– le responde mientras le da la espalda y niega entre llantos que lo indignan.

Al intentar aclararle todo, le dice con algo de tristeza e intriga mientras le toca su espalda para que la mire – Jack, yo…–.

– ¡Vete y déjame en paz!– le grita, dándose la vuelta y mirándola con sus ojos azules, llenos de tantas lágrimas y en tanto también le muestra una mirada furiosa e indignada.

Parpadeando perplejamente y tristemente ante lo que Alistair hizo, Elsa al final termina tragando saliva de forma amarga, mientras se retira lentamente y abandona la oficina.

Dándose cuenta y sabiendo que lo que hizo Alistair no tiene dignidad y sabiendo que le destruyó el corazón tanto a ella como a Jack.

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Unos días después, llega la organización de la boda y con esto los miles de preparativos para el entre comillas, floreciente día.

Triste y desolada, Elsa por solicitud de su familia se termina yendo a vivir con Alistair, en tanto debe fingir que lo ama, aunque no lo ame. Y todo esto lo hace para no decepcionar a su madre.

Conociendo su comportamiento conflictivo de Alistair, se entera que durante la pelea que había tenido con Hans, Alistair le confesó a Agnarr que Hans se alteró y los comenzó a atacar sin ningún sentido, tanto a él como a Jack y que a pesar de no haber hecho ningún movimiento malo en contra del pelirrojo, lo cierto es que el mismo rubio fue el principal causante de todo ese conflicto durante ese tiempo.

Viviendo la blonda con Alistair es complacida y tratada como toda una verdadera reina, debido a que tarde o temprano, la misma chica dejará de ser soltera y comenzará a ser la mujer del hombre más afortunado y acaudalado de su empresa.

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Llegando el día de la esperadísima boda, Elsa fingió que lo amaba a Alistair.

En el altar fue llevada por su padre hasta el lunático rubio que se veía muy bien vestido y elegante.

Después de los votos matrimoniales, la ceremonia, y la conclusión de la boda con la introducción de la sortija en el dedo de Elsa y la frase – Puede besar a la novia– Elsa beso de manera desagradable a Alistair, aunque tenía que fingir que lo amaba y mantener las apariencias.

Durante toda la celebración, Elsa continuamente lo evadió a Alistair a más no poder.

Convivió con su familia y se tomó fotos con ella.

Partió el pastel y les entrego a cada invitado una rebanada del postre.

Hablo con sus amigas y jugueteo con sus colegas y amigos, sin prestarle atención a Alistair.

Fingiendo felicidad, Elsa al ver que la silla donde supuestamente debía estar Jack, estaba vacía, no pudo evitar soltar una sonido gutural que era el indicio claro de que no soportaría estar sin Jack.

Dirigiéndose al baño y soltándose a llorar a más no poder, grito y maldijo a Alistair, por ser tan despreciable con ella.

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Finalizando la boda y yéndose todos los invitados a festejar o a descansar a sus casas, la cosa no termino para la despampanante rubia, la cual, tanto Alistair como ella tuvieron que dirigirse a su luna de miel.

Tomando un hotel digno para una verdadera pareja que se amaban, al establecerse ahí y rentar un cuarto para pasar la noche fue algo totalmente fácil.

Al establecerse en el lugar, Elsa casi fue obligada por Alistair a tener relaciones íntimas.

Siendo desnudada sin poner resistencia, Elsa dejo que Alistair hiciera lo que quisiera.

Durando unos cuantos minutos tratando de tener relaciones con la joven, Alistair al final se detuvo, pero no porque quisiera increparle el porque no se movía en el acto, sino porque estaba cansado y fatigado por el largo día que fue la boda.

Durmiendo a lado de Alistair, fue abrazada por este último, mientras ella no dejaba de pensar en Jack.

– Jack– pronunció en voz baja, preguntándose incluso donde estuvo cuando sucedió toda la boda.

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Habiendo pasado tres semanas, Jack vivió a duras penas su día a día.

No quería verla a Elsa en el altar junto a su peor compañero de trabajo, la quería ver a lado de alguien mejor, tal vez él.

Tomando un café en un restaurante local y triste aún por lo que presumiblemente le hizo Elsa, y por la ya pasada boda, sin ánimos en esos instantes mientras degustaba un panqueque de chocolate y un café, recibió una llamada telefónica de parte de Hans – ¿Aló…?– pronuncio a la espera de que le respondiera el molesto pelirrojo.

Hola, Jack. ¿Cómo has estado?– le contesto el pelirrojo al otro lado de la línea telefónica.

Queriendo el quisquilloso pelirrojo saber como le fue después de lo sucedido con Elsa, Jack solo le pronuncio con pereza – Mmm...–.

Dándole poca importancia a su simple expresión, Hans sin dudarlo, rápidamente le informo sin dar detalles – Bueno, si estás bien, necesito verte… Dirigente a mi departamento. Y por favor, nada de preguntarme–.

Colgando al instante y no sabiendo para que lo quiere ver, Jack mira su teléfono celular, y se fija directamente como su pantalla táctil al instante se termina apagando.

Cuestionándose en más de una ocasión para que lo quiere ver, Jack se levanta de la mesa del restaurante y rápidamente se dirige hasta la ubicación dada por el misterioso cobrizo.

Habiendo llegado a su destino y estando a poco de subir las escaleras del departamento de Hans, Jack recibe una nueva llamada telefónica de parte del susodicho pelirrojo; al responderle, el peliblanco le dice molesto – ¿Y ahora qué?–.

No escuchando por unos cuantos segundos la voz de Hans y estando a poco de colgar, recibe la respuesta de lo que deberá hacer ahora – Ha habido un cambio de planes. No tienes que venir a mi departamento, reúnete conmigo en la cementera a las afueras de la ciudad–.

Inclinado levemente su ceja ante la nueva indicación y habiendo escuchado la voz del pelirrojo algo misteriosa, Jack le pregunta muy dubitativo – Hans, ¿qué estás haciendo?–.

Nada que no harías tú– le contesta, en tanto y nuevamente le cuelga a Jack sin darle ningún detalle.

Preguntándose para que lo quiere ver, Jack se dice asimismo mientras llama a un taxi – ¿Qué yo no haría...? ¿Por qué será que no me lo creo?–.

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Al llegar al lugar solicitado y habiendo esperado varios minutos, al final logra ver al maleante pelirrojo llegar hasta el destino establecido.

Mirando a Hans llegar con una camioneta que no es la suya, de manera repentina Jack se le acerca al cobrizo y le pregunta – ¿Qué rayos ha pasado? ¿Por qué tienes el coche de Alistair?–.

Atónito ante lo que en esencia no es de Hans, y dándose cuenta de que la robó la camioneta, el pelirrojo le dice al peliblanco, con mucha rabia en su semblante y confesándole – Ese pedazo de mierda... No me extraña que la gente lo apuñale por la espalda...–.

Rodeando en una caminata desesperada el coche y fijándose en que Hans se apropió de algo que no le pertenece, sin más que hacer y asustado, Jack le pregunta con intriga – ¿Qué hiciste?–.

Estando parado y observando fijamente como Jack se le acerca desesperado, Hans repentinamente se cruza de brazos, mientras le comenta con mal humor – Puto miserable. ¿Sabes? No entiendo cómo pueden relacionarse con gente como esta, Jacky. En serio. Es que no...–

Desesperado y con miedo en su rostro, Jack se le acerca a Hans y lo encara mientras le grita en una insistencia – ¡Hans! ¡Responde la puta pregunta!–.

Mirando sus facciones aterradas en su rostro, Hans con una sonrisa maliciosa retrocede unos cuantos pasos y en eso le informa – Le pedí que firmara un acta de divorcio, pero entonces… él se enfadó un poco, así que... Lo admito, yo también me enfadé un poco–.

Jack al escuchar la palabra "acta de divorcio", en ese preciso momento, inclina una de sus grandes ceja y le pregunta con algo de duda – ¿Acta de divorcio? ¿Le hiciste algo acaso?–.

Ante su cuestión, Hans cambia su postura arrogante a una amenazante y en eso le dice confrontándolo – ¿Pero por cual clase de puto animal me tomas? No. No lo mate–.

Aliviado ante su burdo esclarecimiento, Jack suspirar suspicazmente y en tanto ladea su cabeza hacia atrás – Mierda–.

Pensando únicamente que Hans solo intento obligar a Alistair a qué firmara el papel de divorcio para que dejara a Elsa. Su mentalidad cambia cuando se da cuenta que Hans le confiesa lo que evidentemente es lo peor que le puede pasar a una persona que es privada de su libertad – ¡Pero he secuestrado a nuestra gatita!–.

Innegablemente, Jack exclama asombrado al ver como el mismísimo Hans, extrae del maletero y entre sus brazos a la pobre chica, la cual está amordazada y atada de su brazos y piernas.

En efecto, Hans secuestro a Elsa.

Habiendo llorando bastante, vestida únicamente con su ropa para dormir y deslumbrando su pelo rubio suelto, la joven los mira a ambos, en tanto Hans le sonríe a Jack.

Parpadeando de forma espontánea y creyendo que se trata de todo un sueño, Jack se cubre la boca mientras maldice lo que Hans hizo – ¡Oh no! ¡Oh mierda! ¿Qué rayos has hecho?–.

Riéndose mientras carga a Elsa y la lleva hasta la puerta del copiloto de la camioneta, el mismo pelirrojo le dice – Te acabo de decir lo que he hecho... Pues...–.

Maldiciéndose una y otra vez, el peliblanco, exclama ya muy asustado y sabiendo que Alistair los buscará y los matará a ambos – ¡Oh mierda!– aceptando ayudar a Hans, le abre la puerta del copiloto y deja que Hans siente a Elsa en el asiento del copiloto, en tanto le informa – Por desgracia, creo que vamos a tener que escondernos durante un pequeño tiempo, mientras... Ya sabes... Planeamos volverlo a ver…–.

Mientras logra acomodar a Elsa en el asiento, Hans se dirige hasta la puerta del piloto y en eso entra al vehículo, en tanto agrega a lo que dijo – Conozco un sitio al que podemos ir, un lugar muy tranquilo. Para una escapadita, por así decirlo. Una cabaña en el bosque. ¿Sabes a lo que me refiero?–.

– Si...– le contesta el aterrado y tembloroso chico, mientras abre la puerta trasera del vehículo y entra a este para acompañar al desquiciado colorado y a la aterrada y secuestrada joven.

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Una vez que llegan a la cabaña alejada y escondida de la ciudad, ambos hombres sacan a Elsa del vehículo y la llevan al interior del lugar.

Atándola en una silla, empiezan posteriormente a pensar que hacer con la chica, sabiendo que Alistair en el fondo les pisa los talones.

Habiendo dado vueltas por todo el interior del lugar y por detrás de la silla donde está la joven blonda, Jack estando desesperado, no duda en preguntarle a Hans – ¿Y qué se supone que haremos? Alistair nos va a matar por lo que hicimos–.

Mofándose de la desesperanza y la preocupación que tiene Jack, el sagaz pelirrojo le dice con una sonrisa presuntuosa – No nos matará. Lo que quera es vernos quien sabe donde… O tal vez sí…–.

Estando el peliblanco muy preocupado y viendo que Hans no muestra ni un signo de preocupación, le grita con miedo, lo que es – ¡Eres un maldito loco, Hans!–.

Riéndose del mismísimo peliblanco, no puede evitar responderle en ese mismo instante con una pregunta y con una sonrisa maliciosa – Ay, Jack, ¿Qué tiene de malo lo que hice?– posicionándose el peliblanco enfrente, le dice – Mucho–.

Volviéndose a reír, Hans camina hasta su refrigerador y de el extrae una soda.

En tanto bebé su refresco, le pregunta rápidamente – ¿Acaso ibas a dejar que ese puto se saliera con la suya?– tomando asiento en su sofá y estando muy cerca de la silla donde está Elsa, agrega – No dejo que Elsa eligiera y engaño a todos diciéndoles que ella lo había elegido a él–.

Mirándolo fijamente y estando aún parado en el misma posición, Jack le pregunta con el ceño fruncido – ¿Qué?– negándose a pensar en que en verdad fue así, Hans le contesta y le reitera – Pensaste que Elsa lo había preferido a él, porque era el más limpio en las reuniones–.

Negando mientras chasquea sus labios de manera disciplinaria, Hans le añade a su aclaración mientras se recuesta en su sofá y cruza sus piernas – Pues, le salió bien el plan a Alistair–.

Dándole un sorbo a su bebida, rápidamente la arroja hacia el bote de basura más cercano, y al instante se levanta para posicionarse delante de Elsa y verla de cerca.

– Bien...– le dice a la joven, mientras toma la cinta adhesiva que tiene en la boca y se la retira de forma espontánea y brusca.

Habiendo liberado su boca, la chica repentinamente grita ante el pequeño dolor que sintió – ¡Aaaaaaaaahhhh!–.

Asustada y pensando que tanto Jack como Hans la van a lastimar, al instante comienza a gritar por ayuda – ¡Auxilio, que alguien me ayude!–.

Moviéndose de un lado a otro para liberarse de las ataduras, se desespera al ver que todo es inútil.

Tratando de tranquilizarla, Jack interviene y en ese preciso momento la toma de los hombros, en tanto le pide que se calme – Shhh, Elsa tranquila…–.

No pudiendo controlar sus lágrimas, la joven vuelve a gritar sin ningún rodeó – ¡Fui secuestrada! ¡Auxilio!–.

Hans una vez que la mira totalmente descontrolada y aterrada le comenta a Jack mientras se mofa de la chica – Bueno, al menos. Ya tengo lo que quiero…–.

Logrando hacer que Jack se ponga de pie y apartándolo de la joven, Hans se posiciona ante ella, y en eso extrae de su bolsillo una navaja, mientras intenta romperle su pequeña camisa para dormir a la joven.

Percatándose de la evidente maldad que evoca el mismísimo pelirrojo, Jack interviene deteniéndolo y diciéndole mientras le sostiene la mano que trae la navaja – Espera, Hans. Mientras yo este aquí no lastimaras a Elsa. Tu amada obsesión, no existe–.

Mirándolo el colorado en esos instantes y con cierta intriga, al final reflexiona un poco y en eso le dice – Ah, está bien…–.

Tomando la palabra y cruzándose de brazos como una figura autoritaria que va a interrogar a un sujeto, Jack empieza primero diciéndole a la joven – Elsa, te tuvimos que…–.

Observándolos a ambos con repudio, Elsa lo interrumpe a Jack y luego sin importarle nada, que volver a casa, le pregunta – ¡Jack! ¿Por qué me secuestraste?–.

Poniéndose en la misma posición que Jack, Hans la cuestiona ante porque la molestia sobre el secuestro – ¿Qué? ¿Acaso estabas bien viviendo con Alistair?–.

En ese preciso momento, tanto Jack como Hans se terminan dando cuenta de que esas tres semanas no fueron en vano, ya que Alistair logro manipular a Elsa, con tal de que está última lo amara – Yo... Es mi esposo– les dice a ambos, en respuesta.

Negando sutilmente, Hans le informa – Dejará de serlo, gatita, hasta que firme está acta– rápidamente de su saco, extrae y le muestra el papel de divorcio.

Mirando con detenimiento el papel y después de unos cuantos segundos, la platinada manipulada, negando que la vayan a obligar a firmar algo falso; termina bajando su cabeza de manera repentina y entristecida – Es mi esposo…– musita.

Jack sintiéndose culpable por lo que le hizo Alistair, la termina llamando por su nombre – Elsa…–.

Triste y sin levantar su cabeza, les vuelve a decir que quiere volver – Quiero regresar a casa…–.

Muy coludidos por la forma en que Alistair la manipuló, tanto Hans como Jack se miran mutuamente, y en eso el mismísimo pelirrojo le comenta a Jack – Creo que Elsa se acostumbro a vivir con él–.

Volviendo a dirigirle la mirada, rápidamente Jack le pregunta el porque lo prefiere ahora a Alistair – ¿Por qué quieres volver con él? Hizo Hans esto para que reconsideres y elijas bien–.

Levantando su cabeza y mirando tanto a Jack como a Hans, Elsa al instante le confiesa al mencionado peliblanco el porque de su tal osada decisión – Jack, Hans... Estoy embarazada, apenas hace una semana me enteré. Estoy esperando a su hijo–.

Al escuchar su confesión, no puede evitar Jack exclamar muy sorprendido y petrificado – ¡Oh Dios mío!–.

Asimismo, Hans estando también sorprendido ante la confesión de la blonda, no puede evitar comentarle a Jack – Si. Maldito, no solo se casó con ella, también ya nos la dejo con una criatura en su vientre–.

Atónitos ambos hombres, empiezan a negar y a maldecir mentalmente a Alistair.

Comenzando a dar pequeñas vueltas alrededor de la joven, Jack rápidamente le pregunta a Hans – ¿Y ahora qué?–.

Levantándose medianamente en hombros, le dice en respuesta y sin ideas – Vamos a citarlo en las afueras de la ciudad. En la refinería–.

Asintiendo mutuamente y poniéndose de acuerdo, y estando algo perturbados también, deciden llamar a Alistair.

Hans deja de dar las pequeñas vueltas, y rápidamente saca su celular de su saco y en eso, sin dudarlo marca el número de Alistair.

Aclarándose la voz, lo saluda con un tono aterciopelado al rubio – Hola, mi buen amigo, Alistair, yo…–.

Mirando a Jack con una sonrisa presuntuosa y creyendo que Alistair le va a responder con miedo, se termina retractando mentalmente al escuchar la voz furiosa del rubio, el cual le exige el paradero de la joven blonda – ¡¿Dónde está mi mujer, hijo de puta?!–.

Regresando a su semblante arrogante, Hans le dice – Te entregaremos a Elsa hasta que firmes el documento de divorcio–.

Habiendo escuchado las palabras "te entregaremos", Alistair rápidamente lo cuestiona a Hans – ¿Te entregaremos?–.

Dándose cuenta de que Hans secuestro a Elsa en complicidad con otro sujeto, rápidamente le pregunta – ¿Tú y quién más, tramaron esto?–.

Mirándose mutuamente Hans y Jack durante la llamada, Alistair lo menciona de forma interrogativa al desconocido sujeto que sabe que se trata del mencionado peliblanco – ¿Jack?–.

– Supongo– le responde Hans mientras se levanta en hombros y le confirma que efectivamente, Jack está también implicado en el secuestro.

Al saber que ambos han secuestrado a Elsa, Alistair no duda en gritarles a ambos durante la llamada telefónica – ¡Hijos de puta!– agrega mientras se escucha que golpea algo – ¡Voy a matarlos y…!–.

Riéndose mentalmente el pelirrojo, este mismo le indica como si fuera una extorsión – Si llamas a la policía, despídete de Elsa, porque nunca la volverás a ver–.

Escuchando su aparente amenaza, Alistair les vuelve a gritar sus malsonantes palabras – ¡Putos de mierda!–.

Hans estando a punto de colgar, le dice como última cosa – Nos vemos en la refinería, afuera de la ciudad…–.

Sin decirle algo más, Hans rápidamente le cuelga a Alistair, mientras mira a Jack y le dice – Bien, andando…–.

Encaminándose a la salida de la pequeña cabaña, Jack le dice a la joven – No nos tardaremos, Elsa–.

Estando aún triste la dulce chica, está última le insiste en que quiere regresar a casa – Quiero irme…–.

Negándose el peliblanco a dejarla sola, rápidamente entra de nuevo al lugar, y en eso le prende la televisión para evitar dejarla sola y evitar que se aburra – Este… Te dejare la televisión prendida–.

Viendo a Jack por última vez, este mismo le dice antes irse y cerrar la puerta – Nos vemos–.

Dejando el lugar y subiendo al vehículo que Hans previamente había robado, Jack algo preocupado le pregunta dentro del antes mencionado auto – Alistair quera matarnos, espero vayas armado–.

Asintiéndole, Hans le dice – Claro–.

– Okey, vamos– le contesta Jack mientras el conduce hasta el lugar de reunión donde verán a Alistair.

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Llegando al lugar establecido y de reunión, se dan cuenta que Alistair ya estaba en el sitio antes que ellos.

Al bajar del vehículo, tanto Jack como Hans, no puede evitar este último saludar al molesto rubio – Hola, Alistair... Nosotros, queremos que…– no logrando terminar su aparente y alegre saludo, Hans es interrumpido por Alistair, quien le pregunta por el paradero de la chica – ¿Dónde mierdas está Elsa?–.

Negándose rotundamente a decirle donde está la joven, Hans le pregunta – ¿Para qué quieres a Elsa? Queremos que te divorcies de ella– agrega mientras extrae de su saco, el documento de divorcio – Así que… Firma este documento–.

Extendiendo su mano para que Alistair se acerque y tome el documento; este último manteniendo una distancia considerable, en tanto los mira furtivamente a ambos chicos, y observando el papel, rápidamente le dice a Hans – No voy a dejar a mi mujer porque tú lo digas–.

Cambiando su semblante de alegre a serio, Hans le re memoriza – Engañaste a todos, menos a nosotros dos–.

– Si, ¿Y qué harán al respecto? ¿Le dirán a todo el mundo por ello, incluidos a los padres de Elsa?– al instante, Alistair los cuestiona ante su evidente descubrimiento que hicieron en su contra.

Y rápidamente les informa en tanto se prepara para confrontarlos aún más – Saben que Elsa está embarazada, y no tardará en darme pronto a mi hijo–.

Caminando en círculos los tres chicos, Hans le contesta al rubio, mientras lo señala y Jack lo sigue en esos lentos círculos de confrontación – Tú hijo cuando nazca no sabrá quien eres…–.

Refutándole que está equivocado, Alistair le dice – Elsa se lo dirá– espontáneamente, Hans le responde corrigiéndolo – Elsa no le dirá nada al niño–.

Sintiendo que ambos se saldrán con la suya, Alistair no duda en desenfundar su pistola y apuntarles a ambos chicos, en tanto les pronuncia su latente amenaza – Voy a matarlos a ambos–.

Al ver el arma, Hans no duda en reírse y en decirle con presunción – Ja ja ja ja, si nos matas, no te diremos donde esta…–.

Amartillando el arma y mirando fijamente a ambos, se da cuenta que no le tienen miedo, ante eso les grita con tanta rabia – ¡Malditos hijos de puta!–.

Añade mientras reiteradamente les apunta a ambos con el arma – No tendré piedad en matarlos a ambos–.

Riéndose el pelirrojo y tomando una distancia alejada y considerable de Jack, al instante también desenfunda sus dos armas – Está bien– dice al apuntarle a Jack con una de sus dos pistolas.

Apuntándole a ambos, no duda en ese instante, Jack en cuestionarlo al sagaz pelirrojo ante lo que está haciendo – ¿Hans? Creí que estábamos juntos en esto–.

Evidenciándose su rotunda traición hacia el peliblanco, Hans le informa el porque de su tal atroz acto – Una vez que mate a Alistair, ella te eligiera y quera estar contigo–.

Tratando de convencerlo de que no será así, Jack niega y le dice – No es así, créeme que no…–.

No creyéndole en nada, Hans le contesta en tanto da vueltas junto a Alistair y el mismo peliblanco – Claro que sí. Te mueres y haré lo que quiera… Incluso, voy a satisfacerme con su cuerpo y sus lindos pechos de leche…–.

Jack al escuchar la declaración de Hans, no tarda en darse cuenta y en pensar que Hans es un verdadero monstruo, entre los tres – ¡Eres un bastardo degenerado!–.

Sin siquiera dudarlo, Jack saca una pistola que su hermano Bunnymund le había dado y que debía utilizar como defensa personal, pero que ahora iba utilizar para apuntarle a Hans y también a Alistair.

Dispuestos a matarse los tres y estando estancados en un punto muerto entre quien va a jalar el gatillo de manera rápida y quien va a morir primero, Alistair les dice – Si. Nunca habrá una amistad entre ninguno de nosotros–.

En esos instantes se presencia lo que es un aparente duelo a la mexicana.

Dando círculos y listos para jalar los gatillos de sus pistolas, rápidamente se miran mutuamente y con las ansias de que todo acabe de una vez y por todas.

Empezando el tiroteo, cada uno se dispara para contenerse y tratar de matarse.

Esquivando furtivamente los disparos, Jack al instante se esconde detrás de un carro de carga pequeño.

Al prenderlo y usarlo como una distracción, en medio del tiroteo entre Hans y Alistair, el pequeño carro acelera su velocidad y sin nada que lo detenga, se estampa contra un tanque de combustible, abriéndolo de golpe y esparciendo su abundante líquido ámbar por todo el suelo.

Abierto el tanque por la abertura, termina este mismo bañando al desquiciado pelirrojo, el cual grita al sentirse completamente húmedo y pesado en sus prendas, y al saborear ligeramente el líquido ámbar – ¡Aaaaaahhhhh! ¡No! ¡Hijos de puta, no se saldrán con la suya!–.

Mirando Jack como el líquido lo impregna a Hans en su totalidad y como este apenas se puede mover, no puede evitar exclamar atónito – ¡Dios mío!–.

Mientras intenta caminar el pelirrojo y alejarse del lugar donde está esparcido el abundante líquido, grita como última frase – ¡Elsa es mía!–.

Alistair estando a cubierto en una zona alta y siendo expectante de lo que hará, le dice como última cosa a Hans – Eres tú o yo…–.

Apuntando su arma en dirección al líquido y no dudando en jalar el gatillo, Jack le grita que no lo haga – ¡No, Alistair!–

Sin que nadie lo detenga, ni siquiera Jack, Alistair le dispara al combustible, y ante eso provoca un gran incendio.

Con el disparo hecho, las flamas y las llamas rodean el cuerpo vivo aún del pelirrojo, el cual grita ante el fuerte dolor que siente en todo su cuerpo, signo de que se está quemando vivo – ¡Aaaaaaaaahhhh…!– intentando asimismo escapar de su terrible final, no lo consigue debido a que el tanque de combustible explota y lanza su cuerpo contra un contenedor de metal cercano.

Aterrado, Jack se va en una carrera a fijar, y al ver el cuerpo sin vida y todo desfigurado de Hans, musita entre dientes – Dios mío…– efectivamente, se da cuenta de que Hans está muerto.

– ¡Ahí tienes a Elsa, bastardo de mierda!– le grita Alistair con una sonrisa sádica al ya inerte cuerpo del pelirrojo.

Viendo que Jack está parado enfrente del cuerpo de Hans, no duda en apuntarle con su pistola y decirle – Solo quedas tú. Jack Frost–.

Al instante le comienza a disparar a Jack.

Esquivando este último los disparos, decide perseguirlo y hacerlo entrar en razón, ya que probablemente uno de los dos termine muerto o herido.

– Alistair, hablemos. Por favor– le ruega mientras lo persigue a lo más alto de una torre que se encuentra en la refinería.

Asustado en el fondo, Alistair sube a lo más alto de la torre, y sin importarle que ya no tenga munición.

Intentando hablar con él y hacerlo entrar en razón, Jack le grita al rubio, mientras sube de igual forma a la torre – ¡Alistair!–.

Al llegar a la parte más alta de la torre, Jack se prepara ante lo que sea, incluso sintiendo mucho miedo de que Alistair lo intente matar.

Habiéndose escondido este último, se le lanza y lo derriba de una sola embestida.

Tomándolo bruscamente de su camisa y estando sobre él, Alistair lo comienza a golpear mientras le exclama sumamente molesto – ¡No dejaré que te salgas tú también con la tuya!–.

Recibiendo unos cuantos golpes, Jack le contesta con algo de dificultad ante los no tan dañinos golpes, debido al miedo – Alistair, detente…–.

Desesperado y temblando, Alistair es apartado de un golpe por Jack, quien le grita ante su fuerte manotazo – ¡Aaaahhh!–.

Logrando quitárselo de encima, Jack se levanta y se esconde del otro lado de la estructura de la torre, en tanto Alistair lo comienza a buscar desesperadamente y tratando de estar al tanto por donde atacará el peliblanco – ¡¿Dónde estás, hijo de perra?!–.

Estando cerca de encontrarlo, es emboscado por Jack quien lo embiste y le grita un alto – ¡Dije basta!–.

Al embestirlo y empujarlo, Jack, logra hacerlo colgar de la parte más alta de la torre, y por afuera del barandal, mientras lo sostiene de su muñeca.

Tratando de evitar soltarlo, Jack le dice – Por favor, Alistair, no te soltaré. Te pido que no te sueltes–.

Siendo un poco más pesado que él, Jack exclama con algo de dificultad mientras lo sostiene de su muñeca – ¡Ahhh!– agrega al percatarse que Alistair no hace el intento de aferrarse y tratar de salvarse – Alistair… ¡Rrrr!–.

Entre dientes y costándole trabajo tratar de mantenerlo a salvó, le informa con esfuerzo – Está bien. Voy a decirte donde está Elsa... ¡Rrrrr!– jadeando por el esfuerzo físico de mantenerlo agarrado, le confiesa – Se que la amas y estás esperando junto a ella a tú primer hijo…–.

– Ella te ama. Más que a nadie– le informa, tratando de hacerlo entrar en razón.

Entristecido Alistair y mirándolo a Jack con una facción de desesperación, le murmulla su nombre – Jack...– asimismo, el peliblanco lo llama también al joven rubio – Alistair...–.

Preocupados ambos ante la situación en la que se encuentran, Jack lo logra convencer de que Elsa lo quiere – Elsa te necesita, Alistair, créeme… Te ama–.

Convencido ante lo dicho, Alistair se aferra a la muñeca de Jack.

Mostrándose contento y sabiendo que Elsa lo necesita ahora y más que nunca, y más aún que serán padres, acepta que Jack lo ayude.

Pero…

– ¡Mentiroso! ¡Quieres a Elsa para ti!– le grita furioso al agarrar a Jack de su brazo y acercándosele de manera brusca para repentinamente darle un fuerte cabezazo.

Jack al recibir el fuerte golpe traicionero del rubio en su cara, no puede evitar soltarlo a Alistair, y agarrarse su cara adolorida – ¡Auch!– exclama al momento en que se agarra su propio rostro.

Al percatarse en ese instante en que lo soltó a Alistair y escuchando su grito – ¡Aaaaaaaaahhhh!–rápidamente se va a asomar pero ya es demasiado tarde.

Al fijarse se da cuenta de que Alistair está en el suelo con un charco de sangre que brota por debajo de su cuerpo, en especial por debajo de su cabeza.

Aterrado al ver la dantesca escena y tratando de que no llegara a pasar eso, Jack le grita al inerte cuerpo del rubio – ¡Alistair!–.

Mirándolo desde esa enorme altura y aferrándose al barandal, no puede creer que haya pasado eso.

En efecto y mientras se retira lentamente, se da cuenta de que no sobrevivió. Alistair al igual que Hans, termino muerto.

Muy conmocionado ante la muerte de ambos, Jack al final decide regresar con Elsa.

Entra al vehículo que Hans le había robado a Alistair y sin nada más que hacer, emprende el rumbo de vuelta a la cabaña donde habían secuestrado a Elsa.

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De regreso a la cabaña y una vez que entra al interior del mencionado lugar, Jack entra algo petrificado, al no saber que decirle a Elsa.

– Elsa…– la llama por su nombre, en tanto se le acerca y se le posiciona enfrente a la distraída joven que estaba viendo en ese momento las caricaturas.

Mirándolo enfrente, Elsa le corresponde, llamándolo igual y ladeando la cabeza – Jack...– observándolo con un semblante de confusión y frunciendo ligeramente el ceño, la chica le pregunta – ¿Qué sucede? ¿Paso algo?–.

Mordiéndose el labio al no saber que decirle, decide y opta por desatarla y liberarla mientras escuchan como la televisión corta la trasmisión de sus caricaturas y al instante empieza a informar lo que sucedió en una refinería cercana – Noticias de última hora… Hace una hora fueron encontrados sin vida, los cuerpos de los jóvenes empresarios de Krei Tech y Isles Corp Company; Alistair Krei y Hans Westergaard… Según los reportes indican que ambos se mataron por conflictos personales dentro de las organizaciones a las que pertenecían, asimismo se busca a la joven Elsa Linton, la cual era la esposa del joven Alistair, y que se cree, el joven Hans Westergaard secuestro en un acto vengativo y…–.

Estando libre y habiendo observado las noticias, Elsa se gira hacia donde está el chico y en eso lo abraza a este último, en tanto niega que lo que dicen las noticias sean verdad.

– Jack...– pronuncia entre ligeros sollozos, la joven.

Correspondiéndole el abrazo y acariciándole su largo y suave cabello, Jack la consuela y le comenta con algo de motivación – Estaré contigo, Elsa. Vamos, necesitamos irnos…–.

Separándose ligeramente de la chica, Jack la ayuda y la encamina hasta afuera de la cabaña, en tanto la misma joven le pregunta lo que la aterra una vez que nazca su hijo y quiera saber quien es su padre – ¿Cuándo nazca mi bebé, que le diré?–.

Poniéndole esa interrogante en un punto algo complicado y difícil, Jack le contesta mientras van saliendo lentamente del lugar – Aún no lo sé. Ven…–.

Saliendo de la pequeña cabaña, Jack se da cuenta y sabe que el bebé de Elsa, ya no tiene y nunca verá a su padre… A menos que cambie eso.

Abandonando el lugar definitivamente, entran a la camioneta y luego emprenden rápidamente un viaje a un rumbo desconocido.

Sobreviviendo.

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Epílogo.

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Tiempo después…

En el crucero del señor Alucard y con la presencia de varios invitados en el lugar, incluida la familia de la desaparecida blonda, un niño pequeño y de cabello pelirrojo, corre desesperado en busca de su madre – Mamá, mamá…–.

Mientras la busca entre el gentío de invitados a la embarcación, lleva en sus manos cargando a una pequeña niña rubia de unos dos años de edad.

Al encontrar a su madre, el pequeño niño de unos siete años de edad, llega para avisarle sobre un pequeño incidente que ha ocurrido con la pequeña.

Viendo a su pequeño hijo, la chica procede a saludarlo mientras se inclina ligeramente – Dennis. Hola mi niño, dime cielo, ¿Qué sucede?–.

Estando algo triste y asustado al no saber como lidiar con el problema, le informa su preocupación, el pequeño niño – Jaqueline, no deja de llorar y ha estado vomitando–.

Instantáneamente, la joven Mavis Alucard mira a la pequeña niña, la cual está sumamente asustada y no deja de hacer berrinches.

Intentando en vano calmarla, le dice de manera dulce y cariñosa – Oh, ¿qué tienes, dulce bebita?– en tanto la mira y la toma en sus brazos para mecerla, la niña no para su llanto.

Nerviosa e insegura al no saber que hacer, la joven pelinegra se le acerca a su marido, el algo torpe mensajero y corresponsal de correos, de nombre Johnny.

Estando cerca de él, el chico no duda en acercársele a la joven y mirar ambos a la nena de dos años.

Intentando calmarla ambos, el chico le dice a su pareja – Seguro son los cólicos. Está algo pálida, moqueando y además si está…– no terminando lo que estaba diciendo, se ve interrumpido por la pequeña, la cual al instante le lanza su pequeño pero desagradable vómito.

– Vomitando…– dice, después de tener su cara completamente embarrada en vómito.

Mavis al darse cuenta de que no podrán solucionar el problema que tiene la pequeña, decide llamar a alguien cercano a la pequeña niña.

– ¡Anna!– grita el nombre de la hermana de la desaparecida blonda.

Estando ocupada y hablando sobre su afamada empresa, la joven pelirroja se ve en la forzosa necesidad de terminar su conversación de forma abrupta con la gente – Discúlpenme un momento…– dirigiéndose rápidamente hasta su amiga Mavis, la pelirroja instantáneamente le pregunta – ¿Sucede algo, Mavis?–.

Mostrándose algo descontenta y nerviosa, la chica pelinegra, le informa y también le pregunta con desagrado – Mi hijo me dijo que Jaqueline ha estado vomitando y no deja de llorar, ¿Sabes dónde está tu hermana?–.

Aparentemente Elsa estaba desaparecida pero después de lo que había pasado bastante tiempo atrás, ahora era madre de una niña, que era el reflejo de un hombre que alguna vez existió.

Respondiendo y no sabiendo donde esta su hermana, le responde con confusión – Elsa… Sinceramente no se donde esta, pero dame a Jaqueline y haber que puedo hacer–.

Asintiendo la joven pelinegra y entregándole a la niña a la pelirroja, rápidamente Mavis se retira a ayudar a limpiarse el rostro empapado en vómito, a Johnny.

Arrullándola con el fin de que deje de llorar, en tanto se dirige hasta su esposo para hacerle compañía, la joven pelirroja le dice con canticos dulces a la pequeña – Tranquila, mi dulce… ¡Aaaahhh!– irremediable no logra terminar su dulces palabras debido a que la niña al instante le termina vomitando su vestido verde.

Logrando llegar hasta su pareja, Kristoff, este último al verla algo extraña y evitando que la vea, le pregunta – Anna, ¿Pasa algo?– al girarse y responderle, le informa lo que sucede – Jaqueline vomito en mi vestido–.

Casi vomitándose Kristoff, al ver el desastre en el vestido de su pareja, no duda en preguntarle el paradero de la madre de la niña – Mierda, ¿dónde rayos está Elsa?–.

{-}

Dentro de un almacén oscuro e inerte y con demasiada dificultad para mantenerse en pie, una pareja disfruta a más no poder, tocarse y besarse como pueden.

Estando desnuda y contra la pared es penetrada por Jack, quien mientras la complace, la logra sostener de su cadera con una de sus manos mientras se mueve en un vaivén salvaje de embestidas.

Sosteniéndola de la cadera e introduciéndole un dedo en la boca, para acallar sus jadeos de placer, Jack le pregunta con algo de dificultad ante los movimientos que la vuelven loca a la jovial platinada – ¿Te gusta, gatita?–.

Saboreando su dedo como si fuera un caramelo, con dificultad le logra decir – Tócame, Jack…–.

Estando tan sonrojada ante los movimientos de fricción que Jack le proporciona, la chica empieza a gritar ligeramente, pero en eso, el peliblanco le da un beso para evitar que exclame a los mil vientos su reconfortante placer.

Mientras la joven es tocada sin pudor por el apuesto peliblanco, este último amasa uno de sus pechos redondos.

Con el placer desenfrenado y fornicando con tanta fuerza y locura, Jack le aprieta ligeramente los pechos a la joven blonda, lo cual inevitablemente produce que sus pechos expulsen un poco de leche, lo que provoca en última instancia a que Jack enloquezca ante la sensualidad que su pareja desprende.

Sonrojándose ambos, Jack pega su frente con la de la chica mientras la penetra con más profundidad y le levanta una pierna para acelerar más sus embestidas.

– ¡Ah! Elsa, estoy cerca– le informa mientras cierra sus ojos y la abraza.

Al abrazarla, la joven es levantada por el peliblanco, que siente como Elsa le rodea la cintura con sus piernas.

Fundiéndose como una sola alma, Jack repentinamente deja de embestirla a la blonda, y subsecuentemente termina derramando su semilla dentro de la joven – ¡Oh!–.

Expulsando ambos sus propias sustancias y jadeando ante la liberación de las mismas, y después de unos cuantos segundos, Jack le dice a Elsa con un tono acelerado – Te amo– al instante, Elsa le corresponde con la expresión y le dice – Y yo a ti–.

Descansando unos cuantos segundos después de consumar su desenfrenado placer, la voz de Anna suena por afuera, buscando a la desaparecida platinada – ¡Elsa!– al escuchar a su hermana, rápidamente la joven blonda levanta su vestido y se arregla, asimismo, Jack también se arregla para salir y afrontar el pequeño problema.

Fingiendo que andaban por ahí, salen del almacén sin que nadie los vea.

Al toparse con la pelirroja, Elsa la saluda a esta última, en compañía de Jack – Hola, veo que traes a Jaqueline en tus manos…– señala a su propia hija, la despampanante blonda.

Mostrándose molesta, Anna le informa lo que la pequeña niña inevitablemente hizo – Elsa, arruinó mi vestido, será mejor que verifiques que le sucede–.

Suspirando ante la molestia de su propia hermana, Elsa toma en sus brazos a su pequeña hija y sin más que agregar, la lleva al baño, mientras se despide del peliblanco – Jack, me permites…–.

Entrando al baño junto a su nena de dos años, para revisarla y atenderla como debe ser, Anna consecutivamente entra detrás de Elsa, en tanto comenta – Me voy a cambiar–.

{-}

Todo el día había llegado a su fin.

Habiendo anocheciendo, ya había llegado el momento justo para dormir y descansar.

Mientras Elsa se quitaba su maquillaje y estaba a poco de acostarse, Jack estando ya acostado y con su laptop, le informa una noticia algo relevante – Fiu, que día… Anna, me dijo que todo ha ido como viento en popa con la absorción de las empresas Krei Tech y Isles Corp Company. Pronto las tomaremos más a fondo–.

Quitándose definitivamente su maquillaje y entrando de llano a la cama, Elsa le contesta al peliblanco, en tanto lo abraza y este le corresponde el abrazo – Que alivio. Me alegro mucho–.

Dejando la laptop en la mesita de noche y apagando las luces, proceden finalmente a dormirse tranquilamente y como pareja que ahora son.

Reflexionando la gran aventura que hubo en el pasado, Jack después de unos cuantos minutos de ya estar cerca de dormirse le dice – Elsa...– manteniéndose en la misma serenidad que el peliblanco, la joven le pregunta – ¿Si?–.

Pensando unos cuantos segundos sobre el pasado y no dignándose a recordarle del todo aquellos tiempos, Jack le pregunta con algo de pena – ¿Aún… Piensas en Alistair y Hans?–.

Ladeando sus labios ante su pregunta y sintiéndose un poco incomoda, le dice con un leve tartamudeo – Bueno. Murieron… hace mucho tiempo, lo mejor es olvidarlos–.

– Estoy de acuerdo– le termina afirmando.

Durando unos cuantos segundos más, al instante y sin dudarlo más tiempo, Jack le pregunta mientras aún el está despierto pero la joven ya casi no lo está – ¿Y qué vamos a hacer mañana?–.

Durmiéndose lentamente, la chica le responde, en tanto débilmente ya no puede mantenerse del todo alerta – Lo que tú quieras…–.

– Estaremos todo el día juntos y con nuestra dulce bebita y…– le termina informando Jack a la chica, pero está ya no pudiendo soportar más, al final termina vencida por el cansancio y el sueño.

Mientras la abraza, Jack le termina dando un suave beso en la cabeza a la joven blonda, y luego de eso, sin sueño aún, se levanta de la cama.

Saliendo de la habitación, se dirige a la habitación de su pequeña hija.

Estando en la habitación de la pequeña niña, Jack la carga a la bebé mientras está se encuentra dormida.

Enterneciéndose la empieza a observar en tanto le dice – Te quiero mucho, mi dulce hija–.

Quedándose con ella hasta que el sueño se apodere de él, Jack sonríe, sabiendo que su hija tiene un gran futuro por delante.

Volviendo nuevamente con Elsa y recordando como está última la tuvo a la pequeña niña, al final Jack se termina durmiendo junto a la mujer que ama, sabiendo que el verdadero progenitor de la pequeña niña, murió hace mucho tiempo.

Feliz como nunca y sabiendo que él es el único y verdadero padre para la pequeña niña, Jack finaliza con – Fue un largo viaje…–.

Terminando así está historia.

{-}

Notas del autor:

Hola lector, nuevamente.

Vengo trayéndoles el fic de… bueno este fic.

Desarrollar este fic fue arduo, desde hace bastante tiempo lo tenía en mi cabeza y hasta ahora se los traigo con mucha confianza… Probablemente.

Los cambios y detalles son:

Primero: Originalmente este fic sería algo corto y tomaría como base el Fanfic Veinte de febrero pero la idea de ese fic difirió mucho de las ideas que yo tenía.

Segundo: el apellido Linton, lo lleva la amante del protagonista de Red Dead Redemption 2, Mary Linton, asimismo hay referencias al antes mencionado juego.

Tercero: para Jack, Hans y Alistair me inspire en Franklin, Trevor y Michael; los tres protagonistas de GTA 5. Al inspirarme en estos tres últimos, Hans es el que más se comporta como un lunático, en este caso, Trevor. Como referencia, cuando entra al departamento de Elsa, esa descripción la base en una cinemática de GTA 5, solo que en esta son tres personajes y no dos.

Cuarto: para este fic, idee un final diferente, en el cual Hans, Jack y Alistair se unían después de que Elsa se liberaba y los delataba a los tres contra la policía. Los tres chicos se aliaban y al final nuevamente secuestraban a Elsa para meterla en el maletero del auto y lanzar el vehículo por un lugar alto, matando a Elsa y finalizando así el fanfic.

Quinto: La muerte de Hans y Alistair están inspiradas en la muerte de Trevor y Michael. En este caso, Hans murió como Trevor (quemado vivo) y Alistair murió como Michael (cayendo de una parte alta después de un fuerte golpe que le da a su amigo, Franklin).

Sexto: el secuestro orquestado por Hans y Jack, para esta descripción me base en una pequeña cinemática en la cual Trevor secuestra en complicidad con Michael, a la señora Patricia Madrazo. Mientras en la descripción, Elsa se muestra aterrada, en el juego, el personaje de Patricia manifiesta el síndrome de Estocolmo.

Séptimo: originalmente para este fic, tenía varios personajes pretendientes para Elsa, pero decidí reducirlo a solo tres. De los que pudieron estar con Elsa, hubieran sido: Tadashi Hamada, Hiccup, Bunnymund, Lars (uno de los hermanos de Hans), Eugene Fitzherbert, Kristoff, Adrien y mi favorito y que no es de Disney ni de Dreamworks, Micah Bell, el antagonista principal de Red Dead Redemption 2. Este último lo quería agregar para que fuera más sádico que Hans y Alistair pero al final no lo incluí. En otro fic lo incluiré probablemente.

Octavo: tenía previsto más descripciones con Jack y Elsa, pero estuve seco en ideas; dentro de poco traeré otras ideas.

Noveno y último: la descripción del epilogo la hice en última instancia, no la tenía planeada, pero para hacer esto aún más Jelsa, la agregué. De hecho, la idea también era que Elsa se enteraba que nuevamente estaba embarazada, pero al final descarte esa idea.

Y bueno lector, está historia fue larga y algo complicada de hacer, creo que me pase y tal vez pronto les traiga algo más rapidito y liviano.

Bueno, me despido. Nos leemos pronto y hasta pronto.