Disclaimer: personajes que no son míos, historia mía.
Sin inspiración, bueno solo Bully, un juegazo de Rockstar games.
Para celebrar que está sección ha sido un éxito para mi perfil, les traigo este fic Kristanna.
No sé como haya quedado; si quedo malito… Espero ser castigado por Lady Dimitrescu, dejando que esa giganta se siente en mi cara (Je je, esto último lo saque del vídeo de Vandal, 30 detalles alucinantes de Resident Evil Village).
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Otro fatídico día de clases, el colegio de Bullworth era el centro de la atención casi siempre.
No era mejor que la academia de artes y ciencias Hogwarts, pero si era conocido como el colegio donde alguna vez estuvo e imperó el gran Jimmy Hopkins.
Leyenda dentro de su propia institución, ya que había hecho las pases con todos y se había autoproclamado como el mejor entre los mejores dentro de la gran institución.
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Aquel día, Kristoff quería demostrarles a sus amigos que era el mejor, por ello había empujado a la directora del instituto desde un primer piso, lo cual había hecho que la mujer quedará incondicionalmente desmayada e indefensa.
Después de empujar a la mujer que según sus amigos, era como una "ogra malhumorada", Kristoff fue suspendido por la mujer, tiempo después y cuando está última ya estaba algo estabilizada después del fuerte golpe que se dio.
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Mirando con detenimiento el suelo y estando en la sala de espera, mientras sus padres hablaban con la mujer, Kristoff vio como su amiga y compañera, la joven Anna llegaba hasta el y lo saludaba, en tanto no se dignaba a corresponderle el mismo saludo.
Negando con una ligera sonrisa coqueta, Anna le termino diciendo y preguntando – Kris, solo fue un empujoncito. ¿Por qué estás triste?–.
Casi indispuesto a contestarle, Kristoff le informó con algo de miedo – Mi papá me dirá de cosas por lo que hice–.
Anna al darse cuenta de que su amigo estaba muy triste, decide sentarse a su lado y darle un beso dulce, en tanto le dice – Te doy este beso para que recuerdes que no estás solo, mientras tal vez, si te llamé la atención tu padre–.
En contentándose ante los suaves belfos de la pelirroja, Kristoff le da las gracias – Está bien. Te agradezco mucho por esto–.
Dedicándose una sonrisa mutua, Anna le vuelve a dar un beso nuevamente en la mejilla a Kristoff, y luego le da otro, y luego otro, y luego uno más, hasta que su tentación la hace que lo bese apasionadamente en sus labios.
Mientras lo besa y casi lo abraza, de un momento a otro, la joven pelirroja le musita entrecortadamente – Yo… Lo siento–.
Una vez que se detiene y se separa del rubio, este último se da cuenta de que la chica se sonrojó ligeramente.
Estando algo ataviada por lo que hizo e incluso algo nerviosa, Anna se intenta ir del lugar, pero Kristoff la toma de la mano y le dice rápidamente – Está bien–.
Insegura la joven, le insiste que no es así – No, yo solo te iba a dar un beso en tu mejilla, pero me deje llevar y…–.
Carcomiéndola su deseo interno de volver a besarlo y sabiendo que incluso le gustó al chico, Anna se le arroja en sus brazos al rubio, en tanto se sienta a horcajadas en su regazo y lo vuelve a besar con más pasión.
Mientras están tan concentrados en su beso, al instante no pueden evitar terminar rápido y separarse al escuchar a la directora decirles a los padres de familia, mientras salen de la oficina estos últimos – De hecho señores Bjornman, tengo algo que decirles que les interesara. Parece que su hijo ha estado pintado grafitis en nuestra institución–.
Fingiendo que aún está triste y con su amiga fingiendo que lee, Kristoff escucha el momento en que la directora le informa a él y a su familia, que él estará suspendido unos cuantos días hasta corregir su comportamiento.
Sabiendo el martirio de escuchar a su padre a partir de ese momento; exclamar a los cuatro vientos sus incansables llamadas de atención y siendo insoportables, Kristoff al final solo termina asintiendo.
Presenciando la regañada en su amigo, Anna finge no saber nada.
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Una vez que lo terminan de regañar sus padres y dispuestos a llevarlo a casa, Kristoff le comenta a Anna – Bueno, si que se pasaron–.
Afirmando con un sentimiento de tristeza, la joven le contesta y en eso le recuerda – Si, pero no olvides mi beso–.
Atónito por unos cuantos segundos y mirando para todos lados, Kristoff nuevamente la atrae hacía él, y luego le termina dando nuevamente un beso.
Palpándole su fuerte pecho masculino, Anna no puede evitar pensar que es tan pequeña para Kristoff.
Por su parte, Kristoff no puede evitar pensar en lo dulce que es Anna, por ello mientras la mantiene en el profundo beso, indeciso no pretende ni quiere soltarla.
Debido a la falta de aire, el joven la termina soltando a la chica, en tanto le comenta – Definitivamente no voy a olvidar esto–.
Sonriéndose mutuamente, ambos se despiden, sabiendo que después se podrán volver a ver, pues no es el final y es probable que sea tan solo eso, el inicio de algo verdaderamente conmovedor.
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No dejando de olvidar su beso con Kristoff, y habiendo pasado ya una semana desde que lo suspendieron a este último.
Estando ese día la joven pelirroja junto a sus amigas, le dice en los vestidores de las porristas a su amiga Ariel – Ha pasado desde que lo suspendieron y realmente me gustaron mucho sus labios–.
Siendo varías chicas todo oídos; varías le recomiendan que lo visite, por ello no puede evitar reírse ante las pintorescas recomendaciones.
– Ve a visitarlo. Seguro también te desea– le responde la joven pelirroja de tono sangre, admiradora de los animales marítimos, en tanto se peina con un tenedor como suele ser su propia costumbre.
Indecisa e incluso desconfiada, Anna le pregunta – ¿Cómo sabes que me desea? No lo has visto ni tú, ni yo, en días– una vez que le pregunta y se cruza de brazos, la pintoresca Ariel le dice con simplicidad – Lo sé… créeme, te necesita–.
Retirándose a la cancha con Elsa, Jasmine, Aurora, Tiana, Rapunzel y otras chicas, Ariel deja pensando a Anna.
Pensando únicamente en volverlo a ver y sentir sus labios como aquella vez.
Anna decide tomar la decisión de irlo a ver hasta su casa.
Pero la decisión de visitarlo no será para nada sencilla, debido a que Bullworth es una institución que afuera de sus instalaciones, hay mucha presencia de agentes de la ley, debido a que en tiempos recientes y antiguos, se sabe que los chicos se saltaban las clases o vagaban libremente con sus uniformes por afuera de la academia.
Queriendo ir a verlo, Anna toma la decisión de salir de la institución y buscar a su amigo.
Pasando por callejones sombríos, eludiendo a la policía y corriendo lo más rápido que puede, la joven pelirroja logra llegar hasta la casa de Kristoff.
Estando en su casa, la chica entra por la ventana de manera discreta, pero al entrar un perro Husky Siberiano con un collar rojo le empieza a ladrar.
Atemorizada por el animal e intentando ahuyentarlo, el perro dispuesto a lastimarla a la joven, se ve interrumpido en su cometido al ser llamado por Kristoff, quien logra ver a la joven dentro de su casa, de manera sorpresiva.
– ¿Qué haces aquí?– le pregunta a la pelirroja, mientras calma a su amigo de cuatro patas.
Tranquilizándose ante el susto que le dio el canino, la chica le intenta responder el porque de su presencia – Yo…–.
Viéndola con un semblante serio, el chico le pregunta después de un suspiro levemente pesado – ¿Quieres que te invité algo de beber?–.
Parpadeando perplejamente, la chica le dice mientras le afirma un poco aceleradamente – Si, porque no…–.
Decididos a tomar algo, Kristoff levanta a su perro de nombre Sven, el cual es un canino de pelo blanco y café, pero con un ojo blanco debido a que el canino había sufrido maltrato animal en el pasado por parte de sus antiguos dueños.
Bajando a la cocina y ofreciéndole una soda, mientras se sientan en las mesas del comedor, Kristoff no puede evitar preguntarle – ¿Cómo escapaste?–.
Conociendo la legendaria historia del gran Jimmy Hopkins, y siendo este el único que siempre se saltaba con asombro las clases, Anna le dice de manera perezosa, y en respuesta – No tengo ni idea, pero lo hice–.
Afirmando sobre la valentía de la chica, el joven rubio procede a preguntarle otra cosa – entonces, ¿A qué vienes a verme?–.
Mirando la casa del rubio y sus alrededores, además, evadiendo la pregunta, Anna le comenta – Tienes una casa muy bonita–.
Asintiéndole, Kristoff le responde mientras se levanta de su silla y se dirige al refrigerador para extraer algo de comer – Si, era de mi abuela–.
Nerviosa por decirle la verdad de que lo fue a visitar para darle un beso y probar sus labios nuevamente, le pregunta – ¿Cómo te entretienes aquí? Veo que tus padres no están–.
– Me gusta matar el tiempo en la lectura, pasarla con mi perro, jugar videojuegos o ver películas– le responde mientras enumera las actividades que le gusta hacer.
Convencida de que Kristoff es muy tranquilo como para ser capaz de hacer lo que hizo en la escuela, le dice – Quizá una película–.
Decidida a ver una película, Kristoff le pregunta mientras la mira mutuamente y le sirve un poco de helado en un plato – Okey, entonces, ¿Quieres ver una película?–.
– Si, me gustaría– le contesta mientras acepta el dulce postre gélido.
Yendo a la sala principal de su casa, Kristoff le pone una película del salvaje oeste llamada Vamos a matar compañeros.
Mientras disfrutan de la película, Anna le pregunta dispuesta a acurrucarse en su pecho del atrayente rubio – ¿Podrías calentarme un poco?–.
Disfrutando de la película y no negándose el chico a ser un abrigo para la chica, le dice con confianza – Claro, por supuesto–.
Acurrucándose en el cuerpo de Kristoff, Anna no puede evitar recostar su cabeza en su pecho y escuchar su palpitante corazón bombear, una y otra vez, y mil veces más.
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Pasando unos cuantos minutos de película y completamente quedándose dormida, Kristoff decide apagar el reproductor de video y en eso decide dormirse junto a la joven pelirroja.
Antes de dormirse definitivamente en el sofá de la sala principal, Anna se acomoda en las piernas de Kristoff y le informa ahora sí, el porque de su cometido de irlo a visitar – Quería… Te amo, Kris. ¿Podrías besarme como aquella vez que te suspendieron?–.
Kristoff ligeramente levantándose en hombros le responde ante eso y con una afirmación, y atrayéndola a la joven aún más hacia su cuerpo – Claro, también me gustas mucho. Te amo, yo también–.
Besándose apasionadamente y nuevamente, los dos chicos se ven interrumpidos por la llegada de los padres del rubio, los cuales entre ruidos por afuera de la residencia, se logran escuchar con tanta claridad.
Negándose rotundamente a dejarla ir, rápidamente, Kristoff la lleva en sus brazos a la joven hasta su habitación, en tanto cierra la puerta, la recuesta sobre la cama y le dice – Créeme que no quiero que te vean y me separen de ti–.
Riéndose ligeramente, Anna le dice como última cosa – Descuida, no nos verán. Ahora ven aquí– ante eso la chica mientras está recostada le indica con una sonrisa seductora y con su dedo índice que se acerque.
Sabiendo lo que la joven quiere, Kristoff se quita su camisa rápidamente y dispuesto no solo a besarla sino a algo más, se le acerca en tanto, nuevamente la besa y le va retirando su camisa del instituto.
Terminando así este fic.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente.
Nuevamente con ustedes, les traigo un fic Kristanna, ¿Qué pensaron que está sección solo abarcaría fics Jelsa, Helsa, Sadithur, entre otros? No claro que no.
Bueno, no hay cambios tan grandes para este fic, solo que originalmente sería ambientado en Hogwarts, pero realmente no conozco mucho del mundo de Harry Potter (en caso de que no cancelen Hogwarts Legacy, me voy a esperar a que salga, espero que sea como Saints Row the third, Re-elected y Red Dead Online; unos juegazos)
Y bueno, ya preparo más emparejamientos, unos más locos e inspirados en fics Helsa y otros ni pensados, asimismo ya les preparó más fics para mis otras secciones. No les diré más cosas, ya que Son suculencias secretas je je.
Nos leemos pronto y hasta pronto.
