Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, salvó únicamente la historia que si es mía.
Espero les guste y lo disfruten. Favor de leer hasta el final.
No sé como haya quedado, pero recuerden lector, "Estoy loco".
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Tras papeleos e idas y vueltas durante todo el día en la oficina, Jack se había estresado de manera repentina e incondicional.
Aburrido después de haber trabajado bastante, yacía en su lugar de trabajo, sentado y jugueteando con sus lápices y pequeños juguetes que había llevado de su hogar al trabajo, para distraerse.
Un tanto nervioso al no saber que más hacer, decidió observar a su alrededor.
Varios empleados trabajando como él lo había hecho; con los ojos de desveló y los bostezos sonoros como trompetas, era lo que había visto con tanta complejidad aquel día.
Imitando las mismas acciones que sus compañeros, y un tanto distraído, no se percató del saludo de la hermosa y despampanante señorita Caine, su compañera de trabajo – ¡Hola, Jack!– al girar sus orbes en dirección a la joven castaña, de repente presenció el momento en que la chica se le abalanzó y lo rodeó con sus pequeños brazos alrededor de su fuerte cuello masculino.
Jack al observarla y al sentirla tan cerca, lo único que hizo fue corresponderle con fuerza su abrazo y luego, aludirla a la hermosa chica – ¿Caine? Pensé que estabas enferma–.
Una vez que la separó de su cercanía, y la dejo finalmente libre, optando la joven en sentarse en la mesa que Jack usaba para trabajar, el peliblanco se giró ligeramente en su silla para mirar a la chica, la cual le informo con algo de coqueteo – Jack, igual que tú. No puedo faltar, sino el señor Frederick me puede suspender mi pago–.
En tanto la miraba, la joven decidió cruzarse de piernas e intentar llamar su atención.
Caine había cortado hace poco con Hans, y sabiendo que Jack era tan apuesto y varonil como Hans, sabía en ese preciso momento que podía tal vez usar sus dotes de chica sexy para llamar su atención.
Con sus mejillas un tanto rosadas de lo habitual, y sus ojos con una mirada que no era lo que se consideraría habitual en lo más mínimo en una chica, Jack la observó con su mismo fatídico semblante de aburrimiento.
Para evitar que Jack no perdiera el interés, la chica se mantuvo serena.
Jack después de haberla observado por unos cuantos segundos más, y haber descansado, (si a eso se le llamaba descansar) y haberse estirando, decidió continuar trabajando, pero la joven estaba ocupando el espacio de trabajo con su trasero y sus largas y sensuales piernas.
Tratando de no ser un grosero con su compañera, Jack le pidió de manera gentil que se quitará de la mesa y volviera de igual forma al trabajo – Caine, quiero pensar que también tienes asuntos que atender en tu lugar y sitio de trabajo. ¿Por qué no te retiras y tal vez podamos hablar más tarde?– ante la solicitud para nada irrespetuosa de parte del peliblanco, la joven le respondió con picardía, negándose a irse – Jack, Jack. No es correcto que me corras de tu mesa… Créeme que a ninguna chica le gusta que le digan cosas de ese tipo–.
Levantando una ceja de forma espontánea e interrogante, Jack en ese instante le termina puntualizando de manera sería – Caine, no te estoy faltando al respeto, simplemente me gustaría que volvieras al trabajo. Si el jefe te ve en mi área, creerá que ambos estamos haciendo algo indebido. Solo estoy pidiéndote un favor–.
Indispuesta a irse y dejarlo, la joven castaña en ese preciso momento le termina sonriendo y luego rápidamente le termina inclinando su rostro mientras lo acerca y le observa sus azulados y brillantes ojos gélidos que desprende el joven peliblanco.
Al tenerla tan cerca de su rostro, Jack no puede evitar descubrir y estremecerse por el hedor a alcohol que libera la chica y que fluye libremente con cada bocanada que da, intentando sutilmente evitar respirar su mal aliento.
Sabiendo que está borracha, Jack rápidamente se fija para todos lados, para y con el fin de que nadie haya sospechado que la joven está ebria.
Poniéndose nervioso, Jack presencia el instante en que la chica se retira lentamente de la mesa donde estaba sentada, y en un andar sensual y atrayente, se termina sentado en su regazo.
Intentado contener el sudor que irreparablemente le va empezando a escurrir por la cara, Jack la mira a la joven con demasiada inquietud, rosando con el miedo.
– Quería saber, Jack, si te gustaría ir conmigo al cuarto del conserje, quiero mostrarte algo– le sugirió la chica con una una sonrisa coqueta floreciendo en su rostro.
Con un poco de miedo, el mencionado peliblanco en ese instante la intenta alejar pero infructuosamente, no lo consigue.
Mientras intenta levantarse, la joven no lo deja, y en ese instante la susodicha chica le comienza a desabrochar la camisa de trabajo blanca que lleva puesta el peliblanco.
Nervioso, Jack nuevamente intenta apartarla pero la joven castaña se aferra más a él y le impide que el mismo la quite de ahí.
– Creo que a Elsa no le va a gustar mucho, lo que llegue a ver– le termina comentando la señorita Caine, en tanto ella lentamente se va desabrochando de igual forma también, su camisa blanca que la hace ver como una mujer refinada dentro de la oficina.
Lentamente y mientras se desabrocha su camisa, Caine deja al descubierto su sostén y la línea divisoria que enmarcan sus redondos y sensuales pechos.
Jack una vez que la mira a la joven, y observa las curvas perfectas, sus pechos redondos, su pequeño y casi visible ombligo, no puede evitar tratar de quitársela de encima, sabiendo que en cualquier momento alguien podría venir y llamarles la atención a ambos.
Sonrojado pero intentado evitar que ella lo perciba, Jack mentalmente alaba la belleza que la joven posee.
Infructuosamente la intenta quitar de su regazo, pero la joven castaña se aferra aún más a la silla.
Jack negando con la cabeza miles de veces, e intentando levantarse de su silla, una y otra vez, no le da cabida a lo que pretende la sensual castaña.
En sus pensamientos pasa que definitivamente, la chica estaba más que un poco borracha, estaba un tanto celosa con la relación que el mencionado peliblanco tenía con la joven blonda, la cual también trabaja ahí.
Jack estando consciente de sus ideas, intenta quitarla de encima pero la chica es demasiado fuerte a pesar de tener un físico como el de Elsa.
Al pensar en Hans, claramente el pelirrojo la había entrenado a la chica en alguna práctica dónde probablemente la mencionada joven ejercía parte de su fuerza en el sometimiento.
La situación en esos momentos eran simplemente incómoda para Jack, y aunque intentara quitarla, empujarla y apartarla, sus órganos masculinos no reaccionaban como su propio cerebro, sino que de una forma diferente.
Jack inevitablemente se termina excitado y aunque intentará ocultarlo, su virilidad estaban rosando a través de la ropa, los pantalones y calzoncillos, y con los glúteos y partes de las piernas de la joven castaña.
Notando la fortuita excitación que a una simple vista y alejada no se podía ver, la jovial castaña le termina comentando – Jack. No me digas que te gustó, ¿Es en serio? Dios eres tan lindo, conmigo–.
Riéndose al notar el bulto de excitación que siente, Caine rápidamente y en ese preciso instante se acomoda en el regazo de Jack, para lentamente abrirle la cremallera de su pantalón e intentar exponerle su masculinidad.
Al darse cuenta de las intenciones de la joven castaña, Jack se pone nervioso, empieza a pedir mentalmente que nadie lo vea así; mucho menos Elsa.
– Esto será tan divertido para ambos– le confiesa la chica, en tanto lentamente le va acercando su rostro para darle un beso.
Cerrando sus ojos y preparándose para hacer contacto con los labios del peliblanco, Caine rápidamente desliza suavemente su lengua sobre la boca de Jack, intentando meter su lengua por su boca.
Paralizado y con los miedos y nervios de punta, Jack aprieta su boca con el único fin en no complacerla a la joven con un beso.
Evitando en esos momentos que la chica lo bese, Jack mira para todos lados con el fin de planear como quitársela de encima, pero mientras planea, la joven se separa y le da una bofetada.
Claramente en ese instante se da cuenta de lo agresiva que Hans la había hecho.
– ¡Bésame, estúpido!– le termina exigiendo, la susodicha castaña.
Ante la exigencia, Jack abre ligeramente su boca, sorprendido de que la joven sea tan agresiva como su ex pareja que la hizo así.
Al observarla y quedando totalmente atónito, no puede evitar que la joven le vuelva a dar una bofetada y le exija nuevamente que él la bese.
Tratando de eludir sus exigencias y pedidos, Jack le agarra la mano, y le responde con un tono un tanto hostil – No. Por favor, vete–.
Empezando a enojarse, la joven le da un cabezazo.
Adolorido ante tal repentino golpe, Jack intenta sobarse y rebajar el dolor de su cara y rostro afectados, pero mientras lo hace, la joven aprovecha el momento de distracción para repentinamente besarlo.
Sintiendo la boca de la joven, haciendo contacto con la suya, Jack pega un jadeo de incomodidad y miedo.
Mientras es besado, no puede evitar escuchar la repentina voz de la joven platinada hacerse presente, ahí mismo – Jack, necesito que…– habiéndole hablado, y distraída la chica con los pendientes en la oficina, al mirar se da cuenta de lo más decepcionante que haya presenciando.
Su amiga besando a su novio.
Jack una vez que mira con mucha incomodidad la presencia de Elsa, y observando como la mencionada platinada no puede evitar soltar los documentos que traía en sus manos y salir corriendo con tanta tristeza, rápidamente la llama para tratar de aclararle que lo que vio no es verdad.
Atemorizado, Jack con su fuerza y voluntad para tratar de aclararle lo que pasó a Elsa, logra empujar a Caine de su regazo.
– Eh, Jack… Déjala, por favor regresa. Juro que no te voy a volver a golpear…– le dice la chica castaña, mientras yace en el suelo y lo observa al chico irse a paso apresurado por la joven blonda.
Sabiendo que la chica se dirige al baño, para tratar de ocultarse y llorar a más no poder, Jack le pide que le dejé darle una explicación – Elsa déjame que te lo aclaré todo…–.
Logrando entrar al baño de damas, la joven antes de cerrar la puerta le responde con un semblante y un tono agresivo – ¡No quiero que me aclares nada, vuelve con ella. Seguramente la amas más que a mí!–.
Jack al dar por hecho de que su relación con Elsa está casi destruida, no se da por vencido.
Sabiendo que no puede entrar al baño de damas y paralizado hasta ese punto, Jack se asoma por todos lados y sin siquiera pensarlo, toma el impulso necesario para entrar al baño, y aclararle todo a Elsa.
Examinando detenidamente el lugar, logra dar con la joven platinada, pudiéndola encontrar al verla de pie y mirándose en el espejo mientras se limpiaba sus lágrimas y maquillaje que se habían escurrido por su rostro.
Negando todo lo que vio y un tanto distraída, Jack rápidamente y repentinamente la llama a la joven blonda – Elsa…–.
Al escuchar la voz del peliblanco dentro del lugar, la joven rápidamente retrocede al saber que Jack entro al baño que no es el de caballeros, sino el de las damas.
– Elsa, créeme que lo que viste no es lo que piensas. Te amo, yo no te defraudaría amándola a ella– es lo primero que le dice mientras le ruega que lo perdone.
Incapaz de creerle y darle cabida a lo que vio, la joven blonda le insiste que la deje mientras empieza a llorar aún más – Jack, por favor. Vete… No quiero saber nada de lo que me quieras decir. La amas tanto a ella, bien… Ve y desnúdate como lo estabas haciendo con ella, porque yo ya no te amo–.
Observando su tristeza y con las ansias de acercársele y limpiarle las lágrimas mientras le dice tantas cosas dulces, Jack la intenta convencer de que no fue cierto lo que vio – Elsa, fue un error. Te amo, créeme– casi inclinándose mientras le ruega con ambas manos juntas y también a punto de derramar sus primeras lágrimas, Elsa le pide una vez más que la olvide – Vete, Jack. Lo nuestro ha terminado…–.
Al borde del llanto e incapaz de tratar de convencerla, Jack nuevamente la vuelve a llamar – Elsa…–.
Dando por hecho que su relación de ambos está destruida, lentamente Jack comienza a retirarse del sitio.
Con las lágrimas escurriendo por sus ojos, es en ese instante en que tanto él como la joven, escuchan ruidos afuera del baño.
– ¡Suéltenme! ¡¿Qué demonios les pasa?!– siendo la voz de la joven castaña, exigiendo que la dejen los guardias de la empresa, debido a que fue descubierta tomando y bebiendo. Jack rápidamente corre por Elsa y la jala hasta la puerta para que vea a la joven Caine.
Desaliñada, casi desnuda y con un mal aspecto mientras la arrastran hasta la salida; es en ese instante que un ejecutivo de la empresa donde trabajaba la chica, le puntualiza a regañadientes – En está empresa, no vamos a tolerar comportamientos inapropiados. Usted está despedida, esperemos no verla por aquí, borracha desobligada…–.
Elsa al darse cuenta de que la castaña actuó por influencias del alcohol, al final reconsidera que Jack no la amaba a la mencionada joven.
– ¡Yo no les he hecho nada, suéltenme!– les continua exigiendo, en tanto forcejea y patalea para que la dejen ir.
Después de haber visto tremendo ridículo que hizo la joven castaña mientras la sacaban de la empresa, Jack cierra la puerta del baño y la termina llamando a la joven blonda – Elsa…–.
Un tanto confundida, levanta su rostro para ver a Jack.
Al dar por hecho que Jack nunca la dejaría sola ni la defraudaría y que todo lo hizo Caine, bajo influencias del alcohol, Elsa lo único que hace rápidamente es abalanzársele y darle un fuerte beso tan apasionado en los labios, en tanto ambos se dirigen a uno de los baños.
Al encerrarse dentro de uno de los baños, y en medio de varios besos dulces, el chico le pide que lo perdone – Perdóname, Elsa, por favor, no me dejes… yo…–.
Con el pulso acelerado debido a la excitación, la joven le dice – No, Jack. Perdóname por no haberte creído. Tócame…–.
Al estar tan excitados y no pudiendo controlarse; no logran mediar más palabras en su vocabulario debido al fuerte deseo de hacerlo ahí mismo.
Tomando el control, rápidamente, Jack la estampa contra la pared, en tanto la levanta para comenzar con el acto.
Exponiendo y deslizando su miembro viril, logra palpar la zona recóndita de la joven, la cual está sumamente humedecida por la fuerte excitación.
Sin siquiera dudarlo, rápidamente Jack hace a un lado las bragas de la chica y al instante le introduce su miembro en su femineidad a la joven.
Iniciando así el acto, y mientras se mueven con demasiada rapidez.
Escuchando los jadeos y gemidos de la joven, como si fueran música, Jack en ese momento enérgico, le confiesa lo que siente por ella – Elsa, ¡Aaaahhh! Te amo, siempre te amare…– creyendo en sus dulces y aceleradas palabras, la platinada le confiesa de igual forma – ¡Aaaaaahhhhh, Jack! ¡También, te amo! No te detengas–.
En un vaivén salvaje y cargado de satisfacción y placer desenfrenado, después de unos minutos logran terminar su dulce momento con un beso de amor único y auténticamente verdadero.
Suspirando después de aquel momento y desnudos en su casi totalidad, Jack mientras la tiene a la joven platinada en su regazo, le termina diciendo – Elsa… No quisiera que me abandones. Lo que pasó con Caine solo fue algo… Imprevisto– un tanto triste ante lo que presenció en aquel momento cuando los vio, la joven decide pedirle en ese instante que lo deje ya – Por favor, ya no quiero hablar ni escuchar más de eso. Quiero que me prometas que seremos novios hasta que… Tal vez quieras pasar a un nuevo nivel. Olvidemos todo lo que sucedió–.
Sabiendo y considerando que la chica aún está insegura y triste, decide darle por hecho que no la dejara y que la continuará amando – Te prometo que no te abandonaré, y que seguiré siendo tu novio hasta que tú quieras hacer algo nuevo–.
Asintiéndole de una manera un tanto orgullosa y ligeramente triste, pero sabiendo que Jack la quiere muchísimo y la quera por siempre, le dice la joven como última cosa – Muy bien. Espero no se vuelva a repetir esto. Ahora acerca tu rostro…–.
Mirándola fijamente y acercándosele lentamente para hacer contacto con sus labios, Jack concluye besándola a la joven.
Primero dándole un beso en el cuello y luego deslizando sus labios hasta su boca, capturándola de manera repentina y apasionada.
Terminando así este fic.
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Notas del autor:
Hola nuevamente, lector.
Les vengo trayendo a esta sección de mi perfil el primer encuentro entre Jack, Elsa y la hermosa Lady Caine.
Si lector como lo oyen (o como lo leen). Bueno, los cambios son los siguientes:
Primero: originalmente en este fic, Hans aparecería, pero creo que lo más sustancial e importante era la relación entre Lady Caine y Jack y Elsa, siendo está la primera vez (si no es que la última) que hace nuevamente lo imposible.
Segundo y último: por un momento baraje una idea en la que ambas chicas se peleaban por Jack, pero creo que será en otra ocasión.
Y bien. Si les gusto bueno para ustedes, y bueno para mí.
Sin más me despido y hasta la próxima.
