Disclaimer: Ya saben, Personajes no míos, historia mía.
Inspirado en Evento NPC y en un fic Helsa.
Advertencia: Sean discretos y espero les guste el fic.
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Un día cualquiera en el campus de la universidad, Hipo se encontraba haciendo sus tareas académicas en su habitación que compartía con sus 4 compañeros de la institución.
Cuatro chicos distintos los cuales eran Hans, Jack, Kristoff y el recién unido y hostil, Bill Williamson, el cual era el más misterioso de los cinco.
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Aquel caluroso día y después de terminar de escribir su ensayo escrito, había decidido bajar al comedor de la universidad para pasarla con el resto de sus amigos de confianza.
Habiendo guardado sus útiles y materiales escolares, y casi cerca de bajar se topo con el compañero más molesto de todos los que habitaban esa habitación.
Hans Westergaard.
Si bien Hans era hijo de una pareja de Europa del este, siempre estaba abnegado a hablar de su nación y de los demás que lo rodeaban.
Tenía el secreto de haberle quitado la virginidad a Elsa a aunque inventara historias que decían que la chica era una borracha y que quién le quitó esa parte tan sustancial había sido su ex amigo Jack Frost.
Estando en la habitación le dio un saludo al chico, con un semblante de arrogancia y presunción en su estado más puro – Hola, ¿Cómo está mi mocoso favorito?–.
Sabiendo que Hans era el chico más desquiciado que había conocido, Hipo no pudo evitar mirarlo con algo de confusión y perplejidad, asimismo le respondió con un tono ligeramente tímido y reprochable – ¿Mocoso? Hans, estoy mejor que nunca. Aunque, ¿Por qué siempre me dices mocoso?–.
Tomando asiento en la cama de abajo (siendo una litera), Hans le informo el porque siempre le decía así al joven chico – Hipo, pareces un niño… No quiero compararte con Jack, que parece un adolescente, Kristoff con un gigante de mierda y Bill… El único que es un hombre entre todos nosotros–.
Negándose a creerle, Hipo estando aún sentado se levantó de la mesa y después de haberse estirando, le puntualizó – Solo porque Bill tiene barba, no quiere decir que sea completamente un hombre de verdad. El es casi tan agresivo, igual que tú. Solo que no quiero hablar de él–.
Recordando de una peor forma a Williamson, Hipo negó de manera repentina, mientras Hans le cuestionaba el hecho de que no lo quisiera recordar al mencionado – ¿Por qué?–.
Logrando eludir la cuestión de Williamson, Hipo le respondió a Hans con – Así como tú no hablas de tu relación con Elsa. Yo también no quiero hablar de Bill–.
Después de recordarle a Elsa, Hipo se dirigió por su abrigo que estaba colgando en una de las camas literas.
Mientras Hipo se colocaba su abrigo, Hans le dijo – Bill es un buen chico. Lo expulsaron de la milicia, se ha esforzado más que esa zorra de Elsa… Y no es un gandalla como Jack–.
Habiéndole dicho de cosas a Jack, y sabiendo que el peliblanco era su mejor amigo, Hipo rápidamente lo cuestionó al pelirrojo por esa falta de respeto hacia el peliblanco – Hans, ¿Qué te ha hecho Jack para que le digas gandalla?– riéndose de la palabra por la que se refirió al peliblanco, Hans le dice – Hipo, Hipo. Es un idiota. Aún le tengo un gran... La última vez que le guarde respeto fue cuando era novio de Toothiana. Pero después de que lo encontré con Elsa, dejando que esa zorra lo montará, he desconfiado completamente de él–.
Una vez que le responde el porque lo llama así a su amigo, Hipo le comenta recordando a los dos chicos mencionados – Si claro… Jack y Elsa se aman– re memorizando hasta cierto punto la relación que Jack ha tenido con la joven blonda, no puede evitar ser interrumpido en sus pensamientos por Hans, quién le reitera todo lo contrario en cuanto a Elsa y Jack – No, no se aman. Jack es una mierda, y Elsa es una zorra barata–.
Siendo interrumpido con esas faltas de respeto y sintiéndose ofendido, rápidamente y tomando el valor necesario, no duda en confrontar a Hans ante dichas palabras – ¡¿Qué tienes contra Elsa?!–.
Mostrándole los dientes como una fiera a su presa, Hans lo mira fijamente y con arrogancia, siendo en ese preciso momento en que le responde su pregunta al chico – ¡Nada, mocoso!–.
Casi listos de atacarse mutuamente, se ven interrumpidos por la fuerte interrogante del barbudo y malhumorado Bill Williamson, quién les pregunta – ¿Qué demonios está pasando aquí?–.
Deteniéndose en su intento de atacarse, rápidamente y al unísono lo mencionan al individuo – Bill...–.
No teniendo muy en claro el porque subió a la habitación, sabiendo que Bill estaba en el comedor, Hans rápidamente le pregunta el porque de su presencia – ¿Eh, qué haces aquí, Bill?–.
Fiel en su semblante rudo y grotesco, el aludido le informa al pelirrojo, del porque de su presencia – Venía a recoger mis libros para compartírselos a Harriet– ante su respuesta, Bill se acercó a una de las camas literas, y una que se inclinó para sacar de debajo de su cama unos libros de naturalista, recibió el comentario de Hans, suponiendo a quién se refería – Déjame adivinar… Davenport–.
Después de tomar lo que necesitaba, Bill le dijo – Eh, si… ¿Tienes algún problema, Hans Westergaard?– ante la pregunta hacia el pelirrojo, y de forma presuntuosa, este último le responde con cinismo – Para nada, Mary…–.
Conociendo que el verdadero nombre de Bill es Marion, no puede evitar el pelirrojo que el mencionado sujeto ya lo quiera intentar atacar – ¡Infeliz, juro que cuando vea a Elsa le voy a dar una paliza!–.
Una vez que lo tiene cerca, Bill arroja los libros que necesitaba y lo empieza a intentar intimidar a Hans, quién no viéndose intimidando o con miedo le aclara su situación que tuvo con Elsa – Ja ja ja, hazlo, total… Elsa ya no es mi chica…–.
Riéndose de manera repentina y cómica, Bill se gira ignorándolo levemente, en tanto levanta nuevamente los libros que había arrojado al suelo – ¿A si? Ya veremos cuando a las señoras pinzas les reclames por los dedos que le lleguen a faltar a esa chiquilla cualquiera–.
Sabiendo que Bill es demasiado robusto y más fuerte, Hans le dice como última cosa después de burlarse y estando a cerca de abandonar definitivamente la habitación – Ja, mejor me retiro. Nos vemos–.
Una vez que se marcha y deja a Bill con Hipo, este último ante el miedo que Bill le infunde, intenta ir detrás del pelirrojo, avisándole mientras va detrás – Hans, yo te acompaño…–.
Pero al intentar salir, una mano lo jala para que vuelva a la habitación.
– Eh, tu no irás a ningún lado… Hipo– le ordena Bill mientras lo toma de su abrigo y lo tira contra el suelo al inocente chico.
En tanto forcejea, Hipo le pide con mucho temor que lo deje en paz – Bill, déjame ir… Te tengo miedo, por favor– sintiendo su temor, Bill saca sus pinzas para cortar de manualidades y mientras lo neutraliza a Hipo con su rodilla en su rostro, le dice – A pinzas le debes un favor…–.
Empezando Bill a reírse de manera burda y maniaca, Hipo se da cuenta de las negras intenciones del mencionado – ¿Qué? ¡No! ¡Alguien detenga a este loco!–.
Sabiendo de la artimaña de Bill y su afición a sus pinzas enormes, Hipo hace hasta lo imposible por detenerlo, pero Bill es demasiado fuerte y grande.
Mientras trata de evitar que Bill lo lastimé, este último le comenta con manía – El señor pinzas quiere algo de ti…– burlándose una y otra vez, Bill se ve detenido por la joven novia de Hipo, Astrid, quién aparece antes de que todo se salga de control – ¡Bill!–.
Al ver la presentación de la joven, Bill no puede evitar llamarla e insultarla – Oye, pero si es la zorra de tu novia, chiquillo–.
Una vez que la mira a la chica, Bill decide soltar a Hipo.
Observando la joven que su novio está aterrado y en el suelo, rápidamente se le acerca para tratar de tranquilizarlo y conciliarlo.
Mientras lo tranquiliza, la joven no puede evitar cuestionar a Bill, el hecho de que siempre sea tan pesado (igual que Hans) con Hipo – ¿Por qué siempre intentas lastimar a mi novio?–.
Excusándose, Bill le dice únicamente – Es divertido…–.
Sabiendo que en la situación en la que estaba Hipo, no era para nada divertido, Astrid le puntualiza – Para ti es divertido, pero para nosotros y los demás, no–.
Viendo como Bill retrocede y toma sus libros; este último le informa – Je je, está bien. Si quieres que deje a tu novio. Dime a quien le puedo presentar al señor pinzas… Eh... Que te parece a los ucranianos de Dimitri y Anastasia…–.
Sabiendo la joven a quienes se refiere, la misma chica le aclara que los mencionados no son de esa nacionalidad – No son ucranianos–.
No importándole para nada, Bill le responde, en tanto se relaja después de haber intentado lastimar a Hipo – Me da igual…–.
Mientras se retira lentamente el hombre, la chica no puede evitar contenerse y amenazarlo – Vete o no queras que te dé una paliza– burlándose, Bill le dice como última cosa antes de dejar la habitación – Está bien. Me divierten…–.
Una vez que finaliza, Bill abandona la habitación con una sonora carcajada maniaca, dándoles a entender que no pueden ninguno de los dos chicos meterse con él.
Estando por fin tranquilo, Hipo, rápidamente le da su agradecimiento a su novia, por haber aparecido en ese duro momento – Gracias–.
Sabiendo que su novio estaba y está alterado ante lo que casi le pasaba por culpa de Bill, Astrid le dice y comenta a Hipo mientras lo ayuda poco a poco a ponerse de pie – No te dejare solo. Hipo eres tan frágil, que en el único en quién confío es en Jack, en Elsa y en Charles Smith. Les tengo un aprecio–.
Recordando a los tres antes mencionados, Hipo le dice una vez que ya se encuentra de pie – Je, Tienes razón…– apoyándose ligeramente y con ayuda de la joven, agrega mientras a paso lento abandonan la habitación – Bien, vamos a bajar juntos…–.
Decididos a bajar hasta el comedor de la universidad, son casi los últimos en ir al reconfortante lugar.
Mientras caminan lentamente hasta el recinto donde se deleitarán con los platillos únicos de la universidad, Astrid no puede evitar comentarle a Hipo sobre el objeto que yace en el salón de arte – Me impresiona esa pierna disecada. Me pregunto, ¿Será falsa?–.
Conociendo el chico la verdad en cuanto a esa pieza disecada, no puede evitar soltarle la triste realidad a su novia – Astrid, la pierna que está de adorno en la pared dentro del salón de artes, es la mía–.
Creyendo por un momento que está diciéndolo en tono de broma, Astrid le responde – Hipo, tu sabes que… ¡¿Qué?!– ante lo último no puede evitar vociferar de forma sorprendida y espontánea, no dándole cabida al hecho de que Hipo se refiera a que la pieza que está en el salón, sea su extremidad.
Afirmándole que es verdad eso, Hipo le vuelve recalcar – Bueno, es mi pierna…–.
Incapaz de darle una respuesta a aquello que le dijo Hipo, Astrid le pregunta y le dice con seriedad – ¿Tú pierna? Hipo, no me gusta que hagas bromas de este tipo–.
Haciéndole hincapié en que para nada le está jugando una broma, Hipo le aclara la verdad – Astrid, no estoy bromeando. Quien me cortó mi pierna no fue un coche, ni tampoco mi perro, fue…–.
Viéndose interrumpido, Hipo se paraliza al tener que decirle quién le amputó la pierna.
Pensando la chica que quién le hizo eso al chico fue el pelirrojo, no puede evitar mencionarlo a este último – Hans…– pero Hipo le aclara que no fue el pelirrojo, sino alguien aficionado a cortar piezas de manualidades – No, no fue Hans. Fue Bill–.
Dubitativa ante lo dicho por el joven, Astrid le pregunta – ¿Bill?– con eso, Hipo le responde con total libertad y esclarecimiento – Si, Bill Williamson–.
Quedándose limitada y no dándole un sentido lógico al hecho de que Bill haya hecho eso, Astrid le pregunta a Hipo – Hipo, no me queda claro del todo eso de que la pierna en el salón de arte sea la tuya. ¿Tienes pruebas?–.
Ante la solicitud de pruebas de que la extremidad que se expone en el salón sea la del chico, este último se levanta su pantalón y al instante le muestra a la joven su prótesis que le sustituye la pierna.
Comparando la pierna disecada con la extremidad amputada, Astrid al final no puede creer lo que ve – No puede ser…– se termina dando cuenta de que la pierna disecada y la falta de extremidad que tiene Hipo son la misma.
– ¡Dios mío! ¿Por qué no le has dicho a nadie?– ante el descubrimiento; al instante no puede evitar cuestionarlo al chico por su problema que nunca le llegó a decir a los demás.
– La universidad y las autoridades tendrían que saber que Bill Williamson te lastimó– agrega la joven estando atónita e imaginando el dolor que tuvo que soportar Hipo al perder su extremidad, asimismo pensando que Bill es peor que Hans, Alistair, Lars, Pitch Black, entre otros.
Dando por hecho que efectivamente le tenía que haber notificado a las autoridades sobre su problema, Hipo le informa con temor sobre ese secreto ya descubierto – Si, le digo a alguien… Seguramente Bill se molestará– añadiendo en tanto el mismo chico baja la voz – es él, quién ha estado amenazando a todos, incluso amenazó al rector–.
Suspirando ante su evidente declaración, Astrid le responde, a sabiendas de que Hipo no será feliz, conociendo incluso de que tuvo que mentir sobre como perdió su extremidad – Entonces no tendrás justicia–.
– Si, nunca podré ser del todo feliz, sabiendo que perdí la pierna cuando todos habían ido a la playa aquella vez– le informa, el susodicho muchacho, mientras se entristece y baja la cabeza con demasiada intriga y miedo.
Observando lo duro que pudo haber sufrido, la joven rápidamente lo ayuda a que se movilice hasta la cafetería del instituto – Hipo… Ven, vamos a comer…– entendiendo lo difícil y lo incómodo que es y pudo ser su situación, Astrid durante el largo camino a la cafetería le sugiere como última cosa y medida para no toparse nuevamente con Bill Williamson – Si quieres puedes quedarte conmigo en mi habitación. Somos pocas personas. Comparto habitación con Elsa, Merida y Belle–.
Mirándola fijamente y con ese sentimiento de tristeza y entendimiento en su estado puro, y sabiendo que las chicas lo tratarán mejor que los varones con los que compartía habitación, Hipo finaliza con una leve sonrisa – Gracias, estaré agradecido–.
Terminando así este fic.
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Notas del autor:
Hola nuevamente, lector.
Les traigo un fic inspirado en una historia Helsa muy conocida aquí en Fanfiction y también inspirado en un evento NPC vivido por el barrigón Williamson.
Bueno los cambios son los siguientes:
No hubo muchos cambios, salvó que en el fic se ambientaría en el comedor de la universidad donde se desarrolla la trama, teniendo a varios personajes como testigos de la diversión que tiene y le gusta a Bill.
El evento NPC en el que se inspira es uno en donde Bill intenta cortarle las canicas a un personaje llamado Kieran Duffy. Bill le intenta cortar esa parte con unas pinzas al rojo vivo.
También debo destacar que Bill está modernizado. Imagino personalmente que viste una camisa de cuadros de tono azulado, un pantalón blanco de mezclilla y unas botas para trabajar de color beige.
Y bueno, es todo, espero traerles más fics y actualizaciones pronto.
Sin más me despido, hasta luego y hasta pronto.
