Disclaimer: Personajes de sus respectivos autores, historia mía.
Inspirado en un Evento NPC de Red Dead Redemption 2.
Disfruta lector…
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Y había llegado el día.
El día viernes para pasar el rato, comer delicias únicas de ese día, pasarla juntos en un picnic, probablemente, entre muchas otras cosas.
Ese día, el joven y apuesto chico de cabello azabache, Eric, se había propuesto invitar a su joven novia, Ariel, a una hermosa velada y cena romántica, como parte de su celebración de pareja de un día más.
Después de cenar en el restaurante más refinado de la ciudad, el famoso Ratatouille, y de haberse divertido con una y alguna que otra ocurrencia, su ida de vuelta a la casa de la joven, tenía que ser puntual y rápida, ya que el padre de la chica si notaba la tardanza de su hija, seguramente la reprendería a la joven por su impuntualidad.
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Mientras regresaban entre risas y bufas dignas de asustar a cualquier malandro que estuviera al acecho en la oscuridad de la carretera por donde caminaban, la joven pareja irremediablemente se topo con un accidente aparentemente automovilístico.
Al parecer el conductor era un chico de nombre Eugene, el cual después de tambalearse una y otra vez mientras estaba de pie, se les termino acercando, y sin nada que pudieran evitar, les propuso después de haberlos saludado, lo siguiente – Hola, amigos. ¿Podrían hacerme un favor?–.
Ante la propuesta del joven trigueño en el aire y no queriendo negarse en absolutamente nada de lo que quisiera, Eric rápidamente tomo la palabra y le pregunto, también después de haberle correspondido su saludo – Hola, ¿Qué necesitas? Por lo que veo, tuviste un problema, amigo mío–.
Mirando junto a su hermosa novia, el aparente accidente que había tenido el joven trigueño; en ese instante este último le informa – Si, estaba conduciendo ese auto con algunas cervezas de las mejores… Hasta que se me descompusieron los frenos y ya no pude estabilizar de manera adecuada el maldito vehículo–.
Asintiéndole ambos chicos y creyendo en sus palabras, rápidamente Eric no puede evitar preguntarle con demasiado orgullo y entusiasmo, pensando que probablemente obtendrá una recompensa si se queda ahí para cuidar la mercancía esparcida por la carretera – ¿Quieres que cuidemos las cosas mientras vas por ayuda?–.
Siendo una buena idea para ambos chicos varones, ante esa cuestión la joven pelirroja interviene y sin previo aviso le re memoriza a Eric, su compromiso de no tardanza – Eric, le prometiste a mi papá que me llevarías temprano a casa. No lo olvides–.
Debatiéndose entre dejarlo a Eugene ahí solo o hacerle caso a su novia, al final Eric toma una contundente decisión.
– ¿Cuánto tiempo te tardarás en ir por ayuda, amigo?– con la idea de que no demore en traer a gente hasta el lugar para que lo ayuden, Eric le pregunta a Eugene cuanto tiempo tardará en regresar.
Con signos de haber ingerido algo indebido o probablemente por el fuerte impacto que se dio cuando se suscitó el accidente, Eugene le dice – Eh, unos 10 o 15 minutos…–.
Empezando el conteo, rápidamente Eric le insiste que se movilice y vaya rápido – Bien, ve por ayuda, amigo y rápido regresas. No tenemos toda la noche… Rápido, y no te detengas–.
Un tanto motivado, Eugene le hace caso, y sin siquiera dudarlo o excusarse, rápidamente se dirige por ayuda hasta el lugar aledaño o cercano en donde pueda llamar y notificarles a sus jefes, sobre su problema.
Su andar y necesidad de ayuda lo hacen perderse por la oscuridad.
Dudando de la confiabilidad de Eugene a partir de ese momento, la joven pelirroja, y mientras se quedan ahí a esperar, al instante no puede evitar pensar en alguna tontería y en cuestionar a su pareja – Eric. Se acaba de ir ese chico, pero, ¿Alguna vez te preguntaste si era de confianza? Personalmente me dio mala espina… Bueno, se veía tomado de más–.
Pensando en esa semejante cuestión, el chico le responde a la joven ante su inquietud – Son patrañas, se veía bien. Estaba así por su accidente–.
Pensando que su estado se debía a su accidente que había tenido, al final terminan aceptando que fue por eso, y también al final terminan aceptando su responsabilidad de quedarse y cuidarle las cosas mientras el iba por ayuda.
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Después de haber transcurrido los 10 o 15 minutos estipulados, Eric y Ariel empiezan a dudar si Eugene consiguió ayuda.
Aburridos consiguen romper el vidrio del automóvil para adentrarse dentro del vehículo y resguardarse del asolador frío que los hiela hasta en las venas.
Convencidos de que debieron ir con él, al final se arrepienten de haberlo dejado ir solo, pero no les queda remedio alguno, más que esperar esa tan ansiedad ayuda que el mencionado trigueño necesita.
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Después de la primera hora, la pareja se empieza a preocupar aún más.
Con los minutos contando, las preocupaciones y las dudas de que Eugene haya conseguido ayuda, la pareja empieza a pensar en miles de cosas y situaciones para nada favorables o divertidas.
Miles de cosas tales como: ¿Le habrá pasado algo en el camino?
¿Se perdió y no sabe cómo regresar?
¿Estará por ahí?
Entre muchas otras más.
Fastidiada la chica, y sabiendo que ahora sí su padre no la dejara salir, una vez que regrese a casa. Decide tomar toda su valentía y voluntad como mujer y salir del vehículo donde se resguardo junto Eric, para ir en ese instante a buscar al irresponsable trigueño.
– Ariel, sirenita. ¿A dónde vas?– le pregunta su novio a la joven, al verla salir del auto sumamente furiosa.
Caminando seriamente y en tanto aprieta sus puños, tronando sus nudillos de manera ruda, la joven le responde a su novio de forma hastiada – Estoy harta de esperar y pensar miles de cosas sobre su paradero. Eric, aunque seas tan o casi muy idiota, igual que él, te juro que ese estúpido estaba borracho–.
Eric una vez que la observa a la joven; dispuesta a ir en busca del trigueño, decide seguirla e intentar convencerla de que no haga nada – Linda, tenemos que esperar, seguramente…– mientras la intenta disuadir, la joven lo confronta y sin más, lo interrumpe de manera espontánea y hostil – Perdón por mi expresión. Seguramente ese pendejo te engaño, y nunca fue por ayuda–.
En tanto va encaminándose en busca del joven e irresponsable trigueño, Eric la intenta detener a la joven en más de una ocasión, tratando de jalarla o impidiéndole el paso para que no continúe, pero la joven siendo insistente no confía en las palabras del mencionado trigueño.
– ¿Cómo lo sabes? Tu no lo sabes, linda. Cualquiera en su situación necesita tiempo para ir en busca de ayuda– la cuestiona mientras la logra detener momentáneamente, poniéndosele enfrente y obstaculizándole el paso.
Molesta al ver a su novio impidiéndole el paso, lo empuja, y sin más continua caminado – Eric. Podré ser una chica tan pero tan estúpida, pero en su lugar no me habría tardado tanto, y menos una hora en ir y volver. El camino a la ciudad es de alrededor de entre 15 a 20 minutos… Y como lo sé, porque mis amigas Elsa y Anna viven por aquí–.
– Oh, está bien– le responde con un semblante incómodo e inclusive avergonzado.
Eric estando en total desacuerdo, e indispuesto a dejarla ir sola por la soledad de la fría noche, decide ir detrás de la mismísima chica.
Ante lo último dicho, la chica le recalca y corrige con su evidente molestia – No, no está bien. Soy consiente de que eres tan estúpido que ese idiota te mintió, y seguramente anda por ahí, haciéndose el tonto…– agrega al pasar por sus pensamientos por un momento la situación del auto, deteniéndose momentáneamente ante eso – Y o tal vez, los frenos de ese auto, ni siquiera están descompuestos. Tal vez él provocó este accidente–.
Avergonzado y un tanto ridiculizado, Eric le puntualiza que son tonterías lo que piensa la chica – Oh vamos, nena. Son patrañas– pero la chica le expone todo lo contrario – ¡No, no son patrañas, Eric! ¿Por qué no revisas el auto?–.
Con la sugerencia de revisar el vehículo accidentado del trigueño, la pareja decide regresar hasta el susodicho vehículo, solo para darse cuenta en una inspección rápida, que el vehículo no tenía los frenos averiados, sino que estos estaban en perfecto estado.
Conociendo un poco de partes de automóviles, Eric le informa a su chica, el estado de los frenos – Demonios. Los frenos están bien–.
Siendo una asertividad, la joven le replica la búsqueda del torpe e irresponsable trigueño – Te lo dije. Seguramente tú "amigo" hizo todo esto, para que le cuidemos su porquería, mientras el se iba a hacer a un más pendejo…–.
Convencido ahora sí de que su novia tenía razón en todo, Eric le termina confesando con total convencimiento – Entonces, vamos a buscarlo…–.
Dándose un visto bueno hacia la búsqueda del torpe trigueño, la joven pareja decide ir por el camino por donde se fue a buscar la ayuda el mencionado trigueño.
Mientras caminaban juntos y utilizando las linternas de sus celulares para guiarse por el largo y oscurecido camino, visualizaron una figura que reposaba en uno de los árboles cercanos a la carretera.
Un tanto nerviosos se acercaron.
Pero mientras más se acercaban, se iban dando cuenta de la (aparentemente) triste realidad.
Al iluminar con sus linternas sobre el sujeto, en ese preciso instante, terminan descubriendo y dándose cuenta de que el individuo que yace sentado contra el tronco del árbol, no se trata ni más ni menos que del mismísimo chico trigueño, el cual yace delirando como si estuviera borracho.
Exasperados ambos chicos al observar que Eugene jamás fue por ayuda, deciden confrontarlo.
Empezando la chica, y siendo ella la primera en hacerlo – Nos engañaste, dijiste que irías por ayuda–.
Estando de pie y enfrente de él, con algo de dificultad, Eugene les levanta la cabeza para mirarlos, pero en ese instante les pregunta con un tono inentendible – ¿Eh? Oigan, no es correcto que dejen un vehículo con las cosas desperdigadas por doquier, desprotegido–.
Ligeramente molesto por el hecho de que hayan abandonando el vehículo, Eugene intenta levantarse y exigirles que vayan a cuidar el susodicho vehículo, pero al final, su fuerza de voluntad le impiden levantarse completamente y enfrentarlos.
Ante lo último que dijo, y observando su intento infructuoso de levantarse, Eric le dice mientras niega de manera sutil con la cabeza y con los brazos cruzados – No amigo, estás mal… Nos hiciste perder valioso tiempo por una tontería que irremediablemente aceptamos–.
Ferviente en su idea de exigirles que le cuiden el auto, Eugene hace una vez más un intento por levantarse y al lograrlo, procede a señalarles su deber – Oigan, ¿Qué les pasa? Les dije que deben cuidar las cosas o alguien vendrá y se las llevará…– estando de pie y con el malhumor retumbando por fin en su semblante; al instante la joven pelirroja no puede evitar detectar un fétido olor desagradable de la boca del mencionado chico – Eric, me está llegando un olor a alcohol… ¿Crees lo mismo que yo…?–.
En tanto la joven se tapa su pequeña y respigada nariz con su pequeña mano, con sus pequeños dedos, su pareja le puntualiza – Si, creo que es un puto borracho. Ahora verá–.
Sumamente furioso en definitiva, Eric decide golpear a Eugene en su perfecto pero atarantado rostro sumido en el alcohol que previamente ya había consumido.
Después de darle un fuerte puñetazo, lo logra tirar al suelo.
Débil e incapaz de intentar hacer algo por defenderse, es atacado Eugene por el mencionado pelinegro, quién le reitera sus golpes y patadas hasta que lo deja inconsciente en el suelo.
Después de dejarlo desmayado en el suelo, la pareja decide por fin marcharse del lugar, a sabiendas de que la experiencia y el favor para nada fueron agradables.
Decididos a no volver a repetir la experiencia, en caso de que se volviera a presentar.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente.
Espero ya hayan leído lo anterior, está vez estoy a reventar, pero ya es lo último, hasta que se me ocurran nuevas locuras.
Este fic no tuvo muchos cambios, salvó que en la espera, Eric y Ariel harían el delicioso dentro del vehículo, pero esto último estaría fuera de contexto del fic.
El evento NPC en el que se inspira, se basa en uno en el que Arthur Morgan vive en carne propia. Bueno este trata de un NPC que tiene un accidente cerca de un pueblo, una vez que el jugador acepta ayudarlo a cuidar su mercancía esparcida, el querido NPC se va en busca de ayuda. Claro y como leyeron en este fic, asimismo en el juego, el jugador puede ir en busca del NPC, y encontrarlo en el árbol más cercano mientras descansa. La diferencia es que en el juego, el jugador tiene como opción golpear al NPC, ignorarlo o ya de plano: matarlo, aunque también a la hora en que el NPC nos pide la ayuda, el jugador puede negarse, aunque esto implica que el jugador pierda honor.
Y bueno, es todo. Espero traerles más fics y cosillas locas, y sin más me despido.
Hasta pronto y nos leemos pronto.
