Disclaimer: Historia completamente mía; personajes de sus respectivos autores.

Inspirado en mi fic Nacidos de una leyenda.

No sé cómo haya quedado lector, espero esté bien.

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Advertencia: Este fic contiene un personaje diferente, no se pretende ofender a nadie.

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Era de noche, una hora indeterminable que nadie se atrevería a decir o afirmar.

A esas horas, Hans después de haber dormido satisfactoriamente abrió la puerta principal de su habitación que compartía con su mujer, Caine.

Hacia tiempo que había perdonado a Elsa y ahora la joven sería madre por primera vez, teniendo a Jack como su esposo.

Hans aquellas horas ya no había podido dormir y con las ganas de ver a su hija pequeña de tan solo unos 6 años, abrió la puerta para tratar de visitarla.

Pero al abrir y dejar que el brillo de la luz o del umbral cruzará por la habitación de su pequeña niña, se percató de que la mencionada pequeña no estaba en su cama.

Asustándose mucho al ver que su hija no se encontraba por ningún lado, ya casi estaba apunto de alarmar a todos los del palacio hasta que inevitablemente escucho unos ligeros sollozos dentro de uno de los dos armarios que tenía la habitación.

Tomando un poco de sus precauciones, se acercó lentamente al armario donde se escuchaban los pequeños ruidos o golpecitos contra algunas cosas que estaban dentro del armario, y al tomar el pomo y abrirlo, se encontró con su pequeña hija.

La niña estaba llorando y con una pequeña almohada se estaba cubriendo, asimismo intentaba en vano no quedarse dormida.

Estaba ahí en ese sitio debido a que tenía mucho miedo a los monstruos y a la oscuridad.

Una vez que Hans la vio procedió a comunicarse con la pequeña – Helena, hija… ¿Qué haces aquí?–.

Aterrada la pequeña niña de cabello castaño mezclado con color naranja y demasiado parecida con su madre que con su padre, levanto su cabeza pequeña y rápidamente le respondió de una manera particular – (Hay monstruos en mi habitación, tengo miedo)–.

Su forma en la que se comunico fue a través de señas.

La pequeña no podía hablar, era una niña con una capacidad especial, que incluso Elsa admiraba, a pesar de que ella no era su madre.

Comprendiendo el miedo que tenía su pequeña hija, Hans le pidió que se levantará del suelo con esa misma forma en la que su pequeña niña se había comunicado – (Levántate, Helena. No hay nada que temer)–. Un poco temerosa, la niña se levantó y como pudo corrió hasta el pelirrojo, hasta abrazarlo.

Hans le correspondió el abrazo, y rápidamente la cargó hasta su cama.

Sentándose en la cama y mientras la arrullaba meciéndola como si fuera una pequeña bebita, Hans le informo, una vez que la separó para poder mirarla fijamente – Todo estará bien, si hay monstruos, le pediremos a la tía Elsi que venga a matarlos a cada uno de los feos monstruos que se ocultan aquí–.

Parpadeando de una manera enternecedora ante lo declarado por su padre, la pequeña niña no pudo evitar sonreírle a manera de risa e incluso mostrando sus pequeños dientes blanquecinos como los del mencionado pelirrojo.

Mostrándose positivo con su hija, Hans rápidamente separó una de sus manos que sostenían a su pequeña, y al instante la extendió para poder comunicarse con ella en la única forma en la que se podía comunicar – (Eres tan dulce como tú madre)– sintiéndose halagada, la pequeña niña le respondió con sus dos pequeñas y delicadas manos – (Gracias, papá. Ya quiero saber cuando la tía Elsa tendrá a su bebé)–.

Percibiendo la emoción de su pequeña hija, por querer saber cuando la blonda tendría a su futuro bebé, Hans al instante le informo – (Bueno, habrá que esperar, no hay que impacientarse)–.

Pidiéndole el pelirrojo que se lo tome con calma, la pequeña le dice a través de sus manos, y sabiendo que tarde que nunca, Elsa tendrá a su bebé – (Está bien)–.

Con lo expresado, rápidamente la pequeña le termina dando un abrazo aún más fuerte a su padre, en tanto no quiere ni pretende que se vaya y la dejé sola para lidiar con los malvados monstruos que la atormentan algunas veces por la noche.

Separándose ligeramente después del abrazo, y volviendo a utilizar sus pequeñas manos, la niña le pide lo que en esencia cualquier niño solitario quiere – (Papá. Quiero un hermanito)–.

Ante la enternecedora solicitud, Hans queda un poco sorprendido por lo que pide su hermosa hija, por ello rápidamente le dice con su mano suelta – (Estoy en eso, Helena. Espero poder traerlo cuanto antes para que jueguen contigo y se puedan entender)–.

Dando por hecho que la pequeña es demasiado importante en la vida de todos los que habitan el palacio, Hans no puede evitar ladear su cabeza y sentirse conmovido ante tal solicitud, la cual es la más linda que pudo haber sentido y que nunca creyó que su propia hija le pidiera.

Conmovido en un pequeño lapso de tiempo, es despertado por su hija, cuando está última por curiosidad y con sus pequeñas manos le pregunta – (Papá, ¿Cómo conociste al tío Jack?)–.

Un poco atónito ante la cuestión curiosa de su hija, Hans le termina diciendo con su mano – (Cuando ambos queríamos enamorar a la tía Elsi, llevándole ramos de flores, coqueteando con ella, jugando, entre muchas otras cosas lindas que hasta el momento la hacen reír)–.

Sonriendo ante lo último, y con su pequeña hija también correspondiéndole esa sonrisa, sabiendo que la joven blonda es demasiado dulce con ambos hombres; tanto con el mismísimo Hans, como con Jack, se da por hecho la bondad que desprende en todo momento la hermosa mujer antes mencionada.

Un tanto cansada, la pequeña niña no puede evitar bostezar ante el inevitable sueño que siente y que se termina presentando en su pequeño y adorable cuerpo.

Hans observando como la pequeña nariz respigada de su hija se comprime como un botón, sus ojos se aprietan formándole pequeñas líneas en su rostro y su boca se abre lo más que puede, no puede evitar quedar enternecido por la imagen perfecta y delicada de su hija, y asimismo no puede evitar estar agradecido con la vida de tener una hija tan dulce y hermosa como su madre.

Un poco cansado decide preguntarle con su mano libre – (¿Estás cansada, Helenita?)– mostrándose como tal; cansada, la pequeña le dice con sus pequeñas manos y ya evidenciando un poco de debilidad – (Tengo sueño. Quiero que me protejas, papá. No te vayas)–.

Sabiendo que su hija tiene aún miedo, y lo único que la podrá dejar dormir con máxima tranquilidad es la poderosa protección paterna, Hans ante ese pedido, le dice – (No me iré hasta que te duermas)–.

En contentándose, la pequeña niña lo termina abrazando a su progenitor hasta hacerlo que este último se recueste en tanto lo abraza – (Te quiero mucho, papá)– le confiesa, en tanto ligeramente se levanta para decírselo con sus pequeñas manos.

– Vamos a dormir– le responde mientras está acostado en la cama y mirando a su pequeña hija.

Mientras se acomodan para poder dormir de manera correcta en la cama, la pequeña niña le dice como última cosa con sus pequeñas y adorables manitas – (Antes de que te duermas, papá, quería decirte… Feliz día del padre)– en eso, la pequeña, se moviliza a su pequeña mesita de noche, y de ahí extrae un pequeño regalo para el pelirrojo.

Hans dudando de que es lo que podrá contener la pequeña caja que es su regalo y que su hija le entrego, lo abre rápidamente, y al instante se encuentra con un reloj de bolsillo de tono dorado y con una cadena platinada, y con un mensaje en alemán que dice "Solo necesito saber que estás ahí para sentirme segura y a salvo".

Siendo algo totalmente imprevisto y sumamente tierno, Hans al instante le da un fuerte abrazo a su pequeña hija, la cual le corresponde el abrazo con tanto cariño.

Como última cosa antes de dormirse definitivamente a lado de su pequeña, Hans finaliza con – Gracias, mi dulce princesita–.

Durmiéndose por fin ambos, dan por hecho que el amor de un padre es tan fuerte y profundo que perdura con el paso del tiempo, hasta el fin de los días.

Terminando así está historia.

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Notas del autor:

Hola nuevamente lector, está vez les traigo un fic diferente a otros y siguiendo algún día festivo.

Este fic originalmente sería más largo, pero por el contratiempo, entre otros factores, no puede hacer algo más largo y extenso.

Cambios no hubo muchos que decir.

La idea de que la hija de Hans en este fic tenga una capacidad especial y que la distingue de otros personajes la había contemplado para otra historia, pero en esta ocasión decidí utilizarla debido a que me sentí conmovido.

Personalmente me conmueve este tipo de personas que son diferentes en cuanto a sus capacidades.

Espero nadie se sienta o se haya sentido ofendido, trate de ser lo más respetuoso posible.

Y bueno lector es todo, espero en unos días traerles más historias cortitas, medianamente cortitas, medianas, largas y súper largas. Estense al tanto.

Sin más, me despido y nos leemos pronto.

Hasta pronto.

Feliz día del padre, feliz 20 de Junio.