Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la historia sí.
Inspirado en un fic Helsa, en un evento NPC vivido por Bill Williamson, en parte de la campaña del primer Red Dead Redemption y en mi anterior fic donde aparece el mencionado Bill, Hipo y Astrid (continuación del mencionado fic).
{-}
Advertencia: contenido violento, leer con cuidado y responsabilidad. Tomar precauciones.
{-}
Una semana después de que Astrid le sugiriera a Hipo dormir en su habitación junto a sus fieles amigas, Hipo por fin pudo descansar con más tranquilidad, aunque esa dichosa tranquilidad que había conseguido no era más que el comienzo de la ferviente y agresiva hostilidad que tenía el desquiciado y megalómano, Bill Williamson.
{-}
A casi unos días de salir de vacaciones en todo el campus de la universidad, Hipo se había quedado dormido en la habitación que había adoptado como parte de su espacio de confort.
En tanto descansaba tranquilamente; en ese instante no pudo evitar escuchar a esas horas de la noche, abrirse la puerta y que alguien entrará a paso apresurado.
Débil por los exámenes de los días anteriores, Hipo no hizo mella de intentar preguntarle a la persona, quién era.
Sin siquiera poder defenderse e inevitablemente sintiéndose como un muñeco de trapo, Hipo fue jalado de su parte amputada hasta el suelo, dándose cuenta de que su peor pesadilla estaba en la habitación.
– ¿Qué rayos estás haciendo aquí, Hipo?– le termino preguntando Bill Williamson al chico, al darse cuenta de que esté último dormía en la habitación de las amigas de Astrid.
Viendo la abominable presencia del barbudo, no pudo evitar Hipo, en ese instante, llamarlo e intentar retroceder al verlo – ¡Bill!– aterrado al ver que el mencionado sacaba sus características pinzas con las que le cortó la extremidad. El mismísimo Bill le termina diciendo y preguntando mientras lo acorrala contra uno de los muebles pequeños y cercanos a la cama – Pinzas y yo, te extrañamos, ¿Por qué nos abandonaste?–.
Temblando ante el fuerte miedo que le produce el hombre, Hipo a duras penas intenta pedir ayuda y gritar – Bill, oh no…– pero al estar paralizado de miedo, Bill en ese instante lo toma de sus prendas y le dice en forma de amenaza – Idiota, nos debes un favor…– añadiendo mientras con las pinzas le logra cortar una parte de su ropa a Hipo – Nos abandonaste, por venirte a acostar con las zorras de toda la escuela… Creo que valdrá la pena que intenté…– no logrando concluir lo que estaba diciéndole, Bill le da un derechazo con su brazo, y en ese instante lo tira a Hipo completamente y contra el suelo.
Estando en el suelo y adolorido por el fuerte golpe, Hipo intenta arrastrarse difícilmente y como puede, pero mientras intenta escapar, Bill lo toma de sus pantalones y se los quita con las pinzas, reduciendo el pantalón en tirones.
Una vez que lo deja a Hipo completamente desnudo, Bill completa lo que estaba diciendo con – ¡Castrarte!–.
Al escuchar la palabra que aterran a cualquier hombre e intentar huir, pero siendo algo totalmente infructuoso, Hipo es sometido por Bill, quién con su rodilla en el rostro, logra neutralizarlo y asimismo consigue acercarle peligrosamente sus pinzas a las partes bajas del mencionado chico.
Sintiendo el leve metal frío casi pasar por una parte de su entrepierna y moviéndose como puede, Hipo mientras no para de llorar inevitablemente y tratar de evitar que lo lastimé, grita con toda su fuerza, con el fin de que aparezca alguien y lo defienda – ¡No. Auxilio, socorro, que alguien me ayude!–.
Riéndose de una manera tan sádica, Bill al final quita su rodilla del rostro de Hipo, solo para informarle con burla – No voy a lastimarte, solo hice esto para causarte algo de miedo. Créeme, no eres más que un niñito llorón, ¡Ja ja ja ja ja ja!–.
Una vez que se aleja un poco de Hipo, y antes de abandonar la habitación, Bill le dice – Nos vemos en las vacaciones– finalizando todo y retirándose mientras no para de mofarse del pobre chico.
Cerrando la puerta, Hipo se queda en el suelo completamente desnudo y no parando de llorar y sollozar a más no poder.
Su tristeza no cesa del todo, pero si se logra estabilizar cuando aparece la chica que nunca creyó que pudiera aparecer…
Elsa.
La joven platinada al verlo una vez que entra a la habitación después de unos minutos, no puede evitar ir corriendo y consolarlo, con el fin de que no se altere y se logre tranquilizar.
– Hipo...– inclinándose hasta el suelo y dándole un abrazo fuerte comprensivo, la joven lo llama por su nombre, en tanto no sabe porque está desnudo.
No dejando de llorar el chico, Elsa le dice con algo de pena – Todo estará bien…– mientras lo trata a Hipo como si este fuera un inocente bebé, decide dentro de unos cuantos segundos posteriores, preguntarle – ¿Qué pasó? ¿Quién te hizo esto?–.
Incapaz de pronunciarle el nombre del individuo que lo lastimo, Hipo de manera dificultosa le dice – Bill…–.
Sabiendo a quién se refiere, la joven no duda en preguntarle con algo de consternación – ¿Bill?– añadiendo en tanto lo abraza con mucha más fuerza y le limpia sus lágrimas a Hipo – Si el te hizo esto… Va a pagar muy caro, créeme…–.
Aferrándose a la joven blonda e incapaz de pronunciar más cosas desde su boca, Hipo finaliza mientras no deja de llorar y sabiendo que Bill no se detendrá hasta casi lastimarlo más de lo que ya está – Elsa, tengo miedo…–.
En tanto lo tranquiliza, la joven le responde mientras lo mece – Shhh, tranquilo…–.
Teniendo por hecho y evidencia que Bill no se detendrá, lo mejor que pueden hacer todos los chicos y amigos de confianza y cercanos a Hipo en contra del mencionado barbudo es prepararse ante cualquier cosa que a este se le llegue a ocurrir.
Por ello, la joven mientras no lo deja y no planea soltarlo a Hipo, no deja de pensar en como confrontarlo a Bill, aunque esté se le llegue a poner agresivo.
La confrontación mientras no deja de pensarla, sabe que llegará, más temprano que nunca…
{-}
Y llega en unos días…
Yendo la mayoría de los chicos a la playa, después de días de largas jornadas de clases, el descanso llega como un sol renaciente.
Habiendo pasado días después de lo sucedido con Bill, Hipo se siente bien y tranquilo por fin, aunque todavía con el temor de volverlo a ver al malvado Bill Williamson.
Distrayéndose en la playa, con canciones de Katy Perry, Avril Lavigne, entre otros intérpretes famosos y contemporáneos de hoy en día, los chicos se divierten como nunca.
Pasando la mayoría de los chicos con sus novias, bebiendo cervezas en envases rojos, es tan solo un indicio de lo frenéticos que son todos los chicos.
Por un lado los muchachos o varones se muestran como todos unos galanes y dispuestos a presumirles a sus chicas sus carros y sus cualidades atléticas.
Las chicas por su parte, la mayoría se muestran como todas unas diosas perfectas, exhibiendo con indecencia sus perfectos cuerpos; mostrando sus sensuales piernas y esbeltas curvas, dignas de admiración.
En tanto disfrutan del calor de la playa, Hans no puede evitar ver a sus amigos, disfrutar de esas ansiosas vacaciones que tanto necesitaban.
Contemplado con admiración a sus amigas, observándoles los senos cubiertos por sus sostenes, sus camisas que medianamente las cubren y sus pocas prendas que las hacen refinadas, Hans les mira con reojo toda la belleza y seducción que puede apreciar y que puede destacar en cada una de las chicas.
Al mirarlas, por un momento piensa en llevar a más de una de las jovencitas a la cama, y hacerla su novia, pero no llega a más que pensamientos libidinosos e indebidos.
Queriendo que alguna lo invite a platicar o a algo más atrevido, Hans dirige su mirada a Elsa, quién también le dirige una mirada un tanto nerviosa.
La joven al ser observada por el pelirrojo, se muestra como toda una verdadera reina entre todas las demás chicas.
Vestida con una camisa de cuadros que le expone ligeramente su ombligo y que deja al descubierto parte de sus pechos redondos, asimismo con un shorts de mezclilla y unas sandalias especiales para el terreno y con unos lentes de sol; Elsa es la viva imagen de la perfección.
Atónito con la belleza de la chica, Hans no duda en unos cuantos pasos acercársele y mientras la joven está sentada en la arena junto al peliblanco, el mismo pelirrojo por su parte le dice a la chica – Te ves preciosa. Me gustaría follarte aquí–.
Siendo algo que Jack logra percibir y escuchar con lujo de detalle, no puede evitar interferir y preguntarle de manera hostil a Hans – ¿Puedes repetir lo que le dijiste a Elsa?– nervioso el cobrizo ante la cuestión de Jack, Hans decide mejor ya no decirle nada a Elsa, sabiendo que su relación que tuvo con la mencionada chica fue hace mucho tiempo.
Intentando evitar meterse en algún altercado con Jack, Hans en ese instante decide levantarse del sitio y alejarse.
Frustrado al saber que la joven ya no lo ama, Hans está apunto de abandonar el sitio hasta que aparece la pesadilla del joven Hipo.
Aparece en ese instante el malvado y desquiciado Bill Williamson, quién acompañado de su mano derecha; Norman Deek, sus seguidores y fieles compañeros de banda, y la hermosa chica de cabello castaño; Caine Quentonia, aparecen para arruinarle la fiesta a los chicos.
Una vez que hace acto de presencia Williamson, empujan junto a los miembros de su banda a Raya y a Namaari, mientras se estaban besando ambas chicas, provocando que ambas se abracen ante la presencia de Williamson, asimismo Hipo repentinamente y sin decirle nada a nadie, se termina ocultando en el auto de Roland; el primo de la joven blonda.
– ¿Eh, Hipo? ¿Qué mierda?– le pregunta sin pensarlo Roland a Hipo, al ver como este último se esconde dentro de los asientos traseros del vehículo.
Sin siquiera querer informarle nada, Roland al final intuye que Bill está detrás del ferviente temor que Hipo tiene y manifestó al esconderse dentro del auto.
Manteniéndose callado y entendiendo que Hipo es su amigo, Roland decide no hablar, en caso de que los miembros de la banda de Bill lo intenten obligar a hablar.
– Miren no más. Si no son más que unos pinches borrachos y buenos para nada, putos mocosos y malparidos de mierda– sin siquiera querer ser parte de la susodicha fiesta Bill en ese instante los termina insultando, mientras se cruza de brazos y levemente niega su cabeza como si el fuera el papá de cada uno de los chicos y chicas que están disfrutando de sus merecidas vacaciones.
Sintiéndose ofendida y mirando para todos lados, a ver si se encuentra Hipo para intentar hacer que lo enfrente a Bill, no logra encontrar al muchacho.
Prefiriendo Elsa, enfrentarlo ella sola.
Elsa contra Bill Williamson.
Siendo respetada la joven y muy querida por todos, no duda en tomar la palabra y el impulso necesario para contraatacar y confrontar al malvado y megalómano Bill Williamson.
– ¿Sabes, cuál es tu problema, Williamson?– lo cuestiona la joven blonda, en tanto se le acerca a Bill y lo tiene casi cara a cara en esa fructífera confrontación.
Al observarla a la joven, agachando ligeramente su cabeza, Bill no se contiene y en medio de todos le dice a manera de insultos – Oh, miren quién habla… La golfa de Hans, de Jack y de Alistair… La zorra de todos– añadiendo mientras coloca su cabeza por el hueco del cuello blanquecino de la chica – Dime, ¿Cuál es mi problema?–.
Ante la pregunta que Bill le fórmula a la joven, ella misma no puede evitar pensar en lo déspota y desagradable que es Bill, por ello le dice – Que eres un cínico y que fuiste el causante de que Hipo ya no tenga su pierna–.
Los chicos al escuchar esa tremenda confesión de parte de la valiente chica platinada, no pueden evitar empezar a cuchichear entre ellos, si lo que dijo la joven es cierto.
Estando Astrid ahí, la joven por la vergüenza que siente, decide en ese momento no hablar y en su lugar prefiere quedarse callada.
Habiendo vociferado y confesado algo que nadie sabía y que la misma Elsa se enteró aquella vez que lo descubrió a Hipo llorando y desnudo en una gran medida, decide empujarlo y gritarle con toda su fuerza a Bill, lo siguiente – ¡Y que eres un bastardo de mierda y un hocicón!–.
Ante el merecido insulto de parte de la valiente chica, no puede está última evitar o tan siquiera bloquear el fuerte y grotesco golpe que al instante recibe en su rostro y que la mandan contra el suelo.
Todos los chicos y chicas al observar atónitos como la joven blonda cae al suelo y ya no se reincorpora, rápidamente intervienen para auxiliarla y tratar de reanimarla.
Jack estando aterrado y pensando que nunca le llegaría a pasar eso a la chica, intenta reanimarla pero la joven está completamente desmayada al grado que al final no se consigue despertar.
Estando Anna también ahí y en compañía de su pareja, intentan ambos en vano, también reanimarla, pero no lo consiguen.
Temerosos de lo que hizo Bill, este último solo se les queda viendo.
Mientras tratan de despertar a la joven, Bill les informa con demasiada arrogancia y hostilidad – Todos ustedes son unos idiotas. Si uno de ustedes me ataca, no dudaré en matarlo a golpes–.
Casi soltándose a llorar, y rogando que la joven este viva, Jack rápidamente no duda en responderle a Bill – Eres un monstruo, Bill...– dejando que Anna intervenga y le diga también al megalómano – Te mereces más que insultos, ¡Maldito hijo de perra…!–.
Mofándose de como la dejo, Bill empieza darles un discurso sumamente supremacista y de índole machista – Juro que mataré a cualquiera de ustedes si es necesario. Yo soy el dueño de aquí; todos ustedes, si así yo lo deseo son mis esclavos, mis…–.
Mientras están todos distraídos, y mirando a Bill como su inevitable punto de distracción, en ese instante sucede lo menos imprevisto de parte de Hans y la joven Caine.
Ignorando todo lo que Bill hizo y lo que los chicos presenciaron, Hans por su lado y mientras sus compañeros están escuchando las duras palabras insultantes de Bill, en ese preciso momento empieza a hacerle señas a la joven castaña, quién intentando ignorarlo no logra conseguirlo.
Haciéndole señas de índole sexual, Hans en ese duro momento para todos queda cautivado con la inquebrantable belleza de la jovial y sexy castaña.
Caine mientras y por su lado, lo mira fijamente y sin siquiera pedirlo, presencia el bochornoso momento en que Hans se levanta su camisa para enseñarle sus bíceps y su atractiva musculatura.
No logrando evitar que su cuerpo reaccione de manera indebida, la joven se termina excitando.
En tanto Hans intenta conquistarla, la mismísima castaña decide sin importarle nada (ni siquiera que Bill, este ahí), levantarse su camisa blanca de tirantes y mostrarle sus enormes y redondos atributos.
Sintiendo una atracción mutua, la hermosa castaña, rápidamente le realiza una seña con su mano al pelirrojo.
Una seña que para Hans es como si la joven le fuera a hacer una felación.
Observando con tanta pasión la sensualidad de la chica, pero estando en un lugar donde los problemas con Bill abundan por el momento, Hans decide sacar de su bolsillo, su celular, y empezar a marcarle.
Diciéndole por mensaje de texto – Hola, preciosa…–.
Sintiendo la vibración de su celular, la joven decide responderle con – ¿Hey, cómo conseguiste mi número?–.
Evadiendo dicha cuestión, Hans rápidamente le dice – Eso no importa. Muéstrame tus melones…–.
Ante la solicitud indecente, la joven en ese instante voltea para todos lados con el fin de cerciorarse de que nadie los esté viendo, y luego de eso le dirige una mirada seductora y lasciva a Hans.
Sin dudarlo ni un segundo, decide levantarse nuevamente su camisa, después de que ya se la había acomodado en su cuerpo.
Sonriendo de manera pervertida, Hans en ese instante decide levantarse parte de su short, y sin pensarlo tomarle una foto con su celular a su miembro viril; añadiendo a la foto, una vez que se la manda a la chica – Mira. Mira lo duro que me tienes, muñequita…–.
Sonrojándose ante la evidente y llamativa foto del pelirrojo, la joven rápidamente le informa – Es más grande que la de Bill, en serio, él es un impotente. Me pusiste… oooohhhh… Necesito verte, ¿Dónde?–.
Mientras ambos acuerdan el paradero donde se verán, Bill finaliza su discurso con – Y espero que les haya quedado claro, pedazos de mierda. Yo soy el rey aquí, por ello… no más Dutch, no mas Agnarr, y no mas nada… ¡Yo soy el amo y punto!–.
Una vez que finaliza, decide retirarse, sin soltar ni una cosa más de su maloliente boca.
Mientras se retira, sus fieles seguidores van detrás de él, asimismo, siendo la joven castaña, la pareja del mencionado megalómano, decide también irse.
Mientras se retira lentamente, la chica de manera furtiva le guiña un ojo a Hans, quién viendo esa muestra de apreciación le corresponde el gesto con una afirmación.
Con la banda de Bill ya retirada definitivamente y sabiendo que la joven blonda apenas y lentamente se está despertando por el fuerte golpe, deciden todos consolarla en ese momento, en especial Anna, quién al verla despierta a su hermana, no pretende soltarla ni un segundo del fuerte abrazo que le da.
Preocupada por lo sucedido, Anna le dice mientras llora demasiado e inevitablemente – Elsa, no quiero que te pase nada… Voy a protegerte, tal y como tú lo hacías cuando éramos tan solo unas niñas pequeñas. No dejare que ese loco te lastime–.
Correspondiéndole su muestra de afecto, la joven platinada le dice a manera de respuesta – Estoy bien, Anna. No llores…– con algo de sangre en su rostro, la joven decide darles a todos sus amigos, y a su novio, un fuerte abrazo, con la esperanza de que haya justicia…
Justicia tanto para ella como para Hipo, o algún otro chico que haya sufrido mucho a manos del descerebrado, Bill Williamson.
{-}
Con las vacaciones habiendo pasado como bala, y volviendo todo a como era antes, todos vuelven más aburridos que nunca de sus vacaciones.
Regresando nuevamente los días de estrés y las largas jornadas, todos los chicos farfullan el querer regresar a sus tiempos de gloria en sus entrañables vacaciones.
Siendo esa la mejor oportunidad que puede tener al volver a clases, Anna decide tomar cartas en el asunto.
Totalmente confiada y sabiendo la joven pelirroja que no quiere que nadie sufra a manos del desquiciado de Williamson, decide hacer lo que ningún otro chico se atrevió a hacer: Avisar a las autoridades y acusar a Bill de la mala persona que en esencia es.
No teniendo ningún remordimiento en acusarlo de criminal, acosador, golpeador de mujeres e incluso sádico y torturador, la joven Anna lo acusa sin ninguna mella que la lleguen a perjudicar.
Satisfecha la joven, rápidamente se corre su acusación por el campus como si fuera una corriente eléctrica; corre en pocas palabras como un rumor.
{-}
Siendo días de clases, por fin, y después de las acusaciones; no sabiendo de estás últimas, nada.
Bill intenta ingresar a la institución como puede, pero los regentes y todos los encargados le terminan negando el paso.
Siendo esto último lo que desencadena su enfado de no poder ingresar a la institución, Bill empieza a buscar respuestas, en especial busca saber: ¿Quién fue la persona que lo delató de abusivo y tirano, y qué provocó su expulsión de la institución?
Buscando culpables, Bill hace todo lo posible para buscar a su delator.
Hasta que en una de sus vueltas a las afueras de la institución, logra escuchar de parte de Tadashi Hamada y Honey Lemon, lo que en esencia quería saber.
Escondido en un área recóndita y a través de una conversación que los dos chicos antes mencionados tienen, Bill en ese instante descubre a la persona que lo llevo a su expulsión del campus, y quién lo delató con todos.
Descubre que la persona que le provocó esa desgracia fue ni más ni menos que la joven pelirroja y quisquillosa, Anna Arendelle.
Sumamente furioso e hirviendo en fuego en su interior, Bill empieza a planificar lo que sería el acto más atroz que un ser humano le puede hacer a otro ser humano…
Planifica lo que lo definirá como lo que es: Un megalómano salvaje y un criminal.
Planifica un acto de venganza tan… Demencial.
{-}
Siendo un poco tarde y casi cerca de anochecer, Elsa y Anna festejan el cumpleaños de esta última – Feliz cumpleaños, Anna...– le dice la joven platinada, en tanto le entrega un pequeño pastel de un plato y una cajita con unos aretes.
– Gracias, hermana. Estoy muy feliz de que en unos días… verás Kris, me dijo que hará algo especial para mí, para festejar y revivir aún más mi cumpleaños– le responde y agradece la mencionada chica pelirroja a la platinada, en tanto acepta sus regalos.
Con la noticia de que su hermana tendrá una celebración mucho más emocionante de parte de su pareja, la joven platinada le dice – Que emoción– dando posteriormente unos aplausos pequeños a sabiendas de lo bien que le irá a su pequeña hermana.
Con la felicitación y los aplausos pequeños como tambores, Anna le exclama sumamente emocionada, y en una completa afirmación – ¡Si, que emoción!–.
Dando un grito de alegría ambas chicas, no dudan en darse un abrazo y reírse como niñas pequeñas, dando por hecho que sus vidas van como viento en popa.
Incapaces de querer soltarse, pero siendo totalmente necesario, ambas chicas se separan, y luego de eso, la pequeña pelirroja decide, preguntarle – Elsa, por cierto ¿ya viste a la nueva novia de Hans?– recordando a la joven castaña y pensando en lo mal que había sido, Elsa le dice a Anna, mientras da por sentado que Hans y Caine están casi hechos, el uno para el otro – Caine. Claro, pensé que era una cualquiera, pero desde que dejó a Bill ha sido toda una verdadera dulzura–.
Re memorizando como si hubiera sido el día anterior; Anna le recuerda lo benevolente y amable que ha sido la castaña, contándole una anécdota a la joven blonda – Si, ha sido muy tierna… Aún recuerdo cuando ella trajo a varios niños de la guardería donde trabaja, y nos preparo una obra de teatro a todos–.
Recordando de manera enternecedora a varios de los niños que trajo al lugar donde pasaron sus vacaciones, en este caso una casa casi cerca del mar, Elsa murmulla de manera tierna – Ohh, cositas…– sumida en los hermosos recuerdos de los niños que trajo la castaña, anteriormente, en ese instante, deja de pensar en los pequeños, y al instante le llega la cuestión del paradero de Williamson – Por cierto, ¿Qué pasó con Bill?–.
Siéndole sincera, Anna le dice con total tranquilidad y confianza – No lo sé. Desde que lo acusé con toda la institución y con las autoridades, ya no lo dejaron entrar a la escuela–.
Mofándose de eso, la platinada le dice – Él no es ningún amo, es un imbécil– agregándole y dándole la razón a la albina, en tanto hacen más evidente su mofa – Tienes razón. Es un imbécil–.
No pudiendo controlar las involuntarias risas que emergen, ambas chicas se comienza a reír hasta que sus pulmones les piden un descanso necesario.
Conociendo el historial negro de Bill, y con las acusaciones que en esencia lo dejaron fuera de la institución y que siguen en marcha; sabiéndose incluso el daño que le hizo a Hipo, la joven cobriza decide preguntarle después de tremenda carcajada que tuvo, lo siguiente a su hermana – De verás, ¿la pierna que estaba en el salón de artes era la de Hipo?–.
– Si, era la de él. Hipo me dijo que Bill se la corto con unas pinzas– Elsa le responde rápidamente y de manera afirmativa.
Un tanto inquieta ante la evidente respuesta de la platinada, Anna vocifera en tanto se tapa su boca por la incredulidad, pero la certeza que es el caso de Hipo – ¡Dios mío!–.
– Si, que horror…– le dice Elsa después de que la tranquiliza a la joven pelirroja, y en tanto le coloca sus pequeñas manos en sus hombros a la mencionada chica.
– Bueno, ahora estamos todos a salvó… No más Bill Williamson– le comenta Anna a la joven albina, en tanto se le vuelve a acercar para darle nuevamente un fuerte abrazo.
Correspondiéndole el gesto de manera espontánea y satisfactoria, Elsa le dice a Anna, en su hombro, mientras se abrazan – Si, no más…–.
Estando unos cuantos segundos en ese reconfortante momento y enternecedor abrazo, la joven blonda le informa mientras se separa y se retira – Vuelvo enseguida, hermana…–.
Viendo un sonrojeo en su rostro, Anna le pregunta – ¿A dónde vas?– no queriendo arruinarle su otra sorpresa, Elsa le dice de manera furtiva – Ohhh…–.
Con la sorpresa enrojeciéndola de la emoción, al final termina riéndose, pero esperando a que la joven platinada vuelva con su otro regalo.
En tanto la espera, Anna decide preparar sus cosas que le servirán para su eventual inicio de clases de los próximos días.
Moviendo libros y cuadernos dentro de su mochila; de un momento a otro, no puede evitar extraer de la mencionada mochila, la foto que cada día la motivan a seguir adelante.
La foto en la que se muestran dos niñas pequeñas de alrededor de entre lo años jugando con la nieve en un lugar lejano y único para ambas.
Mientras la contempla la fotografía con tanto entusiasmo, no puede evitar contener las lágrimas y decir en voz baja – Fue algo tan hermoso que nunca olvidaré…–.
Estando tan distraída con su pasado proyectado en esa adorable imagen, la joven es interrumpida por el sonido de la puerta, la cual se abre y se cierra, rápidamente.
No sabiendo quién entró, y pensando que se trata de la joven platinada, Anna decide llamarla por su nombre – Elsa, ¿estás ahí?–.
Observando por unos segundos latentes la puerta, y no dándole mucha importancia, en ese instante y sin siquiera darse cuenta o tratar de intervenir, Bill la toma de su cabeza, en específico, de su cabello, y con toda su fuerza física, la azota contra la pared.
Cayendo al suelo y con algo de sangre en su frente, la joven aún estando consiente en ese preciso momento, no logra evitar su inevitable golpiza.
Sin poder defenderse la chica, Bill la comienza a golpear y atacar salvajemente, en tanto le menciona – Les dije que no hicieran cosas estúpidas o no iban a querer que yo hiciera cosas desagradables. Ahora mírame, voy a… ¡Hacerte mierda!– agregando mientras la patea a la joven, y en tanto la mencionada se encuentra en el suelo intentando arrastrarse – Debiste haberte quedado callada, ahora, voy a hacer lo que no quería hacer–.
Después de patearla, Bill la levanta a la chica de su cabello de manera brusca e irremediablemente y salvajemente, la empieza a golpear hasta que la sangre en el rostro de la chica, comienza a brotar como manguera de incendios.
Intentando meter sus pequeñas manos para evitar que Bill la siga atacando, Anna no consigue bloquearle los golpes al megalómano, pero si consigue que este último bañe sus nudillos en sangre.
Una y otra vez.
Después de un rato y estando completamente débil y con la sangre escurriendo por todo su rostro, Anna por un momento y a través de su único ojo sano, ve su reflejo en el espejo más cercano de la habitación, el cual evidencia sus pómulos deformados, su párpado izquierdo caído y sus labios rotos, asimismo mostrándole sus huecos en su dentadura perfecta que en ese momento ya no lo es más.
Casi apunto de derrumbarse en el suelo, Bill le da un fuerte puñetazo que al final la terminan tirando contra el suelo.
Subiéndose Bill a horcajadas sobre la joven, rápidamente le dice mientras está bañado en sangre y con su respiración acelerada, como si hubiera tenido sexo con la mencionada chica o como si hubiera hecho una actividad física – Juró que cuando termine de desfigurar tú lindo y precioso rostro, iré y le desfigurare todo su rostro a tú linda hermanita… Quedarán ambas como unas masas amorfas cuando los zánganos de sus padres las vean–.
Riéndose de lo que pretende (de manera retorcida) hacerle a ambas chicas, Anna al instante reacciona – No... ¡No te lo permitiré!– le grita, en tanto trata de quitárselo encima, pero estando débil y habiendo perdido mucha sangre, a causa del ferviente ataque de parte de Williamson, este último le informa mientras la toma del cuello de su camisa y continua deformándole el rostro con sus nudillos – Bien, no me lo permitas, primero me voy a divertir contigo, y luego con tú linda hermanita. Gatita, zorra y golfa como todas…–.
Carcajeándose a más no poder, Bill Williamson golpea a la joven con tanta rabia, satisfacción y placer desenfrenado al grado de que la joven no pudiendo ya meter mano o bloquearle los ataques, al final se da por vencida.
Estampando el hombre sus nudillos una y otra vez, cada golpe que le da lanza parte de su sangre por toda la habitación.
Sin siquiera importarle nada, Bill salpica con cada golpe, los fluidos carmesís de la pelirroja encima del pastel que la misma joven consumía y que era un regalo de la platinada.
Sin piedad y sin darse cuenta, entinta la foto de las chicas, cuando estás eran tan solo unas niñas pequeñas, de ese rojo carmesí.
Impregna con cada salpicadura las cortinas, muebles y objetos cercanos con la sangre de la joven.
Y deja a la linterna o la luz, la evidencia de lo desquiciado que ha sido; golpeando en la sombra, miles de veces a la joven, hasta que está última ya no reacciona.
Riéndose con todo el sadismo de un monstruo, Bill finaliza su ataque levándose del suelo y limpiándose parte de su rostro ensangrentado con sus palmas.
Observando con detenimiento su cometido como un logro, se retira del lugar, pero antes de hacerlo le escupe a la joven, como signo de desprecio.
Abandonando la habitación por fin, Bill no media palabra en ningún momento, y mientras escapa se cerciora de que nadie lo haya visto ante lo que hizo.
Regresando con el otro regalo, Elsa abre la puerta del cuarto sin darse cuenta y estando completamente distraída, y en tanto le dice a su hermana – Espero te guste, verás, Jack dijo que…–.
Al ver la blonda, el cuarto pintado en rojo y al instante bajando su vista hacia su hermana que se encuentra en el suelo, no puede evitar soltar el nuevo regalo que le traía y correr a socorrerla a la antes mencionada chica.
– ¡Anna!– asustada, Elsa intenta reanimarla, pero la joven no le responde.
Mientras hace intentos por mantenerla viva, Elsa grita con toda su fuerza – ¡Auxilio! ¡Ayudaaaa!–.
Incapaz de contener las lágrimas, Elsa abraza el cuerpo debilitado de su hermana, no importándole que está última la impregne en sangre.
– ¡Ayuda, por favor!– vuelve a gritar, esperando que alguien venga y la ayude.
{-}
Consiguiendo llamar a la ambulancia y llevando a la pelirroja al hospital, Elsa no para de llorar al ingresar al dichoso lugar, sabiendo que su hermana casi está apunto de abandonar este mundo.
Llevándola directamente a urgencias, Anna es llevada a una habitación para salvarle la vida.
Pensando la joven blonda que esa noche debía ser un día especial, se convirtió al final en un día aterrador y demasiado macabro para ella misma y su hermanita.
Aterrada de perderla, Elsa ve llegar a Jack, Hans y Caine, quienes llegan para tratar de mantenerla calmada y con las esperanzas de que la chica vivirá.
Dándole apoyo emocional, Elsa abraza a Jack, en tanto le murmulla – No quiero que le pasé nada…–.
Comprendiéndola, el peliblanco le dice mientras la tranquiliza con palmadas en su espalda – Todo estará bien. Ella saldrá bien, tranquila, Elsi–.
Casi incapaces de decirle más cosas para tratar de apoyarla, la joven castaña y pareja de Hans, le dice con algo de motivación y entendimiento – Anni saldrá de está. Recuerdas cuando me contaste que se había golpeado la cabeza… Ella fue fuerte en aquella ocasión, créeme… Saldrá de está–.
Dándole un abrazo la castaña, Elsa le afirma en tanto no deja de sollozar – Gracias, tienes razón. Anna, mi hermanita, saldrá adelante de está. Ella es fuerte…–.
Con el miedo en su piel, e incapaz de pronunciar más palabras, el médico en ese instante aparece y rápidamente los saluda a los chicos – Buenas noches, veo que vienen a saber sobre el estado de la joven, Anna Arendelle…–.
Asintiéndole los tres muchachos, Elsa rápidamente interviene y le pregunta con inquietud y desesperanza – ¿Dígame cómo está? ¿Mi hermana se recuperará?–.
Parpadeando por un momento el médico ante lo que dirá, este mismo, abre la boca y casi con tartamudeos le informa el mayor temor – Tú hermana, quiero decirte que su estado es… Lamento decirte que…– ante una súbita pausa que tiene y negando con su cabeza lentamente el doctor, Elsa da por hecho que algo horrible ha pasado.
Empezando a derramar más lágrimas se entera, la joven blonda, que… Su hermana, Anna, ha muerto.
Devastada, empuja al médico y sin más, entra a la habitación solo para encontrarse con la sorpresa de que su hermanita, estando entubada en un respirador y conectada a una máquina que la mantenían con vida, está última muestra una línea.
Una línea que indica que la joven pelirroja ha dejado este mundo.
Elsa no soportando su perdida, abraza sin más el cuerpo de su pequeña hermana, y mientras lo aprieta con todas sus fuerzas, murmulla – No te vayas, vuelve… Anna… No me dejes sola…–.
– ¡Anna! ¡Anna!– le grita con todas sus fuerzas en más de una ocasión y sin dejar de llorar, pero la mencionada ya no puede responderle.
Lamentándose e incapaz de querer separarse de su hermanita, a sus espaldas llega la joven Caine, quién entendiendo su dolor (recordando a su padre fallecido de igual forma), abraza a la joven.
En tanto la abraza a la blonda, Hans se acerca y las abraza a ambas chicas.
Jack al observar como su novia está quebrada y devastada, rápidamente se le acerca y también la abraza, asimismo abraza al cuerpo de la joven pelirroja.
Tristes, destruidos, devastados y condenados por la perdida de la chica, saben e intuyen, quién fue el asesino…
El cuál merece un castigo duro por lo que hizo…
Bill Williamson, merece pagar por lo que hizo…
Terminando así este fic.
{-}
Notas del autor:
Hola nuevamente lector.
Espero estén bien y feliz día del orgullo.
Este fic es una continuación del anterior fic donde aparece Bill, Hipo y Astrid, solo que en está ocasión, Elsa y Anna han tomado el protagonismo.
Los cambios que contiene está historia son los siguientes:
Primero: originalmente Bill noqueaba a Kristoff, cuando esté presenciaba el ataque que la joven Elsi recibe, pero decidí cambiarlo e imaginar que después de que se queda desmayada la joven, todos intentan ayudarla e incluso aterrándose de la fuerte presencia de Bill Williamson.
Segundo: como parte del mes del orgullo, decidí incluir una pequeña descripción del romance entre Raya y Namaari. Originalmente haría un fic extenso sobre el romance entre Raya y Namaari, pero el tiempo y otras cosas me impidieron la posibilidad de realizar dicho fic.
Pensando un poco en este romance entre Raya y Namaari, como un dato adicional y desconocido (misterioso) de Bill Williamson es que probablemente esté personaje sea de una preferencia sexual diferente a los demás personajes de Red Dead Redemption 2, porque una de sus razones de su desviación, es el pasar tiempo con el personaje de Kieran Duffy. También se alude en el videojuego que Bill tiene un secreto que no se menciona explícitamente y que incluso es raro para el protagonista, en este caso Arthur Morgan. También se alude a que "una mujer" le robó, aunque el mismo Bill no aclara muy bien como le sucedió el hecho, ya que no lo menciona de una forma tan detallada; si se puede suponer que esa "mujer" era un hombre vestido de mujer.
Tercero: originalmente habría una descripción lemon entre Hans y Lady Caine, e incluso la planee de una forma tan atrevida y sensual, pero al final decidí omitirla debido a que no iba con la situación del fic. Está descripción lemon sucedía con Hipo y Astrid, teniendo que ir a buscar un arma a la habitación del pelirrojo, al abrir la puerta, la descripción iba a indicar que Lady Caine le estaba dando un baile striptease a Hans hasta tener relaciones íntimas.
Cuarto: durante el ataque a Anna de parte de Bill, una de las ideas que se coló era que Bill ultrajara y lastimara sexualmente a Anna, pero a pesar de que la planee está idea, realmente tuve que omitirla e incluso eliminarla completamente debido a que sería todavía más sádica que el ataque a base de puñetazos que se menciona en el fic, que eso sí, sigue siendo sádico.
Quinto: el puñetazo que Bill le da a Elsa y el ataque de Anna, están inspirados en partes vividas por el mismo Bill Williamson.
El puñetazo está inspirado en un evento NPC en el que Bill golpea a un personaje llamado Pearson, el cual a diferencia de Elsa, físicamente Pearson es casi de la misma contextura física que Bill, pero un poco más gordo. El puñetazo que recibe Pearson sucede cuando ambos, tanto este personaje como Bill están borrachos.
El ataque que recibe Anna está inspirado en la misión de Red Dead Redemption 1, "Ahorcar a Bonnie MacFarlane" la cual es una misión muy importante dentro del juego. En dicha misión, la banda de Bill intenta matar a la mujer que le salvó la vida al protagonista John Marston, después de que la misma banda lo había dado por muerto. En la misión la forma en la que se encuentra a Bonnie es lamentable, estando a punto de ser colgada e intuyendo que probablemente Bill y su banda golpearon y probablemente ultrajaron a Bonnie.
Y bueno, creo que es todo, espero traerles más fanfics.
Sin más que decir, nos vemos y hasta pronto.
