Disclaimer: los personajes no son míos, pero si la historia es de mi propiedad.

Inspirado en una actividad del juego Saints Row The Third.

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Disfruta.

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Como parte de la escolta de Oslo, Eugene era firme en su trabajo (o al menos lo aparentaba).

Siendo un chico dedicado a transportar gente importante como el famoso jefe, (presidente), amo, (casi una divinidad celestial) de los Saints en Steelport, la jovial y exitosa cantante Elsa Arendelle, entre muchos otros famosos (y no tan famosos).

Las escoltas no eran nada fáciles.

Evitar a los molestos paparazzis, hacer lo que el famoso y su acompañante le pidieran, eran y habían sido unos de los miles de martirios que le daban dolor insoportable en su punto más bajo y recóndito de sus bajos.

Esa noche no era cualquiera, tenía que hacerle un favor a los joviales muchachos y amigos cercanos, de Aladdin y Jasmine. Una pareja sumamente extraña, pero también adinerada.

El favor que tenía que hacer y que sabía que ni siquiera ninguno de sus allegados y amigos cercanos harían, ya que era una locura…

Era transportar en el auto descapotado, no a una persona…

Lo que tenía que transportar era una bestia…

Un tigre.

En efecto, sus amigos; en especial Jasmine, le había dejado la tarea de transportar a Rajah por todo Oslo, con el fin de distraerlo y hacer que se divirtiera.

La locura de transportar a Rajah por todo Oslo no sería una tarea fácil, pero tampoco sería una tarea agradable.

Para empezar Eugene no sabía nada cuando se le notificó sobre el tigre; cuando escucho las palabras de Jasmine decirle que tenía que transportar a su mascota consentida por toda la ciudad, Eugene imagino y pensó que se trataba la mascota de la chica, de un perro chihuahueño o uno denominado "salchicha", pero cuando vio al tigre se quedó petrificado.

Sabía que la paga era mayor, que los tigres normalmente son agresivos, pero no sabía a quién se le había ocurrido la idea de darle como mascota, un tigre, a la chica más adinerada y atractiva de una parte de Agrabah.

Llevar a Rajah sería algo inolvidable.

Saliendo el joven trigueño junto a la joven morena y junto a su novio, quien llevaba a Rajah con una soga como si este último fuera un perro, Eugene no dejaba de rogarle a la joven que reconsidera la idea de pasear a Rajah por todo Oslo – Por favor, amiga, por favor, por… por… por lo que más quieras, no puedo transportar a tu lindo gatito–.

En tanto se mostraba aterrado con la simple idea de que el animal lo llegará a lastimar, la chica se mostraba positiva en todo momento, sintiéndose incluso como todo una dama perfecta y arrogante en todos los sentidos.

– Eugene, dijiste que necesitabas el dinero, tienes que ganártelo…– le termino diciendo la chica, en tanto se acomodaba su bolso en su hombro, y le daba una negación, agregando posteriormente – Hace años que casi no lo saco a pasear, y teniéndote como amigo, eres el más ideal para hacerme ese favor…–.

Temblando de miedo ante la férrea idea de que Rajah lo llegue a atacar mientras conduce, Eugene se arma de valor y le puntualiza – ¡Amiga, es un tigre, me va a matar!– siendo firme la joven, y mostrándose para nada sorprendida, le informa con total tranquilidad – Él no muerde, Eugene, él es un buen chico. Es obediente, es como Al, y es como mis amigas–.

Desesperado por intentar convencerla a la joven, de que el felino lo atacará ante algo que no le parezca, Eugene le sigue insistiendo, de que reconsidere esa tremenda idea – Esto es una locura, créeme, nadie ha hecho algo así…–.

Negando todo, la joven, incluso esos temores e insistencias del trigueño, la misma chica le dice en respuesta – No es una locura. A Rajah, le servirá. Él es como un cachorrito, confío en que no te lastimara, y te divertirás junto a él…–.

Pensando Eugene que Jasmine es una chica que le falta un tornillo, no puede evitar y dejar que la joven lo lleve hasta el vehículo donde se encuentra Rajah.

Estando el mencionado tigre en el asiento trasero y a la espera.

Atónito al saber que el tigre probablemente lo matará, Eugene como si fuera un niño que no quiere ir a la escuela, intenta escapar, pero sorprendentemente la chica lo sostiene de su abrigo y aprisiona cerca de la puerta del piloto del auto.

Lamentándose hasta cierto punto e incluso soltándose a llorar, Eugene le ruega a la joven – Tengo miedo…– viéndose la chica con una sonrisa seductora; no le termina creyendo y ante eso lo mete a Eugene al vehículo, sin importarle nada – Eugene, no hay nada que temer, ahora entra al auto y lleva a Rajah a donde tú quieras– le informa.

Perplejo y estando ya dentro del auto, y mirando como el tigre lo mira con demasiada hostilidad, asimismo viendo como la chica y su novio se retiran del lugar para irse a cenar o a avivar aún más su relación, Eugene en un murmullo dice – Necesito el dinero, creo que tengo que hacerlo…–.

Después de soltar un ligero suspiro y titubeando al no saber que hacer, enciende el motor del vehículo y comienza a lentamente acelerar y moverse.

Conduciendo lentamente y mientras pasa por una de las avenidas de la ciudad, el joven trigueño se dice asimismo – Solo tengo que pasear al tigre y…– no llega a terminar su frase, debido a que en ese instante, Rajah le da un fuerte zarpazo para que aceleré.

Empezando a brotar la sangre por su espalda, el chico pega un grito ensordecedor y tan fuerte, que en ese instante da por hecho lo que ya sabía; que el tigre lo llegará a atacar.

Recibiendo otro fuerte zarpazo, Eugene presiona el acelerador lo más que puede, consiguiendo otro zarpazo y otro, y otro, y uno más, hasta que se empieza a desangrar.

Mientras en ese preciso momento siente mucho dolor y está a poco de desmayarse, por otro lado el tigre se empieza a entretener como si fuera un perro; sacando la cabeza por el vehículo y dejando que el aire golpe su pelaje.

Presenciando el indomable Rajah un pequeño momento en que Eugene baja la velocidad, no duda nuevamente en darle otro zarpazo y está vez intentar matarlo con una mordida en el cuello hasta que aceleré.

Palideciéndose ante la falta de sangre, paseando al tigre por la ciudad, estando está última completamente de noche, y casi tratando de no tener ningún accidente; intenta en más de una ocasión detener el auto, pero no lo consigue.

Completamente débil, trata de detener el vehículo, pero el tigre se lo impide con zarpazos, mordidas ligeramente fuertes y gruñidos.

Incapaz de poder defenderse y cuando por fin logra detener el vehículo, no puede evitar en ese instante presenciar la ira de la bestia.

Sin más, completamente furioso y siendo demasiado listo el tigre, mirando cada detalle del auto, consigue encerrar a Eugene dentro del vehículo con el único fin de descargar su ira por no llevarlo a pasear.

Atrapado dentro del auto y con el techo retráctil puesto nuevamente en su sitio para darle un aspecto al vehículo; mucho más acorazado, Eugene no logra escapar y al final toda la noche y madrugada, lo termina atacando Rajah, hasta el hartazgo.

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Por la mañana, dos niños de nombre Vanellope y Rancis lo encuentran a Eugene arrastrándose por la acera, completamente débil, con mucha sangre bañando su cuerpo y su ropa, y con demasiadas marcas en el cuerpo, producto del horrible ataque que recibió de parte del despiadado tigre de la joven Jasmine.

Rajah, por su parte y siendo un animal demasiado inteligente, escapó del sitio como pudo.

Estando Eugene, junto a los niños y a la espera de una ambulancia, el mismo trigueño recibe una llamada telefónica de parte de la mencionada chica morena – ¿Diga…?– termina diciendo con demasiada dificultad y con el rostro tan ensangrentado y lleno de marcas.

Ante el leve timbre de llamada y esperando en la línea, al instante Eugene se ve sorprendido por la voz furiosa y decepcionada de la susodicha joven – ¡Eres un imbécil! Dejaste a mi cosita hermosa que vagara aburrido toda la noche… ¡No te mereces nada, idiota! ¡Púdrete, Flynn Rider!–.

No estando para nada satisfecho con lo que le sucedió, no lo piensa dos veces y le termina colgando.

Sabiendo que casi muere, y que estará bastante tiempo en el hospital, y que sobrevivió de milagro, Eugene da por hecho que nunca más volverá a hacerle favores a ninguno de sus amigos, ni siquiera a su prometida, Rapunzel.

Terminando así este fic.

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Notas del autor:

Hola nuevamente lector.

¿Pensabas que esto sería la continuación del fic anterior? Pues no, todavía no. Primero se subirán otros dos fics más antes de la respectiva continuación de El sospechoso de la tragedia.

Les subo este fic este fin de semana. Estaré subiendo contenido variado en unos días.

Cambios para este fic:

Primero: originalmente el protagonista nuevamente hubiera sido cualquiera, (Hans, Jack, Elsa, Kristoff, Bunnymund, Alistair Krei, etc, etc) pero esa idea de que no dijera el nombre, fuera cualquiera y les diera la idea de que imaginarán al personaje, de mi parte hubiera sido fácil, pero para ustedes no, lector.

Está idea de que el protagonista sea cualquiera y dejarlo a la imaginación, proviene del exitoso videojuego de Saints Row.

En dicha saga de videojuegos, el jugador después de completar el tutorial, puede crear a su personaje como le plazca.

Dicho personaje puede ser:

Un hombre o una mujer, caucásicos.

Un hombre o una mujer, afroamericanos o de color.

Un hombre o una mujer, asiáticos.

Un hombre o una mujer, latinos.

Un hombre o una mujer, europeos.

Un zombie, una abominación o un Calamardo hermoso.

La personalización en Saints Row es tremenda.

Segundo: la actividad en la que se inspira este fic se basa en una actividad vista en Saints Row the third, tanto el original (2011) como la versión Remastered (2020). Dicha actividad es tan simple, pero la diferencia es que el tigre nos irá matando lentamente en el juego, asimismo tiene niveles de dificultad, lo cual la hace la actividad todavía más difícil.

Y bueno lector es todo, espero traerles más fanfics a esta sección y a mis demás fics.

Sin más, nos leemos pronto y hasta luego.