Disclaimer: ninguno de los personajes es mío, pero la historia sí.
No sé como haya quedado lector, le di como 3 leídas entre correcciones y toques filosóficos y de verdad no sé como quedó (casi no soy bueno con el drama). Espero les guste.
Inspirado en mi visión hacia el cielo nublado y las continuas lluvias que hacen el ambiente melancólico y en un ventilador congelado.
{-}
Nueva York, tiempo actual, (2021)
Lluvias y tormentas, tanto eléctricas como acuosas caían frente a los ojos de la joven y perfecta Caine Quentonia, más en específico cuando comenzó su caminata por Central Park.
Abrigada con un abrigo que le había dado su difunto padre, camino cerca del agua del parque prácticamente congelada y tan negra como el carbón.
Observando con tanta tranquilidad como cada diminuta gota de agua del cielo grisáceo caía en el lago como hojas secas en un bosque invernal.
Su visita a tal recurren lugar se debió a que ahí fue el sitio donde su ex novio, Jack Frost, tiempo atrás le había pedido su mano.
Su corazón de ella estaba completamente devastado. Caine tiempo atrás había hecho lo más descabellado.
Haber tenido a Jack como su novio fue algo tan lindo y memorable; recordar cada momento en que se besaban bajo las hojas de los árboles frondosos, hacer el amor en los sitios más inseguros, regalarse obsequios en el día de San Valentín, comprenderse mutuamente, fueron los momentos más felices para ella.
Momentos que no volvería a vivir por su comportamiento.
Mientras caminaba, Caine no era la única que decidió andar también por el enorme parque.
La mejor amiga de Jack, Elsa Arendelle merodeaba triste de igual forma.
La joven castaña lentamente levanto su mirada y cuando la vio parada a la joven blonda, no dudo en acercársele.
Distraída, Elsa contemplaba el cielo casi oscurecido.
Estaba pensando en Jack, una y mil veces, y mientras se tocaba su vientre.
Elsa dudaba, y lo hacía con intriga.
Era obvio que no tenía problemas alimenticios ni de salud, solamente sabía que ese vientre ligeramente redondo estaba ahí por haberse entregado con alguien que era en verdad su amigo.
Triste al no saber que hacer y difícil en su situación al no tener a nadie, Elsa quería y anhelaban quitarse la vida de una vez y por todas.
Frente al lago, estiró ligeramente sus brazos y se preparó para saltar y/o dejarse caer.
Antes siquiera intentar dejarse caer, la castaña apareció y la detuvo, tomándola del hombro.
Caine sabía que la chica estaba intentando acabar con su vida, pero estaba claro que no se lo permitiría.
Antes siquiera intentar empujarla, Elsa no lo soporto más y se giró para abrazarla.
– No puedo más… Lastimé a Jack… Te herí– mientras no soportaba mantenerse de pie, Elsa la abrazo a la joven castaña, y sin más empezó a llorar.
Ambas chicas eran parte de la vida del peliblanco.
Caine había despotricado contra Jack, cuando se enteró que este se había acostado con Elsa, asimismo está última lo provocó al peliblanco varios días después y cuando fue el momento justo en el que le confesó del futuro bebé que iba a tener.
Llorando en jadeos acelerados y temblorosos, las lágrimas de ambas chicas se derramaron por sus mejillas como ríos.
En ese instante deseaban volver al pasado, pero ese deseo era prácticamente e ilógicamente imposible.
Caine mientras la abrazaba a la joven, pronuncio el nombre de la susodicha – Elsa– ante su nombramiento, la blonda se separo ligeramente y luego de mirarla a la castaña, intento responderle, pero sus labios se volvieron incapaces de abrirse.
En tanto la castaña intentaba entenderla a la jovial platinada, está última le termino diciendo – Yo no quería lastimarte. Me deje llevar y ahora estoy… embarazada… No sé porque lo hice, no se porque me deje llevar por mis instintos…– incapaz de intentar explayarse, Caine le termino respondiendo – Fuiste como mi hermana. Lo hiciste porque creíste que eras imparable… Mataste mi relación con Jack–.
Mientras las dos chicas estaban arrodilladas y no aparentaban odio, las dos jóvenes frente a frente se dieron cuenta en ese preciso momento que no valía tan siquiera pelear.
Matarse como unas salvajes era algo totalmente estúpido e irrelevante.
Mientras estaban desoladas y tristes, la lluvia del cielo comenzó a impregnarlas cada vez más hasta que sus prendas se ciñeron a sus cuerpos como si fueran una doble piel.
Para consternación de ambas chicas en ese preciso momento casi lúgubre, no hay necesidad de querer irse.
Siendo el escenario perfecto para lamentarse.
– Jack es un buen hombre. Siempre lo hemos sabido, pero hemos sido deshonrosas con él. Aquella vez casi te mato, Elsa, porque me lo quitaste a él. Jack nunca le ocultó a nadie nada, fuimos las personas más déspotas con él. Lo insulte cuando no debía hacerlo– le termina comentando Caine mientras se levanta del suelo y comienza junto a la rubia, a caminar por todo el parque, mientras la lluvia les cae mil veces hasta el empapamiento.
Elsa ante las palabras de Caine, rápidamente le informa en tanto con su cabeza cabizbaja, observa el suelo llenarse de charcos de agua y hojas por todo el piso – No estamos preparados para ser padres– agregando asimismo mientras entrecierra sus ojos – Me encontré en una mala situación cuando supe que Jack, simplemente… Me odia–.
Ante las palabras de la joven platinada, Caine espontáneamente se detiene en el sitio.
Mientras se gira, le acomoda el abrigo, le extiende su mano a la platinada y al instante le entrega una cajita que Jack había tirado a la basura, cuando terminaron con su relación.
Dándole a entender a la joven blonda que aún puede haber algo.
– Te daré esto, Elsa…– le dice Caine, de manera seca y añadiendo mientras las lágrimas en su rostro se mezclan con la lluvia – Eres mi única amiga… Esto que ahora es tuyo, puedes dárselo a Jack. Si no confía en ti, mientras tratas de hacerlo entrar en razón aunque te odie, puede que debas dejarlo… No me engañan ninguno de los dos–.
Antes de que Elsa tan siquiera pueda reaccionar ante las palabras de la castaña y mirando la pequeña cajita en su mano, Caine prosigue – Ese hijo, aunque diga Jack que no lo ama, es el deseo de todo hombre… Todo hombre al final después de una mala relación, termina confesando y reconociendo su lealtad hacia el ser que ha concebido con la mujer que puede o no amarlo–.
Elsa al observar el verdadero sentir de su amiga, da por sentado que la castaña, podrá ser irritante, agresiva, loca, pero tiene algo de miedo y comprensión en su negro y casi solitario corazón.
Débil e incluso incapaz de responderle, la misma blonda se queda petrificada ante más palabras de parte de la castaña – Lo sé. Lo supe desde el principio, y ahora me doy cuenta. Sé que amas a Jack, mucho más de lo que yo puedo y pude amarlo… tontamente pensé que mi lealtad hacia él, había sido mejor. En cambio, realmente siempre he sido una celosa y grosera. No me importó realmente… Estoy cegada por la ira y los celos… Lloro porque aún lo amo, pero me doy cuenta de que soy una mujer horrible–.
Elsa después de escucharla, se le termina acercando con cuidado a la joven castaña, y corrigiéndola en ese instante – Escucha… no eres horrible, te equivocas con eso último. Estoy segura de que eres una chica dulce y siempre lo haz sido…–.
Con las palabras de la joven platinada, levemente Caine levanta sus mejillas en una pequeña sonrisa.
Una pequeña sonrisa orgullosa que en ese instante termina formando en su rostro mientras decide tomar la palabra y responderle – Hay mucho trabajo aún. Te he entregado mi última pizca de fe... Ahora, acompáñame…–.
Mientras comienzan una larga caminata Hasta abandonar Central Park, Caine continua con – Elsa, está será la última vez que me verás… Sinceramente, eres mi hermana, mi amiga y créeme que siempre lo serás, pero por el bien de ambas, lo mejor es que cada una, nunca más se vuelva a ver ni a dirigir la palabra–.
En tanto la sigue a la joven castaña, Elsa le pregunta con preocupación reflejada en su mirada – ¿Qué?–.
Al llegar al edificio de departamentos en el que reside Jack, Caine antes de siquiera pronunciar algo deja escapar un último suspiro – Como dije, será la última vez que me verás. Ahora, entraras, hablarás con Jack y le entregarás la caja que te di. Necesito que lo perdones…–.
Elsa al notar la tristeza que la rodean a su amiga, no puede evitar frotarse la nariz, que poco a poco se le pone rosada por el frío, las lágrimas y la lluvia, y en concreto le propone a la castaña – Caine, Jack puede hablar con ambas, vamos, yo sé que…–.
– No, tengo que irme… Nos vemos Elsa Arendelle. Buena suerte– le dice Caine a secas y despidiéndose, con intriga y desilusión.
Mientras la observa darse la vuelta e irse por donde vino, Elsa queda incapaz de exigirle que regrese, pero la castaña al final no acepta ya absolutamente, nada.
Girándose en dirección al ascensor, Elsa lo aborda, y al instante se dirige al piso donde radica Jack.
A las afueras del edificio y visualizando la figura de Jack y Elsa a través de las sombras y las cortinas del edificio, Caine mira fijamente como las dos figuras se encuentran, se dan una especie de saludo y al instante aparentemente empiezan a discutir.
Mordiéndose el labio con el fin de que Elsa haga cambiar de opinión a Jack, Caine mira como la sombra del peliblanco entre la reflexión y reconsideración interpuesta, se queda perpleja ante las palabras de la platinada que al parecer lo empiezan a hacer abrir sus ojos.
Después de una serie de palabras duras, la silueta de Jack al final reconsidera todo lo dicho por la silueta de Elsa, y sin más corre hasta la platinada y la carga en sus brazos para luego sellar sus labios con los de la chica.
En medio de besos dulces y apasionados, la silueta de Elsa lo interrumpe a Jack, y de manera repentina le entrega la cajita misteriosa que Jack había tirado a la basura.
No sabiendo el peliblanco como la recupero la caja, sabe que de alguna manera la chica la recupero.
La joven castaña mientras mira ambas sombras que se vislumbran a través de las cortinas, supone que Jack le pregunto por como la platinada la recupero la pequeña caja.
Suponiendo alguna respuesta positiva y halagadora, Caine ensancha su labios en una sonrisa orgullosa al ver como Jack mientras se inclina y abre la cajita delante de Elsa, le pide…
Que la joven en pocas palabras sea su esposa.
Como futura madre y esposa que será, da por sentado Caine, que la vida que ahora en adelante tendrá Elsa, será lo más hermoso que la misma castaña, siempre quiso tener.
Alejándose mientras camina y con la mente en específico, de buscar a alguien que la haga feliz en otro lado, Caine, finaliza con – Adiós y para siempre, Elsa–.
Terminando así este fic.
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Notas del autor:
Hola nuevamente lector.
Espero estén bien, quería publicar esto la siguiente semana, pero he decidido publicarlo de una vez.
Bueno este es el primer fic con Elsa y Lady Caine, juntas. Sin Jack (solo menciones), sin Hans y sin ningún otro personaje.
Cambios que hubieron, no muchos, salvó que al final, Lady Caine encontraba a Hans y se enamoraban.
Y bueno, espero traerles más fanfics a esta sección y a las demás que tengo.
Sin más antes de irme, recuerden que… Shaundi de Saints Row, ya no es divertida… Es broma… bueno, nos leemos pronto y hasta luego.
