Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la historia sí.
Inspirado en un fanfic Helsa, en dos misiones de Red Dead Redemption 1 y en mi anterior fic donde Anna fue atacada por Bill Williamson (es una continuación de mi anterior fic)
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No sé como quedó, lector, pero espero les guste.
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Advertencia: CONTENIDO GORE y SANGRIENTO. Leer con cuidado y tomar precauciones.
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A unos días del fallecimiento de la joven Anna, toda la escuela y todos los conocidos de la joven, le dieron un pésame a la familia de la susodicha muchacha.
Suspendiendo las clases que tenían que impartir o llevar algunos chicos.
Con el funeral iniciado días después, Elsa se negó a asistir, no soportaba la perdida, y sabía que el dolor la atraparía en ese mismo lugar donde se llevarían acabo los últimos actos de despido hacia la pequeña pelirroja.
Indispuesta tuvo que aguantar en compañía de su padre y madre.
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– Mira, ya llegó Elsa…– le menciono con tristeza Belle a Eugene.
Ante la llegada de Elsa, la joven bajo del vehículo donde viajaba con su madre y su padre.
Todos sus amigos y profesores habían asistido al funeral, mientras la veían a la joven platinada en compañía de su familia, y sabiendo el dolor que cargaban con tanta intriga.
– Es mi tía Iduna…– le menciono la joven Rapunzel a su madre, Adrianna, mientras la terminaba abrazando muy fuertemente.
En tanto se iniciaba la correspondiente ceremonia de despido por parte del sacerdote del lugar, estando todos los chicos reunidos, todos tomaron asiento en la misa, asimismo cada uno inclinó su cabeza a manera de respeto mientras escuchaban las palabras del sacerdote.
Hans, Jack, Kristoff, Rapunzel, Eugene, Caine, Philip, Aurora, Snow White, Florian, Alistair, Cassandra, Hipo, Astrid, entre muchos otros más, rendían sus más solemnes respetos al ataúd de la chica que alguna vez había sido su amiga.
Mientras estaban inclinados, incluso algunos chicos rezando, más de uno de los muchachos volteaban a ver a Elsa.
La mencionada chica abrazaba a su madre Iduna, la cual no paraba de sollozar al saber que su pequeña niña que había dado a luz con dificultad, había muerto de la forma más horrible que le puede pasar a cualquier persona.
Dando la disponibilidad el sacerdote de dejar que cada persona pueda pasar a dejar su despido, su flor e incluso su respeto, concluyo el hombre con la ceremonia.
Mientras todos pasaba a dejarle lo último dedicado a la joven pelirroja, la madre de la misma chica, no lo soporto más y en compañía de su esposo, no fue capaz de sostenerse mientras no paraba de llorar – No, no puedo… Mi bebé, mi bebé–.
Observando todos a la madre de la joven, llorar como si fuera una niña pequeña, todas las personas empezaron a sentirse muy mal emocionalmente por lo que la hermosa mujer tenía que soportar.
Incapaz de querer levantarse, Iduna trató en más de una ocasión de levantarse pero al hacerlo, se terminaba cayendo al suelo, debido a su incapacidad de saber que su pequeña hija estaba en el ataúd.
La joven Caine en compañía de Hans, al ver ambos que la mujer si apenas podía sostenerse, la hermosa castaña rápidamente y en ese instante con la decisión tomada, le pidió permiso a Hans para ir y consolar a la mujer – Pobrecita. Hans, iré a hablar con la madre de Anna, no me tardo–.
Estando el pelirrojo enterado y dándole un beso de confianza a la chica, la dejo ir.
– Aquí te espero, muñequita– le respondió Hans, una vez que la observó a su novia caminar de manera apresurada hacia la mujer que estaba devastada.
Mientras veía como su chica ayudaba a la madre de la joven que se hallaba en esa fría caja de madera, Hans fue llamado por una inconfundible voz masculina, que le pedía que se girará – Westergaard, Westergaard, Westergaard…–.
Al darse la vuelta, Hans se encontró con su rival más acérrimo y empresario arrogante; Alistair Krei – Alistair, ¿Y ahora qué?– sin dudarlo, Hans le pregunto lo anterior.
Estando en compañía el rubio arrogante con una hermosa joven de cabellera rubia, el mismo Alistair le termino preguntando con sarcasmo – Oye, ¿Nunca te han dicho que eres un tanto agresivo?–.
Ante la simple cuestión, Hans rápidamente le pregunto – ¿Qué quieres?–.
Estando casi apunto de hablar, Alistair le termino pidiendo a su acompañante que los dejará solos – Diane, ¿podrías dejarnos solos?–.
La chica con el pedido de parte del atractivo hombre, le termino diciendo antes de irse, y dándole un beso en la comisura de sus labios – claro, Alistair. Con permiso–.
Una vez que la joven rubia se retiró y dejo solos a Hans y a Alistair, este último le dijo al pelirrojo – Hans… Necesito hablar contigo…– empezando una caminata lenta hasta el ataúd de la joven asesinada, Hans al instante le puntualizo sin siquiera dudarlo – Alistair, vienes al funeral de Anna, porque sabes que un hombre que trabajo contigo, acabo con la vida de la hermana de mi ex novia–.
Caminando ambos mientras logran entrar a una fila de personas que le depositan su último adiós a la joven pelirroja. Hans en ese instante le agrega en forma de pregunta – ¿vienes a reírte o a decirme que hacer?–.
Negando su interrogante, rápidamente Alistair le confesó – No Hans, acompáñame… Nadie se da cuenta, pero te lo diré… Bill Williamson tiene influencias. Hace poco se presentó para el proyecto que mató a la hija del señor Callahan–.
No recordando el nombre del mencionado, Hans le termina preguntando – ¿Te refieres a Morgan?–.
– ¿Arthur? Por supuesto que no, me refiero a Robert– le responde Alistair, en tanto se acercan ya casi a la caja donde está la chica, y añadiendo – Bill se reunión conmigo, con mi nueva novia, Diane, y con el alcalde reelecto…–.
Conociendo de antemano al hombre que ocupa el puesto de alcalde, Hans en ese instante lo termina nombrando – Allende–.
Al saber que el ex gobernador Allende es un hombre corrupto, Alistair le termina respondiendo a Hans con – Hubo presión de parte de Bill Williamson. Ahora es un hombre intocable… ni el jefe de la policía, el señor Leigh Johnson puede hacer algo, ni nadie–.
Viendo ambos chicos que la situación no les favorece, en ese instante Hans le pregunta – ¿Quedará impune?–.
Alistair levemente y afirmándole con su cabeza ante su evidente pregunta, le dice – Eso creo. Verás, Hans… Los amigos de Bill, no su banda, han huido después de lo sucedido con Anna. Dejaron todo después de una investigación que la policía hizo… No sé sabe el paradero de ninguno de ellos–.
Asintiendo con un sabor agridulce en su boca, y una vez que llegan hasta el ataúd de la joven, en ese instante y sin que nadie se percate, Alistair le abre el ataúd a Hans para que pueda ver lo poco que quedó de la pobre chica que alguna vez estuvo viva y era el alma de las fiestas – Hans, mira…– observando el rostro levemente corregido y con esos signos de deformidad, la voz de Alistair reanuda sus comentarios con – Si Bill Williamson fue capaz de matar a Anna, usando únicamente sus puños, imagínate lo que será capaz de hacer si llegará a matar a una de las demás chicas. En especial a Elsa...–.
Cerrando la caja levemente, ambos chicos terminan con su vistazo y sin más, al mencionar a la joven blonda, se dirigen a una distancia considerable, en donde la terminan observando.
Mientras la observan con su novio Jack, Alistair le termina diciendo a Hans con decepción – Ella fue quién provocó todo esto–.
Negando su declaración, Hans le enfatiza con seriedad – No, Elsa hizo lo correcto, y no hubo nada de malo con lo que hizo, no hubo nada de malo que acusara en aquella fiesta a Bill por lo sucedido con el pie de Hipo. Dijo lo peor delante del peor hombre–.
Una vez que lo termina escuchando, Alistair le responde con una ceja levemente inclinada – Tal vez tienes razón, pero no quita el hecho de que Williamson intentará matar a toda costa a Elsa–.
Observando a la joven abrazar al peliblanco, y dando por hecho que no puede soportar la perdida, Alistair le termina pidiendo a Hans lo siguiente – Necesito verla, el día lunes, llévala a mi empresa–.
Ante su solicitud, Hans rápidamente lo cuestiona a Alistair, debido a que tiene conocimientos de que alguna vez, el rubio intento o consiguió estar junto a la platinada – ¿Qué? ¿intentaras ligar con ella?– negándose rotundamente ante sus palabras de Hans, Alistair le aclara antes de retirarse y reunirse con su novia – No, Hans. Tengo un plan, como diría el señor Van Der Linde–.
Habiendo concluido su charla con el pelirrojo, Alistair se aleja y por fin logra reunirse con su chica.
Pensando en "¿Qué clase de planes tiene, Alistair?", Hans lentamente se retira caminando hasta la posición de su novia, quién una vez que lo ve le informa – Hans, llevaré a la señora Iduna a su casa… Lleva a Elsa a comer algo. El señor Agnarr me dijo que su hija no ha comido nada toda la mañana… Que te acompañe, Jack–.
Con la orden dada, la joven castaña logra ingresar a la madre de la platinada al automóvil.
Entrando junto a la mujer, Caine se termina sentado en el asiento trasero mientras la tranquiliza y la controla a la pobre mujer, quién no deja de lamentarse por la perdida de su hija.
Una vez que llega Agnarr, también devastado por la perdida de su pequeña hija, este toma el control de su vehículo y rápidamente lo enciende, para luego e instantáneamente avanzar.
Mientras Hans observa el como el auto se aleja, él rápidamente se da una vuelta en dirección hacia donde está Elsa.
En tanto se acerca hasta la posición de la joven y su novio, logra percatarse del como muchas personas terminan alejándose y retirándose, dando por concluido el funeral.
Logrando llegar hasta Elsa, Hans le termina diciendo con algo de pena y nervios – Ven, te llevaré a comer algo–.
Negándose la hermosa chica a levantarse del lugar donde está sentada y con la mirada perdida, mirando como unos hombres toman el ataúd para posteriormente llevarlo al hueco donde será enterrado y depositado, le termina respondiendo con – No tengo hambre…–.
Teniendo difícil la idea de poder hacer que la joven se levanté de su asiento, Hans sin pensarlo bien ni medirlo bien, en ese preciso momento, la termina llamando a la joven como cuando eran novios – Gatita…–.
Ante el sobrenombre, Elsa rápidamente se reincorpora sumamente molesta y alterada – ¡No me llames así!– le termina gritando mientras Jack la intenta controlar – Elsa, tranquila…–.
Estando aterrada, Elsa en ese momento, deja entre ver que está sola y que nunca podrá volver a ver a su hermana en persona.
Dándole un abrazo a Jack, le dice mientras entierra su pequeño rostro en el pecho del chico – No puedo…–.
Enterneciéndose Hans, al observar a su ex novia como una pequeña niña que ha perdido todo, le dice con un tono dulce – Elsa, necesitas comer algo… Tu padre me dijo que no has comido durante todo el día, ven acompáñame…– moviendo sus orbes esmeraldas en dirección a Jack, Hans rápidamente le pide a este, su ayuda – Jack, ayúdame…–.
Siendo el mismo peliblanco quién puede convencerla a la joven, es él quién le pide con tranquilidad y delicadeza – Vamos, Elsa…–.
Decididos a llevarla a comer algo, los tres chicos se dirigen a un restaurante cercano al lugar.
Una vez descienden del vehículo, Hans y Jack se apresuran a salir del auto.
Pero mientras abandonan el vehículo se percatan que la chica no se mueve ni se inmuta, dándoles a entender que está destruida por la perdida de su hermana.
En tanto la miran mutuamente, tanto Hans como Jack, ambos deciden sacarla del vehículo de manera lenta y siendo corteses.
Caminando lentamente hasta el restaurante, ingresan al lugar y una vez que toman asiento en una mesa vacía, llega una camarera a pedirles su orden – Buen día, ¿Qué es lo que van a pedir?–.
Con el fuerte hambre que traen ambos muchachos, Hans le pide a la camarera una hamburguesa y un café, y Jack le pide unos nachos para compartirlos con la joven blonda.
– Vuelvo enseguida con sus ordenes– les termina diciendo la mujer con los pedidos ya anotados y mientras se retira.
Mientras esperan sus alimentos, Hans saca su celular de su bolsillo de su pantalón y en tanto teclea y chatea con su pareja, está última le dice de manera textual a través del chat – Hipo y Astrid estuvieron en la casa de los padres de Elsa por error. Ambos chicos pensaron que Elsa se había ido con ellos… Ya los envié hasta el restaurante, y espero coman algo ahí contigo. Te veo en la noche, en la casa que alguna vez fue de mi padre, lleva a los chicos ahí. Besos–.
Asintiendo y una vez que termina de verificar su celular, decide guardarlo para en ese instante platicar con Elsa y con Jack.
Mostrándose caballeroso, Hans le pregunta a la joven – ¿Estás bien, gati… Elsa?– denotando su semblante como una muñeca de porcelana, sin hacer ninguna acción, solo se le queda viendo a Hans.
Mientras espera una respuesta, es Jack quién le responde por parte de la joven – Ella está bien, Hans. Quiero pedirte el favor de no hacer más preguntas–.
Sabiendo lo triste y devastada que se encuentra la chica, Hans le termina dando la razón a Jack; por ello ya no le vuelve a preguntar nada.
Una vez que llega la camarera con lo que pidieron, empiezan a comer.
Degustando Hans su hamburguesa y comiendo Jack sus nachos, en ese instante ambos chicos se dan cuenta de que la joven no se mueve y no intenta comer.
Sintiendo una preocupación, Hans le da su taza de café a Elsa, pero la joven no la acepta.
Asimismo, Jack le pone cerca el plato de nachos pero la joven se niega a comer.
– Elsa, tu estómago está vacío, necesitas comer algo– le informa Jack, mientras toma un nacho y se lo coloca a la platinada, cerca de sus labios, con el único fin de que coma algo.
En un intento por hacerla comer, la chica empieza a llorar, sin siquiera poder soportarlo más, se levanta para rápidamente abandonar el restaurante y dirigirse al vehículo, y esperar a Hans y a Jack, en el.
Desilusionados ambos muchachos al verla huir del lugar, ambos se miran mutuamente.
En tanto comen con algo de nudos en sus estómagos, llegan al lugar, Hipo y Astrid, quienes una vez que toman asiento en la mesa de delante de la de Hans y Jack, y hacen un pedido; los saludan a los antes mencionados chicos.
– ¿Y Elsa?– rápidamente y después del saludo, Hipo les pregunta a ambos chicos sobre el paradero de la joven platinada.
Sin siquiera poder hablar, tanto Hans como Jack; con sus cabezas y a manera de respuesta, le terminan señalando a Hipo, el paradero de Elsa.
Girando su cabeza el muchacho de cabello castaño y su novia rubia, ambos miran a través de la ventana y se dan cuenta de que la joven blonda está en el auto de los dos chicos antes mencionados, llorando y lamentándose por su hermana fallecida.
Entristecidos al verla en ese estado emocional lamentable, deciden ordenarle algo a la camarera para llevar.
Deciden comprarle a la platinada un panquecito de chocolate.
Una vez que los cuatro chicos terminan de comer y pagan todo lo que consumieron y compraron, deciden volver con la joven platinada.
Sabiendo Hipo y Astrid que llegaron gracias a un taxi (o de lo contrario hubieran llegado tarde), entran al auto de Hans, para rápidamente abrazarla a la joven blonda y tratar de tranquilizarla.
Sentándose Hans nuevamente en el asiento del piloto y Jack a su lado, en el del copiloto, empiezan la marcha hasta el hogar que a veces usa la joven Caine como refugio.
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Habiendo llegado la tarde, llegan los cinco muchachos a la casa de la joven castaña, quién una vez que escucha el timbre y el ligero golpeteo en la puerta, decide abrirles y dejarlos entrar a su hogar – Pasen, pasen…–.
Dándoles un saludo furtivo, la joven castaña una vez que logra ver a la platinada, rápidamente acude a ayudarla y brindarle algo de atención.
Preparándose para esa tarde, empiezan cada uno de los muchachos a ayudar a asear y limpiar la casa, a excepción de la joven platinada que la dejan durmiendo en la cama de la castaña.
Una vez que terminan todos los chicos, de arreglar, trapear, limpiar, barrer y escombrar el desorden en la casa, deciden preparar la comida.
Casi sintiéndose a típicos pero un tanto enérgicos, preparan sopa, guiso y algo de condimentos para su comida por la tarde.
Reuniéndose en la mesa, y empezando a degustar sus platillos, sin siquiera poder evitarlo, Hans en plena comida, se le ocurre hablarle a la joven blonda la cual después de la siesta que tuvo y siendo despertada por los chicos, aún está paralizada por la tristeza – Mmm… Elsa, ¿No vas a comer?– ante la cuestión, la joven no le contesta.
Siendo insistente y estando preocupado por la situación de la joven blonda, Hans la llama a la joven para que trate de comer – ¿Elsa...?– pero ante su frío semblante, la mencionada chica les dice a todos los muchachos – No tengo hambre–.
Estando demasiado preocupado y no queriendo verla así, Hans la vuelve a llamar para y con el fin de que le haga caso a su estómago – Elsa, gatita–.
Ante el nombramiento y el sobrenombre, la joven se termina alterando nuevamente y sin pensarlo, golpea la mesa, provocando que los alimentos que consumían los demás chicos, salgan disparados hacia arriba – ¡Déjame en paz!– exclama molesta la platinada en tanto se abraza ella misma.
Algo asustado ante lo que hizo la chica, Hans rápidamente intenta confrontarla levándose ligeramente de la mesa – Els…–.
Antes de siquiera empezar a tratar de llamarle la atención, la castaña interfiere y colocándole su mano en el dorso de su mano a Hans, le dice a este y a la joven blonda – Hans, por favor… Elsa, yo… come cuando sea necesario o tengas hambre, no vamos a obligarte a que lo hagas, si no quieres. Nosotros ya terminamos, vamos a descansar… Vamos, chicos– finaliza, mientras se levanta y le pide a Hans y a los demás muchachos que también se levanten de sus asientos.
Mientras se van retirando e incluso también yéndose del sitio, la joven Caine lo detiene a Jack y le pide – Jack, quédate con Elsa. Créeme te va a necesitar más que a nosotros. Nos vemos mañana–.
Con el aviso, Jack regresa hasta donde está la joven y sin previo aviso, empieza a limpiar la mesa donde estaban comiendo.
Sentándose enfrente de la chica y mirándola fijamente y cara a cara, después de ordenar la mesa; con un suspiro pesado, Jack le confiesa con tristeza – Elsa. Yo también amaba a tu hermana, se lo que se siente…–.
Recostándose en la mesa, la chica le recalca – Tú no sabes lo que yo siento–.
Tratando de entenderla y animarla, Jack le dice con intriga – Tal vez, no, pero… Estás viva y eso es lo que ella hubiera querido–.
– Sin ella, estoy muerta, Jack– le responde mientras levemente levanta su cabeza y le muestra sus ojos acuosos por las lágrimas.
En tanto la observa y no tolera que su novia llore y se lamenté, el mismo peliblanco le comenta – No, no lo estás. Estás aquí, con nosotros… Conmigo, ¿Sabes…? ella te salvó la vida. Imagínate que te hubiera matado ese maldito bastardo. Estoy agradecido de que estés viva, pero estoy también triste. Anna, era mi amiga, mi compañera y también era casi mi hermana, aunque no lo fuera en serio–.
Levantando su silla y poniéndola junto a la de la platinada, con el único fin de consolarla, está última le dice mientras lo abraza y le acepta dicha muestra de afecto – No puedo, Jack, quiero a Anna de vuelta–.
Escuchando sus sollozos en su hombro, Jack le confiesa lo mismo que su novia – Yo también…–.
Mientras le da palmadas en la espalda y en tanto también la abraza, y la joven le impregna sus lágrimas en su camisa blanca, Jack decide levantarse de su asiento y dirigirse hasta la cocina.
No tardándose demasiado, regresa con el postre que Hipo le había comprado a la mencionada platinada – Hipo te compró esto. Me dijo que estaba también triste–.
Dejando entre ver lo delicioso del pan y el chocolate, Elsa toma con delicadeza y agradecimiento el postre, en tanto le dice al peliblanco – Gracias, Jack–.
Aún devastada, la joven empieza a comerse su dulce obsequio, mientras piensa en sus amigos, y mientras observa con amor a Jack.
Tomando asiento nuevamente, el peliblanco, este le dice como última cosa – Estoy aquí, mi dulce copito de nieve–.
Mientras le refuerza su lealtad y amor protector, Jack se queda con la joven platinada, todo el transcurso de la tarde hasta el anochecer y la madrugada, y el próximo día.
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Ante un nuevo día, la joven Caine se levanta del pecho de Hans, después de haberse quedado dormida junto al mencionado pelirrojo.
Con un largo bostezo y tallándose sus ojos, la castaña al instante se baja de la cama y se dirige a ver a Elsa, a la cocina.
Sabiendo que la chica se quedó toda la noche junto a Jack en la cocina, los encuentra la chica castaña a estos últimos, durmiendo en el suelo, después de lamentarse en más de una ocasión.
Enterneciéndose por lo sucedido, se dirige hasta ambos chicos y sin previo aviso levanta a Elsa del suelo, para rápidamente llevarla hasta el baño.
Estando algo débil y con su cabello rubio platinado hecho un desastre, Caine la jala y empuja como si fuera la jovial blonda, una niña pequeña.
Ya estando en ese instante despierto el pelirrojo y habiendo ido al sanitario a orinar, y observando que su pareja trae a Elsa al baño, rápidamente y de manera intencionada, intenta entrar al mencionado lugar con la joven platinada.
Percatándose medianamente de las intenciones de Hans y pensando que el pelirrojo es un pervertido, Caine le dice – Hans, déjame a mi. Una chica es mejor que le ayude a otra chica–.
Parpadeando algo incrédulo ante el pedido, el mismo pelirrojo le contesta – Está bien, muñequita–.
Dejando que ambas chicas entren al baño, Caine rápidamente y una vez que entra, termina cerrado la puerta.
Desnudándose ambas chicas; rápidamente en ese momento la joven castaña la termina guiando a Elsa hasta la regadera.
Mientras deja caer las primeras gotas de agua tibia en el cuerpo de porcelana de la platinada, la mismísima señorita Caine le pregunta a la joven – Elsa, ¿Estás bien?–.
Empezando el agua de la regadera a mojarlas completamente; en ese instante y después de unos cuantos segundos, Elsa le dice a manera de respuesta pero con un tono casi silencioso – Eso creo– habiendo escuchado su aterciopelada pero finísima voz, Caine en ese preciso momento toma la barra de jabón con la que se baña y comienza a lavarle la espalda a la joven.
Caine estando sonrojada ligeramente y sonriendo en ese momento por haber escuchado la voz de la joven, le indica – Necesito que me ayudes enjabonando tu zona íntima, tus pechos y tus piernas. Yo voy a lavar tu espalda y tu cabello–.
Mientras hace lo que le indica, la joven blonda le dice aún con el mismo tono con el que le respondió – Está bien–.
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Después de darse un baño y pasar directamente a comer algo, deciden preparar sus trabajos académicos, sabiendo que el día siguiente tienen clases.
Teniendo toda la tarde entre tareas, trabajos, debes en cuando comer algo, ir al sanitario, juguetear un poco (aunque Elsa se centra más en sus trabajos que en divertirse), terminan su día, cansadísimos de tanta labor educativa y académica.
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Con el siguiente día, los chicos por fin habían vuelto a tomar sus clases.
Una vez que vuelven a clases y hacen lo que deben hacer como buenos estudiantes, todo marcha un poco bien para la mayoría, aunque para la joven platinada es y termina siendo un sufrimiento.
Durante toda la clase, la joven blonda termina llorando, negándose a participar en las clases de sus docentes, asimismo negándose a levantarse de su pupitre para entregar sus tareas.
Todos estos problemas lo único que provocan es que la joven no vuelva a como era antes, sino que la vuelven más retraída del resto de sus compañeros.
Al ser el jefe de grupo el pelirrojo, y percatarse que su ex novia está afligida aún por la muerte de su hermana, termina esperando paciente a que terminen las clases.
Una vez que terminan las clases, Elsa guarda sus cosas y sin miramientos, se retira rápidamente del salón.
Siendo la primera persona en salir, Elsa abandona el salón de manera apresurada.
En tanto camina por el pasillo y presencia a muchos chicos y chicas abandonar sus respectivos salones para posteriormente dirigirse a sus casilleros y guardar sus materiales y/o cosas, la joven platinada camina de manera entristecida ante el tumulto de gente que se iba conglomerado.
Mientras andaba con su cabeza agachada la inocente joven, Hans se apresura para alcanzarla y llamarla – Elsa…– al escuchar la voz del apuesto cobrizo, Elsa se pone en alerta y comienza a caminar de manera más acelerada, todo con el fin de que Hans no la molesté.
Tratando de alejarse del pelirrojo, la joven no logra conseguirlo y en ese instante es atrapada por el mencionado chico, quién la estampa contra un casillero y le dice con un tono molesto mientras la acorrala – ¿Hey? Te estoy hablando–.
Elsa una vez que se siente y está atrapada, le termina gritando mientras evidencia su tristeza e intriga – ¡Déjame en paz!– dándose la vuelta para que Hans no la vea, Elsa comienza a sollozar y llorar aún más, sabiendo que su día a día no es y nunca volverá a ser igual.
Observando el pelirrojo a la joven mientras solloza y se lamenta de espaldas e incluso ignorándolo, rápidamente le informa – Tengo que llevarte con Alistair Krei a tus prácticas–.
Negándose rotundamente a obedecerlo o a tomar en cuenta sus palabras, Elsa le dice con un tono ronco, producto del llanto – No quiero nada. Lo único que quiero es irme a casa–.
Hans en ese instante en que la mira a su ex novia y dejándole la muchacha en claro que está quebrada de forma emocional, Hans le termina confesando mientras la abraza y la voltea para tomarle el rostro a la mencionada chica – Aún te amo, mi dulce gatita… Me duele mucho verte sufrir de está manera–.
– Hans, por favor, quiero estar sola– le responde la platinada mientras se siente indignada y prefiere no corresponderle el abrazo al colorado.
Intentando evitar que se altere nuevamente y abrazándola con el fin de tranquilizarla, Hans le reitera con respeto – te llevaré con Alistair. Se lo prometí–.
Mientras se separa de la joven blonda y la mira con algo de detenimiento y pena; sin quitarle un ojo encima, llama al instante al peliblanco – Jackson…– ante el llamado, Jack al instante aparece cargando su mochila y sus pertenencias académicas.
– ¿Necesitas algo, Hans?– le termina preguntando una vez que llega y mira con una ceja inclinada al mencionado pelirrojo.
– Tenemos que llevar a Elsa con Alistair– le indica, el pelirrojo en tanto lo voltea a ver a Jack.
Dubitativo al no saber para que Alistair la quiere ver a la joven platinada, Jack le pregunta a Hans con seriedad – ¿Para…?–
Siendo Hans el único que platicó con Alistair y casi siendo el que adivino un poco de lo que quiere, le responde con intuición – Tiene un plan que habla sobre Bill Williamson–.
Ante la mención del nombre del malvado sujeto, Elsa al instante se queda paralizada.
Evidenciando su miedo, Jack la termina llamando a la joven, pero está no le responde – ¿Elsa?–.
Un tanto preocupado, Hans le insiste a Jack que hay que ir con Alistair – Vamos a llevar a Elsa con Alistair–.
Ante la idea de ir y visitar a Alistair para y con el fin de tratar el tema del malvado sujeto que es Bill Williamson, Jack le pregunta a Hans mientras toma a Elsa y la carga como una muñeca de trapo – ¿Ya le dijiste a Hipo, Astrid y tú novia, Hans?–.
Movilizándose hacia la empresa del joven rubio, Hans le responde a Jack con una afirmación – Ya… iremos y veremos que podemos hacer–.
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Al llegar y descender del auto, rápidamente los tres chicos entran al edificio del joven rubio.
Mientras esperan en la recepción del lugar y con anticipación les informan que no habrá prácticas académicas, empiezan a desesperarse por las continuas reuniones que el chico millonario tiene.
Una vez que se desocupa, la asistente de Alistair los llama a los chicos.
– Buen día, chicos– les da un saludo y una bienvenida a los tres muchachos y mientras toma asiento en su propia silla.
Alistair una vez que toma asiento y dirige sus orbes en dirección a la joven platinada, le dice con una inclinación respetuosa y de intriga – Mí más sincero pésame, Elsa– después de inclinarse ligeramente, Alistair nuevamente se reincorpora, pero está vez se dirige a Hans y a Jack, diciéndoles – Chicos, pueden tomar asiento, si así lo desean…–.
Ante la cuestión, los tres jóvenes invitados toman asiento en las tres sillas que rodean casi el escritorio.
En tanto Alistair está por decirles algo, Jack lo interrumpe e interviene para preguntarle – ¿De qué va todo esto, Alistair?–.
Tragando saliva y aclarándose su garganta marcada por la manzana de Adán que tiene, Alistair le dice – Jack, no quiero extenderme demasiado… iré al grano. Verán, Bill Williamson está escondido en donde sea. Tengo un plan para hacerlo salir–.
Con su comentario y su idea que tiene el rubio, Jack le comenta a manera de respuesta – Si dices que tienes un plan, entonces sabes donde está Bill Williamson, ¿Dónde?–.
– No sé cuál es su paradero, pero si se quiénes lo encubren– le responde al peliblanco ante su pequeña pregunta que formula.
Añadiendo mientras encrucija sus dedos y adquiere una posición de empresario fuerte y con un carácter de liderazgo – El alcalde Allende, Jack. Ese hombre después de una serie de protestas por la muerte de Anna, argumento que todo fue un comercial y que no hay pruebas suficientes para culpar a su "amigo". Todo lo que dijo fue que Anna estaba loca, y como estaba loca se mató ella misma–.
Ante la noticia dada en donde se aclara que la joven se suicido y nadie la mato, la joven blonda se altera irremediablemente y arremetiendo contra tal sensatez – ¡Esas son puras malditas mentiras! Mi hermana, no se suicido. Ese bastardo de Bill Williamson la asesino–.
Levantándose de su asiento, Jack rápidamente la logra contener a su novia en tanto, escucha a Alistair decirle a la joven platinada – Lo sé, Elsa, lo sabemos todos los que te respetamos–.
Mirando la ira que guarda ligeramente su ex novia, Hans le pregunta en tanto interviene, a Alistair – ¿Di nos cual es el plan, Alistair?–.
Resoplando ante las ideas que tiene en la cabeza, el mencionado rubio le termina diciendo – Como el alcalde es intocable y no podemos solos contra él, vamos a formar una banda para sacar a Bill y a sus hombres de este mundo– agregando mientras se levanta de su cómoda silla y caminando hasta los muchachos – El plan es reunir a nuestros amigos y amigas, para…–.
No logrando concluir mientras da detalles, Elsa lo interrumpe en tanto le muestra sus dientes como una fiera a su presa – ¿Para qué?– volviendo a resoplar, Alistair le dice a la joven en tanto ya se encuentra cerca y le coloca su mano en su hombro – Vamos a capturar a la mano derecha de Bill Williamson… Norman Deek, él al igual que Allende, conoce el paradero de Williamson–.
Al saber el tan esperado plan, Elsa al instante aparta la mano de Alistair de su hombro y también de manera espontánea le exclama sumamente molesta – ¡¿Qué?! ¿Ese es tu plan?–.
– Si, ese es mi plan. Deek sabe todo sobre Williamson, él nos lo dirá todo– le termina diciendo a manera y con un tono aclaratorio, el joven rubio.
Negándose rotundamente, una y otra vez, y pensando la joven blonda que el plan requería una estrategia diferente, rápidamente, Alistair le reitera – si Bill mato a Anna, también tenemos que saber si Deek lo motivo aún más a hacerlo. Por ello capturaremos a Norman Deek y lo obligaremos a qué nos diga el paradero de ese loco y luego le haremos una visita al alcalde– no recibiendo una respuesta de la chica, Alistair voltea a ver a Hans, y una vez que lo hace, le señala – De ahora en adelante somos la banda Westergaard. Porque tú eres el líder Hans, y yo soy tu lugarteniente–.
Creyendo que se ha vuelto loco y que es como un juego de niños, el mencionado pelirrojo le termina diciendo en forma de excusa – Alistair, no creo que…– incapaz de concluir con lo que estaba diciendo, Alistair lo interrumpe para decirle como última cosa antes de retirarse – Mañana, nos veremos todos en tu cabaña, Hans. Les avisaré a los demás. Bueno, no tengo más que decir, me retiro y los veo mañana. Que tengan un buen día–.
Terminando su reunión con los muchachos, Alistair se retira lentamente mientras formula en su cabeza, la manera en la que tanto él como Hans, manejaran a su futura, cercana y casi consolidada nueva banda.
Sin siquiera reprocharle algo, ninguno de los muchachos, Hans se levanta de su asiento para al instante decirles a Jack y a Elsa – Volvamos a casa–.
Retirándose del lugar sin tanta prisa y pensando en la corta y algo infructuosa reunión que concreto el joven rubio.
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Al día siguiente y después de haber organizado sus trabajos académicos, sus labores pendientes, comido, aseado y asistido a clases, Hans, Jack, Elsa, Caine, Hipo y Astrid, deciden emprender el rumbo a la cabaña del primero.
En el trayecto a la solitaria cabaña, Jack les informa lo que necesitan saber los otros chicos que no estuvieron en la reunión del día anterior.
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Llegando por fin a su destino, Hans y compañía, se percatan de la llegada de otros chicos y de los autos de otros muchachos que previamente ya había llegado con anterioridad.
Mientras ingresan a la cabaña, Eugene le pregunta a su novia – ¿Para qué nos llamó, Alistair?–.
Incapaz la joven Rapunzel, de responderle a su novio, en medio de los demás chicos, escuchan la voz cargada de fatiga de la joven morena, Jasmine; decirle a duras penas a su pareja – Estoy cansada, Al…– casi cayéndose al suelo, Aladdin, voltea a ver a la jovial pelirroja melenuda de Merida.
La joven al ver como Aladdin le pide una explicación con la mirada, decide preguntarle al rubio – Alistair, nos va decir alguna mierda, ¿Verdad?–.
Subiéndose a una mesa, el mencionado joven y millonario chico; arriba de ella, les dice – Lamento, chicos, el haberlos contactado en la cabaña de nuestro amigo, Hans Westergaard. Bueno, las formalidades serán en otro momento. El día de ayer, estuve hablando con Hans, Elsa y Jack, y acordamos que de ahora en adelante seremos una banda. Saben, tengo miedo de que algo le llegue a pasar a otra chica, por ello he decidido formalizar y hacer esto posible– ante lo declarado, al instante, Alistair señala a Hans, quién se acerca en medio de varios de sus amigos.
Presentándose como el líder de la banda que han formado, Alistair reanuda su declaración con – Hans nos guiará, tal como lo hace el padre de Elsa, y como lo hacía el señor Van Der Linde–.
Tomándose los dichos del rubio como una burla, una parte de los chicos empiezan a discutir sobre el liderazgo de Hans, y que tan capaz es de hacer aquello.
En medio de las acaloradas discusiones, se terminan escuchando frases como:
– creo que perdiste un tornillo–.
– Alistair, estás loco…–.
– Hans, es un pervertido–.
– Asquerosos arrogantes–.
Al escuchar muchas palabras a favor y en contra (más en está última parte), rápidamente Kristoff en medio del las muchísimas voces que llega a percibir, le pregunta a Alistair con tristeza y cansancio – ¿Es correcto esa idea?–.
Incapaz de responderle a su amigo rubio y que le afecto muchísimo la muerte de la joven pelirroja, Alistair les grita a sus demás amigos; imponiendo orden – Silencio, ¡Silencio!–.
Mirando desde su posición a su colega y asintiéndole, Alistair les dice a los demás muchachos – Haremos esto… Juntos. Como amigos, compañeros. Hans…– ante el nombramiento hacia el susodicho pelirrojo, Hans rápidamente se termina subiendo arriba de la mesa, para estar en el mismo nivel que Alistair.
Manteniéndose arriba y después de estirarse su camisa, sabiendo que no todos los chicos lo admiran, Hans declara – No dejaremos muchachos que Bill, ni ningún tipo como él, mate a nuestros amigos y amigas. Compañeros…–.
Alzando su mano hacia arriba y con tanto valor, a pesar de que en su ser predomina la desconfianza y el miedo, Hans exclama como si fuera una victoria – ¡Vamos a luchar compañeros! ¡Vamos todos juntos compañeros!–.
Quedándose algunos chicos y chicas algo atónitos, e incluso algunos quedándose con las incontenibles ganas de burlarse, Hans con rabia y espíritu fuerte, exclama – ¡Al anochecer, capturaremos a Norman Deek!–.
Tomándolos por sorpresa a Elsa, Kristoff, Jack, Hipo, Caine, Alistair, Diane, Astrid, entre muchos otros chicos, estos se empiezan a mirar mutuamente, diciéndose mentalmente o en murmullos "Esta loco".
Siendo que necesita planeación la captura de Deek, Alistair lo cuestiona a Hans con un ligero carraspeó – ¿Qué? Pensé Hans que…– mirándolo el mencionado pelirrojo, este último le contesta con atrevimiento y de manera desafiante – No, Alistair. Lo haremos ahora…–.
Después de mirar a su compañero, Hans dirige sus orbes hacia su ex novia.
Sintiendo mucha lastima por la joven platinada y sabiendo que la chica se lamenta todas las noches e incluso todos los días, Hans levanta nuevamente su puño hacia arriba y al instante exclama con fiereza – ¡Por Anna!–.
Mirando lo que para algunos es el ridículo de parte del pelirrojo, rápidamente cambian varios chicos de opinión al ver a Kristoff levantar su puño y gritar mientras derrama unas cuantas lágrimas – ¡Por Anna!–.
Observando la valentía del joven rubio; fuerte y grande, al instante muchos de los muchachos empiezan de a poco a poco a levantar sus puños y gritar dicha frase.
Mirando la joven platinada como todos los chicos unirán sus fuerzas para consolidar su propia banda e ir en busca del asesino de su hermana, la joven Elsa es la última en unirse a aquello.
Levantando su puño y exclamando con rabia mientras sus ojos se empañan en lágrimas – ¡Por mi hermana, Anna!–.
Consiguiendo con esto, todos los muchachos y amigos cercanos, unirse para y con el fin de darle caza a Bill Williamson.
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Con el anochecer, habiendo llegado como un Az de luz; de forma espontánea empiezan a movilizarse para y con el fin de ir en busca del mano derecha de Bill Williamson, Norman Deek.
Conociendo Alistair la rutina que tiene Norman, la mayoría de los chicos, lo van siguiendo.
Norman como es costumbre, se le encuentra en bares y cantinas como siempre.
Al ser un hombre fuerte y mano derecha de su jefe, sabe como cuidarse solo.
Estando a las afueras del burdel donde siempre recurre, Deek extrae un cigarrillo de su abrigo y comienza a fumarlo.
Mientras fuma y aprecia a una de las chicas que trabajan en el burdel, no puede evitar soltarle en forma de burla – Si, mira esas piernas, muñeca…–.
La chica al percatarse de como Deek la mira, no puede evitar contenerse y enseñarle el dedo medio.
Con las provocaciones que infundo, Deek logra observar como la jovencita se retira rápidamente y en tanto niega con mucha ira.
– Oh, vamos, por favor, nena– observando la huida de enfado de la chica, Deek le comienza a rogar que vuelva.
Para nada sirviendo sus súplicas, al instante Deek se gira de forma espontánea.
Al mirar a varías siluetas que han llegado para rodearlo; es en ese preciso instante en que no puede evitar contenerse y preguntarles con mofa – ¿Eh? ¿Y ustedes quién demonios son?–.
Siendo la pequeña banda que Hans y Alistair formaron, y estando armados, asimismo usando bandanas y capuchas, rápidamente y sin tentarse en lo más mínimo, se le acercan a Deek.
Todo y con el fin de capturarlo y llevarlo a su escondite.
Al darse cuenta de las intenciones de los chicos enmascarados, Norman intenta en vano huir, pero en ese instante, Hans les grita a sus amigos para que lo retengan y lo amordacen – ¡Atrápenlo!–.
– ¡¿Qué?!– al verse rodeado e intentando huir, Norman exclama la cuestión de forma espontánea y asustada.
Adoptando una posición de defensa personal, Deek intenta defenderse, pero al ser superado en número, es atrapado por todos los chicos.
– ¡No, suéltenme!– les consigue gritar, una vez que ya es sometido con éxito y atado de pies y manos con una soga.
En un intento por zafarse, logra escuchar la voz de Alistair, decirle a sus colegas – Vamos a llevarlo a la cabaña–.
Ante la voz de orden del rubio y sabiendo que en esencia lo han atrapado y presumiblemente, lo han "secuestrado", Norman al estar en el suelo dirige su mirada a una figura que lleva una bandana azulada en el rostro.
Mientras la observa, al instante Norman logra reconocer a dicha figura, debido a que está última deja entre ver su largo y sedoso cabello rubio platinado.
Al lograr reconocer a la joven platinada, Norman en ese instante no duda en insultarla de manera déspota a la susodicha jovencita – Tú. La puta hermana de esa mocosa que delató a mi jefe–.
Adquiriendo un semblante lleno de irá y dispuesto a insultar a la joven blonda, Norman no lo consigue esto último, debido a que Hans lo noquea con un pisotón en el rostro.
– ¡Cierra la maldita boca, pedazo de mierda!– le exclama, mientras logra hacerlo callar y que se quede completamente dormido.
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Con la captura de Norman Deek y su eventual "secuestro", la banda lo termina llevando al refugio acordado.
Al tenerlo completamente desmayado, no dura mucho para que Deek adquiera conciencia propia nuevamente, y logré despertar – ¿Dónde estoy?– termina preguntando al abrir sus ojos y mirar a su alrededor.
Mientras se da cuenta de que está con sus brazos atados a un tubo de metal que está arriba de su cabeza, consigue escuchar la respuesta que necesitaba – ¿sabes? ¿Sabías que la mejor forma de levantar a un recluta en una academia militar es golpeándolo en el abdomen? En la barriga…–.
Escuchando la voz, al instante se da cuenta de que el dueño de dicha voz, es nada más ni nada menos que el mismísimo Hans Westergaard, quién una vez que se presenta ante Norman, reanuda su declaración con – Norman Deek, estás en el infierno–.
Riéndose el brillante colorado, como si Deek fuera una "amada obsesión", no logra concluir sus carcajadas y es interrumpido abruptamente, por ruidos de afuera de la habitación.
– Elsa… ¡No, no puedes pasar!– logra escuchar, el pelirrojo.
Al asomarse de manera ensordecedora y abrupta para verificar que es lo que está pasando afuera; es golpeado por la joven platinada, quién furiosa, entra a la habitación dispuesta a matar a Deek.
Intentando detenerla, Hipo, junto a otros muchachos, no logran contener la ira de la jovial platinada.
Ante su intromisión, Elsa al lograr acercársele a Deek, y no pensándolo dos veces, opta por herir en la pierna al bigotudo hombre.
– ¡Aaaaaahhhhh! ¡Mi pierna!– Norman consigue exclamar un grito de dolor, al sentir como una barra de metal afilada atraviesa su extremidad, de lado a lado, como si fuera un hilo en un alfiler.
Maldiciendo ante el dolor que siente y lo abruman, logra mirar a los ojos a la joven blonda.
Viendo sus hermosos ojos azules como una llama incandescente, no puede evitar el mismo hombre, contenerse y gritarle con un insulto – ¡Puta de mierda!–.
Sacando la barra de metal de su pierna, y tentándola en el vientre; entre amenazas, Elsa rápidamente le pregunta – ¡¿Dónde está el hombre que mató a mi hermana?! ¡¿Dónde está Bill Williamson?!–.
Aterrado ante lo que vaya a hacer y clamando que no lo lastimé, Deek, en un murmullo le termina rogando en más de una ocasión.
Con la ira creciendo cada vez más, Elsa es tomada del hombro, en plena situación cargada de rabia, por Jack – ¡Basta Elsa!– le termina gritando mientras el mismísimo peliblanco, se nuestra inconforme con lo que la joven hizo.
– ¿Qué mierdas te sucede?– le pregunta Hans, interviniendo mientras aprieta sus dientes.
Girándose para verlo a Hans, únicamente y cara a cara e indispuesta a obedecerlo o a contestarle, escucha a Hans decirle mientras varios de los chicos los rodean para controlarlos, o controlar la situación – Como jefe y líder de esta banda, te prohibido…– viéndose incapaz de concluir lo que le está diciendo, Elsa lo interrumpe, gritándole y volviéndose a girar en dirección donde se encuentra Deek – ¡No me prohíbes ni una mierda, Hans!–.
Negándose una y mil veces a acatar cualquier orden, y amenazando incluso a los demás chicos con la barra de metal, Elsa le agrega a su fuerte exclamación – ¡Tengo a uno de los hombres de ese bastardo y juro que le haré lo que quiera hasta saber el paradero de ese pedazo de mierda!–.
Tornándose completamente desequilibrada a tal punto que no le importa nada, Hans la intenta controlar con ayuda de Jack, Alistair, Hipo y los demás.
– No, no te dejaré que lo mates. Nosotros no somos así– le dice Hans en tanto la intenta convencer a la joven de que no lo lastimé más a Norman.
Elsa ante las súplicas de Hans y sus demás amigos e incapaz de tranquilizarse, le termina respondiendo al pelirrojo con – Bill Williamson, me convirtió en este monstruo que llevo adentro–.
Tomando la palabra, Jack y suplicándole ahora, intenta acercársele a la joven, pero está lo amenaza con la barra afilada – Lo necesitamos vivo, para que nos diga donde está–.
Cegada por la ira y no midiendo sus consecuencias e incapaz de acatar sus órdenes y las de alguien más, Elsa sin pensarlo y sin arrepentimiento, le consigue clavar la barra de metal en el abdomen a Deek.
– ¡A la mierda!– termina exclamando al ensartarle la barra en el abdomen al hombre bigotudo.
– ¡No, Elsa!– consiguen gritar varios de los chicos al observar a su amiga, atacar sin piedad.
En tanto piden que se detenga y logran atraparla para que no lo lastimé más al hombre, este último le musita a la chica – Piedad… Por favor–.
Negándose la joven platinada, completamente a escuchar sus súplicas, le grita con rabia a Deek, mientras le abre el abdomen y le consigue exponer sus entrañas – ¡No te creo ni una puta palabra!–.
Viendo los muchachos la ira de la joven, a pesar de lograr casi separarla; consiguen algunos horrorizarse con tal semejante acto.
Teniendo náuseas, Eugene, Kristoff, Philip, John Smith, Ariel, Roland, Anastasia, Aladdin, entre muchos otros de los muchachos al ver los intestinos de Deek caer al suelo.
Vomitando Hipo con tanta asquerosidad al ver las tripas de Deek resbalarse de su abdomen.
Y desmayándose Rapunzel, Aurora, Cenicienta y otras muchachas sensibles.
Elsa consigue hacer lo que nunca hubiera hecho: Matar a un hombre.
Estando completamente horrorizado como los demás chicos, Hans le termina gritando a la joven, al lograr apartarla con más alejamiento del cadáver del hombre – ¡No, Elsa!–.
Aterrado por lo que hizo la chica, rápidamente, Alistair se le acerca con cautela y algo de miedo (y náuseas) al cuerpo – Vamos a revisar el cadáver–.
No dudando en llamarle la atención, Hans la gira a la joven platinada, solo para gritarle y cuestionarla por lo que hizo – Elsa, ¡Maldita sea! ¡¿Acaso te has vuelto loca?!–.
Zangoloteándola como si fuera una muñeca de trapo, la joven al final no le termina respondiendo, pero si Alistair lo termina llamando al mencionado pelirrojo – Hans…–.
Dándose la vuelta para acatar el llamado; al instante descubre a su amigo rubio con un cuadernillo que a duras penas extrajo del cadáver de Deek.
– ¿Ahora qué?– le pregunta, Hans a Alistair, y mientras sus amigos y amigas los observan después de ver tremenda escena llena de sangre y entrañas.
– El diario de Deek– le informa, Alistair a Hans.
Con el descubrimiento, todos los chicos terminan acercándose un poco para saber más sobre lo que ocultaba Norman Deek.
Mientras revisan el diario, se encuentran con un plano – ¿Un mapa?– dice de forma interrogante, Hipo mientras se limpia el vomito de sus labios y de su barbilla.
– Él sabe donde está… Con este mapa, llegaremos hasta el escondite de Williamson– puntualiza, Alistair mientras mira a sus amigos y compañeros.
Mientras examinan el mapa todos los chicos, Elsa reacciona y corre hasta el mapa, hasta arrebatárselos – ¡A ver!–.
Al observar la ubicación marcada con bolígrafo negro, Elsa finaliza con – ¡Voy a matar a ese maldito loco de mierda de Bill Williamson!– y en tanto aprieta el mapa en su mano.
Quedándose atónitos todos los chicos y chicas, y quedándoles muy claro una sola cosa: Buscar a Bill Williamson en base a la localización del mapa del diario de Norman Deek. Buscar a Williamson y si es posible… Matarlo.
Terminando así este fic.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente.
Me he tardado principalmente por mi deber y cumplimiento académico, aunque eso es lo de menos.
Y bueno, les traigo la tan esperada continuación de este fic, donde varias amiguitas quedaron con la espera de saber que era lo que iba a suceder.
Los cambios:
Primero: La idea de formar una banda en si viene de Red Dead Redemption 2 y en el final (spoiler) de la película Vamos a matar compañeros.
Segundo: originalmente este fic terminaría con el secuestro de Norman Deek, siendo el cuarto capítulo donde moriría, pero para cavar cabos sueltos, lo mejor fue matarlo en este capítulo.
Tercero: Este fic toma como inspiración dos misiones de Red Dead Redemption 1, en la primera Norman Deek es atrapado después de una especie de emboscada que el mismo junto a Bill Williamson, provocan y la segunda misión es la mencionada en el anterior fic "Ahorcar a Bonnie MacFarlane" en ella, después de negociar con la liberación de Bonnie, John Marston presencia la muerte de Deek a manos de la banda a la que pertenece este último.
Cuarto: la muerte de Norman Deek en Red Dead Redemption 1 es menos violeta, de hecho muere a causa de un arma de fuego y no exponiendo sus entrañas. Para este fic decidí que Elsa tomara justicia por su propia mano y se anticipara lo que ella es capaz de hacer, dejando entre ver que otros personajes son o nunca han matado a alguien.
Y quinto y último: toma como inspiración también este fic, un Fanfic Helsa, donde Elsa es secuestrada.
Y bien, es todo. Espero les haya gustado y espero no tardar en actualizar como siempre.
Ahora sí, me despido y nos leemos pronto.
