Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea sí.

{-}

A pesar de ser todavía más joven que la mismísima joven Gogo Tomago y el resto de sus amigos, Hiro sufría una especie de dolor en sus articulaciones de sus dedos.

Sufría el chico de vez en cuando una especie de entumecimiento por jugar mucho, videojuegos.

Teniendo esa rutina de ir y crear inventos locos, estudiar como era debido, jugar demasiado sus geniales videojuegos y dormir a veces un poco mal, Hiro ese día, se recostó un rato en su cama mientras levemente intentaba tomar un poco de aire reconfortante y tranquilizador.

Curvando cierta parte de su mano y rápidamente tratando de señalar el techo de su habitación, irremediablemente sintió como la sangre de su mano comenzaba a drenarse fuertemente hacia abajo.

Ante la sensación y habiendo siseado de forma frustrante, Hiro termino bajando rápidamente su mano para al instante masajearla como si fuera el tabique de su nariz.

Intentando no pensar en el hormigón que sentía e indignándose de estar acostado, Hiro se incorporó de un salto y decidió ir a la cocina donde su tía Cass, de vez en cuando le preparaba el desayuno y el almuerzo.

Casi estando por comer algo que había extraído del refrigerador y no pudiendo llevarlo adecuadamente a su boca, sintió una inquebrantable rigidez en sus dedos, como si hubiera golpeado cemento.

– Esto es como una artritis– se dijo asimismo mientras solo observaba su mano y no podía contener el fuerte dolor que tenía.

– Me estoy volviendo viejo– continuó el muchacho al sacudir un poco su mano para apaciguar el fuerte ardor.

Mientras trataba de calmar el fuerte ardor, sus ojos pudieron percibir la llegada de la hermosa y perfecta Gogo Tomago.

Mirando por un momento a la atlética jovencita, usar un ungüento para sus largas y esbeltas piernas después de unas largas horas de ejercicio, por un momento Hiro se quedó con la boca abierta al darse cuenta de que la mencionada chica era una belleza.

Sacudiendo un poco su cabeza y tratando de obtener su atención, Hiro camino hasta la joven y al instante le termino diciendo, después de saludarla – Hola, me preguntaba si podrías ayudarme con esto–.

Señalándole sus manos y el dolor que sentía en sus articulaciones, la joven pudo notar lo débiles que estaban los dedos de Hiro, pero también pudo observar las pequeñas venas que se dejaban vislumbrar a través de sus articulaciones del mencionado muchacho.

Quedando un poco atónita, la joven asiática, le pregunto – ¿Creo que lo que tienes ha de doler?–.

Al apretar el ungüento y echarle un poco de este en las manos e intentar masajearle los dedos al muchacho, Gogo se dio cuenta de lo tensos que estaban estos últimos, asimismo, sintiendo como el frío se impregnaba en la piel de Hiro.

En tanto terminaba recibiendo las finas y apaciguantes caricias y masajes, Hiro trataba de mantenerse activo, pero los continuos masajes lo terminaron debilitando a tal punto de quedarse dormido ahí mismo, al grado de que estaba por caerse al suelo.

Casi durmiéndose de pie, es en ese momento en que Gogo se da cuenta de los continuos tambaleos que produce el chico.

Siendo un poco más alto y notando lo cansado que estaba el chico, Gogo al instante una vez que lo mira se le ocurre y le termina sugiriendo la siguiente y simple idea – Te llevaré a tu habitación–.

Logrando llevar al joven hasta su habitación y cerrando la puerta para que no los molesten, Gogo continúa con los masajes en las manos del chico.

Sentándose en el borde de la cama junto a la muchacha, Hiro comienza otra vez con la sensación de alivio y calor floreciente en sus manos y que al instante también se terminan traspasando a través de su cuerpo mientras se va quedando nuevamente dormido.

Sabiendo que Hiro se va durmiendo de manera reconfortante, rápidamente Gogo aprovecha sin que nadie la vea, para tomar ambas manos y depositarles un pequeño pero imperceptible beso.

A medida que pasaban los minutos, la joven continua dándole pequeños besos al muchacho, sin siquiera darse cuenta que en poco tiempo, Hiro se olvida de su dolor y le corresponde los besos.

Despertando y jadeando un poco por el deseo y la excitación.

Uniendo sus belfos ambos chicos, Hiro rápidamente recuesta y se pone arriba de la joven, mientras el libido de ambos se va volviendo cada vez más salvaje.

En tanto la besa con más profundidad y pasión, Gogo lo empieza a abrazar con tanta fuerza y con amor verdadero.

Hiro ya no siendo un niño, por fin puede disfrutar de la compañía de la joven que en el fondo siempre le gustó.

No importando ya el dolor y el entumecimiento, Hiro presencia el como la hermosa jovencita, le levanta su camisa, todo con el fin de brindarle amor y cariño.

Cariño que anhelaba darle pero que no podía por la edad que Hiro tenía.

Tratando de parar por sentir el dolor nuevamente, Hiro le pide a la joven que se detenga – Alto…–.

Siendo el pedido un acto infructuoso, vuelve a pedirle que se detenga, pero la excitación de la chica le grita a los cuatro vientos que no paren.

Rogándole con una voz casi adolorida, Hiro intenta separarse, pero la joven le dice con un aire exótico y sensual – Esto te aliviará, créeme…–.

Dándole miles de besos a Hiro e impregnando en su rostro besos cada vez más excitantes como si fueran gotas de agua, Gogo rápidamente lo empuja y recuesta en la cama, dominando ahora ella la situación.

Subiéndose encima del muchacho, y sabiendo y recordando que ya nada lo impide amarlo, Gogo rápidamente se desprende de su camisa y al instante le muestra al muchacho, su atractivo cuerpo.

Deleitándose con las curvas perfectas y atrevidas de la dulce jovencita, Hiro intenta por un momento parar y tomar el impulso necesario y el control para quitarse a la chica de encima, pero sus hormonas le piden a gritos que la haga a la muchachita: Suya.

Al darse un nuevo beso ambos rápidamente, Hiro no duda en musitarle un poco adolorido – Oye, me duelen mis dedos. Baymax, tengo que ir con él…–.

Mostrándose dispuesta a complacerlo a Hiro a como de lugar, Gogo le dice rápidamente e impidiendo que intente irse – No quiero dejarte ir. Hiro, me… me… Me gustas mucho–.

Escuchando la gran confesión de parte de la chica y quedándose un poco paralizado, Hiro da por hecho que también siente algo por Gogo.

Siendo este momento el perfecto momento para ambos.

– Tu también, me gustas, Gogo. Soñaba cada día con probar tus labios, y hasta hoy en día, es el día perfecto, que por fin puedo hacerlo… ¡Auch! Aunque me duelen mis dedos– le confiesa mientras acuna a duras penas, el rostro de la mencionada jovencita, en sus manos.

Empezando con el acto, Gogo finaliza con – Soy tuya… Mi dulce genio–.

Terminando así este fic.

{-}

Notas del autor:

Hola lector nuevamente.

Por fin estoy libre y continuaré subiendo contenido a mi perfil.

Está vez les traigo un fic con Hiro Hamada y Gogo Tomago, si los personajes de Big Hero 6.

Los cambios son:

Primero: originalmente la edad de Hiro seguiría siendo como en la película, pero debido al problema y lo mal visto que se vería besando a Gogo, rápidamente imaginé y escribí este fic con la idea en mente, de que Hiro ahora es casi cercano en cuanto a su edad a Gogo, claro un poco menor, pero ya no siendo un niño.

Y segundo y último: Este fic toma como inspiración a los cómics eróticos con ambos personajes.

Y bien, es todo. Bueno para ustedes y bueno para mí, les traeré más contenido.

Sin más que agregar, me despido y hasta pronto.