Disclaimer: Los personajes y la canción no me pertenecen pero la idea e historia, sí.

Inspirado en fanfics Helsa y en fanfics Jelsa, y en la redención de John Marston en Red Dead Redemption 2, asimismo inspirando en mi persona también.

Disfruten mucho y espero les guste.

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Y así comenzó todo.

Todo empezó el día sábado y después del vanagloriado viernes agitado.

La joven Elsa Arendelle se había quedado completamente dormida después de horas intensas de clases universitarias y trabajo.

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Teniendo la hora en las 12:00 del medio día de ese hermoso sábado, la joven entre sábanas fue llamada por su hermana, quién estando lista, la joven y quisquillosa Anna Arendelle, le empezó a insistir – Elsa. Despierta, despierta…–.

Moviéndola con el fin de que se reincorpore y se aliste para el esperadísimo día de la boda de su prima, Elsa a duras penas le respondió con algo de debilidad y fastidio – Anna, ¿eh? Son las cinco de la mañana– creyendo que es muy temprano, la joven antes mencionada la corrige, diciéndole la verdadera hora – No, son las doce del medio día–.

Tomando un respiro y levantándose con todo su cabello alborotado hacia todos los lados, sus ojos algo lagañosos y las sábanas cubriéndola completamente, Elsa le pregunta algo confundida – ¿Las doce? Es muy tempranito, ¿No crees?–.

Recordándole que ese día Rapunzel y Eugene van a convertirse por fin en marido y mujer, Anna le recuerda a la platinada mientras acomoda unas cuantas cosas en la habitación y acomodándose su vestido y su maquillaje – La boda de Rapunzel es importante, y no es temprano, Elsa. Hace poco que Kristoff llevo a Punzi a la misa–.

Asintiéndole ante lo dicho a su mismísima hermana, Elsa al instante y después de tomar asiento en la cama, le pide respetuosamente – Está bien. Pásame mi vestido–.

Anna estando preocupada por la hora a la que se levantó su hermana, le termina preguntando mientras le da el vestido que solicito la albina, y en tanto también se le queda viendo con los brazos cruzados – ¿Ya comiste?–.

Un poco confundida, la platinada antes mencionada le dice a la colorada – Lo haré, pero, quizás… Cuando estemos en la fiesta–.

Negando la pequeña colorada, está le informa con algo de seriedad y mientras golpea su pie levemente contra el suelo, y como si fuera su propia madre – Es hasta en la noche–.

Afirmándole levemente con la cabeza, Elsa le dice, en tanto toma el vestido que su hermana le dejo en la cama, y se lo lleva hasta el baño para tomarse una ducha y prepararse para el esperadísimo día – Okey, conduces tú. Comeré algo en el camino, pero primero me daré un buen baño–.

– De acuerdo– le responde la pelirroja, mientras la mira a la blonda ir al susodicho lugar.

Tomando, Anna, asiento y en tanto la espera a su hermana.

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Mirándose en el espejo de su tocador, asegurando su vestido negro, y estando ya lista para el momento; reflexionando, Elsa se termina mirando en el mencionado objeto y mientras se da cuenta de que es hermosa y perfecta.

Dando un suspiro y apretando ligeramente sus labios carnosos y de un tono negro, Elsa se dice ella misma, mientras se retira caminando hasta afuera de su habitación – A rodar de nuevo–.

Abandonando el edificio de forma inmediata y sin presiones, y percatándose de que su hermana ya está en el vehículo, Elsa no duda en entrar al coche y tomar el asiento del copiloto.

Sujetándose ambas chicas con los cinturones de seguridad, comienzan el viaje hasta el lugar donde su prima sellará su destino con el chico que ama.

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A unas horas de haber llegado ambas chicas y observando la cantidad de personas que se hallan en el lugar, presencian las jóvenes junto a otras personas, las palabras del cura.

Dando a la parte importante de la unión y guardando silencio en el momento del susodicho evento.

En medio de la calma y algo de tensión, todas las personas fijan de forma enternecedora el desarrollo de todo el evento, con sonrisas por doquier.

– Eugene Fitzherbert, ¿Acepta a la joven Rapunzel Corona como su legítima esposa y hasta que la muerte los separe?– recibiendo la pregunta de parte del cura y estando un tanto nervioso y no quitándole un ojo de encima a su novia, el joven trigueño le responde al cura, asintiendo y diciéndole – Aceptó–.

Asimismo, la joven también recibe casi la misma pregunta, y mientras está también algo nerviosa – Y usted, Rapunzel Corona, ¿Acepta a Eugene Fitzherbert como su legítimo esposo?–.

Mordiéndose la joven Rapunzel su labio de manera interna y en tanto mira para todos lados, le termina diciendo al cura, de forma afirmativa – Aceptó–.

Introduciéndose ambos chicos sus sortijas de casados, mutuamente se dedican una sonrisa dulce.

– Puede besar a la novia– declara el cura como conclusión, y mientras ambos chicos saben que en definitiva; ya son esposos.

Ambos se dan un fuerte abrazo cargado de un potente y enternecedor beso de amor verdadero.

Ante el beso de los esposos, esto último provoca que muchas de las personas que se encuentran en el lugar, exclamen – ¡Que tierno! ¡Ah!–.

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Con la posterior celebración, Elsa al final se termina dirigiendo a una de las pocas mesas desocupadas para degustar un poco del postre que terminan ofreciendo los festejados.

Degustando con delicadeza y sofisticación su pequeño postre en un plato de poliestireno, y pensando en algún momento en ya retirarse del lugar, es sacada de sus pensamientos por un joven de cabello color zanahoria, algo pecoso y con unos ojos esmeralda, hermosos.

Siendo ese muchacho ni más ni menos que el apuesto y mismísimo, Hans Westergaard, quién con un fino traje negro y elegante, le dice una vez que le coloca su mano en el hombro a la joven – ¿Elsa?–.

Volteando su cabeza y viendo a Hans con ese porte refinado y audaz, Elsa le responde un tanto nerviosa y atónita ante la presencia del mencionado pelirrojo – ¿Hans? Creí que estabas en Europa del este, trabajando como almirante, ¿Qué haces aquí?–.

Ante la cuestión que le termina formulando la chica, Hans le replica con esa arrogancia que lo caracteriza – ¿Qué hago aquí? Vine a ver al hippie, casarse–.

Sabiendo a quién se refiere, Elsa en ese instante no duda en ponerse de pie, de su asiento, e informarle un poco disgustada al colorado – Eugene, no es ningún hippie–.

– Me importa un comino. Quería verte– le dice, el mismísimo pelirrojo en tanto la toma a la joven, de la cadera y la atrae hasta él.

Ruborizándose un poco, la joven platinada, rápidamente no duda en apartarlo, mientras está a punto de confesarle con desasosiego – Yo la verdad…– viéndose interrumpida por Hans; este último le termina sugiriendo con esa actitud endeble y que lo define – ¿Te invito algo de beber?–.

– Bueno…– le contesta con un ligero titubeo, la chica, y en tanto se rasca su nuca, asimismo mientras Hans la suelta.

Dirigiéndose por unas copas de vino y apoyándose en la barra donde las sirven, en ese instante, Hans le termina confesando a la joven platinada, con halagos y sin quitarle la vista de encima – Te ves preciosa, gatita–.

Sintiendo como ese rubor en sus mejillas se intensifica, Elsa le dice con aceptación – Gracias, Hans– colocando posteriormente la chica, su pequeña mano en la enorme y fornida mano del muchacho.

Mientras ambos beben sus copas de vino con demasiada tranquilidad y ven el ánimo y la felicidad que acompañan a los invitados dentro de la fiesta, Hans con cierta duda, y de un momento a otro y pensando en su probable pero infructuoso futuro con la joven; le pregunta a esta última – Parecen divertirse todos, pero, ¿Te has preguntado, Elsa, si algún día te casarás?–.

Mirándola fijamente y esperando su respuesta, la joven después de pensarlo un poco y algo ataviada con esa cuestión, le dice – No, no me he preguntado eso y preferiría mejor esperar a que el tiempo pase–.

– Yo igual– le termina comentando, el colorado, y mientras se da cuenta de que no fue del todo correcto preguntarle algo a la joven, y más si está no está segura aún.

Manteniéndose distraídos con todo lo que sucede en la fiesta, Hans y Elsa son sacados de ese trance, después de escuchar la voz de un joven de cabello blanco como la nieve, ojos azules como el agua de una playa, y algo más dulce que el mencionado pelirrojo, y con un conjunto de prendas muy parecidas a las del pelirrojo.

– ¡Elsa!– la termina llamando el muchacho peliblanco.

Al girar su cabeza y parte de su cuerpo, la joven se topa con la llegada de su mejor amigo, Jack Frost.

No pudiendo evitar pronunciar su nombre; hace esto último, mientras la misma joven entrecierra sus ojos y lo logra ver llegar hasta su posición – ¿Jack?–.

Consiguiendo llegar hasta su mejor amiga, Jack la saluda rápidamente y mientras se sonroja al verla, sabiendo que está hermosa con el vestido que lleva puesto – Hola…–.

Sacudiendo levemente su mano y algo perdido en el glamour que posee la chica, está última le re memoriza con una pequeña sonrisa, y en tanto le corresponde el saludo con una pequeña sacudida de su mano – Creí que le habías dicho a mi hermana que no vendrías–.

– ¿Y perderme el mejor momento de mi mejor amiga? Claro que no, Elsa– le termina contestando el chico a la joven.

No dándole mucha importancia a su probable ausencia, el peliblanco, la joven platinada en ese instante le dice – Oh, entiendo. Me alegró que estés aquí–.

Dedicándose ambos una sonrisa y dándose un fuerte abrazo, Jack rápidamente se separa de la joven blonda, al percatarse de la presencia del molesto pelirrojo, en el sitio.

Incapaz de saber porque está ahí, Jack le pregunta al colorado – ¿Hans? ¿No estabas en Europa del este?–.

Conociéndose ambos muchachos desde que eran niños, Jack no puede evitar pensar en lo diferente que es Hans.

Pasando desapercibido un poco su interrogante del peliblanco, el pelirrojo le termina diciendo, y mientras muestra su faceta arrogante y presumida – Si, pero tampoco me perdería la fiesta de mi compañero de universidad–.

Observando la joven, que los tres se conocen como auténticos amigos y/o camaradas, no duda en ese preciso momento en invitarlos a los dos chicos por un trago o algo del banquete de la fiesta – ¿Quieren algo, chicos?–.

Denegando ambos muchachos. Los dos le responden a la joven al unisonó y en tanto se quedan viendo ambos; él uno al otro – Ahora no–.

Alzándose en hombros al verlos muy concentrados en ellos mismos, y no importándole mucho, Elsa les dice en tanto opta por algo del banquete – Bueno, yo quiero algo, así que… Ahorita los veo– informándoles la joven con un tono confiable, se termina retirando, y mientras los deja ahí a ambos chicos, dispuestos estos últimos a matarse a como de lugar.

Empezando Hans con la arremetida, este inicia, diciéndole en voz baja y mientras lo encara al peliblanco – ¿Vienes a fastidiarme, anciano?–.

– No… Solo vengo a ver como, Elsa, te rechaza– le contesta a manera de burla el peliblanco, y en tanto se coloca sus manos en su cintura, asimismo mientras le dedica una sonrisa arrogante.

Pensando el cobrizo que el albino se está burlando de él, no duda, rápidamente, en tomarlo de sus prendas y preguntarle con irá – ¿Te crees muy listo, idiota?–.

Apretando su mandíbula como una fiera a su presa, Hans recibe como respuesta de parte del peliblanco, una amenaza y mientras empieza a resistirse al agarre del colorado – No. Ahora, ¡Quita tus putas manos de encima o juro que no dudaré en apartarte de mi!–.

Matándose con la mirada ambos y dispuestos a resolver sus problemas con una pelea a puño limpió, son interrumpidos por el joven trigueño, quién no solo los llama a ellos, sino también a la joven platinada – ¡Hans, Jack, Elsa! ¡Vengan aquí!–.

Ante el llamado de parte del muchacho afortunado, Hans de forma inmediata termina soltando a Jack de sus prendas, y en tanto decide acatar junto a este el llamado, y junto a la platinada.

Parándose en el estrado los tres, en ese instante Eugene les termina entregando un micrófono a cada uno.

A Hans, a Jack y a Elsa, para que cada uno de los tres pronuncien unas cuantas palabras.

– ¿Pueden dedicarnos algo?– le termina pidiendo el trigueño, y en tanto se dirige hasta su esposa y se sienta a su lado.

Viéndose rodeado de tantos invitados en el recinto y algo temeroso, Hans comienza pronunciando lo siguiente – Nunca pensé que fueras afortunado en esto, hi… Eugene. Sinceramente yo te hubiera ganado, pero fuiste más rápido que yo. No cabe duda que elegiste a la mujer correcta– finaliza, Hans rascándose su parte trasera de su cuello y en tanto se le queda viendo con algo de nervios.

– Gracias, Rojo– le termina agradeciendo, Eugene, mientras fortalece su abrazo hacia su mujer.

Girando tanto Eugene como Rapunzel, sus cabezas hacía Jack, al instante, el joven trigueño lo termina nombrando para que el peliblanco continúe – ¿Jack?–

También algo apenado por la cantidad de personas que se encuentran en el sitio; Jack decide tomar algo de aire y en tanto les dice a la pareja – Te deseo lo mejor, Eugene. No tengo palabras, mi querida Punzi. Te me adelantaste. Te mereces lo mejor sin lugar a dudas–.

Sintiéndose conforme con las dulces palabras de su amigo y ex novio, Rapunzel le responde con amabilidad al peliblanco, y mientras está casi a punto de derramar unas cuantas lágrimas – Gracias, Jack–.

Faltando ya por último la joven platinada, Eugene rápidamente se dirige a la mencionada chica con – Elsa, faltas tú. ¿Vamos, di nos algo halagador?–.

Al igual que los dos chicos anteriores, Elsa también se termina poniendo nerviosa, pero intenta superarlo, diciéndoles a la pareja recién casada – Primita, elegiste al hombre correcto. ¿Sabes? Esto me hizo recordar una cuestión que me hice hace poco, la cual era que algún día, yo me iba a casar, pero creo que no ha llegado ese día. Fuiste muy rápida en esta decisión que tomaste. Te deseo lo mejor y espero algún día verte en mi boda–.

Con lo último dicho, la rubia dorada, le responde mientras le afirma – Estaré ahí, Elsa–.

Ya habiendo concluido los tres chicos más importantes, Eugene decide acercárseles, y en tanto les pregunta – Bien, ¿Algo más que quieran agregar, chicos?–.

Observando Hans, el momento exacto en que Jack se le acerca a Elsa y no duda en pasarle su brazo por el cuello y hombro, rápidamente se pronuncia, diciendo – Si. ¿Por qué no corremos a este infeliz de Jack?–.

Quedando perplejos los invitados ante lo dicho por el pelirrojo, rápidamente, Jack no se queda atrás y decide contraatacarlo al mencionado colorado, separándose de la joven blonda – ¡Rata! ¿Cómo te atreves?–.

– ¿Cómo me atrevo? Eres una escoria deshonrosa, Jack– le replica en forma de insulto, Hans, mientras ambos se encaran con tanta rabia.

Dándose empujones en ese momento y quedando evidenciado su distanciamiento entre los dos, el peliblanco le dice mientras lo recrimina al pelirrojo – Mira quién lo dice… ¡Maldito bastardo!–.

Algo aturdida ante la situación que se presenta con ambos y casi indignándose, Elsa les termina preguntando con algo de miedo – ¡¿Qué?! ¿Acaso tienen una disputa ustedes dos?– entrecerrando sus ojos con algo de molestia, la misma chica, presencia el momento justo en que Hans empieza a correr al peliblanco; ordenándole mientras le señala la salida del lugar – Lárgate, Frost–

Sorprendido ante lo que quiere el colorado, pero no queriendo consentirlo debido a que le daría la victoria; Jack no duda en cuestionarlo con – ¿Qué me largue? Estás aquí porque solo piensas en sexo, por eso eres un degenerado–.

Ofendiéndolo a tal punto de casi empezar su conflicto, Hans no se queda así nomás, y por ello, no duda en decirle – ¿Degenerado? Eres un infeliz grosero–.

Sintiéndose también de igual forma que el colorado, Jack no duda también en llamarlo – Y tú eres un psicópata–.

Furioso ante la fuerte ofensa, Hans, no puede evitar declarar su verdadera intención – ¡Maldito! ¡Elsa no me la vas a quitar porque vine por ella!–.

Mostrándose mutuamente sus dientes y apretando sus puños, en ese instante, Jack le rectifica, diciéndole – Estás cometiendo un error, ¡Elsa no es de nadie!–.

Estando a punto de levantar sus puños y asimismo, dispuestos a estamparlos en sus rostros; uno contra el otro, son en ese instante interrumpidos por la joven platinada, quién les grita molesta – ¡Ya basta, ambos!–.

Observándose un descontrol en esa pequeña parte de la fiesta y viendo que su esposa está empezando a llorar, Eugene no puede evitar interferir y tomar cartas en el asunto, diciéndoles – Es suficiente, Hans, Jack. Hicieron llorar a mi florecita. Contrólense o váyanse a otro lado a pelear sus frustraciones, fracasados–.

No tomándolo en cuenta a Eugene, ninguno de los dos.

Ambos chicos comienzan su conflicto sin siquiera dudarlo e importarles nada.

Empezando Hans, embistiendo a Jack contra una de las mesas afuera del estrado y/o escenario, y empezando así lo inevitable.

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Después de la gran pelea que tuvieron y el desorden que provocaron ambos, los dos muchachos terminaron como última cosa y ya con todo el mundo lejos del recinto, limpiando el desastre que provocaron.

Quejándose Hans a más no poder y mientras refriega el suelo con un trapeador, exclama sumamente molesto – ¡Esto es injusto. Tener que limpiar la mierda de todos, por una estúpida pelea!–.

Estando en igual forma que Hans, pero muy triste y desilusionado por lo que pasó, sabiendo que Rapunzel tardará mucho en perdonarlo por lo que hizo. Jack a diferencia de Hans no llega a quejarse, pero sí a limpiar de mala gana el sitio.

Al levantar su cabeza y ver a su mejor amiga, la joven blonda, abandonar el lugar, en tanto se mantuvo en el sanitario llorando por lo sucedido, Jack no duda en llamarla a la chica, preguntándole, un poco inquieto – Elsa, Elsa, ¿A dónde vas?–.

Sumamente molesta, la chica, le responde con una simple exclamación – Me voy a casa. ¡Son peor que un simple par de mocosos! ¡No quiero saber nada de ninguno de ustedes dos!–.

En tanto la observa dirigirse por su abrigo a una de las habitaciones del lugar, Jack en ese momento empieza a reflexionar sobre lo que provocó junto y en contra del pelirrojo.

Pensando que Hans y él, son muy distintos en cuanto a como los mira, Elsa, y como convive con ellos, asimismo como los describe, Jack de forma espontánea, no puede evitar preguntarle a Hans mientras esté rezonga en voz baja y con la cabeza agachada – Hans… ¿Por qué peleamos?–.

Levantando su vista del sitio donde está limpiando con el trapeador, Hans le dice como probable respuesta – Quizás porque somos diferentes–.

Asintiéndole a su punto expresado, Jack le dice, agregando – Tal vez. Creo que lo que hicimos no debería de afectar a Elsa. Ella no se merece esto. Nuestro pasado, nuestra forma de ser y lo que somos no deberían perjudicarla. Ella es una mujer muy hermosa y perfecta como para estar soportando esto… Seamos los hombres que ella quiere… Seamos amigos–.

Ante lo último dicho, Jack no duda en extenderle su mano a Hans, todo con el fin de formalizar una alianza y amistad a como dé lugar.

Viendo la mano de Jack en el aire y correspondiéndole el apretón de manos, y algo dubitativo, Hans al instante le pregunta – ¿Cómo podemos ser amigos?–.

Dedicándole una sonrisa de oreja a oreja, Jack le pregunta con un tono de prueba y retó – ¿Puedes ir a prender el estéreo?–.

Correspondiéndole el gesto cordial y afectuoso, Hans no duda en obedecerlo a su colega de cabello blanco como la nieve, e ir a prender el estéreo, en tanto toma los dos micrófonos que habían usado para dedicarles unas cuantas palabras a la pareja que ese día se habían casado.

Mientras la ven salir, los dos chicos, a la joven de la habitación, a la que entró, por su abrigo, está misma dice con algo de intriga y pegando un suspiro – Que decepción…–.

Un tanto aburrida y mientras se pone su abrigo en su hombro; decidida a abandonar el lugar, es sorprendida, la chica, por los dos muchachos, quiénes al tener los dos micrófonos en sus manos, la terminan llamando al mismo tiempo, para que les preste atención – ¡Elsa Arendelle!–.

Asustándose un poco, Elsa inmediatamente dirige su mirada a los dos chicos, quiénes le indican al unisonó – ¿Puedes tomar asiento? Queremos dedicarte algo–.

Dejando de lado su asombró y suspirando con un poco de cansancio, Elsa vuelve a su anterior postura sería y les reitera – Tengo que irme, y saben que no me interesa–.

Moviendo su cabeza con orgullo y no importándole nada, la joven, Jack al instante le dice a manera de respuesta – Vamos, sabes que sí– añadiendo como orden, Hans – Toma asiento y disfruta–.

Viendo que están arriba del estrado y/o escenario, Elsa después de dudarlo un poco e indecisa en obedecerlos por el conflicto que ambos chicos tienen y tuvieron, al final acepta pero advirtiéndoles mientras se dirige a una de las mesas que quedan casi enfrente del escenario – ¡Si hacen algo estúpido, juro que me iré y nunca más me volverán a ver! ¡Estoy harta de ambos!–.

– No haremos nada estúpido– le replica, Jack a la chica, mientras le pide con sus manos que no se altere y en su lugar se tranquilice, y disfrute lo que verá.

Una vez tranquila pero algo aburrida, Jack rápidamente nombra a Hans para el inicio del acto – Hans…– asimismo, este último lo menciona al peliblanco, para también comenzar juntos – Jack…–.

Poniéndole play al estéreo, este empieza con una suave y armoniosa melodía; única en su clase y digna de la redención de unos cuantos.

Tocando así…

(Sugerencia colocar el tema de Josh Homme: Cruel World (compuesto como parte de la banda sonora del gran Red Dead Redemption 2)

Cruel, mundo cruel, ¿Debo continuar?–.

Cruel, mundo cruel, sigo adelante–.

Hans empezó la entonación de la canción, siguiéndole Jack.

He estado viviendo demasiado rápido–.

He estado viviendo demasiado mal–.

Cruel, mundo cruel, me he ido–.

Cada uno tomando su turno, primero Hans y luego Jack.

Este gran viejo mundo, me hizo correr por ahí–.

Mientras los observa cantar, la joven blonda se empieza a relajar a tal punto de mirarlos de forma seductora y coqueta, recargándose en la mesa.

Escuchando una voz, que me pedía, "Tranquilízate"–.

Con la luz de la luna como mi guía–.

Hans y Jack mientras cantan se miran mutuamente, comprendiendo que lo mejor es ser amigos y no enemigos.

Y con este sentimiento en mi interior–.

Ahora sé que estoy en casa de nuevo–.

Mientras deambulo por donde se encuentran los pinos, los susurros, me llaman–.

De los muchos antes que yo que lo intentaron y cayeron…–.

Ambos se señalan de forma aprobatoria, enorgulleciéndose de su nueva amistad.

Buscando fortuna y caminos…–.

Para llegar a los días de gloria–.

Buscando un lugar en este viejo mundo–.

Enterneciéndose la joven platinada al verlos, se empieza a morder el labio ante lo aterciopelado y agradable de las voces de los dos muchachos.

Cruel, mundo cruel, ¿Debo continuar?–.

Cruel, mundo cruel, sigo adelante–.

Continuando su entonación, llega la parte en la que se acercan y se toman del hombro cada uno, como verdaderos colegas.

He estado viviendo demasiado rápido–.

He estado viviendo demasiado mal–.

Cruel, mundo cruel, me he ido–.

Empezando una pequeña instrumentalización, Hans le dice a Jack, con alegría – Claro que si. No está esto nada mal–.

Contestándole el peliblanco con otra emotiva sonrisa – Somos lo único que le queda, no hay que pelear más–.

– Tienes razón– le replica el pelirrojo.

Retomando el canto, nuevamente comienza Hans y luego Jack.

Carreteras desérticas–.

Llanuras desérticas–.

He visto tanto dolor–.

¡Pero ahora que vemos, los ojos de está hermosa mujer!–.

Ante está última parte, Hans y Jack se dan una especie de abrazo de compañerismo y la señalan de forma emotiva a la rubia, mientras está última se enternece y sigue coqueteando con ambos.

No más, no más, mundo cruel–.

En un sendero polvoriento vi la luz del vapor–.

Continuando su entonación ambos muchachos; estos mismos se separan de la especie de abrazo pero siguen.

¿Fue un espejismo?–.

Quizás, no lo sé, pero parecía algo correcto–.

Sentí mi misión, sentí mi confianza–.

Sabía entonces que debía ir con ella, lejos de este mundo cruel–.

Dicen está última parte al unisonó ambos chicos, y mientras le dedican una sonrisa elegante a la blonda.

Cruel, mundo cruel, ¿Debo continuar?–.

Cruel, mundo cruel, sigo adelante–.

Nuevamente, primero Hans y luego Jack.

He estado viviendo demasiado rápido–.

He estado viviendo demasiado mal–.

Verificando su hora en su teléfono celular y viendo que es demasiado tarde, la joven se levanta de su asiento y luego se dirige caminando hasta los dos muchachos.

Elsa una vez que se les acerca, les da un beso a cada uno, en la mejilla y coquetea con ambos.

– Gracias, chicos– les dice a ambos, la platinada, y mientras se retira lentamente y cotoneando sus caderas, y con su abrigo sobre su hombro.

Cruel, mundo cruel, me he ido–.

Cruel, mundo cruel, me he ido–.

Finalizan los dos muchachos.

Viéndola que se retira lentamente y sabiendo que los admira, han concluido ambos chicos la canción.

– Hasta luego, gatita. Nos vemos– le dice como última cosa, Hans a la joven.

– Adiós, copito de nieve. No dudes en llamarnos– asimismo, Jack también le dice algo similar a la chica.

Retirándose la platinada del sitio, solo quedan Hans y Jack.

Teniendo que reparar su desastre que causaron le dice, Hans a Jack, para finalizar – Terminemos esto, Jack– entregándole uno de los trapeadores y reanudando su trabajo hasta el amanecer y sabiendo que de ahora en adelante son amigos, y son casi hermanos.

Y sabiendo también que Elsa los admira y siempre lo hará, asimismo, siempre estará ahí, para ellos.

Terminando así este fic.

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Notas del autor:

Hola lector, nuevamente con ustedes. Les traigo el fanfic especial que celebra los 30 fics especiales para Vamos todos juntos compañeros.

Fue difícil hacer este fic, en parte porque tenía algo de flojera y en otra parte porque estaba ocupado con mi compromiso académico, je je je.

Bien, los cambios son los siguientes:

Primero: originalmente este fic nuevamente sería un lemon entre Hans, Jack y Elsa, pero se me complicó el contexto que se supone iba a manejar.

Segundo: debido a mi imposibilidad de hacer un fic lemon entre los tres personajes, opte por esta última idea de la canción, teniendo cambios muy significativos, uno de ellos es que este fic se situaría en la ciudad, con Hans y Jack llevando a Elsa hasta su casa, como un fic Jelsa en Wattpad que recuerda mucho y se inspira en la canción de Joan Sebastian y Alberto Vázquez, Maracas.

Tercero: originalmente, Hans y Jack cantaban Cruel World pero la versión de Willie Nelson, la cual es un poco más larga. El hecho de que cambiará por la versión de Josh Homme es porque su versión suena más juvenil que la versión de Willie Nelson, la cual haría que Hans y Jack parecieran viejitos.

Cuarto y último: se inspira en un Fanfic Helsa donde Hans y Elsa se pelean en la boda de Anna, y luego al final se reconcilian.

En fin, creo que es todo…

Vamos con la consideración:

(Sugerencia colocar como motivación y respeto, el tema Table Top de Daniel Lanois)

Bueno, al ser el fanfic 30 en esta sección, se inician más historias con muchos de estos personajes y muchas otras cosas continúan.

Sinceramente estoy agradecido con estos últimos meses que han pasado, sin lugar a dudas, este 2021 me ha ido muy bien y como viento en popa, con mis historias en Wattpad y Fanfiction.

No son la gran cosa, pero algunas personas les han gustado, mejor que nunca.

He confiado mucho en alrededor de tres a ocho personas (se que aumentarán) las cuales les ha gustado mucho estás historias y algunas cosas artísticas que les he podido mostrar.

Agradezco muchísimo con amor, respeto y cariño a mis amigas Jelsa y otras chicas y personitas más, que en verdad me han motivado a continuar sin rendirme y asimismo me han dado tanto cariño con lo que he hecho y haré a futuro.

En cuanto a las autoras Helsa, siéndoles sincero, no he leído casi ni uno de sus fics (sus fics más antiguos o anteriores son oro puro), pero creo que ustedes han leído esto porque saben que soy el primer autor en escribir Hans y Lady Caine, Sadithur en español, entre otras cosas más, asimismo soy el primer autor en mezclar Disney, Dreamworks, Rockstar y otras cosillas relacionadas con la ficción.

Bueno, que puedo decir más. Traerles más fanfics será mi meta, hasta que yo diga, "Hasta aquí he llegado".

Ha sido un gran momento, porque nuevamente se los digo, he hecho historias únicas y muy geniales, y si creen que no puedo continuar, están muy equivocados, porque puedo hacer más tramas geniales e innovadoras como nunca.

Ha sido para mí un gran viaje y un gran momento, y también ha sido genial todo esto. Antes de todo esto, en mi pasado vergonzoso, me dije a mi mismo insultos ante una autora en PM y porque en ese entonces no había casi nadie que me apoyará por mis estúpidas decisiones, creí que nadie me apoyaría, estaba llorando, me sentí muy mal en mi peor momento, porque todo me salía mal, no sabia lo que pasaría y porque nunca creí poder continuar, pero cuando encontré algunas personitas dulces, lindas y gentiles, esas personitas cambiaron mi vida, y a día de hoy me admiran, me motivan y me hacen decir "Yo puedo", esas personitas me platicaron muchas cosas, entre ellas lo hermoso de la vida, la sencillez de la misma, el amor por seguir adelante, además me enseñaron a tomar verdaderamente como modelo a Arthur Morgan y John Marston como fuentes de vida e inspiración.

Quite y eliminé el fic que me daba tanto cringe, porque tenía temas polémicos y delicados, y a día de hoy pienso traerlo con mensajes mucho mejores, como el compañerismo, el amor, la aventura… Pero más que nada: La REDENCIÓN.

Mi idea es traer historias que motiven entretengan mejor que nunca, y prosperen como las mejores entre muchas otras.

En el momento en que podía darles ideas a las autoras Helsa, y todavía no siendo escritor por otro lado, fue fenomenal y lo habría hecho y seguido, pero a día de hoy me gusta escribir mis ideas y ya no compartirlas con nadie, ni siquiera con ellas, más que con personas de mí confianza y que admiro, y entiendo.

A día de hoy no hay casi nada interesante con algunas de estas autoras Helsa, solo repetir y leer sus historias con los mismos senderos de antes que los de hoy en día, y no ir más allá; es creo que solo eso.

Cuando escribo estos fics, siempre tengo en mente Mi fanfic que sirvió como redención y renacimiento junto a las personitas que me motivaron y me ayudaron, La Debilidad y la culpa. No sé que hubiera pasado exactamente si este fanfic lo hubiera escrito Helsa, probablemente nadie lo apoyaría, pero estoy contento con el resultado final, siendo un hermoso y perfecto fanfic Jelsa; sin lugar a dudas es para ustedes chicas Jelsa y siempre digan "Si, es lo mejor y más hermoso que nos ha dado este amigo".

A veces lector me pongo a aplaudir, después de subir un fic y decir "Listo", porque se que será envolvente y divertido.

Últimamente y a veces también he dicho "¡Dios mío, lo he hecho!" Y a veces lloró por lo hermoso que es el fic, y me digo a mi mismo, "¿Qué tan emocional será que alguna autora Helsa haya intentado hacer lo que yo hice o al menos lo intentó?" Y me preguntó, "¿Qué pensarán a la hora de leer?" que soy una vergüenza, que les doy cringe a esas autoras aquí en Fanfiction, que no estoy a su altura, que soy un mal tipo y una porquería.

Me emociona y lloró porque hago lo que en esencia muchas de estás autoras no hacen o que a veces se siente que intentan repetir pero les es difícil o incluso no les interesa, y al final yo lo hago lo más hermoso y envolvente posible.

Yo, puedo estar loco, ser un asco, un tipo que se puede llegar a odiar asimismo, pero soy leal a lo que me importa (como Arthur y John) y realizó lo que estás mencionadas autoras Helsa no harían.

He hecho estás historias y la emoción, las enseñanzas, los aprendizajes; de verdad que me llevo mucho de lo que terminó transmitiendo, amigos y amigas, y en verdad me encanta, lo admiro, lo amo y en verdad hay pero tantas cosas lindas que terminó adquiriendo.

En verdad ha sido un gran viaje para mí y para ustedes que me han seguido bastante.

Les doy una disculpa, una consideración, una redención y un respeto a todos, en verdad, los quiero y admiro, por leerme algunos cuantos.

Espero publicar pronto más cosas, para ustedes, lector. Y también para mí.

Sin más que agregar, me despido, cuídense mucho y que estén bien.

Nos vemos.