Disclaimer: ninguno de los personajes es mío, solo está idea.

Inspirado en fragmento de fanfic cancelado o desechado de un unos de mis primeros fics.

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Advertencia: Contenido sexual.

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Sola en su habitación y no parando de llorar y lamentarse después de que Hans se fue en su contra aquella noche, Elsa no tenía a nadie más.

Manteniéndose alejado su amigo Jack, había visto todo este último, todo el resultado de lo que fue capaz de hacer Hans.

Por ello intento hacer algo mientras escuchaba a Elsa llorar, pero temía que lo golpeara la joven por inmiscuirse en algo totalmente inconveniente.

Escuchando sus lamentos desde su cuarto contiguo al cuarto de la platinada, Jack en intento por dormir en su cama y habiéndose tapado los oídos con su almohada, no dejaba de escucharla sollozar, por ello decidió tomar el asunto en sus propias manos.

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Al abrir la puerta, se sorprendió al ver la gran y hermosa habitación de la chica en orden, pero la cama estaba hecha un desastre.

Elsa estaba y había hecho un berrinche, por lo cual a Jack no le quedaba otra opción que intervenir para evitar que la chica continuará lamentándose y llegará a algo inadecuado.

Ingresando a la habitación, sentándose a un costado de la cama en ese instante, y estando fastidiado en su totalidad, Jack una vez que se sentó en la cama, suspiro de forma pesada.

– Es suficiente, Elsa, odio muchísimo que llores– le dijo como primera cosa antes de intentar poner las cosas en orden.

Estando acostada en su totalidad y con su cabeza sobre la almohada, la joven, le respondió de forma inentendible – Tu no sabes lo que se siente que te golpeen, y todo por no poder vestirte como tú quieras–.

La pelea de Hans y Elsa había surgido porque la misma joven se había vestido con un vestido negro que enaltecía sus piernas, y parte de sus pechos, lo cual no le agradaba para nada al pelirrojo, lo cual también había provocado que le estuviera llamando en gran parte, la atención.

Furioso definitivamente, en aquel momento. Hans espero la oportunidad a que se dirigiera la joven blonda hacia los baños, solo para ir, cerciorarse de que nadie fuera a entrar, entrar al baño y comenzar a regañarla y abofetearla constantemente a la joven por la manera en que estaba vestida, hasta hacerla llorar.

Tratando de olvidar todo, le llegó a su mente, el momento en donde incluso la intento desnudar y pasear por todo el restaurante con el fin de humillarla a un más.

Dándose una idea a través del comentario de su amiga, de que Hans era y es un hombre sin sentimientos, Jack se recuesta a lado de la joven, en tanto la trata de tranquilizar.

Logrando abrazarla y sabiendo que la joven aún tiene ese vestido que había llevado, Jack le comenta después de darle un beso en la nuca – Te ves hermosa…–.

Aún triste e incapaz de sostenerse emocionalmente para agradecerle, Elsa le dice – A Hans no le gusto como me vestí–.

– Bueno, creo que lo mejor es que lo dejes…– le termina respondiendo Jack, en tanto asiente y la abraza para que se tranquilice.

Rodeándola con su brazo, en su cintura y decidido a estar con ella hasta que el sueño haga acto de presencia, escucha la voz de la joven, en un tono frío, decirle – Va a llamarme, siempre lo hace cada vez que me golpea y me regaña– perplejo ante su declaración, Jack da por sentado que Hans es esa clase de novio que golpea e intenta disculparse de alguna forma.

Temeroso de que llegue a llamar e incluso un poco inquieto le pide a la joven – Trata de ignorarlo–.

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Consiguiendo tranquilizarla lentamente y reconfortantemente después de unas horas hasta que la joven se queda dormida completamente, Jack decide entonces, y después de un tiempo, volver a su habitación y dormir en su propia cama.

Pero al levantarse, Elsa lo toma de la mano, y se aferra a él, con el único fin de no soltarlo.

– Elsa…– la llama, al darse cuenta de que la joven aparentemente no está totalmente dormida.

Jalándolo para que se vuelva a acostar en la cama, logra la joven colocar la mano del peliblanco, en una zona un tanto baja.

En este caso, Jack coloca su mano en las piernas de la chica.

Incómodo al ver como su mano sostiene las piernas de la chica, Jack cierra sus ojos, en un evidente estado de inocencia pura.

Nuevamente en un intento de apartar sus manos, lo logra conseguir.

Pero al quitar su mano, consigue hacer que Elsa se de la vuelta, estando acostada aún, y lo mire con cierto aire de seducción.

– Jack, estoy sola, ¿Puedes hacerme compañía?– le pregunta con su rostro sereno y sin ningún signo de alteración o incomodidad.

Mirando para todos lados, Jack le contesta con un ligero titubeo, dando por hecho de que debe estar un rato más con la chica – Claro, eh… eh… por… Por supuesto–.

Al responderle, la joven blonda al instante se levanta de donde yace recostada y luego lo mira fijamente en tanto empieza con los primeros detalles de la coquetería de una dulce jovencita.

– Jack, eres un galán tan jodidamente perfecto. Siempre he pensado que eres un hombre tan, pero tan sexy y lindo. ¿Nunca te ha interesado, saber que se siente estar con una chica?– le termina preguntando, mientras lentamente y de manera tortuosa, la joven se desprende de uno de sus tirantes de su atrayente y sensual vestido, además de que se empieza a acariciar sus largas y esbeltas piernas blanquecinas y se muerde el labio en un acto tan exquisito y deleitante.

Asustándose al verla tan atrevida, Jack no puede evitar preguntarle, en tanto se asusta y a la vez siente una incomodidad en sus pantalones – ¿Qué te pasa, Elsa? Estás… eh, estás asustándome–.

Sonriéndole maliciosamente y con un aire de revelación femenina, digna de una Diosa perfecta, Elsa le informa – No me pasa nada, simplemente que… Soy una mujer sofisticada–.

Ante su declaración lo toma del rostro a Jack, con ambas manos y posteriormente, le da un dulce beso en los labios y luego otro beso más dulce, hasta acallarlo con un beso más apasionante.

Dejándose llevar y guiar por la despampanante chica, Jack la intenta apartar para reconsiderar lo que está por hacer, pero el deseo y la satisfacción son tan grandes que al final, estos últimos terminan ganando y lo terminan haciendo ceder hasta la joven.

Elsa al lograr hacer que él la acepte, consigue desnudarlo de su camisa que lleva puesta, siendo está última parte de su conjunto para dormir.

Jadeando tortuosamente y a más no poder, Elsa se inclina ligeramente hasta conseguir acercarse al pecho de su amigo.

Al tener sus labios cerca de los pequeños pezones de Jack, no duda en darle unos cuantos mordiscos y caricias con la lengua hasta que estos terminan endureciéndose por la excitación.

Sentándose a horcajadas sobre el regazo de Jack, Elsa continua lentamente en las caricias hasta que empieza a subir sus dulces labios color cereza hasta el cuello de Jack, quien estando tan excitado, lentamente le comienza a abrir el vestido por la parte de atrás, para conseguir desprenderla de la prenda que le impide verla en su máximo esplendor.

– Cómeme...– le exige la chica al inclinarse hacia atrás, en tanto Jack la toma de sus caderas y le empieza a succionar sus pechos redondos y sus clavículas expuestas.

Logrando hacer que la chica grite en tanto la besa y le succiona cada porción de su suave y blanquecina piel, asimismo logrando desprenderla de su vestido, consiguiendo así, verla y admirarla en su totalidad.

Mirando en ese instante, el cuerpo perfecto, digno de toda una Diosa única y hermosa.

Jack mientras la continúa besando, no puede evitar pensar en la oportunidad que ha perdido Hans por rechazar a tremenda joven hermosa y sexy.

Exigiéndole la chica que no se detenga, es en ese instante en que la misma chica siente como sus pezones se erigen por la excitación, siendo algo único para Jack, quien juega con su lengua hasta hacerla gritar más y cada vez más fuerte.

Incapaz de mantener en ese instante aprisionada su virilidad, Jack al sentir como crece está última por debajo de sus pantalones, no duda rápidamente en iniciar con el acto de pasión y amor verdadero desenfrenado, por ello mientras la mantiene en su regazo, lentamente la levanta del sitio, para posteriormente bajarse la parte delantera de su pantalón, luego sus calzoncillos, y luego al final exponer su enorme virilidad masculina.

En todo momento sintiendo los besos dulces del peliblanco recorrer cada porción de su piel; se ve interrumpida y sorprendida de forma premeditada e instantánea al sentir como el miembro de Jack palpa sus bragas y las humedece de manera espontánea y placentera.

En tanto la mantiene en esa posición, Jack hace aún lado las bragas de la joven, para posteriormente y lentamente introducir de poco a poco su miembro dentro de la mencionada chica.

No pudiendo evitar liberar un sonido gutural candente de su boca, Elsa lo abraza a Jack, en tanto comienzan con la acción.

Rápidamente se empiezan a mover en un vaivén satisfactorio y reconfortante, al grado de que la excitación predomina en todo momento.

Moviéndose rápidamente, Elsa lo abraza con sus brazos en su cuello y con sus largas piernas enroscadas en su cadera masculina, en tanto la sensación se vuelve cada vez más salvaje

– No pares… ¡Aaaahhh!– sintiendo el miembro de Jack abarcar con total asombro su femineidad, Elsa no puede evitar gritar tan pero tan alto al grado de que sus gritos de excitación son tan sonoros que estos últimos se terminan escuchando como música por todo el edificio.

Manteniéndola el peliblanco en ese apasionante acto, no duda este último en continuar prolongándole más caricias a sus pechos, por ello succiona y juguetea sobre los pezones, sintiendo como estos empiezan a endurecerse con cada toque con la lengua.

Mientras sonríe y siente como Jack realiza un jugueteo sobre sus pechos, Elsa no puede evitar taparse la boca para acallar sus tan atrayentes gritos.

Sonrojada ante las sensaciones que vienen con cada toque, roce y caricia, Elsa le dice – Follame, soy tuya–.

Después de un corto rato, Jack con el rostro rojo y perlado en sudor siente que va descargarse, por ello mientras aún la mantiene en ese vaivén en su regazo, le murmulla que está por acabar.

Antes de siquiera dejarlo a acabar, Elsa le responde – Deja que yo lo haga primero– ante eso, Elsa se libera a través de un orgasmo, dejando con bastante humedad parte de la cadera y miembro viril de Jack.

Habiéndose liberado, le termina tocando el turno a Jack, quien se descarga cerca de la joven y empapándola de semen.

Perlados completamente en sudor, es el mismísimo peliblanco que al verla tan pero tan sexy, después de unos cuantos minutos no puede evitar levantarse y estamparla a la joven contra un mueble, en tanto nuevamente sabe que la hará gritar de puro placer.

Subiéndola arriba de una mesita, logra introducirle nuevamente su miembro, mientras la joven lo rodea con sus largas y sensuales piernas.

Estampándola una y otra y otra vez, hasta el momento del clímax, este mismo llega después de unos cuantos minutos, cuando el peliblanco se descarga dentro de la joven, haciendo que la chica se tense ligeramente al sentir como la sustancia blanca se le resbala por su zona íntima femenina y por una de sus piernas.

Satisfecha y delirando en ese momento, Elsa le expresa su satisfacción, después de sentir como Jack la llena por dentro – Sí…– y después de que lentamente la va llevando hacia la cama nuevamente.

Estando cansado después de tan anhelante acto, decide Jack recostarse en la cama nuevamente, tomando y recostando a la joven en su pecho.

Entre jadeos acelerados y suspiros satisfactorios, Elsa le dice mientras se mantiene contenta por lo que hicieron – Déjame levantarme–.

Poniéndose de pie por unos cuantos segundos, la joven blonda rápidamente se arrastra hasta el miembro débil de Jack, y ante eso se sube a horcajadas para posteriormente montarlo, mientras esté ya está completamente débil.

Pasando unos cuantos y aparentes e inconclusos minutos, Elsa por fin se da por vencida, por ello para finalizar se recuesta a lado de Jack, sabiendo que en todo momento, él la respeta como todo un verdadero hombre y caballero.

Abrazando a Jack, espera la joven blonda a que el palpitante amanecer llegué dentro de unas horas.

Teniendo como última cosa en mente que ese momento tan especial es tan solo el comienzo de algo verdaderamente conmovedor, imprevisto y nuevo.

Terminando así este fic.

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Notas del autor:

Hola lector, nuevamente con ustedes.

Les traigo un suculento fic Jelsa lemon, este lo estaba resguardando pero estaba ocupando espacio en mi dispositivo, por ello decidí mejor publicarlo.

Después de este fic, ahora sí viene el siguiente capítulo del sospechoso de la tragedia, en específico el quinto y probable último capítulo.

Bueno, sin más que agregar, me despido y leemos pronto.