Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.

Inspirado en un fic Helsa, en la pelea de Arthur Morgan contra Micah Bell y en la última misión donde por fin el jugador puede matar a Micah, y en mi fic anterior donde Elsa y sus amigos capturaron por fin a Bill Williamson (es una continuación del anterior fanfic)

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Advertencia: contenido un poco subido de tono y violento.

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Unas horas después de haber capturado a Bill Williamson, y habiendo sido llevando este último a la cabaña del pelirrojo, entre forcejo y resistencia logra empujar con su fuerza a los chicos un poco más débiles, aunque no los logra separar de su intento de apartamiento.

Una vez que entran a la cabaña y con Williamson con las manos, brazos y parte de sus piernas atadas, Bill les exige a los muchachos, con algo de miedo e ira, que lo liberen – ¡Suéltenme!– al poner resistencia y casi doblegar a unos de los cuántos chicos antes mencionados; dé un momento a otro consigue estabilizarse de pie y asimismo consigue con su nuca darle un fuerte cabezazo a Eugene, quién lo estaba reteniendo de pie.

El trigueño una vez que recibe el fuerte impacto de parte de la cabeza de Bill, retrocede y cae al suelo, provocando que los muchachos sometan a Bill y lo logren inmovilizar en el suelo.

Por otra parte, Eugene estando en el suelo y recibiendo ayuda de parte de su novia, y una vez que recupera la conciencia decide preguntarles a sus amigos, lo siguiente – Oigan, ¿Por qué todos los que son como Williamson golpean tan fuerte?–.

Mientras se masajea suavemente una parte de su rostro afectado por el fuerte golpe, Eugene recibe de Eric como respuesta, en tanto le da este último su mano para ayudarlo a que se ponga de pie – No lo sé, pregúntale a Van Der Linde, a Billy Gray y al resto de idiotas que los han hecho a estos tipos, verdaderas máquinas de matar–.

Ayudándolo los muchachos a Eugene a que se ponga de pie, Varían le sugiere a Eric, que en lugar de preguntarle a Dutch, lo intente con otro casi igual a este – ¿Y por qué no le preguntamos a Agnarr? También sabe porque todos estos locos, son como son…–.

Riéndose algunos de los chicos y chicas, y comentando sensatez ante lo dicho por el chico amante de los mapaches, son callados por Hans, quién les dice de forma espontánea y autoritaria mientras se sienta arriba de la corpulenta espalda de Bill – Basta de bromas. Llevemos a este asqueroso gordo bastardo a la habitación que la he nombrado "El mismo techo"–.

Pareciéndoles algo extraño el nombre con el que nombró el mismo cuarto donde murió Norman Deek, es Naveen quién decide cuestionarlo a Hans por el nombre – Oye, eso lo viste en una película, ¿no?–.

– No. Lo vi con Elsa en su casa, cuando éramos novios, y me… olvídenlo– le responde el pelirrojo mientras se recarga con ambas manos sobre la cabeza algo calva de Bill.

Y mientras esté último evidencia molestia y fastidio, asimismo mientras resopla como toro en una corrida taurina.

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Después de llevarlo a la habitación donde anteriormente había muerto Norman Deek; Bill en la dichosa habitación fue atado de pies y manos con una cadena en sus extremidades.

Al mantenerlo atado y amordazado, los chicos involucrados de aprisionar al mismísimo Bill Williamson, abandonaron la habitación sin darle tanta importancia a este último.

Una vez afuera de la habitación y siendo sellada está con una puerta metálica (que Hans en la semana había instalado), todos los chicos y chicas se reunieron en la sala principal para discutir sobre lo que harían con Williamson.

El primero en hablarle a sus compañeros, fue ni más ni menos que el mismísimo pelirrojo, quién les pregunto a sus amigos – Bien, ¿Quién es el primero que interrogará a Williamson?–.

Poniéndose nerviosos un poco todos los muchachos en ese preciso momento, y evidenciando cobardía, retroceden un poco.

Viendo que ninguno de sus amigos, quiere entrar al cuarto para ver a Bill, Hans los termina cuestionando a sus mencionados colegas, con una ceja alzada, y en tanto se cruza de brazos – ¿Qué? ¿Le tienen miedo?–.

Tomando la palabra, Dimitri le dice a Hans, a manera de respuesta y mientras juega con sus dedos, y estando a un lado de su novia – No, no es eso Westergaard, pero creo que hay que decidir cómo acabar con Williamson–.

Estando Hans, completamente de acuerdo con el chico ruso, este mismo es empujado por la joven platinada, quién interviene exclamando, mientras se le termina acercando al colorado – ¡A la mierda, voy a entrar y lo voy a matar!–.

Tomando las llaves del cuarto donde está Bill, y casi a punto de abrir la cerradura del mencionado sitio, Elsa es detenida por Hans, quién la toma del brazo y le arrebata las llaves, en tanto le dice – Espera Elsa…–.

Incapaz de querer responderle, la joven le contesta al susodicho cobrizo, en tanto ladea su cabeza de manera desaprobatoria – No voy a obedecerte, Hans– replicándole el mencionado, mientras los demás chicos se les quedan viendo – Nunca me obedeces, sabandija–.

Manteniéndola retenida a la joven, y acercándose para olfatearle una parte de su cuello, Hans le termina reiterando – No somos salvajes, Elsa. Si es lo que piensas. Se hará lo que yo diga– con lo dicho por parte del atractivo chico, la joven logra girar su cabeza para mirarlo cara a cara, y con el ceño fruncido, y en tanto lo cuestiona, diciéndole – ¿Lo qué tú digas?–.

Molesta la joven blonda al punto de que Hans le impide muchas cosas, decide cuestionarlo en un murmullo ante lo que casi siempre le hace – Nunca me dejas hacer nada, ¿Por qué no te metes tus putas órdenes en el recto?–.

Perplejo ante lo que en esencia es una ofensa y una rebeldía de parte de la joven, Hans termina siseado de forma frustrante, y después de unos cuantos segundos, le señala – Has dejado de ser la clásica chica inocente, Elsa. Solo piensas en vengar la muerte de Anna. ¿Dónde está ese orgullo que tenías cuando tenías que ir a ver a tu abuelo Runeard hasta Los Santos, aquella ocasión? Has dejado de ser orgullosa, Elsa. Te has vuelto tan descerebrada como Bill–.

Llegando hasta el punto de compararla a la joven blonda con el megalómano barbudo, la joven misma ante eso y sintiéndose ofendida, termina defendiéndose, aclarándole – No soy como él. La diferencia entre él y yo, es que yo no hubiera lastimado a Anna y en su lugar hubiera hecho lo correcto desde un principio… Ir directo con las autoridades y supuestamente, entregarme–.

Mirándose como si todavía fueran novios, y también siendo un espectáculo algo divertido o serio para sus amigos y amigas, Hans no duda en acusarla a la joven, de lo siguiente – Eres una asesina, peor que él–.

– Vamos, Hans, tampoco eres una cerecita en un pastel. Me engañaste en muchas ocasiones cuando éramos novios, dijiste que me amabas, pero te acostaste con Vanessa, Stalyan, Honeymaren, Carla Delgado y otras más. ¿Crees que soy un monstruo? ¿Por qué no te fijas en un espejo y juzgas lo que en verdad tú también eres?– le termina respondiendo y recalcando la chica; sintiéndose ante la acusación, ofendida y en tanto aprieta sus dientes como una fiera a su presa.

Negando, el colorado, todo lo expuesto por la chica delante de sus amigos, e intentando en ese instante aclararle, casi todo eso en vano, le dice – Todo eso que has dicho, no tiene nada que ver con esto–.

– ¿No tiene nada que ver? Dices que soy una asesina. Hice lo correcto– le consigue decir, y en tanto también lo continua cuestionando a Hans, la hermosa joven.

Con la cuestión de "haber hecho lo correcto", Hans le replica mientras levemente la zangolotea a la joven, y se muestra molesto con esta última – ¿Lo correcto? Matar a alguien no es para nada correcto. Todos nuestros amigos tienen miedo, por lo que hiciste–.

Molesta igual que el colorado, Elsa lo continua cuestionando y poniendo en aprietos, y mientras se intenta zafar del agarra fuerte del mencionado pelirrojo – ¿Acaso defiendes lo que hizo Williamson? Él me arrebató a Anna, y la única forma de hacerlo pagar fue también, matar a su amigo–.

Sintiendo que es como una excusa de parte de la platinada, Hans le termina diciendo a la mencionada chica – Elsa, estás cegada por la ira y la venganza. Probablemente te lastimé en el pasado, pero lo hice porque te estaba protegiendo– sintiéndose aún más ofendida y siendo más dura en sus cuestionamientos, Elsa no duda en decirle con el ceño cada vez más fruncido – ¿Protegiéndome? Hans, me engañaste y me lastimaste más de lo que te imaginas. A veces no creo en nada de lo que dices–.

– ¿No crees en mí? En el fondo te amo, Elsa, me halaga muchísimo que seas orgullosa, pero también me desagrada que seas malvada en algunos aspectos. Todos tenemos miedo, tenemos un futuro que no queremos arruinar por culpa de algo que en verdad no íbamos a hacer– le termina contestando, Hans a la joven ante su poca creencia que tiene esta última hacia él, y mientras todos sus compañeros, los continúan observando.

Añadiendo en ese momento, el colorado mientras la suelta de sus brazos a la joven – No quiero seguir con está discusión, Elsa, así que…– estando a punto de concluir su discusión casi muy parecida a la que alguna vez varias veces en el pasado con la joven, termina siendo interrumpido abruptamente por una voz masculina un tanto paranoica y hostil, pero también proviniendo de afuera de la cabaña; dicha voz lo termina nombrando al pelirrojo – ¡Hans Westergaard!–.

Confundiéndose todos los muchachos; todos terminan yendo hacia los ventanales de la cabaña.

Al ver una figura parada en el páramo algo helado del camino que conduce hacia el interior del mencionado lugar, Hans dice confuso – ¿Qué demonios?–.

Un poco preocupada, la joven Rapunzel, está última le termina preguntando al colorado, de quién se trata – ¿Quién es, Hans?–.

Al tomar unos prismáticos y verificar de quién se trata, Hans exclama algo sorprendido al observar como se acerca la figura de negro – No puede ser. Es quién creo que es… Es…–.

Al vislumbrarse a través de la luz de la única farola que tiene el lugar y acercándose cada vez más, los chicos descubren al individuo oculto en las sombras; nombrándolo al unisonó al poder apreciarlo y verlo un poco más de cerca – Micah Bell–.

Descubriendo así, que el sujeto que se ocultaba era ni más ni menos que el mismísimo hombre que le había causado la muerte a cientos de inocentes en un robo a banco, asimismo siendo uno de los amigos muy conflictos y peligrosos de Bill.

Micah Bell, el hombre orillado a la acción y a la destrucción.

Una vez que esté se encuentra cerca y a la vista de todos los muchachos, el mismísimo Micah les termina exigiendo de manera hostil y sin rodeos – ¡Entreguen a Bill Williamson!–.

Negándose rotundamente a hacerle caso, Elsa le termina reclamando a Hans, mientras lo señala con muchísimo disgusto y enfado – ¿Qué? No voy a entregar a ese bastardo–.

Mirándola a la joven platinada y no quitándole un ojo de encima, Hans no duda en preguntarle a Micah, con una exclamación, lo siguiente – ¡¿Vienes sólo, verdad, Bell?!–.

Eludiéndole esa interrogante, Micah le continúa exigiendo a Hans, que le entregué a Bill o de lo contrario habrá consecuencias – ¡Westergaard, entrega al cerdo de Marion y juro que nadie saldrá lastimado de esto!–.

Dándose cuenta de que Micah lo está amenazado; inmediatamente, Hans lo termina interrogando por aquello, y mientras frunce el ceño y lo señala con su brazo a la altura de su pecho, sin que el mismo Micah lo pueda ver del todo – ¿Acaso nos vas a atacar?–.

Asintiéndole como todo un demente, Micah le responde en tanto les compone una sonrisa sádica a todos los muchachos, incluyendo al pelirrojo – ¡¿Si es lo que piensas?! ¡Si!–.

Teniendo en ese preciso momento, todos los chicos, la cola entre las patas y estando en duros aprietos; es el mismísimo Eugene Fitzherbert, quién toma relevancia entre sus compañeros, y rápidamente le pregunta a Hans mientras le señala la habitación donde se encuentra Bill, y con un tono de rechazo y esfuerzo – ¿Vas entregarlo? Tanto nos costó capturarlo para que el amigo de Dutch, venga por él–.

Dándole un vistazo con una ceja inclinada a Eugene y sabiendo en el fondo que tiene razón este último, Hans, nuevamente toma la palabra y sin pensarlo mucho, le reitera a Micah – ¡No voy a entregarte a Williamson!–.

Endureciendo sus facciones, Micah, a tal punto de sonreí maliciosamente, ante lo expresado por el algo torpe pelirrojo, decide advertirles a los chicos, lo siguiente – ¡Entonces, no tengo de otra más que delatarlos con la policía, a todos!–.

Incrédulos todos los muchachos ante la nueva amenaza que puede suponer y llegar a cumplir Micah, en ese instante terminan diciendo todos los chicos, cosas como:

– ¿Qué?–.

– ¿Está bromeando?–.

Entre otras cuestiones más.

Pudiendo cuchichear entre ellos el temor de ser delatados por el lunático de Bell, reciben de parte de este, más información sobre todo lo que pasó en la mansión de Allende – ¡Creen todo el mundo que el ataque a la mansión de Allende fue a causa de su rival político, Abraham Reyes! ¡Están culpando a los amigos cercanos de Dutch de atentar y efectuar el ataque a la mansión de Allende! ¡Yo sé la verdad, y por ello, los he estado siguiendo perros de mierda, y sabía lo que tramaban!–.

Con lo último expresado, y dándoles a entender a algunos chicos, que Micah sabe todos sus movimientos; es la joven Cassandra, quién interviene y sin siquiera poder evitar dudarlo, los termina cuestionando a sus amigos que son líderes – Hans, Alistair, dijeron que nadie más sabía del plan– cruzándose la joven de brazos e indignándose, y esperando una respuesta concisa de parte de los dos chicos, al final es el rubio quién le responde a la mencionada chica, aclarándole – Nadie sabía, solo nosotros–.

– Entonces, ¿Cómo se enteró Micah?– le logra preguntar Moana a Alistair mientras interviene, y siendo incapaz este último de darle una explicación justa, tanto a la joven morena como a sus compañeros.

Incapaces ambos chicos de darles una justificación clara de como Micah se enteró de todo, en ese instante terminan siendo interrumpidos por este último, quién les informa nuevamente y les exige – ¡Entreguen a Bill Williamson, o no van a querer que delate a la golfa de Elsa Arendelle de cometer asesinato contra Norman Deek!–.

Permaneciendo en ese instante atónitos ante el secreto que solo algunos (la mayoría) de los chicos sabían, rápidamente todos dirigen sus orbes en dirección a la joven blonda, quién en lugar de sentirse avergonzada o con pena al ser observada, opta por confrontar a Micah, preguntándole de manera agresiva – ¡¿Cómo sabes que yo maté a ese hijo de puta?!–.

Riéndose Micah, ante la valentía de la chica, y sabiendo que está cabreada como un perro salvaje y rabioso, decide contarle su descubrimiento – ¡Mientras estaban fuera de la cabaña y con la mocosa puberta de nombre Isabel, distraída con el celular…! ¡Pude desenterrar el cadáver de Deek! ¡Una chica como tú, Elsa, no mide sus impulsos!– agregando inmediatamente y en tanto les reitera a los chicos – ¡Entreguen al gordo, o no van a querer que diez patrullas o todo el estado vengan a matarlos y capturarlos a todos; tal cual como paso en Blackwater!–.

Mofándose de lo que había acontecido en aquel momento, y sin sentirse cohibido de lo que hará, Micah cambia de tema, y sin siquiera dudarlo, les termina advirtiendo con una cuenta regresiva a los chicos, para que entreguen a Bill – ¡Tienen diez segundos para entregar a Williamson! ¡Diez…!–.

Sintiéndose todos los chicos como si tuvieran una soga en el cuello en ese momento, se terminan quedando con la apresurada decisión de entregar a Bill o afrontar las consecuencias de dejar que la policía venga hasta su escondite.

Crujiéndose los dientes por el inevitable miedo que lo empieza a invadir y logrando observar el momento justo en el que Micah saca su teléfono para en ese momento, teclearle a la policía, Hans les comienza a pedir a sus amigos, que guarden la calma.

Temerosos la mayoría de chicos, porque no tienen cargos penales en su contra; continúan desesperándose al punto de no saber que hacer.

Aterrada porque es demasiado joven para ir a prisión, le consigue decir, Snow White a Hans, mientras lo toma de su abrigo y lo intenta zangolotear – ¡Hans, tenemos que hacerle caso!–.

Petrificado ante el pedido de la joven, logran escuchar la continúa cuenta regresiva del malvado Micah – ¡Nueve, ocho…!–.

Quebrándose en llanto al saber que vendrá la policía, Isabel decide abrazar a su hermana, Elena, y en tanto le dice – Tengo miedo–.

Reiterándoles que no se alteren, Hans les continúa pidiendo a sus amigos – Guarden la calma, todos–.

Empezando a desesperarse cada vez más y mostrándose decididos los chicos en no dejarlo ir a Bill (incluso sudando por el miedo), continúan escuchando la cuenta regresiva de Micah – ¡Siete, seis, cinco…!–.

Temerosos al punto de que algunos intentan esconderse en lo más profundo de la cabaña, incluyendo las piernas corpulentas de Maui, y otros como Jack; empieza a sollozar y hacer algunos cuantos berrinches al saber que la policía lo volverá a arrestar – Va a llamar a la policía… No quiero ir de vuelta a prisión–.

Poniéndose algunos chicos nerviosos, otros lamentándose a través del llanto, otros escondiéndose detrás o dentro de cualquier objeto, cosa u otro de sus amigos, y otros no pudiendo evitar seguir escuchando la voz de Micah, consiguen escuchar la continua cuenta regresiva de este último – ¡Cuatro, tres, dos…!–.

Teniendo entendido, Hans, que Micah está por concluir la cuenta regresiva para llamar a la policía, opta el mencionado pelirrojo en la decisión más dura pero incorrecta que le ha tocado dirigir: entregar a Bill Williamson con Micah.

Sabiendo que no quiere que ninguno de sus amigos sea arrestado, Hans les termina informando – Está decidido, entregaré a Bill–.

En tanto se extrae sus llaves de su pantalón y trata de abrir el cuarto donde lo tiene retenido a Williamson, la joven blonda interfiere y le puntualiza molesta, mientras trata de evitar que entré al susodicho cuarto, interponiéndose en su camino – ¿Qué? No voy a entregar a Williamson–.

Desesperados todos en ese instante e incapaces de razonar de forma adecuada, logran escuchar los últimos números del conteo – ¡Uno, cero…!– dándoles con esto último a entender que Micah los ha conseguido delatar con la policía.

Mirando con arrogancia y con demasiado tiempo, la ventana de la cabaña, Micah, no se logra percatar de lo inevitable que sucederá después.

Habiendo concluido el conteo y casi apunto de pegar su dedo pulgar en el símbolo de llamada de su celular, recibe de parte de la joven blonda, la siguiente interrogante, y mientras se asoma por la ventana y lo confronta – ¡¿Quieres tanto a Williamson?!–.

Al haberse asomado y con uno de los rifles francotirador que había dejado ahí Merida, la joven platinada no duda en decirle mientras carga el rifle y le apunta al mismísimo Micah – ¡Aquí lo tienes!–.

Sin rodeos y tan rápida antes de que deposite, Micah, su dedo en el símbolo de llamada, Elsa consigue hacer lo que sus amigos no tuvieron el valor de hacer: Dispararle a Micah Bell.

Logrando darle por debajo de sus costillas a Micah, y antes de caer al suelo, este último consigue exclamar un simple jadeo de dolor – ¡Ahhh!–.

Una vez que le dispara a Micah y lo consigue abatir, todos los chicos se dan cuenta de lo que hizo la joven, y rápidamente todos se reúnen en el sitio donde la inigualable chica efectuó el disparo.

Viendo que está tirado en el suelo y con un charco de sangre por debajo de sus costillas, y también sangrando abundantemente por donde entro la bala (habiendo salido está por detrás), Hans rápidamente le dice de forma casi sarcástica a la joven – Bien hecho, Elsa, tenemos a Micah Bell muerto, gracias a ti…– añadiendo mientras la toma de la mano y le trata de puntualizar – Había un plan para…–.

Negándose la joven a escucharlo al colorado, y manteniéndose furiosa aún después del disparo, lo termina interrumpiendo al mencionado pelirrojo, gritándole – ¡A la mierda el plan!–.

Logrando zafarse del agarre de Hans e incapaz de dirigirle una palabra a este último, Elsa junto al susodicho pelirrojo, giran su cabeza para ver a Alistair, quién mientras mira con los prismáticos el cuerpo de Micah, les termina sugiriendo – Vamos a ver si no está muerto–.

Una vez que acatan la sugerencia del rubio y salen de la cabaña, y se dirigen hasta el cuerpo desmayado e inconsciente de Micah, todos los muchachos consiguen rodear al mencionado individuo desmayado.

Mientras lo miran todos los chicos, la joven Gogo Tomago, toma la palabra y les dice con cierta inseguridad – Está inconsciente–.

Observándose todos los muchachos de forma mutua, y cuchicheando el hecho de que Elsa logro evitar con su disparo que Micah, los delatara a todos con la policía, logran escuchar por fin una orden de parte del pelirrojo, quién les indica – Bien, llévenlo a dentro. Usen a Baymax para que cauterice la herida que tiene. Vamos…–.

Teniendo la orden del mismísimo pelirrojo ya puesta, todos los muchachos entran de nuevo a la cabaña, dejándole esa tarea a Maui, quién toma el cuerpo de Micah (como si fuera un saco de frutas o como si fuera su mochila) y se lo lleva adentro del lugar, para que posteriormente se haga lo que el pelirrojo pidió.

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Al ser llevado a la cabaña, el mismísimo Micah Bell, y sangrando abundantemente mientras es ingresado a dicho lugar; termina siendo depositado en una de las muchas mesas con las que el lugar cuenta.

Logrando despojarlo de varias de sus pertenencias, y asimismo curándolo en el lugar donde entro y salió la bala, Micah a pedido de Hans y Alistair, es llevado hasta otro cuarto donde posteriormente será interrogado.

Mientras Hans descuida su deber de no permitirle entrar a Elsa al cuarto donde lo tiene a Bill, por fijarse en Micah, la misma joven le termina robando las llaves al descuidado pelirrojo.

Planeando la joven blonda, entrar al cuarto en un determinado momento.

Empieza rápidamente a calcular el momento exacto en el que sus amigos se dispongan a descansar para efectuar su plan: Entrar y si es posible, matar al megalómano, dé una vez y por todas.

Mientras espera la joven platinada, consigue ver el momento justo en el que Hans y Alistair ingresan al cuarto donde tienen a Micah, para tratar de interrogarlo.

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Después de lo que fue el duro disparo que recibió, Micah, y la posterior cauterización de la herida, consigue este último, abrir sus ojos de manera lenta y un tanto débil y perplejo ante el inevitable dolor que termina sintiendo en la parte donde la bala entró.

Una vez ya despierto, logra darse cuenta, irremediablemente, que está atado de sus manos con un cinturón y con éstas mismas extremidades por arriba de su cabeza.

Una vez que escucha la voz del arrogante y presumido pelirrojo, el malvado sujeto – Despierta… Querido, Micah Bell– el mencionado, levanta su cabeza, de manera un tanto inquieta y sin siquiera dudarlo, le termina exigiendo y advirtiendo – Tú. Entrégame a Williamson, y juro Westergaard que no te haré daño–.

Mofándose de lo dicho por parte del malvado individuo, Hans le dice – ¿Tú, lastimarme a mi? No me hagas reír–.

Dejándolo en ridículo a Micah, al punto de subestimarlo a este último; este mismo consigue preguntarle – ¿Por qué me trajiste a está habitación, inútil?– mientras consigue ver cada rincón de la habitación y cada objeto que hay dentro de la misma, Micah recibe como respuesta de parte del colorado – No te haces ni una idea, Bell–.

Habiéndoselo dicho lo anterior, el pelirrojo, con un tono casi silencioso y presumido, Micah le logra preguntar otra interrogante – ¿Qué? ¿Acaso, me vas a violar?–.

Siendo ambos hombres de un comportamiento muy parecido, ambos se terminan mirando mutuamente y en tanto, uno desea acabar con la vida del otro.

Ante la interrogante formulada por Micah, Hans le termina comentando y respondiendo – Cuando Elsa y yo éramos novios, le encantaba que la atará de sus manos y luego le metiera mi dulce mano en sus lindas bragas, Bell. Pero tú, mi querido amigo, serás diferente. No te voy a violar, pero si te voy a hacer hablar como es debido…– agregando, el pelirrojo, mientras lo toma del rostro a Micah, y le saca su navaja de bolsillo para tratar de intimidarlo – ¿Dime? ¿Para qué quieres a Williamson?–.

Sintiéndose halagado en lugar de intimidado, Micah le consigue decir a manera de burla y mientras mira la navaja, pasar por debajo de su camisa roja que lleva puesta – Je, je, je, je, muy lindo de tu parte que me ates con tu cinturón y me muestres tu linda navaja de bolsillo, Westergaard–.

Mirándose ambos individuos como si fueran los lados opuestos de un mismo objeto o como si fueran una pareja, son interrumpidos por Alistair, quién les termina tosiendo (para aclararse) a ambos, y para decirles – Vayan directo al grano…–.

Molestándose el cobrizo, al punto de querer sacarlo a patadas del cuarto donde están; el mismo le termina diciendo a Alistair – No interrumpas, Krei. Le voy a sacar la mierda a este gordo, si no me dice, ¿Cuál es su maldito plan?–.

Provocándolo Hans al mismísimo rubio con lo último dicho, esto hace que este último suspiré de forma frustrante y al final, al no conseguir nada, se termine retirando del sitio, no sin antes decirle – Esto no resuelve nada, Hans. Te dejaré aquí y espero no tardes en sacarle respuestas a este engendro– una vez dicho esto, Alistair consigue dejar solos en la habitación a los dos arrogantes y nefastos hombres que le han hecho la vida pesada a algunos cuantos de sus propios amigos.

Solos por fin en la habitación y con las ganas de destruirse mutuamente; Hans reanuda todo, preguntándole a Micah – ¿Por qué eres tan orgulloso y vanidoso en todo esto, incluso cuando sabes que voy a matarte, probablemente?–.

Burlándose como siempre y no sintiéndose para nada amenazando por parte del atractivo colorado, Micah le consigue decir a manera de respuesta y sin dejar de mofarse – Mmm, Inténtalo, Westergaard. Mátame. Tú y yo, Westergaard, somos como hermanos separados; unidos en un momento donde uno doblegará al otro… Mmm, me sorprende que seamos muy distintos, "Hans", honestamente, creo que ambos estamos enfermos de la cabeza, sin lugar a dudas, además creo que también somos sobrevivientes, porque en nuestro mundo y negro corazón que tenemos, hay ganadores y perdedores, y nada más que eso. ¿Sabes? Siempre me he preguntado porque los tipos como nosotros, somos como somos… Tal vez papá, nos lastimo, ¿No es así? Je je, bueno, si me liberas, Westergaard, juro que te diré muchos de mis secretos, entorno a Elsa–.

Consiguiendo escuchar todo lo dicho por parte del malvado hombre, Hans, le termina diciendo y mientras le señala, y casi se burla – Me cuesta creerte en todo lo que dices, pero no te voy a liberar–.

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Mientras tanto con Elsa…

Teniendo la joven, las llaves del cuarto donde se encuentra, Bill Williamson atado con la cadena y casi desmayado, decide en complicidad y en secreto entrar junto al joven Hipo, el cual la joven lo convence de que al menos una vez que lo empiecen a confrontar y a torturar a Williamson, Hipo le ampute una de sus piernas al megalómano.

Habiendo tenido una conversación sería en la que se debatían el como lo harían sufrir a Williamson, en un momento determinado y casi tenso para ambos chicos, puesto que ya están a pasos de entrar sin que ninguno de sus amigos los vean, le dice el chico castaño a la joven blonda – No, no quisiera hacer esto, Elsa. ¿Y si Hans se entera?–.

Manteniéndose escondidos a la vista de sus amigos y abriendo la puerta del cuarto sin que ninguno de sus colegas se dé cuenta, Elsa le responde a su amigo, con lo siguiente – No voy a obedecer las órdenes de un hombre que me engaño más veces que las veces que yo estuve a su lado. Tú tampoco lo obedezcas a ese malnacido. Ahora… Vamos a hacer esto por nosotros, que hemos sufrido mucho más de lo que hemos podido soportar, en especial yo… Que perdí a mi hermanita–.

Sabiendo que carga con el dolor de haber perdido a su hermana, la joven, Hipo la consigue llamar a la mencionada chica, en tanto está última consigue abrir aún más la puerta y asimismo, logra entrar al cuarto donde se encuentra Bill – Elsa…–.

Al casi obligarlo a entrar al cuarto y insistiéndole con un jalón que entré, Elsa le responde de igual forma, llamándolo al muchacho – Hipo…– añadiendo mientras lo consigue hacer entrar al mencionado cuarto – Hipo, deja de ser un chico cobarde y entra ahora mismo o no tendremos otra oportunidad–.

Una vez que logran entrar ambos muchachos al mencionado cuarto donde se encuentra Bill Williamson atado e imposibilitado de poder defenderse, Elsa dice en voz baja, y una vez que lo ve al megalómano y mientras cierra la puerta y la bloquea para que nadie más entre – A llegado la hora–.

Tomando el control y teniéndolo a su merced en ese instante, no hay vuelta atrás para la joven que acabar con la vida del demencial, Bill Williamson.

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Mientras, todos los muchachos están reunidos viendo la televisión, escuchando música con sus auriculares, leyendo sus trabajos académicos acostados en los sofás, durmiendo o incluso comiendo, la joven Jasmine les pregunta a sus amigos en tanto lleva una rebanada de pastel que extrajo del único refrigerador con el que cuenta el lugar, y se dispone a tomar asiento – ¿Ya vieron Gambito de Dama, Anne with E o el Juego del calamar? Yo no pero he oído que son muy buenas series de televisión, sin lugar a dudas–.

Negando la mayoría de los muchachos en ese momento; es la joven Merida, la que le termina respondiendo a la joven morena, en tanto está cambiándole a la televisión con el control, en los canales – Preferiría ver a Lazlow Jones, que esas series, amiga–.

Informándole en ese momento, Philip a sus amigas, en tanto está sentado y con su novia sentada a horcajadas sobre sus piernas – He oído que los Love Fist vendrán en una gira internacional– agregando la novia de este, mientras se acurruca en el pecho del mencionado muchacho – Si, creo que valdrá mucho la pena verlos cantar–.

– Creí haber escuchado que Jezz Torrent, su vocalista había confesando que su nombre era una referencia al semen…– les comenta el muchacho y novio de la pelirroja melenuda, Macintosh, mientras este bebe una cerveza en lata.

Sentado y recargado en el costado derecho del sofá, y un tanto aburrido, Jack les dice mientras suspira lentamente – Que aburrido. Voy a ver si, Elsa, le apetece algo de comer…– al voltear su cabeza y parte de su cuerpo para ver si su novia está por ahí comiendo o haciendo alguna cosa que le guste, Jack se percata de que su chica no está en ningún lado, empezando a dudar y hacerse preguntas sobre el paradero de la joven – ¿Elsa? ¿Estás ahí?– observando que su novia no se encuentra en ningún lado, decide preguntarles a sus amigos sobre el paradero de la joven blonda – ¿Alguno de ustedes ha visto a Elsa?–.

Negando todos los chicos presentes en tanto algunos se dignan a mirarlo; es en ese preciso momento en que la joven Astrid le da la noticia a Jack, de que también ha empezado a buscar a su novio, el cual también está desaparecido – También estoy buscando a Hipo, Jack...–.

Pensando por un momento ambos chicos, que sus parejas están teniendo una relación secreta e incluso sexual sin que ellos lo sepan, en algún lugar, terminan descartando dicha cuestión al escuchar la voz del megalómano, pegar un grito como si estuviera sufriendo – ¡Aaaahhh! ¡Maldita perra!–.

Habiendo escuchado varios golpes dentro del cuarto donde tienen retenido a Bill Williamson, algunos muchachos se dirigen a tratar de detener a la joven platinada.

Pero cuando intentan entrar a la habitación descubren que la joven la ha bloqueado la mencionada habitación, tanto con la llave como con un objeto pesado atravesado en la puerta.

– Dios mío, ¿Qué demonios?– consigue decir, Alistair al darse cuenta de lo inevitable y acudiendo al sitio para tratar de detener a la joven blonda.

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En tanto Hans está distraído con Micah, al punto de golpearlo con sus puños únicamente; dé un momento a otro decide el pelirrojo preguntarle al rubio psicópata – ¿Quieres qué me detenga, Micah?–.

Consiguiendo únicamente con sus puños hacerlo sangrar al despiadado Micah, este último le logra decir a manera de respuesta y mientras no termina de suspirar por los golpes que recibió – Je, je, je… Idiota, si Morgan se enterará que me tienes aquí, vendría al menos a intentar rescatarme– enterándose el pelirrojo de que Micah se refiere a su compañero de crimen y amigo, rápidamente y en ese instante, no duda en decirle mientras carga nuevamente golpes en el pecho del despiadado rubio – Arthur no está aquí. Cuando te salvó aquella ocasión de la cárcel, lo hizo por pena, pero le complació verte moribundo en una linda celda–.

Estampando Hans, una y mil veces más sus puños en el cuerpo algo obeso de Micah (como si fuera un saco de boxeo), provoca con esto, que este último después de unos cuantos puñetazos consiga escupir unos cuantos de sus propios dientes, asimismo logra hacer que le advierta, lo siguiente – Je, je, je, je, cuando me liberé, los voy a matar a todos tus amigos, incluyéndote, a ti también, Westergaard–.

Mofándose de la advertencia del malvado hombre, Hans le dice con un tono arrogante – Quiero ver que lo intentes– burlándose repentinamente en tanto continua moliendo la endeble carne de Micah a golpes.

En ese instante, Alistair lo termina llamando al mismísimo pelirrojo, avisándole – ¡Hans! ¡Hans! ¡Elsa está dentro del cuarto donde se encuentra Bill!–.

Pasando de estar contento a estar preocupado, Hans en un murmullo logra decir – ¿Qué? Oh no…– preocupándose en ese instante y dándose la vuelta para acatar el llamado de su amigo, aunque descuidando a Micah, no se termina dando cuenta de lo que sucederá posteriormente.

– Espera y verás, "Hans"– le termina diciendo, Micah, en tanto le consigue dedicar una sonrisa, sin que el susodicho pelirrojo se logre dar cuenta.

Estando de espaldas el pelirrojo, y sin que se dé cuenta en lo más mínimo, Micah empieza con su acto de intento de escape.

Con las manos atadas, e incapaz de romper el cinturón con el que está atado, Micah consigue romper el tubo que le impide mover sus manos hacia abajo.

(Sugerencia colocar el tema Red Dead Redemption de Woody Jackson)

Una vez que rompe el tubo que lo mantiene aprisionado y logra bajar sus manos a nivel de su pecho pero con el cinturón todavía rodeando sus muñecas; inmediatamente y sin pensarlo mucho, Micah da unos cuantos pasos detrás de Hans y sin dudarlo, pasa el cinturón por delante del cuello del arrogante y prepotente pelirrojo, sorprendiéndolo en el acto.

Comenzando así con lo que en esencia es el acto de defensa más sorpresivo para cualquier individuo: Estrangular a Hans con su propio cinturón.

Burlándose al punto de superarlo en fuerza y altura, Micah intenta matar a Hans mientras esté forceja y trata de buscar la forma de quitarse al psicópata de encima.

– Vas a morir, infeliz– le consigue decir en ese duro momento, el mismísimo Micah, sin dejar de ejercer fuerza con sus manos sobre el cuello de Hans, con el cinturón.

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Mientras están distraídos algunos de los chicos, tratando de entrar al cuarto donde esta Elsa e Hipo encerrados con Bill Williamson, no se dan cuenta de lo inevitable que sucederá posteriormente.

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– ¡Muere! ¡Ja ja ja ja ja!– le grita a carcajadas el despiadado Micah a Hans, mientras lo continua estrangulando.

Un tanto arrepentido de no haberlo matado desde un principio, el pelirrojo y tratando de quitárselo de una vez, no lo consigue debido a que Micah termina aumentando la presión en el cinturón, al punto de estar a punto de ganar.

– ¡Los mataré a todos tus amigos!– añade Bell en tanto logra tirarse al suelo junto con el pelirrojo.

Pataleando este último, en tanto sabe que está a punto de morir a manos del lunático Micah Bell, intenta salvarse mientras sus zapatos hacen rayas en el suelo.

Dejando escapar un gemido de sorpresa, de un momento a otro, Hans se le ocurre sacar de su pantalón, su navaja de bolsillo.

Dispuesto a liberarse, logra atacar a Micah, clavándole la navaja en la pierna, al punto de debilitarlo al inestable sujeto.

Luego de atacarlo, Hans rápidamente empieza a cortar el cuero de su cinturón, todo con el fin de liberarse.

Una vez que lo corta, Micah se recompone de inmediato y al instante opta por estrangularlo inmediatamente con su antebrazo.

Sabiendo Micah, que Hans y él son casi idénticos en muchos sentidos, le arrebata el cuchillo y se lo clava dos veces en el abdomen, con el único fin de que el pelirrojo deserte de su intento de escape.

Hans una vez que siente su propia arma lastimarlo, en las manos de Micah, se logra morder accidentalmente la lengua al no poder producir un grito ensordecedor que lo evidencie que está en peligro.

– ¡Maldita sea!– logra escuchar en un murmullo, Micah, mientras trata de matarlo al pelirrojo.

– ¡Voy a matarte!– le consigue gritar Hans, en tanto su vientre empieza a derramar cada vez más sangre.

Burlándose Bell, al punto de recordarle un momento que el mismo pelirrojo vivió – Oh vamos, Hansy, ¿Por qué tienes que ser tan orgulloso?–.

Hans no pudiendo contestarle eso último, continua pataleando al saber que su vida se está yendo en las manos de un despiadado hombre de nombre Micah Bell.

Sintiéndose desfallecer, Hans teniendo por su mente, recuerdos de sus amigos, rápidamente hace el esfuerzo de levantarse e intentar liberarse.

Poniéndose ambos de pie, inmediatamente, Hans le da un pisotón en el pie a Micah y luego le da un cabezazo con su nuca para apartarlo de su cercanía.

Cayendo al suelo y lentamente levándose, Micah, al instante lo recuesta a Hans en el suelo, embistiéndolo con su fuerza bruta, en tanto se posiciona arriba de él y demasiado seguro de lo que hará; empieza a estampar sus nudillos en el rostro casi perfecto del colorado.

Débil por la perdida de sangre, Hans trata de detenerlo, en ese momento, pero Micah no piensa en tan siquiera tratar de detenerse.

Todo con el fin de mermar las pocas y desprevenidas fuerzas que tiene el pelirrojo, que lo terminan haciendo incapaz de no responder.

Sabiendo que está a punto de morir, Hans trata de frenarle cada golpe a Micah, pero este no queriendo detenerse y golpeando frenética y violentamente, aumenta la fuerza de sus puñetazos.

Ya con el rostro casi tan desfigurado, Micah lo toma de su abrigo a Hans, y sin siquiera dudarlo, lo lanza contra la puerta del cuarto.

Estampándolo contra la puerta, Micah inmediatamente usa sus dos manos para estrangularlo a Hans, quién temeroso, trata aún de evitar su cercana muerte.

Casi nublándosele la vista por la perdida de sangre y la fuerza bruta que ejerce el mismísimo Micah, Hans al instante empieza a estampar sus puños en el abdomen gordo y escondido del malvado hombre.

Logrando quitárselo de encima y un tanto débil, y consiguiendo reincorporarse, pero estando ya cerca de golpear a Micah, este último le da una patada, estampándolo nuevamente contra la puerta.

Pero ese golpe en lugar de solo detener al pelirrojo, hace que destruya la misma puerta con su propia fuerza física.

Atravesando el cuarto y sorprendiendo al los pocos chicos y chicas que estaban descansando en lugar y que no estaban ayudando a Alistair, Jack y algunos cuantos más, en tratar de abrir el cuarto donde se encontraba la joven blonda.

Una vez que atraviesa la puerta, y sale expulsado del cuarto, Hans se termina golpeando contra la joven Cassandra, quién recibiendo el fuerte impacto cae al suelo un tanto aturdida y desmayándose al instante.

Sorprendiéndose algunos muchachos y preparándose para lo verdaderamente fuerte, son agarrados de manera espontánea por Micah, quién sin dudarlo, los empieza a atacar.

Al primero que ataca es a Li Shang, a quién le da un fuerte golpe en el abdomen y lo consigue noquear con un gancho, posteriormente embiste a Dimitri y con un trozo de lo que quedó de la puerta, le da un fuerte golpe mientras el ruso se encuentra en el suelo.

Tratando de defenderse, Wasabi, recibe un cabezazo en su nariz y un puñetazo de parte del malvado Micah Bell.

Una vez en el suelo, Wasabi, su mejor amigo, Fred, trata de tomar un arma y dispararle a Micah, pero este último lo embiste y con el mismo trozo de puerta con el que noqueó a Dimitri, lo noquea al chico despistado y fan de los monstruos kaiju.

Habiendo noqueado a Li Shang, Wasabi, Dimitri y Fred, "El sobreviviente" decide atacar a Rapunzel, Eric, Belle y Tiana.

A la joven Rapunzel la noquea con un cabezazo, usando su nuca, en tanto la joven se disponía a atacarlo por detrás, asimismo golpea a Eric en el rostro y se lo lanza a las jóvenes Tiana y Belle.

Adam una vez que ve a su novia aturdida e inmóvil en el suelo; ante la súbita rabia que le da ver a su amada en el suelo, embiste rápidamente a Micah y lo tira en el suelo.

Siendo un hombre con pocos sentimientos y emociones, Micah, le estampa un pequeño jarrón antiguo que yace en el suelo a Adam, noqueándolo directamente y con el fin de quitárselo de encima.

Sabiendo Bell que algunos chicos se empiezan a unir al encuentro; todos se preparan para atacar.

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Escuchando ruidos afuera de la habitación, Hipo, no puede evitar alertar a la joven blonda de que algo sucede afuera – Elsa…– ignorándolo a su mejor amigo, al punto de centrarse en Bill, Elsa solo lo voltea a mirar a Hipo, en tanto prepara el mismo tubo o arma punzocortante con el que mató a Norman Deek.

– Por fin solos, tú y yo– le dice la joven en un murmullo a Bill, mientras esté se alerta ante la presencia de la chica e intenta zafarse de sus ataduras – ¡Tú! ¡¿Qué vas a hacer, maldita perra?!– le pregunta en tanto trata de mover sus manos encadenadas.

Preparándose para lo que sea, Bill no puede evitar quitarle un ojo de encima a la joven platinada, sabiendo que no puede defenderse a causa de que Hans y el resto de chicos lo ataron.

Preocupándose Hipo al seguir escuchando ruidos extraños afuera de la habitación, decide seguir insistiéndole a la joven, que se retiren, mientras la toma de sus brazos e intenta conducirla a la puerta que bloqueo – Elsa… Tenemos que regresar–.

Teniendo en claro que debe vengar la muerte de su hermana, Elsa lo empuja a su mejor amigo, en tanto le puntualiza – ¡No! ¡No hasta que degollé a este cerdo!–.

Usando el tubo de metal, Elsa decide golpear la obesa carne endeble del cuerpo de Bill Williamson, mientras esté último jadea y grita levemente al sentir como cada parte de su cuerpo sufre ante los golpes de la inocente albina.

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Afuera del cuarto, Micah continua su lucha, habiendo noqueado a Eugene contra la cocina del sitio, a Aladdin, Naveen, Macintosh y Merida con una serie de puñetazos consecutivos, que los terminaron mandando contra el suelo y algunos objetos cercanos del recinto.

Tratando de defenderse algunos chicos más e intentado no ser noqueados, Astrid, Pocahontas, John Smith, Mulan, Mateo, Elena y Yum Yum, son estampados, estrangulados y golpeados ferozmente con algunos objetos como platos, vasos, e incluso con sus propios libros y celulares, al punto de que ya no lo pueden confrontar más.

Intentando en ese preciso momento abrir la puerta donde está Elsa encerrada con Hipo y Bill, Alistair no le queda de otra más que ordenarle a sus amigos que se defiendan y dejen a Maui a cargo para abrir la puerta – Déjenlo. Te daremos tiempo, Maui– les dice el rubio, en especial al corpulento moreno.

No queriendo separarse de la puerta, al final Jack se une a la lucha contra Micah Bell.

Siendo feroz y tenaz "El sobreviviente", consigue noquear de manera consecutiva a varios grupos pequeños de chicos.

Noqueado el malvado hombre a Ariel, Philip, Florián y Jasmine, con sus puños y algunos objetos.

Posteriormente noquea a Moana, Charming, Aurora, Snow White y Tadashi y su hermano, Hiro, de la misma forma.

Luego consigue hacer que se duerman Cenicienta, Gogo Tomago, Honey Lemon y Roland, igual que los anteriores.

Viendo y presenciando el caos que se ha liberado en el lugar en ese momento, los más débiles e inocentes de todos, Olaf y Isabel se terminan escondiendo dentro de la alacena, sabiendo que Micah puede matarlos o golpearlos sin ningún problema.

Quedando únicamente Jack Frost, Caine, Kristoff, Alistair Krei, Diane Amara, Varian, Anastasia, Miranda y Tack, estos últimos deciden darle tiempo a Maui para que derribe la puerta y entre con el fin de reforzar la puerta desde dentro, y evitar que Micah consiga liberar a Bill de sus cadenas y aprisionamiento.

Dándole tiempo a Maui, los primeros en atacar a Micah son Tack, Miranda, Anastasia, Diane y Varían, quienes son derrotados de manera simple.

Intentando derrotarlo, Kristoff, logra encestarle varios puñetazos en el rostro a Micah, pero este incapaz de caer, lo logra derribar al blondo con un simple golpe en los bajos y en la cabeza.

Percatándose de la presencia de Jack, Micah le dice al peliblanco, en tanto se ablanda sus nudillos, agitándolos suavemente – Tú. Dutch tenía razón sobre ti… Debiste haberte quedado en prisión–.

Sintiéndose en ese instante ofendido por lo dicho por el malvado sujeto, Jack no duda en atacarlo a Micah; intentando derribarlo a este último con una embestida.

Al someterlo, Jack lo toma de su prenda superior a Micah y sin poder contenerse comienza a golpear con su puño el horrible rostro bigotudo del hombre.

Sin siquiera detenerse, Jack se da cuenta de que en lugar de que le dé o produzca dolor sus golpes, lo único que hacen en Micah, es producirle placer y diversión.

Casi a punto de noquearlo a Micah con un fuerte golpe, este último le consigue dar un rodillazo en los bajos, lo que provoca que Jack se aparté del hombre, en ese instante.

Adolorido y jadeando de forma espontánea, una y otra vez; Jack es derribado por Micah, cuando esté último le da un fuerte puñetazo en la barbilla; en pocas palabras, un gancho.

Tirándolo al peliblanco directamente contra el suelo.

Ya solo quedando, Alistair y la joven Caine, Micah se termina centrando en esta última, al saber que la joven había sido la novia de Bill Williamson en el pasado, y asimismo la mujerzuela para algunos amigos del megalómano.

Teniendo que quitarse a Alistair como un peso de encima, Micah lo logra tirar al suelo al rubio, embistiéndolo y posteriormente noqueándolo al darle tan solo tres golpes.

Dejando en claro que solo quedarían él y la joven novia del pelirrojo.

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Continuando la joven blonda con la golpiza hacia el cuerpo de Bill, un último golpe provoca que el megalómano termine tirando algunos cuantos de sus dientes, como si fueran simples gargajos, provocando que el barbudo ya no pueda moverse más.

Estando decidida la joven platinada en moler aún más el cuerpo de Bill en magulladuras y golpes tan peligrosos, es en ese instante que es detenida por Hipo, quién le dice con algo de miedo y fastidio – Es suficiente, Elsa…– incapaz de responderle y acatar lo que quiere el chico, la joven lo empuja nuevamente para posteriormente continuar con su tortura hacia el cuerpo débil del megalómano.

Golpeando fuertemente el rostro de Bill al punto de ladear este último bruscamente su cara y escupir algo de su propia sangre en el cuarto donde se encuentra.

Tirando bastante sangre del cuerpo del megalómano, como si fuera un balde de agua, hacia el suelo.

Y rompiéndole algunas prendas, al grado de ensangrentar y echar a perder la ropa que lleva puesta.

Observando en todo momento como su amiga ha perdido la cabeza y solo piensa en matar, Hipo no puede evitar retroceder al darse cuenta de que probablemente Elsa es también igual que Bill.

Un monstruo, una megalómana disfrazada de cordero.

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Afuera de la habitación y estando Micah dispuesto a atacar a la joven castaña.

Sin pensarlo demasiado, le dice el rubio a la joven – Aún recuerdo cuando Bill, Javier, Norman, Joe y Cleet, te follabamos. Eras una puta para todos y aún lo sigues siendo…–.

Caminando en círculos y dispuesta en no dejarse tocar ni un pelo, la hermosa castaña, está misma escucha a Micah, agregar – Ohhhh, y como recordar cuando se la jalaste al imponente de Bill Williamson y lo hacías gritar. Que recuerdos aquellos. En verdad, los aprecio mucho–.

Mostrándose despampanante y fuerte, la joven no duda en contestarle a Micah, en tanto retrocede – Tú no me conoces, Micah. Lo que hice contigo y con tus amigos, quedó en el pasado–.

– No es así. Voy a divertirme mucho cuando te vea rogar que me detenga, ¡Je, je, je, je!– le termina confesando el atrevido sujeto en tanto ya no tienta en acercársele a la hermosa chica.

Dispuesta a no dejarse tocar ni un pelo de su cuerpo, de parte del malvado individuo, la joven le da una patada en el rostro a Micah.

Con esa agilidad que la caracteriza a la chica, a Micah en ese instante se le cuela por un momento en su retorcida mente, un momento en que tuvo un encuentro erótico con la hermosa chica.

Una vez que recibe la patada, recibe otra patada y luego un gancho en su barbilla barbuda.

Incapaz la chica de tirarlo al suelo, de forma premeditada es embestida por Micah, quién sin dudarlo, la empieza a estrangular con sus dos manos, con el único fin de que deje de pelear contra él.

No teniendo en su mente matar a la joven sino hacerla que se desmayé, Micah le termina dando un fuerte puñetazo que la terminan dejando inconsciente.

– Te dije que me ibas a rogar por más, ¡Ja, ja, ja, ja!– le dice Micah, una vez que la noquea a la hermosa chica y en tanto se inclina sobre la muchacha para olfatearle y lamerle el cuello, como si la joven fuera de su propiedad.

Una vez que la derrota, Micah se pone de pie y se dirige hasta la puerta donde está Maui.

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Aún ejerciendo tortura en el cuerpo gordo de Bill Williamson, en ese instante, Hipo logra escuchar algo afuera de la puerta, por lo cual se dirige a advertirle a Elsa, sobre lo que escucho – Elsa…–.

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Siendo los ruidos extraños lo que perturbo a Hipo, algo totalmente distintos a otros tipos de ruidos; estos afuera de la habitación terminan revelando a Micah habiéndole incrustado un hacha en su cuerpo a Maui.

Todo con el fin de entrar a la habitación.

Una vez que lo termina hiriendo de gravedad a Maui, y lo quita de la entrada bloqueada, Micah les grita a los chicos que están dentro del cuarto – ¡Hola, amiguitos, estoy aquí!–.

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Intuyendo que la contención de parte de Hans hacia Micah se le salió de las manos al primero y probablemente el mismo "Sobreviviente" mato a todos los demás chicos, incluyendo al bermejo, inmediatamente y sin pensarlo demasiado, Hipo y Elsa se preparan para lo que viene.

Sabiendo que su colega está afuera de la habitación donde él está retenido, Bill les menciona a los chicos, mientras no puede mantenerse más de pie por su propio peso y la perdida de sangre – Micah, vino a liberarme…– burlándose del hecho de que Micah le conseguirá salvar la vida, esto último provoca que la joven blonda se altere una vez más y le propine unos cuantos golpes más en el cuerpo.

– ¡Cállate, maldito hijo de perra!– le termina ordenando bruscamente y mientras refuerza sus ataques, la joven platinada.

Mientras lo golpea con el tubo metálico, no duda la joven en insertarle el mencionado tubo en la pierna a Bill.

Herido de gravedad y sintiendo como el metal del tubo pasa a través de varias capas de su piel, hasta sus músculos y hueso, Bill le consigue exclamar un grito ensordecedor, y lleno de odio y dolor a la joven – ¡Ah, pierna! ¡Perra!–.

Intentando zafarse de las cadenas para detener el desangrado e intentando atacar a la joven con un cabezazo, la misma chica en ese preciso momento le termina ordenando algo firme pero fuerte a su amigo – No más golpes. Hipo. La escopeta– ante el pedido del arma que la misma chica le robó al pelirrojo, Hipo la termina complaciendo a la "inocente joven".

Casi inseguro en darle el arma a la albina, Hipo empieza a dudar de la cordura y el comportamiento de su amiga – Elsa…–.

Percatándose la joven de que Hipo no tiene intenciones de nada, más que de irse y dejarlo todo ahí, rápidamente recibe el muchacho sin titubeos la orden de – Ya que este hijo de puta, te amputó tu pie, quiero que le hagas mierda su linda pierna–.

En efecto, recibe el chico, la orden de amputarle la pierna a Bill Williamson con la escopeta.

Tildándola este último de fuera de su propia razón, le termina bramando aterrado y sorprendido – ¡¿Qué?! ¡Estás loca!–.

Aterrado Bill a tal punto de que empieza a forcejear las cadenas con el fin de liberarse; presencia el momento justo en que el joven chico que lastimo, duda en disparar el arma y en obedecer.

Amartillando la escopeta mientras la apunta en la pierna de Bill, Hipo de un momento a otro termina bajando el arma, ante la incapacidad de tan siquiera continuar – Elsa… No puedo…– le confiesa a la joven, mientras no puede estabilizarse en sus propias piernas, el chico.

Siendo ella firme y cegada en la venganza y la ira, le reafirma que lo haga; que le dispare – ¡Hazlo!–.

Cerrando sus ojos el joven castaño e incapaz de tan siquiera ver como le hace añicos la pierna al megalómano, Hipo lentamente consigue cerrar sus ojos, ladear su cabeza y al final consigue hacer lo que la joven le instó.

Jalando el gatillo hacia abajo, Hipo consigue hacer lo que siempre deseo pero únicamente en sus sueños: Hacerle pedazos la pierna a Bill Williamson.

Dando un grito cargado de dolor y arrepentimiento y después de unos cuantos segundos, Bill, no puede evitar tan siquiera suplicar en voz baja que ya no lo lastimen – Por favor, ten piedad– le logra decir débilmente a la joven.

Mirando a Bill llorar y desangrarse al punto de que el hombre ya no podrá seguir más con vida; al instante, Elsa le responde en tanto lo toma de su cabeza a Bill y lo obliga a que la miré – ¿Me imploras piedad? ¿Acaso la tuviste cuando mataste a mi hermana y te burlaste de ella? No te creo. Me arruinaste mi vida. Tal vez me vaya al infierno por esto, pero si te veo allá, te volveré a matar, y no una, muchas veces–.

Apretando la mandíbula dispuesta la joven a matarlo de una vez, Bill le termina replicando lo siguiente – Sí, me… Me matas, mis contactos irán tras de ti. Te advierto, estás condenada–.

Dando una bufa algo sería e incapaz de creerle en lo más mínimo, Elsa le dice – No me importa, porque… Voy a matar junto a mis compañeros, juntos. A todo el que se interponga en nuestro camino. Viviré más de lo que te imaginas, Bill Williamson–.

Una vez que concluye con lo último dicho, Elsa prepara la escopeta una vez más y sin pensarlo dos o más veces, le apunta como el arma en la cabeza al malvado hombre.

Implorando perdón y que no lo mate, Bill dice sus últimas palabras – ¡No, no, espera! ¡NO!–.

Ya no queriendo saber más de él y finalmente concluyendo su venganza, Elsa le da un fuerte disparo en la cabeza a Bill, deshaciéndosela como si fuera un tomate aplastado.

Dejando en claro con esto último que: La misma Elsa ha asesinado a Bill Williamson, de una vez y por todas.

Librándose definitivamente del megalómano en cuestión, y ya sin más que agregar o hacer, rápidamente, Hipo se le acerca y reconciliándose con Elsa, la cual una vez que le da un fuerte abrazo, rompe en llanto al saber que por fin pudo concretar su tan ansiada venganza.

Pero…

Escuchando como alguien golpea la puerta, descubren a Micah, haciendo una abertura con el hacha para poder entrar.

Asustándose a tal punto de que se preparan para atacarlo, (intentando dispararle con la escopeta sin que está contenga más munición) Micah logra derribar la puerta y entrar a la fuerza.

Una vez logra entrar al lugar y se dispone a atacarlos, Micah se detiene en su cometido al descubrir a su amigo, Bill Williamson, colgando de unas cadenas y muerto a causa del balazo que la joven blonda le propinó.

Pensando en que ha fracasado en su intento de salvarlo, dice el rubio – No tenía previsto esto…–.

Negando y parpadeando de forma confusa, rápidamente se recompone de su lapsus y al instante los señala a los dos chicos, diciéndoles – Ustedes…–.

Sin dudarlo Micah logra abatir de unos cuantos puñetazos a ambos chicos.

Tirando a Hipo al suelo y dándole una patada en el rostro (lo cual lo termina haciendo que se desmayé), y estampando a la joven blonda contra un espejo que hay dentro de la habitación.

Ya habiendo derrotado a ambos chicos, Micah de forma espontánea, toma la escopeta que tenían los dos chicos y la recarga con dos cartuchos del arma.

Caminando lentamente hasta el lugar donde estampó bruscamente a la joven, Micah le dice mientras amartilla el arma – No hubieras hecho nada. Tal vez, Bill, te hubiera matado a ti en lugar de tu hermana, pero no lo hizo y la verdad fue algo deprimente, je, je, je. Bueno, por un lado no quiero matarte, pero… Seré el primero en volarte la tapa de los sesos con esta belleza. Entonces, adiós, adiós, "Elsa"–.

Dándole una mirada sería y algo preocupada y dispuesta a morir; ya sin nada que se lo impida, Elsa finalmente cierra sus ojos y después de unos cuantos segundos empieza a esperar el famoso y fatídico "Clic" del arma.

Esperando que Micah la mate de una vez y por todas, todo queda en silencio hasta que…

Al escuchar el ensordecedor disparo y creyendo que Micah ahora sí ya la mato, Elsa finalmente abre sus ojos y se da cuenta de lo que impidió a Micah asesinarla.

Logra ver como la mano enorme de Maui lo toma de su rostro a Micah y difícilmente entre forcejeos, se lo lleva hasta afuera del sitio en cuestión.

Sorprendida al darse cuenta de que Maui le ha salvado la vida, rápidamente se pone de pie para ir y ayudar a que se levanté Hipo del suelo.

Llevándose Maui por su parte a Micah hasta la habitación donde todos los chicos están ahora sí reunidos y de pie, y listos para terminar con todo de una vez y por todas; de forma brusca, el chico moreno termina lanzando a Micah contra la pared.

Levantándose este último del fuerte golpe que se dio contra la pared, presencia el momento exacto en que Elsa e Hipo se unen a sus amigos para acabar de una vez con su vida.

Dándole un disparo en el tórax como signo de advertencia, el algo débil pelirrojo, esto provoca que Micah comience a sangrar y a su vez diga eufórico y algo paranoico, lo siguiente – ¡Aaaahh! ¡Me disparaste!– burlándose de su herida, añade mientras está listo para correr y atacarlos a los jóvenes – Me disparaste a bocajarro–.

Al instante y como si todos tuvieran lo denominado "Ojo muerto", todos los muchachos lo terminan y consiguen llenar de plomo a Micah, mientras esté ya estaba cerca de atacarlos físicamente.

Recibiendo una cantidad considerable e innumerable de disparos, Micah hace sus últimos actos de vida antes de caer rendido en el suelo.

Se da una vuelta y mientras camina lentamente y tambaleándose, termina levantando sus manos como si dijera "Que más da", cayendo repentinamente al suelo, muerto.

Una vez muerto, varios de los chicos caen rendidos al suelo por sus heridas, pero sabiendo que sobrevivirán.

(Sugerencia colocar el tema Red de Daniel Lanois)

Dispuesto el pelirrojo a regañarla a la joven, por desobedecer su orden de no entrar al cuarto donde estaba Bill, al final se decide ya no decirle nada, pues ya no vale la pena pelear por un hombre que en definitiva está ahora sí, muerto.

Concluyendo con todo y débil ante todo lo ocurrido en lo que ahora ya es la mañana del nuevo día, Hans dice finalmente – Supongo que estamos unidos en todo esto– a lo que sus amigos le responden con una afirmación y algunas palabras de esfuerzo y dedicación.

Mirando nuevamente a la joven platinada, Hans finalmente les da un agradecimiento a sus amigos, en especial a la joven blonda, mientras todos los chicos se reúnen para curar sus heridas y al menos comer algo en esa nueva mañana, y asimismo prepararse para lo que viene.

Mientras todos están ocupados, Elsa termina alejándose del lugar y sin más, se logra dirigir afuera del recinto para respirar aire fresco y relajarse, dando por hecho que lo consiguió y lo concreto todo.

Finalizando como última y verdadera cosa, mientras descansa afuera de la cabaña – Descansa en paz, ahora sí, hermana… Anna– dándose un abrazo ella misma y entendiendo que debe seguir adelante, aunque Anna ya nunca más vaya a estar a su lado.

Sabiendo asimismo también con esto último que por fin pudo concretar lo que tanto deseo y que sus amigos y ella finalmente son un equipo.

Son una verdadera banda.

Por Anna una y otra vez.

Terminando así está historia.

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Notas del autor:

Hola lector, nuevamente con ustedes.

¡Feliz Halloween y Día de muertos!

Bueno lector, si que me tarde y pues estuve ocupado, Je je je.

Y bien, pasemos a los cambios de este fic:

Primero: originalmente el personaje que iría a rescatar a Bill Williamson, sería John Marston, pero en esta ocasión sé me ocurrió la idea de hacer que Micah Bell (este personaje remplazo a John) se enfrentará a Hans. Cabe destacar que ambos son casi idénticos, asimismo me inspire en un fic Helsa donde Hans le pregunta a Elsa porque es tan orgullosa (antes de empezar con lo delicioso), de ahí en que Hans se lo diga a Elsa, y el mismo Micah a Hans. El rescate de Bill se inspira en la primera misión de Red Dead Redemption, donde John Marston trata de negociar con su amigo, Bill, para que se entregue a las autoridades.

Segundo: originalmente Micah ultrajaba a mi Cainesita, después de que le olfateara el cuello, una vez que la noqueó, pero se me hizo algo duro y tomando en cuenta que Micah iba a rescatar a Bill, no a violar a Lady Caine.

Tercero: originalmente Micah asesinaba a Elsa, pero al final no le encontré mucho sentido que lo hiciera, pues aunque lo pensé, no lo idee bien.

Y cuarto: en el fic original, Elsa seducía a Hans para robarle las llaves del cuarto donde estaba Bill, pero lo descarté por la idea leída en este fic.

Y bien, al ser el último capítulo del sospechoso de la tragedia, ya solo viene el epílogo, este será mucho más corto.

Para finalizar, y antes de irme, ¡Nuevamente, Feliz Halloween y Día de muertos! Espero que se diviertan lector, en verdad me hubiera gustado hacer algo para estos días pero tan solo pude preparar un blog artístico y no pude hacer más, pero no importa, tal vez para el próximo año.

Sin más que agregar, cuídense mucho y que estén bien.

Nos leemos pronto.