Me presento de nuevo con otro capítulo!
Como siempre, me gustaría contestar algunas reviews antes de comenzar:
ZdaTTy: Me entusiasma ver que hay gente de Brasil que también están leyendo esta historia, a pesar de la diferencia cultural a lo que en idioma se refiere. Me alegra aún más que te esté gustando la historia, y que realmente sientas como Issei tiene más cosas que decir y hacer que en la historia original. Espero que este capítulo también sea de tu agrado!
sil-celestion-boos imperial: Como siempre, gracias por tu apoyo!
Camilo Navas: Fue un error lo de Durandal. Con respecto a la pelea contra Kokabiel, tengo bastante cositas pensadas, y espero que sean de tu agrado!
Mario Vi Britannia: Si me inspire en la pelea de dragon ball, solo cambiando algunos puntos para poder mezclarlo con una obra, como es DxD. Me alegro que te haya gustado este capítulo y la referencia, espero que este también sea de tu agrado!
carlos29: No sabes cuánto me halagas posicionando esta historia en tu top 3 de DxD, eso significa mucho para mí. Espero poder seguir con el buen trabajo, y lograr mantener tu expectación tan alta como ahora!
Dark Thundercat: Por supuesto, y esto también sirve para aquellos que aun están en duda (no puedo poner a todas en la sinopsis, porque ya tengo el límite de caracteres xD). Las mujeres que están dentro del harem son: Rossweisse, Penemue, Tiamat, y Ophis. NO HABRÁ NINGUNA CHICA MÁS EN EL HAREM.
Antes de comenzar, quiero decir algo muy importante:
.Esta historia cuenta con más de 100.000 palabras. Aunque parezca una estupidez, yo considero ese número un gran logro, algo muy importante.
.Esta historia ha llegado a los 100 seguidores hace poco, y también está a punto de llegar a los 100 favoritos. Eso también lo considero muy importante.
Después de pensarlo un poco, decidí no dejar esto como un simple agradecimiento. ¿Eso qué significa? Eso significa que me comprometeré con ustedes para publicar dos capítulos en menos de una semana (contando este, por supuesto).
También quiero decirles que a partir de ahora pondré ciertos números / parámetros para publicar capítulos dobles, ya que ahora el tiempo me lo permite. La idea es sacar un capitulo doble por cada 50 seguidores nuevos, o por cada 50 favoritos nuevos, o por cada 100.000 palabras nuevas (FanFiction). En Wattpad, prometo hacer un capitulo doble cuando lleguemos a las 1000 estrellas (les estaré avisando el próximo objetivo tras llegar a la meta). Si tienes alguna duda sobre este método, ¡no dudes en comentarlo!
Y si, los objetivos pueden acumularse. Eso quiere decir que podría llegar a sacar un capitulo triple, cuádruple, o hasta quíntuple. Aunque claramente se tendrían que alinear los astros para que eso pasara.
Habiendo explicado como funcionaran los capítulos dobles, es hora del capítulo.
¡Disfruta!
CAPÍTULO 15: ¡DEMONIOS, EXORCISTAS, VIEJOS LOCOS, ESPADAS SAGRADAS, Y UN CADRE!
"Nunca me hubiera imaginado que el portador del Dragón Gales perteneciera a los Demonios". Comentó Xenovia, mientras estaba descansando aun en la Dimensión creada, junto con Irina.
"Es una larga historia…" Contestó Issei. Él estaba sentado en el césped junto con las exorcistas, mientras esperaba a que ellas y Kiba se recuperaran.
"Viéndolo ahora, creo que no fue tan malo hablar con ustedes." El comentario de Xenovia hizo que todos la miraran con ligero asombro. "Si están con el Sekeryutei, significa que sus probabilidades de ganar no eran tan imaginarias como yo pensaba."
"No trates de desviar el tema."
"¡Kiba!" Exclamaron todos sus compañeros, al ver que por fin había despertado.
"Ustedes perdieron. Cumplan su parte del trato, y entréguenme las espadas." Comentó Kiba con cierta frialdad en sus palabras.
"¡¿Eh?!" Exclamo Irina, completamente sobresaltada. "¡No tendríamos que haber sido tan confiadas, Xenovia!" Su compañera le recrimino, haciendo que Xenovia bajara la cabeza, claramente apenada de haberse dejado llevar por su aparente superioridad.
"Lo siento, Irina." Xenovia se disculpó, mirando hacia otro lado. "Todos se veían demasiado débiles…" La exorcista fijaría su mirada en Issei. "No me imagine que el más débil de ellos podría llegar a multiplicar sus niveles de una forma tan absurda." Xenovia retiro la espada de su espalda, con las intenciones de dársela a Issei.
Issei observo la espada por unos pocos segundos, pensando detenidamente.
"Yo fui el que gane, ¿eso significa que yo puedo decidir cuál será el trato, no es así?" Preguntó Issei, recibiendo una mirada llena de intriga por parte de Xenovia.
"Bueno… si, eso es en lo que habíamos quedado. Pero, ¿ambos no buscaban lo mismo?" Preguntó, mirando a Kiba.
El rubio observo a Issei, apretando ligeramente los puños por obvias razones.
"Pensándolo bien, me gustaría hacer otro tipo de trato." Kiba se intentó levantar para interrumpirlo, pero fue detenido por Koneko.
"No es el momento para que te dejes llevar por tus emociones, Kiba." Le recrimino la alvina, haciendo que Kiba solo pudiera apretar los dientes.
"¿Qué tipo de trato?" Preguntó Xenovia con claro interés en el tema.
"Pueden quedarse con las espadas." Comentó, una sonrisa astuta comenzó a aparecer en su rostro. "Pero deben pelear junto a nosotros para detener a Kokabiel."
"¡¿Qué?!" Gritaron absolutamente todos, sin excepción.
"¡Issei, es absurdo que los seguidores de Dios y Demonios luchen juntos!" Exclamo Akeno, con un tono muy desaprobador. "¿Sabes lo que eso significa?"
"¿Qué tiene de malo?" Pregunto Issei con una sonrisa inocente en su rostro.
"Aceptamos." Los Demonios observaron a Xenovia con gran sorpresa. "Un trato es un trato." Dijo con simpleza. "Y el rubio." Mencionó, haciendo que Kiba la mirara fríamente. "Cuando termine todo esto, puedes hacer lo que quieras con los fragmentos de la Excalibur." Al escuchar esto, el rubio pestañeo por la sorpresa. "Una espada que ha hecho sufrir a tantas personas, no merece llevar el título de Espada Sagrada." Concluyo, levantándose.
"¡Oye, oye!" Irina se acercó en cuclillas a una velocidad tenebrosamente rápida hacia Issei, haciendo que el castaño se asustara. "¿Por qué accedes a ayudar a unas exorcistas?"
"So-solo, no quiero que muera nadie." Comentó Issei, nervioso por el acercamiento repentino.
Las dos exorcistas se sorprendieron visiblemente por su respuesta. "¿Ni siquiera nosotras?" Preguntó Irina, con un brillo alegre en sus ojos.
"Por supuesto que no." Contesto Issei seriamente. "Por eso las invite a formar un equipo temporal. Sé que hay diferencias entre nosotros, pero todos buscamos el mismo objetivo."
"¿Y cuál es ese objetivo?" Preguntó Xenovia, mirándolo sobre sus hombros.
"No permitir que gente inocente muera por esto." Declaro Issei con gran seriedad.
La decisión y firmeza en sus palabras hizo que las dos exorcistas lo miraran fijamente por un corto segundo.
"Ya va manos, Irina." Comentó Xenovia, mirando hacia el frente.
"¡Si, si!" Contesto Irina, levantándose de un salto.
"Nos vemos mañana en la Academia después de clases para hacer los planes." Comentó Xenovia. Ambas mujeres comenzaron a marcharse, pero antes de irse, Xenovia le entrego una última mirada. "Casi se me olvida. Sekeryutei, tengo un mensaje para ti." Al escuchar esto, Issei la observo con gran intriga. "El Hakuryuukou ya ha despertado."
Tras escuchar ese nombre, Issei pudo sentir como cada centímetro de su piel se erizaba por completo. No sabía por qué, pero con tan solo escuchar eso, hizo que todo su cuerpo tuviera un profundo escalofrió que no parecía tener final.
Issei no entendía por qué había reaccionado así, pero si podía estar seguro de algo…
Esa reacción no podía indicar nada bueno…
SALTO DE LINEA.
"¿Unirse con las exorcistas?..." Rías los miro fijamente, pensando con calma. "… Creo que no es una muy mala idea. Por lo menos, solo por esta vez." Declaro la presidenta, observando a todos sus siervos. Los únicos que no estaban en el lugar, eran Kiba e Issei. "Necesitamos toda la ayuda posible para detener a Kokabiel, y solo alguien con un muy mal genio no aceptaría la ayuda." Finalizo, con una sonrisa al ver que las cosas estaban saliendo mejor de lo que esperaba.
"¿Cómo piensas utilizarlas?" Preguntó Asia con curiosidad.
"Por lo que me informaron, ellas son mucho más fuerte que Kiba. Por lo tanto, servirían en la línea frontal." Rías entrecerraría sus ojos de una manera un tanto oscura. "De esa forma, si alguien muere, serán ellas y no nosotras."
"Rías, yo tengo una duda." Comentó Koneko, con su típica neutralidad.
"Te escucho."
"¿Cómo sabemos que nosotros seremos suficiente para derrotar a Kokabiel? Por lo que tengo entendido, su poder es mucho más alto que Raiser." Comentó la alvina, dejando en claro que no conocían el potencial de un Cadre.
"En el caso de Kokabiel, se conoce por ser el Cadre más débil. Eso no significa que no sea un problema, pero creo que todos nosotros juntos y con la ayuda de Hyoudou será pan comido." Rías ordeno sus papeles, entregándoles una última mirada a todos. "Si la cosa se complica, Sona se encargara de llamar a mi hermano y a Serafall. Obviamente, no me gustaría llegar hasta ese punto, porque me gustaría demostrarle a Sirzechs que mi nobleza tiene el suficiente poder para entrar en los Rating Games, a pesar de no estar completa."
"Claro, no había pensado en eso ultimo…" Aclararía Akeno, agachando la cabeza. "Es una oportunidad perfecta para que te eleves sobre los demás Demonios de tu generación."
"Así es." Rías asintió, con una sonrisa ambiciosa. "Quiero demostrarle al Mundo Demoniaco, que yo soy mucho mejor que mi primo."
"Pero, para que acepten esos términos, necesitaras un siervo ridículamente fuerte." Koneko dio su punto, tomando un dulce.
"Hablando de eso…" Rías alzo su mirada, denotando una gran intriga. "¿Dónde está Issei?"
Las tres mujeres se miraron seriamente, para luego dirigirle la mirada a su ama. "Creemos que el asunto puede ser un poco delicado."
Rías pestañeo con gran expectación tras escuchar a Akeno, esperando la respuesta.
SALTO DE LINEA.
"Concentrar una gran cantidad de magia sin utilizar un Circulo Mágico es muy complicado. No te molestes si incluso no te sale en algunos meses." Comentó Tiamat, estudiando con su mirada como Issei estaba intentando liberar todas sus reservas mágicas en su mano, pero apenas llevaba un pequeño orbe violeta que apenas era visible. "En lo personal, me tomo más de 4 meses poder perfeccionar el ataque que te demostré anteriormente."
Pasaron los segundos, y no obtuvo una respuesta por parte de Issei. Lo cual le extraño muchísimo.
Ella alzo su mirada, para ver que el rostro de Issei parecía estar… diferente a lo usual. Parecía estar muy preocupado por algo.
Obviamente, esto era algo que Tiamat no iba a dejar pasar, tratándose de alguien tan importante para ella.
"Oye, Issei, ¿me estas escuchando?" Preguntó Tiamat, levantándose y pasando su mano en frente de su visión, haciendo que Issei despertara.
"¡Oh!" Exclamo el castaño, destruyendo la poca concentración que tenía, haciendo que el pequeño robe desapareciera de sus manos. "Lo siento…" Se disculpó, mirando hacia otro lado. "Es solo que me eh enterado de algo…"
Al escuchar esto, Tiamat rápidamente se sentó en frente de él. "¿Te preocupa?" Preguntó, con la esperanza de poder ayudarlo.
"Si…" Issei se froto el cabello, dando un gran suspiro. "Es el Hakuryuukou, ya ha despertado. Y, sinceramente no sé qué pensar. Ddraig siempre me ha contado que todos los portadores se terminan matando entre sí. La batalla a muerte entre ellos esta predestinada." Issei miraría a Tiamat a los ojos, denotando gran incertidumbre en su mirada. "Siendo uno de los dos portadores, supongo que mi pelea contra él no tardara demasiado en suceder…"
"¿Tienes miedo?" La pregunta de Tiamat hizo que Issei ensanchara sus ojos a más no poder.
"… ¿Miedo?" Se preguntó a sí mismo en voz alta.
"Si." Contesto Tiamat. "Miedo a morir."
Issei se froto el cabello, mientras pensaba detenidamente en la pregunta. "Creo… creo que si…" Issei bajo su mirada, con una sonrisa deprimente en su rostro. "Soy un cobarde, ¿verdad?"
Tiamat lo miro por un corto segundo sin decir una palabra, hasta que finalmente apareció una sonrisa en su rostro. Ella apoyo su mano en el hombro de Issei, dándole un pequeño apretón reconfortante, haciendo que el castaño la mirara con gran sorpresa.
"Eso no es verdad." Declaro la dragona con gran convicción. "Temerle miedo a la muerte no te convierte en un cobarde, te convierte en alguien."
"¿Me convierte en alguien?" Preguntó Issei, no entendiendo del todo a lo que se refería.
Tiamat llevo su mano a la mejilla de Issei. "Te convierte en alguien, porque puedes sentir." Tiamat usaría su mano libre para llevar la mano de Issei hacia su pecho, haciendo que el castaño pueda sentir los latidos de su corazón. "¿Lo sientes?" Preguntó la dragona.
Issei no pudo evitar desviar su mirada con un pequeño sonrojo, pero aun así pudo responder. "Si…"
"Ahora, dime…" Esta vez, Tiamat llevo la mano de Issei al pecho del mismo, entrelazando su mano con la de él para que ambos sintieran los latidos. "¿Tu sientes algo?"
Tras la pregunta, Issei no pudo evitar mirarla para responderle. En ese momento, fue cuando pudo percatarse del pequeño sonrojo que acompañaba a su linda sonrisa. Sus ojos celestes estaban brillando con una intensidad fuera de lo normal. Todo eso, solo hacía que se viera más y más hermosa.
De hecho, el impacto fue tanto para Issei que todo sonido se volvió inaudible, acompañándolo con una oscuridad absoluta. Lo único que podía ver y oír, era la figura tan hermosa de Tiamat, junto con los latidos de su corazón.
De pronto, en su mente comenzaron a escucharse las voces de sus amigos Matsuda y Motohama, para que luego se escucharan las voces de sus preciados compañeros de club.
"Puedo sentirlo…" Respondió Issei, con una sonrisa. "Ya sé porque me da miedo morir. No me gustaría olvidar a mis mejores amigos, no me gustaría olvidar a mis compañeros, no me gustaría olvidar a mi ama…" Issei fijaría su mirada en el rostro de Tiamat, haciendo que está pestañara con intriga. "Pero sobre todas las cosas, no me gustaría olvidarte."
Issei le dio un fuerte abrazo, haciendo que un gran sonrojo se disparara en el rostro de Tiamat por su acción y sus lindas palabras.
Aun así, ella no tardó mucho en responderlo, demostrándole el gran cariño que le tenía con un solo abrazo.
"Yo puedo sentir, gracias a ti. Tampoco me gustaría olvidarte por nada en el mundo." Ella se aferraría aún más fuerte al abrazo, hundiendo su rostro en el cuello de Issei. "Y tampoco me gustaría perderte por nada en el mundo. Por eso es que yo te protegeré todas las veces que sea necesario."
"Eso será así, solo hasta que yo me vuelva más fuerte que tú." Comentó Issei con algo de gracia, sacándole una pequeña risa a Tiamat.
La dragona se separó un poco de Issei para mirarlo a los ojos. "Todavía no te rindes, ¿eh?"
"¡No pienso hacerlo!" Exclamo Issei con una sonrisa dentuda.
"Será muy gracioso cuando se entere de que soy uno de los 4 Reyes Dragones…" Pensó Tiamat.
"Bueno, ¿volvemos al entrenamiento?" Pregunto Issei con energías renovadas.
"No." Respondió Tiamat, separándose por completo de Issei. Esto hizo que el castaño la mirara con confusión. "Tener miedo está bien. Lo que no está bien, es dejarte controlar por el miedo." Declaro la dragona con más seriedad de lo normal. "Por lo menos por hoy, haremos un entrenamiento especial..."
"¿Un entrenamiento especial?" Preguntó Issei con ligero entusiasmo, aunque rápidamente fue opacado por un terror creciente cuando vio como una gran aura gélida y aterradora comenzaba a rodear a Tiamat.
"Así es." Tiamat se cruzaría de brazos, justo al mismo tiempo que una mirada tétrica adornaba su rostro. "Un entrenamiento especial para controlar tu miedo."
Varias horas más tarde…
Tiamat aparecería en el cuarto de Issei mediante un círculo mágico celeste, recostando al castaño en su cama.
Se podía ver claramente como el alma de Issei quería abandonar su cuerpo a toda costa.
"Creo que me eh pasado…" Tiamat se frotaría el cabello, al ver como se encontraba Issei.
Justo cuando estaba a punto de marcharse, ella le dirigió una última mirada. Sus ojos brillaron cálidamente, y procedió a taparlo.
"Nos vemos." Dijo en voz baja, dándole un pequeño beso en la frente.
SALTO DE LINEA.
"Todavía me parece increíble que hayas aceptado trabajar junto a ellos." Comentó Irina, moviendo sus pies alegremente en uno de los bancos de la Iglesia que había sido destrozada anteriormente.
"Como dije antes, un trato es un trato." Aclaró Xenovia con seriedad, comiendo los fideos con tranquilidad. "Además, debo admitir que nos vendrá muy bien la ayuda del Sekeryutei." La exorcista alzo su mirada, entrecerrando sus ojos con seriedad. "Cuando lo atacamos, se movía tan rápido que ni siquiera veíamos sus movimientos. De hecho, parecía que estaba utilizando algún tipo de magia para que nuestros ataques lo traspasaran. Fue impresionante."
"¿Crees que será suficiente para derrotar a Kokabiel?" Preguntó Irina, comenzando a comer junto a su amiga.
"No lo sé. Estoy segura que el Sekeryutei usó todo su poder contra nosotras, pero no puedo decir lo mismo de Kokabiel." Contestó Xenovia, mirando atentamente sus fideos. "Por esa razón, no debemos confiarnos."
"¡Si!" Exclamo Irina, alzando su mano con alegría.
Xenovia comenzó a revolver sus fideos, recordando la charla que tuvo con Issei.
Para ser más concretos, ella recordó el objetivo tan noble que había mencionado.
"¿Sabes algo?" Irina observo a su amiga con gran intriga tras escuchar su tono de voz. "Después de lo que me respondió tu amigo de la infancia, me hace creer que la desaparición de la Corrupción Demoniaca no son meros rumores." Concluyó, con una pequeña sonrisa en su rostro. "Ningún Demonio querría defender a gente inocente."
"¡¿Tú también lo crees?!" Exclamó Irina con una gran sonrisa en su rostro, siendo respondida por un asentimiento de Xenovia.
SALTO DE LINEA.
"¿Ya nos encontramos todos?" Preguntó Rías con su típica sonrisa, viendo que sus siervos y las exorcistas estaban sentados en los sillones, mientras que toda la Nobleza de Sona estaba en la entrada junto a la mencionada.
El único que faltaba en la reunión, era Kiba.
"¿Qué le parece si vamos organizando los planes y no perdemos más el tiempo?" Preguntó Xenovia, claramente incomoda al estar rodeada de tantos Demonios. Para su suerte, había tenido que compartir lugar con el único Demonio que le caía bien hasta el momento.
"Ella tiene razón." Issei asentiría. "Kokabiel ya está en la ciudad. No sabemos si podría atacar dentro de una semana, u hoy mismo."
"No hay necesidad de estar tan tensos." Aclaro Rías con una sonrisa nerviosa. "Ya lo hablamos todo con Sona. Sabemos que roles tendrá cada uno en el combate."
"Teniendo en cuenta que la Academia es nuestra cede del Territorio, Kokabiel atacara éste lugar sin duda alguna." Declaró Sona con seriedad. "El plan es que yo y mi Nobleza cree un poderoso escudo para que nadie pueda teletransportarse de adentro hacia a fuera, y viceversa."
"Ya entiendo. De esa forma, los enemigos no podrán escapar." Dijo Xenovia. "¿Pero sabes bien los riesgos que conlleva?"
"Por supuesto." Sona se ajustó los lentes. "Si la situación se torna critica, desvaneceré el hechizo y llamare al Maou y a mi hermana."
"¿Y por qué no hacerlo ahora?" Preguntó Xenovia, entrecerrando sus ojos con gran sospecha. "Nos ahorraríamos muchísimos problemas."
"¿Qué importan los detalles?" Rías le contesto, haciendo que Xenovia la mirara con atención. "Ustedes perdieron la anterior apuesta, así que no están en el derecho de cuestionar nada." Rías se llevaría la mano al rostro, dando un pequeño suspiro. "Si tanto quieres saber la respuesta, es que Sirzechs y Serafall están demasiado ocupados para atender un problema como este."
La tensión comenzó a sentirse en el aire, haciendo que Issei tragara duro.
Después de que Xenovia y Rías estuvieran mirándose fijamente, la exorcista finalmente cedió y cerró sus ojos.
"Supongo que tienes razón. No es de mi interés lo que hagan los Demonios. Oh más bien, lo que NO hagan." Una pequeña sonrisa burlona se disparó en el rostro de Xenovia tras sus últimas palabras.
"Creo que tienes mucha experiencia en ello." Diría Akeno, tapándose la boca para ocultar su típica sonrisa. "Después de todo, han fracasado completamente en recuperar los fragmentos de la Excalibur."
"¡Podemos concentrarnos, ¿por favor?!" Issei se levantó de su asiento de un gran salto, cortando el ambiente pesado que se estaba generando en la pequeña habitación.
"Tienes razón, Issei." Rías suspiró. "No es momento para discusiones tontas." Aclaró con gran seriedad. "Escuchen bien. Como ya sabemos, Kokabiel esta aliado con ese tal Freed, y el creador del Proyecto Espada Sagrada, Galilei. Esté ultimo no será un problema, pero Freed es otra cosa. Utilizará los fragmentos de Excalibur ya unificados para luchar, y eso será un gran problema para los Demonios." Rías miro a Xenovia e Irina. "Por esa razón, quiero que ustedes dos lideren el ataque contra él, mientras que nosotros nos encargamos de Kokabiel."
"Yo también me encargare de Freed, y de Galilei."
Todos mirarían hacia la entrada con sorpresa tras escuchar una voz familiar.
"¡Kiba!" Exclamo Issei con alegría, tras ver a su compañero nuevamente en el Club después de varios días.
"Me alegro que hayas vuelto, Kiba." Comentó Koneko con una pequeña sonrisa, algo fuera de lo común en ella.
"Issei." Issei lo miro con expectación tras su mención. "En un principio, me había enojado contigo por negarme la posibilidad de destruir dos fragmentos de la Excalibur. Pero después lo pensé con la mente más en frio, y creo que tienes razón." Kiba apretó fuertemente sus puños. "La mejor opción es está."
"Muy bien, Kiba." Rías se aclaró la garganta, haciendo que el rubio la mirara con un poco de pena.
"Presidenta…" Dijo, sin siquiera poder mirarla a la cara.
"No te preocupes. Luego podemos arreglar nuestro mal entendido." Aclaró Rías, haciendo que Kiba alzara su mirada con genuina sorpresa. "Entonces, tú también lucharas junto a las exorcistas."
"¡Si!" Respondió sin demorarse más de un segundo, arrodillándose para demostrarle respeto.
Issei tan solo pudo sonreír satisfecho al ver que el equipo parecía estar de vuelta.
"Issei."
"¿Si?" El castaño llevo su atención de inmediato a su ama tras escuchar su llamado.
"Tú serás el más importante en la operación." Las palabras de Rías tomaron un poco desprevenido al castaño. "Nosotros te apoyaremos, tú tienes que mat…"
Rías no pudo terminar de dictar sus órdenes, ya que un enorme temblor se presentó en el Club, al mismo tiempo que eran introducidos forzosamente a una copia exacta de la Academia, haciendo que todo el cielo y la atmosfera se pintara de verde.
"¡¿Qué demonios está pasando?!" Exclamo Saji, tras casi caerse por el enorme temblor en el lugar.
"Ya está aquí." Declaró Sona con una seriedad absoluta, haciendo que todos se pararan de sus asientos y tomaran sus respectivas armas.
"Ya conocen el plan, ¡en marcha!" Ordeno Rías, recibiendo un asentimiento por parte de todos.
SALTO DE LINEA.
Kokabiel estaría sentado en la cima de la Academia Kuoh, esperando a sus potenciales víctimas mientras golpeaba el tejado con sus dedos, indicando su impaciencia.
Después de esperar por varios segundos, una gran sonrisa maquiavélica apareció en su rostro cuando vio como Rías apareció corriendo por el jardín de la Academia, junto con su Sequito.
"Por fin apareces." Declaró Kokabiel con su sonrisa aún vigente. "Estaba comenzando a impacientarme."
"¡Kokabiel!" Exclamo Rías, mirando hacia la cima de la Academia.
La sonrisa de Kokabiel se torció en una mirada seria cuando noto algo extraño. "Un momento…" El Ángel Caído busco con su mirada. "¿En dónde está la mocosa Sitri? Aun puedo sentir su energía por este lugar…" La respuesta le cayó al instante, cuando una enorme barrera de color violeta cubrió por completo toda la Academia, haciendo que Kokabiel se llevara una pequeña sorpresa. "Ya veo…" Dijo seriamente, para que luego una sonrisa tétrica apareciera en su rostro. "Así que, ¿unos simples Demonios Reencarnados y la mocosa Gremory cree que puede vencerme?" Preguntó, carcajeándose de ellos. "Es lo mínimo que podía esperar. Después de todo, la Gremory es una mocosa consentida que no tiene ni idea del poder que poseo. Pero no me esperaba eso de la Sitri, siendo que tenía reputación de ser alguien más o menos inteligente." Pensó Kokabiel con una sonrisa burlona. "Seguro que está mocosa la debe haber convencido." Pensó Kokabiel, fijando su mirada en Rías. "Después de todo, ambas viven en una burbuja. Me hará mucha gracia cuando se arrepientan profundamente de no haber llamado a sus hermanos desde un principio." Kokabiel alzaría su mano, haciendo un pequeño chasquido con sus dedos. "Pero de momento, creo que puedo divertirme un poco." Concluiría.
Rías y su Sequito observaron como dos figuras hicieron aparición tras el chasquido de Kokabiel.
"¿Oh?" Freed fue el primero en hablar, fijando su mirada en Issei. "¡Cuánto tiempo sin verte! ¡¿Cómo has estado, Demonio de mierda?!" Preguntó Freed, con su típica sonrisa psicópata.
"Nosotros seremos tus oponentes." Xenovia, Irina y Kiba darían un paso hacia el frente, apuntando sus respectivas espadas hacia él.
"¡Oh, ya veo!" Exclamo Freed, agitando su espada como un tarado. "¿Los tres quieren una revancha? Pueden venir al mismo tiempo, me da completamente igual. ¡El resultado será el mismo!" Declaro el exorcista desquiciado, haciendo que su espada brillara con gran intensidad.
"Lo único que les pido, es que no me estorben." Declaró Kiba, dando un paso hacia adelante.
"Eso debería decir yo." Contestó Xenovia, imitando la acción del rubio.
"¡Por el poder de la Iglesia, y por el poder de Dios, serás castigado por tus crímenes!" Exclamo Irina, uniéndose al dúo.
"¡Eso está por verse, puta!" Gritó Freed, desapareciendo del lugar al igual que los otros tres, iniciando su combate.
Kokabiel bajo al suelo, haciendo que las personas restantes fijaran su mirada en el Cadre con precaución.
El Ángel Caído alzo su mirada, denotando una sonrisa malvada en su rostro. Una sonrisa que debía ser saciada con sangre.
"¿Crees que podrán lograrlo?" Preguntó Saji, pudiendo mantener la barrera activa con algo de dificultad.
"Lo único que podemos hacer, es confiar en ellos." Declaró Sona solemnemente.
"Supongo que los números no te favorecen demasiado, Kokabiel." Rías se burlaría, cruzándose de brazos con una sonrisa.
"¿Números? ¿Piensas que necesitaría a mas aliados para matar a unas alimañas como ustedes?" Preguntó Kokabiel, riéndose por la confianza sin fundamentos de Rías. "Pero tienes razón." Una sonrisa siniestra decoró el rostro del Cadre. "Si emparejamos un poco los números, esto será mucho más divertido e interesante."
Rías pestañeo con incredulidad ante sus palabras. "¿A qué te refieres con emparejar?"
La sonrisa de Kokabiel se intensifico aún más por la pregunta.
El Cadre alzo su mano hacia el frente, creando dos círculos mágicos en donde aparecieron dos aterradores perros con tres cabezas de gran tamaño.
"¡¿Convoco a Cerberos de las Doce Puertas del Infierno?!" Exclamó Rías con completa incredulidad. "¡Se supone que solo los Demonios de Clase Suprema tienen acceso al Abismo Recóndito del Infierno…!"
"¡Ja ja ja ja ja!" Kokabiel se vio fuertemente. "¡Es cierto! ¡Matar a ese Demonio debilucho en la Gran Guerra al final si sirvió de algo!" Exclamó con una sonrisa sádica en su rostro.
Uno de los Cerberos fue en dirección hacia donde estaban combatiendo Freed, haciendo que el combate se vería interrumpido.
"¡Gracias, de veras necesitaba una manita, jefazo!" Exclamó el exorcista con una sonrisa desquiciada en su rostro.
"¡Que molesto…!" Susurro Xenovia por lo bajo. "¡Irina, encárgate del maldito perro!"
"¡De acuerdo!" Exclamo la castaña con una gran sonrisa en su rostro.
"Supongo que no hay otra opción…" Se dijo Rías a sí misma. "¡Issei, nosotros nos encargaremos del Cerbero!"
"¡De acuerdo!" Issei dio un gran salto, desplazándose por detrás del Cerberos con facilidad.
"¿Ohhh…?" Kokabiel se llevó una mano al mentón con una sonrisa. "¿Tienen tanta confianza en este tipo?"
"¡Me asegurare de someterlo, hasta que se rinda, Presidenta!" Exclamo Issei, poniendo el guantelete al frente de su rostro para hacer énfasis en sus palabras. Una energía rojiza lo rodeo por completo, indicando que había estado acumulando una gran cantidad de aumentos sin que nadie se percatara.
"¡Issei, esto no es un Rating Game!" Le grito Rías, esquivando un ataque del Cerberos. "¡Este es un enemigo real, no puedes arriesgarte! ¡Tienes que matarlo!"
Al escuchar esas palabras, los ojos de Issei se abrieron como platos. "… ¿Matarlo?"
"Ese guantelete…" Pensó Kokabiel en voz alta con asombro. "Ya veo… No eran simples rumores..." Concluyó, haciendo que una enorme sonrisa apareciera en su rostro. "Esto puede ser mucho más interesante de lo que me imagine desde un principio."
"*¡Compañero, este no es el momento para dudar!*" Exclamo Ddraig, liberando a Issei de su pelea interna.
"S-si…" La respuesta de Issei solo hizo que Ddraig se preocupara aún más.
"Si sigue con esos pensamientos humanos, esto no terminara nada bien…" Pensó Ddraig, apretando los dientes.
"Veamos de lo que estas hecho, portador de Ddraig." Comentó Kokabiel, cruzándose de brazos. "Pero antes de comenzar, me gustaría hacerte una propuesta." Issei lo observo con gran curiosidad. "Puedo dejarte con vida después de nuestro combate, si aceptas unirte a mí." Kokabiel alzo sus dos manos con una gran sonrisa dentuda. "¿Qué me dices? ¡Además de tener batallas emocionantes e inolvidables todos los días, también te prometo a todas las mujeres que quieras!"
"No seas ridículo…"
"¿Eh?" Kokabiel se vio genuinamente sorprendido. Casi nadie se atrevía a insultarlo.
"¿Crees que voy a abandonar a mis compañeros y amigos, solo para salvarme el trasero?" La pregunta de Issei sonó mas como una amenaza, haciendo que Kokabiel lo mirara con asombro.
"¡Hm, hm, hm! ¡Ja ja ja ja ja!" Kokabiel se vio fuertemente por la actitud inesperada de su contrincante. "¡Muy interesante!" Kokabiel se pondría en posición de combate. Una expresión seria adornaría por primera vez a su rostro. "Entonces… ¡Comencemos!"
Issei apretó fuertemente sus dos puños, temblando levemente.
"*¿¡Qué demonios estás haciendo, compañero!? ¡Utiliza el Balance Breaker!*" Grito Ddraig en su mente.
"No… Primero quiero ver si es necesario… Quizás pueda entrar en razón con él."
"*¡Maldición! ¡No hay forma de entrar en razón con un sujeto que esta cegado y obsesionado por el derramamiento de sangre! ¡No seas ingenuo!*" Ddraig intento hacer que entrara en razón, pero de nada sirvieron sus palabras.
Issei rápidamente arremetió en contra del Cadre con diversas patadas y puñetazos. El Ángel Caído pudo bloquear a cada una de ellas con gran facilidad. Su mirada seria se tornó a una decepcionada, al pensar que había esperado demasiado del sujeto que estaba en frente de él.
"Ni siquiera me haces sudar…" Comentó Kokabiel, bloqueando todos los ataques sin despeinarse. "¿En serio eres el Sekeryutei?" El cadre se burló, claramente decepcionado de la demostración que estaba recibiendo por parte de Issei.
"¡Cállate!" Fue lo único que pudo decir el castaño, intentando asestarle golpes en vano.
Kokabiel la estaba teniendo más fácil, que incluso se tomó la molestia de desviar su mirada hacia Freed, para ver cómo iba su combate.
"¡Deja de moverte tanto, puta de mierda!" Grito Freed, intentando asestarle un corte a Xenovia con los fragmentos de la Excalibur que habían sido ensamblados.
"Sin duda alguna, el combate se complica mucho más con las habilidades de la Excalibur combinadas." Declaró la exorcista, dando una voltereta hacia atrás, y rodar por el piso para esquivar diversos cortes, para luego levantarse de un salto y chocar fuertemente su espada con la de Freed. "Sería un gran problema, si estuviera luchando sola." Finalizo, con una sonrisa de lado.
Freed apretó fuertemente los dientes cuando Kiba apareció por su espalda, esperando acabar el combate partiéndolo a la mitad con su espada demoniaca.
Al ver esto, Kokabiel atrapo el puño de Issei cuando lo bloqueo. Seguido de eso, el castaño le dio un puñetazo con todas sus fuerzas en el abdomen que ni inmuto al Cadre, haciendo que Issei ensanchara sus ojos con incredulidad. Kokabiel alzo su mano hacia donde estaba Kiba, creando un pequeño círculo mágico que comenzó a materializar una fuerte bola de energía dorada.
"¡Kiba, cuidado!" Grito Issei, con la intención de interponerse en el ataque, pero como Kokabiel lo estaba agarrando, le fue imposible.
El ataque se disparó en menos de un segundo, generando una enorme explosión en el lugar.
Freed y Xenovia salieron volando de entre el polvo, pero no habían sufrido ningún tipo de daño.
Después de unos pocos segundos, el polvo se disipo por completo, viendo que había un cráter de tamaño considerable, en donde Kiba parecía estar medianamente bien. Oh eso aparentaba, ya que estaba de pie con rasguños leves en su cuerpo. Su espada había desaparecido, aparentemente.
"Esa cucaracha…" Dijo Kokabiel con una sonrisa. "Justo desvió el trayecto de su espada para bloquear el ataque. Sobrevivió de milagro."
Kiba se secó el sudor de su rostro, mientras intentaba controlar su respiración errática.
"Me entere que un sujeto experimental logro escapar." Kiba alzaría su mirada, apretando fuertemente los dientes. "Y de todas las cosas, se convirtió en un Demonio." Comentó Galilei, acercándose al debilitado Kiba. "Tengo que decir que estoy agradecido, ya que gracias a ustedes mi objetivo se cumplió."
"¿Se cumplió?" Preguntó Kiba, sin entender a lo que se refería.
"La voluntad sagrada que los sujetos experimentales tenían no era suficiente para una Espada Sagrada." Galilei alzo su dedo, para hacer énfasis en sus siguientes palabras. "Entonces, llegue a una conclusión. ¡Solo tenía que desviar esa voluntad del sujeto!" Aclaró con una expresión sádica en su rostro. Al escuchar esto, Kiba no pudo evitar ensanchar sus ojos en shock. "Y eso lo logre, cristalizándola." Galilei sacaría un pequeño cristal azul de su bolsillo. "Esta es la voluntad sagrada cristalizada de ese momento." Kiba observo la piedra con una expresión congelada. "¡Y ahora esta es la última que queda!"
Freed se reiría fuertemente, levantándose del piso. "¡Excepto yo, todos los cuerpos se quebraron y murieron al intentar integrar el cristal a sus almas!" Freed alzo la Excalibur con gran orgullo. "¡Cuando lo ves así, veras que soy realmente súper dúper especial!"
"Eso es lo que alguien se coloca cuando hace el ritual para utilizar una Espada Sagrada…" Pensó Xenovia, recordando que ella e Irina habían tenido que utilizarlo.
"Esos hipócritas trataron de deshacerse de mí, y la vez tomar descaradamente los resultados de mi investigación." Explicó Galilei con una sonrisa maniaca en su rostro. "Ahora tratan de desviar la voluntad sagrada sin matar a los sujetos." Concluyo, riéndose.
"Eso significa que no había necesidad de que muriéramos en ese entonces." Declaró Kiba, poniéndose completamente de pie mientras lo miraba con gran odio. "¡¿Por qué?!"
"Solo fuiste un material de experimentación." Galilei se inclinó de hombros. "Teníamos que deshacernos de ti una vez logrado el objetivo."
"Nosotros siempre creíamos que era una muerte justa…" Kiba apretó fuertemente sus puños, temblando de odio. "¿Solo… solo fuimos materiales desechables?" Se preguntó Kiba, sin poder creer todo lo que estaba escuchando.
Galilei le arrojo la piedra a los pies. "Puedes quedártela si lo deseas." Comentó con completa seguridad. "Somos capaces de producir en masa algo mucho más refinado que eso."
Kiba agarro el cristal, mientras una mirada melancólica recorría su rostro.
"¡Huye!"
"¡Déjanos y corre!"
Las voces de sus amigos llegaron como un recuerdo doloroso a su mente, haciendo que apretara fuertemente el cristal con sus dos manos.
"… ¿Cómo pudo haber hecho algo tan cruel?" Se preguntó Issei en voz alta, no pudiendo creer lo que estaba oyendo.
"Este es el mundo Sobrenatural, mocoso." Las palabras de Kokabiel hicieron que Issei lo mirara. "Es normal que la desgracia persiga a los más débiles."
"Todos nosotros…" Kiba apretó aún más fuerte el cristal, haciendo que este comenzara a brillar. "Morimos…" Kiba comenzó a balbucear, su rostro permanecía oscurecido por su cabello.
"¿Acaso no escuchaste?" Preguntó Freed con una sonrisa psicópata. "¡Ustedes murieron en vano!" Grito con gran alegría, haciendo que el cuerpo de Kiba comenzara a temblar de sobremanera. "¡¿Quieres que vuelva a repetírtelo?!" El tono sádico en su voz era insoportable. Su risa maniaca fue cortada al instante cuando vio algo extraño en el rubio.
El aura azul comenzó a transformarse en una negra, expandiéndose alrededor de Kiba.
"Odio."
"¿Lo odias?"
"Mátalo."
"Destrúyelo."
"Acabalo."
"Rómpelo en pedazos."
"No dejes nada de él."
Unas voces comenzaron a merodear en la cabeza de Kiba, haciendo que el odio en su corazón se intensificara aún más, aumentando el aura negra que estaba rodeándolo.
Galilei observo todo esto con los ojos bien abiertos. No podía entender que estaba pasando.
Kiba abrió un poco sus manos, dejando ver que el cristal azul lentamente comenzó a tomar un color negro.
Cuando la oscuridad tomó al cristal por completo, la oscuridad que había alrededor de Kiba entro a su cuerpo, y el cristal se rompió en pedazos.
"No importa que estés aliado con un Cadre. La venganza será mía." Kiba fijo su mirada en Galilei, haciendo que el viejo diera un paso hacia atrás, asustado.
"*¿Eso no te recuerda a algo, Issei?*" Las palabras de Ddraig, hicieron que el castaño escuchara a su mente. "*Es igual a cuando obtuviste tu Balance Breaker. Lo único diferente, es que tú lo obtuviste a través de una buena voluntad.*"
"Ohhh…" Kokabiel observo al rubio de brazos cruzados.
"Me asegurare…" Kiba materializaría una espada completamente negra, que contenía una delgada línea dorada en el centro. "De vengarlos. Ah todos. Ah nosotros." Kiba apuntaría su espada hacia Galilei, con la intención de cortarlo en mil pedazos.
"¡Freed!" Grito Galilei con gran miedo, siendo atendido al instante por el mencionado, interponiéndose en el camino de Kiba.
"¡Kiba, destroza la Excalibur!" El grito de Issei hizo que Kiba lo mirara. "¡Demuestra que tú Balance Breaker es más fuerte que esa espada maldita! ¡Demuestra que tu voluntad es más fuerte!" Exclamo Issei con gran seguridad.
"Issei…" Kiba miraría hacia su enemigo, esbozando una pequeña sonrisa asesina. "Por supuesto que mi voluntad es fuerte. De no ser así, nunca hubiera llegado está aquí. Si no hubiera tenido una voluntad fuerte, nunca hubiera vendido mi alma al diablo." Pensó el rubio, incrementando un poco más su sonrisa. "Todo, para saborear este momento."
"Por supuesto que lo lograras, Kiba." Declaró Rías, liberando un gran poder a través de un círculo mágico que termino de destruir el Cerbero por fin. "Eres el Caballero del Clan Gremory. Una Espada Sagrada como la Excalibur no es nada para ti." Kiba tan solo asintió por las palabras de su ama.
"Creo que mi momento de ponerse seria también ha llegado…" Comentó Xenovia, arrojando el fragmento de la Excalibur a los pies de Kiba, para luego sacar a Durandal a través de un círculo mágico.
"¡¿Esa espada?!" Gritó Galilei, dando un paso hacia atrás.
"¿Durandal…?" Se preguntó Kokabiel con una sonrisa. "Interesante." Concluyo, comenzando a aburrirse de bloquear todos los golpes de Issei.
"¿En serio usaras a Durandal?" Preguntó Irina, lidiando con el Cerbero con un poco de dificultad. "Para mi es mejor, así terminas esa pelea rápido y me ayudas a acabar con este perro maleducado." Concluyó, esquivando la mordida de las tres cabezas de un salto. Al ver esto, Rías y las demás decidieron ayudarla para terminar rápido con los enemigos menos importantes.
Kiba observo el fragmento de la Excalibur seriamente, para luego esbozar una sonrisa un tanto malvada. Rompiéndola en mil pedazos con su espada.
"¡¿Qué?!" Grito Freed con gran exageración, dando un salto hacia atrás.
"Ya va una…" Se diría a sí mismo, fijando su mirada en Freed.
El exorcista desquiciado lo miraría con gran rabia, apuntando su espada hacia él.
"Recuerda que tus oponentes son dos." Comentó Xenovia, uniéndose a Kiba.
"Malditos…" Susurró Freed con seriedad, para luego esbozar su sonrisa psicópata como de costumbre. "¡Los cortera en mil pedacitos!"
"¡Estoy comenzando a aburrirme!" Exclamo Kokabiel con gran impaciencia, tomando el rostro de Issei con gran fuerza, haciendo que el castaño gritara de dolor. "No puedo creer que un sujeto tan interesante, este siendo el más aburrido en mi última batalla antes de que comience la Segunda Guerra…"
Kokabiel lo arrojo con gran fuerza al suelo. Issei se agarró la cabeza mientras se levantaba del piso, mirando como Kokabiel se acercaba lentamente a él con una mirada disgustada en su rostro.
"¡¿Qué demonios estás haciendo, Hyoudou Issei?!" Gritó Xenovia, acorralando con gran facilidad a Freed gracias a su habilidad y espada. "¡Utiliza el Balance Breaker de una buena vez!"
"¿Balance Breaker?" Se preguntó Kokabiel con los ojos bien abiertos. "Así que, si puedes ser mucho más fuerte…" El Cadre esbozo una enorme sonrisa. "Ya veo, ¿no piensas usarlo?" Kokabiel desapareció de la vista de Issei, haciendo que el castaño pestañeara con incredulidad ante semejante velocidad.
"¡Mierda! ¡¿En serio voy a morir por un Demonio Reencarnado de mierda y una puta?!" Grito Freed con gran rabia, estando completamente acorralado por los dos espadachines.
Justo cuando Xenovia y Kiba saltaron para acabarlo, el sujeto desapareció sin dejar ningún rastro.
"¿Qué?" Gritaron Irina y las de la Nobleza de Rías al ver que el Cerbero había desaparecido.
"Si no piensas usarlo, creo que no me queda más remedio que obligarte." La voz de Kokabiel hizo que todo el mundo alzara su mirada, viendo como Kokabiel estaba volando, remarcando por primera vez sus pares de alas. Los demás estaban apoyados en círculos mágicos, esperando que el espectáculo comience.
"¡Maldito…!" Kiba comenzó a volar en dirección hacia Galilei, con la intención de cortarlo en mil pedazos. "¡No escaparas!"
"¡Kiba, espera!" Grito Rías, pero ya era demasiado tarde.
"Qué ingenuo…" Declaró Kokabiel, alzando ambas manos con una sonrisa espeluznante en su rostro. Cuando sus manos llegaron a la cima, todo se puso en cámara lenta.
Una fuerte luz morada cubrió por completo todo el sitio.
Kiba ensancho lentamente sus ojos con horror cuando una enorme cantidad de círculos mágicos morados cubrieron todo el lugar.
Todos los demás reaccionaron bastante parecido al rubio, quedándose completamente congelados por lo que estaban viendo. Incluso la Nobleza Sitri estaba completamente sin palabras ante lo visto.
El brillo cegador morado se intensifico aún más, haciendo que la sonrisa de Kokabiel se intensificará aún más.
Antes de que el brillo morado cegara el lugar por completo, se pudo ver como Issei corrió hacia sus compañeras en cámara lenta, mientras un brillo rojo lo rodeaba por completo.
Lo último que se pudo ver, fue a Irina tirándose encima de Xenovia para protegerla.
Después de que todo el sitio era decorado por una luz morada, se escucharon las próximas palabras de Kokabiel:
"¡Que la Segunda Gran Guerra comience…!"
Un enorme estruendo fue seguido de una gran cantidad de polvo, tierra, y escombros que cubrieron a la barrera por completo.
La barrera mágica no tardo ni un segundo más en romperse, escuchándose numerosos gritos de la Nobleza Sitri. Al no tener nada que la contuviera, toda la destrucción causada por el ataque se dispersó aún más allá de la zona con gran rapidez debido a la magnitud del ataque, pareciendo un segundo estallido.
El sonido de las numerosas explosiones por fin se apaciguo, al mismo tiempo que la tierra y los restos dejaban de avanzar, cayendo al suelo.
El consecuente de ese devastador ataque fue una enorme cortina de polvo que había dejado a todos completamente ciegos, si es que habían sobrevivido a semejante ataque.
Después de varios segundos de silencio, un aura roja se pudo distinguir entre el polvo y los escombros.
"¡¿Están bien?!" Gritó Issei fuertemente. Su figura lentamente fue rebelada, viéndose con su armadura carmesí puesta, a excepción de su casco.
"Si." Declaró Rías, viendo que sus amigas también se encontraban en perfecto estado. "Llegaste justo a tiempo para defendernos." Finalizo, intentando distinguir algo entre todo el polvo, al igual que los demás.
Issei permaneció con sus brazos abiertos, preparado para crear otra barrera sobre sus compañeras si era necesario.
"¡Miren!" Asia señalo, haciendo que todos miraran hacia la dirección.
Todos ensancharon sus ojos en shock cuando pudieron ver que la Academia Kuoh había sido completamente destrozada, quedando solo algunos pilares y escombros esparcidos por el lugar.
"Ni siquiera le tomo un segundo preparar el ataque…" Akeno dijo lo que todos estaban pensando, sin poder creer el índice de destrucción que había causado.
"Si no hubiera sido por Issei…" Declaró Koneko, viendo como alrededor suyo solo había destrucción.
"¡Mierda, Kiba!" Exclamó Issei, ensanchando sus ojos a más no poder. Un sentimiento de tranquilidad absoluta invadió a su cuerpo cuando pudo distinguir como Kiba salía entre los escombros de la Academia Kuoh. Aunque rápidamente cayo de rodillas al suelo, respirando agitadamente mientras una gran cantidad de heridas graves adornaban su cuerpo. "¡Aguanta!" Grito Issei, con la intención de ir a socorrerlo.
"Impresionante." La voz de Kokabiel hizo que Issei se detuviera al instante, mirando en varias direcciones.
Después de que una gran parte del polvo se disipo, Issei y los demás pudieron ver como Kokabiel y sus compañeros aterrizaron sin ningún rasguño al suelo.
"Esta vez no fue por la espada..." Kokabiel se cruzó de brazos, manteniendo una mirada seria. "Es increíble que pudiera aguantar el ataque." Una gran sonrisa sádica se deslumbro en su rostro, tras mirar las heridas de Kiba. "Aunque logró sobrevivir de puro milagro."
"¡Irina!" Todos, sin excepción, desviaron su mirada hacia Xenovia, que estaba gritando desconsoladamente.
Los ojos de Issei lentamente se ensancharon, optando por una expresión completamente paralizada, estupefacta. Sus ojos brillaron, reflejando la figura de como Xenovia abrazaba fuertemente al cuerpo de su amiga inerte y sangrante mientras las lágrimas corrían por su rostro.
La mirada quebrada de Xenovia fulmino con gran rabia el rostro neutral de Kokabiel. "¡Maldito…!" Ella se levantó, apoyando con cuidado el cuerpo de su amiga en el suelo. "¡Dios no permitirá que te salgas con la tuya!" Grito fuertemente, tomando a Durandal del suelo.
"¡¿Quién?!" Preguntó Kokabiel, limpiándose un odio. "¿Planeas que un ser muerto detenga mis planes?"
Xenovia ensancho sus ojos en shock tras lo escuchado. "… ¿Qué… dijiste…?"
"¡Ups! ¡Se supone que no debería decirlo!" Exclamó Kokabiel, para luego taparse el rostro y comenzar a reír fuertemente. "¡Pero estoy empezando iniciar otra guerra, así que ya no importa! ¡Dios murió durante la Primera Gran Guerra!" Los ojos de Xenovia comenzaron a temblar por lo escuchado, acercándose lentamente a la demencia.
"¿Dios… está muerto?" Rías ensancho sus ojos a más no poder tras lo escuchado.
"No puede ser… tienes que estar mintiendo…" Las piernas de Xenovia comenzaron a temblar.
"Con la muerte de Dios, los Ángeles Puros no pueden reproducirse o ser creados. Los Demonios Puros y Ángeles Caídos Puros son escasos. ¿Cierto?" Comentó Kokabiel con una mirada tétrica en su rostro. "¿No les pareció raro que las Tres Facciones comenzaran a reclutar humanos tras la Gran Guerra? ¡Eso es porque las tres cayeron muy bajo!" Las piernas de Xenovia aumentaron su temblor, cayendo de rodillas al suelo. "Los Ángeles, y Ángeles Caídos que se enteraron de la noticia, decidieron mantener el secreto para proteger a todos los humanos que creen en Dios."
"Mentira. Mientes." Declaró Xenovia, apunto de desmayarse por todas las emociones encontradas.
"Eso ahora no importa." Declaró Kokabiel, con claro tono molesto. "Lo que realmente me fastidio, es que por la muerte del Señor Demonio y la de Dios, todos decidieron parar la Gran Guerra." Kokabiel se llevó su mano al pecho, tomándolo fuertemente. "¡No puedo soportarlo! ¡No puedo! ¡Necesito matar! ¡Necesito otra guerra que dure para siempre, quiero saciar mi sed de sangre infinita!" Los ojos de Kokabiel entraron en una furia incontrolable. "¡Todo por el jefe idiota que tenemos, y la mujer estúpida que abandono su sed de sangre por haber matado a una niña humana! ¡Qué no me jodan!"
"Pero… las oraciones… Días las recibía…" Declaró Xenovia, sin parar de temblar.
"¡Hmp!" Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de Kokabiel. "Michael lo está haciendo muy bien."
"No puede ser…" Xenovia giro su rostro lentamente al cuerpo de Irina, haciendo que sus ojos se apagaran. "Moriste protegiendo una mentira…" Esas fueron sus últimas palabras, ya que cayó completamente desmallada al suelo.
"¡Ya lo entiendo!" Exclamo Galilei, alzando ambas manos con una sonrisa maniaca. "¡Eso explica por qué el mocoso rubio puede usar una espada Sacro-Demoniaca!"
"En efecto." Kokabiel asintió. "Es obvio que su espada está contaminada por el poder demoniaco, pero aun cuenta con una pequeña gota de Poder Sagrado en ella."
Todos parecían completamente abrumados por la charla.
Todos, menos Issei.
Al castaño le importaba poco la muerte de Dios. Todavía no podía asimilar lo que había ocurrido.
"¿Ella… ella está muerta?" Issei continúo mirándola fijamente, con una cara sin expresión. "¿Por qué la mató? ¿Por gusto?" Se preguntó el castaño. "¿Ensucia su espíritu, solo por gusto? ¿El gusto de este tipo equivale a la vida misma según su punto de vista?" Issei giro lentamente su rostro, fijando su mirada en sus contrincantes. "¿Quién será el siguiente que saciara su gusto?"
"¡¿Me estas escuchando?! ¡Oye!" Kokabiel le grito a Issei, dando un pequeño suspiro al ver que no contestaba. "Supongo que mi plan de hacer esto más divertido no servirá. ¿Qué caso tiene utilizar tu Balance Breaker, solo para salvar a tus compañeros?" Kokabiel se cruzaría de brazos, completamente indignado.
Issei tan solo pudo limitarse a observarlo.
Su mente no estaba en blanco.
Su mente estaba completamente saturada.
Había un nudo que necesitaba romperse para que pudiera moverse.
Ese nudo era su moral.
"¡Ya me canse de charla!" Freed esbozo una gran sonrisa asesina. "¡Es hora de que te las devuelva, rubio de mierda!"
Rías y las demás ensancharon sus ojos con horror, cuando vieron como Freed se abalanzo en contra de Kiba con un gran salto a toda velocidad, utilizando el poder de la Excalibur.
Kiba intento levantarse, pero ni siquiera pudo materializar una espada. Solo pudo observar como la Excalibur estaba a unos pocos metros de atravesarle la cabeza.
…
Solo le esperaba el final…
…
"¿Piensas que sin matar a nadie podrás proteger a tus seres queridos?"
"¿Protegerás tu ética y moral, sin importar que eso te destruya la vida?"
"¿Acaso hay valor alguno en alguien que no valora la vida de los demás?"
Cuando la espada estaba a punto de tocar el rostro de Kiba, Issei apareció de la nada encima de Freed, rompiendo su columna de un golpe y destrozando todo su cuerpo con tan solo el impacto, generando un enorme cráter en el suelo.
Issei alzo su rostro mientras la sangre de Freed se impregnaba en su rostro, fulminando con la mirada a Kokabiel.
Kokabiel alzo ambas cejas por lo presenciado.
Uno por uno, todos abrieron su boca completamente conmocionados por lo que acababan de presenciar.
Lo había matado de un solo golpe.
Lo había matado.
Así es, el recuerdo de la charla con Tiamat había logrado romper ese nudo por completo…
¡FINAL DEL CAPITULO!
Se me hizo mucho más largo de lo normal, debo admitir.
Como dije al principio, antes del 13/06 habrá nuevo capítulo, se los prometo!
Quite some cosas, cambie la esencia de otras, y agregue cosas nuevas. El término de las Doce Puertas del Infierno será muy importante a futuro, pero de momento no se hablará demasiado. Solo quiero aclarar que los Cerberos NO tienen nada que ver con Hades. Estos son simples monstruos provenientes de una de las puertas, que cuando llegue el momento se entrara en más detalla sobre eso.
Quise que la muerte de Dios quedara como un secreto que no sabían los Demonios, por razones que se explicaran solas más adelante.
La pelea de Kokabiel consta en tres fases. Esta fue la primera. La segunda será el inevitable uno vs uno. La tercera será una sorpresa.
Una vez más, gracias por el apoyo. Siempre me emociona ver que mis ideas pueden gustarles a la gente.
Como siempre, espero que les haya gustado y nos vemos en la próxima!
Un saludo!
Cantidad de palabras: 8624 palabras.
