Disclaimer: La historia es de mi propiedad, pero los personajes no.
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Disfruten.
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Anna Arendelle era la clásica chica pintoresca, sexy, coqueta "dulce" y "zorra", del colegio, la cual se había metido con muchos chicos en su academia universitaria.
El principal motivo por el cual, Anna era deseada e indeseable a la vez era que era adinerada.
De padres millonarios en una escuela un tanto básica y de alumnos no tan excéntricos como ella.
Si quería comprar la escuela, no tenía ningún problema; nada que el dinero no pudiera arreglar.
Muchos chicos mayores o menores que la susodicha muchacha habían caído en sus engaños de falso amor y cuando se dieron cuenta de que habían sido engañados, no solo aprendieron la lección, sino que se dieron cuenta de lo estúpidos que habían sido con la colorada inocente, lo cual parecía tener pero no tenía.
La joven tenía habilidades manipuladoras y carismáticas, puesto que era difícil engañarla.
Todo cambio un día…
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Siendo un día viernes para disfrutarlo como nunca, Anna se había quedado sin dinero.
Ojeando su pequeño bolso de mano, había sido la primera vez en toda su vida de niña mimada que se quedaba sin un centavo.
Incapaz de llamar a su padre (mayormente porque era un hombre ocupado), Anna empezó después de unas cuantas horas de sus clases, a pedir y rogarles a sus compañeros que había humillado, algo de dinero.
Siendo ahora la burla, nadie en ese instante se prestó a darle dinero o invitarla a comer, pues sencillamente, nadie más confiaba en ella.
Nunca y nadie más.
A pesar de que intento convencer a los muchachos que humilló, lo único que recibió fueron que todos ellos, la mayoría la odiaran una vez más, por su crueldad y su falta de respeto, y su falta de humildad.
Siendo ahora la que sufría las consecuencias, Anna ya no más seria tolerada y sus intentos de manipulación inhumana y casi sexual en sí, habían llegado a su fin.
Estando sola y maldiciendo al notar como la ignoraban todos – Mierda, infelices…– se dio cuenta de que en ese instante ya no tenía a nadie a quién manipular para conseguir que cumplieran sus órdenes y le dieran dinero o la complacieran.
Sentándose en una banca alejada del resto de las demás en donde socializaban todos, la chica se acomodo en el pequeño asiento y sin más empezó a llorar al verse aplacada en un mundo que probablemente ella misma creía comprender pero que tal vez no la entendía a ella misma o que ella no comprendía.
Mientras no paraba de llorar y evitando que sus compañeros la vieran derrumbada emocionalmente, apareció su nuevo compañero de la universidad, Kristoff Bjorgman, un chico muy tímido pero muy fuerte y atractivo físicamente.
– Hola, colega. Buen día– una vez que apareció Kris con una bandeja de comida y la saludo, la joven levantó su cabeza ligeramente y con su rostro oculto entre sus brazos le acabo diciendo – ¡¿Qué tienen de buenos?!–.
Siendo Kristoff más tranquilo y no tomándose para nada en serio lo dicho por la colorada, el mismo rubio fortachón, le termino preguntando algo extrañado – ¿Te pasa algo, colega?–.
Incapaz de decirle lo que la aquejaba, Anna rápidamente acabó por levantarse e irse del lugar, pero antes siquiera tratará de ponerse de pie, en ese momento, Kristoff deposita su bandeja de comida en la pequeña mesa y termina usando parte de su fuerza física y la vuelve a la joven a obligar a que tome nuevamente asiento.
Poniéndose serio está vez y molestándose por el comportamiento inadecuado de la joven, Kris le recalca – Eres una irrespetuosa. Solo te pregunté que te sucede, ¿Acaso piensas que eludir esto te librará de tus problemas?–.
Molestándose ahora sí la joven e incapaz de contenerse, de inmediato se toma en serio la acción del chico y le consigue gritar a manera de respuesta – ¡Déjame en paz!–.
No conociendo a Kris para nada, Anna intenta irse, pero en un intento por hacerlo, acaba siendo jalada por el muchacho hasta el otro extremo del otro lado de la mesa donde se encuentra justamente el chico.
Tirando la chica, la bandeja de alimentos que trajo el muchacho.
Tomándola de su ropa y siendo capaz de lastimarla, Kris le muestra sus dientes como una fiera a su presa.
La joven al verse amenazada y a duras penas intentando rivalizar con la dentadura blanca y endurecida de Kristoff, termina perdiendo por el miedo que la acaban invadiendo.
Estando aterrada y mirando los bellos ojos del apuesto muchacho junto con su ceño fruncido, Anna empieza a llorar nuevamente.
Por otro lado y viendo sus pequeños y silenciosos sollozos, al instante, Kristoff, la termina soltando a la joven, de manera espontánea y brusca.
Dándose cuenta de que no vale la pena lastimarla y en su lugar hay que intentar hacer otra cosa, se le ocurre negociar de otra forma lo sucedido.
Observando que la joven es frágil en el fondo, de inmediato, Kris la jala nuevamente hacia su cuerpo, y sin más le termina dando un fuerte abrazo cargado de comprensión y respeto pero a su vez, también cargado de perdón.
Siendo un momento melancólico para la joven colorada, la misma en medio del llanto y acurrucándose en el pecho del joven, le dice a esté último mientras entierra su rostro en el cuerpo corpulento del chico – Todos me desprecian por lo maldita que he sido–.
Negando dulcemente Kristoff y en tanto la aprieta con todo su cuerpo a la joven, mientras observa a lo lejos a los chicos que Anna en el pasado había lastimado, decide hacer lo que empezaría un borrón y cuenta nueva para la colorada: Invitarla a tomar una taza de café – No eres una maldita, colega. Simplemente eres alguien que necesita ayuda y amor para que la entiendan, y yo puedo ayudarte. ¿Te gustaría una taza de café para empezar?–.
Una vez que la separa de su cuerpo de manera suave y reconfortante, y le propone dicha taza de café, Anna con sus lágrimas sin dejar de escurrir y limpiándoselas con algo de torpeza, le dice en forma de respuesta un poco difícil por el llanto y el seseo – Me encantaría…–.
Tomándola por sus hombros y guiándola hasta la cafetería, Kristoff finaliza con – Todo estará bien, aquí estoy para lo que necesites…–.
Siendo a partir de ese momento y día en que Anna cambio en su forma de ser y asimismo encontró una amistad como ninguna otra, pero también encontró a su verdadero y único amor.
Terminando así está historia.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con ustedes.
¿Creían que me había ido? No, claro que no, simplemente estuve y sigo estando ocupado.
En fin, en está ocasión les traigo una historia que me estuve preguntando una y otra vez, y la cual fue ¿Qué tan agresivo es Kristoff? Así que la hice y aquí la tienen.
No voy a aclarar nada, así que es todo.
Pronto traeré más actualizaciones y unas cuantas sorpresas que ya estoy preparando, sin más que agregar, me despido.
Cuídense mucho y que estén bien, lector.
