Disclaimer: La historia es de mi propiedad, pero los personajes no.

Inspirado en un Fanfic Helsa y siendo este fic la continuación del anterior capítulo del sospechoso de la tragedia.

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Disfruten.

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Unos días después…

Con la muerte de Bill Williamson y Micah Bell en la cabaña de Hans, las cosas al final se terminaron aligeraron un poco para todos los chicos sobrevivientes.

Con la única finalidad de evitar que cualquier cosa o individuo les impida ser felices y cubriendo cabos sueltos; el pasar de los días los acaban haciendo cada vez más fuertes y como verdaderos compañeros en una cacería que apenas acababa de comenzar.

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Habiéndole Alistair propuesto matrimonio a su amiga y compañera, Diane y aceptando está última como nunca lo había hecho antes.

La boda de ambos de inmediato se puso en marcha en los días posteriores a la captura de Bill Williamson, su muerte de este y la de Micah Bell.

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Llegando ese día y estando tan apretado aquel día, tanto para la joven platinada como para su amiga Caine, Elsa en ese momento había decidido darse una ducha para calmar su estrés y también para diezmar aún lado esa idea de ir a la boda.

En tanto las prisas la arrollaban de manera alarmante a la joven Caine; en ese instante y frenético día, está última sin siquiera tentarlo, le termina exigiendo con rapidez a su joven amiga – Apúrate, Elsa– añadiendo la castaña mientras la saca a la blonda de la regadera y sin importarle que este empapada enteramente en agua y jabón – Este día es el más importante para Alistair y Diane… ¡Date prisa!–.

Una vez que escucha a su amiga y atónita al darse cuenta de que está desnuda y mojada completamente, Elsa de inmediato toma su toalla de un tono color rosa y decide secarse su cuerpo y melena en tanto le pronuncia a manera de respuesta y casi excusándose – ¡Ya voy…! ¡Dame un minuto!–.

Mirándola fijamente a la hermosa castaña la cual porta un vestido rojo con tonos blancos y negros, y que enaltece su escote y sus exuberantes curvas, y que está desesperada al punto de mirar a otro lado, Elsa decide ya no más prestarle más atención a la figura de su amiga y en su lugar, decide verificar su propia figura desnuda, y centrarse en su guardarropa y/o ropero.

Mirando que es lo que se va a poner para ese día, mientras analiza lo que se va a colocar como prenda para sorprender a su novio, pasa su delgada mano por encima de un gancho que cuelga un vestido único y especial.

Aquel vestido de color pastel que le debía dar en su momento a su hermana Anna, en su cumpleaños y que jamás le pudo dar debido al incidente que desembocó en la muerte de la joven colorada.

Una vez que pasa sus delgados dedos sobre la prenda y reflexiona e incluso imagina lo hermosa que se hubiera visto su hermana en ese vestido, Elsa al final decide tomarlo de su ropero y quitarle el estorboso gancho que lo sostiene.

No pudiendo evitar contener unas cuantas lágrimas al ver la prenda que tienen en sus manos, Elsa pronuncia en un murmullo el nombre de su hermana – Anna…– añadiendo mientras acaricia cada rincón de la suave tela del vestido – Aún recuerdo cuando te lo iba a dar, y…–.

Viéndose interrumpida por su amiga, Elsa no termina sus palabras, por y debido a que en ese instante, logra observar a la castaña acercársele desesperadamente y nombrándola nuevamente – ¡Elsa, date prisa!–.

En tanto se da cuenta de que no tienen mucho tiempo, la joven blonda opta en ese momento por de una vez vestirse y estrenar el vestido que alguna vez su hermana pudo haber llevado y presumido ante Kristoff y los demás chicos.

Ya con el vestido puesto en su perfecto y blanquecino cuerpo, y mostrándoselo a su mejor amiga; está última una vez que lo consigue apreciar con lujo de detalle y con asombro, le dice a la joven, lo siguiente – Oye, te ves hermosa–.

Dándose en un segundo un retoque en su perfecto maquillaje y hermosa melena, Elsa le responde algo halagada a la castaña, con lo siguiente – Oh, gracias, era el vestido que le iba a dar a mi hermana por su…–.

Incapaz de confesarle la joven platinada sobre su queridísima hermana, a la que originalmente le daría el vestido como obsequio de cumpleaños y que ahora ella lleva puesta, la joven castaña de inmediato comprende a quién realmente iba dirigida la prenda, por lo que en ese momento, Caine le dice a Elsa mientras la acerca hasta su cuerpo y la abraza – Lo sé, Elsa, está bien, no llores. Vamos. Se nos hace tarde–.

Dándose un abrazo tan fuerte y comprensivo; ante lo último dicho, ambas muchachas se separan lentamente y con algo de prisas terminan abandonado la residencia de la joven castaña.

Teniendo como destino, ir a la tan esperada y ansiosa boda de Alistair.

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Consiguiendo llegar en unas cuantas horas a la capilla donde se situará el momento más emotivo y feliz que un hombre y una mujer pueden llegar a tener, las muchachas logran apreciar en presencia de varias personas, dicho momento que es descrito como único e inigualable.

Pudiendo observar el momento en que Alistair y Diane se introducen sus respectivas sortijas y dándose ese merecido beso de amor verdadero; dan con esto último el momento cúspide de la boda y declarándose asimismo ambos chicos, marido y mujer.

Una vez que se inicia la gran fiesta que homenajea a los recién casados con fotos, baile y comida, Elsa se pierde entre las cientos de personas, mesas y sillas que hay en el lugar.

Mientras trata de relajarse la joven y sacarse cualquier problema de la cabeza, irremediablemente es interrumpida por Hans, quién una vez que la encuentra, le dice – Te ves preciosa– un tanto sorprendida por el comentario del apuesto colorado quién sostiene una copa de vino, Elsa en ese preciso momento, no puede evitar responderle con un agradecimiento un poco vacilante – Eh, Gracias, Hans–.

Señalándola a la joven blonda en ese momento en que están casi solos, Hans decide sin siquiera dudarlo, darle la noticia de lo que sucederá a futuro, a la joven – ¿Sabes? Que bueno que estás aquí, las cosas después de aquello en la cabaña, nos han ido muy bien. Elsa. Alistair me dijo que nuestra banda debe perdurar por y para siempre. Estaba un poco en desacuerdo, pero creo que tiene razón. De ahora en adelante, somos hermanos y leales a lo que importa. Ahora, eres parte de esta banda que hemos formado y gracias a ti… Nunca lo olvides, Elsa. Unidos todos hasta el final–.

Consiguiendo con esto último hacer que la chica se levanté de su asiento, Hans antes de casi empezar a dar los signos de retirarse, no puede evitar colocarle su mano en el hombro descubierto por su vestido a la joven.

En tanto logra formalizar su compañerismo con la platinada, está misma le pronuncia a Hans en tono de respuesta – Yo... Gracias, Hans, pero por el momento prefiero estar un tiempo sola–.

Aceptando su declaración de la chica y sabiendo que no declinará para nada lo expuesto, Hans, le dice como última cosa antes de irse y reunirse con su novia, Caine, y sus amigos – Tomate el tiempo que tú quieras. Estaremos en contacto–.

Dándole una última palmada, Hans se retira lentamente y en tanto se consigue dar la vuelta para buscar con la mirada a su chica.

Al quedar sola en ese preciso instante y casi un tanto perpleja, Elsa es sorprendida nuevamente, pero está vez siendo Jack, quién al verla con el vestido elegante que porta la joven, no puede evitar decirle con halagos – Elsa, te ves hermosa–.

Quedando igual de confusa y atónita que con el pelirrojo, Elsa rápidamente, le responde con – ¿Jack? Oh, gracias… Muchas gracias–.

Acercándosele el mencionado peliblanco hasta pegarla hasta su cuerpo a la hermosa jovencita, Jack sin siquiera poder evitarlo, le propone con elegancia y caballerosidad – ¿No te apetece que te invite una copa?–.

Incapaz de negarse ante la propuesta elegante de su amigo y novio, Elsa le responde con – Está bien–.

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Unas horas después y con la boda ya habiendo concluido, tanto para la pareja principal como para los demás invitados, Jack decide llevar a Elsa hasta su hogar.

Durante el camino y ya siendo enteramente de noche; en medio de la caminata, Jack le pronuncia en unos cuantos segundos con algo de tristeza a la joven, lo siguiente – Elsa, quiero… veo que aún la extrañas–.

Siendo la luna la que los acompaña hasta su destino y dándole a ambos chicos el ambiente únicamente con los sonidos de los grillos y el frío clima, Elsa en ese momento le responde a Jack, un tanto afectada al no superar la muerte de su hermana – Me hubiera gustado que me acompañara a la boda. No sé merecía eso. Hubiera sido yo, hubiera estado ahí y no ella–.

Deteniéndose un momento al darse cuenta de lo débil que fue en ese momento y lo que pudo llegar a evitar pero jamás lo hizo porque nunca creyó que sucedería, Jack en ese instante le acaba diciendo mientras se le coloca enfrente y la mira cara a cara, a la joven – No digas eso, Elsa. Estás aquí, conmigo y créeme que es lo mejor que estés aquí. Te amo mucho. ¿Sabes? A veces pienso que te salvó la vida. Siempre sin lugar a dudas, estará en nuestros corazones. Siempre la recordaremos a Anna como esa chica valiente, bromista, coqueta y fuerte, nunca la olvidaremos. Nunca, créeme. Nunca...–.

Desprendiendo algunas lágrimas por las palabras de Jack, Elsa de inmediato y sin pensarlo mucho, decide darle un emotivo abrazo a su chico, en tanto le dice a este último – Tienes razón, Anna estará siempre de nuestro lado; en nuestros corazones y almas– dedicándole una sonrisa a Jack, en tanto se separan lentamente.

Y finalizando, el joven peliblanco con – Volvamos a casa–.

Caminando ambos chicos mientras saben que su futuro es y será prometedor.

Tanto para ellos como para sus amigos, y recordando una y mil veces a la joven pelirroja de nombre Anna… Una y otra vez.

Terminando así está historia.

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Notas del autor:

Hola lector, nuevamente con ustedes.

Por fin, el final del sospechoso de la tragedia. La mera verdad es que aunque no me tomo muchas hojas escribir, lo cierto es que no tenía muy en claro como acabar un poco lo que sería está historia.

Siendo está historia una joya (Es probable que la suba a Wattpad), tendrá varias historias derivadas e inspiradas en está.

Originalmente, está historia concluía con todos los personajes cantando la canción de Cielito Lindo, pero realmente se me complicó incluirla y además le dedique muy poco tiempo al Jelsa en el anterior capítulo de está historia, por eso decidí concluir esta historia con Jack y Elsa sabiendo que tendrán un futuro mejor.

Y bueno, sin más que agregar, me despido, cuídense mucho y que estén bien, pasen a la siguiente actualización.

Nos leemos.