Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, la historia se inspira en un Drabble Helsa de una autora que escribe esté tipo de fics.
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Disfruten.
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Los agitados días en la residencia de la familia Sorensen, habían sido muy buenos, tanto para las dos chicas de nombre Elsa y Anna, como para los dos trabajadores y ex bandidos de nombre Arthur y Sadie.
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Aquella noche, Arthur había terminado de ocuparse de los establos de la adinerada familia antes mencionada.
Cargando costales, limpiando las verjas de los animales que tanto admiraba y ayudando como era debido.
Arthur había recuperado su salud, y todo gracias a la medicina que por mucho tiempo no creía que lo pudiera ayudar.
Teniendo que volver a hurtadillas hasta la residencia donde su amiga y ahora pareja se encontraba, Arthur camino lentamente hasta el susodicho lugar.
Ya estando ahí y consiguiendo abrir la puerta lentamente y sin hacer mucho ruido, Arthur se encontró con la hermosa, fuerte y antes mencionada, Sadie Adler.
La valerosa mujer en ese momento estaba preparando un postre que sabía que a los Sorensen les encantarían, en especial a las niñas de los señores adinerados.
Un tanto nervioso ante la honradez que rodeaba a la hermosa Sadie, Arthur decidió acercársele en tanto le consiguió comentar – Así que estuviste aquí todo este tiempo, señora Kilgore–.
Riéndose tentativamente ante la esplendorosa fémina, la misma le respondió, en tanto había logrado darse una vuelta y por un momento detenerse en lo que estaba haciendo – Cuida tu lenguaje, Arthur Morgan–.
Señalándolo la mujer, fugazmente con su dedo en ese instante a Arthur, este mismo se le acercó más hasta arrinconarla a la valiente mujer contra la mesa.
Incapaz de ser como cierto peliblanco que había visualizado en compañía de la joven hija platinada de los Sorensen, Arthur rápidamente, no dudo en preguntarle a la hermosa mujer que tenía atrapada, lo siguiente – ¿Qué estás preparando?– mientras ambos se dirigían miradas tranquilas pero no con intenciones de entrar en la lujuria, Sadie le respondió con un ligero siseo aburrido – Un pastel–.
Siendo un hombre modestamente rudo y brusco, rápidamente, Arthur intentó tocar el pastel con su mano callosa, pero siendo dura y justa ante ese acto, Sadie, pudo volver hasta el postre y detenerlo ante lo que tratará de hacer el queridísimo Morgan, el cual su objetivo era: Saborear parte del chocolate del exquisito pastel.
Dándole un manotazo en su fornida mano, Sadie en ese momento no consiguió evitar dirigirle una mirada un tanto triste a Arthur, a lo cual este sin más al verla en la parte inocente a la bella mujer, en ese preciso momento decide tomarla a la fémina de su nuca y acercarla hasta su fuerte pecho masculino, hasta conseguir abrazarla.
Teniendo en claro que son diferentes en su forma de ser y han pasado por momentos muchísimo más salvajes y duros que aquellos jovencitos de nombre Jack y Elsa.
Arthur y Sadie consolidan su atracción con la calma y la comprensión mutua de lo que significa ser leales a algo y dignos a eso mismo.
Mientras ambos se corresponden mutuamente su abrazo, Arthur le consigue decir a Sadie con un tono dulce y comprensivo – Está bien. Esto ha sido duro para ambos, quería divertirme al menos pero… Todo estará bien–.
A lo que Sadie le responde con algo de melancolía y en tanto con su pequeña mano, lentamente recorre uno de los botones de la camisa blanca de Arthur – Lo sé, cariño–.
– Todo estará bien– le vuelve a repetir una vez más, Arthur a Sadie.
Mientras le da unas ligeras palmadas en su espalda y consigue acariciar una parte de su gran melena rubia y algo desgastada, Arthur logra observar por la ventana algo que en verdad y al instante lo terminan haciendo que se ponga en alerta.
Viendo que la joven Elsa Sorensen corre apresuradamente y en tanto verifica su celular contando que sean 15 minutos para abandonar el lugar, Arthur se separa lentamente de Sadie y sin más empieza a dar unos pasos apresurados hacia la puerta, en tanto consigue tomar la escopeta que le había robado a un loco ermitaño cuando el mismo Arthur, era un explorador.
Extrañándole a Sadie el comportamiento de Arthur, opta por preguntarle mientras empieza a preocuparse – ¿Arthur? ¿Sucede algo?– negándole su inquietud a Sadie, no le responde su interrogante a está última.
Una vez que logra salir de la residencia y apuntarle con su arma a la joven platinada que estaba ya trepando una cerca de unos cuantos metros y estaba siendo ayudada por un fuerte y atractivo muchacho peliblanco, Arthur no duda en ese instante en dispararle a una de las aceras de metal de la cerca.
Logrando cruzar la cerca, la joven platinada y siendo ayudada por el chico; al instante corren rápidamente a la camioneta de este último.
En tanto Arthur recarga su escopeta y está por disparar nuevamente, este mismo le ordena a la joven blonda, volver a la residencia – ¡Elsa! ¡Regresa ahora mismo!–.
Aterrada la joven ante la orden del bueno de Arthur, y estando ya escondida en la camioneta junto a Jack, logra pronunciarle con dificultad lo siguiente – ¡Iré con mi novio!–.
Incapaz de obedecerlo al gran tipo que es Arthur, esté nuevamente le replica que vuelva y entre a la residencia – Te advierto. ¡Si no regresas aquí, voy a matar a tu novio!–.
Volviendo a amartillar el arma y dispuesto a destruirle la camioneta a Jack, Arthur en ese instante es detenido por la buena de Sadie, quién aparece comprendiendo la libertad que la joven blonda tiene y posee, y diciéndole a Arthur con halagó y dulzura – Déjala, Arthur. Es joven, lo que quiere es aventurarse y hacer cosas que nosotros tan solo y siempre soñamos. Déjala ir…–.
Tentándose en desobedecerla a la hermosa y perfecta, Sadie, Arthur al final decide bajar su escopeta y mirarla directamente a su pareja.
Depositando con tranquilidad y totalidad su confianza en la mujer, Arthur en ese momento y fugazmente se dirige a Jack, pidiéndole a este último – Okey. ¡Oye, tu, más te vale traerla sana y salva, sino…!–.
Indicándole Arthur, mientras lo señala con el arma a Jack, y este último estando dentro del vehículo, y un tanto temeroso y a la vez acobardado en su camioneta, le consigue decir a duras penas a Arthur – Está bien, descuide, señor. Elsa estará bien, la cuidaré muy bien–.
Temblando en tanto mira a la joven blonda, Jack rápidamente toma el control de su vehículo y sin más enciende el motor; acomodándose en sus asientos ambos muchachos.
Mientras retroceden ambos chicos dentro del vehículo, y logran visualizar a Arthur y Sadie desde su posición, estos mismos se despiden de los chicos, sabiendo que estarán bien.
Sin apartar sus miradas, Arthur y Sadie consolidan su atracción mutua, nuevamente y en tanto terminan dándose un merecido abrazo y asimismo logran juntar sus frentes como una verdadera pareja romántica.
Mientras se miran con dedicación y dulzura, ambos logran comprenden que los dos chicos que se acaban de ir son aún jóvenes y tienen una vida por delante.
Separándose en ese instante y de forma lenta ante su unión, Sadie finaliza con – Volvamos adentro. Hay cosas que tenemos que hacer–.
Asintiéndole con tranquilidad, Arthur.
Y sin más que agregar tomando de la mano a Sadie, y mientras ambos regresan a la residencia de la familia de la joven.
Sabiendo que la lealtad siempre los acompañará.
Terminando así está historia.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con ustedes.
Les traigo un fic que nace después de leer un Drabble Helsa. En dicho fic, era de índole sexual y muy entretenido.
Para este fic, decidí que fuera el último Sadithur de esté año, así que me pregunte, ¿Qué pasaría si Arthur y Sadie hubieran estado en dicho fic?
Un cambio importante fue que para evitar parecer demasiado este fic con el Drabble, cambie a Hans por Jack, dándole un significado al Jelsa en este fic.
Y bien, vamos por el último fic de esté día.
