¡Aquí empezamos con la segunda parte de este capítulo!
Bueno, es la primera vez que no contestaré ninguna review por obvias razones. Este capítulo lo comencé a hacer un día antes de publicar el anterior capítulo, por lo que no hay reviews para contestar, ya que no existe actualización en primer lugar.
Ahora sin más dilación, comencemos!
CAPÍTULO 23: ¡EL PASADO DE PENEMUE! ¡NUEVOS SENTIMIENTOS QUE ABRÉN Y CONSUMEN SU CORAZÓN!
"Iré a tomar un café…" Se dijo a si misma sin muchos ánimos.
Al pensar que nadie estaría por los corredores a esta hora, Penemue salió con su pijama completamente blanco que cubría todo su cuerpo.
La mujer abrió la puerta, y se fue hacia las escaleras. Cuando dobló para bajarlas, su mirada se llenó de sorpresa.
La luz entraba por una de las ventanas, pegando perfectamente en el cuerpo de Issei. El castaño llevaba su katana sobre su hombro. La luz nocturna le daba un toque divino, y su mirada completamente seria solo ayudó a deslumbrar aún más ese hecho.
"Tenemos que hablar."
Tras por fin reaccionar, Penemue se secó rápidamente las lágrimas y lo miró con gran seriedad, como era una costumbre en ella.
SALTO DE LINEA.
"Incluso haz venido hasta Grigori…" Comentó Penemue, dando un pequeño suspiro, apoyándose en la cornisa.
Los se encontraban a solas en una de las tantas torres del castillo.
Issei se acercó, apoyándose al lado de ella. "Lo siento, pero no te desharás de mi tan fácilmente." Contestó el castaño con un tono levemente burlesco, haciendo que Penemue lo mirara fríamente.
"Ya te lo dije muchas veces. No es un tema que te concierne. No me obligues a echarte de aquí." Comentó la mujer, mirando al cielo nocturno.
"Anteriormente dije que lo hacía por ti. Pero ahora me doy cuenta que eso no es cierto." Al escuchar esto, Penemue no pudo evitar mirarlo con cierta curiosidad. "Lo hago por mí. Lo hago por mí, porque no puedo soportar verte de esa manera. No puedo soportar verte triste. No puedo soportar verte abatida. No puedo soportar verte llorar. No puedo soportar nada de ello."
"Issei…" Fue la simple palabra de Penemue, que no pudo evitar impresionarse ante la insistencia del castaño.
"Me corrijo. No es solamente por ti, o por mí." Issei finalmente bajó su mirada, entregándole una sonrisa entre dientes. "¡Es por nosotros dos!"
"Yo… Es que…" Issei se sorprendió cuando Penemue comenzó a temblar levemente a causa del frio, mientras intentaba encontrar las palabras para seguir. "Realmente quiero… Pero no puedo…" Ella cerró fuertemente sus ojos al sentir que los gritos volvían a su cabeza.
Penemue abrió sus ojos con gran estupor cuando sintió como algo cálido la abrazaba. Nuevamente, era esa sensación que había sentido la primera vez que ambos se acercaron.
Esa sensación tan agradable…
Penemue no pudo evitar tener un pequeño escalofrió reconfortante por todo su cuerpo tras la sensación de ser abrazada por el castaño.
Issei acomodo aún más su campera, haciendo todo lo posible para que cubriera la mitad de su cuerpo. "Es un día demasiado frio para que salgas en pijama…" Comentó, haciendo que Penemue lo mirara atentamente. "Debería haber dejado que te cambiaras de ropa al menos. Lo siento." Concluyó, apretándose un poco más con la mujer.
Penemue continuó mirando su rostro, y no hizo ningún tipo de resistencia al acercamiento. De hecho, ella se había acercado un par de pasos más cuando sintió que el castaño quería atraerla.
Ella continuó mirándolo al rostro, mientras miraba como el viento hacia que su cabello ondeara libremente. Sus ojos café miraban firmemente la luna, esperando la respuesta de la mujer que tenía a su lado.
Sin que ella se diera cuenta, sus ojos carmesí tuvieron un gran destello, mientras su rostro comenzaba a sonrojarse lentamente.
Ella estaba completamente inmersa en su rostro y sus facciones. Por alguna razón que desconocía, había quedado completamente maravillada y no podía quitarle la mirada de encima.
"… Hoy se cumple otro año…"
Al escuchar que Penemue habló, Issei volcó toda su atención en ella.
"Hoy se cumple otro año más de lo que hice. Por eso me encuentro así." Penemue bajó su mirada, recordando los horribles hechos que acontecieron en este horrible día. "Se cumple otro año más desde que me desligué de mi Pecado Original…"
"¿Te… gustaría contarme esa historia?" Preguntó Issei.
Las dudas golpearon al instante en Penemue, y sus ojos carmesí lo reflejaron a la perfección. Cuando Issei pensó que quizás le había pedido demasiado, ella asintió. El castaño pestañeó, para luego mirarla con gran seriedad.
"Todo comenzó en una noche tan fría como esta… Pero antes, debemos remontarnos al inicio de todo."
FLASH BACK:
"¡Una nueva Cadre!" Exclamó Baraqiel, mirando de pies a cabeza el cuerpo de Penemue. "¡Esto es increíble! ¡Es la mismísima Penemue!" La mencionada le dirigió una mirada aburrida, indicando que no tenía tiempo para esto.
"Ella cayó porque comenzó a disfrutar las matanzas…" Comentó Azazel con simpleza, habiendo pequeños flashback de Penemue matando en masa, en donde lentamente, su rostro angelical y puro comenzó a convertirse en uno depravado, hasta que finalmente sus alas se cambiaron de un color negro. "Es otra persona igual que tú, Kokabiel." Comentó Azazel, mirando de reojo al mencionado. "Ahora, ya son dos Cadres que están obsesionados con la guerra…" Comentó el líder con un gran suspiro al final.
"¡Vamos!" Exclamó Kokabiel con una risa espantosa al final. "¡No lo digas así! ¡Parece como si ahora de repente estuvieras en desacuerdo con nuestras ambiciones!"
"La única ambición que tengo ahora, es acabar esta maldita guerra…" Comentó Azazel con una mueca de fastidio. Al escuchar esto, Penemue comenzó a escuchar la conversación con bastante interés.
"Por lo que sabemos, los Ángeles quieren convocar a los humanos a la guerra para obtener más poder. La idea es eliminarlos antes de que lo logren." Azazel miró a Penemue por un corto segundo. "Tenía pensando enviarte a ti porque eres la más fuerte…" Azazel cerró sus ojos con sabiduría. "Pero, entiendo que no quieras tomar la misión para matar a más de 400 excompañeros…"
Azazel no pudo terminar de hablar, ya que Penemue despegó sus alas, en busca del objetivo.
El líder la observó con los ojos bien abiertos, para después dar un gran suspiro. "Genial, es exactamente igual que el otro idiota." Pensó, claramente refiriéndose a Kokabiel.
"Es la primera vez que mataré Ángeles… Me preguntó, ¿Cómo serán sus gritos? ¿Cómo será su sangre? ¿Cómo se verán si les arranco extremidades? ¿Intentaran volar si les arranco las alas?" Penemue se hizo todas esas preguntas, que solo logró aumentar aún más la sonrisa psicópata y sádica a tal niveles que casi no entraba en su rostro.
Cuando finalmente llegó, ella acabo con todos sin miramientos.
A los humanos…
A los Ángeles…
Incluso a los animales que se cruzaban…
Todo lo que tuviera vida, era arrebatada por ella, y ella se sentía genial al tener ese tipo de poder en sus manos. Se sentía genial ver la desesperación en los ojos de todas sus víctimas.
Era un vicio que no tenía fin, y ella tampoco quería que tuviera fin…
"¿Ya se terminó?" Se preguntó Penemue con gran aburrimiento. Casi todo su cuerpo estaba manchado completamente de sangre.
La mujer comenzó a caminar sobre la pila de cadáveres mientras enfundaba su katana. En lo único que podía pensar, era cuál sería su próxima misión.
Eso continuó así, hasta que escuchó unos pequeños sollozos de la Iglesia que había destruido.
Ella, más que tener ganas de matarla, sintió gran curiosidad en saber de quien se trataba. Era muy inusual que una víctima sobreviviera a sus arranques de locura, porque una vez iniciaban, ella no se detenía hasta matar a todo lo que se moviera.
La mujer decidió volar, expandiendo sus alas. Rápidamente aterrizó por encima de los escombros de la Iglesia.
"¿Esa cruz es hueca?" Se preguntó la Cadre, viendo que los sollozos venían de la única pared que había logrado sostenerse, en donde había una enorme cruz.
Penemue se acercó y abrió rápidamente la cruz, viendo como adentro de ella había una niña rubia.
"… ¿Quién eres?" Preguntó, alzando una ceja.
Al ver las alas, la niña la abrazó fuertemente, tomando completamente por sorpresa a Penemue.
"¡Se escucharon explosiones y gritos desde afuera!" La niña gritó y lloró. "¡Había hombres malos afuera, por eso me escondí en la cruz!" Explicó, viéndose claramente que ella no sabía que estaba en frente de la asesina.
Penemue intentó apartarla, pero la niña alzó su mirada, en donde sus ojos llorosos brillaron fuertemente. La mirada de la Cadre vaciló, al ver los ojos de la niña.
"¡Pero tu viniste a ayudarme!" Exclamó con una gran sonrisa.
Penemue se señaló, alzando una ceja. "¿Yo?"
"¡Si!" Exclamó con una gran sonrisa. "¡Le oré a Dios que trajera a un Ángel para que me salvara de los malos!"
Penemue comenzó a sentirse bastante incomoda, e intento apartar a la niña.
"Vete con tus padres…" Comentó, apartando la mirada.
"No tengo padres." Comentó la niña como si fuera lo más natural del mundo.
Penemue la miró con gran asombro tras sus palabras. "¿Qué?"
"Soy huérfana. Ellos me abandonaron cuando nací." Comentó, mientras se aferraba al brazo de la Cadre.
Penemue intentó alejarla nuevamente para irse volando, pero la niña rápidamente se aferró nuevamente a su cintura.
"¿Puedo ir contigo? ¡Por favor!" Comentó la niña, bajando su cabeza. "No quiero estar sola…"
Penemue la miró por un corto segundo, para después cargarla en forma nupcial.
Tenía pensado llevársela a Grigori y que los demás se encargaran de la niña, pero nunca espero que ella no se despegara ni un centímetro.
Los días pasaron, y la guerra seguía avanzando.
A los términos de dos meses, Penemue finalmente aceptó de mala gana jugar a la pelota con la niña, ya que no tenía otra cosa para hacer y estaba muy aburrida.
Ese fue un punto de inflexión, ya que después comenzó a darle más importancia. Eso sí, nunca la ponía por encima de sus misiones. Después de todo, matar en masa era una necesidad tan vital como respirar para ella.
El tiempo continuó pasando, y Penemue por fin le preguntó la edad después de 5 meses, enterándose que la niña tenía 10 años.
Después de casi un año, la relación entre ellas dos había mejorado bastante. De hecho, Penemue la quería tanto que le había organizado una fiesta de cumpleaños, únicamente teniendo a Azazel como invitado. Aun así, la niña lo paso tan bien en su primer cumpleaños festejado que llamó por primera vez a Penemue como su hermana. En ese momento, fue cuando Penemue sintió que quizás, solo quizás, asesinar no era lo único que podía llenarla de felicidad.
Con la ayuda de Azazel, Penemue finalmente pudo llamar a la niña hermana, y finalmente le dio un nombre propio, que sería Ludmiel.
Los meses pasaron como agua en una cascada, y la felicidad de Penemue no había llegado nunca tan lejos. Ella ya trataba a Ludmiel como si fuera lo segundo más importante de su vida. De hecho, era tan así, que le dio una gran paliza a Kokabiel por querer propasarse con ella, metiéndole ideas de que cuando tenga dos o tres años más, sería suya.
Después de eso, Kokabiel no se atrevió a hablar más con la niña…
Después de que pasaran los días, su cumpleaños volvió a llegar, teniendo al mismo único invitado que la última vez.
Aun así, este cumpleaños terminaría de una forma espeluznante…
"¡Necesitamos que alguien vaya a Japón!" Baraqiel entró de repente en la sala, completamente exaltado.
Azazel sopló su corneta por una última vez con sorpresa, indicando que la aparición de Baraqiel no era para nada esperada.
"¡Los Ángeles quieren formar un nuevo pacto con los humanos para traer unas especies de armas sagradas!" Exclamó el Cadre, haciendo que una sonrisa afilada apareciera en el rostro de Penemue.
"Yo me encargo." La mujer se levantó rápidamente, dejando a Ludmiel en el suelo.
"Pero, mi cumpleaños…" Comentó la niña con gran decepción.
"Cuando vuelva de dialogar con ellos, continuaremos con tu cumpleaños." Comentó la Cadre, acariciando la cabeza de Ludmiel.
"Hmmm… Eso no es justo. Nunca me llevas contigo." Comentó con un pequeño puchero. "Me gustaría conocer a esos Ángeles con los que siempre hablas."
"Será en otro momento." Declaró, quitándose el sombrero de fiesta.
La Cadre se acercó a Azazel, tomándolo de su camisa. "Escucha bien. Eres el único en que tengo algo de confianza, así que cuida de ella." Comentó, para luego soltarlo.
"Si, si..." Comentó Azazel como si nada, limpiándose un oído con el dedo meñique.
Penemue se fue disparada junto con Baraqiel, dejando a Ludmiel y Azazel solos.
Cuando el líder pensó en darle atención a la niña, pudo ver como Raynare se posó en la puerta, llevando su típico vestido de masoquista, que en esos tiempos no era tan típico.
"¿Te gusta?" Preguntó la mujer con una mirada picara en su rostro, haciendo que Azazel tragara mucha saliva. "Últimamente noto que te estas resistiendo bastante a tus deseos carnales…" Comentó la mujer, mientras comenzaba a agacharse de una forma muy sensual. "Y eso no me gusta." Concluyó, dejándole a Azazel una buena vista de su trasero.
El líder intentó, pero no pudo quitarle la mirada de encima. "¡Al diablo!" Pensó, yendo hacia ella, para luego tomarla de la cintura y cargarla como un costal de papas, haciendo que Raynare se riera bastante por ello.
Ludmiel tan solo observó esto con una cara de palo, sin poder entender que es lo que había sucedido en estos momentos.
No tuvo mucho tiempo para procesarlo, ya que una silueta bastante familiar para todos se apoyó en el marco de la puerta.
"Oye, mocosa…" Ludmiel miró al sujeto con bastante atención. "¿No te gustaría saber de lo que trabaja tu hermana?" Preguntó el hombre, esbozando una sonrisa malvada al final.
SALTO DE LINEA.
Penemue se abrió paso entre todos los Ángeles y humanos. Matando a toda persona que se le cruzara en el medio. Su sonrisa de completo gozo y locura aumentaba cada vez más cuando la sangre salpicaba una y otra vez en su rostro.
La locura y el extremo placer de la matanza ya había inundado su mente, por lo que solo distinguía los gritos de las personas a duras penas, mientras que su visión parecía estar bastante oscurecida, fijándose únicamente en el rostro de los sujetos, y la sangre.
Cuando pensó que había acabado con todos, sintió como alguien le jaló de la manga, por lo que no dudo ni un segundo, dándose media vuelta con esa horripilante sonrisa en su rostro, enterrándole la katana y atravesándole todo el pecho sin ningún remordimiento.
"Her-hermana…"
En ese momento, Penemue pudo sentir como su corazón casi explotó de dolor. Su visión se recuperó rápidamente, al mismo tiempo que su mente depravada volvía a ordenarse.
Lo único que pudo hacer, fue tomar el cuerpo casi muerto de Ludmiel entre sus brazos, mientras la niña tocia una enorme cantidad de sangre.
"Her-hermana, ¿por qué?" Fueron las últimas palabras, antes de que sus ojos se oscurecieran por completo, quedándose sin vida.
En esos momentos, la mente de Penemue se bloqueó por completo, mientras todos los recuerdos junto a Ludmiel pasaban por su cabeza. Todos esos recuerdos, lentamente iban manchándose con su sangre.
Penemue tembló y cayo de rodillas, mientras las lágrimas caían sin parar de sus ojos que aún estaban completamente conmocionados. Simplemente, no podía procesar lo que estaba pasando…
No podía procesar que la había matado…
Sus ojos comenzaron a temblar violentamente mientras el brillo en ellos comenzaba a desaparecer, y solamente pudo hacer una cosa en ese instante…
"¡AAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!"
El grito desgarrador la dejó sin cuerdas vocales, por lo que después solo pudo apoyar su cabeza en el pecho de Ludmiel mientras su llanto parecía inundar lentamente a los cadáveres que habían a su alrededor.
FIN FLASHBACK.
"Después de eso, algo cambió dentro de mí. Ya no era más como un Ángel Caído, pero tampoco recobré la inocencia y la pureza de un Ángel." Comentó Penemue, cerrando profundamente sus ojos.
Issei alzó su mano, quitando las lágrimas que estaban saliendo de los ojos de la Cadre. Penemue no pudo evitar mirarlo en completo shock, después de presenciar que él seguía mirándola con esa misma expresión amable, a pesar de lo que le había contado.
"Muchas gracias…" Issei inclinó su cabeza, indicando su gratitud. "Muchas gracias por decirme algo tan profundo para ti…" Comentó el castaño, para luego alzar su mirada. "Ahora, ya entiendo porque te sientes de esa manera… Sin lugar a dudas, es un día muy complicado." Dijo el castaño, para luego mirarla profundamente a los ojos. "Aunque no sea exactamente lo mismo, yo también tengo un gran resentimiento en mi corazón. Cuando Raynare me utilizó y mató, desechándome como si fuera una simple basura, sentí como si me hubieran apuñalado de todas partes. Pero, a diferencia de una herida física, estas nunca desaparecen…" Comentó el castaño, llevándose una mano al pecho. "Eso es lo que tenemos en común. Hay muchas veces en las noches que me lamento, y pienso como es que podríamos haber sido. Pero aun así, no me quedo el resto de mi vida deprimiéndome." El comentario final hizo que Penemue ensanchara sus ojos.
"Hay personas que realmente me quieren, personas que siempre esperan que este bien, personas que también son muy importantes para mi vida. Por eso mismo, siempre intento dar lo mejor de mí, y poder ser feliz junto a esas personas que me quieren. Gracias a esas personas es porque sigo mí día a día. Gracias a esas personas que son completamente irremplazables para mí." Issei cerró sus ojos, para luego posicionar una mano encima de la cabeza de Penemue, haciendo que la Cadre lo mirara atentamente.
"Por eso mismo te pregunto… ¿Podrías ser feliz?"
La pregunta del castaño justo cayó cuando la luna se despejó, haciendo que Penemue ensanchara sus ojos a más no poder tras ver la gran sonrisa tan genuina que desprendía una gran cantidad de emociones que pasaban por el cuerpo de Penemue:
Confort, calidez, alegría y, sobretodo, amor.
"Sé que no es algo sencillo, pero te apoyaré durante todo el camino." Comentó el castaño, acariciando la cabeza de Penemue, haciendo que un gran sonrojo se disparara en su rostro. "¿Qué me dices?"
Penemue bajó su cabeza por un corto segundo, teniendo por primera vez un lindo recuerdo de Ludmiel:
"¡Hermana!"
Ese recuerdo, fue cuando le dijo hermana por primera vez. Un recuerdo que indudablemente le llena de felicidad.
"Creo que… ella tampoco estaría feliz..." Comentó en un susurro, que pudo ser escuchado por el castaño. "Lo… lo intentaré." Concluyó, acercándose un poco más a Issei.
"Genial…" Fue lo único que comentó el castaño, viendo como las nubes comenzaban a movilizarse con rapidez.
Ambos se quedaron parados allí por un par de segundos en silencio. A diferencia de antes, este fue un silencio tan reconfortante, que agitó los sentimientos de ambos con gran felicidad.
"… ¿Por qué me ayudas?" La pregunta de Penemue tomó un tanto desprevenido al castaño, aunque pudo contestarla sin problemas.
"¿Recuerdas cuando dije que existían personas irremplazables para mí?" Preguntó el castaño.
Ambos estaban mirando fijamente a la luna, y aun así pudo darse cuenta que Penemue asintió, indicando que buscaba una respuesta.
"Esas personas se colaron en mi vida sin que siquiera me diera cuenta, y ahora son una parte fundamental de mí." Comentó, apuntando su mano hacia el cielo nocturno, con sus cinco dedos extendidos. "Ellos son cinco: Matsuda, Motohama, Ddraig, Tiamat…" Issei cerró todos los dedos, quedando únicamente su dedo pulgar. "Y tu…"
Penemue sintió que fue noqueada con un solo golpe tras esas últimas dos palabras. O por lo menos, ella se sentía así, ya que apenas podía respirar por la gran oleada de calor que estaba abrazando a todo su pecho, que se expandía a lo largo de todo su cuerpo, transmitiendo esa sensación tan hermosa que la estaba consumiendo por completo. Ese calor tan intenso que no quería que se detuviera. No la lastimaba, lo único que hacía, es hacerla sentir de maravilla. Queria que estas sensaciones duraran para siempre. Quería que estos sentimientos inundaran todo su cuerpo para que no la dejara razonar. Ella solo quería zambullirse en ese mar de felicidad. En ese mar que le hace latir tan fuerte su corazón.
Y todas esas sensaciones…
Todas ellas…
Surgieron por solo dos palabras…
Por solo una persona…
Por esa persona, que no podía dejar de mirar con un enorme sonrojo en su rostro. Simplemente, estaba hipnotizada por la belleza abrumadora que encontraba a todo lo que tuviera que ver con Issei en estos momentos. No sabe en qué momento sucedió, simplemente sucedió. Y ella… Ella estaba muy contenta con ello.
"Issei…" El castaño la miró con gran sorpresa, que rápidamente se transformó en un sonrojo tras ver una sonrisa tan pura en el rostro de la Cadre que rivalizaba con la de Tiamat. "Gracias…"
Penemue cerró profundamente sus ojos, para luego acercar sus labios.
Issei tan solo pudo sonrojarse aún más cuando sintió como el beso de Penemue impactaba en su mejilla, trasmitiéndole todas las sensaciones que ella estaba conteniendo en estos momentos.
Después de ello, Penemue se acercó aún más a Issei, apoyando sus cuerpos, al mismo tiempo que apoyaba su cabeza en el hombro del castaño con una sonrisa tranquila en su rostro.
"No puedo creer lo que estoy sintiendo…" Pensó, visualizando la noche que parecía ser eterna. "Me tienes completamente rendida a tus pies…" La imagen de Tiamat pasó por su mente por un corto segundo, haciendo que ella se riera internamente. "Ahora lo entiendo, amiga. Es imposible no enamorarse de alguien así. De hecho, ya somos dos…" Concluyó, acurrucándose aún más junto a Issei, disfrutando su cercanía lo más que podía.
El tiempo pasó volando para ellos dos, y aunque querían seguir más tiempo observando la luna llena ellos dos solos, ya habían disfrutado las vistas por demasiado tiempo.
"Será mejor que nos vayamos a dormir." Comentó Issei, al mismo tiempo que se separaba de Penemue. "Mañana estaremos muy ocupados."
Issei estaba a punto de crear el círculo mágico para marcharse, pero fue interrumpido cuando sintió que Penemue le jaló de la manga. El castaño miró sobre sus hombros con intriga, solo para ponerse un poco nervioso al ver la expresión tan tierna de la Cadre.
"¿Te… te gustaría quedarte a dormir?" Preguntó con un poco de timidez que era apenas perceptible.
Al escuchar la propuesta, Issei tan solo sonrió. "Por supuesto."
SALTO DE LINEA.
"Cuando me propuso quedarme a dormir, no me imaginaba precisamente esto…" Pensó el castaño con un leve sudor frio, mientras estaba acostado. A sus espaldas, se encontraba Penemue, que parecía estar muy cómoda mientras le miraba.
El castaño se puso aún más nervioso cuando sintió como Penemue se acercó aún más, pegando sus cuerpos. La Cadre apoyó su frente la nuca de Issei, dando un pequeño suspiro que contenía su felicidad.
"Gracias por aceptar. Realmente lo necesitaba…" Comentó, acurrucándose aún más en Issei.
"¿Q-qué haremos mañana?" El castaño intentó cambiar rápidamente el tema. Es cierto que había dormido muchas veces con Tiamat, pero esto era completamente diferente.
"No lo sé…" Respondió la Cadre, inclinándose de hombros. "Ya tenía pensado algo, pero deberemos cambiar el plan. Por lo menos, disfruta estos dos próximos días. Tendrás un pequeño descanso antes de volver a comenzar."
"Oh… gracias." Issei no sonó muy convencido.
¿Qué es lo que tenía planeado Penemue?
Supuestamente, el anterior entrenamiento no puede llevarse a cabo por falta de tiempo, ¿y ahora va a tener dos días de descanso gracias al nuevo entrenamiento?
Algo olía muy mal, pero decidió dejar eso cuando por fin reanudara su entrenamiento…
"¿Dos días de descanso, eh?" Pensó el castaño en voz alta. "¿Quieres que te gane en el ajedrez como hoy?" Preguntó en un tono burlesco, haciendo que Penemue se riera.
"¿Ganarme?" Penemue se burló. "Ten en cuenta que no estaba concentrada. De hecho, con la habilidad que tienes ahora mismo, no serías capaz de ganarle ni a un amateur."
"¡Oye!" Un pequeño puchero se dibujó en los labios del castaño. "Por lo menos, yo si se cocinar."
"¿No te gusta mi comida?" Preguntó Penemue con un tono ligeramente herido.
"Siempre sale quemada e insípida. Estoy seguro que si utilizaras un horno, nos mandarías a volar a todos." Issei se burló, recibiendo un pequeño golpe juguetón en su espalda por parte de la Cadre.
"Si eres tan buen maestro, entonces enséñame." Declaró Penemue, haciendo que Issei pestañeara con ligera sorpresa.
El castaño giró su rostro, para ver que los ojos brillantes carmesí de Penemue estaban más cerca de lo que esperaba. Al ver su mirada anhelante que pedía una respuesta positiva, Issei no pudo resistirse.
"Muy bien." Contestó, apoyando una mano en su mejilla. "Haré todo lo posible."
Penemue tan solo le contestó apoyando su mano sobre la de él, al mismo tiempo que ahuecaba aún más su mejilla en la mano del castaño. De hecho, esa interacción le había gustado mucho más de lo que parecía a simple vista.
Issei volvió a darse la media vuelta, dando un pequeño bostezo. "Buenas noches…"
"Buenas noches." Penemue le devolvió el saludo, apoyando sus dos manos en la espalda del castaño con bastante cariño.
Estaba segura que esta sería la primera vez que dormiría tan plácidamente en años, incluso siglos.
Pero la Cadre tenía pensado hacer una última llamada antes de dormir junto a su futuro amante.
Un pequeño círculo mágico de color violeta apareció en su oído izquierdo. "¿Me escuchas, Tannin?"
"¡¿Penemue?!" La voz quejumbrosa de Tannin se pudo escuchar desde el otro lado. "¡¿Pero qué mierda?! ¡Son las tres de la mañana!"
"Lo siento…" Penemue rápidamente se disculpó, apoyando su rostro en la nuca de Issei con un poco de culpa.
"¡Ahhhhhh, ya, ya! ¡Da igual!" Tannin dio un gran bostezo. "¿Ya te encuentras mejor?"
"Si…" Ella dio un leve asentimiento, haciendo sonreír a Tannin.
"Me alegra oír eso." La voz complacida de Tannin reafirmo sus palabras. "Por cierto, ¿en dónde se encuentra el mocoso dragón? No lo vi llegar…"
La sonrisa no pudo evitar dibujarse en el rostro de Penemue, al igual que su significante cambio de voz. "Él está aquí conmigo." El tono bastante cariñoso y amoroso fue imposible de pasar por alto para Tannin.
"Oh, ¿sí?" El tono ligeramente coqueto del dragón hizo que un pequeño rubor enmarcara la cara de la Cadre. "¿Se están divirtiendo?"
"Olvídate de eso. Te llame por una cosa más importante." Comentó con gran seriedad.
En ese momento, la mirada burlona de Tannin desapareció de su rostro. "¿Qué quieres?"
"Al final, llegué a la decisión de no hacer el entrenamiento que tenia pensando." Explicó con gran seriedad. "En los próximos dos días no haremos nada, pero necesito que traigas a Tiamat. Necesitaremos su espada para hacer el entrenamiento. También dile que cuando comience, su presencia también será necesaria. Ya estoy quedándome sin lágrimas de fénix, y necesitamos vigilarlo todo el tiempo."
"Por como lo estás contando, parece ser que el entrenamiento será incluso peor que el que tenías pensado…" Comentó el dragón con mucha seriedad, viendo que esto no era ninguna broma.
"Será mucho peor." Comentó, mirando a Issei con un pequeño ápice de preocupación. "Pero, es lo único que podemos hacer con el tiempo que disponemos." Penemue bajó levemente su cabeza, dando un suspiro. "También dile a Tiamat que los tres deberemos vigilar su entrenamiento en todo momento…" La mirada de Penemue se ensombreció ligeramente. "Hay mucho riesgo de muerte."
"Muy bien, se lo diré." Comentó el dragón desde el otro lado, sin poder ocultar su leve preocupación ante el método que utilizaría Penemue.
Penemue cortó la transmisión, para luego mirar a Issei con ligera preocupación.
"Le estoy dando luz verde a este plan, porque sé que puedes lograrlo. Pero necesitaras dar lo mejor de ti para llegar hasta el final…" Pensó la Cadre, para luego dar una última mirada a su armario de metal, en donde había un par de túnicas, exactamente las mismas túnicas que había utilizado en su primer enfrentamiento contra el castaño.
Esas mismas túnicas, que parecían tener un peso descomunal…
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Bueno, con esto ya dejo la relación entre Issei y Penemue zanjada casi del todo, casi. Todavía tengo pensado hacer un par de cosas en estos dos días restantes con ellos dos. En donde los dos días tendrán mucho que entregarles.
Después de eso, se viene la última parte del entrenamiento, que pasará mucho más rápido que el primero. Pero, como ya se está viendo, será mortal.
Una vez terminado esto, por fin continuaremos con la línea original. Primero se viene Gasper, que le tengo una gran sorpresa a todos, y por último, el cierre de este arco con la batalla entre Vali e Issei. También tengo muchas cosas interesantes preparadas para esta pelea.
Muchos se preguntaran, ¿Qué pasará una vez terminado el entrenamiento? ¿Penemue no estará más cerca de Issei?
Obviamente, no tengo pensado separarla de Issei. Utilizaré un método ya visto y bastante común. Después de todo, tenemos que darle aunque sea un poco de lore a esa maldita Academia.
Ahora, sin más, espero que hayan disfrutado esta segunda parte y el capítulo doble en sí!
Nos vemos!
Cantidad de palabras del capítulo doble: 5362 + 4986= 10.348 palabras
PD: Hay una persona que está subiendo los capítulos de esta historia en YouTube. Si quieren escuchar la historia en vez de leerla, y volver a los orígenes, les recomiendo que vayan a darle una miradita: channel/UC8HrVHcr-SnMx1BxYb1e1qw (Si no quieren buscarlo por el link, pueden buscarlo con el nombre -fic promos- por YouTube).
Lleva los primeros doce capítulos, pero su actualización es bastante constante. Confió en que seguirá actualizando, y por eso es que les compartí este link, para que vayan a apoyarlo.
Muchas gracias!
