Disclaimer: Parte de la historia se inspira y toma algunos elementos de GTA San Andreas, asimismo los personajes no son de mi propiedad. Algunas partes de la historia vinieron a partir de mi alocada imaginación.
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Disfruten.
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Advertencia: Ligero contenido sexual.
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Al día siguiente y acordado, Jack llega al punto de encuentro; es decir el parque.
Una vez que se posiciona cerca de los baños instantáneos y portátiles del parque, Jack extrañado por la nula presencia de la joven, empieza a llamarla a está última – Hey, Carla, ¡Soy yo, Jack! Ya estoy aquí, como me lo pediste– girando su cabeza para todos lados, con la única finalidad de encontrar a la malvada chica, Jack agrega al instante y en tanto comienza a notarse cada vez más fastidiado – Lo que sea que tengas pensado, aquí estoy. ¿Estás ahí?–.
Insistiendo en que aparezca; sin siquiera dudarlo, Jack es llamado por la suave y reconfortante voz de la mencionada chica, la cual se encuentra dentro de uno de los baños del parque – Estoy aquí, mi amor–.
Confundiéndose por un segundo y creyendo que escucho mal; el muchacho le responde a la joven, casi ignorándola por un segundo – Ah, claro mi…– pero al instante y una vez que reconoce con muchísimo más claridad la voz de la joven, está última inmediatamente le termina ordenando al peliblanco que ingresé al mismo baño donde está ella – Trae tu culo aquí dentro de esté baño portátil, Jack Frost, o te lo jalo y arranco con unas putas tijeras–.
Tragando un poco de saliva ante "la suave orden" de la voz de la joven morena, Jack de inmediato acata la orden, excusándose como si fuera un niño travieso – Oh… Okey, ya voy–.
Una vez que abre la puerta de dos metros de alto y de un material casi o idéntico al plástico, Jack al instante acaba entrando al estrecho lugar.
Sintiéndose algo cohibido con la muchacha y sumiso, Jack en ese instante le intenta explicar sus sentimientos a la joven.
Intentando usar las palabras correctas con ella, le dice – Mira, creo que nuestra relación está…– pero en un movimiento que no calcula muy bien el peliblanco, la joven en ese instante, lo termina interrumpiendo.
Mostrándole la misma chica sin desdén y vergüenza alguna, sus exuberantes pechos redondos y atractivos.
Jack una vez que mira los pechos firmes y redondos de la joven, queda boquiabierto, por lo cual exclama sumamente atónito – Dios mío. ¿Qué demonios estás…?–.
Queriendo entregarse ante el peliblanco en cuerpo y alma, Carla toma las manos de Jack y las dirige hacia sus atributos, en tanto le dice con un tono calmado al peliblanco – Relájate, solamente y…– estando cerca de excitarlo de manera repentina y suave, Carla nuevamente se desencadena, y otra vez comienza el infierno para Jack.
En tanto le consigue dar un rodillazo en los testículos a Jack (Recubiertos aún por la tela de los calzoncillos y el pantalón), Carla le reitera su dominación y control demasiado hostil – ¿Esto, jodido capullo? ¡Es una muestra de lo buena que he sido contigo! ¡Te vas a enterar de lo que es bueno! ¡No me escribiste ni me llamaste! ¡Me tratas como a una puta de mierda! ¡Como a una de verdad!–.
Adolorido, el peliblanco, ante el fuerte golpe en sus testículos, de inmediato le empieza a pedir disculpas nuevamente –¡Por favor, discúlpame estas cosas no me molan!–.
Casi rompiéndose en llanto el chico, la joven le afirma nuevamente su superioridad con una exclamación todavía más agresiva – ¡Te voy a joder como nunca lo han hecho!–.
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Desde fuera del estrecho lugar y con varias personas transitando libremente por el parque (niños, adolecentes, familias).
De un momento a otro, los pequeños Rancis y Vanellope, se detienen con sus bicicletas cerca de los baños del enorme lugar.
En tanto se detienen porque escuchan unos ruidos extraños dentro de uno de los baños y esperan un rato; en ese instante no pueden evitar escuchar un puño o algo por el estilo golpear un trozo de carne.
Al parecer aún viva y muy grande.
Sorprendiéndose por el golpe y mirándose mutuamente la pareja de niños, en ese instante y de inmediato terminan escuchando un lamento masculino dentro del contenedor del dichoso baño – Oh, Carla, ¡Por favor, no! ¡Ouch! ¡Eh! ¡Ooh! ¡Auch! ¡Maldición! ¡Oh, mierda!–.
Demasiado extrañados y algo asustados por lo que sucede dentro del contenedor, Rancis toma la iniciativa de ver que es lo que está sucediendo dentro del baño del parque.
Al bajar de su bicicleta y abrir de par en par la puerta del contenedor, se lleva tremenda escena para nada divertida… Pero muy pervertida y sucia.
Un tanto sonrojado por lo que vio y mirando a la pequeña Vanellope, Rancis rápidamente se termina alejando del lugar y nuevamente vuelve a su bicicleta.
Queriendo saber la pequeña niña, que fue lo que vio su adorable novio, este último le dice – Unos cochinos– en eso se empiezan a escuchar los gemidos y exigencias de la joven que yace dentro del contenedor junto al peliblanco – ¡Sí! ¡Más fuerte! ¡Más rápido! ¡Hasta el fondo! ¡Oh, sí! ¡Sí! ¡Sí! Aaaah…–.
Quedándose petrificados los dos niños al escuchar los gemidos de la chica, inmediatamente refuerzan sus monturas en sus bicicletas y sin pensarlo mucho tiempo, optan por irse rápidamente del lugar.
Moviéndose de un lado a otro el baño portátil por los actos placenteros de los jóvenes que yacen dentro; el mismísimo peliblanco en ese preciso momento y casi llegando al momento del clímax le acaba informando a su novia – ¡Creo que me voy a…!–.
Terminando el chico con un jadeo, suponiendo que llegó al límite.
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Una vez concluido el acto de ambos chicos, Jack se acaba sentando en la taza del inodoro y la joven Carla, completamente desnuda, se termina sentando en las piernas del antes mencionado peliblanco.
Reponiendo lentamente sus fuerzas y suspirando por el esfuerzo de complacer a la muchacha, Jack al instante le termina preguntando – Eh, Carla, ¿Podemos ir a comer algo?–.
Recostada la susodicha joven en el pecho del peliblanco y jugando con uno de los pezones del mismo, le dice a este último casi irritándose de inmediato – Tú siempre comiendo y pensando en comida. Tan sexy te ves que me preocuparía mucho que tú engordes a que yo engordé–.
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Unos minutos después…
Una vez concluido definitivamente todo el acto placentero y saliendo del baño portátil para de una vez formalizar su noviazgo con otra ida a otro sitio, Carla le acaba preguntando afuera del lugar – ¿Qué tal? ¿Te gustó?– incapaz de saber como responderle, Jack le dice con unos cuantos titubeos – Eh, ha sido muy… Diferente a…– no terminando su respuesta debido a la intromisión de la misma muchacha morena, quién suponiendo que le encantó, le dice sumamente feliz – ¡Sabía que te gustaría!–.
Dedicándole una sonrisa ladina, rápidamente está última expresión que le dedica la hermosa chica, se acaba remplazando por una de enfadado, cuando escucha en ese momento a Jack decirle – Mira, Carla, pensaba que íbamos a conseguir pasarla bien y…–.
Molestándose ahora sí, la mencionada joven, le termina recriminando con ira y negación – Estás empezando a aburrirme, solo piensas en comer, ¿No es así?– ante su cuestión molesta de la chica, la cual Jack interpreta como una de rebeldía, este mismo le dice con miedo a la muchacha – Es que necesito tiempo para…– siendo interrumpido por la joven nuevamente y cruzándose de brazos, está última y en tanto le termina preguntando con más molestia al punto de intimidarlo al peliblanco – ¿Para qué? ¿Y qué soy para ti cuando me ves desnuda en un baño, un polvo barato? ¿Una puta a la que ni siquiera pagas?–.
Ante las cuestiones formuladas por la hermosa chica, Jack le niega sus cuestiones, y en su lugar, intenta tranquilizarla y aclararle todo – No, no he dicho eso–.
Mientras niega y casi se siente en la necesidad de suplicar que no lo lastimé, la joven morena le termina confesando con más locura expuesta, lo que en verdad siente hacia al mismísimo peliblanco – Jackson, te soy sincera y te lo digo en verdad, sabes que estoy enamorada de ti, y me tomas por tonta. Me parece que he visto cómo miras a otras mujeres. Conozco a los de tu calaña, Jack. Lo digo en serio. Si te pillo con otra, te mato. Primero te castraré. Y luego te los haré comer tus lindos huevos peludos y malolientes, ¡¿Está claro?!– con la amenaza puesta al filo de la navaja y chocando su pequeño puño con su palma, esto último genera en el peliblanco un sentimiento de control y manipulación absoluta.
No queriendo que la chica diga algo más desquebrajador, Jack le dice y propone – ¡De acuerdo, pero no sigas! ¡Vamos a divertirnos!–.
Yendo al vehículo de la chica (el cual está cerca de la entrada del parque), está última ante lo último expresado por el muchacho, le responde, diciéndole – Jack, ahora sí que me aburres–.
Contestándole el mencionado, mientras evidencia terror hacia la joven – Por favor, cariño. Estoy hasta el cuello–.
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Logrando llegar al sitio indicado y disponiéndose a entrar, en ese momento, Carla toma la palabra y le comenta a Jack, lo siguiente – Espero que la comida de esté maldito restaurante sea mejor que la del otro lugar–.
Mientras toman asiento cerca de una de las ventanas del restaurante, y toman las carpetas de los menús.
Jack en los asientos del otro lado de la mesa, le acaba preguntando en tono sarcástico e irónico a la joven – Eh, ¿Alguna vez has pensado en que no a todos les gusta complacer fulanas? ¡Especialmente si aquella fulana es tu novia loca y que no para de pegar gritos junto a tu oído!–.
Recordando el peliblanco, el incómodo momento mientras viajaban en el vehículo de la chica, está última le termina respondiendo esa cuestión, riéndose quisquillosamente – Me gusta cuando te enfadas conmigo, Jack. Intentaré enfurecerte más a menudo–.
Escuchando su respuesta el susodicho muchacho, este mismo gira los ojos, un tanto fastidiado y mientras murmulla con tono todavía irónico – Eh, creo que siempre has destacado en la pandilla de los Animaniacs. Ellos sí que son unos locos…–.
Luego de ordenar y comer en el restaurante algo de filetes asados, sopa, beber vino rojo y degustar algunas galletas en envolturas transparentes de plástico, finalmente, Jack y Carla terminan su especie de comida en el restaurante.
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Volviendo a casa de la muchacha y durante el camino, antes de llegar al sitio, Jack sintiéndose algo apenado, toma la decisión de intentar al menos hablar con la joven.
Mientras la muchacha está durmiéndose en el asiento del copiloto, Jack le dice casi moviéndola para que le preste atención – Oye, tenemos que hablar de algo–.
Irritándola y despertando al lobo que lleva dentro la misma chica, está misma le termina preguntando casi molestándose – ¿Cómo? ¿Qué tengo yo que decirte?–.
En tanto lo mira con fastidió, Jack le confiesa y propone en tanto sigue conduciendo – Eres una gran chica y muy hermosa, y eso no lo dudo, pero tienes que calmarte un poco y dejar de gritar todo el tiempo–.
Intentando diezmarla con esas palabras, lo único que hace es hacerla que cada vez más se ponga verde, por lo cual, la misma chica morena le dice, casi puntualizándole – Jack, ¿Sabes? Conozco a gente con la sangre helada que no actuarían como tú. Oh, ¿Se te da una leona y quieres una gatita? ¡Pendejo!– con la cuestión sobre la mesa, el mencionado peliblanco nuevamente presencia otro ataque de la joven, por lo cual, en un nuevo intento de tranquilizarla, le dice – No, yo solo quiero que…– incapaz de frenarla en cuanto a su ira, la agridulce muchacha lo interrumpe para preguntarle con algo de irritabilidad – ¿Sabes de sobra por qué me comporto así?–.
Incapaz de responderle el porque la misma chica es así, Jack simplemente le dice a manera de respuesta – No–.
Mientras empieza a mirar a todos lados y sintiéndose que ya no puede con la joven morena, escucha el mismo chico a la muchacha confesarle con algo de tinte romántico en su voz – Estoy enamorada, Jack. El corazón de una mujer como yo, es tempestuoso, y tú me lo vas a romper– agregando la misma chica mientras asesta un puñetazo a su ventanilla derecha – ¡A veces desearía matarte!–.
Saltando de miedo, Jack, ante el puñetazo al vidrio de la ventanilla, el mismísimo muchacho le dice con un carraspeó – Por favor, no hagas eso. Solo relájate un poco–.
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Luego de unas horas y finalmente llegando a la casa de la joven; los dos chicos por fin se despiden.
Casi estando por entrar a su hogar, Carla finaliza su encuentro con el peliblanco, diciéndole – ¡Me impresionas! Te veo este fin de semana. Tengo por el momento mucho trabajo. Hasta luego–.
Una vez, Jack, la observa entrar a la joven a su dichosa casa y la pierde por las cortinas que no dejan ver que es lo que hay ahí dentro, finalmente suspira profundamente y aliviado de quitársela de encima hasta el fin de semana.
Feliz de librarse de la joven por unos días, decide retirarse rápidamente del lugar.
Llegando a una estación de servicio de transporte público, Jack decide marcarle a su primo desde una cabina telefónica – Tengo que llamar a mi primo, Hans. No puedo más con está loca– se termina diciendo el mismo peliblanco ante su sostenibilidad en cuanto a su relación con la joven Carla Delgado.
Mientras logra marcar el número de teléfono de su primo y espera a que esté contesté entre una música de piano y un leve zumbido.
Finalmente, responde y habla la suave y a su vez tranquila voz danesa del pelirrojo – ¿Diga?–.
Algo aliviado de que por fin le responda la voz del colorado, Jack rápidamente lo saluda al mismísimo cobrizo – Hola, primo… ¿Puedo mañana ir a verte y hablar contigo?–.
Extrañándole mucho a Hans que Jack lo llame; de inmediato y una vez que reconoce su voz, le responde – ¿Jack? ¿Qué demonios? Oh, por supuesto. Estoy aquí para lo que necesites–.
Dándole su apoyo y estando disponible en todo momento para ayudarlo, Jack finalmente le da las gracias – Hans, primo. Te lo agradezco. En verdad–.
Ante el agradecimiento, Hans le responde con sumo respeto – Sí, de nada. Está bien. Nos vemos mañana, Jack– despidiéndose del peliblanco y a su vez este último también despidiéndose del pelirrojo – Hasta luego, Hans–.
Terminando así este fic.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con ustedes.
El último fic que subo junto a los otros dos anteriores.
Inicialmente esté fic tomaría como base otra misión de GTA San Andreas, pero realmente estoy analizando y verificando que misiones pueden ser secuelas o partes de esta historia que también contara con elementos importantes y un tanto originales.
Cambios: solo agregué a Rancis y Vanellope de Ralph El Demoledor, debido a que en un futuro los llegaré a introducir en mis fics.
(Sugerencia: colocar el tema Red Dead Redemption 2: Ending Credits Theme 7)
Y bueno, es todo. Estamos a horas de que 2022 se haga realidad.
Realmente fue un largo viaje para mí y la verdad me fue mucho mejor que en el 2020. Espero este 2022 me siga yendo como viento en popa.
Nunca olvidaré que esté 2021 en Fanfiction fue mi mejor época.
La verdad agradezco mucho a aquellos autores y autoras que me motivaron, hablé y me comunique demasiado con ellos, hasta enlazar y formar una amistad y aquellos que me inspiraron en sus historias.
Un agradecimiento especial a ustedes, amiguitas: Camila Ski, Lovepeachy y Lady Di Moon.
Fue un gran viaje para mí y espero esté 2022, ese viaje sea aún más grande y aún más esperanzador; espero que crezca todavía más.
Les mando un saludo, un respeto y una consideración a todos, pásensela bien con sus familias.
Feliz inicio de año nuevo.
Cuídense mucho y que estén bien, nos leemos pronto.
Nuevamente, supongo que fue un gran viaje.
