¡Aquí les traigo la segunda parte del capítulo doble!
Debo de decir que se me ha complicado bastante a la hora de hacer que el entrenamiento de 26 días pasará en un solo capítulo. He estado mucho tiempo pensando cómo sería y cuál sería el nuevo formato. Finalmente, decidí combinar el que se vio en el entrenamiento de Tiamat con un par de cosas nuevas (no quiero poner los famosos SALTO DE LINEA, porque le cortaría bastante el rollo a la continuidad que estoy buscando. De hecho, ya estoy empezando a probar nuevas cosas para quitarlo del todo).
Sin nada más que decir, es hora del capítulo.
Disfruta!
CAPÍTULO 25: ¡ENTRENAMIENTO MORTAL!
"Así que celebraste el Aniversario de los Caídos junto con Penemue, ¿eh?" Comentó Tannin, mirando a un feliz Issei. "Me alegro que hayas podido distraerte un poco en estos días." El dragón, que ahora se encontraba en su forma humana, observó el guantelete. "¿Tú también te has divertido, Ddraig?" Preguntó, esbozando una sonrisa burlona en su rostro.
"*Sabes bien que no me sobra tiempo para ese tipo de cosas. Simplemente estuve durmiendo durante todo el día.*" Comentó el dragón con naturalidad, haciendo que una gota de sudor nerviosa decorara la cabeza de su portador.
"¿Eso quiere decir que estar durmiendo todo el día es algún tipo de trabajo?" Preguntó el castaño. "Por cierto, ¿Dónde está Tiamat?" Issei desvió el tema, haciendo que Tannin se pusiera ligeramente serio.
"Ella quería hablar un par de cosas con Penemue. Digamos que… no está de muy buen humor." Comentó el dragón, pensando si debería ser él el que le dijera sobre el entrenamiento, o dejárselo a Penemue.
"Hum, eso podría ser un problema…" Comentó el castaño con ligera preocupación.
"No te preocupes." Declaró Tannin al instante. "No creo que sea tan grave para que vaya a matarla…" Comentó, para que luego una pequeña gota de sudor se viera en su rostro. "Creo…"
"¡Gracias por despreocuparme!" Exclamó el castaño de una forma sarcástica con los ojos en blanco.
En el mismo bosque, al lado del arroyo…
Tiamat tomó del cuello a Penemue y la jaló fuertemente en contra de un árbol, levantándola en el aire mientras la miraba con una furia palpable en sus ojos.
"¿Pensaste que estaría de acuerdo con un plan que arriesgaría la vida de Issei?" Siseó con ligero veneno en su voz. "¿Acaso te has vuelto loca?"
Penemue tan solo la miro sin inmutarse un pelo, a pesar de que prácticamente estaba siendo ahorcada.
"Una locura es pensar que Issei puede volverse muy fuerte en tan solo un mes para poder afrontar al Hakuryuukou." Al escuchar esto, Tiamat no pudo evitar alzar una ceja. "Conozco muy bien su poder, y también sus ambiciones. Ahora que sabe sobre la existencia de Issei, no tardará mucho tiempo en venir a enfrentarlo." La Caída entrecerró sus ojos. "Y sabes muy bien que él no querrá que le salves el pellejo para siempre." Penemue finalmente cerró sus ojos con calma. "Si fuera un mes de entrenamiento medianamente convencional, Issei no lograría nada."
"¿A qué quieres llegar con tanta charla?" Preguntó Tiamat, comenzando a impacientarse.
Penemue abrió sus ojos, y un brillo adornó su mirada.
"Lo que quiero decir, es que eres demasiada blanda."
Tiamat no pudo evitar mirarla con gran extrañeza ante sus palabras.
Finalmente, Penemue terminó dando un pequeño suspiro, al mismo tiempo que ablandaba su mirada. "Escúchame bien, yo también aprecio mucho a Issei. Por eso mismo sé que lo mejor para él no se logrará de la noche a la mañana, pero por lo menos podemos hacer el proceso más rápido si utilizamos métodos extremos." Penemue cerró profundamente sus ojos, al mismo tiempo que su voz se quebraba ligeramente. "Lo vuelvo a decir, yo no quiero hacerle daño, y no quiero que se haga daño. Pero esta es la única manera."
Tiamat nunca fue una mujer que se dejaba llevar por las palabras de los demás, pero debía decir que en esta ocasión estaba genuinamente impresionada.
Después de unos pocos segundos de estar reflexionando, la dragona finalmente soltó el cuello de la Caída, haciendo que la misma la mirara intensamente.
Tiamat compartió su mirada, haciendo que unos segundos de silencio adornados por el ruido del arroyo llenaran el ambiente.
"… ¿Me prometes que no le pasará nada malo?" La pregunta de Tiamat hizo que Penemue la mirara fijamente a los ojos.
"Te puedo prometer que él no morirá." Respondió, haciendo que la dragona compartiera su mirada.
Finalmente, Tiamat dio un pequeño suspiro, para luego crear un círculo mágico y sacar su espada celeste, acto seguido se la arrojó a Penemue. La Caída atrapó la espada con ligero asombro ante la actitud de la dragona.
"Muy bien, confió en ti." Comentó Tiamat, apoyándose en un árbol mientras se cruzaba de brazos. "Además, creo que también tienes razón sobre el futuro de Issei." La dragona no pudo evitar mirar el cielo con una mirada muy preocupada. "Lo más probable es que le aguarden muchos peligros…" Tiamat bajó su mirada, tras recordar algo que había dicho Penemue. "Por cierto, dijiste que realmente te preocupabas por Issei" Comentó, para luego entrecerrar ligeramente sus ojos en sospecha. "¿Qué sucedió en estos últimos días?"
Penemue no pudo evitar desviar su mirada por un segundo, haciendo que Tiamat entrecerrara sus ojos aún más.
Finalmente, La Cadre suspiro en señal de derrota.
"Para serte sincera, ya no eres la única que siente algo especial por Issei." Comentó, haciendo que Tiamat ensanchara sus ojos ante la respuesta. "Fue tan obstinado… y también tan cariñoso…" Una pequeña sonrisa apareció en su rostro tras recordar. "Simplemente, no pude evitarlo. Por cada palabra que me decía, sentía que todo mi cuerpo se estaba volviendo loco lentamente. Fue una sensación muy extraña, pero muy agradable a la vez." Un pequeño sonrojo apareció en el rostro de Penemue, para luego bajar su cabeza mientras juntaba sus manos. "No sé cómo explicarlo…"
"Simplemente, fue una sensación única." Tiamat terminó su frase, haciendo que la Cadre la mirara con sorpresa. "Por lo menos, tú no tardaste tanto tiempo en aceptarlo." Comentó la dragona con una pequeña sonrisa en su rostro.
"¿No estás enojada?" Penemue no pudo evitar preguntarle, ya que la actitud tan despreocupada de la dragona no acoplaba para nada con su carácter.
"¿Enojada?" Tiamat no pudo evitar pestañear un par de veces. "¿Por qué estaría enojada?"
"Bueno, es bastante simple…" Comentó Penemue, frotándose el cabello. "Después de todo, acabo de decir que estamos enamoradas del mismo hombre."
"Oh, ya lo entiendo…" Comentó Tiamat, para luego mirar al cielo con una pequeña sonrisa. "Creo que por una pequeña parte, esa reacción se debe a que la poligamia no está mal vista entre los dragones." Su sonrisa se torció a una mirada seria, al mismo tiempo que sus ojos reflejaron cierto dolor. "Aunque, como dije, solo sería una pequeña parte de la causa…"
Al escuchar esto, Penemue no pudo evitar mirarla con incluso más atención.
Tiamat bajó su mirada, cerrando sus ojos mientras meditaba si debería decírselo o no.
Finalmente, ella abrió sus ojos, entregándole una gran intimidad a través de su mirada que incluso fue capaz de poner un poco tensa a Penemue.
"No quiero contarle esto a nadie más, y tampoco es que me guste hablar de ello. Pero…" Tiamat suavizó su mirada, entregándole una pequeña sonrisa. "Creo que tú debes saberlo. Después de todo, hace un tiempo que te considero como mi amiga." Esto hizo que Penemue ensanchara sus ojos ante la confianza que demostró la dragona hacia ella.
"Antes que continúes, quiero prometerte otra cosa…" Al escuchar la propuesta de Penemue, Tiamat no pudo evitar mirarla con bastante intriga. "Prometo que no te arrepentirás de abrirte a mí, amiga." Prometió, esbozando una sonrisa.
Tiamat se sorprendió un poco ante sus palabras, aunque no tardó en contestarle aquella sonrisa.
"Debo admitir que eso me deja más tranquila…" Comentó la dragona, para luego ponerse un poco seria. "Nuestra especie no se deja llevar por sus sentimientos como si nada. La realidad es que nuestra especie es muy distinta a las demás, ya que tenemos la capacidad de sentir 10 veces más a lo que sienten ustedes." Tiamat alzó su mirada, mirando como las nubes se movían. "Eso quiere decir que si sentimos felicidad, lo sentimos 10 veces más. Si sentimos odio, lo sentimos 10 veces más… Y, si sentimos tristeza, lo sentimos 10 veces más…" Penemue pudo notar como hizo una pequeña pausa en la última, indicando que era el punto delicado.
"Lejos de ayudar a los dragones, esta característica es considerada como su única debilidad. El odio nubla la mente de cualquier dragón, haciendo que se vuelvan completamente irracionales en gran parte de las ocasiones. Incluso yo había sido consumida completamente por este sentimiento antes de conocer a Issei…" Tiamat bajó su mirada, mirándola fijamente. "Pero antes de eso, hubo otra emoción que me consumió por completo: La tristeza." Tiamat apretó ligeramente sus puños tras decir la palabra. "Esa es, sin duda alguna, la peor emoción negativa que puede tener un dragón. Gracias a ella, es como surge ese terminó tan ambiguo que utilizan ustedes…"
"La Caída del Dragón…" Comentó Penemue, recibiendo un asentimiento por parte de Tiamat.
"Todos saben que eh sufrido la Caída del Dragón, y gracias a Ddraig pude recuperarme antes de morir. Pero, lo que no saben, es que los traumas causados por culpa de esa enfermedad mental nunca desaparecen…" Al escuchar esto, Penemue no pudo evitar mirar a Tiamat con gran empatía. "La Caída del Dragón solamente me ha dejado inseguridad, y cuando se fue Ddraig, esa inseguridad se transformó en odio. Y cuando conocí a Issei…" Tiamat bajó su mirada con tristeza. "Ese odio se transformó en miedo…"
"¿Miedo?" Penemue no pudo evitar alzar una ceja ante lo último. "Pero, es ilógico que una mujer tan hermosa como tú sienta miedo a tener una relación con Issei…"
"¡¿SÍ SOY TAN HERMOSA, POR QUÉ ELLOS DOS ME ABANDONARON?!" Gritó Tiamat, haciendo que Penemue se sorprendiera inmensamente tras su arrebato. "Si me confieso a Issei… Tengo miedo… Tengo miedo de que él no me quiera de esa manera…" Tiamat finalmente alzó su mirada, dando un pequeño suspiro. "Por eso es que prefiero que las cosas sigan así. Me siento realmente feliz con él por cómo están las cosas ahora. También, me hace realmente feliz ver que él está progresando, y siempre está sonriendo." Tiamat se llevó una mano a su pecho, mirando a Penemue con gran seriedad. "Por eso… Por eso estoy dispuesta incluso a encontrar a una mujer que valga la pena y lo haga feliz, y que logre sanar su corazón. No pienso ser egoísta si ni siquiera me atrevo a confesarme. Simplemente quiero que sea feliz, porque sé que si él es feliz, yo también lo soy." La dragona bajó su mirada, dando un pequeño resoplido. "Lo único malo, será que ya no podremos dormir juntos…"
Penemue no pudo evitar poner ambas manos en su cadera. "¿Realmente te sentirías feliz de esa manera?" Preguntó, alzando una ceja.
Tiamat simplemente se burló, para luego sonreír. "No soy idiota. Sé que verla con otra mujer y que no esté conmigo me afectaría bastante." Una mirada muy seria adornaría la mirada de la dragona. "Pero yo no soy nadie para decidir la felicidad de otros. Él me lo enseñó muy bien. No pienso volver a ser egoísta por un simple capricho mío. Especialmente si es que lo amo realmente, y lo hago. Por eso es que deseo lo mejor para él, aunque yo no sea la que esté a su lado."
Penemue no pudo evitar mirarla con gran asombro, para después cerrar sus ojos con una sonrisa. "Eres realmente admirable…" Penemue la miró fijamente, señalándose. "Pero, quiero que sepas que yo no seré esa mujer que estará a su lado." Al escuchar esto, Tiamat no pudo evitar mirarla con gran confusión.
"¿Por qué?" Preguntó la dragona, sin poder entenderla.
Penemue se dio media vuelta, frunciendo lentamente el ceño.
Un par de imágenes cubiertas de sangre y diferentes gritos golpearon en su mente, y al final de todas ellas apareció Ludmiel.
"Yo no tengo miedo de confesarme, ni nada por el estilo…" Penemue apretó sus puños fuertemente, para luego bajar su mirada. "Pero, yo no merezco amar, y mucho menos merezco ser amada, después de todas las atrocidades que eh hecho a lo largo de mi vida como Caída…" Penemue se dio media vuelta, entregándole una mirada muy decidida a la dragona. "Por eso, es que yo también te ayudaré en aquella búsqueda en todo lo que pueda." Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. "Después de todo, yo también lo amo mucho, y por eso es que quiero ver como ese fantasma de su pasado desaparece de una vez por todas." La Caída alzó su mano, esbozando una pequeña sonrisa.
Tiamat la estrechó prácticamente al instante, devolviéndole la sonrisa.
"Por cierto, ¿ya sabes dónde comenzar?" Preguntó Penemue, esbozando una sonrisa un tanto competitiva.
"Eh estado investigando estos días. Las mujeres humanas no son una opción por su corto periodo de vida. Lo que ha sido muy interesante, es sobre las Valquirias. Ellas están en busca de un esposo hasta antes de que cumplan los 25 años físicos. Quizás alguna de ella pueda ser la correcta. Obviamente eso no significa que debamos forzar la situación. Solamente debemos tener idea de cuales mujeres pueden llegar a quererlo realmente. Recuerda que es el Emperador Dragón Rojo, y eso atrae a muchas larvas." Tiamat alzó su mirada, pensando detenidamente. "Gabriel, la futura Reina de las Valquirias, Ayaka… Todas ellas son mujeres bastante respetables, y creo que realmente estarían enamoradas de Issei si intentaran acercarse a él con ese objetivo."
"¿Cómo Rías Gremory y sus sirvientas?" La pregunta de Penemue hizo que una mirada aburrida adornara el rostro de la dragona.
"No, esas mocosas no." Tiamat dejó bien en claro su opinión, indicando que deberían resguardan la seguridad de Issei en contra de ese tipo de mujeres, por si las dudas…
Unos minutos más tarde…
Los nervios de los dos hombres se disiparon cuando vieron a las dos mujeres llegar.
"¡Issei!" Tiamat corrió rápidamente hacia él para encerrarlo en un abrazo de oso. "¡Te extrañe mucho!" Exclamó la dragona, mientras frotaba su mejilla en contra de la de Issei con mucha alegría, haciendo que el castaño se confundiera levemente, aunque no dudo en responder el abrazo.
Issei miró a Tannin con una cara que decía: ¿No estaba molesta?
Tannin simplemente se inclinó de hombros, indicando que no tenía la menor idea de lo que había pasado.
Penemue se posó al lado del dragón, haciendo aparecer una de sus túnicas a través de un cirulo mágico. "Tenemos la espada de Tiamat y el traje. Ya está todo listo para comenzar mañana." Al escuchar esto, el ambiente se puso un tanto tenso. Incluso Tiamat dejó de frotar su mejilla en contra de la de Issei.
El castaño no entendía que es lo que sucedía, aunque Penemue rápidamente se lo explicó.
"Para mañana, tendrás que usar esta túnica y esta espada para tus entrenamientos. Serán un total de ochocientas repeticiones de diferentes ejercicios, que a medida que los superes irán aumentando de dificultad. El único que no cambiará y tendrá un número mayor, será la espada con un total de 2000 repeticiones diarias."
"¡¿D-dos mil?!" Issei no pudo evitar pensar completamente incrédulo. Pero rápidamente se tranquilizó, tras recordar que cuando apenas podía levantar la espada de Tiamat, aun ni siquiera podía despertar su Balance Breaker.
"Para finalizar, tendrás un pequeño entrenamiento con Tannin." La Caída miró al dragón. "Todavía no nos pusimos de acuerdo cual será, pero para mañana ya estará todo listo." Penemue miró seriamente al castaño. "Asegúrate de disfrutar este día."
Issei rápidamente asintió, para luego sentarse junto a Tiamat, mientras empezaban a hablar de lo que el castaño había hecho en Grigori.
La dragona debió admitir que sintió un poco de envidia, pero aun así no pudo evitar sentirse feliz por ambos.
Y así fueron pasando las horas, en donde Tiamat finalmente se despegó de Issei para ir a tomarse un baño a la residencia Hyoudou, mientras que Penemue había estado trabajando durante toda la tarde, hasta que desapareció para tomarse un baño en el arroyo. Por lo tanto, Tannin e Issei se quedaron solos.
"Debo admitir que has hecho un buen progreso a pesar de ser un Demonio Reencarnado, Sekeryutei." Issei frunció ligeramente el ceño ante el apodo, aunque rápidamente le restó importancia.
"Ahora que me lo pregunto… ¿Por qué los Demonios Reencarnados se llaman de esa manera?" Al escuchar la pregunta, Tannin no pudo evitar mirarlo con ligero asombro.
"Debo admitir que esa es una buena pregunta." Comentó, entregándole una pequeña sonrisa mientras apoyaba la mano en su mentón. "No es que los Demonios lo digan como una forma racista a aquellos humanos convertidos en Demonios. Es que realmente existe una gran diferencia entre ellos." Al escuchar esto, Issei le prestó especial atención. "Un Demonio Reencarnado es reconocido como tal, ya que vuelve de la muerte portando un cuerpo demoniaco, pero su alma sigue siendo humana." Tannin hizo un pequeño dibujo en el suelo de un Ángel Caído y otras imágenes que no entendía. "Cualquier raza puede transformarse en un Demonio Reencarnado. Pero si eres un Ángel Caído, tu alma seguirá siendo la de un Ángel Caído. Si eres un dragón, tú alma seguirá siendo la de un dragón…" Tannin agitó su mano, indicando que la lista seguía y seguía. "Lo que realmente radica en lo poderoso que lo convierte a un Demonio Reencarnado no es su recipiente, sino su contenido. Como es el caso de los humanos con las Sacred Gears, o cualquier otra entidad que tenga un alma equivalente o superior a la de un Demonio." Finalmente, Tannin hizo un dibujo en la parte posterior, haciendo que Issei lo mirara atentamente. "Pero, ¿Dónde se originan dichas almas? Lo único que sabemos es que se generan al igual que una estrella, todo proviene a través de la energía, y esta energía se transforma poder. Las almas de los Dioses Dragones son las más poderosas, y al mismo tiempo, las más peligrosas."
"Un momento…" Issei le interrumpió, haciendo que el dragón lo mirara fijamente. "Entonces, ¿Quién fue el que concentró esa enorme cantidad de poder para crear ese tipo de almas?"
"Bueno…" Tannin se frotó el cabello, pensando detenidamente. "Días creó a los humanos y los Ángeles, que ahora también puedes conocer a algunos como Demonios y Ángeles Caídos. Eso solamente nos da a pensar que alguien creo a Red, que fue el primer ser sobrenatural que existió en este mundo." Tannin finalmente dio un pequeño suspiro, para luego mirarlo fijamente. "Aun así, estamos igual que los humanos en el tema de encontrar el origen del todo. Simplemente, no podemos encontrar esa respuesta, e incluso lo más probable es que esa entidad aun siga generando almas muy poderosas actualmente, pero en otros mundos." Tannin finalmente borró todos los dibujos, arrojando el palo lejos. "El universo es infinito, y eso hace que nuestras preguntas también sean infinitas. Por lo tanto, será imposible encontrar una respuesta clara a nuestro origen. Solamente podemos darle gracias a nuestro creador por dejar que existamos."
Issei se revolvió el cabello. "¡Que complicado!" Exclamó el castaño, haciendo que Tannin se riera fuertemente. "Entonces, ¿Cómo es qué se generan las almas cuando se procrea?"
"Eso es otra de las cosas que no tienen respuestas." Fue la simple respuesta de Tannin. "Simplemente creemos que la sustancia de esas dos almas se unen para crear una nueva. Aunque solamente es una mera suposición." La mirada del dragón se endureció un poco tras recordar una cosa. "Después de todo, han existido algunas excepciones a esa regla a lo largo de la historia… Como por ejemplo, humanos con las almas de seres sobrenaturales."
SALTO DE LINEA.
"¿Están todos listos?" Penemue le preguntó a Tannin y Tiamat, recibiendo un asentimiento por parte de ambos.
Issei solo se limitó a mirarlos con extrañeza. "¿Por qué tienen que estar preparados?"
"Yo no estaré siempre por temas del trabajo. Ellos se aseguraran de que nada salga mal durante tu entrenamiento." Al escuchar la respuesta, el castaño no pudo evitar pensar que quizás Penemue estaba exagerando un poco. "Póntelo." Comentó, arrojándole la túnica a las manos.
Al ver esto, Issei rápidamente activó su Balance Breaker y la tomó con sus dos manos, haciendo que un pequeño cráter se alzara a sus pies.
"Es pesado, pero no tanto como creía…" Pensó Issei, mientras se lo colocaba.
"Antes de comenzar, debo advertirte que hay dos reglas." Comentó la Cadre, clavando la espada de Tiamat en el suelo. "La primera, es que no puedes usar ningún tipo de magia." Issei tan solo asintió, sin verle mucho problema al asunto. Un ambiente un tanto tenso se presentó cuando Penemue entrecerró los ojos. "La segunda, es que no puedes usar tu Sacred Gear en ningún momento."
Al escuchar esto, Issei pudo sentir como todo a su alrededor se volvía negro.
¿Había escuchado bien?
Si no usaba la armadura, era imposible que pudiera mantenerse de pie con esa túnica puesta.
Un silencio incomodo se presentó entre los dos, que fue roto por Penemue cuando alzó una ceja.
"¿Ah que esperaras para quitarte el Balance Breaker?"
"¿E-es una especie de broma?" Preguntó el castaño con una sonrisa bastante vacilante en su rostro, mientras un sudor frio comenzaba a adornar su rostro.
Penemue solo pudo enarcar aún más la ceja ante la pregunta. "¿Acaso tengo cara de hacer bromas?"
"P-por supuesto que no…" Comentó el castaño con gran nerviosismo.
Issei dio un gran suspiro, mentalizándose para lo que iba a suceder.
El castaño alzó ambos puños, para que después el brillo carmesí característico lo cubriera, solo para caer de cara al suelo cuando el peso de la túnica le hizo sentir que pesaba mil kilos de más.
Issei logró ponerse de pie lentamente, para luego pestañear en completo shock tras sentir como todos sus movimientos estaban extremadamente limitados.
¿En serio tendría que hacer ochocientas repeticiones con esto?
Y mejor ni pensar en las dos mil repeticiones con la espada de Tiamat…
"Tienes una hora y media para completar cada ejercicio. Si no lo logras, pasas al siguiente." Comentó la Cadre, entrecerrando ligeramente sus ojos. "¿Quedó claro?" Issei asintió rápidamente. "El último entrenamiento que harás, será con Tannin. Deberás esquivar o bloquear todos sus ataques en la próxima media hora, usando la túnica, por supuesto."
"Espera, ¡¿será el último?!" Exclamó el castaño con completa incredulidad. "¡Apenas podré moverme por el desgaste!"
"Esa es la idea." El comentario solemne de Penemue tan solo hizo que un aura deprimente rodeara al castaño. "Si logras completar el entrenamiento en los 26 días restantes, te enseñaré un nuevo truco de tu Sacred Gear." Al escuchar esto, Issei no pudo evitar alzar su mirada con mucha curiosidad.
"Pero, ¿en serio tengo que hacer todo eso?" Preguntó el castaño, todavía sin poder creerlo.
Al ver esto, Penemue sintió un poco de empatía por su futuro amante. "Las primeras dos semanas ampliamos el control sobre tu Sacred Gear, y fue solo eso. Tu fuerza apenas incremento un poco. Ahora, necesitas realizar un entrenamiento mortal sobre tu cuerpo para que finalmente estés listo para recibir todo el poder del Balance Breaker. Sé que es una locura, pero no puedes esperar volverte mucho más fuerte de un mes para el otro utilizando un método sencillo y sin riesgos, ¿sabes?"
Al escuchar esto, Issei se puso ligeramente serio.
Solo sería un mes, y es lo que estaba buscando con este entrenamiento: Volverse mucho más fuerte.
Simplemente, no puede desperdiciar tal oportunidad…
"Muy bien." Issei la miró fijamente, denotando un gran fuego en sus ojos. "Comencemos."
Al escuchar esto, Penemue no fue la única en sonreír, ya que Tiamat y Tannin compartieron su expresión.
Comienza el desarrollo del entrenamiento:
(Cada tres puntos, indica un pequeño lapso de Time-Skip).
"Ciento veintiocho, ciento veintinueve…" El castaño apretaba fuertemente los dientes por cada abdominal, llevando el conteo a la perfección.
A lo lejos, Penemue lo estaba observando mientras firmaba un par de papeles.
…
"Doscientos veinte, doscientos veintiuno…" Issei iba contando el número de repeticiones como podía, mientras mantenía el equilibrio para no caerse, ya que estaba de cabeza haciendo flexiones un tanto extremas. El sudor caía al suelo de una manera extrema, pareciendo que no iba a aguantar mucho tiempo sin agua.
En esta ocasión, Tannin lo vigilaba desde la cima de un árbol, viendo que de momento iba todo bien.
De momento…
…
"Trecientos dos, trecientos tres…" El castaño se encontraba haciendo flexiones normales. Aun así, su expresión y su color de rostro indicaban que no estaba muy lejos de llegar a su límite.
Tiamat se encontraba sentada al lado suyo con una mirada preocupada en su rostro, esperando que no le pasara nada a su amado.
…
"Setecientos… ¡cincuenta y ocho!" El gritó se escapó de la su garganta, dejando caer la espada al suelo mientras intentaba retomar el aire. Se miró las manos, dándose cuenta que habían comenzado a sangrar.
Tannin miró a Penemue, quien le mostró que solamente le quedaba una lágrima de Fénix, por lo que debían guardarla para un momento más crítico.
El dragón sudo levemente, pero asintió, sabiendo que tenía razón.
…
Issei tenía su mirada muy compenetrada en la luz de la noche, aunque su cuerpo que temblaba y su expresión que también se encontraba en la misma condición no ayudaban a mantener esa fuerza de voluntad que se expulsaba a través de sus ojos.
Básicamente, su cuerpo se encontraba al límite de los límites, y ahora debía enfrentarse a Tannin…
Ya lo había hecho bastantes veces desde que inició esta parte del entrenamiento. Por lo tanto, ya estaba acostumbrado a sus movimientos.
Otra cosa era que su cuerpo respondiera adecuadamente cuando quisiera moverse…
El castaño observó cómo Tannin desapareció de su vista, para luego mirar rápidamente detrás suyo, viendo justo a tiempo como el dragón alzaba uno de sus dedos para luego lanzar una pequeña bola de poder mágico que era el doble de grande que un balón de futbol.
Cualquiera hubiera pegado un salto hacia atrás para esquivarlo, pero como Issei apenas podía moverse, solamente pudo inclinar su cuerpo hacia atrás, haciendo que la bola le pasara a pocos centímetros.
Tannin nuevamente se movió de lugar a una terrible velocidad, atacándolo nuevamente. Issei se vio en la obligación de usar sus fuerzas restantes para pegar un salto, y luego extender sus alas. Intentó mantenerse en el aire, pero solo le tomó un segundo para caer rotundamente al suelo, generando un enorme cráter.
No es que había caído por un ataque de Tannin. Había sido derribado por su propio peso...
…
"¡Cuatrocientos setenta, cuatrocientos setenta y uno…!" Issei apretó fuertemente los dientes mientras hacía cada repetición. Está vez, se encontraba haciendo flexiones normales con una sola mano, indicando que ya había completado las ochocientas del primer desafío.
…
La batalla contra Tannin tuvo el mismo resultado de siempre. Pero el dragón se llevó una inmensa sorpresa cuando Issei no se quedó estrellado en el cráter, y logró elevarse por los aires justo a tiempo para esquivar su ataque.
Aun así, el dragón no se dejó llevar por el momento, y atacó rápidamente al castaño por el aire.
Issei incluso pudo mantenerse en el aire, a pesar de que todo su cuerpo estaba temblando. El castaño observó impotente como el ataque se acercaba a gran velocidad, esquivándolo por los pelos, solo pudiendo hacer un movimiento milimétrico.
Los ataques de Tannin comenzaron a volverse una ráfaga intensa que provenían de todas partes, haciendo que Issei se moviera como podía, como si fuera una persona en silla de ruedas jugando un juego de quemados contra 10 expertos.
En una de las tantas bolas, Issei no pudo evitar ensanchar sus ojos con sorpresa, siendo golpeado de lleno y mandándolo al suelo mientras escupía una gran cantidad de sangre.
Tannin bajó rápidamente para atenderlo, al igual que Tiamat y Penemue.
…
"¡AAAAGHHHHH!" Issei gritó fuertemente mientras sus dos manos temblaban intensamente. Estaba haciendo flexiones a dos manos nuevamente, pero en esta ocasión se encontraba Penemue sentada en su espalda, mientras llevaba la túnica ultra pesada.
Finalmente, los brazos de Issei temblaron aun con más intensidad mientras continuaba gritando, hasta que finalmente se rindieron, al mismo tiempo que vomitaba una gran cantidad de sangre.
…
"¡Quinientos cuarenta y ocho, quinientos cuarenta y nueve!" En esta ocasión, Issei se encontraba haciendo un par de abdominales mientras se encontraba atado a un círculo mágico de cabeza, sosteniendo la espada de Tiamat con sus dos manos.
Penemue se encontraba sentada detrás de él sentada cómodamente en una silla mientras leía un libro. La Cadre alzó su mirada por un segundo, viendo que cada vez que Issei bajaba, la parte superior de su espalda era rozada por la punta de su katana, indicando que si no soportaba su propio peso, iba a terminar atravesado por la misma.
…
"Mil cuatrocientos…" Los espadazos de Issei eran lentos, pero constantes. "Mil cuatrocientos uno." Una mirada completamente compenetrada permanecía en su rostro, mientras se podía ver como su torso estaba a la vista, ya que tenía la túnica abierta. "Mil cuatrocientos dos." Por cada movimiento de sus manos, una gran cantidad de gotas de sudor salían disparadas.
Gracias a su pecho descubierto, se pudo ver como numerosas vendas cubrían su torso, al igual que sus manos, y su frente. También podían visualizarse ciertas cicatrices, que probablemente fueron sanadas por la habilidad curativa de Tiamat, pero no fue lo suficiente para quitarle la marca.
Además de eso, también podía presenciarse que se físico había comenzado a crecer aún más en estos días. Incluso, sus delgados músculos se habían marcado a tal punto que ya no había un ápice de grasa, revelando un torso perfecto, al igual que sus brazos y piernas.
...
"Quinientos noventa y nueve, ¡seiscientos!" Exclamó el castaño. Nuevamente se encontraba haciendo las flexiones de cabeza, aunque en esta ocasión Penemue se encontraba parada sobre sus pies leyendo un libro, haciendo que el peso que deba soportar sea el doble.
…
"¡Setecientos setenta y uno, setecientos setenta y dos!" Issei iba a un paso asombrosamente rápido mientras apretaba fuertemente los dientes. Era algo bastante sorprendente, ya que estaba haciendo flexiones con una sola mano, y tenía a Penemue sentada en su espalda.
…
El castaño iba dando pequeños gritos cada vez que daba diferentes estocadas a un ritmo decente, a pesar de que le faltaba muy poco para acabar.
Finalmente, Issei bajó la espada y comenzó a respirar agitadamente mientras una gran cantidad de sudor caía por su rostro. Sus ojos brillaron intensamente, haciendo que diera un gran grito.
Tiamat no pudo evitar observarlo con ligera sorpresa, ya que la velocidad en cada espadazo había incrementado bastante, haciendo que incluso una persona normal no pudiera distinguir con claridad los movimientos.
…
"Setecientos ochenta y ocho, setecientos ochenta y nueve…" La mirada tranquila de Issei hacia un contraste perfecto al ritmo que llevaba, ya que iba a una buena velocidad. Mientras tanto, Penemue estaba mirándolo con ligera sorpresa, ya que estaba haciendo flexiones con una sola mano de cabeza, teniéndola a ella parada en sus pies, y parecía no afectarle demasiado.
…
"¡Setecientos… noventa y ocho!" Issei gritó fuertemente por las abdominales mortales que estaba haciendo. "¡Setecientos… noventa y nueve!" Volvió a gritar con mucho esfuerzo, y cuando intentó subir nuevamente, su cuerpo tembló intensivamente y se dejó caer sobre la katana.
Penemue se levantó prácticamente al instante cuando vio que la katana atravesó su clavícula sin problemas, incluso atravesando su cuerpo en el proceso.
Un dolor tal sería insoportable para cualquiera, pero Issei no era alguien cualquiera…
Penemue no pudo evitar pestañear en completo shock cuando vio como Issei incluso intento levantarse…
"Ocho… Ocho…" Issei apretó fuertemente sus dientes y utilizó todas sus fuerzas restantes. "¡OCHOCIENTOS!" Gritó a todo pulmón, justo a tiempo para que Penemue retirara la katana y lo atrapara entre sus brazos.
…
Issei observó con horror como una bola de magia se dirigía directamente hacia él. Ya había completado todas las series y sus respectivas repeticiones, pero una de ellas le había dejado un profundo daño recientemente en su clavícula que Tiamat no pudo curar del todo.
Solamente le faltaba esta prueba para acabar, y no iba a dejar que se le pasara la oportunidad tan fácil.
Apenas podía moverse, pero ya habían pasado casi los treinta minutos, y no iba a permitir que esa tonta herida le arrebatara la oportunidad.
Issei alzó sus dos manos hacia el ataque, deteniéndolo en seco.
Tannin no pudo evitar pestañear con gran sorpresa ante lo presenciado.
Los brazos de Issei temblaron mientras intentaba bloquear el ataque. El castaño no pudo evitar apretar fuertemente los dientes cuando sintió la punzada de su clavícula, haciendo que sus vendajes comenzaran a sangrar. Él dio un par de pasos hacia atrás, por lo que parecía el final.
Finalmente, el castaño pestañeo con gran decisión y ensanchó sus ojos a mas no poder.
"¡AAAAAHHHHHHHHHHHH!" Issei dio un gran grito al mismo tiempo que comenzó a avanzar en contra del ataque, haciendo que un enorme brillo se alzara por los aires, al mismo tiempo que una pequeña explosión se pudo vislumbrar en el bosque demoniaco.
El polvo lentamente se fue disipando, dejando a una figura tambaleante en el lugar.
Todas las heridas de Issei se hicieron visibles, pero eso no parecía importarle en estos momentos. Lo único que le importó, fue el sonido del reloj, indicando que el calvario finalmente había terminado.
Después de 25 largos días…
Finalmente lo había logrado…
Las piernas de Issei temblaron y se rindieron ante el sonido tranquilizador, haciendo que cayera de espaldas con un sonido sordo.
Issei sintió como la conciencia comenzaba a abandonar su cuerpo, pero vio justo a tiempo como una figura se posaba en frente suyo, mirándolo desde arriba.
"¿Eso es todo lo que puedes hacer, Issei?" Preguntó Tannin, revelando que finalmente lo había reconocido.
Issei no pudo evitar sorprenderse inmensamente, por lo que rápidamente cumplió con sus expectativas. El castaño se levantó forzosamente del suelo mientras se tomaba la clavícula y temblaba intensamente.
Pero lo más importante, es que se había puesto de pie, indicándole al dragón que aun había mucho más que debía observar…
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Bueno, con esto concluyo la parte del entrenamiento. Se vendrá un poco de fanservice en el próximo cap con las dos Waifus juntas, y alguna que otra cosa interesante. Después iremos con lo de Gasper, y finalmente con Vali. Por cierto, también me gustaría que me dijeran si es que les gustó este método raro de time skip. No habrá más entrenamientos por el estilo hasta donde tengo planeado, pero me sirve como referencia para futuras historias.
Creo que lo del entrenamiento es lo más largo de este arco, y con mucha diferencia. Por eso creo que el enfrentamiento contra Vali tendrá su aparición dentro d capítulos.
Por cierto, Ayaka y Gabriel NO van a estar en el harén. Aclaro esto porque las mencioné, pero no tienen nada que ver con el harén. La que sí tiene que ver es Rossweisse, y digamos que esa pequeña charla fue una referencia a lo que se vendrá dentro de poco. Creo que ya lo había dicho antes, pero tengo pensando hacer la aparición de Ross un poco más temprana que la obra original.
Creo que eso sería todo por hoy. Solo me queda desearles un buen fin de semana, y que lo pasen realmente bien.
Un abrazo!
Cantidad de palabras: 5942 palabras.
