Disclaimer: La inspiración es mía, pero ya se sabe que los personajes no.

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Disfruten

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Como chicos de preparatoria y después de largas jornadas de clases, Hans y Caine abandonaban la escuela cargando con pereza sus mochilas de lingotes de oro, que eran ni más ni menos sus cuadernos.

En tanto caminaban, la joven castaña se detuvo y le termino preguntando con curiosidad – ¿Sabes lo que podríamos hacer en está aburrida tarde, después de clases?–.

Mirando a su atrevida compañera, Hans le termino respondiendo con otra interrogante mientras caminaba a la par de la joven – ¿Qué?– ante la cuestión, el mismo pelirrojo se puso ligeramente nervioso y en tanto se encontraba mirando a la joven con un toque confuso.

Al no tener ni una pizca de idea para lo podrían hacer aquella tarde, Caine tomo la iniciativa de levantarse en hombros y finalmente conseguir un pesado suspiro.

Ignorantes ambos chicos al no saber que hacer, la voz aterciopelada de Caine en ese momento y después de pensar como pasar la tarde, sobresalto a Hans de manera temblorosa y un poco nerviosa.

– Tengo una idea…– ante lo expresado de manera repentina y simple, y con entusiasmo, Caine, dio un chasquido mientras Hans la terminaba mirando con un gesto ligeramente atónito.

– ¿Cuál es tu idea?– le logró preguntar un poco inquieto el pelirrojo a la joven mientras aún reanudaban su caminata de vuelta a casa.

– Voy a ir a comprar comida y unas cuantas cosas para mí tarea. Puedes ayudarme si gustas– le contesto y sugirió, la chica, en tanto caminaba con un gesto coqueto en su rostro.

Hans comprendiendo lo importante y lo aplicada que era su amiga; una vez que escucho todo, incluyendo, le informo con algo de hartazgo – Odio las tareas. Pensé que tú brillante idea era ir al cine o a pasear por el parque–.

Riéndose de manera quisquillosa la hermosa muchacha con un tatuaje de calavera (un tanto ilegal por su edad), Caine le consigue decir en forma de respuesta y con un tono alegré – Estoy sin dinero y no me alcanza–.

Negando la mencionada joven pero sin llegar a rezongar, Hans acaba levantando sus manos y hombros como si dijera "Ni modo", y mientras no puede evitar tan siquiera acompañar a la chica hasta la tienda más cercana.

Después de comprar la comida y los materiales, Caine le dice con un tono algo cansino – Todo esto será divertido… Y claro sobre tu cadáver… ja ja ja ja ja–.

Riéndose la brillante jovencita en ese preciso momento, Hans por otro lado e instantáneamente consigue enojarse levemente, aunque al final no le da tanta importancia.

Regresando ahora sí de vuelta a casa.

Ya estando en la casa de la chica, y una vez que terminan entrando y depositando las mochilas en el lugar más cercano donde puedan verlas, la misma muchacha le sugiere al mismísimo pelirrojo, lo siguiente – Si no deseas ayudarme, no hay ningún problema, puedes ver la tele o prepararte algo de comer. Bienvenido a casa…–.

Sin llegar a objetar o quejarse como de costumbre, Hans al final se termina acomodando en el sofá de la sala principal para ver la televisión.

Mientras está algo aburrido y cambiando de un canal a otro, la joven decidió realizar sus deberes como buena estudiante, no sin antes recordarle – Trata de bajarle volumen, ¿Quieres?–.

Buscando aún en los cientos de canales que visualiza, Hans de un momento a otro, empieza a alardear mientras recorre cada emisión; evidenciándose lo eufórico que pueda llegar a estar – Aburrido, aburrido, meh, ya la vi, aburrido, aburrido, buu, ja, aburrido…–.

Mientras la joven comienza con su tarea, decide tomar algo de beber y comer.

Habiendo pasado los minutos, Hans después de no encontrar nada divertido en la televisión, decide preguntarle a su joven compañera – Oye, todo está aburrido, ¿No hay algo entretenido que se pueda hacer?–.

Negando la jovencita mientras realiza su trabajo, en ese momento le responde sin despegar su vista del trabajo – Solo que me vengas a ayudar…–.

Rezongando como siempre, al final Hans termina haciendo un puchero ligero y una vez que enmarca esa acción en su semblante, decide tomar un descanso en el sofá, no sin antes decirle – Si, mi hermano, Lars, viene, le dices que se vaya a la mierda–.

Ignorando el hecho y no dignándose a responderle absolutamente nada, Caine solo le acaba afirmando pero sin despegar su vista de su trabajo.

En la noche…

Yéndose a la habitación de la joven y en compañía de está última, y habiéndose quedado esa noche dormido en la cama de la mencionada chica, Hans lo único que lo evidencia como un ser molesto son ni más ni menos que sus propios y molestos ronquidos.

Mientras está la mencionada joven centrada en sus tareas y aún ocupada con el rollo de trabajos, está misma, rápidamente se digna a verlo al molesto colorado, pero luego de contemplarlo rápidamente vuelve a lo que estaba haciendo.

Molestándose ligeramente por los ronquidos fuertes de Hans, la joven intenta taparse los oídos, pero no funciona.

En eso y tomando la iniciativa, decide tratar de moverlo, pero este ni se inmuta.

Asimismo intenta ponerle algo en la boca, pero este mientras retiene el objeto en su hocico, comienza a babearlo y hacer gárgaras con el.

Al no conseguir evitar que siga roncando se le ocurre la idea que rompería con su amistad.

La idea que define a la belleza durmiente…

Besarlo.

Tapándole la nariz con ambos dedos, Caine por un momento duda de lo que hará, pero rápidamente cierra sus ojos para el contundente acto.

Casi sintiendo su aliento a gaseosa que previamente había consumido, Caine en ese momento logra de manera exitosa sellar sus belfos con los de Hans.

Sintiendo su lengua del pelirrojo como una lengua experta en someter a la suya, Caine al final se termina dando cuenta de que Hans es todo un galán; todo un caballero, el cual y después de todo, ese beso al final lo consiguen despertar.

Intentando separarse la joven en ese instante al verlo recobrar el sentido e incapaz de seguir manteniendo sus belfos con los del colorado, la misma chica intenta en vano irse pero incapaz de tan siquiera hacerlo, el mencionado pelirrojo la vuelve a jalar para acariciarle el paladar una vez más con sus labios.

Sabiendo la aterrada chica que se salió de control lo que en esencia quería apaciguar de la boca del molesto chico, intenta separarse, pero el brillante colorado se lo impide.

– Eres tan suavecita…– le comenta de manera halagadora, mientras degusta sus labios de la chica, y con los ojos entrecerrados.

Observando el como Hans no pretende separarse y quiere comérsela completita a punta de besos, Caine, después de unos cuantos segundos se termina dando por vencida.

Dejándose llevar, decide llevar sus manos hasta el cuello de Hans y al instante brindarle ese calor y cariño que tanto él como ella, necesitan.

Una vez que necesitan separarse para recuperar el aliento, la joven se le termina sentado a horcajadas al irresistible colorado.

En tanto la mira fijamente y logra apreciar su hermoso uniforme completamente planchado e impecable de la muchacha castaña, Hans le confiesa sin ningún reparo – Creo que… Te amo– correspondiéndole lo dicho, en ese instante, la hermosa chica – Y yo también, creo que también te amo…–.

Quitándose lentamente su uniforme de manera muy atrevida y sensual para solo quedar en su único y pequeño sostén rosado; lentamente y con todo signo de lujuria, la misma joven le termina mostrando la perfección que la definen.

Tomándola de la cadera y apreciando sus sensuales y atrevidas curvas, Hans le dice a manera de murmullo – Si, me gustas…–.

En tanto consigue mostrarle sus hermosos pechos la hermosa chica, en ese instante lo sorprende al colorado guiñándole un ojo y diciéndole con seducción – Aquí vamos…–.

Antes de siquiera empezar con el acto, Hans le sugiere y le dice – Espera, ¿Puedes cerciorarte de que la puerta esté cerrada? No vaya a venir alguien y nos moleste–.

Afirmándole plenamente con la cabeza, Caine rápidamente se baja del pecho del muchacho y al instante se dirige hacia la puerta.

Una vez que la cierra y se asegura de que nadie vaya a entrar, vuelve con Hans y finaliza con – ¿En qué estábamos?–.

Dejando entre ver con esto último que esta situación salió a relucir en el momento menos esperado.

Terminando así este fic.

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Notas del autor:

Hola lector, nuevamente con ustedes.

Está vez les traigo un fic de Hans y Lady Caine corto, como suele ser.

Aunque esté fanfic era Helsa, me dije a mi mismo, "Ya hay muchos iguales" así que volví a escribir el fanfic.

Y bueno, es todo, espero traer más de todo un poco, sin más que agregar, cuídense mucho y que estén bien.

Nos leemos pronto.