¡Nuevamente nos vemos aquí con otro capítulo!
Y otra vez, se ha cumplido uno de los objetivos para hacer capítulo doble. Ahora, debo decir que los capítulos dobles están llegando más seguido de lo que pensaba, así que haré algunos reajustes en ciertos objetivos para que se tarde un poco más de tiempo en lograrlos.
Aquí los dejo:
Wattpad: 18.511/25.000 lecturas. 2106/3000 estrellas.
FanFiction: 162/200 favoritos. 169/200 seguidores. 184.060/210.000 palabras.
*Recuerden que cumpliendo uno de estos objetivos, significa un capitulo doble. Puede haber hasta capítulos triples o cuádruples si se acumulan los objetivos cumplidos.*
Dejando en claro esto, viene siendo hora de las reviews:
Camilo Navas: Me pone muy contento ver que te haya gustado tanto el momento entre Penemue e Issei. Como ya sabrás, no hubo una pelea de ese estilo entre ellas, fue algo más que va a la seguridad del protagonista, y no tanto al punto amoroso. Ahora, tengo pensado hacer una pequeña pelea entre las Waifus de Issei contra cierta Nekomata. Por lo tanto, los que estén esperando una pelea de gatas, les daré el pequeño capricho en ese momento. Con el poder que tiene actualmente, es obvio que Issei podrá ponérselo un poco más difícil a Vali. Aun así, también cambié un par de cosas en el albino para que la pelea sea aún más interesante y divertida. No cambié nada respecto a su personalidad, es solo respecto a su poder. Creo que Vali es demasiado superior a Issei en gran parte de la trama, y me molestó un poco en su momento que la obra original remarcara, o intentara remarcar el poder del castaño sobre el de su rival, cuando todavía era claramente más débil. Para terminar, con el tema de Gasper… Es obvio que Rías actuará de forma diferente, y es donde las cosas comenzaran a dar varias vueltas en la cabeza de Issei. No digo que lo vaya a tratar mal, porque no lo hará. Simplemente, se verá como alguien indispuesta a la idea de ayudarlo, aunque no lo demuestre abiertamente. Es algo complicado de explicar, solo queda que lo puedas presenciar cuando llegue su momento.
: Debo decir que no entendí tan bien, ya que soy español, no inglés. Creo que dijiste que te pareció hermoso el comentario que hubo entre los personajes en este capítulo, creo. Si es así, me alegra mucho que te haya gustado.
Arios: Me alegra mucho que te haya gustado esa escena entre Penemue y Tiamat. Creo que ya más de uno está esperando la aparición de Ross, y ya les puedo confirmar que va a llegar dentro de muy poco.
RETRO9: Las letras en negrita siempre son importantes. Vengo especificando que Ophis también estará en el harem desde el capítulo 4 aprox. Solamente serán cuatro mujeres, ni una más. Si te preguntas porque no cambio el emparejamiento en la descripción, es que no tengo espacio de palabras para hacerlo. Ahora, en Wattpad si pude agregarla.
User126: Incluso yo dudé un poco sobre eso en el momento. Aun así, puedo ver que la decisión no fue del todo errada, ya que parece ser que logró convencerte. Muchas gracias por tus palabras, y espero seguir mejorando mi narrativa para mantenerte aún más enganchado a el fic. Ahora, con la pregunta sobre Sirzechs… Es algo interesante, ya que no lo había planteado hasta el momento. Los Demonios únicamente se quedarán como Clase Baja, Media, Alta, y Suprema. Creo que los Súper Demonios en sí son algo que va a seguir existiendo, pero no por una evolución, sino por el simple hecho de ser muy superior a un Demonio de clase Alta. Este ámbito por lo general va atado al linaje, ya que no solo poseen un poder monstruoso, sino que también tienen unas habilidades hereditarias muy peligrosas (Poder de la Destrucción en el caso de la casta Gremory, Regeneración en caso de la casta Phoenix, para dar un ejemplo). Podríamos decir que los Demonios Supremos están equiparados a los Cadres, Arcángeles y las Valquirias en la escala del poder (A excepción de Penemue, que esta una escala por encima de ellos por ciertos motivos que se explicaran más adelante). También puede haber Demonios de Clase Alta que pueden tener el poder de un Supremo, o viceversa. Mucho deriva en un estatus social, aunque actualmente todos los Demonios Supremos son bastante fuertes en su mayoría.
Habiendo contestado las reviews, viene siendo hora de comenzar el capítulo.
Disfruta!
CAPÍTULO 26: UN TIEMPO CON ELLAS.
Issei comenzó a ver todo muy borroso. El dolor y el cansancio lo estaban matando en ese momento. Haber estado entrenando a muerte por tantos días fue una experiencia un tanto traumaste para él, incluso para alguien de su calibre que le gustaba mucho entrenar.
Solo esperaba no tener que pasar por un calvario parecido dentro de mucho tiempo…
Issei pudo sentir como su conciencia se desvanecía, pero pudo continuar de pie cuando Penemue se apoyó en su espalda, sosteniéndolo para que se mantuviera de pie.
Pudo escuchar que la Cadre mencionó ciertas palabras con mal humor hacia Tannin que fueron inaudibles para él. Lo único que supo, es que el dragón se rio fuertemente por algún motivo.
Conociendo a Tannin, de seguro lo estaba reprendiendo…
Finalmente, pudo ver como un pequeño frasco fue llevado a sus labios, bebiendo aquella sustancia que tenía un sabor extraño. Como si fuera una gota de lluvia un tanto salada.
Prácticamente al segundo, Issei recobró todos sus sentidos y ensanchó sus ojos a más no poder, tras sentir como su energía y sus heridas se sanaban por completo.
"¿Qué fue…?" Issei se dio media vuelta al instante, sonrojándose levemente al ver que Penemue se encontraba a centímetros de su rostro.
La Cadre simplemente esbozó una pequeña sonrisa, mientras alzaba el frasco que contenía la lágrima de Fénix anteriormente.
"Pensé que ya se te habían acabado…" Pensó el castaño en voz alta, pestañeando varias veces.
"Me guardé una para cuando llegara este momento." Comentó Penemue, acercándose aún más y consiguiendo que Issei se pusiera ligeramente nervioso. "Sabía que los daños aumentarían exponencialmente en el último tramo. Por eso quería asegurarme de que te curaras al instante luego de terminar el entrenamiento."
Issei volvió a pestañear varias veces. "¿Terminarlo?" El castaño ensanchó ligeramente sus ojos, comenzando a asimilar que todo había terminado. "Eso quiere decir que… ¿Lo logré?"
"Lo lograste." Contestó Penemue plácidamente, para luego encerrarlo en un tierno abrazo que sorprendió al castaño. "Felicitaciones."
Issei tan solo pudo sacudirse internamente al recordar el infierno que había pasado durante todo el mes. Había sido una completa pesadilla, y el hecho de que nunca se rindiera y siguiera adalente hasta finalmente completarlo, hizo que las emociones salieran a flote, que se intensificaron cuando fue abrazado por la hermosa Cadre.
Issei contestó lentamente el abrazo, mientras sentía como unas lágrimas amenazaban brotar de sus ojos.
"¡Muchas gracias!" El castaño agradeció, abrazándola fuertemente. Esto hizo que una sonrisa inevitable se generara en el rostro de Penemue tras sentir como Issei le trasmitía su felicidad.
"Para ser sincero, nunca pensé que llegarías a completar el entrenamiento." Comentó Tannin, haciendo que ambos le miraran. "¡Maldición! Incluso lo completaste un día antes de lo estimado…" El dragón se apoyó en un árbol, esbozando una gran sonrisa. "Estoy orgulloso de ti, mocoso. Creo que aún no tienes idea de lo difícil que era completar este entrenamiento teniendo un nivel tan por debajo." Tannin no pudo evitar entrecerrar sus ojos con una mirada misteriosa. "Tienes un portador bastante interesante, Ddraig…"
"*Sé que el recorrido sería muy interesante desde el momento que hicimos aquella promesa.*" Comentó el dragón desde el guantelete, haciendo que Penemue e Issei se separaran. "*Aun así, siempre logras romper mis expectativas. No solo a través de tu fuerza y mentalidad, sino también por tu corazón.*" La voz de Ddraig sonó muy orgullosa. "Nunca me eh sentido tan a gusto con un portador, y eso se debe a tu personalidad.*"
"Ddraig…" Issei no pudo evitar sentirse maravillado por las palabras de su compañero, y también uno de sus mejores amigos.
"Tiene toda la razón." Tannin asintió, para luego entregarle una sonrisa. "Incluso haz logrado lo imposible. Lograste acercarte a la Reina de Hielo y derretirla con tus palabras. También pudiste ganar una fuerte amistad incondicional con una Cadre que no permitía que nadie se le acercara sentimentalmente desde su tragedia." Finalmente, el dragón cerró sus ojos con una pequeña burla. "Eres una persona muy buena, Issei."
Al escuchar esto, Penemue no pudo evitar ponerse ligeramente seria. "Él tiene razón, pero no dejes que…"
"No dejaré que esa bondad me ciegue." Comentó el castaño, haciendo que la Cadre se aliviara visiblemente. "Tiamat ya me había hablado de esto antes. Después de mi pelea contra Kokabiel, sé bien como diferenciar a las personas que merecen una segunda oportunidad, y a las que no..." Comentó, sin poder evitar apretar ligeramente el puño tras recordar todo lo sucedido.
"Me alivia bastante que sepas eso…" Comentó la Cadre, para luego mirarlo muy seriamente. "Pero también recuerda que esas personas no siempre intentarán ser la función principal." La Cadre entrecerró ligeramente sus ojos, haciendo que Issei la mirara intensamente. "Las más problemáticas, siempre son las que se mueven entre las sombras."
Mientras tanto, en la Academia Kuoh…
Una figura bastante reconocida abrió las rejas de la Academia entre la oscuridad, entrando al complemento mientras daba un pequeño suspiro.
"Me hacen ir a estas horas de la noche…" Pensó Tiamat, teniendo un pequeño flashback.
"Lamento molestarte, pero necesito que lleves una caja al Club del Ocultismo." La voz de Azazel resonó a través de un pequeño círculo mágico. "Estoy muy ocupado para ir, y no tengo ganas de molestar a Sirzechs con estas cosas. Son materiales de los chicos que se usaran la semana que viene."
Tiamat observó la enorme cantidad de muebles que se encontraban afuera del enorme edificio reconstruido, indicando que solo faltaban unos preparativos finales para habilitar nuevamente las clases.
La dragona fue directamente hacia el Club del Ocultismo, dando un pequeño bostezo mientras entraba en las instalaciones. Ella no pudo evitar mirar el sitio con cierta curiosidad, ya que nunca antes había visto el lugar donde generalmente se reunía Issei y los demás. Divagó un poco por las instalaciones, hasta que finalmente se topó con algo extraño.
"¿Esa puerta esta sellada?" se preguntó la dragona, sin poder evitar entrecerrar los ojos con gran sospecha.
Tiamat dejó la caja a un lado, y se acercó lentamente, apoyando su mano en las diversas cadenas y cintas, sin contar los círculos mágicos que contenían la habitación, tanto por dentro, como por fuera.
Tiamat no pudo evitar pestañear con ligero asombro tras sentir una fibra de energía desde el otro lado. Aunque era algo muy inusual.
"Que extraño... El poder que se siente aquí dentro es bastante reconocido. Pero, a la vez, es muy diferente…" No pudo evitar pensar, para luego distraerse al escuchar como un libro que sobresalía de la caja cayó al suelo.
Tiamat no pudo evitar ensanchar sus ojos en shock cuando vio de qué se trataba, y rápidamente se dirigió a tomarlo. Ella fijó atentamente su mirada en la primera hoja, denotando que no era un simple libro, era un álbum. Un álbum de fotos.
Un álbum de fotos de Issei…
Tiamat no pudo evitar esbozar una dulce sonrisa mientras pasaba cada foto, viendo como Issei crecía lentamente. Cada foto, era tomada en un año diferente.
Su sonrisa creciente desapareció cuando se dio cuenta que las fotos eran muy escasas, y desde la foto que tuvo con la niña que parecía un niño, había dejado de sonreír.
Tiamat pasó a la siguiente página, viendo que las hojas estaban en blanco.
Había solo 11 fotos, cada una representaba un cumpleaños. Por lo que era sin duda algo extraño que no tuviera por lo menos unas 5 fotos más.
Por obvias razones, esto hizo enojar a Tiamat, ya que era muy obvio que parecía haber pasado una vida bastante solitaria, en donde ni siquiera sus padres lo habían acompañado.
Antes de que cerrara el álbum, ella presenció como el grosor en la siguiente página era diferente. No dudó ni un segundo en girar la página, solo para llevarse una sorpresa.
Una sorpresa bastante agradable…
"¡Mis catorce años!"
"¡Muchas gracias, amigos!"
Debajo de la foto, había escrito esas palabras, en donde se podía ver como Issei estaba compartiendo una parrillada en el parque bastante conocido por ella. Dos personas cercanas a su edad lo acompañaban, abrazándolo fuertemente por el cuello mientras sostenían una enorme sonrisa dentuda en su rostro.
Ella en un principio no pudo distinguirlos, pero cuando fue pasando foto por foto, año por año, pudo comenzar a reconocerlos rápidamente. Finalmente, llegó a la conclusión en la última foto, en donde se podía ver como el castaño festejaba sus 17 años, nuevamente con otra parrillada, como era de costumbre. Y por supuesto, esos dos hombres estaban allí nuevamente.
"¡Muchas gracias, Matsuda y Motohama!"
"Son esos dos…" Tiamat no pudo evitar pensar con ligero asombro. Ahora podía entender por qué Issei siempre hablaba tan bien de ellos dos cuando tenía la oportunidad.
Después de todo, ellos habían sido los únicos que habían estado en los momentos más importantes de su vida, en cierto punto.
Tiamat giró la página, apoyando su mano en el sitio vacío con seriedad, para luego esbozar una pequeña sonrisa bastante amorosa.
"Solo espera…"
Al día siguiente…
Penemue se encontraba haciendo el papeleo como era de costumbre. La mesa de madera ya se encontraba un tanto deteriorada por estar un mes y medio en el bosque, pero eso no era de mucha relevancia, ya que el tiempo allí estaba a punto de finalizar.
"¡Buenos días!" Exclamó el castaño con un gran bostezo, recibiendo una mirada extrañada de la Cadre.
"Buenos días… ¿por qué todavía llevas la túnica puesta?" Preguntó, haciendo que Issei se mirara a sí mismo. "Ya no es necesario." Le comentó con una dulce voz, e Issei no pudo evitar sonreírle.
"Tienes razón." Issei se quitó la túnica negra, dejándola en el suelo, haciendo que todo diera un pequeño temblor.
El castaño se miró a si mismo con gran asombro, moviendo sus brazos y piernas. "Asombroso… Siento como si estuviera flotando."
"Es algo natural." Explicó Penemue, firmando un último papel para luego levantarse de su asiento. "El peso de tu cuerpo ha bajado exponencialmente. Ahora tu cuerpo es mucho más fuerte que hace un mes. Además de eso, el control de la armadura no solo te ayudó a eso, sino que también, al estar rozando todo el tiempo tus límites de magia, ha incrementado para poder adaptarse en estos días."
"¡¿Mis reservas mágicas han aumentado?!" Se preguntó el castaño con gran felicidad. "¿Cuánto lo han hecho?"
"Considerando que tus reservas mágicas son casi escasas, y que estuviste más de dos semanas sobre-exigiéndolas…" Penemue se llevó la mano al mentón, pensando detenidamente. "… Creo que ahora son el doble de grandes." Finalmente encontró la respuesta, haciendo que los ojos de Issei se ensancharan de sobremanera.
"¡¿EL DOBLE?!" Gritó, completamente incrédulo.
"No es tanto como parece." Comentó rápidamente, haciendo que Issei se desinflara visiblemente. "Recuerda que tus reservas mágicas son ridículamente bajas. Ahora, podríamos decir que son bastante bajas." Penemue alzó un dedo. "Solamente ha subido un nivel."
"Ya veo…" Comentó el castaño, mientras sentía como un aura depresiva comenzaba a rodearlo.
"No es para que te desilusiones." Comentó Penemue rápidamente, esbozando una pequeña sonrisa. "Con todo lo que ha progresado ahora, estoy segura que podrás mantener la armadura una gran cantidad de tiempo. Recuerda que la Boosted Gear se encarga de potenciar tus poderes. Por lo tanto, tu magia aumentará el doble de lo que hacía antes con cada Boost." Penemue se acercó a él, posicionando una mano sobre su hombro. "Además, eso es solo un objetivo de lo que cumplimos en nuestro entrenamiento. Con tu cuerpo en las condiciones que está actualmente…" Penemue entrecerraría sus ojos con un aire de astucia a su alrededor. "¿Cuántos Boost crees que podrías hacer con tu Balance Breaker activo?"
Esto hizo que los ojos de Issei brillaran con gran intensidad.
"Ahora que los dos tenemos tiempo libre, me gustaría enseñarte aquella habilidad que te mencioné anteriormente." Aclaró Penemue, recibiendo toda la atención por parte de Issei. "Primero, debemos ir a un lugar desolado."
Ambos recorrieron el bosque por unos minutos, llegando a un gran descampado, en donde el pasto brillaba con gran intensidad, y se podía ver la enorme montaña en donde Tiamat usualmente veía el entrenamiento de Issei.
"Cuantos recuerdos…" Pensó el castaño, recordando que en este lugar es donde había sido probado por Penemue.
"¿Conoces la habilidad Transfer, verdad?" Penemue se posó a su lado, observando el paisaje mientras su largo cabello ondeaba libremente gracias a la briza.
"Ddraig me la había explicado, aunque nunca la eh usado anteriormente…" Comentó el castaño, frotándose el cabello.
"Muy bien." Penemue asintió, para luego mirarlo seriamente. "Esa habilidad es conocida por potenciar a los aliados. Pero ciertamente, el potencial de esa habilidad está muy lejos de terminar allí." Al escuchar eso, Issei la miró con gran interés. "También puedes potenciar objetos, o incluso otros elementos."
"¿Elementos?" Issei no pudo evitar preguntar, sin poder seguir el ritmo.
"Crea un Dragón Shot." Issei le hizo caso al instante, materializando su guantelete e implementando varios Boost.
Issei creo un Dragón Shot de un tamaño promedio a su nivel, y luego procedió a mirarla.
"Ahora, transfiere todos los aumentos al ataque." Al escuchar esto, el castaño no pudo evitar pestañear con gran sorpresa.
"¡Transfer!"
Esa sorpresa tan solo aumentó aún más cuando la insignificante bola creció a un tamaño impresionante, siendo tan grande como el castaño. Issei no podía evitar sentirse hostigado ante la gran presión que ejercía el ataque. Sentía que pronto le sería imposible de controlarlo.
"Ahora, expúlsalo." Ordenó Penemue, sujetando de la espalda a Issei para que no saliera volando cuando liberara el ataque.
El ataque se disparó como un rayo carmesí enorme, que viajó a una velocidad mucho mayor a la que estaba acostumbrado. El ataque arrasó con todo a su paso, impactando contra la montaña y desintegrándola por completo, sin dejar rastro alguno de ella.
El castaño tan solo podía mirar en completo shock como un enorme camino de destrucción se alzaba por el lugar, mientras el ataque parecía seguir y seguir, sin tener fin. Finalmente, el castaño tuvo que taparse los ojos cuando un enorme brillo carmesí se deslumbro a la lejanía, creando una gran onda explosiva, que llegó hasta donde estaban ellos, creando una gran ventisca que si no hubiera sido por Penemue, hubiera salido volando prácticamente al instante.
Tan pronto cuando la onda desapareció, el castaño observó toda la destrucción con gran asombro, que solamente se trasformó en un enorme cansancio de un segundo para el otro.
"¿Qué me pasa?" Preguntó, haciendo que Penemue lo abrazara con más firmeza.
"Una vez que los aumentos se desprenden de tu cuerpo, digamos que tus estadísticas vuelven a la normalidad." Explicó Penemue. "Este tipo de ataque es muy poderoso, pero también representa un gran desgaste. En una batalla este ataque debería ser tu última carta, porque una vez que lo utilizas, no habrá una segunda. Por lo menos, no habrá una segunda, hasta que logres superarte nuevamente."
"¿Cómo sabré cuando llegue ese momento?" Preguntó el castaño, recibiendo una pequeña sonrisa por parte de Penemue debido a su curiosidad.
"Todavía es demasiado temprano. Haz mejorado mucho, pero aun no eres capaz de utilizar todo el potencial del Balance Breaker." Penemue apoyó su mentón por encima de la cabeza del castaño, cerrando sus ojos con tranquilidad. "Quizás cuando puedas romper esos límites, recién puedas controlar semejante poder."
"¿Romper los límites?" Se preguntó el castaño, para luego mirarla fijamente. "¿A qué te refieres con eso?"
"No todo termina en el Balance Breaker. Pero desafortunadamente, no voy a poder ayudarte con eso. Cada portador evoluciona de manera diferente, según las características del mismo. Es algo que deberás encontrar por tu propia cuenta." Comentó la Cadre, separándose del castaño mientras se llevaba un dedo a su cabeza. "Tendrás que usar tu mente."
Al escuchar esto, Issei no pudo evitar recordar las tres enseñanzas de Penemue:
Mente, corazón y cuerpo.
Pero, en todo esto, había algo extraño…
"¿En qué momento entrenamos mi mente?" Preguntó el castaño.
En un principio, Penemue se impresionó un poco por su pregunta, pero rápidamente le contestó con una sonrisa.
"¿Quieres jugar otra partida de ajedrez?" Preguntó astutamente, haciendo que la mente de Issei se iluminara ante la respuesta.
Su charla se vio interrumpida, cuando una luz celeste apareció en el lugar, seguido de un tacle a Issei a través de un fuerte abrazo. El cabello largo celeste fue la pista más obvia de quien se trataba.
"¡Felicitaciones!" Tiamat lo felicitó, abrazándolo con más fuerza mientras frotaba su mejilla contra la de Issei con gran cariño.
"Muchas gracias." Una linda sonrisa apareció en el rostro del castaño, correspondiendo al abrazo de la dragona.
Issei no pudo evitar reírse por la actitud tan cálida de la dragona, aunque ese momento fue interrumpido cuando le llegó una llamada.
El castaño se levantó del suelo, ligeramente sorprendido de haber recibido una llamada.
Cuando vio el contacto, una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
"Hola, Motohama." Contestó rápidamente, haciendo que ambas mujeres lo miraran fijamente. "¿Estas con Matsuda?"
"¡FELIZ CUMPLEAÑOS!"
Un enorme torreón de viento salió disparado del celular, haciendo que Issei alejara un poco su rostro mientras ponía los ojos en blanco.
Al escuchar esto, ambas mujeres no pudieron evitar sorprenderse visiblemente.
"¡Oe, sabemos que estas lejos!" La voz de Motohama fue la primera en escucharse, pero se escuchó como fue empujado por Matsuda. "¡Pero planeamos hacer una parrillada cuando vuelvas para festejarlo!" Ambos se pusieron en sintonía al celular. "¿Qué te parece?" Preguntaron al mismo tiempo.
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del castaño. "Me parece genial. Nos vemos mañana." Issei cortó la llamada, para luego estirar su cuerpo como si fuera un gato. "Iré a pegarme un baño." Declaró con un pequeño bostezo, dirigiéndose hacia el arroyo.
Sin que se diera cuenta, Penemue y Tiamat compartieron miradas por un corto segundo, para luego asentir.
Obviamente, estaban planeando algo…
Más tarde, eso mismo día…
Issei dio un gran suspiro placentero, mientras se sentaba en el medio del arroyo.
"¡Nada mejor que quedarse un rato en el agua después de un baño!" Exclamó el castaño con una enorme sonrisa entre dientes. Él estaba utilizando únicamente su ropa interior, relajándose completamente en el agua.
Esa sonrisa en su rostro desapareció casi de inmediato, tras recordar la felicitación de sus amigos.
"18 años, ¿eh?" Pensó, mirando al cielo violeta del Infierno.
Sus pensamientos profundos fueron rotos cuando miró su reflejo en el agua, sorprendiéndose al ver como sus músculos habían cambiado. Ahora, todos eran casi igual de delgados pero estaban perfectamente marcados, viendo que no quedaba ni una pizca de grasa en su organismo.
"No me había fijado antes, pero…" El castaño apretó ligeramente su brazo, haciendo que sus músculos se marcaran aún más. "Han cambiado mucho en este mes." Issei no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa, viendo que el trabajo había dado más frutos de lo que pensaba. "No creo que puedan crecer más debido a mi contextura física. Pero aun así, es increíble…" Concluyó, sonriendo levemente por lo que estaba viendo.
La auto-exhibición terminó cuando escuchó un chapoteo detrás de él, seguido de cuatro brazos que se deslizaron lentamente por su pecho, encerrándolo en un fuerte abrazo.
Pronto, un pequeño sonrojo apareció en su rostro cuando sintió como unas superficies muy blandas y esponjosas se apoyaban a lo largo de toda su espalda. El sonrojo tan solo aumentó cuando sintió como un par de labios tomaban sus dos mejillas, entregándole un lindo beso lleno de cariño.
"Feliz cumpleaños." Tiamat y Penemue apoyaron sus rostros en los hombros del castaño, mientras un círculo mágico de color celeste y violeta aparecía en frente suyo, revelando una enfundadura para su katana con un diseño genial.
Al ver esto, el sonrojo de Issei rápidamente se disipó, y tomó la enfundadura con estrellitas en los ojos.
"¡Wow, esto es genial!" Exclamó el castaño, dándose rápidamente la media vuelta y abrazándolas con gran fuerza, donde ellas no tardaron ni un segundo en responderlo con el mismo cariño. "¡Muchas gracias!"
"No hay nada que agradecer." Ambas hablaron al mismo tiempo nuevamente, sin poder evitar sonrojarse levemente, al sentir la piel de Issei con tanta firmeza. Aun así, eso no impidió que dejaran de sonreír.
"¡iré a enfundarla rápidamente!" Exclamó el castaño con gran felicidad, saliendo disparado hacia donde había dejado su ropa. "¡En serio, son las mejores!"
Ambas mujeres se quedaron viendo a Issei por un par de segundos, mientras sus sonrojos aumentaban lentamente. Sus sonrisas desaparecieron, adornando un rostro bastante serio, mientras sus miradas parecían divagar en el cuerpo del castaño. Su cuerpo completamente tonificado…
Los segundos siguieron pasando, hasta que Tiamat decidió hablar:
"Cada vez tengo más ganas de que me parta al medio…" El comentario bastante vulgar salió de sus labios, haciendo que Penemue asintiera.
"Yo también…" Contestó la Cadre sin poder negarlo, haciendo que el rubor se intensificará un poco más en su rostro.
Issei colocó la katana en la funda con una gran sonrisa, mientras admiraba el diseño de esta. Las mujeres se acercaron, sentándose a los lados del castaño.
"Hay algo que me parece extraño…" Comentó Penemue, observando el pasar de las nubes. "Si estas en segundo de preparatoria y tienes 18 años, ¿eso quiere decir que reprobaste un año?"
Issei no pudo evitar hacer una pequeña mueca ante los recuerdos.
"No tienes que contarlo si no quieres." Comentó rápidamente, viendo que Issei parecía bastante fastidiado.
"No. De hecho, me gustaría hablar de ello. Especialmente, con ustedes dos…" Issei se frotó el cabello con una sonrisa un tanto decaída, recordando su pasado. "Cuando era pequeño, mis padres solamente se sacaron fotos conmigo durante mis cumpleaños. Ellos estuvieron conmigo en los primeros cuatro. Aun así, ellos nunca pasaban tiempo conmigo para otra cosa, especialmente a medida que iba creciendo. Finalmente, llegó mi quinto cumpleaños, y fue el primero que lo pase solo. Después de esas fechas, comencé a prepararme la comida por mí mismo, ya que mis padres les importaba cada vez menos lo que yo hiciera. Aunque no es que les importara en un principio…"
Issei alzó su mirada, dando un pequeño suspiro tras recordar lo que sucedió en su sexto cumpleaños. "Cuando cumplí 6 años, descubrí en una discusión de mis padres que querían darme en adopción. Ellos siempre habían deseado una niña, y por eso es que me repudian de esta manera. Creo que mientras los años fueron pasando y no tuvieron la posibilidad de tener siquiera otro hijo, hizo que el repudio aumentara más y más. El sexto cumpleaños por suerte no lo pase tan mal, ya que de todas maneras era un niño bastante solitario, y no entendía muy bien lo que realmente querían decir con adopción. Mi séptimo cumpleaños, fue otro que pase solo, y de alguna manera, sentía que la soledad comenzaba a afectarme. Por suerte, cuando ingresé a tercero de primeria, conocí a un niño transferido y nos convertimos en muy buenos amigos." Issei se burló levemente de sí mismo. "Después de todos estos años, recién vengo a descubrir que ese niño en realidad era una niña…"
Issei sonrió levemente al sentir el tacto reconfortante de ambas mujeres, indicando que lo apoyaban en todo momento. "Ella se transfirió antes de que cumpliera los nueve. Y a partir de ese momento, es donde empieza la época más oscura de mi vida…" Una mirada un tanto herida adornó su rostro. "Tras haber salido de la soledad, ya no quieres volver a meterte en ello nunca más. Desafortunadamente, era demasiado tímido y nunca pude hacer más amigos. Los años fueron pasando, y estando completamente solo, comencé a ver completamente ridículo festejar mis cumpleaños, siendo que solamente me recordaban lo solo que estaba. Cuando cumplí doce años, comencé a tener leve interés en las mujeres. Un interés infantil, mera curiosidad. Sin la vigilancia de mis padres, ya te puedes imaginar la de cosas que descubrí en internet. Por esa razón, siempre intenté agradarles a las niñas, y nunca conseguía nada. No obstante, nunca me rendía. Digamos que había conseguido un tipo de diversión un tanto diferente…" Explicó, para luego negar con la cabeza tras recordar lo que sucedió el próximo año. "Mis padres me inscribieron en una escuela secundaria en donde no había mujeres. Obviamente, mi interés por ir a la escuela era cero por obvias razones. Sin tener ningún tipo de inspiración, y sin tener la vigilancia que unos padres siempre deberían tener sobre ti, simplemente falté durante todo el año, yendo a los parques y leyendo revistas no muy correctas. Pero, obviamente se enteraron, ya que antes de terminar el año, ellos me vieron en uno de los parques. Aun así, ya era demasiado tarde para recuperar todo el tiempo perdido."
Una gran sonrisa adornó el rostro del castaño. "Pero, ese error que cometí, me permitió estar en el mismo año que Matsuda y Motohama, y fue allí donde nos conocimos. Los tres teníamos el mismo interés por las mujeres, aunque claramente yo estaba un poco más informado por la negligencia de mis padres. Después de muy poco tiempo, dejamos de hablar únicamente del sexo, y comenzamos a hacer quedadas entre nosotros para jugar videojuegos, u otras cosas. Obviamente, el tema de las mujeres siempre quedaba como lo principal, pero nunca nos dejamos absolver del todo por ello." Issei agitó su mano con desdén. "Así fue pasando el tiempo… La gran frustración de no poder tener ni una novia fue abrumadora, pero nosotros siempre estábamos juntos. Siempre nos apoyábamos. Simplemente, nos volvimos inseparables."
Issei se volvió a reír, tras recordar una pequeña anécdota. "De hecho, los padres de ellos dos fueron los que presionaron a los míos para que nos transfirieran a los tres a la Academia Kuoh…" Tras llegar a esa parte de la historia, ambas mujeres pudieron sentir como un aura oscura rodeaba el cuerpo del castaño, al mismo tiempo que su sonrisa desaparecía lentamente. "Los tres entramos con la idea de obtener una novia. Incluso habíamos hecho una apuesta de quién de nosotros conseguiría una novia primero…" Issei apretó fuertemente sus puños. "Y llegó ella…"
Sintió como la mano de Penemue le apretó levemente el hombro. "Esa parte de la historia ya la conocemos. No es necesario que vuelvas a repetirla." Comentó la mujer rápidamente con un tono preocupado, haciendo que Issei la mirara con gran aprecio.
"Gracias…" Contestó el castaño, posicionando su mano por encima de la suya.
Penemue tan solo le sonrió, asintiendo con su cabeza.
"Pero… Siempre que lo recuerdo, lo pienso y llego a una conclusión: Está bien que haya sido así…" Al escuchar las palabras del castaño, ambas mujeres miraron a Issei con gran sorpresa. "Después de todo… Si Yuuma, si Raynare hubiera sido algo real… Nunca hubiera conocido a Ddraig… Nunca hubiera conocido Tannin…" Issei las abrazó fuertemente por la cadera a ambas, atrayéndolas a él y haciendo que se ruborizaran por el tacto tan delicado. "¡Nunca hubiera conocido a ustedes dos!" Exclamó el castaño con una sonrisa entre dientes.
"¡Ustedes me enseñaron que si hay mujeres increíbles! ¡Que si hay mujeres tan simpáticas! ¡Que si hay mujeres tan empáticas y cariñosas!" Issei bajó ligeramente su mirada, mirándolas a ambas con gran cariño. "Ustedes me enseñaron que si existen mujeres irremplazables…"
Issei tan solo pudo observar con confusión como los ojos de Tiamat y Penemue brillaban intensamente, sumado a sus rostros ruborizados. De hecho, parecían que estaban a punto de llorar…
"¿Dije algo malo?" Preguntó el castaño, sintiéndose un poco mal al ver el rostro de ambas.
La respuesta le llegó prácticamente al instante, cuando ambas mujeres se le abalanzaron encima, tirándolo al suelo por el gran abrazo. El castaño no pudo evitar gritar ante la sorpresa.
"¿Decir algo malo? ¿Lo dices en serio?" Preguntó Penemue, reforzando aún más su abrazo.
"Para nosotras, también eres irremplazable, Issei." Contestó Tiamat, dándole un beso en la frente. "Nos sentimos muy contentas de que tú sientas lo mismo."
Issei tan solo pudo sonreír entre dientes, reforzando aún más su abrazo en ellas. "¡Son las mejores!"
"Por cierto, háblame más sobre esa niño que resultó ser una niña…" Comentó Penemue, haciendo que Issei se riera levemente al recordar a Irina.
"No te imaginas como reaccioné cuando me enteré que realmente era una mujer…" Issei comenzó a contar la historia, haciendo que Penemue se riera levemente antes las expresiones que hacia el castaño para explicarse.
Simplemente eran dos mujeres y un hombre divirtiéndose en el borde de un arroyo. No era algo muy fuera de lo común.
El problema viene cuando las que se están divirtiendo, son las supuestas mujeres más frías y peligrosas del mundo…
Issei no se daba cuenta de que era muy especial, y lo que generaba en aquellas dos mujeres cada vez que se encontraban cerca de él.
Probablemente, esa inocencia suya era uno de los muchos puntos que les encantaban a la dragona y a la Cadre…
Varias horas más tarde…
Las horas pasaron rápidamente, en donde Issei narró algunas historias un tanto graciosas que pasó junto a Matsuda y Motohama. Él no fue el único en contar ciertas anécdotas, ya que Ddraig se le unió, al igual que sus otras dos acompañantes, en donde narraron ciertas historias del pasado. Todas fueras muy agradables, incluso graciosas. No era momento para contar historias tristes, especialmente con el ambiente que se había generado.
Simplemente, todos rieron juntos y compartieron las mejores experiencias de su pasado juntos…
Era agradable ver que todos actuaban con gran soltura, denotando que los muros del pasado entre Ddraig y Tiamat quizás ya estaban comenzando a mermar lentamente, además de demostrar la gran confianza que se había generado entre la dragona y Penemue. Aun así, la dragona siempre encontraba una manera de molestar a Ddraig, algo que le pareció bastante gracioso a Issei y Penemue, más no a Ddraig, por obvias razones. De todas formas, el dragón siempre se lo tomó bastante bien.
Después de tanta charla, todos se quedaron dormidos sin siquiera percatarse.
El primero en despertar fue Issei, que se percató al instante de que ya estaba atardeciendo.
"¿Cuánto tiempo me quedé dormido?" Pensó el castaño, tomándose la cabeza.
Sus pensamientos fueron disipados cuando vio que sus compañeras aún seguían durmiendo a su lado. Ambas respiraban con gran tranquilidad, denotando el gran alivio que sentían en estos momentos.
Era algo curioso, si consideramos que ambas estuvieron soñando con horribles pesadillas todos los días… Todos los días, antes de que Issei invadiera sus corazones sin siquiera percatarse de ello…
El castaño se giró, mirando atentamente todo el cuerpo de Tiamat. No era por su obscenidad, simplemente se sentía… extraño, esa era la palabra. Era muy extraño la sensación que le transmitía su cuerpo.
Siempre había deseado estar rodeado de mujeres hermosas con un cuerpo de infarto. Y, en lo posible, que estén semidesnudas o en toples. Y aquí estaban, las dos mujeres más hermosas que había conocido, únicamente en ropa interior. Bueno, Penemue utilizaba una toalla para tapar sus pechos, pero prácticamente era como si estuviera en ropa interior.
"|¿En qué piensas tanto, compañero?|" La voz de Ddraig resonó por su mente, haciendo que el castaño suspirara internamente.
"En la promesa…" Explicó Issei en sus pensamientos, su tono parecía genuinamente confundido. "No cabe duda que pude completarla, y que ya puedo controlarme…"
"|¿Pero…?|" Ddraig insistió.
"Pero ahora siento un tipo de atracción diferente..." Pensó el castaño, frotándose su cabello mientras posaba su mirada en el rostro de Tiamat. "Y solo me sucede con los rostros de ellas dos. Es extraño…" Issei inclinó su mano de forma vacilante, en dirección al rostro de la dragona dormida. "Sé muy bien que no se trata de algo sucio… Simplemente, quiero acariciar su rostro." Issei detuvo su mano justo antes de tocar el rostro de Tiamat, sintiendo como un malestar comenzaba a apoderarse de su abdomen. "Por alguna razón, siento que es incluso peor que desear tocar su cuerpo… Es muy frustrante."
Ddraig no pudo evitar sonreír internamente, viendo como Issei estaba comenzando, no a descubrir, sino, a aceptar aquellos sentimientos que lo hundieron en la miseria hace unos meses atrás.
Issei sabía muy bien lo que sentía por ellas, otra cosa es que le cueste tanto aceptarlo por culpa de su pasado…
"¿Morirías por mí?"
Las palabras de Raynare volvieron a resonar en su cabeza, haciendo que frunciera el ceño.
"¿Por qué siempre tengo que recordar eso?" Pensó el castaño con gran impotencia, mientras se sostenía el estómago fuertemente con una mano, sintiendo como ese malestar había aumentado bastante con tan solo recordar un segundo a la mujer que le había hecho tanto daño.
Por el impulso de esa misma impotencia, o quizás por pura inconciencia, Issei terminó posicionando su mano en la mejilla de Tiamat, acariciándola con un cariño indescriptible.
La dragona abrió sus ojos somnolientos, sorprendiéndose levemente por lo que estaba haciendo el castaño.
Al ver que Tiamat lo había descubierto, se sintió como un niño que había sido atrapado haciendo una fechoría.
"Lo siento…" Fueron las simples palabras de Issei. El bajó su mirada, sin tener la fuerza suficiente para mirarla al rostro mientras quitaba su mano.
Sorprendentemente para él, Tiamat posicionó su mano por encima de la de él, impidiéndole que dejara su mejilla, para luego acercarse y abrazarlo fuertemente.
Antes de que Issei pudiera preguntar, la dragona le entregó una gran y bella sonrisa, indicando que había disfrutado mucho ese toque de cariño, a lo contrario de lo que había pensado.
Las sorpresas no terminaron allí, ya que Penemue se unió a ellos, abrazándolo fuertemente por la espalda mientras acurrucaba su rostro en la nuca del castaño con mucha ternura. Además de eso, ella tomó la mano de Issei que estaba tomándose fuertemente el abdomen, entrelazándola con la suya en un gesto bastante dulce.
Issei no pudo evitar sentirse un poco abrumado ante la situación tan repentina, pero rápidamente reaccionó y no pudo evitar burlarse de sí mismo.
"¿Por qué le daba tantas vueltas a algo tan simple? ¡Solo es un simple toque!" Pensó el castaño, chocando su frente con la de Tiamat, haciendo que la sonrisa de la dragona creciera aún más mientras cerraba sus ojos con gran felicidad.
Los tres estuvieron muy acurrucados por unos pocos segundos, hasta que una llamada rompió el armonioso atardecer.
"¿Issei, me escuchas?" La voz de Azazel se escuchó a través del pequeño círculo mágico, haciendo que el castaño abriera sus ojos. "Ya eh acabado con Rías y los demás. Nos juntaremos en el Club del Ocultismo para hacer una reunión de vital importancia."
Azazel se dio media vuelta, viendo el pequeño y viejo edificio. "Nos vemos en 5 minutos." Concluyó, cortando la llamada.
El jefe puso ambas manos en sus bolsillos, viendo como una figura que daba una imagen gloriosa se acercaba por la puerta.
"Ah pasado mucho tiempo, Azazel." Una voz bastante relajada y amigable resonó tras abrirse la puerta, haciendo que una enorme sonrisa burlona apareciera en el rostro de Azazel.
"No me vengas con tus cursilerías…" Azazel agitó su mano con desdén, para luego entrecerrar sus ojos con gran seriedad. "Michael…"
¡FINAL DE LA PRIMERA PARTE!
