¡Aquí vamos con la última parte del capítulo doble!
Únicamente me queda por decir, que disfruten este capítulo!
CAPÍTULO 27: ¡LA PROFECÍA DEL APOCALIPSIS!
Azazel observó con suma tranquilidad el cielo nocturno, hasta que captó como un círculo mágico violeta aparecía detrás de él.
"Por fin llegaron…" Pensó en voz alta, mientras miraba la aparición de Issei y sus dos futuras amantes.
"¿Y los demás?" Preguntó el castaño al instante, al ver que Rías y su sequito no se encontraban allí, ni siquiera Sirzechs.
"Sirzechs los está entreteniéndolos en el Infierno." Fue la simple respuesta de Azazel. "Esta es una reunión que no necesita de sus presencias. Solo molestarían con preguntas."
"Noto la presencia de tres Ángeles muy fuertes adentro." Comentó Penemue, fijando su mirada en Azazel. "Así que, no se han tardado ni un segundo en venir, ¿eh?"
Tras escuchar las palabras de Penemue, Issei no pudo evitar recordar lo que hablaron en el pasado acerca de una profecía muy importante. El castaño no pudo evitar mirar su katana con cierta intriga después de recordar la charla.
"Estoy al tanto de que Tiamat no sabe nada sobre esto." Comentó Azazel, haciendo que la dragona lo mirara fijamente. "Pero, como una de las 3 entidades más poderosas, veo interesante que te enteres sobre esto." Azazel alzó una mano hacia la puerta, invitándolos a pasar. "¿Vamos?"
Mientras tanto, en el Inframundo…
"¿Estás de acuerdo con esto, hermano?" Preguntó Rías, recibiendo una mirada agotada del Maou.
"No hay nada que hacer. Tratamos de retrasar lo inevitable, pero era más que obvio que en cualquier momento ellos lo iban a buscar." Comentó Sirzechs, dando a entender que no se arrepentía de nada. "Además, pensándolo en frio, todavía tenemos mucho tiempo para lograr nuestro cometido. Ahora que sabrá acerca de la Profecía, solo nos queda ser un poco más prudentes con nuestros movimientos para no ser tan obvios…" Sirzechs fijó la mirada en su hermana, haciendo que esta se pusiera un poco nerviosa. "Esa es una parte de tu misión… Hablando de eso, ya que estamos aquí, estaría genial volver a repasar los puntos de nuestro plan…" Declaró el Maou, posicionando ambas manos sobre el escritorio mientras miraba a todos los integrantes del sequito de Rías.
Volviendo a la Academia Kuoh…
Issei entró por las puertas principales del Club, ensanchando ligeramente sus ojos con gran incredulidad al presenciar tres personas que brillaban de una forma divina e incomprensible. Simplemente, tenían un aura impresionante a su alrededor, que llegaba a imponer un poco, pero que al mismo tiempo te abrazaba con delicadeza.
Simplemente, era una sensación extraña, pero agradable.
Había tres entidades:
En el centro, se encontraba un hombre con el aura más fuerte de los tres, por lo que le hacía parecer el líder. Sus ojos celestes le entregaban una mirada compasiva y amigable. Tenía un aspecto de ser un buen tipo, además de quizás el más hermoso que haya visto hasta ahora, debido a sus facciones perfectas y refinadas.
A su costado, había un hombre con el cabello dorado y color de ojos igual al anterior. A diferencia de su aparente líder, este tenía una expresión un tanto consternada, mirando de aquí para allá, como si fuera un niño en una juguetería. El hombre fijó su mirada en el castaño, entregándole una enorme sonrisa entre dientes que le hizo sentir un poco extraño. Era algo natural, teniendo en cuenta que este sujeto parecía bastante extraño.
Y a su otro costado… Era increíble… Una mujer que era casi tan alta como el sujeto del centro. Era extremadamente parecido a su aparente líder. Lo único que lo diferenciaba, era su mirada completamente inocente, que únicamente se intensifico con su aura tierna. Cuando vio a Issei, le entregó una linda sonrisa, a pesar de que eran enemigos naturales. Otra obvia diferencia, era que era una mujer, y una mujer bastante bien dotada. De alguna manera, le hacía rivalidad a Penemue a lo que el tamaño de pechos se refiere. De hecho, Issei pudo distinguir con gran facilidad, que esa mujer era la contraparte perfecta de la Cadre.
La mujer desvió su mirada de Issei por un corto segundo, fijándola en su costado.
"Penemue, Azazel. Cuanto tiempo sin vernos. Realmente los extraño." Comentó la mujer con una voz angelical y completamente pura, indicando que cada palabra era más que sincera.
Penemue simplemente respondió con un saludo alzando su mano, haciendo que Issei reforzara la idea de que esa mujer era la contraparte perfecta de la Cadre.
Aun así, Issei no tuvo mucho más tiempo para pensar en eso, ya que vio como Azazel prácticamente se fue arrastrando hacia la mujer, haciendo aparecer un ramo de flores desde un círculo mágico.
"¡Oh, hermosa Gabriel!" Exclamó, tomando una de sus manos y besándosela sin su consentimiento. "¡Te eh estado esperando durante todos estos años!"
"… ¿Gabriel? Espera…" Pensó el castaño, pestañeando ante la revelación y fijando su mirada en Penemue, en donde está la respondió con un asentimiento, confirmando sus dudas.
Cualquier mujer respondería con asco ante semejante acto, pero Gabriel, siendo Gabriel, simplemente le fue imposible captar la indirecta, no tan indirecta, de Azazel hacia ella.
Tan solo actuó desde su inocencia, cuando se agachó y le acaricio el cabello con su tierna sonrisa en su rostro.
"¡También te he extrañado durante todos estos años!" Exclamó con completa inocencia y sinceridad. "Sin ti, Elysium ha sido muy aburrido…" Esto tan solo hizo que Azazel la abrazara fuertemente, en la que la Arcángel no dudó en responderle el gesto.
"¿Elysium?" Se preguntó el castaño en voz alta.
"Es conocido como El Cielo o El Paraíso para los humanos." Respondió Penemue, recibiendo un asentimiento por parte de Issei.
"Gabriel es una de las mujeres más lindas y puras de todo el mundo." Comentó Tiamat, viendo la reacción de Azazel. "Ella es el principal motivo de que hayan caído cientos de Ángeles." La dragona fijó su mirada en Penemue. "Ella, y tú."
Al ver que el castaño quería encontrar una respuesta, Penemue posicionó una mano sobre su cabeza con cariño.
"Cuando estaba en el cielo, ella y yo éramos idénticas. Solamente nos diferenciaba el color de cabello y ojos, junto con mi estatura. Después, respecto a personalidad, gustos, pensamientos… Fuimos iguales en todo aspecto…" Gabriel alzó su mirada, entregándola una linda sonrisa a Penemue mientras seguía consolando a Azazel. "Eso hizo que fuéramos muy buenas amigas en aquel entonces."
Issei miró a Penemue y a Gabriel por un corto segundo, sin poder creer lo que había escuchado.
"¿En serio la Caída de un Ángel puede cambiar tanto su vida?" No pudo evitar pensar el castaño, ya que ahora ambas eran completamente opuestas.
Michael tan solo pudo sonreír nerviosamente ante la actitud de Azazel, compartiendo la mirada con su acompañante.
Unos segundos más tarde…
Todos parecían haberse calmado, por lo que los Ángeles decidieron presentarse ante Issei, que todavía no parecía tener del todo claro de quienes se trataban.
"Mi nombre es Michael. Estoy a cargo de Elysium desde la muerte de mi padre, Dios." Michael señaló a la mujer a su lado. "Como ya sabes, ella es Gabriel. Junto conmigo, es una Arcángel, una de las más fuertes en su puesto." Michael señaló a su otro lado, haciendo que el hombre aún no identificado alzara la mano como gesto de saludo. "Él es Dulio Gesualdo. Un antiguo exorcista que reencarno en un Ángel hace miles de años. Ah pesar de haber sido un humano, su fuerza de combate es equiparable a la nuestra. También era conocido por ser mi Joker, hasta que se independizo por su gran poder."
"¿Joker?" Pensó el castaño por un corto segundo, para luego recordar una de las primeras charlas que tuvo con Ddraig. "Es el primer ejemplo que veo de una reencarnación que no sea por parte de los Demonios…"
"Ya una vez presentados, me gustaría decirte el porqué de nuestra visita." Al escuchar esto, Issei no pudo evitar mirar con especial atención al Líder del Cielo.
Al ver la reacción del castaño, Michael no pudo evitar ponerse serio por primera vez en la charla. "Por lo visto, ya tienes un poco de idea sobre esto…"
"Penemue me había hablado un poco…" Comentó el castaño, haciendo que todos sin excepción la miraran con gran sorpresa.
"Azazel cumplió con su parte del trato." Comentó la Cadre rápidamente, al ver que ciertas miradas decepcionadas comenzaban a dirigirse hacia él. "Nunca comentó nada sobre ello. Fue nuestro propio Padre quien me habló sobre la Profecía, justo antes de su última batalla…" Penemue no pudo evitar bajar la mirada con cierta tristeza tras recordarlo.
Al escuchar la respuesta, Michael y los demás parecieron quedar satisfechos al instante.
"Muy bien. Es normal que nuestro Padre le haya contado la Profecía a la que anteriormente sería su sucesora." El comentario de Michael tomó por completa sorpresa al castaño, ya que no sabía nada acerca de eso.
¿Por qué se supone que Penemue debió ser su sucesora?
"Cambiando el tema, es obvio que no deben contar con toda la información que nosotros tenemos sobre ella. Por eso vinimos a llevarnos a Issei."
Al escuchar esto, Tiamat se puso a la defensiva prácticamente al instante.
"¿Qué es lo que harán?" Preguntó la dragona, dando un paso al frente.
"No creí que los rumores de la alianza entre la Reina de Hielo y el Sekeryutei fueran ciertos por su eterna rivalidad. Pero lo imposible no significa nada hoy en día." Comentó Michael, entregándole una pequeña sonrisa. "No te preocupes, prometemos que no le sucederá nada. Además, solo serán unos minutos."
Tiamat dio un paso hacia atrás, cruzándose de brazos. "Muy bien."
"Hum, ¿estas segura?" No pudo evitar preguntar el castaño, al ver que la siempre hostilidad de la dragona parecía ser prácticamente escasa en estos momentos.
Tiamat observó a Issei con una pequeña sonrisa que denotaba sus preciosos colmillos. "No te preocupes. Los Ángeles no pueden mentir." Explicó, posando una mano sobre el cabello del castaño y frotándoselo con afecto.
"Bueno, como ya sabrán, los protocolos nos impiden llevar a cualquier Demonio, humano, Ángel Caído, o cualquier otra especie a Elysium." Michael agachó su cabeza, junto con los otros dos. "Espero que sepan disculparnos."
"No hay problema." Fue la simple respuesta de Azazel, mientras se limpiaba el oído con su dedo meñique y hacia todo lo posible para no mirar a Gabriel.
"Espera un momento." Issei se señaló. "Yo soy un Demonio."
"Tú eres la excepción." Al escuchar la respuesta de Dulio, el castaño no pudo evitar mirarlo con gran intriga.
"Lo entenderás en el momento." Explicó Michael, extendiendo su mano. "Vamos."
Issei miró hacia sus dos futuras amantes, que le asintieron, al igual que Azazel. Finalmente, el castaño tomó la mano del Arcángel, haciendo que el mencionado ensanchara su sonrisa.
"Gabriel, si quieres, puedes quedarte hasta que volvamos." Respondió rápidamente, haciendo que el puchero en el rostro de Gabriel desapareciera al instante en una inmensa sonrisa.
"¡¿Qué?!" Exclamó Dulio. "¡Espera, yo también quiero quedarme un rato!" Suplicó, haciendo que Michael le tomara la mano.
"Tú te vienes con nosotros." Fue la simple respuesta de Michael, haciendo que Dulio hiciera lo imposible para zafarse, mientras unas lágrimas cómicas aparecían en su rostro.
Seguido de eso, una fuerte luz dorada adornó el Club por un corto segundo, y cuando desapareció, ya faltaban tres personas allí.
"¡Hermana, te extrañé mucho!" Gabriel prácticamente se abalanzó encima de Penemue, abrazándola con gran fuerza.
"Oh, si…" Fueron las únicas palabras que salieron de la boca de la Cadre, al sentir como era apretada y estrujada por su mejor amiga del pasado.
Mientras tanto, en un lugar bastante... singular, por decirlo de alguna manera…
Después del brillo cegador, Issei abrió sus ojos, y no pudo evitar sorprenderse inmensamente por lo que estaba viendo.
Todo era completamente blanco…
Estaba parado encima de unas nubes, o por lo menos, parecían serlo. La solidez era tan vacía que parecía que estaba flotando encima del suelo, como si en realidad no estuviera pisando nada. Lo que parecían ser nubes se extendían infinitamente, en donde se podían ver diferentes estructuras echas por paredes con un brillo dorado, en lo que se suponían que eran los hogares de los seres que habitaban allí. La atmosfera, a diferencia del Infierno, compartía mucha similitud al plano mortal a lo que al color se refiere. Lo único extraño, es que no había ninguna pizca de nubes alrededor, aunque quizás no era tan extraño, ya que parecían estar pisando las nubes directamente.
Al lado suyo, el castaño pudo distinguir como había un pequeño hueco, y en ese lugar, parecía verse una caída infinita, ya que debajo estaba completamente oscuro. Parecía no existir nada debajo, a excepción de una pared de círculos mágicos dorados que cubrían toda la superficie inferior. Probablemente era para mantener flotando la enorme estructura, y quizás para otra función más.
Issei dejó de admirar todo el ambiente, cuando sintió como Michael posicionaba una mano sobre su hombro.
"No es nada parecido a lo que venias viendo hasta ahora, ¿verdad?" Preguntó el Arcángel, recibiendo un rápido asentimiento por parte del castaño. "Sígueme."
Issei hizo caso al instante, siguiéndolo por detrás, mientras Dulio lo observaba sin parar.
"Los círculos mágicos de abajo fueron creados por Dios. Es lo que mantiene a flote este reino, y también sirve como el pasaje a la Tierra, para aquellos que cedieron ante el pecado." Explicó Michael, mientras Issei veía como cada Ángel parecía estar disfrutando la vida aquí. "Estas nubes también fueron creadas por mi Padre. Si tienes deseos impuros que comienzan a adornar tu corazón, tu cuerpo se sentirá cada vez más pesado, hasta que estas nubes no puedan soportar más tu peso, y finalmente, caigas. Debido a la densidad mágica del ambiente, es imposible volar…" Michael se detuvo allí, fijando su mirada en Issei con gran curiosidad. "No obstante, realmente esperaba tener que utilizar un círculo mágico para permitirte moverte por aquí, pero veo que no fue necesario. Es algo muy intrigante, siendo que eres un Demonio."
Dulio se posó al lado de Issei, haciendo que el castaño se sobresaltara un poco. "¿Eso quiere decir que la desaparición de la Corrupción Demoniaca es oficial?" Preguntó, llevándose una mano al mentón. "Hay rumores que por la muerte de Dios y el Rey Demonio, las fuerzas de lo divino y lo corrupto ha decaído enormemente."
"En realidad, la Corrupción Demoniaca si sigue existiendo, al igual que el Pecado Original…" Explicó rápidamente el castaño, frotándose el cabello con una sonrisa nerviosa ante la actitud tan despreocupada del Ángel. "Lo que sucede, es que yo tengo la suerte de tener a Ddraig, que evitó que mi alma fuera corrompida tras la reencarnación."
"Ya veo…" Comentó Dulio, acercándose un poco más al castaño, perforándolo con la mirada. "Eso nunca me lo hubiera imaginado…" Un brillo peligroso recorrió en sus ojos. "Y dime, ¿Cómo ha avanzado la humanidad? ¿Las chicas de ahora son más lindas que las de antes?"
"Eh, bueno…" Issei se vio genuinamente descolocado ante la pregunta tan repentina. "Digamos que los productos de maquillaje ayudan un poco…" El castaño no sabía cómo seguir la conversación.
"Dulio, ¿no tenías que hacer algo?" Preguntó Michael, haciendo que el mencionado se alejara de Issei de inmediato.
"¡Es cierto!" Dulio choco el puño en su palma. "Tengo que vigilar la segunda burbuja de las almas humanas." Comentó a nadie en concreto, desapareciendo en un santiamén, sin antes dar un rápido saludo.
"Lo siento." Michael inclinó su cabeza, entregando sus disculpas, impresionando a Issei. "Como ya sabrás, él no es un Ángel como tal. Tiene gran curiosidad por la vida humana desde que lo dejó, y digamos que cuando era exorcista, tenía un gran interés hacia la belleza, en especial la belleza de las mujeres. Un interés, que todavía no ha desaparecido hoy en día."
"¡No hay problema, en serio!" Issei agitó rápidamente sus manos, sintiéndose ligeramente incomodo de que el Líder de los Ángeles inclinara su cabeza ante él.
Ambos siguieron caminando por unos pocos segundos, en donde Michael le presento una especie de capsula gigante, en donde había una gran cantidad de almas humanas conviviendo entre sí. Él le explicó que ese es el supuesto Paraíso que se menciona en la Biblia, y allí es donde todas las almas puras y bondadosas terminan. También le explicó que antes de la muerte de Dios, las almas malvadas o corroídas se les borraban la memoria, y se introducían en otro cuerpo nuevo. Por lo menos, era así hasta la muerte de Dios, ahora simplemente las destruían. Issei se quedó con la duda de cuál era la causa de cambiar el sistema, pero se guardó la pregunta, sintiendo que la duda le sería respondida dentro de muy poco.
Finalmente, se estacionaron en un pequeño hogar, que resultaba ser la casa del mismísimo Dios. Era curioso, ya que todas las estructuras hogareñas eran exactamente idénticas, a excepción de las estructuras que almacenaban a las almas humanas puras.
Cuando entró, lo primero que distinguió, fue una pequeña estructura dorada, en donde parecía ser que se regulaba demasiadas cosas.
"Esta máquina era utilizada por Dios, para crear Ángeles, almas humanas, limpiar dichas almas, crear Sacred Gears, y entre otras cosas muy importantes." Comentó el Arcángel, bajando su cabeza con ligera tristeza. "Desafortunadamente, nadie en Elysium posee tanto poder para utilizar la Proyectadora. Por eso, es que la creación de Ángeles se estancó, y por esa razón es que solamente nos queda destruir las almas malvadas de los humanos, mientras solamente podemos rezar que se sigan reproduciendo sin problemas para que sigan subsistiendo de forma orgánica."
"*Es curioso ver que este elemento tan pequeño, ha acabado con seres infinitamente poderosos, como yo y Albión.*" Comentó Ddraig, un poco impresionado ante el hecho.
"No los acabamos. Simplemente los sellamos." Corrigió Michael, sin desmeritar el gran poder de los dragones. Algo que obviamente puso feliz a Ddraig, eh hizo que le cayera un poco bien.
Michael abrió una de las puertas, fijando su mirada en Issei. "Igual, esto no era lo que quería mostrarte." Hizo una pequeña señal con su cabeza, indicando que lo siguiera.
Issei así lo hizo, llegando a una habitación bastante pequeña, en donde una estructura bastante pequeña de color blanco y dorado se alzaba en el centro, donde poseía diferentes símbolos extraños en el centro, al mismo tiempo que tenía una escritura hebrea en la parte superior.
"Lo que distinguía a nuestro Padre, no era su inmenso poder, sino su habilidad." El Arcángel entrecerró ligeramente sus ojos. "Él era capaz de ver el futuro."
Al escuchar esto, el castaño se quedó completamente inmóvil.
"¿Ver… el futuro?"
"Así es." Michael asintió. "Por esa razón, él hacia diversas profecías de cómo podría ser el futuro. Y, de ser el caso, como cambiarlo. O por lo menos, podíamos realizar un cambio seguro, hasta después de su muerte. Después de todo, jugar con el futuro puede ser bastante peligroso."
Michael se posicionó al lado de lo que parecía ser una pequeña reliquia, posicionando su mano sobre la escritura.
"La Profecía del Apocalipsis…" Pronunció, haciendo que el castaño ensanchara sus ojos en shock.
"Un futuro reacio, en donde solo les espera el final a los Demonios y los Ángeles Caídos. Los Ángeles, Nórdicos, y Yokai sufrirán el peor cataclismo de su historia. Resta tres mil años, para que la vida de todo ser vivo esté en juego."
"Es-espera…" Issei intentó interrumpir, pero Michael lo detuvo al instante.
"Los símbolos pertenecen a cada Facción, y el orden está indicado por la importancia de cada uno en la última batalla." Michael empezó por los últimos. "Estos somos nosotros, los Ángeles. De los 40000 aproximados que somos ahora, se estima que sobrevivan unos 2036." Michael pasó su mano sobre el siguiente símbolo. "Estos son los Ángeles Caídos. De los 35000 aproximados, se estima que sobrevivan 2." Se detuvo en el siguiente círculo, mirándolo con gran atención. "Estos son los Nórdicos. De los 20000, sobrevivirán 15000. Hay que tener en cuenta que hoy en día, el ejército nórdico solamente cuenta con una cifra de 8000, y los demás son ciudadanos." Michael siguió con el próximo círculo, frunciendo ligeramente el ceño. "En este caso, no es la participación de una Facción, sino de una entidad. Este es el Hakuryuukou, donde su supervivencia es una incógnita, al igual que los demás entidades singulares." Michael siguió, estacionando su mano en el otro circulo, sin poder evitar entrecerrar sus ojos. "Sorprendentemente, los Demonios tienen una participación incluso más grande. Pero, el total de sobrevivientes, es 0."
Al escuchar la cifra, Issei sintió que se quedó congelado.
"El tercero, pertenece a Ophis, y el segundo a Great Red."
"No lo entiendo…" Comentó el castaño. "¿Por qué me estas contando algo tan importante?"
Michael posicionó la mano sobre el último símbolo. "Porque tú eres el más importante en esta batalla, Issei. El Sekeryutei, es el que decidirá el futuro."
Issei se quedó completamente bloqueado, intentando absorber toda la información recientemente recaudada.
¿Él tendría que llevar el peso de salvar a todo el mundo?
¿Era algún tipo de broma?
"¡Pero, no lo tomes tan a pecho!" Exclamó Michael, viendo que Issei no parecía responder ante semejante información. "La Profecía indica el inicio del fin dentro de tres mil años. Ya han pasado mil, por lo que aún quedan dos mil años. Además, también se especifica debajo que él será el último Sekeryutei existente, por lo que no debes preocuparte."
"¿El ultimo Sekeryutei?" Issei no pudo evitar preguntar, recibiendo un rápido asentimiento por Michael.
"No sabemos cómo pasará, pero estamos seguros que el portador deberá sacrificarse junto con Ddraig para triunfar, o por lo menos, especulamos algo parecido. Algo que debería destruir el Boosted Gear por completo, y llevarse el alma de Ddraig con ello." Al ver que Issei comenzó a llenarse de melancolía, el Arcángel rápidamente se acercó y le posicionó una mano sobre su hombre. "No tienes que preocuparte. El promedio de vida de un portador de Albión o Ddraig es equivalente a la vida de un guerrero humano debido a las grandes batallas que lideran. Para ser sincero, no creo que debas afrontarte a semejante responsabilidad, ya que todavía falta mucho tiempo. Te llevé aquí, porque creo que las posibilidades de que llegues a enfrentarte a ello son muy bajas, pero están allí. Sé que quizás suena muy desalentador que te esté matando tan rápido, pero son estadísticas."
"*Las estadísticas nacieron para romperse.*" Fue la simple respuesta de Ddraig, impresionando inmensamente a Michael, ya que no esperaba que el dragón saltara al apoyo prácticamente al instante.
El dragón espero que sus palabras pudieran haber alegrado al castaño, pero se amargó y preocupó al sentir que nada cambiaba dentro de su cuerpo.
"Antes de que vuelvas, debo mostrarte una última cosa." Una puerta se abrió, haciendo que Issei dirigiera su mirada decaída hacia allí. "Detrás de esa puerta, hay un mensaje de mi Padre que es dirigido únicamente al Sekeryutei. Ninguno de nosotros ha entrado allí nunca, ya que no tenemos permitido hacerlo. No sabemos cuál es el mensaje, y tampoco tenemos alguna pista, ya que todos los portadores anteriores no pudieron entender el significado detrás de ello… Aunque algunos ni siquiera lo intentaron, debido a la confianza que tenían en su poder." Michael fijó su mirada en Issei con gran seriedad. "Que no hayas necesitado un círculo mágico para ser transportado hasta aquí habla mucho de ti. Creo que eres el portador más indicado para ver este mensaje hasta el momento, y quizás puedas encontrar algún significado."
Issei miró a Michael por un corto segundo, para luego asentir.
Quizás, allí podría encontrar alguna respuesta de como impedir la muerte de muchos…
"Antes de que entres, quiero decirte una cosa." Issei se paró en la entrada, fijando su mirada en Michael. "Las Profecías de mi Padre no de cifran el destino, solamente el futuro. Por eso es que, depende de cómo es tomada dicha Profecía, el futuro puede fluctuar."
"¿Cuántas veces ha fluctuado?" Preguntó el castaño, haciendo que Michael se enseriara levemente tras recordar el único antecedente.
"Solamente fue una vez." Fue la simple respuesta del Arcángel, recibiendo un asentimiento por parte del castaño.
Issei entró en la habitación notoriamente más grande que las anteriores, en donde se podía ver que era un tipo de salón, con muchas sillas y una gran mesa redonda en el centro.
Issei tan solo caminó un poco hacia un lado, viendo con detalle la sala, sin poder encontrar algo interesante. Finalmente, su mirada se fijó en una especie de reproductor orográfico en el centro de la mesa, que desprendió una figura de un hombre que parecía rondar entre los 38 años, ya con un par de canas en su cabello y barba dorada. Sus ojos dorados miraban a la nada, mientras parecía estar muy dubitativo.
"Bien… comencemos esto..." Dios cerró sus ojos por un corto segundo, mirando hacia la ventana cercana. "Esta es una proyección, por lo que no podré responder a ninguna pregunta. Tan solo dígnese a oír, por favor." Issei tan solo se apoyó en la pared, escuchando atentamente a la proyección.
"Probablemente, hoy sea el último día de mi vida. Vi el futuro y compartí mi sabiduría y el destino con todas las demás personas sobre como detener a Trihexa. Solamente necesitábamos aplacar su ira para que vuelva a entrar en razón, su única debilidad…" Dios bajó su cabeza, dando un gran suspiro. "Nunca pensé que mis propios hijos utilizarían esa información en nuestra contra, tan solo por querer extinguir todas las demás especies para predominar. Mi hijo… El Rey Demonio… ¿Cómo pude ser tan ciego?" Dios alzó su mirada, dando un pequeño suspiro. "Bueno, ya no hay nada que hacer ahora…" Dios bajó su cabeza lentamente. "El futuro a fluctuado, y solamente existe una manera para detener a Trihexa… Desafortunadamente, yo deberé sacrificarme…" Dios alzó su mirada, entrecerrando un poco sus ojos. "Pero solo será para una paz momentánea. He visto quien es el Sekeryutei, yo mismo lo he elegido tras ver su procedencia. Aun así, prefiero no especificarlo. No cometeré el mismo error dos veces." Finalmente, Dios se acercó a la ventana, y observó hacia el exterior. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. Al parecer, estaba viendo a sus hijos. "Para finalizar, me gustaría decirte una cosa, si es que eres el Sekeryutei elegido." Dios volvió a enseriar su mirada. "Solo hay dos seres que conocen sobre tu identidad, y solamente esas dos personas te ayudaran en el momento clave. Evoqué toda mi fe en ellos, y por el futuro que estoy deslumbrando, creo no haberme equivocado." Dios apretó ligeramente sus puños detrás de su espalda. "Me preocupa que haya otra fluctuación, pero también tengo fe en que todo irá según lo planeado…" Dios dio un gran suspiro, cerrando profundamente sus ojos. "Sé que no entenderás esto en el momento. Pero, para ser sincero, lo único que espero en esta proyección… Lo único que espero, es que puedas perdonarme…"
Issei tan solo pudo ensanchar ligeramente sus ojos, cuando Dios se dio media vuelta, y pareció fijar su mirada en él justamente antes de que acabara la proyección. Algo muy curioso, ya que solo era eso: una proyección.
Después de unos pocos minutos, Michael se acercó rápidamente al castaño, al ver que por fin había salido. Por su mirada, sabía que había estado debatiendo bastante la información.
"¿Entendiste algo?" Preguntó Michael, haciendo que Issei hiciera una pequeña mueca.
"Solo entendí que si yo soy el Sekeryutei, debería a conocer 2 personas que saben todo acerca del futuro." Fue la respuesta del castaño, haciendo que Michael hiciera una pequeña mueca, indicando que eso ya se lo habían comentado. "También, durante la proyección parecía estar muy dolido por la traición de su hijo, el Rey Demonio…"
"Es normal." Fue la rápida respuesta de Michael. "La traición provino desde el comienzo de la Gran guerra, cuando los Demonios querían proclamarse la única especie dominante."
"Pero durante la batalla contra el Trihexa las diferencias se habían dejado de lado." El comentario de Issei hizo que Michael lo mirara con gran intriga.
"¿Qué quieres decir?" Preguntó.
"Quiero decir que parecía triste por algo reciente." Esa respuesta hizo que Michael se sorprendiera ligeramente. "Aunque, no sé concretamente a que se refería. No lo especifica."
Michael bajó su mirada, pensando detenidamente en sus palabras. "Ya veo…" Él alzó su mirada, mirándolo fijamente. "Pero, creo que es algo absurdo lo que estas planteando, ya que el mismo Rey Demonio fue el que aportó una gran ayuda a Dios junto con Ophis y Great Red para sellar a Trihexa. De hecho, él murió junto con Dios para lograr el cometido."
"Solamente es una hipótesis. Después de todo, es lo que me pareció ver a mi…" Fue el simple comentario de Issei, haciendo que Michael no presionara más, debido a que se lo veía bastante deprimido con toda la información recientemente socavada.
Michael decidió dejar el interrogatorio a un lado, al ver que el castaño no parecía estar muy bien.
"¿Quieres tomarte un tiempo para absorber todo?" Preguntó, recibiendo un asentimiento por parte del castaño. "Vayamos a un lugar tranquilo…"
Mientras tanto, en la Academia Kuoh…
"Así que, la Probabilidades de un futuro caótico están más cerca de lo que pensamos…" Comentó Tiamat, ya habiendo sido informada de la situación.
"Todavía faltan dos mil años. Aun podemos prepararlo y entrenarlo sin problemas." Comentó Penemue, recibiendo un rápido asentimiento por parte de Tiamat.
"Pero, será dentro de dos mil años." Todos miraron a Gabriel, sin entender exactamente lo que quería decir. "Quiero decir, el tiempo de vida promedio de un Sekeryutei no supera los 35. Lo más seguro es que él…"
"¡No morirá!" Tiamat y Penemue pisaron fuertemente, haciendo sonar sus palabras con gran imponencia. Gabriel tan solo pudo callarse ante semejante sincronía y tono.
"Yo tampoco quería mencionarlo, pero…" Pensó Azazel, alzando su mirada con mucha seriedad. "Dos mil años es mucho tiempo para un portador de Ddraig, mocoso…"
De nuevo en Elysium…
Issei se sentó en una de las tantas bancas doradas que había en el sitio, mientras sostenía un pensamiento muy profundo.
"Si tus portadores anteriores vinieron antes, ¿por qué no me dijiste nada al respecto?" Preguntó el castaño, haciendo que Ddraig se burlara levemente.
"*Ya sabes bien que mi relación con mis anteriores portadores nunca fue buena. Me pasé durmiendo gran parte de mi travesía con ellos. Es normal que no me enterara de esto.*" Comentó el dragón, haciendo que Issei bajara un poco más su mirada.
En estos momentos, la preocupación de Ddraig estaba por las nubes.
Saber que debe sostener tanta cantidad de vidas, que probablemente él muera durante la batalla final, e incluso morir antes. Después de todo, aún faltaban dos mil años para ello.
A veces, los golpes de realidad son mucho más fuertes de lo que uno espera…
Por lo menos, es lo que Ddraig creía. Y efectivamente, esas cosas le preocupaban. Pero, estaban en un segundo plano, comparado con su verdadera preocupación…
"*Compañero…*" Ddraig comenzó a buscar las palabras para alzar el ánimo de su mejor amigo.
"Ddraig, no quiero que mueras." El castaño habló primero, sin dejar tiempo de respuesta al dragón.
Ddraig tan solo pudo ensanchar lentamente sus ojos en completa conmoción.
De todas las cosas…
De todas las preocupaciones…
De su posible muerte…
De toda la carga…
¿Solo se estaba fijando en ese pequeño detalle?
¿En su muerte?
Ddraig tan solo pudo cerrar profundamente sus ojos, al mismo tiempo que una gran sonrisa aparecía en su rostro.
"*En serio… Eres alguien increíble, mocoso.*" Comentó el dragón. "*¿De todas las cosas, solo te fijas en eso?*"
"¿Solo fijarme en eso?" Preguntó el castaño, bajando su mirada con tristeza. "Eres como un hermano para mí. Por supuesto que voy a fijarme en eso."
Ddraig tan solo incremento aún más su sonrisa ante lo escuchado.
"*Escucha, para mí también eres como un hermano…*" La mirada del dragón se enserio de sobremanera. "*Pero también debes pensar sobre tu futuro.*" Al ver que Issei no parecía muy convencido sobre eso, el dragón comenzó a relatar:
"*Dime, ¿Qué crees que sentirían Matsuda y Motohama cuando se enteren de tu muerte?*"
Issei ensanchó ligeramente sus ojos ante el comentario.
"*¿Qué pensaran tus compañeros?*" Ddraig entrecerró ligeramente sus ojos.
"*¿Qué pensaran Tiamat y Penemue?*"
Los ojos de Issei se ensancharían aún más ante sus últimas palabras. "*Ellas estarían destrozadas.*"
Un silencio de algunos segundos se hizo presente, hasta que finalmente Issei decidió hablar.
"Yo…"
"*Tampoco digo que solo lo hagas por ellas, por ellos, o por nosotros.*" Ddraig le interrumpió, con una voz bastante relajada. "También debes hacerlo por ti. Después de todo, ¿no te gustaría disfrutar cientos de años en la cercanía de Tiamat y Penemue? ¿No te importa morir antes, sabiendo todo lo que podrías disfrutar junto a ellas en un futuro?*"Al ver que Issei parecía comenzar a reaccionar, Ddraig no pudo evitar sonreír. "*Y ellas son solo un ejemplo. Todavía puedes vivir muchas cosas junto a mí, incluso junto a tus compañeros. Entonces, ¿te quedaras de brazos cruzados?"
Issei se inclinó en la banca, mirando sus manos. Una mirada muy decidida cruzó por su rostro, al mismo tiempo que apretaba fuertemente sus puños.
"¡Sobreviviré, y me aseguraré de que tú también lo hagas!" Exclamó el castaño con completa seguridad. "¡No importa si tengo que sudar sangre en todos los entrenamientos!"
"*¡Ese es el espíritu!*" Rugió Ddraig con gran convicción, al ver que Issei se había recompuesto por completo.
"¿Ya están listos para volver?" La charla fue interrumpida con la llegada de Michael, haciendo que el castaño lo mirara.
"Solo tengo una pregunta." Comentó, haciendo que Michael lo mirara con especial atención. "¿Las reencarnaciones se aplican dentro de cada Facción?" Preguntó, haciendo que Michael negara con la cabeza.
"No es así. Todas las razas que posean reencarnaciones, o que sean media sangre, no cuentan dentro de los números. Aun así, se especifica que el exterminio de los Demonios y Ángeles Caídos sucede casi en su totalidad, por lo que no debería haber más d supervivientes, juntando los dos bandos, por supuesto." Explicó Michael, haciendo que el castaño bajara su cabeza.
"*Solo una última pregunta antes de volver.*" Al escuchar el guantelete, tanto Issei como Michael se sorprendieron. "*Si se supone que Trihexa es la que causa el exterminio, ¿por qué su símbolo no aparece en la Profecía? Es algo curioso, siendo que debería ser el de mayor participación. Después de todo, todo termina desencadenándose por su culpa.*"
"Bueno, es la Profecía del Apocalipsis. Puede que su nombre no aparezca, pero es el Dios Dragón del Apocalipsis, y justo da la coincidencia que el sello se romperá aproximadamente en dos mil años." Aclaró Michael. "Todas las pistas indican que es él."
Un pequeño "¡Hum!" Se escuchó por parte del guantelete, indicando que Ddraig había quedado satisfecho con la respuesta.
"Antes de volver, me gustaría que prometas una cosa." Comentó Michael con gran seriedad, recibiendo un asentimiento por parte del castaño. "Quiero que esto quede estrictamente entre nosotros. Muy pocos lo saben, y extender semejante información a todo el mundo sobrenatural sería muy peligroso. Podría reinar el caos y el panico en diferentes sectores si se supiera."
Mientras tanto, en el Infierno…
"Nos aprovecharemos de esa fluctuación. El Sekeryutei es la fluctuación." Comentó Sirzechs con gran seriedad. "El Sekeryutei tiene un gran poder en la próxima guerra, y si logramos usarlo con cuidado, podríamos sobrevivir a tal catástrofe. Y después de la batalla…" Sirzechs entrecerraría sus ojos con una mirada maliciosa. "Podríamos aprovechar la debilidad de las demás razas para poder predominar sobre ellas, y controlarlas." Sirzechs fijó su mirada en Rías con gran seriedad. "Pero todo eso, depende de ti, Rías. Tienes que controlarlo a través del amor, y mantenerlo ignorante en todo momento." Sirzechs volvió a apoyarse en su escritorio, optando por una mirada pasiva. "De momento, no has tenido ningún progreso con ello. Algo que es compresible, debido a que has estado muy poco tiempo con el portador por su entrenamiento. Pero eso está bien, recordemos que no solamente necesitamos el control, sino también necesitamos que sea muy fuerte."
"¿Y si resulta que él no es el Sekeryutei de la Profecía?" Preguntó Rías, haciendo que Sirzechs bajara su mirada, mientras hacía aparecer un sello que tenía el grabado de las Doce Puertas del Infierno.
"Iríamos al plan B…" Sirzechs no pudo evitar entrecerrar sus ojos ante la idea. "Algo que no me gustaría hacer…" Rías no pudo evitar mirarlo con confusión, ya que no sabía a lo que se refería su hermano.
"¿Y qué sucede con los Ángeles Caídos?" Preguntó Akeno, haciendo que Sirzechs se viera sorprendido ante la astucia de la mujer.
"Vaya, no esperaba que te dieras cuenta…" Comentó, esbozando una pequeña sonrisa. "Si el Sekeryutei es el mayor peón en nuestro plan, ellos son los más pequeños. Después de todo, es la única raza que se parece un poco a la nuestra. Ellos estarían dispuestos a hacer lo que sea para cumplir sus deseos más repulsivos. Si le mostramos una vía idílica en que consigamos la victoria, seguro se unirían a nuestro bando. Por eso es que llamé a Azazel. De esa forma, comenzaremos a tener más y más contactos con los Ángeles Caídos." Sirzechs entrecerró ligeramente sus ojos, recordando las interacciones que tuvo con Azazel. "Aunque él parece tener ideas un tanto diferentes a lo que había pensado en un principio. Pero no será nada que cueste resolver. Con un par de mujeres, de seguro ya estará contento…" Pensó el Maou, dejando en claro que no sabía nada acerca de la rehabilitación completa de Azazel.
"A partir de ahora, es el momento…" Susurró Rías, apretando fuertemente su puño. "¡Prometo no decepcionarte, hermano!"
"Me alegra oír eso." Comentó el Maou con una sonrisa. "Pero recuerda que aún tenemos mucho tiempo. Avanza con cuidado, y no te precipites."
Rías simplemente asintió ante las palabras de su hermano, para luego desaparecer en un círculo mágico junto con su sequito.
Sirzechs volvió a apoyarse sobre su escritorio, esbozando una pequeña sonrisa pícara.
"Haberle contado a todos los Demonios puros y a ciertas excepciones sobre la Profecía ha sido una muy buena idea. Aun así, no creo que Michael se haya equivocado en pensar que esparcir la información podría causar un gran caos y pánico antes de tiempo." Pensó, para luego entrecerrar sus ojos con gran astucia. "Pero, él no recuerda que los Demonios nacimos del caos y el pánico. Es normal que no lo recuerde, porque llevamos ocultando nuestra verdadera naturaleza desde hace un milenio para encontrar una abertura debido a su exceso de confianza hacia nosotros. Pero…" Una sonrisa de oreja a oreja apareció en el rostro del Maou. "Nunca pensé que tendría semejante oportunidad, teniendo al Sekeryutei en mi bando…"
En la Academia Kuoh…
Issei y los demás ya se habían despedido de los Ángeles, quedando solos.
"Issei, ¿estás bien?" Preguntó Tiamat con genuina preocupación, poniendo una mano sobre su hombro para reconfortarlo.
Issei posicionó su mano sobre la de ella, entregándole una sonrisa. "Después de absorber esa información, solo tengo ganas de entrenar." Comentó, haciendo que Tiamat y Penemue le sonrieran, viéndose bastante aliviadas.
"No puedo creer que volví a ver a Gabriel…" Pensó Azazel en voz alta, haciendo que todos le miraran.
"Con el cambio de actitud de Penemue, no me extraña que sea la mujer más deseada y perseguida por todos." Tiamat dirigió una mirada hacia su amiga, sacándole la lengua. "Por lo visto, esos tiempos en los que estaban parejos han acabado." Penemue simplemente alzó una ceja, indicando que poco le importaba ser menos que Gabriel.
"Issei, ¿tú qué opinas?" Preguntó Azazel, haciendo que Penemue fijara su mirada al instante en el castaño.
Algo que no tenía relevancia en su mente, paso a ser muy importante de un segundo al otro.
"¿Cuál de las dos es más linda?" Azazel lanzó el ultimátum.
Aunque, la respuesta ya estaba decidida incluso antes de formularla.
"Penemue." Lo dijo con total seguridad y prácticamente al segundo, haciendo que todos se sorprendieron. "Me gusta mucho más su tipo de carácter. Y creo que su belleza es más esporádica y especial."
Penemue tan solo pudo sonrojarse ante semejantes palabras, para luego, mirar hacia otro lado. Nadie pudo distinguir esa pequeña sonrisa victoriosa que apareció en su rostro.
"Y lo dice con tanta confianza…" Azazel se palmeó el rostro con una gran sonrisa.
"¿Hm?" Issei simplemente lo miró, sin entender por qué había dicho al malo.
¿Había dicho algo malo en primer lugar?
"Bueno…" Azazel irrumpió el ambiente con un fuerte aplauso. "Con esta noche alocada, termina el periodo de entrenamiento." Concluyó, para luego esbozar una mirada sombría, ya que sabía bien que lo que se venía no era nada bueno.
Especialmente, para cierta Cadre…
Issei no pudo evitar mirar a Penemue con cierto dolor, y ella compartía su mirada por completo. Ambos habían pasado tanto tiempo con el otro, divirtiéndose, sudando, jugando, charlando, y en ocasiones, llorando, que se habían olvidado por completo que el entrenamiento no duraba para siempre.
Tiamat solo pudo observar sin decir una palabra, como Penemue bajaba levemente su mirada, mientras sus ojos carmesí desprendían una tristeza bastante palpable en el ambiente.
"Penemue…" El castaño extendió su mano para reconfortarla, en el que la Cadre lo detuvo al instante.
"Issei…" Su voz bastante melancólica hizo que se le generara un nudo en la garganta al castaño. "Quisieras… ¿Quisieras jugar una última partida de ajedrez conmigo?" Concluyó, alzando su mirada.
Issei no iba a negárselo de ninguna manera, pero esos ojos suplicantes solo hicieron que él quisiera abalanzarse hacia ella y abrazarla fuertemente para reconfortarla.
Pero él la conocía bien, y sabía que no le agradaba demostrar muchas emociones en público…
Issei se contuvo de abrazarla por respeto, para luego asentir firmemente, haciendo que una diminuta e imperceptible sonrisa se dibujara en el rostro de Penemue.
Mientras tanto, Tiamat parecía haber quedado bastante satisfecha con el desenlace.
"Por lo visto, me libraré de la explicación sobre mi ciclo de celo por un día más." Pensó la dragona, contenta por ambas.
Azazel dibujó una media sonrisa en su rostro, viendo que la despedida iba a ser mucho más agradable de lo que pensaba en un principio.
Unos minutos más tarde, en Grigori.
El silencio era palpable en el ambiente, ya que se encontraban en el salón principal, y como era costumbre, nadie estaría trabajando allí en altas horas de la noche.
Aunque siendo francos, lo que sería antinatural, es que alguien trabaje en primer lugar…
El tablero de ajedrez hacia sonidos huecos por cada movimiento, y por cada pieza que era derribada. Nada más que esos sonidos sin emociones se escuchaban alrededor, ya que ambos jugadores estaban en completo silencio.
"Jaque mate." Fueron las simples palabras de Issei.
Estaría muy contento de haberle ganado por primera vez a Penemue, que había jugado completamente en serio, pero la situación no se lo permitía.
Especialmente, por la cara de amargura que tuvo Penemue durante todo el duelo.
"Yo…" Issei intentó iniciar una conversación, pero fue rápidamente interrumpido cuando Penemue le tomó de la mano, haciendo contacto visual por primera vez con él desde que llegaron a Grigori.
"¿Puedes quedarte conmigo…?" Penemue apretó aún más el agarre en la mano del castaño. "Solo por esta noche, por favor…" Concluyó, con un tono muy suplicante.
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del castaño, al ver que Penemue por fin había decidido abrir sus emociones por completo hacia él en este momento.
"Me encantaría." Issei respondió rápidamente, entregándole una gran sonrisa.
De seguro, ninguna sonrisa de Penemue había estado tan cerca de volver a sus orígenes como esta.
Su sonrisa era tan pura y delicada, que denotaban toda su felicidad al escuchar que Issei había aceptado su propuesta.
Era una sonrisa tan bella, que el castaño no pudo evitar archivarla junto con la primera sonrisa que le entregó Tiamat, cuando él dijo que se quedaría con ella esos tres días.
Así es como ambos fueron a dormir en la habitación de la Cadre. En esta ocasión, Issei no tuvo vergüenza en mirarla a la cara, quizás era por la situación, o porque ella ya era lo suficientemente irresistible a sus ojos para no mirarla, especialmente cuando llevaba su pijama blanco, que la hacía ver mucho más hermosa de lo normal.
Penemue no tardó ni un segundo en acercarse a él, acurrucando un poco su cuerpo junto con el del castaño.
La distancia entre ellos era notable, pero era completamente cortado por su gran escote, que se presionaba con afecto contra el pecho del castaño.
Ella juntó sus manos y las apoyó en el pecho de Issei sin mediar palabras. Ambos se conformaban con la respiración tan cercana el uno del otro. Y no solo eso, la calidez que se sentía, también era demasiado agradable como para pasarlo desapercibido.
"¿En serio…?" El silencio fue roto por una tímida Penemue. "¿En serio crees que soy más linda que Gabriel?"
Al escuchar la pregunta, Issei no pudo evitar reírse internamente. Aunque, esa risa se debía especialmente a como Penemue retorció su cuerpo por debajo de las frazadas, indicando que le daba una importancia inexistente a la respuesta.
Penemue no pudo evitar tensarse levemente cuando sintió como los brazos de Issei rodearon su cintura, encerrándola en un débil abrazo, pero que significaba mucho más que eso.
"¿Por qué te preocupas por eso? Eres cientos de veces más linda que ella."
Penemue sintió como un enorme sonrojo subía por sus mejillas, por culpa del sin fin de emociones que brotaron desde lo más profundo de su pecho. Por suerte, la completa oscuridad estaba de su lado para que el castaño no pudiera verla en esas condiciones. Pero, no pudo evitar actuar ante semejante sensación atrapante…
Issei no pudo evitar sonrojarse levemente cuando sintió como la Cadre utilizó sus piernas para rodear su cintura. Eso no acabó allí, ya que también rodeo el torso del castaño con sus brazos, encerrándolo en un abrazo tan fuerte y cálido, que se podía sentir con gran facilidad los latidos del otro. Unos latidos que iban perfectamente en sintonía, como si ambos estuvieran conectados.
"Por culpa de tu Academia, y de mi trabajo, no podremos vernos. La carga horaria es bastante densa para cada uno, especialmente para mi…" Comentó la Cadre con una angustia bastante notoria, incluso su voz sonaba un poco quebrada.
Nunca pensó que distanciarse de alguien podría llegaría a ser tan doloroso…
"Lo entiendo perfectamente…" Comentó el castaño, sin saber que decir al respecto.
"No digas nada…" La voz quebrada de Penemue se profundizo aún más. "Solo…"
Issei no pudo evitar sentir como su corazón comenzaba a temblar, debido a que sintió como una humedad se hacía palpable en su camisa, indicando que Penemue había comenzado a llorar.
"Solo abrázame…"
Concluyó, haciendo que el castaño apretara aún más su abrazo en el ella, sintiendo como unas lágrimas amenazaban salir de sus ojos.
Pero, él quería sentirse fuerte por una vez en su vida…
Quería ser fuerte por ella…
Al día siguiente…
"¿Y el mocoso dinámico?" Preguntó Azazel, viendo que Penemue entró al gran salón, sin la compañía de Issei.
"Ya se marchó." Fue la respuesta cortante de Penemue, sentándose al lado de Azazel para comenzar a ojear los papeles.
"¿Ah estas horas de la mañana?" Azazel chifló. "Le debe gustar mucho la Academia…" Comentó a nadie en particular, para luego sentirse un poco extrañado ante la actitud de Penemue.
Después de todo, ella no tenía la monotonía de siempre en su rostro, con su seriedad ocultando sus emociones.
De hecho, en esta ocasión, se podía ver a leguas que estaba sufriendo, y mucho.
Azazel captó casi al instante lo que estaba sucediendo, por lo que se le quedó mirando un par de segundos, hasta que finalmente una sonrisa astuta se disparó de su rostro.
"Oye…"
"No me hables ahora." Penemue lo cortó de inmediato. "Estoy intentando concentrarme, y no tengo el humor suficiente para hablar con nadie…"
"¿Te gustaría ver a Issei mientras haces tu trabajo de por medio?"
Penemue le hubiera dicho que se callara o lo mataría, pero era más que evidente que esas palabras le habían causado gran interés a la Cadre.
Su mirada penetrante, exclusiva y dirigida únicamente a Azazel lo afirmaba.
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Espero que les haya agradado!
Sinceramente, se me fue un poco la cantidad de palabras, pero quería hacer la presentación de los Ángeles un tanto detallada. Después de todo, ellos serán importantes durante toda la historia, especialmente en el conflicto central. También hice grandes cambios respecto al cielo. Quise hacerlo parecer un poco más imponente, otra cosa es que lo haya logrado jajajaja.
En el próximo capítulo, habrá un poco de fiesta caliente para Issei con Tiamat y Penemue. Después de eso, por fin vendrá Gasper.
Lo de la Profecía es algo que me costó bastante hilar. Lo tenía pensado desde el principio, y solamente espero que haya quedado bien y no se haya visto forzado. La Profecía tiene muchísimos trucos que se irán desvelando lentamente a lo largo de la historia, (POR LO CUAL, NO SEA APURADO Y DISFRUTE) hasta que en el final será completamente explicado. Por lo menos, ahora saben bien cuál es el plan de Sirzechs.
Después de esto, sinceramente no me queda mucho más que decir. Solo espero que les haya gustado el capítulo doble, y que las actualizaciones serán un poco más seguidas a partir de ahora, ya que por fin pude arreglar ese problema que tenía con los objetivos (tantos capítulos dobles seguidos genera una gran sobrecarga, por lo que me estaba atrasando en mi otra historia, y como golpe de rebote, también hacia que me estuviera atrasando en esta).
Nuevamente, espero que les haya convencido este capítulo!
Nos vemos dentro de poco con más!
Cantidad de palabras del capítulo doble: 6569 + 8316= 14.885 palabras.
