Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, pero la idea si.
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Advertencia: Contenido Sexual y explícito.
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Para un nerd como Jack Frost era innegable cada día asistir a clases y encontrarse con compañeros que sufrían lo mismo que él: Bullying.
El portar lentes algo grandes y ostentosos parecía un estigma para muchos muchachos y muchachas como él, pues muchos eran golpeados y humillados públicamente.
Esas dichosas humillaciones escalaban desde los chicos que eran los que supuestamente no hacían nada y eran los que se definían como los angelitos, hasta las sexys porristas del equipo de fútbol americano.
Siendo el más aplicado en su salón y el chico más solitario y antisocial, Jack fantaseaba y estaba enamorado platónicamente de la hermosa y perfecta, Elsa Arendelle.
Una chica que era porrista del equipo de fútbol americano de la institución, modelo adolescente, la "Perra" o novia de al menos tres chicos apuestos y muy sexys: Hans Westergaard, Leopold Weselton y Alistair Krei.
Pero no solo Elsa era la joven más bella que cualquier nerd palurdo hubiera deseado, sino que era hija de los excéntricos millonarios, Agnarr y Iduna Arendelle, unos señores adinerados y de grandes influencias en el mundo del espectáculo y la farándula.
Claramente, Jack soñaba con la joven blonda, se masturbaba pensando en ella y se le derretían los ojos cuando ella le hablaba.
Era la chica, el ser más puro jamás hecho.
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Aquella tarde de viernes y con los chicos habiendo salido temprano de sus clases de aritmética, Jack guardo sus pertenencias y libretas en su mochila.
Tenía en mente ir a casa, jugar videojuegos y por qué no, también hacer su tarea escolar y pasarla un rato.
Pero todo cambio…
Estando demasiado cansado y casi cerca de abandonar el salón, no puedo llegar a su objetivo de retirarse, debido a que sin siquiera poder evitarlo y darse cuenta, fue detenido por la joven blonda, quién no dispuesta a hacer la tarea, llega para saludarlo al chico y de pasó a decirle con elegancia y seducción – Hola, Jack. Sé que me has ayudado mucho en los problemas de aritmética, y la verdad aprecio mucho eso. Por eso… ¿Me gustaría saber si podrías ayudarme con ellos?–.
Conociendo Jack a la joven y sabiendo que es una chica problemática, aficionada a ir de fiesta y muy mentirosa, rápidamente, Jack comprende que debe ayudarla aunque no obtenga nada a cambió – Claro...– pero sabiendo que debe ser al menos recompensado por su esfuerzo, Jack decide efectuar un juego peligro sobre las cartas que están sobre la mesa, por ello, decide inquirirle – ¿Qué me darás a cambio de que te ayude?–.
Sorprendiéndola con la pregunta efectuada y dándose antes de eso, la chica, el aire de diva intocable, Elsa de inmediato acaba reaccionando ofendida.
Pues se acaba dando cuenta y sabe que Jack no tiene otro trabajo que hacerles el trabajo a chicos y chicas populares como ella – ¿Por qué me preguntas eso?– le termina cuestionando en ese instante y un tanto confundida.
Teniendo Jack, en mente dar justo en el blanco y tratar de usar los mismos trucos manipuladores que la blonda usa, el peliblanco le dice a manera de respuesta – Eh, es qué ya no puedo estarte ayudando. De verdad me apetece descansar y la verdad no es trabajo mío– fingiendo pereza y pena ajena (Y en efecto también teniendo razón), Jack no se salva de una fuerte estampida contra la pared, de parte de la joven platinada, quién molesta le dice – ¡Jackson! Estoy siendo gentil contigo. No te quieras pasar de listo conmigo–.
Siendo amenazando por la indomable muchacha, Jack únicamente se queda vacilando ante la mencionada chica – Eh…–.
Mientras la mira a la joven ejercer toda su fuerza femenina con el fin de no dejarlo ir, Jack se acaba escondiendo dentro de su propia ropa, en tanto escucha a la chica con tono amenazante y diciéndole – Si se te ocurre no ayudarme, le diré a Hans todo lo que no hiciste y para que te desfigure tu lindo rostro–.
Ocultándose hasta casi desaparecer dentro de su propia ropa, por el miedo del mencionado pelirrojo, Jack en ese instante termina tragando saliva; sabiendo que debe ayudar a la fuerza a la hermosa pero agresiva platinada.
Viéndose obligado y casi intimidado, rápidamente, Jack se le ocurre nuevamente hacer que la situación lo favorezca, por ello, le dice a la chica, mientras adquiere su rostro un semblante sereno y agradable – Hazlo. Le diré a mi padre… Él es policía y créeme, Elsa. Mi padre tiene los antecedentes penales de tu novio–.
Casi burlándose de la chica (Aunque no mostrándole esa facción), está última rápidamente acaba tirando la toalla debido a que en efecto, su novio fue y ha sido arrestado, no una sino una infinidad de veces.
Consiguiendo el peliblanco, doblegarla con eso a la joven blonda demasiado molesta, está misma decide soltarlo y dejarlo ir, en tanto le pronuncia – ¡Rrrr, vas a pagarlo muy caro entonces, Jack!–.
Girándose en dirección a la salida y casi estando cerca de irse, la joven platinada, y pensando en cómo resolver su situación con su tarea, en ese instante, Jack, la termina llamando para ponerle una condición – Está bien, te ayudaré a hacer tú tarea, pero a cambio de que me hagas un favor…– volteando su cabeza con el fin de esperar lo que tenga entre manos el peliblanco, Elsa simplemente le pregunta – ¿Qué es lo que quieres?–.
Manteniéndose unos cuantos segundos en tanto piensa bien lo que le va a pedir, Jack finalmente termina soltando todo; informándole la condición – Quiero que te quedes está noche y fin de semana conmigo. Si lo haces, prometo que te haré tu tarea–.
Sobresaltándola la condición que le pide y quiere, Elsa en ese instante y con el fin de no dejarlo ganar al patético peliblanco en su condición, trata de justificarle que no puede – ¡No! ¡Tengo que ir a una fiesta con mi segundo novio, Leopold! ¡No puedo quedarme con un chico patético como tú!–.
Colocando sus pequeñas manos en sus caderas y mirándolo con desprecio al muchacho, finalmente esté le dice lo siguiente y en tanto decide dejarle en claro a la misma chica que: No tiene otra opción – Bueno, no soy yo el que tendrá esas bajas notas… Después de todo– ante lo dicho, Jack ladea su cabeza y con un gesto y posición corporal bufonesca, termina ridiculizando un poco a la hermosa chica.
No estando satisfecha ni dispuesta a complacerlo al molesto e inútil peliblanco, Elsa al final, nuevamente termina tirando la toalla otra vez, y con un semblante irritante, le dice furiosa – Está bien, tu ganas. Pero que te quede claro, solo hoy y este fin de semana. No otro día, ni nunca más–.
Imaginando el muchacho que por fin puede cantar victoria y que por fin estará con la chica tres días (O más), Jack, al final le termina dando una afirmación – De acuerdo…–.
Tomando sus pertenencias los dos chicos y retirándose del colegio hasta ir a la casa y hogar del peliblanco.
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Tras llegar a la casa del peliblanco e ingresando al interior de está misma.
Y algo molesta, tratando de evadir el tener que mirar al peliblanco y cansada, Elsa le termina comentando al chico, en tanto observa el interior de la pequeña propiedad – Bonita casa– dándole las gracias, Jack le dice algo apenado – Gracias. Hace poco, mi padre y yo la adquirimos–.
Al mirar la propiedad donde viven Jack y su padre, a la joven platinada le acaba dando la impresión de los trabajadores y responsables que han sido tanto Jack como su padre.
Queriendo saber si hay más personas en el vínculo personal del chico, Elsa le termina inquiriendo, un poco curiosa y algo ansiosa por ser sorprendida por otra persona – Si, lo que digas, ¿Y dónde está tu familia, ahora mismo, estúpido?–.
Ante la pregunta que para nada sorprende al peliblanco, pero tampoco lo pone a pensar mucho en su pasado, Jack de inmediato empieza a llamar a su padre – ¿Papá?– al no recibir respuesta alguna y mirando para todos lados, el chico al final acaba diciéndole a la chica – Mm, creí que lo encontraría pero parece ser que no ha regresado del trabajo–.
Pareciéndole poca cosa a la indomable muchacha de cabellera platinada, Elsa le responde con un tono arrogante y en tanto se acomoda en el sofá del hogar del mismísimo chico – Menos mal. Hazme de comer, tonto– mientras se relaja y espera a que Jack actúe como su sirviente, este último le reitera como amenaza – Eh, no soy tu esclavo. Sí, no me ayudas a hacer algo decente de comer… No me importará que el profesor Weselton le de notas bajas a tu familia, Elsa–.
Cruzándose de brazos y mirándola fijamente hasta que la chica se movilice, está misma al final termina exclamando sumamente enfurecida – ¡Como te odió!– con la exclamación expulsada tal cual y parecida a un pretexto, Elsa finalmente se pone de pie y sin más decide ayudar a Jack en la preparación de algunos alimentos.
Tanto para la misma joven blonda, como para el adorable chico de cabellera peliblanca.
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Ya habiendo llegado la noche, y hecho muchas cosas juntos.
Desde arreglar la casa, prepararse la comida y la cena, y habiendo hecho con total tranquilidad y satisfacción sus labores escolares, Jack finalmente termina mostrándose desesperado.
Al notar la nula presencia de su progenitor y estando en su habitación asignada por el mencionado.
Jack se acaba hablando sí mismo y mientras da una y mil vueltas en su habitación con el fin de recibir una respuesta de su padre – Papá, no ha llegado. Esto me está empezando a preocupar–.
Al estar la hermosa chica (aun llevando el uniforme de la institución donde acuden) recostada en la cama del peliblanco, mensajeando con sus amigas desde su celular, Elsa en ese instante le termina respondió, en forma de bufonesca y aburrida – Seguramente se quedó atascado en el tráfico– en tanto no deja de teclear en el teléfono, la joven, rápidamente, Jack se detiene en su andar y la pasa a mirar con una ceja inclinada.
Dándose una mirada mutua ambos, y algo enojados, cada uno, en ese instante termina sonando el teléfono.
Sabiendo que es su progenitor, Jack de inmediato corre a tomar el teléfono y responder – Papá… Oh, entonces llegarás tarde… Está bien…– en tanto conversa, el chico y no para de mover la boca ante el teléfono, la joven se termina dando cuenta de que el hombre y padre del muchacho no vendrá esa noche.
Mirando cómo está listo por colgar, Elsa de inmediato, vuelve a su teléfono y finge no haber visto nada.
Una vez, Jack está por concluir la llamada telefónica, le dice como última cosa a su progenitor – Nos vemos hasta el domingo– colgando al instante.
Llamándole mucho la atención, el hecho de que el padre del chico no regrese hasta el fin de semana, Elsa rápidamente opta por preguntarle con curiosidad al chico – ¿Qué pasó?– siendo demasiado sincero con la joven platinada, Jack le informa con algo de pena – Mi padre llegará este domingo por la noche– agregando mientras mira hacia la puerta de su habitación – Creo que tenemos que organizarnos y mantener esta casa en perfecto estado–.
Importándole un bledo lo dicho por el muchacho, Elsa le termina diciendo en forma de respuesta – Si, lo que digas, creo que me voy a dormir. Mañana tengo que llamar temprano a mi mamá y papá antes de que piensen que estoy desaparecida y espero ver mi desayuno a primera hora del día–.
Mientras se acurruca en la cama del joven peliblanco, y la misma chica se da sus aires de reina poderosa; finalmente termina su día haciéndole una seña con el dedo medio al pobre muchacho.
Dando un suspiro decepcionado por el comportamiento algo molesto e irrespetuoso de la hermosa chica, Jack finalmente termina apagando las luces de su cuarto y también acaba su día intentando dormir sentado en el asiento que tiene en su habitación.
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A horas de la madrugada…
Jack lentamente abre sus ojos y después de no haber podido dormir muy bien y en la incómoda posición de estar sentado horas en la pequeña silla.
Sintiendo un tortícolis en el cuello por estar mal apoyado, rápidamente se pone de pie y sin más se termina dando un estirón, en tanto termina optando por recostarse aún lado de la perfecta joven.
Dispuesto a dormir en igual forma y condición como la hermosa chica, Jack se acaba dando cuenta de algo verdaderamente imprevisto y que no vio mientras estaba durmiendo en la silla.
En tanto mueve delicadamente hacia un costado de la cama a la dulce muchacha, Jack se acaba percatando de que una parte de la misma cama está mojada en su totalidad.
Siendo algo incómodo y creyendo que la chica se orino ahí mismo, Jack de inmediato termina tomando su celular y alumbrado en la zona donde está mojada.
El resultado de mirar y alumbrar con la luz, le da la tremenda sorpresa de que la chica se estuvo estimulando su propia zona íntima.
No entiendo porque lo hizo, rápidamente, el muchacho empieza a buscar la causa de que la joven se haya complacido.
Al tomar el teléfono de la chica, prenderlo y mirar lo que hay, se termina encontrando con un material altamente erótico donde está uno de los novios de la joven.
Empezando a tocarse en su miembro viril expuesto.
Teniendo repulsión y asco por lo que acaba encontrando y viendo, Jack decide apagarlo y ponerlo el teléfono en la mesa más cercana.
Mientras intenta tomar a la joven y moverla de un sitio a otro para que pueda el mismo chico, asear la cama; en ese preciso momento termina quedando atónito y con la boca abierta por la increíble postura en la que la muchacha se encuentra.
Con sus brazos en cada lado, su cabello rubio platinado disuelto y moviendo su delicioso busto de arriba hacia abajo, con cada respiración que produce; realmente, Jack se da cuenta que la joven es una diosa en todos los sentidos.
Mirando el muchacho en ese instante, las espectaculares piernas de la joven y sabiendo que ese conjunto espectacular siempre insiste en mostrarse al mundo como perfectas e inmaculadas, se da cuenta que a menudo siempre estás se mueven de manera sensual cuando caminan o se agachan y más cuando está usando la chica, en algunas ocasiones shorts de mezclilla o faldas cortas que hacen juego con algunas botas o zapatillas.
Mientras se deleita por la blancura de las hermosas piernas de la joven, Jack empieza a repasar lentamente la yema de sus dedos por encima de la piel suave e inmaculada de la muchacha.
Recordando lo bella que es y el anhelo de muchos, el logro de otros, Jack le acaban llegando recuerdos de las vacaciones de meses atrás y los fines de semana largos en las que viendo pasar por ahí en la calle o en la academia a Elsa y usando está misma, alguna prenda en la parte inferior de su cuerpo y mostrando con suma exuberancia sus finas piernas, se vestía en conjunto en la parte superior de su cuerpo, todo tipo de ropa; desde abrigos largos, suéteres (Que terminaban tapando sus shorts o faldas cortas y hacían que pareciera que la chica no lleva más que una sudadera con capucha y zapatos), camisetas e incluso alguna prenda que demostrará elegancia y ferocidad única e indispensable de la perfecta joven.
En tanto recuenta los miles de recuerdos que le llegan (Como la vez que le bailo en el baño de manera privada a Alistair, o la vez que besaba a Hans, mientras esté la tocaba), uno tras otro y comenzando a recorrer cada vez más, y más porciones de piel de las piernas de la joven, con la palma de la mano, Jack no puede evitar en ese instante, enorgullecerse de la sensualidad cruda de las piernas desnudas de la bellísima chica.
Admirando la belleza noruega de la infalible, Elsa Arendelle.
Continuando con el tacto en las suaves piernas de la chica, repentinamente, Jack termina entrando en alerta, debido a que en un momento que no lo llega venir, la chica hace un movimiento involuntario producto de que está dormida, y ante eso, asustándose un poco, el mismo chico, acaba retrocediendo lentamente y sin hacer ruido.
Sintiendo que es un hombre malo, un monstruo y que es un peligro para la joven, de inmediato, acaba retrocediendo hasta tocar con su espalda la puerta de su cuarto.
Presenciando el peliblanco, la culpa de tocar sin su consentimiento a la chica, empieza a escuchar voces en su cabeza que le dicen "Pelea por ella, haz que te amé" en lugar de que lo acusen de obsesivo y malvado.
Creyendo que se volverá aún más loco, empieza a sentir y escuchar cada vez más en su cabeza una y mil voces que le dicen que la haga a la chica, suya.
Incluso esas voces le dicen que la ultraje a la joven.
Negando y negando, al final Jack acepta que debe hacer que la muchacha lo prefiera a él, en lugar de los tres idiotas que la misma chica tiene como novios.
Por ello y para que la joven se despierte y se fije en él, decide fingir un estado emocional que puede hacerla decaer un poco y puede hacerla a la chica entrar en reflexión: El llanto, la tristeza y la melancolía.
Empezando a mojarse con su propia saliva sus cuentas de sus ojos, en específico sus pestañas y comenzando a fingir dolencia, Jack al instante acaba diciendo con mucha fuerza – ¡Extraño a mi madre!– no dando resultado lo dicho y mirando que la chica está completamente dormida, Jack grita otra cosa con sus pulmones enérgicos – ¡Tuve una pesadilla!– y nuevamente no dando resultado, Jack se termina dando por hecho y sentido que la chica no se preocupa por cosas como los sentimientos de otros, la moralidad o lo que es amor de parte de inútiles como el mismo muchacho, y especialmente tampoco le importa el espacio personal; en este caso, el de Jack (Aunque es más por el hecho de que está dormida, la blonda).
No queriendo hacerle daño a la chica y tampoco queriendo obedecer a las malvadas voces que le dicen que la bese y la ultraje, al final, Jack sucumbe ante esas malditas voces, por ello y en tanto se da por vencido al tratar de despertarla con un grito, decide subirse encima de la joven y lentamente acercar sus belfos con y ante los labios de la joven platinada.
Teniendo millones de temblores que recorren su débil cuerpo, Jack lentamente deposita un beso en los labios de la joven bella durmiente.
Ante el beso, Elsa al instante y lentamente, asimismo, un tanto adormilada, acaba abriendo sus ojos.
Asustándose Jack, al saber que la chica se ha despertado y que está en su sentencia de muerte, rápidamente, intenta quitarse de encima de la bellísima muchacha, pero está última ante el suave beso que recibió, termina jalando a Jack, para que nuevamente la bese con muchísima más pasión.
Una vez que lo hace y muy asustando, intenta separarse del beso de la joven, hasta que se da cuenta de que la chica muy en el fondo, lo desea y que ante el tacto que había tenido la misma en sus piernas, había despertado.
– ¿Qué tanto extrañas a tu mami?– le acaba preguntando la despampanante chica al muchacho, mientras lo rodea a este último con sus largas y exuberantes piernas bellísimas.
Mientras, Jack deja caer su tentación y le sigue la corriente a la joven, empieza a devorar los labios de la joven con tanta devoción.
Siendo los labios de la chica como un chocolate, tan pero tan suaves (Muy exquisitos) y reconfortantes, Jack presencia como si tuviera un masaje en la espalda o estuviera en el aire; surcando los cielos como Superman.
En tanto la chica también le devora y corresponde los besos al chico, la misma muchacha, empieza a sentir un cosquilleo en su cuerpo.
Recordando que mientras sentía las suaves palmas de las manos del joven peliblanco; esa sensación era como si se bañara en leche en lugar de agua.
Sabiendo la chica que Hans, Alistair y Leopold son unos inútiles, Elsa finalmente se da cuenta que todo el tiempo que estuvo lastimando a Jack nunca debió haber ocurrido; tal vez debió haberlo entendido pero no lo hizo y solo lo veía como si esté fuera su sirviente.
Aunque había sido una estrategia en el pasado para hacer lo que le viniera en gana, ante las suaves palmas del chico, Elsa definitivamente cambio su forma de verlo; en verdad, el muchacho la merecía.
Mientras lo devora con sus labios, la adorable chica al muchacho, también se acaba dando cuenta de que la boca de Jack no tiene un sabor rancio o a cigarrillo como si la tienen la boca de Hans, Alistair y Leopold, sino que la boca de Jack, tiene un aroma exquisito a menta y algo de frutas mezcladas muy bien en su pasta dental.
Decidida a seducirlo y sintiendo que no es una situación para nada inmadura o incómoda, Elsa acaba dirigiendo las manos del chico, hacia esos atributos largos; es decir sus piernas.
Notándolas tan hermosas y exquisitas las piernas de la chica, Jack nuevamente vuelve a repasar sus manos sobre las mencionadas piernas de la chica, pero en ese instante, la misma joven se une a las caricias de sus propias piernas en tanto lo mira con seducción contenida.
Manteniéndose recostada la susodicha jovencita y siguiéndole el juego peligroso de acariciar sus piernas, la misma Elsa le insiste en que no le aparte la mirada y más a sus pechos pequeños pero notables a través de la camiseta escolar.
Mientras Jack la mira y se distrae con la belleza de la joven, siente que el mundo se vuelve tan irreal y desenfocado como él y asimismo observa que lo que es normal o habitualmente común y corriente, se lo imaginé como: Mirar de un lugar a otro, aunque sonando más como una irreverencia loca.
En tanto transita las suaves piernas de la joven blonda y es guiado por está misma, Jack mueve su mano en una caricia casi cercana al muslo de la chica.
En lugar de protestar y/o quejarse, la misma joven en ese instante, lo insta a continuar con más caricias, siendo la misma muchacha, una curiosa, porque quiere saber qué tan lejos puede llegar a jugar el inocente y algo "pequeño" peliblanco.
Queriendo saber si, ella le agrada, está misma le acaba preguntando al peliblanco con seducción – ¿Te gustan mis piernas, Jack?– empezando a jadear por el deseo de poseerla, el mencionado le dice a la chica – Siempre desee comerme tus piernas. Bellas, perfectas… Oh, me encanta cuando las veo, sin ninguna mancha o imperfección–.
Teniendo una sensación cálida y gratificante, Jack, por su voz entrecortada, en ese instante empieza a denotar más necesidad (Y una posible erección) y ante eso cuando su mano se termina sin más, arrastrando peligrosamente a lo largo del borde de la cintura de la falda de la joven, finalmente le confiesa – Te amo, Elsa Arendelle. Por favor, ¿No te gustaría ser mi novia a partir de este momento en que nos uniremos como almas gemelas y que realmente, tú sabes que será agradable? Sintiendo nuestro amor, nuestro compromiso como pareja, nuestra rabia juntos y nuestro destino–.
Insegura la chica, pero también deseando a partir de ese momento a Jack y no conociendo si lo que quiere realmente va a donde quiere que vaya, pero dispuesta ante todo, Elsa finalmente pasa su mano por el pantalón del chico, y al abrir la cremallera, extraer su enorme miembro viril del mencionado y acercarlo a su femineidad recubierta por sus bragas blancas, le dice en forma de respuesta – Aceptó. Quiero ser diferente a tu lado y ser tuya las veces que me quieras tener ahí. Quiero vivir mi vida a tu lado en muchas formas. Creo que a partir de ahora, te amo, mi amor, mi alma gemela, mi Jack Frost–.
Decididos a unirse, finalmente, Jack decide efectuar junto a Elsa, la tan deseosa unió.
En tanto se dan un beso tan apasionado y aparentemente devorador (Hasta hinchar sus labios), Jack pasa sus manos de arriba hacia abajo en cada una de las dos piernas perfectas de la mujer, la chica que ahora ama.
Mientras la chica está recostada y con una de sus manos guiando el rostro del muchacho a su rostro, la otra mano tomándose su tiempo para sentir adecuadamente el calor de la virilidad algo grande (Y gorda del muchacho) la termina guiando a su entrada femenina.
Apretujándose un poco en ese instante al sentir por primera vez el interior de la joven, Jack no puede evitar reforzar sus labios sobre los de la joven y mover sus manos con más desesperación sobre las piernas de la mismísima jovencita.
Al decidirse moverse, Jack, presta en ese instante especial atención cuanto más se acerca y comienza a moverse en un vaivén acelerado y cargado enteramente de una sensación tan exquisita.
Dejando de besarla apasionadamente a la chica, en ese momento, Jack se acaba irguiendo como un ganador; levantando parte de su espalda y en tanto empieza a moverse y jadear con más rapidez, al saber que la sensación le produce un cosquilleo reconfortante.
Mirando por otro lado, la joven al muchacho, moverse muy pero muy fuerte y rápido, y entendiendo que está a punto de eyacular, Elsa rápidamente extrae el miembro de su entrada y finalmente deja que se liberé.
Ante sus ojos cerúleos, Elsa finalmente y definitivamente termina entendiendo que Jack es su hombre.
Intentado recuperar algo de aliento, finalmente, Jack acaba cayendo sobre la indomable muchacha y en tanto está lo aprieta con sus piernas y sus pequeños brazos y manos.
Mientras ambos lentamente se quedan dormidos, Elsa al final, termina recibiendo una llamada de su primer novio, Hans – Hola, gatita. ¿Cómo estás? Te estuvimos esperando en la fiesta y hasta…– entendiendo la blonda que Hans es un imbécil, junto a los otros dos pervertidos de Alistair y Leopold, finalmente, la chica decide colgarle la llamada a Hans y dar por terminada su relación con los tres antes mencionados, y una vez que lo hace, murmulla – Ya no soy tuya ni de nadie más, mi corazón le pertenece ahora a Jack. Tus manos, Hans son un asco, prefiero que un hombre como Jack, me toque y me haga sentir como si pasarán un chocolate o un pedazo de hielo sobre mi cuerpo. Se acabó para ti, Hans y también para los otros dos estúpidos–.
Mientras acaricia el pelo alborotado y blanco de Jack y aprieta el cuerpo de esté (Quién se encuentra y se quedó dormido), Elsa le dice como última cosa y como si fuera un bebé, el peliblanco – Te perdonó por todo lo que te he hecho, Jack. Está noche me hiciste sentir como ningún otro hombre me ha hecho sentir y también me hiciste sentirme única. A partir de ahora, haremos las cosas, juntos… Mi amor, mi Jack–.
Cerrando sus ojos la chica y durmiendo junto al peliblanco, entendiendo que todo dará fruto a una relación nunca antes vista y nueva.
Terminando así este fic.
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Notas del autor:
Hola lector, nuevamente con ustedes.
Les traigo la suculencia en persona, bueno un fanfic Jelsa lemon, como me gusta y bien la verdad me imaginé las cochinadas al más puro estilo Hot Coffe del San Andreas, en fin.
Los cambios es que sería mucho más largo pero al final lo acorte para utilizar el otro pedazo para otro fanfic.
Y bien es todo, nos leemos pronto, cuídense mucho y hasta luego.
